ELIMINA TUS CREENCIAS LIMITANTES

Parte I – ¿Qué son las Creencias Limitantes?

¿Cuantas veces hemos escuchado “este niño es muy vago” o bien “a Ana se le dan fatal las matemáticas”?  O tal vez hayas tenido una mala experiencia en una piscina y ahora no quieras ni acercarte a ellas porque asocias piscina con peligro.

Las interpretaciones sobre nuestras experiencias en el pasado pueden haberse convertido en creencias que nos limitan en la edad adulta… ¡sin haberlas verificado ni revisado en momento alguno!

Sigue leyendo porque en este artículo encontrarás claves para entender de donde provienen y cómo sustituir estas convicciones que te impiden avanzar por otras más productivas.

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¿Qué es una creencia?

Una creencia es algo que admitimos como verdadero sin haberlo verificado. Normalmente vienen del pasado, en ocasiones de la infancia y, como sería imposible verificar todo aquello que creemos, utilizamos generalizaciones. La educación que hemos recibido juega un papel determinante en relación con nuestras convicciones futuras.

Sin nuestras convicciones o creencias, la “realidad” sería como un queso gruyere, es decir, estaría llena de agujeros. Este tipo de ideas están muy enraizadas en nuestra mente, nos aportan seguridad y nos ofrecen una representación aparentemente sólida da la realidad.

Son las gafas que utilizamos para ver el mundo, si los cristales son oscuros o claros, nítidos o borrosos nos influirá, porque nuestro universo personal se basa en ese prisma. No es lo mismo ver el mundo bajo el cristal de la confianza que bajo el de la desconfianza y el temor constante, por ejemplo.

Según la antropología, en nuestro pasado remoto, las generalizaciones podían marcar la diferencia entre una larga vida o una muerte rápida. Si nuestros ancestros no hubieran identificado un león con peligro, hubieran durado poco. Sin embargo, en el siglo XXI nuestros miedos, válidos en situaciones que implicaban riesgo físico, ahora nos limitan en situaciones donde el riesgo solo es psicológico. Y nos limitan sin que lo sepamos porque actúan en un plano inferior a la conciencia, es decir, sin que nos demos cuenta.

Somos lo que creemos.

Nuestro cerebro recibe cada día una gran cantidad de información, para simplificar, tendemos a identificar cada experiencia con otras anteriores similares, con sensaciones, recuerdos… esta identificación elimina las características particulares de cada experiencia, así nos resulta mas fácil conectarla con un recuerdo.

Por ejemplo, si durante la infancia tuvimos una gran amiga americana, podríamos tender a pensar que las americanas son buenas amigas (todas en general) y cuando nos presenten a alguien de ese origen nuestra predisposición será muy positiva, eso lo detectará la otra persona y facilitará el crear una buena relación, con lo que nuestra creencia se reforzará.

El problema surge cuando relacionamos experiencias que solo tienen una parte en común y nos limitan.

Si en algún momento nos mordió un perro de raza doberman, podríamos pensar generalizando que esta raza de perro (o los perros en general) no son de fiar y extremaremos precauciones en el futuro, incluso podríamos llevar la generalización a todos los animales evitándolos, cuando la realidad es que un perro concreto y único fue quien nos mordió.

Ni que decir tiene que cuando un perro detecta nuestra incomodidad tiende a responder de forma poco amistosa.

De algún modo podemos decir que “creamos lo que creemos”. Nuestros comportamientos actúan sobre nuestras creencias y también al revés.

PARTE II: ¿Cómo eliminar  creencias limitantes?

A continuación te presento un sistema de seis pasos para conseguirlo:

1.- Detección.

Una creencia no es buena o mala en sí misma. Todos convivimos innumerables convicciones, unas nos “empoderan” y otras nos limitan o crean interferencias entre nosotras y nuestros objetivos.

Se trata de detectar aquellas creencias que realmente nos impiden avanzar y deseemos cambiar.

Te habrás encontrado con algunas cuando dices cosas como “soy capaz de…” o “yo no puedo…” o bien “si fuera capaz de… podría…”.

¿Qué creencia sientes que te está limitando?

¿En qué te limita concretamente?

 Divide una hoja de papel en tres columnas y anota en la primera una lista relacionando los perjuicios que te genera el pensar así.

 2.- ¿Cómo se generó esa creencia?

Las creencias están basadas nuestra interpretación de hechos pasados. Intenta recordar la situación que le dio origen. Hacerlo te ayudará a darte cuenta de que sí, puede tener una base real (o tal vez no), pero no por ello debe bloquear tu presente porque se refiere a un hecho concreto.

  3.- Identifica qué beneficios te aporta.

Lo creamos o no, toda creencia nos aporta algún tipo de beneficio, consciente o inconscientemente. Al principio es difícil darse cuenta de ellos, pero si profundizas los encontrarás.

Hace un par de semanas, en una sesión de coaching una clienta me comentaba que quería armonizar su vida profesional con la personal y empezamos a trabajar en los horarios de trabajo que se marcaba. Me decía que no era capaz de salir de la oficina antes de las diez de la noche si no había dejado absolutamente todos los asuntos resueltos, y eso ocurría casi a diario. Cuando empezamos a profundizar, se dio cuenta de que con esa creencia obtenía a cambio el reconocimiento de su jefe y la preocupación cariñosa de su madre y de su pareja, en realidad le encantaba recibir ese tipo de atención. Se quedó perpleja cuando asoció un extremo con el otro.

Ocurre algo curioso y es que muchas personas están de algún modo “enganchadas” a los beneficios de la creencia. Que por un lado las limita pero por otro les aporta beneficios que valoran.

Toma de nuevo la hoja de papel y anota en la segunda columna los beneficios de  tal  creencia.

 4.- ¿Qué pasaría si esa creencia no existiera?

Imagínate sin tu creencia, siendo libre.

¿Cómo sería tu vida?

¿Qué beneficios obtendrías?   Pueden ser de tipo económico, social, bienestar personal y familiar, promoción profesional…

Visualízate.

Si, por ejemplo, tienes miedo a hablar en público, imagínate ante un auditorio con personas escuchando atentamente lo que tienes que decirles.

Recréate en esa idea. ¿Cómo te hace sentir?

Por último, escribe en la tercera columna con qué nuevo escenario te encontrarías si te liberaras de la creencia.

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 5.- Haz balance y decide.

Ahora toca valorar, analiza cuidadosamente lo que has escrito.

¿Qué columna pesa mas para ti, la primera o la segunda?

Es importante que entiendas de forma clara la situación para poder tomar una decisión consciente. Llevas mucho tiempo “dejándote llevar” sin tomar las riendas en este asunto.

Es una decisión difícil que debe ser tomada desde la responsabilidad y el compromiso contigo mismo porque, en cualquier caso, tú decides.

6.- Primeros pasos.

Si has tomado la decisión de dejar atrás la creencia limitante piensa:

¿Cuál es el primer paso que puedes dar?

¿Por qué nuevo hábito positivo puedes sustituir la vieja creencia limitante?

Te propongo algo, haz la prueba de implementar el nuevo hábito por un tiempo, por ejemplo, un mes, y después valora los avances que has realizado en ese período.

Salir de la zona de confort siempre cuesta, pero es el único modo de avanzar. Con comodidad no hay avance.

Visualiza de vez en cuando en los beneficios que tendrás cuando dejes atrás esa vieja forma de pensar ¿Verdad que vale la pena el esfuerzo?

Las creencias son un verdadero freno en nuestras vidas tanto a nivel personal como profesional. Si necesitas ayuda adicional, pídela.

Recuerda que eres dueñ@ de tu vida. Convierte tu libertad en valor.

Isabel Gómez, es Mentora y Coach Profesional en  www.isabelgomezl.com .

Licenciada en Ciencias del Trabajo, Master en Marketing, MBA y Emprendedora vocacional.

Isabel ayuda a profesionales que se encuentran estancados o insatisfechos y desean dar un paso adelante en su carrera desarrollando sus competencias profesionales. Si deseas recibir su ayuda personalizada, solicita una sesión estratégica aquí http://www.isabelgomezl.com/trabaja-conmigo/

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¿ERES PERSISTENTE?

En el ámbito del emprendimiento ocurre con excesiva frecuencia, la tasa de mortandad infantil empresarial alcanza a tres de de cada cuatro nuevos negocios que no sobreviven a los tres primeros años de vida. Aunque las causas pueden ser muy diversas y de diferente naturaleza, no está de más reflexionar sobre la persistencia a la hora de ver resultados.

Siempre me ha encantado la historia del bambú japonés, ya que ilustra muy bien determinados momentos que todos tenemos en la vida en los que, por mucho que trabajemos en pos de algo, las cosas no acaban de rodar como esperamos.

Bambu - Isabel Gomez

En algunas de estas ocasiones abandonamos con excesiva celeridad. Trabajar arduamente sin recoger frutos puede llegar a ser frustrante, y cuando esto ocurre lo más fácil es tirar la toalla y comenzar un nuevo proyecto.

 

Esto no tiene que ver con aferrarse a una idea que ha demostrado su falta de viabilidad. Estamos hablando de otra cosa.

Sin embargo, en otras ocasiones no nos damos por vencidos. Y cuando eso ocurre suele llegar un momento en el que empezamos a notar que algo se mueve, que los “brotes verdes” que asomaban tímidos empiezan a aparecer y crecer de forma imparable. Es en ese instante cuando el trabajo empieza a dar sus frutos.

Para ilustrar este momento la analogía que más me gusta es la del bambú japonés, cuyo cultivo requiere grandes dosis de paciencia.

Durante sus primeros siete años de vida no veremos aparecer nada sobre la superficie de la tierra, hasta tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber sembrado unas semillas defectuosas o de haber cometido algún tipo de error.

Pero durante el séptimo año, y durante un período de sólo seis semanas, la planta de bambú empieza a crecer hasta llegar a una altura superior a los 30 metros. ¿Podemos decir entonces que el bambú tarda sólo seis semanas en crecer? No, para que eso ocurra son necesarios siete años y seis semanas.

Durante los siete primeros años de aparente inactividad, el bambú  desarrolla en silencio un complejo entramado de raíces que le permitirán sostener las ramas futuras.

Este aprendizaje lo podemos trasladar a nuestra vida cotidiana y a nuestros proyectos profesionales, en los que en ocasiones buscamos soluciones rápidas, queremos éxitos inmediatos y nos olvidamos de que todo proyecto necesita un tiempo de asentamiento y crecimiento interno.

En esos momentos es bueno recordar el ciclo de maduración del bambú japonés y aceptar que mientras sigamos trabajando y no abandonemos por no “ver” inmediatamente el resultado que esperamos, sí está sucediendo algo, dentro de nosotros. Estamos creciendo, madurando, y muy probablemente en un breve plazo empezarán a aparecer otros “frutos” visibles porque con frecuencia, es cierto que “el que resiste gana”.

Recuerda que eres dueñ@ de tu vida, convierte tu libertad en valor.

Isabel Gómez, es Mentora y Coach Profesional en  www.isabelgomezl.com .

Licenciada en Ciencias del Trabajo, Master en Marketing, MBA y Emprendedora vocacional.

Isabel ayuda a profesionales que se encuentran estancados o insatisfechos y desean dar un paso adelante en su carrera desarrollando sus competencias profesionales. Si deseas recibir su ayuda personalizada, solicita una sesión estratégica aquí http://www.isabelgomezl.com/trabaja-conmigo/

 

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CÓMO DEFINIR OBJETIVOS ALCANZABLES.

¿Te ha ocurrido alguna vez?…

Tienes un sueño que te encantaría hacer realidad, sin embargo, cuando piensas en llevarlo a la práctica no sabes ni por donde empezar. Te parece demasiado “grande”, complicado o abstracto.

Si es así, sigue leyendo porque en este artículo podrás encontrar técnicas desarrolladas por Edwin Locke y Gary Latham de las Universidades de Maryladn y Toronto, especializados en el estudio de los objetivos alcanzables y los mecanismos que los rodean.

Si hay algo que de verdad nos motiva en la vida y nos ayuda a seguir adelante y a superar los retos cotidianos es tener sueños, objetivos, una visión de futuro, sin embargo, no todo vale. A veces formulamos objetivos de forma incorrecta y eso conduce no sólo a no alcanzarlos sino que también nos genera frustración.

¿Qué características debe tener un objetivo bien formulado? Los estudios revelan que es más probable cumplir un objetivo si:

1.- Respeta nuestros valores. De nada sirve que nos fijemos metas que contradicen nuestros valores, a medio plazo acabaremos abandonando porque se generará un choque interno entre lo que creemos (que forma parte de nuestra identidad) y aquello que nos obligamos a hacer. Si, por ejemplo, somos personas que valoramos el cuidado de la salud y nos ponemos como meta adelgazar quince kilos en un mes, estaremos siendo incongruentes con uno de nuestros valores.

2.- Reto. Si un objetivo es demasiado sencillo, siempre y cuando tengamos los recursos necesarios (conocimientos, habilidad, salud…),  acaba perdiendo el interés para nosotros y será difícil de sostener. Es mas probable que logremos una meta compleja que una excesivamente sencilla. Si, por ejemplo, nos gusta correr, es más probable que consigamos correr 15 kilómetros en tres meses que 5 en ese mismo período, siempre que, como decimos, tengamos la posibilidad real de hacerlo.

3.- Elegido por uno mismo o conscientemente aceptado. Cuando los objetivos son impuestos o no han sido plenamente entendidos e interiorizados es muy probable que acabemos tirando la toalla porque en el fondo, no son nuestros objetivos.

4.- Específico. Cuanta mayor concreción, mejor. No es lo mismo decir, “Quiero hacer un viaje romántico con mi pareja” que decir “Quiero hacer un viaje de una semana a París en el mes de mayo con mi pareja y que nos hospedemos cerca de la Torre Eiffel”.

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5.- En positivo. Podemos poner metas de acercamiento (nos acercan a lo que deseamos) y de evitación (eluden lo que no deseamos). Se ha comprobado que la mente humana no reconoce bien el “no”, si te digo “cierra los ojos por un momento y NO pienses en un elefante rosa” hay muchas posibilidades de que termines pensando en un elefante rosa. Con los objetivos ocurre lo mismo, tendremos muchas más posibilidades de éxito si nos enfocamos en un objetivo formulado en positivo, por ejemplo, sustituir “no quiero tener mi escritorio desordenado” por “quiero que mi escritorio esté siempre limpio y en orden”.

6.- Por escrito. Los especialistas en fijación de objetivos (como Caroline Miller – Creating Your Best Life) enfatizan la necesidad de poner por escrito aquello que nos propongamos conseguir, ya que aumenta exponencialmente las posibilidades de alcanzarlo.

7.- Tener una persona de referencia a la que “rendir cuentas”. El saber que dentro de quince días tendremos que comentar si hemos cumplido nuestros compromisos nos hace entrar una “presión positiva” que nos conduce a la acción y nos mantiene enfocados. Esta persona, en función del tipo de objetivo, puede ser alguien de nuestro entorno o bien un coach profesional que nos acompañe y apoye, entre otras cosas, en el camino hacia lo que queremos conseguir

8.- Crear etapas. Cuando se trata de objetivos complejos, facilita el trabajo el hecho de definir diferentes etapas que nos vayan acercando progresivamente hacia el lugar donde queremos estar. Son los objetivos intermedios o de ejecución. Si nuestro objetivo es correr una media maratón (21 km) en cuatro meses, podríamos proponernos corer 5 kilómetros en un mes, 10 km en dos meses, 15 km en tres y los 21 en cuatro, por poner un ejemplo.

9.- Recibir feedback. Es importante fijar indicadores que nos informen de nuestro progreso, es fundamental conocer nuestros avances. Es mas sencilla la “evaluación continua” que el “examen final”. En el ejemplo anterior, sería fácil saber si nuestra evolución está siendo la adecuada mes a mes.

10.- Compromiso. El que veamos un objetivo como relevante y a la vez alcanzable para nosotros nos hará estar comprometidos y motivados. Nuestro compromiso y motivación serán las palancas que nos empujarán a la acción.

Se suele hablar de objetivos SMART, acrónimo anglosajón que traducido significa Sencillo, Medible, Alcanzable, Realista, Temporizado.

¿Por qué no realizar un pequeño test para validar tus objetivos?

Respóndete a las siguientes preguntas sobre tu objetivo:

–          El objetivo que te acabas de fijar ¿Cumple los diez requisitos anteriores?

–          ¿Está relacionado con un valor importante para ti?

–          ¿Qué obstáculos puedes encontrarte y cómo los vas a superar?

–          ¿Cómo puedes aumentar tu grado de compromiso y motivación?

–          ¿Qué logros intermedios definirás para medir el progreso?

–          ¿A quién vas a “rendir cuentas”?

Recuerda que eres dueñ@ de tu vida, convierte tu libertad en valor.

Sobre la autora:

Isabel Gómez, es Mentora y Coach Profesional en Isabel Gómez  www.isabelgomezl.com .

Licenciada en Ciencias del Trabajo, Master en Marketing, MBA y Emprendedora vocacional.

 

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MEJORA TU PRODUCTIVIDAD PERSONAL – PAUTAS QUE FUNCIONAN

El sentido de todo esto. ¿Para qué?

Nuestra vida esta llena de cosas que hacer, prisas, obligaciones… Las horas no nos dan para todo lo que queremos hacer y muchas veces nos planteamos mejorar la gestión de nuestro tiempo.

La cantidad de tiempo de la que disponemos cada día está predefinida, nos viene dada. Tenemos veinticuatro horas, ni más ni menos. No lo podemos cambiar. Lo que si podemos cambiar es cómo gestionamos las tareas. Es decir, no podemos actuar sobre el tiempo de que disponemos, pero si sobre como gestionamos nuestras actividades. Es cuestión de tareas, no de tiempo.

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Para ser eficientes, necesitamos conocer primero qué sentido que tiene para nosotros lo que queremos hacer. Preguntarnos  ¿para qué todo esto?. Esa pregunta nos conecta con nuestros deseos profundos y nos hace descubrir la razón  y objetivo de nuestras actividades.

En ocasiones realizamos una tarea de modo correcto pero al final nos damos cuenta de que lo equivocado era la realización de la tarea en si. No hacía falta, o no era lo que queríamos realmente.

Por eso es importante preguntarse con frecuencia para qué estamos haciendo algo, cual es nuestra motivación y para qué sirve.

1.- Evita las interrupciones.

Reuniones, cafés compartidos, emails, redes sociales… todo ello puede formar parte del trabajo, pero si no lo tienes bajo control, se convertirán en tus grandes enemigos porque te impedirán cumplir con lo que tenías programado.

¿Cuáles son las horas en las que mas avanzas en tu trabajo? Probablemente a primera hora de la mañana y por la noche, ¿verdad? La principal razón es porque a esas horas el teléfono, las visitas y las reuniones no te interrumpen. Calma chicha.

¿Qué pautas seguir para evitar interrupciones? Debes definir las tuyas propias, como idea, te contaré alguna de los míos.

Cuando tengo que terminar una tarea, por ejemplo un artículo, evito las distracciones del teléfono fijo descolgándolo, y del móvil sacándole el volumen. Así tengo la certeza de que nadie me va a interrumpir por esa vía.

¿Redes sociales? Yo las utilizo como una herramienta profesional y entro dos veces al día, a última hora de la mañana y a última hora de la tarde. Suficiente para mi.

¿Email? Con dos veces al día me basta normalmente (utilizo un sistema de carpetas por prioridades que te explicaré en otro artículo) después queda cerrado. Antes de utilizar este sistema, lo mantenía abierto todo el día, eso me generaba estrés y además me hacía estar interrumpiendo constantemente la tarea que estaba desarrollando.

Cuando quiero comunicarme con alguien y el asunto y las circunstancias lo permiten, utilizo el correo electrónico en lugar de una reunión o llamada telefónica, es menos invasivo y así permito al destinatario que responda cuando mas le convenga, respetando sus propios tiempos.

Estas son algunas de mis pautas, extraidas de material sobre productividad y adaptadas a mis necesidades, pero insisto, cado uno debe encontrar las suyas propias en función de su las exigencias de su trabajo y preferencias. Una vez que las definas, cúmplelas a rajatabla.

 

¿Accesibilidad constante?

En mi primera etapa como directiva, solía tener la puerta de mi despacho siempre abierta, me gustaba la idea de estar accesible siempre que se me necesitara, hasta que descubrí que no era operativo, las numerosas interrupciones, en ocasiones solo para comentar algo no demasiado importante, me hacían perder la concentración de lo que estaba haciendo constantemente.

En un momento dado, decidí que durante dos horas por la mañana y dos horas por la tarde cerraría la puerta del despacho. Por supuesto, expliqué las razones en la compañía. El cambio en mi productividad fue notable.

Te sorprenderá lo que avanzas si reservas espacios de tiempo para trabajar aislada y sin interrupciones.

 

2.- Duerme lo necesario.

El restar horas al sueño, de modo habitual, para dedicar al trabajo, es algo que con el tiempo pasa factura, además, tu rendimiento, creatividad y actitud se resentirán al día siguiente.

Ser productivo no significa trabajar mas, si no utilizar tu creatividad para encontrar soluciones que exigen menos esfuerzo y cuando has dormido poco, esta desciende a niveles mínimos.

Lo que puede ser un apaño y solución puntual nunca debe convertirse en un hábito. Organízate mejor y duerme lo necesario.

 

3.- Reduce al mínimo el número de reuniones.

¿Cuánto cuesta una reunión? Veamos:

El tiempo directamente invertido en ella, el tiempo de desplazamiento, el tiempo de prepararla, cambiar el registro mental, el “coste de oportunidad” (el trabajo que dejas de realizar por asistir). ¡Y todo esto multiplicado por el número de asistentes!

El problema es que con frecuencia una reunión es precursora de la siguiente porque en ocasiones no solucionan las cuestiones que las crearon, suelen tomar como punto de partida conceptos demasiado generales e inabordables en el tiempo disponible, es muy frecuente salirse del tema, los asistentes no suelen llevarlas preparadas…

Si es posible, ¿Por qué no utilizar las nuevas tecnologías como Skype o incluso el teléfono? Cada vez mas profesionales trabajan exclusivamente de este modo con estupendos resultados.

¿Están justificadas todas las reuniones que se celebras en el día a día en tu empresa, o si trabajas por tu cuenta, las que mantienes con tus clientes, colaboradores, proveedores, etc.?

Valóralo y toma medidas.

 

4.- Cuida tu motivación fijado objetivos intermedios.

 Si te fijas objetivos demasiado lejanos es fácil que te desanimes, pierdas la ilusión y acabes abandonando.

Cuanto menos tiempo necesites para lograr algo, mas fácil será que lo consigas. Pasar un año trabajando sin recibir feedback ni tener resultados puede ser desalentador. A todos nos gusta terminar unas cosas y empezar otras, no estar “anclados” en una tarea interminable.

En el artículo Como convertir tus sueños en objetivos alcanzables hablabamos de dividir objetivos en etapas.

Si por ejemplo, tu objetivo es escribir un libro en un año, será mas sencillo si te planteas tener la estructura definida en un mes, luego un mes para desarrollar cada capítulo (de un total de diez) y un mes final para pulir detalles. El que al final del tercer mes tengas la estructura y los dos primeros capítulos te hará sentir satisfecha porque estás cumpliendo plazos y avanzas de forma adecuada. Esa satisfacción actuará como palanca sobre tu motivación.

En definitiva, define pequeños hitos que te hagan sabes que estás en el camino correcto y celébralos. Te ayudará a cargar las pilas y a mantener la moral alta.

 

5.- Planifica cada día qué harás la siguente jornada.

Si cada día a última hora concretas la agenda para el día siguente, empezarás cada jornada con las ideas claras y totalmente enfocada.

Es una inversión de diez minutos que resulta muy rentable.

 

6.- Aplazar te roba tiempo.

En algún momento todos aplazamos algo, de hecho algunas empresas han desarrollado estrategias comerciales basadas en ello, como las de paquetería urgente o las que abren el día de Navidad pensando en los que dejan la compra de regalos para el útlimo día.

Pero para muchas personas este hábito resulta muy perjudicial, ¿de dónde procede la costumbre de aplazar?

Expertos en productividad han identificado los ocho motivos con los que con frecuencia nos justificamos para postergar tareas. Algunas razones son internas (miedo al cambio, miedo al fracaso, dejarlo todo para el último momento y tendencia a adquirir demasiados compromisos) y otras son externas (tareas desagradables, tareas demasiado complicadas, flujo de tareas difuso y meta difusas).

Teniendo en cuenta esta información, ya puedes identificar tus razones. ¿Cuáles son?

Un ejercicio interesante en este sentido es hacer una lista por categorías de las tareas profesionales, las responsabilidades personales y los objetivos a largo plazo que has dejado desatendidos, las tareas a corto plazo, llamadas telefónicas, unas vacaciones, etc…

Una vez tengas las tareas en la tabla identificadas y hayas tomado consciencia, puedes organizarlas creando una lista de prioridades. A tu manera. Se trata de tener una herramienta sencilla y muy visual que te indique qué debes hacer en cada momento, así, cuando termines una tarea, sabrás qué es lo siguiente que debes hacer. Las tareas mas complejas puedes desglosarlas en otras mas pequeñas.

Un truco muy útil es adoptar la costumbre de hacer en el momento cualquier tarea que tengas pendiente y para la que necesites invertir menos de cinco minutos. No lo aplaces, hazlo ya. Si lo dejas para mañana y lo sumas a otras cosas pendiente, se convertirá en un tiempo precioso que tendrás comprometido y que podrías dedicar a otras actividades mas gratificantes para ti.

Si eres capaz de controlar esta tendencia tan habitual, habrás dado un gran paso para mejorar tu eficiencia personal.

Recuerda que eres dueñ@ de tu vida, convierte tu libertad en valor.

Sobre la autora:

Isabel Gómez, es Mentora y Coach Profesional en  www.isabelgomezl.com .

Licenciada en Ciencias del Trabajo, Master en Marketing, MBA y Emprendedora vocacional.

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COMO DECIR NO

¿Alguna vez te ha pasado que alguien te pide algo, tal vez abusando un poco de la amistad y tu, para evitar cualquier tipo de conflicto, accedes de mala gana?

¿Cómo te sientes en ese momento? ¿Enfadado con esa persona y contigo mismo por no haber dicho “NO”?

Sigue leyendo, porque a continuación te presento algunas claves para que no vuelvas a sentirte nunca más así.

¿Para qué decir NO? La Importancia.

Decir No es, en primer lugar, una necesidad de orden práctico porque difícilmente podremos organizar nuestro día a día si accedemos a cualquier petición que se nos presente.

Por otro lado, el decir “no” es una forma de reafirmar nuestra personalidad y respetar las necesidades propias.

Cuando una persona alcanza sus objetivos, muchas veces habrá dicho “NO” a propuestas que no encajaban con sus deseos, ideales o valores.

 

“No es suficiente saber lo que hay que decir, también hay que saber cómo decirlo” Aristóteles.

 

El decir “NO” es compatible con ser querido y agradar a otras personas. Cuando nos resistimos a dar una negativa, estamos anteponiendo los deseos de otras personas a los nuestros. Esto puede provocar en nosotros frustración y llevarnos hacia la infravaloración ¿O esta actitud proviene de allí? ¿Causa o efecto?

Todos queremos agradar, y a la vez, tener en cuenta nuestras necesidades personales. ¿Cómo actuar entonces?

Estas son algunas claves:

– Tómate el tiempo que necesites para reflexionar sobre qué es lo que tú realmente quieres.

– Define tus prioridades. ¿A qué tendrías que renunciar para atender esa petición?

– Valora qué emociones te incitan a decir “SI” (miedo a… herir a alguien, crear un conflicto, decepcionar, enfrentarte a alguien, parecer egoísta…).

– Piensa en una forma correcta de decir “NO”. Tu forma correcta.

– Recuerda que si te cuesta dar una negativa, cualquier persona podrá manejar tu voluntad apelando a tus miedos.

– Ponte en valor. Si siempre aceptas las propuestas ajenas, te estás diciendo “NO” a ti misma.

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¿Cómo hacerlo?

Mi recomendación es que reflexiones sobre el modo de decir NO que mejor se adapte a ti. Ahí van algunas ideas:

 

1.- Ten presente la regla de oro: evita dar una negativa seca (“no”), procura decir algo más. Un “no” rotundo y solitario puede generar malestar, distancia, resentimiento….

2.- Haz una clara diferenciación entre la persona y la petición. El que rechaces una petición puntual no significa que rechaces a quien te lo solicita. Déjaselo claro.

3.- Da alternativas: el decir “no, pero te propongo…” y proponer otras posibilidades suaviza la negativa y hace que el receptor se sienta comprendido.

4.- Utiliza la empatía dando una explicación que te acerque al otro “Agradezco que hayas pensado en mi, el proyecto me parece muy interesante, sin embargo, me gusta dedicar las tardes a mi familia porque….”

5.- Presta atención al tono. Evita utilizar un tono hostil o duro. Se amable y da la negativa en tono firme pero relajado.

6.- Equilibrio. La clave para unas relaciones en armonía (con nosotros mismos y con los demás) es el equilibrio.

 

¿Te gustaría implementar estas ideas en tu vida? ¿Cómo lo harías?

Tu tiempo y tu energía son recursos limitados, utilízalos con eficacia.

 

Recuerda que eres dueñ@ de tu vida, convierte tu libertad en valor.

Sobre la autora:

Isabel Gómez, es Mentora y Coach Profesional en  www.isabelgomezl.com .

Licenciada en Ciencias del Trabajo, Master en Marketing, MBA y Emprendedora vocacional.

Isabel ayuda a profesionales que se encuentran estancados o insatisfechos y desean dar un paso adelante en su carrera desarrollando sus competencias profesionales. Si deseas recibir su ayuda personalizada, solicita una sesión estratégica aquí http://www.isabelgomezl.com/trabaja-conmigo/

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6 CLAVES PARA MEJORAR TUS RELACIONES PERSONALES.

A todos nos gusta tener un grupo de amigos, familiares y compañeros en los que confiar, con los que compartir las alegrías y los sinsabores que se nos plantean “compartiendo, las penas duelen la mitad y las alegrías se disfrutan el doble” dicen por ahí.

¿Has visto la película “Los padres de ella”, en ella trabajan Ben Stiller y Robert de Niro como protagonistas, de Niro somete a una serie de pruebas a su yerno, Ben Stiller, antes de permitirle entrar en su “circulo de confianza”.

 

¿Qué es concretamente el “círculo de confianza”?

Imagina un árbol talado, sus anillos son la mejor manera de entenderlo. Cada árbol tiene los anillos propios de su crecimiento, son concéntricos, parten de un punto central. Ese punto central eres tú, y los anillos o círculos son los límites de cada una de las zonas.

 ¿Cómo funciona?

El primer círculo que nos rodea representa a nuestra familia, se podría decir que nacemos dentro de un círculo fijo, en el se encuentran: padres, abuelos, hermanos… personas con las que mantienes el mayor grado de confianza a lo largo de la vida.

A partir de ahí surgen nuevos círculos y dentro de ellos entran nuevas personas y tienden a desarrollar y a crecer, surgen con las primeras amistades infantiles.

El primer círculo permanece inalterable, sin embargo, los otros círculos son flexibles, aparecen y desaparecen, se agrandan o reducen en función de tus decisiones. Cuanto mas cerca esté el círculo del centro (de ti) mas importante y cercanas serán las personas que allí se encuentran.

Podemos crear un círculo íntimo, donde incluimos a nuestra pareja o la persona en la que depositas toda tu confianza. Este círculo es alterable e incluso puede desaparecer en algunos momentos de la vida.

El siguiente es el círculo de amistad. Los verdaderos amigos, aquellos que conoces y te conocen en profundidad.

Y el último es el círculo de los conocidos. Este es el más grande y más lejano a ti. Aquí cada día pueden entrar y salir diferentes personas, y se podría considerar que están en fase de entrenamiento para entrar en tu círculo de amistad.

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Como ves, no existe un único círculo, si no diferentes anillos que representan distintos niveles de confianza e intimidad.

Bien, aclarado este punto.  ¿te gustaría mejorar tus relaciones interpersonales  con las personas que forman parte de tus diferentes círculos (familiar, íntimo, de amistad, incluso conocidos? ¿Cómo mejorar tu nivel de inteligencia relacional? Aquí te dejo algunas pautas.

 

 

Claves mejorar tus relaciones personales.

Aprender a desenvolverse socialmente es algo que se aprende y quienes lo han conseguido pueden haberlo hecho por diferentes razones: necesidad, imitación o porque han encontrado un espacio propio para hacerlo.

No todos somos iguales en este terreno, hay personas que se sienten cómodas en una conversación de dos, otras disfrutan más dentro de un grupo pequeño, y otras personas solo se abren cuando se encuentran ante los grupos grandes.

Aprender a sentirnos cómodos en diferentes situaciones y con personas diversas nos permite ocupar el lugar que nos corresponde social y profesionalmente. Además de nuestro desempeño, la facilidad con que nos relacionamos con otros puede determinar nuestro éxito profesional, y lo mismo ocurre en la familia y con la pareja.

Los expertos señalan que las personas que viven en un entorno social son mas felices que las que no están rodeadas por otras personas.

Estas son algunas ideas para mejorar el modo en que nos relaciones con los demás:

1.- Entra en contacto contigo mismo.

¿Qué es lo que te gustaría obtener de esta situación? Imagina que te invitan a un cumpleaños donde solo conoces a dos personas. Si, por ejemplo, te propones entablar conversación con otras dos, estarás orientado y sabrás qué hacer. Esta actitud te sacará de la pasividad y aliviará el miedo. Decide qué quieres hacer y no te dejes llevar, cuando dependes de tu entorno aparecen síntomas de estrés: el cuerpo se tensa, el corazón se acelera…

2.- Pasa de una posición pasiva a una activa.

En ocasiones nos cuesta porque hemos sido educados para actuar de forma pasiva, haciendo “lo que debemos” en cada situación, en lugar de lo que nos apetece. Cuando conocemos a alguien o nos encontramos con una nueva situación social, solemos preguntarnos ¿qué debo hacer? En lugar de ¿qué me apetece hacer? Cambia el chip.

3.- Aprende a escuchar.

Escuchar es difícil, requiere entrenamiento y mucha generosidad. Me refiero a la escucha verdadera, a estar completamente volcado y en contacto con la otra persona sin emitir juicios internos ni estar pensando en lo próximo que vas a decir.

Dar consejos refuerza el ego de quien los da, pero no suele ayudar a quien los recibe. Escuchar hace que nuestro interlocutor salga de su soledad, que sienta que lo acompañamos genuinamente. Además, ser escuchados es muy agradable e incluso terapéutico.

4.- Practica la empatía.

La empatía nos permite ponernos en lugar del otro sin dejar de ser nosotros mismos.

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¿Has oído hablar de las neuronas espejo? Según el Dr. Jean Decety, de la Universidad de Chicago, experto en el estudio de la empatía, las neuronas espejo hacen que, de forma involuntaria, imitemos a nuestro interlocutor. No solo sentimos e imitamos lo que la otra persona siente cuando adopta una postura específica, sino que también podemos adivinar sus sentimientos e intenciones.

Cuando nuestro interlocutor actúa como nosotros se crea la sincronía emocional, una herramienta natural para las relaciones sociales. Alguien nos “cae bien” cuando estamos en sincronía, cuando nuestras neuronas espejo vibran al unísono, es decir cuanto mas nos podamos identificar con la otra persona y cuanta mas empatía muestre hacia nosotros mas fluirá la relación.

Te recomiendo el siguiente video sobre las neuronas espejo y la empatía:

 http://www.youtube.com/watch?v=09EwTBukLyY

5.- Actúa con confianza.

¿Por qué no?  Cuando actuamos con confianza somos mas libres, más auténticos, mas creativos y eso genera mas confianza.

Lo contrario de la confianza es el miedo, que hace que creemos una máscara tras la que intentamos mantenernos ocultos para evitar el peligro. No somos nosotros mismos. Volviendo a al concepto de la sincronía emocional, el miedo hace que nuestro interlocutor también esté tenso y no se sienta a gusto.

6.- Obsérvate.

De nuevo, entra contacto contigo mismo. Cuanto mas analices tus mecanismos emocionales y como influyen en los demás, más capaz serás de identificarlos en otras personas a la hora de interacturar.

Se trata de tomar las riendas y actuar de acuerdo con tus verdaderos deseos y valores,  de que seas consciente de la tremenda influencia positiva que puedes ejercer sobre ti misma y sobre otras personas.

Recuerda que eres dueñ@ de tu vida, convierte tu libertad en valor.

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Sobre la autora:

Isabel Gómez, es Mentora y Coach Profesional en  www.isabelgomezl.com .

Licenciada en Ciencias del Trabajo, Master en Marketing, MBA y Emprendedora vocacional.

Isabel ayuda a profesionales que se encuentran estancados o insatisfechos y desean dar un paso adelante en su carrera desarrollando sus competencias profesionales. Si deseas recibir su ayuda personalizada, solicita una sesión estratégica aquí http://www.isabelgomezl.com/trabaja-conmigo/

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¿CÓMO PONER LÍMITES? – CLAVES PARA “DEFENDER TU TERRITORIO”.

¿Te ha pasado alguna vez?

Estas desbordado de trabajo, con lío en casa y resfriado, pero si alguien te pide que le eches una mano, no puedes negarte, aunque eso haga tus propios planes para ese día se vayan al traste, y en realidad no tengas ninguna obligación ni deseo de acceder a lo que se te pide porque no es la primera vez que esa persona te plantea algo parecido.

Con frecuencia a las personas en general nos cuesta marcar fronteras claras entre nosotros y el exterior. ¿Cuantas veces has dicho “bueno, no es para tanto, no pasa nada”? cuando alguien te pide un favor a destiempo o al que simplemente no te viene bien acceder en ese momento yacabas cediendo aunque sepas que no te corresponde a ti hacer eso.

El problema de dejarse llevar y no actuar (poner límites), es que este tipo de peticiones externas tienen efecto “bola de nieve”, cada vez van a más: mas cantidad y mayor frecuencia.

¿Qué hay en tu interior que hace que te cueste tanto “defender tu territorio”?  ¿Hasta qué punto influye en ti la opinión de los demás? ¿Qué nivel de importancia das a cómo te ven, quieren y aceptan las personas a las que te sientes emocionalmente ligado?

Parece que el estrés emocional que produce poner límites, afecta más a algunas personas que el hecho de aceptar tareas inabordables.

¿Cómo te sientes cuando esto ocurre?

Con frecuencia no poner límites hace que nos sintamos con la sensación de que alguien estáabusando, nos genera impotencia. Todo esto hace que nuestros niveles de energía desciendan y acabemos sintiéndonos incómodos.

Cada persona debe realizar un trabajo de análisis, reflexión y decisión sobre sus propias barreras personales, y tomar decisiones sobre si desea cambiar su forma de actuar o está satisfecha con su modo de hacer en ese aspecto.

Lo que sabemos es que es imprescindible poner límites para sentirnos satisfechos y enarmonía con nuestra vida.

El primer paso es ser conscientes de cómo queremos o no queremos que nos traten.

El segundo es darnos cuenta de la importancia que tiene establecer prioridades personales y límites, tenerlos presentes e interiorizados para que pasen a formar parte de nuestra identidad y nuestro modo de ser y actuar.

Ayudar a alguien cuando podemos hace que nos sintamos útiles, motivados y felices (se dice que cuando alguien hace un favor a otra persona, se iluminan las mismas zonas del cerebro que cuando lo recibe) pero (suele haber un pero) cuando ayudar a alguien hace que nos sintamosincómodos, pierde el sentido.

Ideas sobre las que reflexionar:

1.- Identificar las áreas, las personas y las situaciones donde tienes mas dificultad para poner límites.

Tal vez sea en el trabajo, cuando alguien fija una reunión no urgente a última hora cuando habíais establecido previamente que las reuniones se realizarían siempre por la mañana.  Es importante saber con exactitud qué es lo que te produce incomodidad.

 2.- ¿Qué estás haciendo ahora mismo para impedirlo?

Pones mala cara y accedes, te dejas llevar sin decir nada…

3.- ¿Qué pensarían los demás si establecieras un límite claramente?

¿Tus amigos dejarían de serlo? ¿Te despedirían? ¿Tus compañeros pensarán que eres un insociable?

4.- ¿Qué precio estás pagando?

En ocasiones, el acceder a peticiones de los demás nos aleja de nuestras prioridades, y es que, si estamos ayudando a un amigo a preparar un informe, no tendremos tiempo para estar con nuestros hijos al salir del trabajo o simplemente, poder dar un paseo relajante o ir al gimnasio.

5.- ¿Cómo calificarías una relación (del tipo que sea) donde una de las partes no respeta del todo a la otra?

Y ahora ¿Qué decides hacer?

Recuerda que eres dueñ@ de tu vida, convierte tu libertad en valor.

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Sobre la autora:

Isabel Gómez, es Mentora y Coach Profesional en  www.isabelgomezl.com .

Licenciada en Ciencias del Trabajo, Master en Marketing, MBA y Emprendedora vocacional.

Isabel ayuda a profesionales que se encuentran estancados o insatisfechos y desean dar un paso adelante en su carrera desarrollando sus competencias profesionales. Si deseas recibir su ayuda personalizada, solicita una sesión estratégica aquí http://www.isabelgomezl.com/trabaja-conmigo/

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¿CÓMO DESARROLLAR LA DISCIPLINA PERSONAL?

“Ya lo haré…” “Lo dejo para otro momento…” “Uf, no me apetece hacerlo ahora…” ¿Cuantas veces hemos oído o incluso dicho estas frases?

¿Cuantas personas se inscriben en el gimnasio en enero y lo dejan en marzo?

Si tenemos los conocimientos y recursos necesarios para abordar un proyecto ¿Por qué no acabamos de arrancar?

Una cosa en pensar en hacer algo (imaginarlo) y otra bien distinta es ponerse manos a la obra y mantenerlo en el tiempo.

Puede haber varias razones por las que esto ocurra, hoy vamos a tratar una de ellas, la falta de disciplina personal o autodisciplina.

¿Qué es la disciplina personal?

Disciplina es una palabra que en determinados ámbitos tiene mala prensa porque se asocia connormas impuestas por otras personas e incluso con sanciones en caso de incumplimiento.

En este artículo nos vamos a centrar en la disciplina elegida, en esa serie de reglas de actuación que una persona decide adoptar tras un compromiso consigo misma para alcanzar los objetivos que desea.

La disciplina es una elección consciente y consistente, es decir, estable, que desemboca en una actuación alineada con un objetivo; es realizar lo que te has propuesto como y cuando has definido para alcanzar una meta.

Disciplina no significa intentar controlar todos y cada uno de los acontecimientos que ocurren alrededor ni obsesionarse.

Tiene que ver con el respeto a un mismo, con la responsabilidad y también con el optimismo, porque es una actitud proactiva.

Como se trata de un compromiso elegido, no lo percibimos como una carga, si no como un paso adelante. Es nuestro deber con nosotros mismos, no algo que llevemos a cabo porque los demás lo esperan de nosotros.

Cuando eres disciplinado, tú mismo creas tus pautas de actuación y de control de modoautomático y no necesitas que nadie te recuerde, organice o controle tus acciones/trabajo porque tú mismo has creado un sistema de autorregulación propio.

¿Por qué requiere esfuerzo?

Ser disciplinado implica elegir una recompensa aplazada en lugar de la satisfacción inmediata.

Entre la decisión de actuar y la acción está la procrastinación, el hábito de aplazar, el típico “el lunes empiezo”, desde luego, es más sencillo aplazar que actuar. Es más fácil encender la televisión que apagarla. Son dilemas a los que nos enfrentamos a diario y en muchos ámbitos¿aplazar o actuar?

La disciplina se orienta a los resultados a medio y largo plazo, mientras que la procrastinación, solo piensa en el ahora mismo y olvida sus objetivos reales.

El postergar constantemente, nos hace perder incontables oportunidades y demorar innecesariamente los resultados de nuestras acciones ¿Cuántas veces hemos dicho “ojala lo hubiera hecho antes”?

Otra razón por la que no es sencilla la disciplina personal es que se enmarca dentro de laresponsabilidad personal y ésta requiere grandes dosis de madurez y autocontrol. No todas las personas son capaces de asumir y gestionar su parcela de poder/responsabilidad en la evolución de su vida, de un proyecto o de una meta concreta.

Imprescindible para alcanzar tus objetivos.

La disciplina, da sentido a las metas, sin ella se desdibujan y pierden fuerza.

Las personas intentamos mejorar aprendiendo a hacer cosas, nos pasamos la vida estudiando, realizando cursos, formándonos por nuestra cuenta, aprendiendo de las experiencias de la vida… y en ocasiones tenemos todos los recursos necesarios, incluyendo el talento, para realizarnuestros sueños, pero por falta de disciplina no los llegamos a materializar, nos conformamos con una parte ínfima de lo que podríamos conseguir por no tomar la decisión de actuar conautodisciplina.

Cuando actuamos alineados con lo que queremos conseguir el tiempo y esfuerzo se vuelven másrentables, dan más de sí.

Si nos proponemos algo y no actuamos de modo disciplinado, nosotros mismos acabamosdesanimándonos y al final desistiendo después de unos cuantos intentos fallidos. Y lo que es peor, podemos empezar a pensar que “no somos capaces” cuando en realidad solo nos ha faltado persistencia.

En mi etapa como directora de marketing tuve la suerte de tener a mi cargo un equipo de treinta y dos comerciales, magníficos profesionales. Analizando las claves del éxito de los que obteníanmejores resultados, llegué a la conclusión de que había dos factores críticos, uno de ellos era laresistencia a la frustración, es decir, no desanimarse cuando algo no salía como se esperaba y el otro, la autodisciplina, el profesional que organizaba sus rutas, llevaba un registro minucioso de cada uno de sus clientes y las necesidades presentes o futuras que pudiera tener, planificaba cada visita, madrugaba para estar visitando al cliente de empresa cuando esta apenas abría, ese comercial, obtenía buenos resultados siempre. Porque trabajaba de forma constante y sistematizada.

¿Qué te aporta la disciplina personal?

– Credibilidad.

Nuestra solvencia personal se irá incrementando poco a poco, y eso será percibido por nuestro entorno.

Y cuando nuestro entorno nos percibe como personas disciplinadas, nuestras palabras son sinónimo de garantía, no nos tenemos que esforzar por convencer a alguien de que vamos a hacer algo, esa persona lo dará por hecho porque el cumplir con nuestros compromisos forma parte de nuestra marca personal.

– Autoestima y confianza en ti mismo.

Al comprometerte contigo mismo y actuar en consecuencia estás poniéndote en valor, tereconoces como persona, te respetas y quieres.

Sería muy injusto luchar por los deseos de otras personas y no hacerlo por los tuyos propios¿no crees?

El trabajar de modo inteligente, te hará sentir que estas haciendo lo que debes hacer y el ir obteniendo resultados poco a poco te “empoderará”, tu autoconfianza mejorará y te sentiráscapaz y lleno de posibilidades personales.

– Tranquilidad personal.

El saber que estás haciendo “lo que debes” hacer según tu modelo personal te hará sentir mastranquilo porque estás trabajando para alcanzar tus objetivos, eso hará que te desprendas de parte de la angustia que genera la incertidumbre.

Ocúpate en lugar de preocuparte.

De paso, eliminarás el bichillo de la conciencia que te repite “ahora tendrías que estarhaciendo….”

Mayor eficacia personal y nuevas oportunidades.

Te convertirás en una persona mas eficaz y con mejores resultados. Trabajando de forma constante por tus objetivos poco a poco irás avanzado hasta que las alcances porque cuando haces cosas, pasan cosas, el ponerte manos a la obra hará que surjan posibilidades que probablemente no te habías planteado al principio. Aprovéchalas. También tendrás mayor claridadsobre la situación en la que te encuentras y sobre tu futuro.

– Es un acto de Libertad.

Se trata de ejercer la libertad de elegir qué hacer, cómo y cuando, y llevarlo a cabo por un compromiso contigo mismo, no por una obligación de cara a otras personas. Eres dueño de tu vida, tú decides.

 

Empieza ahora.

No vale decir “es que yo no tengo voluntad”. Como todos los recursos personales, la autodisciplina requiere un entrenamiento y se adquiere paulatinamente. Se trata de tomar ladecisión consciente y responsable de trabajar para adquirirla.

Eso sí, como cualquier cambio, al principio te producirá cierta incomodidad porque  estarásampliando tu zona de confort, pero una vez que la hayas adquirido, ese modo de actuar “te saldrá” de forma automática porque formará parte de ti. La clave es aprender a disfrutar de las tareas realizadas cuado y como te has propuesto.

Aplícala globalmente, en tus actividades profesionales y personales. No es compatible tener tu zona de trabajo perfectamente ordenada y el salón de tu casa hecho un caos, ser rigurosa con tu agenda profesional o de búsqueda de empleo y olvidarte de las actividades de tus hijos.

El primer paso para entrenarla es elegir un objetivo motivador y diseñar un conjunto de pasos a seguir para alcanzarlo, los que tú decidas, e ir implementando nuevas accionesprogresivamente.

Se dice que en instalar un nuevo hábito se invierte alrededor de un mes. Tal vez exija un poco mas de tiempo romper con la dinámica de actuación que has tenido instalada durante muchos años. Lo importante es empezar.

Una vez iniciado el proceso, puedes ajustar estos pasos a seguir si los resultados no son los adecuados, se trata de revisar e implementar nuevas acciones de forma constante.

He tenido el placer de acompañar a muchas personas en este proceso hasta que logran alcanzar sus objetivos por sí mismas. Si no consigues hacerlo tu sola, pide ayuda.

 

Recuerda que eres dueñ@ de tu vida, convierte tu libertad en valor.

Sobre la autora:

Isabel Gómez, es Mentora y Coach Profesional en www.isabelgomezl.com .

Licenciada en Ciencias del Trabajo, Master en Marketing, MBA y Emprendedora vocacional.

 

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CLAVES PARA EMPRENDER INNOVANDO

Cada vez se habla más del emprendimiento y de la innovación pero ¿es realmente posible aunar ambas cosas? ¿es posible emprender innovando?

A todos nos encanta la idea de crear o pertenecer a una empresa innovadora. Y no digamos la posibilidad de crear y desarrollar un proyecto que tenga la innovación como bandera. Pero ¿es posible innovar en un mercado como el actual? ¿Cómo podemos desarrollar un proyecto empresarial innovador?

Pese a que contestar a estas preguntas no es tarea sencilla, la mayoría de los expertos, entre ellos Franc Ponti, coinciden en varios de los siguientes puntos:

1.- Las ideas claras.

¿Hacia donde queremos ir? “Ningún viento es favorable para quien no sabe hacia donde va” decía Séneca.

Tener una visión clara nos orienta y nos aporta referencias para avanzar. No importa ajustar nuestros objetivos mas adelante si es necesario, forma parte del proceso, lo importante es que todos nuestros movimientos se realicen en coherencia con nuestras metas, esto nos permitirá diseñar planes de acción inteligentes que nos faciliten alcanzarlas.

2.- Aplicación global.

¿Quieres que tu empresa sea innovadora? Muy bien, pues plantéate cómo entiendes tú la innovación.

¿Para qué quieres una empresa innovadora? Las razones pueden ser muy variadas, a unos por obtener una mayor rentabilidad, a otros por el placer de hacer las cosas mejor, para ser más competitivos en el mercado o líderes en el sector…

innovacion -

La creatividad y la innovación son de aplicación en todas y cada uno de las áreas y sistemas de la empresa ¿cómo lo vas a hacer?

Si eres un líder comprometido con la innovación tu comportamiento como directivo no debería estar anclado en el pasado. Por ejemplo, sería poco aceptable tener una empresa muy innovadora en lo relacionado con el servicio que ofrece y una dirección de los recursos humanos basada en la “cultura del látigo”.

 3.- Cuenta con tu equipo.

Una vez definidas las metas, llega el momento de crear el instrumento que impulse las acciones necesarias para alcanzarlas. Un equipo sólido con una visión compartida.

Si la visión no es común, alcanzar los objetivos será mucho mas difícil porque innovar es una tarea colectiva.

¿Cómo alinear los objetivos de la empresa con los de las personas? ¿Cómo crear una cultura de empresa que favorezca la innovación? Existen diferentes herramientas de Management y Recursos Humanos específicamente diseñadas para ello que desarrollaremos en futuros artículos.

 4.- Se trata de cambiar.

Queremos hacer las cosas de un modo que no se haya hecho antes, iniciar (o reinventar) algo inteligentemente, buscar nuevas formas de acercarse a los clientes, diseñar un modo de gestión distinto, reenfocar el negocio, etc.

Con frecuencia hablamos de la resistencia al cambio de las personas. A las organizaciones les ocurre lo mismo. Hemos sido diseñados para aferrarnos a aquello que consideramos que hacemos bien (o que simplemente nos proporciona resultados aceptables) y no cambiarlo.

La mente humana es altamente proteccionista e intenta en todo momento evitarnos sufrimientos. El problema surge cuando la inacción nos puede generar muchos mas inconvenientes que la acción. Ser conscientes de la necesidad de avanzar es imprescindible.

 5.- Anticípate al futuro.

Se trata de crear mecanismos para recibir, analizar y sacar conclusiones de forma sistematizada de la información del exterior de la empresa.

La observación metódica nos indica por donde irán los tiros en el futuro. Busca inspiración como una actividad más.

Cuando analicemos esa información, esas pistas, llegaremos a las tendencias ¿cómo obtener valor de las tendencias del mercado aplicándolas a un área específica?

6.- Fomenta el Pensamiento colectivo y crea procesos que faciliten la conversión de las ideas en realidad.

Muchos de los inventos de los que disfrutamos habitualmente han sido concebidos como resultado del trabajo creativo en equipo. Es más, existen diferentes técnicas específicamente diseñadas para facilitar el desarrollo colectivo de ideas (el brainstorming, la más conocida).

El neurólogo Antonio Damasio afirma que si un grupo de personas llega a determinados grados de compenetración y calidad en el trabajo conjunto, sus ondas cerebrales se sincronizan, creando un lenguaje propio.

Otros autores afirman que en un trabajo colectivo se puede experimentar la sensación de fluidez, la fusión del ego con el equipo y el cambio de referencias temporales (la sensación del transcurso rápido del tiempo) ¿Te ha ocurrido alguna vez?

En definitiva, emprender orientándose hacia la innovación no sólo es posible, sino también deseable, requiere un planteamiento claro y una visión compartida por todos los integrantes de la empresa.

Recuerda que eres dueñ@ de tu vida, convierte tu libertad en valor.

 

Bibliografía – Para saber mas:

– Las diez caras de la innovación: Estrategias para una creatividad excelente (Empresa (paidos) de Tom Kelley.

– El ADN del innovador: Claves para dominar las cinco habilidades que necesitan los innovadores Deusto de Clayton M. Christensen.

– ¡Innovación! – Siete movimientos para construir una empresa de Franc Ponti .

– El error de Descartes: la emoción, la razón y el cerebro humano. Antonio Damasio. Editorial Crítica.

 

Sobre la autora:

Isabel Gómez, es Mentora y Coach Profesional en  www.isabelgomezl.com .

Licenciada en Ciencias del Trabajo, Master en Marketing, MBA y Emprendedora vocacional.

Isabel ayuda a profesionales que se encuentran estancados o insatisfechos y desean dar un paso adelante en su carrera desarrollando sus competencias profesionales. Si deseas recibir su ayuda personalizada, solicita una sesión estratégica aquí http://www.isabelgomezl.com/trabaja-conmigo/

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