Segundo de coraje

Es muy probable que algo te está pasando en tu vida que te lleve a tener que tomar alguna decisión. Esto puede ir desde empezar una dieta, donde quieras dejar de consumir azúcares y harinas hasta tomar la dolorosa decisión de separarte.

Seguramente debes estar pensando todo el día en los Pro y en los Contra de todo lo que te gustaría decidir .

Se dice además, que para cualquier sueño que tengas en tu vida debes ponerle voluntad para transformarlo en algo real.

Puedes querer empezar a ser cariñoso (a), ir a un gimnasio, juntarte con tus seres queridos y tantos otros objetivos que nos proponemos todos los días.

Cualquiera sea el desafío que necesites o quieras enfrentar se necesita “Un sólo Segundo de Coraje” , para que quizás toda la vida nuestra pueda cambiar.

Es un Segundo antes de mandar un audio, antes de decir No puedo más, o no quiero hacer esto o aquello, o tal vez un Segundo para empezar a lograr esa meta que te tiene con esa sensación de algo pendiente en la vida.

Seguramente al leer esta columna te irás de inmediato a recordar cuantos segundos de coraje has tenido en tu vida, desde aquel Segundo que te llevó a formar pareja hasta tantas otras que acompañan tu historia y donde algunos deben haber estado inundados por un vértigo tremendo.

Es claro que ese Segundo no es suficiente, hay que ser capaz de mantenerlos en el tiempo si es que consideras desde el amor y no desde el miedo que vale la pena mantenerlo. En todo caso sea que lo mantengas para siempre o lo cambies por conciencia absoluta de tu ser, todo igual comienza por ese Segundo de coraje que necesitas tener.

A nivel emocional cuando uno ha vivido ese Segundo, se experimenta según lo que dice la gente en los talleres y por experiencia personal, un vértigo increíble, miedo, pero al mismo tiempo mucha paz cuando se visualiza el otro lado o costado de ese Segundo.

Algo que hemos descubierto es que cuando ese Segundo es correcto de tomar, hay silencio en el alma. Puede haber miedo, pero hay vacío de ruido en la cabeza, junto con el Segundo, hay como un suspiro que genera alivio al imaginar el cambio o el logro que se pondrá en marcha después de realizarlo.

Imagina esa llamada o esa conversación que cambiará tu vida, esa conversación que está pendiente y que necesitas hacer, esos cambios en tu vocación para empezar a hacer lo que amas, ese No, que estás que gritas y que no puedes hacerlo, o ese Si que te puede hacer latir tu corazón fuerte y sentirte vivo (a).

Te invito a revisar tus segundos de coraje, esos dados por el alma y que seguramente no te generarán arrepentimiento sino orgullo hacia ti mismo (a).

Junto con revisar esos antiguos segundos te invito a pensar en los que tienes que ejercer para empezar o terminar algo en tu vida.

Ojalá tengas el coraje de hacerlo, vencer el vértigo y escuchar ese silencio que si es correcto seguramente inundará tu alma.

Un abrazo.

 

pilar_sordoEscrito por Pilar Sordo – Psicóloga

Extraído de www.pilarsordo.cl

 

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La televisión es sin llorar

Estos últimas semanas hemos podido saber de varias y varios conductores de televisión que se han colocado a llorar por diversas razones. Por un lado cuando se extraña a un ser querido, cuando se está sobrepasado por el trabajo o cuando las redes sociales invaden de rabia nuestro mundo emocional sin merecerlo y sin ningún conocimiento.

Junto con estas expresiones ha surgido la frase que es muy repetida no sólo en la televisión , sino también en la política y en el mundo empresarial. “ estos mundos son sin llorar”.

Quiero expresar mi profundo desacuerdo con este argumento, creo que necesitamos una televisión real, que enseñe a expresar emociones , que permita ver humanidad y cercanía y lo mismo tendría que decir de la política y de otros mundos del funcionamiento social.

Suficiente tenemos con vivir en una sociedad que naturalmente condena la carcajada fuerte y el llanto en lo cotidiano para que además las organizaciones públicas y privadas nos enseñen a castrarlas todo el tiempo.

Agradezco desde el alma la expresión de emoción de todas esas personas , porque los acerca, los humaniza y nos enseña a todos que las emociones hay que expresarlas para que no tenga que hablar el cuerpo.

Se entiende que la televisión y la política manipula mucho las emociones de nosotros y nos hemos vuelto dramáticamente desconfiados frente al hecho de verlas expuestas pero prefiero el riesgo de esa evaluación antes que un sistema que sigue pensando que llorar es inmadurez, debilidad y manipulación y que por su parte reírse mucho es liviandad y poca profundidad intelectual.

Intentemos todos y todas de poner sensibilidad en nuestras vidas para que eso tenga un efecto exponencial que se expanda por todos nuestros afectos y vida social.

La vida tiene que ser con llorar y con reír, tiene que ser de verdad y con honestidad y esto se debería canalizar a todos los medios de comunicación e instituciones públicas y privadas.

Cuando pensamos en la alta automedicación de nuestro país , no nos hace reflexionar el que muchos se medican para no sentir?, para tener vidas parejas donde ojalá nunca “ nos pase nada”.

Esta frase de hecho la escuchamos mucho en los padres y madres de nuestro país cuando lo que debiéramos desear es que les pasen ‘ muuuchas cosas y tengan las herramientas para vivirlas pero nunca debiéramos querer que no les pase nada.

Sé que muchos que están leyendo , están pensado que en realidad esa frase es que no les pase nada malo, que no queremos que sufran. Bueno, lamento comunicar que eso no se puede evitar y que solo debiéramos trabajar en dar herramientas.

Los invito, a sentir, a vivir todos los matices de la vida con lo bueno y lo malo que nos trae, no a ser parejos , a volvernos más humanos y cercanos y poder llorar y reír cuando tengamos ganas.

 

pilar_sordoEscrito por Pilar Sordo – Psicóloga

Extraído de www.pilarsordo.cl

 

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¿Saquemos una foto?

Antes de empezar a escribir de este tema, quiero explicar mi ausencia de estos meses. La verdad que después de terminar mi libro Educar para sentir, el que les recomiendo leer, jajaja, quede como vacía y muy cansada con mucha necesidad de volcarme hacia mi misma y esto se juntó con una serie de dificultades propias de la vida me hicieron ausentarme de este espacio que estoy feliz de recuperar.

Entrando en el tema de esta columna, siempre he dicho que el tema de las fotos y de los videos daría para una investigación y tal vez para un libro.

Ya sacamos fotos para todo, las mostramos y los videos se han ido agregando en nuestro repertorio, incluso filmando cosas en las que podríamos ayudar pero preferimos filmar la situación para contar que la vimos.

Cuando decidí hacer esta columna fue por una frase que escucho frecuentemente cada vez que termino una charla. La frase dice “Pili saquémonos una foto para que me crean que estuve contigo”.

Esta frase en lo profundo es tremenda, refleja muchas cosas pero quizás la más importante es el descubrir lo poco y nada que vale la palabra hoy. No basta con decir, estuve con ella, hay que probarlo, simplemente un indicador social de una tremenda desconfianza. Si no hay un testimonio de que fui a un concierto es como que no hubiera ido. Esta desconfianza genera la obsesión por contarlo todo y compartirlo todo en las plataformas sociales que “ validan” mis experiencias como reales, sino parece que no existieran.

Me pregunto si ¿es necesario tener que contarlo todo o mejor dicho mostrarlo todo?. ¿el espacio para definir el concepto de intimidad, quien lo marca?

Esa es una de las reflexiones, la otra es qué pasa con el valor y la credibilidad de las palabras como fuente de verdad y de honestidad, versus la imagen.

Siempre he pensado y debe ser la edad que es mejor y necesario volver a imprimir las fotos y formar álbumes reales que nos hagan viajar o recordar experiencias, que el tener todas las fotos en el teléfono es hipotecar la historia hacia un punto de cierta superficialidad cuando está demostrado que cuando hay tragedias lo primero que se extraña son las fotografías.

Otro punto importante es la nula o poca tolerancia a la imperfección que hoy existe y que las fotografías lo reflejan en toda su magnitud. Antes cuando las fotos se revelaban uno no sabía cómo íbamos a salir, con tal del mantener el momento uno aceptaba no salir bien, los ojos rojos entre otros defectos que mirados con el paso del tiempo siempre producen carcajadas y muchos recuerdos. Lo que genera recuerdos no es lo perfecto, lo que genera que quede almacenado en la memoria es lo que es gracioso, imperfecto, sino pensemos los que tenemos más de cuarenta los recuerdos de nuestras tortas de cumpleaños chuecas de la infancia.

Revisemos el fenómeno de fotos y videos y descubramos todas las cosas que nos informan desde su realidad. Nos muestran muchos valores sociales que han ido cambiando, no todos para mejor según mi parecer, ustedes comenten y vean que les parece.

Un abrazo y hasta el próximo mes.

pilar_sordoEscrito por Pilar Sordo – Psicóloga

Extraído de www.pilarsordo.cl

 

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Miedo al envejecimiento

A todas nos ha pasado que cuando se anuncia un cumpleaños parece que es una tragedia en vez de una fiesta. Las velas ya no están en los pasteles y las mujeres mentimos en la edad como un signo de coquetería. Sentimos muchas veces que nos digan que nos vemos más jóvenes es un piropo y nada parece tener sentido.

Yo tengo 51 años y me ha costado mucho llegar a ellos con dolores y alegrías y si me dicen que parezco de 45 , me parece una falta de respeto el que me resten seis años de caminata . Quiero que me vean de 51 y bien con ellos.

Sin duda algo nos pasa con el cumplir años, por un lado hay una idealización de la juventud como la única etapa de la vida donde pasan cosas buenas donde se asume que en ella hay éxito, belleza, dinero y todo eso pareciera que se va perdiendo con el paso de tiempo.

Por otro lado está el temor a la muerte, la única certeza que tenemos y para lo único que no estamos preparados.

Es muy contrastante ver cómo algunos países asocian la vejez a sabiduría, tiempo libre y poder disfrutar de la naturaleza y de los afectos y hay otros en América latina que lo asocian a la pobreza, soledad y enfermedad.

Parece que no estamos sabiendo vivir el presente, que si hoy viviéramos tranquilos, amando a los que amamos y cuidando a los que tenemos que cuidar, mañana, cuando estemos viejos seremos cuidados. Parece que nos cuesta mucho entender el flujo de la vida donde todo lo que sale de uno vuelve a uno de la misma forma.

Si yo doy lo mejor de mi , recibiré cosas buenas y al revés también, pero nos cuesta entender eso.
Disfrutar del paso de los años es nuestra responsabilidad y tenemos que ponerle mucha vida y sueños para envejecer lindamemte.

En la investigación del No quiero envejecer, se probaba que la vejez se produce cuando los recuerdos superan a los proyectos. Mientras haya proyectos y no me quede pegada en el pasado, y esté en movimiento la vejez será de mejor calidad y con mucha mayor salud.

Además, como la medicina nos regaló treinta años y no sabemos qué hacer con ellos, tenemos que preguntarnos lo mismo que nos preguntaban de niños. Cuando éramos niños, nos preguntaban que queríamos ser cuando grandes, ahora en la adultez tenemos que preguntarnos qué tipo de vieja queremos ser y desde ahí planificar cómo hacerlo para cumplir esos sueños.

Envejecer es inevitable y ojalá todas lleguemos a viejas, porque sino, tendríamos que aceptar que nos vamos a morir antes y yo quiero ser llamada abuela y poder envejecer cumpliendo sueños hasta el último día.

Las invito a preguntarse qué Vieja quieren ser y que van a hacer para cumplir sus sueños. Pregúntense donde quieren envejecer, con quien , haciendo qué, porque eso va a determinar lo que tendrán que hacer hoy para ir por más en la vida.

Acuérdense que no hay que quedarse pegado en los recuerdos y siempre hay que tener algún proyecto , da lo mismo si es grande o pequeño, lo importante es avanzar cumpliendo sueños todos los días.

Las invito a envejecer, lindas y sanas, disfrutando de cada detalle y sobre todo de los afectos.

pilar_sordoEscrito por Pilar Sordo – Psicóloga

Extraído de www.pilarsordo.cl

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La muerte me viene a buscar ¿qué hago?

Este último tiempo he realizado unos encuentros con países de América latina aprovechando la enorme migración que ha llegado a mi país.

Nos hemos encontrado con dominicanos, argentinos, bolivianos, venezolanos, colombianos entre otros a conversar y compartir experiencias.

En uno de los últimos encuentros, se me ocurrió contratar un actor que entraba en el salón interrumpiendo la conversación y me decía que era LA MUERTE, y que me venía a buscar. Esto lo hice en el marco del último estudio para el libro que estoy escribiendo en estos momentos.

Obviamente la sorpresa de todos era enorme y las risas nerviosas no se hacían esperar. Al ver mi respuesta y decirle que no tenía ningún problema en irme al término del taller, le pedía a este personaje le hiciera el mismo comentario a cada uno de los integrantes del grupo.

Sin considerar que la mayoría son migrantes y obviamente frente a esa opción de partida todos querían estar en sus países y con su gente, esto no fue razón para que todos, incluidos los chilenos le pidieran prórroga a la muerte.

El 98% de todos los participantes que eran alrededor de 300 personas le decían a la muerte, “vuelve otro día” , “ven en una semana y me voy”, tengo que arreglar un tema con mi pareja, déjame decirle a mis hijos que los amo, entre tantos comentarios fueron las respuestas dadas por todos.

No importaba mucho la edad para pedir ese espacio, el tema es que al parecer todos tenemos cosas pendientes con las que nos dormimos todos los días sin resolver.

La gran mayoría tenía cosas que decir que no han dicho, expresar sentimientos y resolver conflictos que dilatamos todo el tiempo, tal vez pensando que somos eternos o con poca conciencia de muerte que la debiéramos tener hace mucho.

No deja de ser importante el ejercicio y si bien ustedes no están o no estaban en el taller, sería interesante hacerlo en familia y ver qué pasaría si la muerte nos viene a buscar y nos dice que tenemos que irnos con ella.

¿Estamos preparados para ese encuentro? ¿le pedirías prórroga si viniera a buscarte? O ¿podrías decirle que a pesar de tu pequeñez y de lo bien que lo estás pasando en tu vida, estas lista para irte con ella?

Tienes cosas pendientes, comidas que quieras comer, lugares que visitar, cosas que decir, etc.
En el libro nuevo escribía la historia de un viejito de 86 años que cuando la “muerte” se le acerca él dice sonriéndole y desafiándola un poco que la estaba esperando hace mucho pero que justo ese día no se podía ir con ella. Al preguntarle porque, me dice que era muy tonto y que llevaba varios días con ganas de comer un pescado frito y no lo había hecho y que al tener la muerte al frente se daba cuenta de que no podía irse sin ese gusto.

Fue tan encantadora la historia, que seguramente Don JORGE, ya se comió su pescado y no debe estar dejando demasiadas cosas pendientes para el próximo encuentro.

Quiero invitarlos a pensar en que la muerte, independiente de su posición, edad y etapa de vida los viene a buscar y les pregunta, cosa que no hará en relamidas si están listos para partir, ojalá que la respuesta sea que sí, sólo por no tener nada pendiente aunque siempre tendremos claro que podríamos haber hecho mejor las cosas de las que las hicimos.

Soy la MUERTE y te vengo a buscar ¿qué haces?

pilar_sordoEscrito por Pilar Sordo – Psicóloga

Extraído de www.pilarsordo.cl

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Melancolía o angustia

Mi hija está haciendo un diplomado de fitoterapia (el uso de las plantas o extractos medicinales para usos terapéuticos) y en él le enseñaron algo que me hizo pensar.

Se planteaba, odiando yo un poco las tipologías, que habían dos maneras de enfrentar la vida o estados emocionales que nos hacen mucho daño.

Una de ellas tiene que ver con el estar pegados en el pasado sin ser capaz de aprender del dolor, lo cual traído hacia el presente genera melancolía en las personas que lo experimentan. De ahí incluso se podría derivar la depresión y otros cuadros que nos muestran nuestra dificultad para soltar y liberarnos de lo que ya pasó.

Otra forma que está exactamente en el otro polo, es la gente que vive proyectada hacia el futuro y en lo que tiene que hacer, lo cual inevitablemente lleva a la formación de angustia dentro de nosotros. Siempre cuando anticipamos, vamos a anticipar en negativo y eso siempre provocará tensión y miedo que se expresará como panza apretada, respiración cortita y mucho suspiro.

Al escuchar ambas visiones, lo primero que me pasó fue preguntarme a cuál de los dos grupos pertenecía yo, que seguramente es lo que usted está haciendo ahora. Yo descubrí que tengo cierta tendencia a ser más anticipadora y por lo tanto a la angustia aunque me dió gusto descubrir que he crecido mucho y no estoy pegada en ninguna de las dos. Intento vivir conectada al presente solamente y me funciona.

La mayoría de las personas, sin embargo oscilan entre uno y otro polo dependiendo de lo que están viviendo y la solución para no caer en ambos polos es la conexión con el presente.

Este acto que debiera ser tan natural y sano, es muy difícil de lograr porque la vida nos lleva permanentemente hacia atrás o hacia adelante.

La respiración es la primera forma y más fácil para regresar a lo inmediato que por lo demás es inevitable, y que me trae a todo lo presente que es donde no hay pasado y tampoco futuro y por lo tanto no hay angustia.

Un segundo ejercicio para volver a trabajar el presente, es preguntarse ¿dónde estoy y que estoy haciendo? Esa simple pregunta me trae a lo de ahora con mucha fuerza y desde ahí puedo conectarme conmigo y centrarme en mi, para seguir haciendo mis actividades diarias.

El pasado ya pasó, y el futuro no ha llegado y aunque suene fácil decirlo, la única energía que me permite avanzar es la de ahora y eso me ayuda a sanar y aprender de lo vivido y a trabajar desde la voluntad por un futuro pleno y feliz.

Quizás es bueno jugar a ver qué tendencia tenemos, o si oscilamos entre ambos para no ser felices, pero quizás lo más importante de este aprendizaje es lo importante que es conectarse con el “ahora” y desde ahí sanar y avanzar.

En el mundo que vivimos todo está centrado en ayer y mañana, y el hoy que es lo único que de verdad tenemos, pasa como un ser invisible que no percibimos.

Ojalá podamos trabajar en el donde estoy y que estoy haciendo y aprendamos a tomar conciencia de la respiración que es la mejor conexión de que estamos vivos.

Un abrazo y hasta la próxima.

Escrito por Pilar Sordo – Psicóloga

Extraído de www.pilarsordo.cl

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La importancia de los amigos

En muchos países latinos , este mes es el mes de los amigos o de la amistad y este punto me hizo pensar en lo importante que se vuelven con el paso de los años. Estos hermanos o hermanas elegidos en la vida al final nos acompañan más que muchos familiares incluso más que nuestras propias parejas e hijos si es que hemos decidido tenerlos.

Me llama mucho la atención como los códigos de amistad cambian con las distintas generaciones donde hoy por ejemplo, mi hijo de 25 años me dice con mucha naturalidad que tiene “amigos” porque juega en red con un canadiense y una norteamericana a los cuales nunca ha visto y frente a mi pregunta el otro día si estos supuestos amigos vendrían a mi funeral si yo me muero para acompañarlo a él, me mira sorprendido y me dice , obvio que no mamá. Entonces no son amigos, respondo yo.

Es que parece que se pierde la conciencia de que la amistad es un trabajo y no menor, requiere mucha voluntad, persistencia y a veces esfuerzo para mantenerla por los años.

Es necesario compartir situaciones reales, mirarse a los ojos por lo menos de vez en cuando y sobre todo tener y compartir situaciones de vulnerabilidad y no sólo las de éxito.

Con los años he ido descubriendo la belleza de la amistad cuando uno se permite pedir ayuda, compartir llantos y errores y como la complicidad de la amistad se transforma en un tesoro qué hay que cuidar día a día.

Se puede tener amigos desde la infancia donde uno los puede ver una vez al año y a los cinco minutos de sentarse a conversar es como que el tiempo nunca pasó y no hay caretas ni poses porque no son necesarios. La historia compartida genera una naturalidad maravillosa que se siente tan natural como la vida misma.

Pero también se pueden encontrar amigos y amigas en el camino de la vida en cualquier situación donde uno conoce a alguien y al segundo uno siente que la conocía de antes donde la naturalidad y la alegría surgen en forma espontánea y esos códigos pueden dar el inicio de algo que puede durar la vida entera.

En ambas situaciones hay que tener claro que como cualquier afecto hay que cuidarlo y trabajarlo diariamente para que sea continuo.

Los códigos de lealtad, de confidencialidad y de complicidad son claves para que está amistad no se rompa. Sin embargo muchas veces como en todo la vida, amistades cumplen un ciclo y se desvanecen a veces dejándolas partir y otras con fuertes duelos que sin duda nos harán crecer.

Quiero en estas líneas agradecer a todas mis amigas, quienes seguramente me acompañarán en el proceso de envejecer con mayor alegría y complicidad que otros afectos. A las que se han ido, gracias por lo aprendido y a las que he podido hacer daño, perdón porque no ha sido con intención. Aquí también es importante entender qué hay muchas amistades que no son totalmente recíprocas, a veces uno quiere más de lo que la quieren a una y eso también es lindo asumirlo y entregarlo sin pedir la total equidad.

Los y las invito a registrar a sus amigos y amigas, decirles a ellos y ellas que lo son y que los quieren mucho y que de verdad toman conciencia de la belleza que implica caminar en la vida con manos que están ahí en las buenas y en las malas.

Escrito por Pilar Sordo – Psicóloga

Extraído de www.pilarsordo.cl

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Momentos para evaluar la vida

Cuando uno mira ese título, suena como absurdo porque uno tendría que evaluar la vida en cada acto, cosa que lamentablemente no hacemos porque nunca estamos conectados con el presente. En la locura y rapidez con la que vivimos, nuestra cabeza está varias “cuadras” más adelante que la que estamos caminando.

Pero vamos a hacer el ejercicio, de encontrar momentos en la vida en lo que todo se da para realizar dicha evaluación.

La primera que quiero mencionar es la de los cumpleaños. Los aniversarios y los cumpleaños son momentos ideales para detenerse y colocar en la balanza lo logrado y lo que está por lograr. Es ideal para agradecer lo regalado y lo conseguido y tal vez para conectarse con lo espiritual que todos llevamos dentro.

El Año Nuevo es otra fecha de iniciación y evaluación de un ciclo, es casi mágico como sentimos que se nos renueva algo dentro de nosotros en esa fecha y como nuestros mejores deseos aparecen con las mayores ilusiones.

Creo que es muy importante evaluar, lo más simple y lo más efectivo sería hacerlo todas las noches, donde pudiéramos agradecer y fijar metas para el día siguiente donde entendiéramos que la voluntad es lo único que nos llevará al logro.

En realidad, un sueño más voluntad es lo único que se transforma en logro y meta cumplida. Si todos entendiéramos esto, lograríamos todo lo que nos proponemos, pero generalmente lo que ocurre es que nos falta alguno de esos dos ingredientes.

Ya tenemos varias ocasiones que se prestan para evaluar nuestras vidas y, el año pasado les decía en esta misma temática, que debiéramos celebrar los cumpleaños como celebramos los aniversarios.

Siempre me ha llamado la atención la tremenda diferencia qué hay entre estas dos celebraciones. Hoy los cumpleaños son casi una tragedia y los aniversarios están aún por lo menos, llenos de alegría y emoción.

Que injustos somos con nuestros años y con la capacidad con la que debiéramos agradecer cada cosa vivida y cada cosa aprendida donde siempre se nos mostrará lo que nos queda por desafiar en nuestra misteriosa existencia.

El acto de celebrar tiene que ser manifiesto siempre; yo aprendí por ejemplo de unos mayas que antes de bajar de la cama todos los días tengo que mencionar la palabra GRACIAS y recién ahí comenzar, y al final del día volver a agradecer antes de dormir. Además aprendí a no pedir, a entender que las cosas son lo que son, por más dolorosas que se nos presenten y solo pedir sabiduría para enfrentarlas.

Las celebraciones son un maravilloso momento para conectarse con el aquí y el ahora, para valorar lo caminado y ver si esto nos ha hecho caminar por la senda de ser mejores personas. Son un momento para detenerse y dejar de correr, quizás para averiguar también si estamos corriendo hacia donde soñamos o queremos o hacia donde alguna vez planificamos caminar.

Aquí toma mucha importancia estar con quienes queremos estar y los que han sido parte del camino, porque sin duda no podríamos celebrar sin el apoyo de muchos que nos han contenido y apoyado en los momentos difíciles de esas caminatas.

Los invito a evaluar, a agradecer, a colocarle voluntad a los sueños y a celebrar el camino recorrido.

 

Escrito por Pilar Sordo – Psicóloga

Extraído de www.pilarsordo.cl

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Ser pareja es distinto que tenerla

Cada vez me toca más seguido enfrentarme a personas, hombres y mujeres que me cuentan historias sobre sus relaciones las que por diferentes razones se ven cada día más complejas. Parece que la tolerancia, la paciencia, la aceptación y la entrega de amor al otro están en jaque en estos tiempos.

Es como sentir que yo quiero ser feliz, pero no está tan claro que quiera hacer feliz al otro. Todo comienza y termina en mi y no en el otro como debiera.

Ser pareja implica tener complicidad, pasión, humor y a mi juicio mas aceptación que tolerancia. Tengo que desear mirar al otro (a) a los ojos y mirar hasta adentro, hasta el alma que seguramente conocí cuando partía el romance. Esas cosas que se dejan de hacer cuando uno se siente erróneamente seguro y parece que el objetivo de haberla o haberlo enamorado se consiguió y ahora podemos descansar.

Se descansa de decir te amo , te necesito y de hacer cosas que al otro o a la otra lo hagan sonreír.

Todo esto, es un trabajo diario que al igual que tantos temas que hemos compartido requiere de la voluntad, de entender que el amor es una decisión.

Y así como el amor es una decisión, ser fiel o no también lo es. Es verdad que muy pocas veces por lo menos conscientemente la infidelidad se busca, sino que más bien aparece y cuando se toma conciencia del ” juego” en el que estoy, recién ahí comienza la decisión de continuar o no en ese doble estándar.

La manera de definir infidelidad desde las femenino es diferente desde lo masculino. Mientras para la primera basta con pensar en otro y tal vez chatear con él, para los segundos, se consolida casi sólo con el acto sexual.

Mucho se me pregunta si una infidelidad se puede perdonar o no, creo primero que es importante entender que la mayoría de las veces la infidelidad nunca es causa de nada, sino que consecuencia de algo que no se habló y que muy probablemente se deriva de ambas personas en la pareja.

Entendiendo esto, estoy segura que una infidelidad se puede perdonar cuando se entiende como un proceso de a dos y como una de las tantas instancias de crecimiento que puede vivir la pareja. Lo qué hay que entender para realizar ese proceso, es que la pareja que existía antes de que esto explotara nunca volverá a ser la misma y es bueno que así sea. Es como un vaso que se rompe y que no a puede pegar y si se pudiera no sería sano. Hay que construir otro vaso con nuevas expectativas, nuevas metas donde el episodio se trabaje, pero no se cobre nunca más.

Perdonar, no implica olvidar, perdonar de verdad implica recordar sin dolor, porque se aprendió de él y se sacaron todos los aprendizajes necesarios de este camino recorrido. Ser pareja requiere tiempo, y es una de las aventuras más lindas del ser humano porque nos enfrenta a nuestras luces y nuestras oscuridades todo el tiempo y si no sabemos caminar con ambos, nos mentiremos y la posibilidad de engañarnos a nosotros mismos y al otro aumentan notoriamente.

El amor de pareja no es a mi juicio incondicional, requiere de un ida y vuelta que debe ser proporcional para que ambos sientas que pueden vivir sus espacios personales y privados entre los dos sin que estos no compitan.

Es una aventura descubrirnos a nosotros a lo largo de la vida, como no va a hacer maravilloso poder descubrir un otro y tener todo el tiempo que la vida regale para compartir ese crecimiento.

Escrito por Pilar Sordo – Psicóloga

Extraído de www.pilarsordo.cl

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¿Quién educa a nuestros hijos?

Cada vez me toca con más frecuencia compartir y presenciar este tipo de discusión tanto en las familias como en los colegios y por qué no decirlo en universidades también.
En algún momento de nuestras historias le fuimos nosotros mismos quitando poder y tranquilidad a los profesores y nos colocamos en trincheras opuestas casi sintiendo que somos enemigos en vez de entender que la misión educativa es colaborativa y no competitiva.

Los niños de hoy tienen dos características que nosotros los adultos cuando niños no teníamos: son más inteligentes que nosotros y tienen menos miedos que nosotros. Sólo con esas dos características saben perfectamente dónde y cómo sacar provecho de las situaciones y al percibir tantas visiones educativas como personas involucradas en su educación, se vuelven unos manipuladores que ” manejan” como quieren todos los polos que los están educando.

En el estudio del ” No quiero Crecer”, se concluía que para educar bien a un hijo, se necesitaban cinco cosas importantes : ternura, firmeza, fuerza de voluntad , paciencia y sentido del humor. Esas condiciones parten formándose desde la casa sin duda, creo de corazón que a los padres se nos olvidó que la primera responsabilidad educativa la tenemos nosotros y elegimos un colegio para que sólo nos ayude en esa tarea pero no debiera hacerla por nosotros.
Es asombroso como cada vez con mayor frecuencia se escucha a papás y mamás decirle a profesores :” dígale usted que estudie, que se corte el pelo, que se bañe etc, “, transmitiendo en ese mensaje la sensación de que no sabemos qué hacer con nuestros niños. La expresión de límites es una condición amorosa dentro de la educación y para eso necesitamos a los maestros, palabra que debiera reemplazar a la de profesores si queremos comenzar a ubicarlos en la verdadera importancia social que tienen.

Recuperar el valor de los y las maestras, va más allá de lo económico, lo cual sin duda hay que regular y mejorar pero el reconocimiento tiene que ver con devolverles la autoridad que nosotros mismos les quitamos y eso parte desde la casa y de como nuestros hijos ven como nos relacionamos con la escuela cotidianamente.

Debiéramos trabajar en equipo, tener la misma visión, compartir ideas y crecer juntos familia – escuela para que nuestros niños no manipulen ambos frentes y solo pierdan ellos al no tener claro quién los educa de verdad.

Los límites y el amor parten desde la casa, ese es el lugar número uno para transformar a nuestros hijos en buenas personas que sean un aporte a los países donde vivimos. En esa tarea los padres y madres tenemos la obligación de pensar muy bien a quién o a que establecimiento educacional le vamos a entregar la responsabilidad de que nos acompañe en esa tarea a lo largo del crecimiento de nuestros niños. Sino coincidimos con los valores o la forma, lo mejor será buscar el lugar que nos permita trabajar en conjunto. Todo esto para no perder la perspectiva de lo que realmente es importante y que tiene que ver con que todo lo hacemos para conformar niños y jóvenes activos y nobles para la sociedad que les toca vivir.

 

Escrito por Pilar Sordo – Psicóloga

Extraído de www.pilarsordo.cl

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