Una ejecutiva holística

Hace un tiempo comencé una senda de aprendizaje que va más atrás de lo que yo recuerde, pero en concreto se decretó como un proceso, el día que yo sentí por primera vez que en mi cuerpo no habitaba un alma, sentí que tenía un cuerpo, sin vida, sin propósito, sin fuerza, sin energía, pero estaba, participaba, escuchaba, pero no estaba despierta.

Ese día comprendí que podían existir dos tipos de seres humanos, los que viven dormidos y los que viven despiertos. Recuerdo en esa misma instancia, que un familiar cercano me recomendó iniciar una terapia grupal, porque en comunidad los procesos de crecimiento personal son más enriquecedores, decía, yo no entendí, porque estaba dormida.

Pasaron algunas semanas, cuando seudo inconsciente acepté la propuesta de ir por primera vez a un retiro de meditación, en donde asistirían 60 personas, y trabajaríamos en base a nuestra respiración episodios de nuestra vida que por alguna razón no estaban en el consciente y necesitaríamos sacar a flote. Fui. Y fue la apertura a un viaje interior increíble, un proceso de entender mis raíces, mi historia, mis padres.

Luego de eso, comencé a revisar todo lo que estaba haciendo en mi vida, y me vi con 17 clientes, con un equipo de 6 personas, una oficina en un barrio caro y una vida que no sabía bien porque la había montado, porque ahora que había despertado no quería estar ahí. Había construido mi vida como independiente para tener la opción de escoger con quién quería trabajar, y había aceptado trabajar con clientes diversos y pequeños, porque aposté por sus ideas, pero cuando desperté me di cuenta de que se atrevían a golpear mi mesa, que vivían en su esfera de la inconformidad, y creían que el dinero todo lo podía comprar, con coraje y bastante ayuda divina me atreví y les dije adiós. De los 17, sólo me quedé con 7 clientes, con los que sí tenían valores, los que sí valoraban mi tiempo, y el trabajo de mi equipo. Con un altibajo económico tuve que reducir gastos y así también hacer más cambios personales.

Seguí el proceso, lo que la senda del aprendizaje personal me fuera entregando, y fue luego de una conversación con una gran amiga, que me sugirió prepararme para un viaje de negocios a Israel, me recomendó visitar a un maestro de la Kabbalah, quien al principio analizó mi ancestrología con los nombres de mis familiares, y luego siguió con un k-coaching para enfrentarme a Tierra Santa, vino así con mucha sorpresa otra etapa de aprendizajes profundos, que me demostraron que los negocios, de la vida espiritual y la personal no son cosas diferentes, que no pueden estar apartados, o ser entendidos como rieles diferentes, en la senda de aprendizaje donde yo decidí madurar mi vida, descubrí que son mejores personas los profesionales que se dejan caer, que son mejores profesionales las personas que pueden enfrentar una situación laboral desde la empatía, que el amor por el trabajo, es tan importante como el amor por la familia, que decir que la vida personal y la vida laboral son mundos separados es uno de los grandes engaños de estos tiempos, somos una sola persona, que tiene distintos roles, y ejes de preocupación, pero si somos lo suficientemente humanos, debiéramos de ser las mismas personas, simplemente en distintas situaciones, pero con los mismos valores con que educamos a nuestros hijos, debieran de ser con los que tratamos a nuestros compañeros de trabajo.

Mi vida hoy, como alguien hace un tiempo atrás “sentenció” es bastante mística, y es porque afortunadamente he logrado integrar el corazón, las pasiones, todos mis sentidos, a las formalidades, a la rutina. Hoy escribo emails con cariño, escucho con atención, entendí que la honestidad en nuestras relaciones laborales son tan valiosas como en las de nuestras relaciones íntimas, que decir gracias por tu tiempo al atender a una reunión es gratitud pura, y no un cumplido, que ofrecer nuestra ayuda no es en búsqueda de un mejor posicionamiento profesional, sino lo que cualquier ser humano debiera de hacer por otro. Aprendí que la vida es mucho más linda, sabrosa y emocionante cuando estoy despierta, y mucho mejor cuando logré entender que soy una misma persona, en mi casa y en mi trabajo.

Nicolle Knüst

Periodista, Licenciada en Comunicaciones.

Facilitadora en Innovación Social de la Universidad de Chile

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Cómo hackear tu mente y conectarte con la abundancia

Hace un par de meses terminé de estudiar un diplomado de Kabbalah, que se trata de una ciencia milenaria que estudia las leyes del universo y que dentro de muchas cosas me ha servido para aumentar “mi vasija”, que se refiere a la capacidad que tengo como persona de recibir. Y de fomentar, así también, mi impulso para dar, y así ha sido en la medida que más amor entrego, más recibo y eso lo he comprobado en todos los términos de mi vida, en donde he podido concientizar los procesos de cambio.

En esta senda de autoconocimiento y conexión con otros planos de mi vida, he estado mucho más consciente de uno de los temas que probablemente a muchas nos quita el sueño y más de alguna vez nos ha perturbado. Cuántas veces nos hemos encontrado con preguntas como; ¿Será posible revertir mi situación actual y conectarme con la vibración de la abundancia?. Cuando hablamos de abundancia, no es necesariamente tener mucho más de lo que tenemos hoy, sino que tener la capacidad de recepcionar todo lo que necesitamos en nuestra vida para que nos sintamos más plenas y felices, que va desde relaciones prósperas hasta el generar más dinero.

Hablar del dinero muchas veces ha sido considerado como mala educación, como algo sucio, asociado con la culpabilidad, incluso es probable que alguien en nuestra vida directa o indirectamente nos hiciera creer que el dinero es sucio con frases como; “lávate las manos que el dinero tiene microbios”, así también culturalmente hemos asociado en múltiples oportunidades a personas exitosas con vínculos deshonestos como, por ejemplo, cuando se especula: “a quién habrá estafado que se compró ese auto”, “qué hará realmente para viajar tanto”, queramos o no un porcentaje importante de la sociedad ha sido educada bajo paradigmas de “mentalidades pobres”, de hecho en múltiples ocasiones se ha vinculado el estado de pobreza con valores asociados a la honestidad, por ejemplo con frases como “más vale pobre pero honrado”, lo que nos deriva a preguntarnos, ¿todos los que no son pobres son deshonrados?…

Ahora después de haber terminado mi diplomado de Kabbalah y haber participado en el Seminario de Abundancia y Sustento de la Fundación Kabbalife que dirige Esteban Acuña, me lleva a elevar el estado de conciencia y decidir desde qué vereda quiero estar.

Un ejercicio práctico es darnos el tiempo para reflexionar e imaginarnos qué es para cada una de nosotras sustento y abundancia, porque no para todos significa lo mismo. El sustento y la abundancia puede estar asociado con las relaciones, el dinero, el trabajo, la salud e incluso la libertad, pero por sobre todo lo más importante para lograr la plenitud en todos estos ámbitos es conectarse con la vibración de recibir, de hecho justamente Kabbalah significa recibir.

Es muy común que todas queramos más, o en general hay un estado de insatisfacción en la sociedad, de hecho si estás leyendo esta columna es probablemente que algo de esto te resuene. Es muy importante entender que la abundancia no siempre es tener o gastar más, sino que estar conectado con oportunidades en la vida en donde nuestro dinero o esfuerzo valen más de lo valorado usualmente, por ejemplo, estar en una conexión con la abundancia también puede ser que cada vez que vamos a comprar nos encontremos con una oferta.

Hay un par de máximas que no debes olvidar para conseguir un verdadero estado de abundancia y sustento; olvídate de ganar dinero haciendo algo que no te gusta, la alegría atrae dinero y si aportas valor a la humanidad sólo conseguirás sustento. Es importante tener en consideración que no es necesario cambiar de trabajo, sino que una de las claves es cambiar la forma tradicional que tenemos de pensar, resetear las programaciones que incorporamos alguna vez en donde nos hicieron creer que el uso del dinero va de la mano de la culpa o que el pensar en tener o generar más es malo o que hay que acostumbrarse con la necesario. En la medida que los deseos de abundancia, vayan acompañados con acciones que provoquen un impacto positivo en la humanidad, la consecuencia en cuanto a nuestra aspiración de abundancia y sustento, será próspero. Otra de las claves para estar en esta sintonía es sanar el corazón.

Por último, cuando me refiero a hackear nuestra mente también tiene que ver con trabajar el mundo de las ideas, ya que éstas construyen realidades, lo que crees, lo creas. Si cambiamos la idea, podemos cambiar la conciencia, y si cambiamos la conciencia podemos derribar paradigmas y así decretar la vida que queremos vivir.

Nicolle Knüst

Periodista, Licenciada en Comunicaciones.

Facilitadora en Innovación Social de la Universidad de Chile

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La importancia de descubrir nuestro próposito

Si hay algo que podemos hacer ahora para cumplir nuestras metas del año es definir nuestro propósito. Cuando hablamos de propósito, es mucho más profundo y significativo que un objetivo, es lo que nos motiva en la vida a levantarnos, a hacer todo lo que hacemos, por otro lado la falta de propósito es la razón de muchos desaciertos en nuestra vida, es algo así cuando nos encontramos perdidas y no sabemos por qué. Muchas veces es porque justamente  hemos olvidado o bien no tenemos claro el propósito. Nuestro propósito.

Si queremos bucear en un sentido más profundo de nuestro ser, es altamente recomendable en esta época del año, hay más espacio de descanso y la posibilidad de mirarnos con mayor detención.

La literatura, estudiosos de todas las épocas y la ciencia fundamentan que el propósito es el motor que nos mueve a esencialmente mantenernos vivos, el libro “el hombre en búsqueda de sentido” del psiquiatra austriaco Viktor Emil Frankl, quien sobrevivió al holocausto, realizó un análisis en su tiempo de encierro y tortura en torno a sus pares que estaban en las mismas condiciones que él, y les preguntaba ¿Ustedes por qué no se suicidan? e increíblemente las respuestas iban desde “es que tengo la esperanza de volver a tocar el piano alguna vez en mi vida”, “sé que en algún lugar debe estar el amor”, “porque aún tengo sueños que cumplir”, en definitiva lo que había detrás de las respuestas de las personas que se mantenían vivas, era una motivación. De este libro nació la Logoterapia, se trata de una psicoterapia que propone que la voluntad de sentido es la motivación primaria del ser humano, una dimensión psicológica inexplorada, y esencial para la recuperación integral del paciente.

El propósito es nuestra dimensión más profunda que existe en cada uno de nosotros donde tenemos la sensación intuitiva de quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. Según la Kabbalah, la sabiduría milenaria, estamos en la vida para ser feliz, y nuestro objetivo es poder completar la imperfección del mundo, desde un lugar, que es nuestro lugar, en donde podremos sentirnos realmente plenos y satisfechos, esta corriente de pensamiento afirma que venimos al mundo a aprender a compartir con otros, solamente por el hecho de compartir, si uno logra aprender a compartir sin esperar nada a cambio, el universo se ocupa de ayudarte, guiarte a encontrar tu propósito. Es así como se recomienda a personas que están por iniciar un proceso de autoconocimiento y sanación personal, hacerlo en alguna instancia en comunidad, porque es en la relación con los otros en donde se generan los procesos de crecimiento real, porque nuestra existencia sólo tiene sentido en relación con los otros, y en la dinámica del dar y recibir. Es ahí que cuando hablamos de propósito es mucho más profundo que una palabra, implica darle sentido a la vida, y como ya lo decía uno de los más grandes pensadores contemporáneos del S XIX, Friedrich Nietzsche “Quien tiene un porqué para vivir, encontrará casi siempre el cómo

Nicolle Knüst

Periodista, Licenciada en Comunicaciones.

Facilitadora en Innovación Social de la Universidad de Chile

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Adiós a los pequeños reinos

De un tiempo a esta parte he conocido a muchas mujeres emprendedoras que, con bastante esfuerzo y pasión, han construido sus marcas que tras ella ofrecen productos y servicios. Pero el clásico problema que se entrampa es que hay una parte del proceso que no sabemos cómo resolver, pero tampoco estamos conscientes de cuál es. Por lo general, el puzzle se ve incompleto cuando las ventas no traen el retorno que esperábamos. ¿Qué estoy haciendo mal? es la pregunta que nos hacemos.

Las mujeres, cuando emprendemos, descubrimos habilidades y cualidades que desconociamos en nosotras mismas. La capacidad de hacer, de avanzar, de crear, de conectar ideas es impresionante, y cuando nos vinculamos con otras mujeres, esa fuerza femenina se multiplica por la cantidad de féminas reunidas. Tenemos una cualidad increíble de ver en las otras todo lo que les falta y, casi mágicamente, tenemos la receta para darle. Pero, ¿por qué no tenemos la misma capacidad con nosotras mismas?

Me ha pasado en el último tiempo reunirme con amigas que están emprendiendo y cada una sueña sus imperios, marcas que suenan a transnacionales, que quieren revolucionar una industria, que queremos cambiar el mundo, pero estamos solas, en nuestras casas, a veces incluso en nuestras camas con nuestro laptop y nada más.

Nos encontramos entonces con la realidad: mujeres con un alto potencial, con visión, con mucha energía, pero con la carencia de algo, que muy probablemente otra mujer tiene. La pregunta que surge acá es, ¿por qué no nos asociamos? La respuesta son muchos “peros”, que van desde la falta de confianza, hasta perder el control de lo que algunas denominan como “un hijo”, pero, ¿qué pasa si confiamos, cedemos parte de nuestro imperio, compartimos lo que sabemos, sumamos experiencia y potenciamos nuestras habilidades? La asociatividad no necesariamente implica ser literalmente socia de otra persona, sino que sumar las partes en pro de un resultado con mayor sustento.

En mi experiencia he reconocido la capacidad de identificar el valor comunicacional de múltiples productos y servicios, y en la construcción de mi empresa Wunder Group, Consultora de Comunicación y Marketing, he ido sumando talento con mujeres emprendedoras que son especialistas en sus áreas, como la capacidad de poder importar conocimiento norteamericano de BeST Innovation, el inmenso poder de convocatoria de 7 Reinas, el know how en tecnología de Girls in Tech, sólo algunos ejemplos concretos de colaboración real entre empresas dirigidas por mujeres, que finalmente persiguen un objetivo en común: colaborar a que el flujo de conocimiento sea cíclico, que escale a mejores soluciones y que impacte positivamente en la sociedad, lo que finalmente se traducirá en que el mundo sea un mejor lugar para vivir.

Cedamos nuestros pequeños reinos para que juntas podamos construir un gran imperio.

Nicolle Knüst

Periodista, Licenciada en Comunicaciones.

Facilitadora en Innovación Social de la Universidad de Chile

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Chile necesita a más emprendedoras

En mis 6 años emprendiendo en Chile, he conocido a muchas mujeres en la senda del emprendimiento. Y si bien los motivadores que hay detrás de esta alternativa de vida son diversos, hay ciertos aspectos que podríamos considerar como argumentos transversales para mantenernos perseverante por este camino y orgullosas de avanzar en nuestro país.
Porque Chile es un país de oportunidades. Según el Global Enterpreneur Monitor, Mujer y Actividad Emprendedora Región de Valparaíso 2014-2015 el 67% de las mujeres emprende por oportunidad, eso quiere decir porque detectaron algún nicho interesante para desempeñarse o bien para complementar sus ingresos actuales. En otros casos, la oportunidad está dada por todo lo que hay que hacer o rehacer en el país, repensar Chile también es una oportunidad. Incluso desde industrias tan tradicionales, y en transformación como es la minería hoy. 

Porque hay muchas mujeres haciendo cosas, y muchas no saben que lo que están haciendo solas puertas adentro, podría tener un impacto económico para ellas y su entorno familiar mucho más significativo si es que se asociaran con otras mujeres y más aún si se rodearan con mujeres que están emprendiendo también, porque de esta manera se genera una influencia positiva y así se mejora la actitud hacia el emprendimiento, aumentando su propensión a emprender.

Porque seguimos habitando un ecosistema masculino. Eso hace que la estructura de nuestro sistema socio-económico aún tenga muy poca presencia femenina, por lo tanto el liderazgo que impera es de hombres, y en varios contextos y ocasiones tanto en el mundo público como el privado se requiere no sólo la presencia femenina, sino el liderazgo de mujer.

Porque la necesidad de equilibrio entre la vida personal y profesional es real. Ya dejó de ser una tendencia o un paper discursivo, hoy queremos vivir nuestra vida de manera balanceada, desarrollarnos como profesionales, pero también disfrutar de nuestra vida privada, del tiempo en familia, en pareja, con amigos. Queremos tiempo para vivir la maternidad sin que sea un castigo en nuestras vidas, ni una laguna en nuestra carrera profesional.

Porque el emprendimiento constituye una herramienta para superar la situación de pobreza. Así también tenemos que superar las relaciones de género que nos sitúan en un lugar secundario y subordinado. Recuperar la autoconfianza y encantarnos con la motivación de que hay un mundo de cosas qué hacer.

Porque la fuerza de más mujeres emprendiendo ayudará a formalizar el autoempleo, que hoy por hoy está asociado a condiciones de trabajo precarias, e inestables. Chile necesita más mujeres dueñas de empresas, que puedan cruzar de la soledad, anonimato e informalidad, a trabajos asociativos, renombrados, escalables, rentables y formales.

Porque hoy tenemos todo a nuestro favor. Hay un entorno que nos apoya, hay una importante evolución en términos de uso de TICs y penetración de internet, que favorecen el acceso a información de los clientes, productos y servicios; acceso a herramientas para mejorar los negocios, a otros países, contactos y medios de pago; nuevos canales de venta y publicidad sin necesitar de una tienda física; y colaboración en línea e intercambio de ideas impulsando la internacionalización.

Nicolle Knüst

Periodista, Licenciada en Comunicaciones.

Facilitadora en Innovación Social de la Universidad de Chile

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10 tips para organizar tu semana y hacerla más productiva

Muchas me han preguntado cómo lo hago para poder cumplir con todas mis responsabilidades y placeres personales, sin caer en el estrés. Les comparto con mucho cariño 10 tips que he incorporado en mi vida y me han funcionado muy bien.

1. Despertar temprano
Para mi la primera clave para tener un día a día productivo es despertar temprano. Me gusta tomarme el tiempo para todo lo que hago, desde la ducha en la mañana hasta para hacer deporte. Es por eso que no me gusta andar apurada, dentro de lo posible despierto de madrugada, así puedo preparar mi desayuno y hacer mi rutina de mañana tranquila y a mi ritmo. También evito los atochamientos, saliendo temprano de mi casa tengo más alternativas de transporte en caso que ande a pie o si ando en auto, puedo evitar los tacos y manejar sin apuro.

2. Decir que no
Algo que cuesta y he aprendido con el tiempo es a “seleccionar mis batallas”, como se dice, y esto va desde el ámbito personal al profesional. No me obligo a mi misma a ir a un compromiso social si es que estoy cansada, así como tampoco acepto a cualquier tipo de cliente, soy selectiva en todas mis elecciones y eso me ayuda a valorar más mi tiempo y también a filtrar las opciones.

3. Aprender a delegar
Si hay algo que nos cuesta a las mujeres es delegar. Consideramos que nuestro sello es único en todo lo que hacemos, y sí es cierto, pero hay veces que necesitamos delegar y aprender hacerlo en todos los ámbitos de la vida es muy importante, porque así logramos despejar nuestra agenda personal y tenemos más tiempo libre.

4. Segmentar el calendario por colores
Una práctica que me encanta y me funciona muy bien es segmentar mi calendario en 4 categorías de actividades: Bienestar, Trámites, Reuniones y Tiempo Productivo. El bienestar es todo aquello que me genera placer, como por ejemplo, un almuerzo con amigas, pintarme las uñas, pasear a mi perro, ir a ver a mis abuelos, todo lo que amo hacer también lo agendo. Los trámites se agendan con tiempo y van desde pago de patentes hasta compra de cosas para mi oficina, las reuniones son ineludibles, y por supuesto se agendan y el tiempo en donde tengo que sentarme y dedicar mis horas hombres a trabajar las agendo también, a cada una de estas 4 categorías les tengo un color, lo cual al final de la semana me permite ver el equilibrio entre todos los aspectos de mi vida y así ajustar para la que viene. Esto me ha resultado increíble.

5. Destinarle un tiempo determinado a cada función
A todas las actividades que hago en el día le asigno un tiempo, y me esfuerzo en llevarlas a cabo en ese tramo, en caso que no alcance las vuelvo agendar para otro día, de esta manera trato de tener días equilibrados.

6. No sobrecargarse de tareas
Cada una sabe lo que puede hacer día a día, de acuerdo a las energías, ánimo y estilo de vida, en muy importante en la medida que más nos conocemos, no exigirnos más de la cuenta, porque al final del día nos genera mucho estrés no cumplir con lo que nosotras mismas nos impusimos.

7. Despejar la mente de pendientes
Un ejercicio que hago a diario es que, cuando se me ocurre una idea o me acuerdo de un pendiente, me mando un auto-email, de esta manera despejo mi cabeza de ese pendiente y puedo andar tranquila sin olvidar la ocurrencia.

8. Al final del día recolectar todo en un solo lugar
Hoy en día son muchos los lugares en donde vamos recopilando información; nuestro celular, email, cuadernos, agendas, post it, pizarras, fotos. El ejercicio que hago todas las noches es ordenar y recopilar todos mis pendientes en un solo lugar, y así centralizar la información.

9. Darle orden de prioridad a las tareas
Una vez que centralizo todo, discrimino entre ideas, proyectos y responsabilidades, de esta manera me quedo con la sensación de que no deje pendientes y puedo proyectar en el tiempo todo lo que quiero y debo de hacer.

10. Notas de audio
Yo soy muy respetuosa con el tiempo de los demás. Antes de hacer un llamado, mando un Whatsapp preguntando si está disponible y, en caso de que no respondan, dejo una nota de audio con el motivo de mi llamado. Por lo general a la hora de almuerzo o medio día tengo varias respuestas que las escucho en tiempos de espera, como por ejemplo en las colas de los trámites, en trayectos de un lugar a otro, o incluso en el baño, así optimizo mi tiempo al máximo.

 

Nicolle Knüst

Periodista, Licenciada en Comunicaciones.

Facilitadora en Innovación Social de la Universidad de Chile

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“Si te va bien a ti, me va bien a mí”

Estamos viviendo una nueva era en donde, literalmente, estamos construyendo una nueva realidad. Las reglas a todo nivel se están reescribiendo, y somos justamente la nueva generación de profesionales quienes estamos redefiniendo normas, estructuras, modelos de trabajo, de negocios, maneras de cómo ganarnos la vida y de cómo vivir la vida. Y somos así también las mujeres, quienes estamos cumpliendo un rol importante en esta nueva construcción de reglas, que yo las resumo en tres:

Colaboración

Esta palabra se está cargando de simbolismo y valor, tal como lo hicieron la innovación y la sustentabilidad en sus respectivos momentos. Hoy la colaboración, desde el paradigma más moderno, se entiende por personas de la era CO: que colaboran, co-construyen, co-diseñan, co-trabajan, lo que básicamente quiere decir que hagan lo que hagan lo hacen de manera conjunta. Ya quedó en el pasado el temor de contar una idea por el miedo al plagio, o de no pedir ayuda cuando se necesita.

Hoy más que nunca, las mujeres nos hemos permitido mostrar nuestra fortalezas y debilidades a nosotras mismas y otras mujeres, con el objetivo de crecer como personas y profesionales. Somos muchas las que estamos remando para el mismo lado, y es así como las redes sociales, eventos de networking y espacios de trabajo colaborativo han permitido que las mujeres tengamos más instancias para compartir y de complementarnos, porque cuando se unen dos fuerzas que sueñan similar, la fuerza se multiplica.

Tolerancia

Me ha pasado en eventos en donde mujeres convocan a mujeres y las temáticas son en pro del emprendimiento y empoderamiento femenino, que algunas asistentes han criticado -por ejemplo- que una mujer como ellas amamante a un bebé, o que nos incomode que alguien hable mucho de sí misma como ejemplo de superación. ¡Mujeres! Para que podamos avanzar en la senda de Colaboración de una construcción de una nueva era y de una nueva realidad, necesitamos de manera imperativa ser tolerantes con la realidad de la otra, con la etapa de su vida, con el contexto o historia desde dónde nos habla. Y es en este mismo ítem en donde se hace fundamental integrar en nuestras conciencias que si no nos vinculamos desde la diversidad, probablemente siempre lleguemos al mismo lugar. Abracemos la diferencia y aprendamos de todo lo que eso nos pueda entregar a nuestras vidas.

Búsqueda de sentido

Es cada vez más común en estos tiempos el aumento de las depresiones, insatisfacciones y frustraciones que acarrea la cotidianidad y la falta de reflexión. En las últimas semanas he escuchado más de una vez cosas como: “Me siento vacía” o “Siento que algo me falta, pero no sé qué”. La respuesta, después de ahondar en nosotras mismas, es que muchas veces lo que hacemos, el cómo lo hacemos o el para qué lo hacemos está carente de sentido. Lo hacemos porque sí o porque todo el mundo lo hace, pero no sabemos si es bueno para nosotras o si realmente lo queremos hacer. El permitirnos el tiempo de reflexión es la clave para encontrar sentido en TODO lo que hacemos y desde ese lugar, con sentido, la vida es mucho más próspera.

Finalmente, si logramos encontrar nuestro propósito, nuestro sentido del ser y hacer, será muy natural asociarnos, pedir ayuda y colaborar con otras mujeres, desde la tolerancia, abrazando lo diferente y complementarias que somos.

 

Nicolle Knüst

Periodista, Licenciada en Comunicaciones.

Facilitadora en Innovación Social de la Universidad de Chile

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UN DÍA EN AIRBNB HQ

 “Airbnb es la combinación de personas, lugares y amor” 

Airbnb se encuentra en un barrio recóndito de San Francisco, que por apariencia jamás uno se imaginaría que detrás de esos portones se esconde una edificación de más de 5 pisos y la diversidad más impresionante de personas que he visto en un mismo espacio. Lo primero que llama mi atención fue la moderna arquitectura,  con espacios colaborativos en su planta baja, flexible, que dispone que todos los espacios sean ocupables, muros verdes  muy bien cuidados.

La multiculturalidad es real, una chica asiática de pelo celeste conversando con un hombre de raza negra parecían coordinarse para almorzar. Todo funciona, y en perfecta armonía pareciera que cada uno maneja sus tiempos, seguramente el sistema de trabajo es en base a objetivos. No se logra distinguir un modelo tradicional de trabajo, no se reconoce a un jefe, o ningún tipo de jerarquía, al menos apreciable en el uso del espacio o vestimenta, en Airbnb las personas interactúan de manera lineal, enfocadas cada una en lo suyo, pero en pro del funcionamiento de un sistema mundial.

El edificio sorprende, tiene esquinas inesperadas con escritorios formales, me encuentro con personas almorzando en los pasillos, conversando de estrategias, tomando decisiones, pareciera que en Airbnb todos los lugares son un buen lugar. Me gusta como integran lo lúdico con lo funcional. Airbnb la tiene clara, y de esa manera lo declaran en sus muros, la evolución de la marca, el crecimiento y en  lo que se han convertido hoy en día. Empapan la historia, y explican que todo tiene un proceso, que ese edificio fantástico no emergió de un día para otro.

Airbnb es la combinación de personas, lugares y amor. Es de las empresas que están determinando cómo será el futuro, y eso emociona. Caminar por sus dependencias, es realmente un viaje express por el mundo, tienen tantas salas de reuniones con nombres de ciudades como distintas nacionalidades de trabajadores hay. Lo entretenido es que cada una de sus salas están condicionadas realmente como si fuera un living de la ciudad que alude, me senté en Amsterdam,  tomé té en Londres, me comí unos macarrones en Paris, y disfrute de Bali. Airbnb es una empresa del mundo para el mundo, con trabajadores de todas partes, y en eso son coherente en todo, incluso en la configuración de uno de sus espacios más concurridos, la cocina, que tiene literalmente todos los tés posibles.

En Airbnb hay espacios curiosos; hongos casas de muñeca, quitasoles adentro de las oficinas para cubrir la entrada de luz natural, sillones gigantes, de verdad gigantes. Tienen una guardería de niños, con parvularias permanentes que entretienen a los hijos de los trabajadores, y que tranquilidad más grande saber que se puede trabajar con los hijos ahí mismo… Airbnb entendió, e implementó todo lo que soñamos cuando pensamos en el trabajo con las dependencias ideales. Y no sólo se puede ir a trabajar con los hijos, sino que también con las mascotas, y es cierto, después de ver al segundo perro debajo de una mesa deja de sorprender, pero es real, un labrador en los pies del amo mientras trabaja.

Airbnb es el futuro del trabajo.

Nicolle Knüst

Periodista, Licenciada en Comunicaciones.

Facilitadora en Innovación Social de la Universidad de Chile

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¿Por qué las emprendedoras deberían trabajar en un coworking?

Quiero contarles mi historia. A principios del año 2010 yo llegaba a Chile después de haber estado dos años fuera del país con una Work and Holiday Visa en Nueva Zelandia. Cuando volví dimensioné lo difícil que era contar con las condiciones laborales y económicas que tenía en ese país. Guardando las proporciones culturales, sociales y políticas, entendí que no en corto plazo llegaría a igualar la oferta que allá recibía, fue entonces cuando decidí emprender. Tenía 24 años y ya fundaba mi primera empresa.

En ese momento nacía el ecosistema de emprendimiento e innovación en Chile, pero aún estaba “puertas adentro”. Seguía siendo un grupo de elite que podía acceder a la información y a los beneficios, pero la buena noticia es que ya se estaban dando a conocer conceptos claves como el COWORKING.

Fue ese mismo año que, tocando puertas, llegué a conocer el TOF (Telefónica Open Future), que hasta la fecha, es la hermosa casa de Start Up Chile administrada por Urban Station. Cuando por primera vez pisé ese espacio fue como volver a Nueva Zelandia. Vi un montón de extranjeros, estilo backpackers (mochileros) pero profesionales tech, con sus laptops y un ambiente muy motivador, pero en CHILE.

En ese momento entendí que se podían combinar las dos cosas que más amo en la vida: viajar y hacer mis proyectos realidad. Fue ese año que conocí los maravillosos beneficios de ser parte de una comunidad, porque trabajar en un coworking no es sólo compartir el espacio de trabajo, sino que aumentar las redes de contactos, colaborar con profesionales de otras áreas muy diferentes a las tuyas, lo cual te ayuda a aumentar tu perspectiva de la vida, generar conocimiento permanente de múltiples temas, y por supuesto y casi lo más importante generar nuevos negocios.

Estar inserto dentro de una comunidad de un coworking es como estar haciendo un estudio de mercado permanente, porque todo el tiempo se están poniendo a prueba nuevos servicios y productos. Además, se puede vivenciar “in situ” las demandas de los emprendedores, que van desde requerimientos de backoffice, a guardería de niños, y es porque la diversidad de personas que están iniciando nuevos negocios es cada vez más amplio. Ya no son sólo los emprendedores tech que están liderando Start Up, sino que hay múltiples perfiles, como seniors de 50 que están reinventándose, mujeres profesionales que han sido madres y quieren compatibilizar trabajo y familia, matrimonios que quieren comenzar con una Pyme, expertos en áreas específicas que han sido empleados toda su vida y quieren externalizar sus servicios a la compañía que trabajan y ahora escalar su negocio y conocimientos, y así suma y sigue.

Emprender en un coworking es, según mi experiencia, la mejor opción, porque te ayuda a dividir el espacio personal (tu casa) del laboral (tu trabajo), te permite tener ese segundo espacio, que es tu oficina, pero en un formato mucho más cool y agradable que las estructuras tradicionales que conocemos de trabajo, pero sí con todas las facilidades que puede tener una empresa, como centro de impresión, cafetería, recepcionista, baños, salas de reuniones privadas.

Haber conocido Urban Station, la red de coworking más grande de latinoamérica me permitió llegar a lugares inimaginables, gracias a generar una rutina de trabajo todos los días en este lugar logré nuevas amistades, que además resultaron siendo asociados a mi emprendimiento Wunder Group, Consultora de Comunicación, PR & Marketing, sino que además logré generar mi cartera de clientes.

Mis primeros ocho clientes fijos surgieron del coworking, y los 10 siguientes vinieron de referidos de mi red generada en Urban Station. Gracias a estas redes, logré participar de eventos destacados como 7 Reinas o la Feria Taconeras, y gracias a las personas que conocí en estos eventos terminé representando a Chile en giras internacionales en Silicon Valley e Israel, que son dos de los polos de emprendimiento e innovación más importantes del mundo.

Hoy soy parte del equipo de uno de los proyectos más innovadores en coworking de la Región, se trata de Urban Mujer, el primer coworking de mujeres que aterriza en Chile y que comienza en marzo su versión piloto para recoger desde la experiencia todas las necesidades reales de las mujeres, quienes según el diario El Mercurio, en su tabla de supervivencia por género publicada el 20 de febrero 2017, somos más perseverantes en nuestros emprendimientos que el género masculino. Para ser exacta 56,7 vesus 49,9%.

Cada vez somos más emprendedoras y cada día necesitamos espacios adecuados a nuestras necesidades, porque ser emprendedora en Chile sigue siendo un desafío, iniciativas como Urban Mujer las aplaudimos y nos queremos sumar.

 

Nicolle Knüst

Periodista, Licenciada en Comunicaciones.

Facilitadora en Innovación Social de la Universidad de Chile

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