Estoy cansada (o)

Esta debe ser una de las frases que más escuchamos todos los días y quizás es la que más decimos cuando nos encontramos con alguien.

Pero lo que los quiero invitar a reflexionar es que decimos, cuando decimos “ estoy cansada(o)”. O mejor dicho la pregunta que debiéramos hacernos es ¿ que es lo que nos cansa?.

Cuando he realizado esa pregunta, después de un momento de reflexión, empiezan a aparecer situaciones que sorprenden incluso al que fue preguntado.

Aparece por ejemplo que el trabajo no me cansa, si el metro o la micro. Que mis hijos e hijas tampoco pero si me cansa no tener tiempo para mi.

Lo que quiero decir con esta invitación es que estamos llenas de frases hechas que en lo profundo no significan lo que decimos.

A veces incluso ni siquiera estamos cansados, pero estamos tan acostumbrados a decirlo que terminamos sintiéndonos así; es como la profecía autocumplida en el entendimiento de que las palabras generan realidades y qué hay que tener cuidado con ellas.

Quizás lo que más saben nuestros hijos e hijas de nosotros como papás y mamás es que estamos cansados y rápidamente ellos y ellas empiezan a repetirlo y usan esa palabra incluso para reemplazar otras como tengo pena, estoy aburrida, me siento angustiada y como nos damos poco permiso para mostrar esas partes de nosotros, decimos como si fuera una bolsa de gatos, estoy cansada para resumir un montón de emociones que no sabemos modificar.

Estamos en el último trimestre del año y hoy más que nunca se válida esa palabra, y con esto no estoy diciendo que no nos permitamos decirla y mucho menos a sentirla pero lo que pido en esta reflexión a que por lo menos sepamos lo que estamos diciendo y podamos meternos dentro de nosotros y sepamos cómo nos sentimos y sea eso lo que decimos y no otra cosa.

Es tanta la dificultad que en el mundo hispano tenemos para entender que la fortaleza pasa por la vulnerabilidad, que buscamos como palabras tipo que nos permitan seguir funcionando todo el tiempo.

Otro ejemplo es cuando decimos “estoy bien” como una respuesta automática sin tener idea de cómo estamos realmente.

Es muy probable que si aumentáramos la cantidad de preguntas diarias a nuestro mundo interno sería más fácil ser honestos y usar las palabras que sentimos y no aquellas que estamos pautados para decir y así seguir funcionando, sintiéndonos validados por todos y sin mucho espacio para el mundo interno.

Quiero desde el corazón invitarles a que se pregunten ¿estoy cansada en serio?, o lo que siento como cansancio es otra cosa que no he logrado descubrir o lo que es más grave aún es que ni siquiera me sienta tan cansada pero este acostumbrada a decirlo todos los días como una respuesta automática.

Lo que sea que te canse, intenta solucionarlo y cambiemos el lenguaje para que cambien las realidades.

Hasta el próximo mes.

Ha sido tan lindo hablar en los talleres de este concepto que a nombre de esa gente y del mío propio, pido permiso para permitirme estar mal un rato.

 

pilar_sordoEscrito por Pilar Sordo – Psicóloga

Extraído de www.pilarsordo.cl

 

 

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¿Se puede decir, estoy mal?

En este último mes me han pasado muchas cosas o tal vez no tantas pero se han acumulado varias que me han hecho estar muy sensible, cansada y a ratos muy triste.
Esto me ha llevado a observar con asombro, cómo nadie o casi nadie para no generalizar te permite poder transitar por estados de cansancio o melancolía o mejor dicho de tristeza.

Creo que lo único que nos permitimos decir y somos contenidos por otros es cuando decimos que estamos cansados, ahí nos sentimos como en un colectivo donde todos y todas pareciera que estamos en lo mismo y con permiso para decirlo.

El problema aparece cuando decimos “ estoy triste”, “ no doy más “ y tantas otras que muestran nuestra vulnerabilidad.

Es como lo qué pasa con el llanto, que ya lo hemos reflexionado en otras ocasiones, no se puede llorar y tampoco se puede decir “ estoy mal”.

Todo el mundo o la mayoría de ella te dicen, ponle onda, tu puedes, todo pasa, vas a poder y muchas frases más como tienes que ser positivo (a), darle para adelante etc.

Estoy segura que todos y todas las que escuchamos estas frases sabemos que son verdad, que tienen sentido y hay que ajustar todos los motores para salir adelante. Sin embargo el escuchar, el entender y estar de acuerdo con cada uno de esos planteamientos no es incompatible con permitirnos estar frágiles que a la larga es nuestra gran fortaleza.

Tengo la impresión que el aceptar que estamos mal, nos deja pegados ahí y nos lleva a una depresión casi seguro. Es como que todo el rato hay que negar el estar mal y ser optimista y agradecida todo el tiempo.

También estoy de acuerdo con esa frase pero ser extremadamente positivo es primo hermano de ser negador. El verdadero positivismo es el que avanza pero asumiendo la vulnerabilidad.

Claramente hay que cambiar de una vez por todas el concepto de fortaleza; ser fuerte significa ser vulnerable y expresar lo que se siente cuando se siente y esto no es incompatible con la honestidad privada y pública de reconocer que uno está atravesando un momento difícil en la vida. Si no, con los duelos no se puede decir al poco tiempo de la pérdida que uno está desvastado, mucho menos lo pueden decir todos los seres humanos que se sienten frágiles, tristes y a ratos con los brazos caídos.

De verdad, pido permiso para que todos los que estamos o podemos estar en momentos difíciles lo podamos decir y en vez de llevarnos a negarlo, nos contengan, nos acepten así y desde ahí seguro que sacaremos fuerzas para salir y avanzar. Sabemos que tenemos que salir adelante, sabemos que tenemos que ser positivos y agradecidos de lo mucho o de lo poco que tenemos, pero en el camino queremos y la gente quiere poder sentirse frágil, sentir y poder decir no estoy bien.

Que podría tener de malo poder decirlo y permitírselo, incluido el llanto y la sensación tantas veces repetidas de no poder más. Siempre se puede más y estoy segura que si me permito una pausa, seguramente la fuerza con la que saldré adelante será potente y sobre todo más sana.

Me impresiona como negamos nuestros estados de fragilidad, como nos mentimos y le mentimos al resto para ser “fuertes” siendo que así somos mucho más débiles.

Ha sido tan lindo hablar en los talleres de este concepto que a nombre de esa gente y del mío propio, pido permiso para permitirme estar mal un rato.

 

pilar_sordoEscrito por Pilar Sordo – Psicóloga

Extraído de www.pilarsordo.cl

 

 

 

 

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Aumenta las preguntas

Hace mucho tiempo unos mayas me enseñaron algo que he intentado practicar y que no es nada fácil.

Ellos me preguntaron ¿cuántas preguntas te haces al día?. Al ver mi cara de sorpresa era evidente que no me hacia o me hacia muy pocas. Me empecé a preguntar porque no me preguntaba y lo que apareció era obvio, me daban miedos las respuestas. Tendría que hacerme cargo de ellas y probablemente hacer cambios y tomar decisiones.

Cuando llevé este aprendizaje a talleres me di cuenta que no estaba sola en este problema y que a todos o casi todos nos pasaba lo mismo.

Cuando me refiero a preguntas, quiero decir cuantas veces en el día, te preguntas , ¿cómo estás?, o ¿ cómo está tu vida?, ¿cómo te sientes? Y tantas otras que pueden venir a tu cabeza.

Es verdad que al sistema económico que tenemos no le conviene gente pensante o que se pregunte muchas cosas, así consumimos más y somos más “dóciles” al momento de actuar. Quizás por eso hemos ido eliminando la filosofía de las aulas y de las calles, lo cual sólo me asusta y no me gusta.

Las preguntas que nos hacemos son nuestro pequeño espacio de libertad que nos permite poder elegir y sobre todo hacernos cargo de todo lo que nos está pasando.

Las preguntas ayudan a que no nos mintamos, a que seamos capaces de ver nuestras luces y nuestras oscuridades todo el tiempo y podamos actuar en consecuencia.

Quiero invitarte a hacerte preguntas desde que te despiertas hasta que te acuestes, no para que puedas elegir, seguramente hay muchas de ellas en que la respuesta será obvia y no podrás elegir pero el solo ejercicio de practicarlas te hará sentir distinto frente a todo, incluso frente aquello que tendrás que hacer igual o en aquellas donde la respuesta será evidente.

El solo ejercicio te sorprenderá porque habrán muchas respuestas que las dará tu cuerpo y tus emociones sin poder controlarlas desde tu cabeza, simplemente ocurrirán.

Es como cuando tiembla o es Año Nuevo donde tu cabeza se va a personas que no imaginaste o que  te  ratifican  que  son  las  importantes  de  tu vida.

Te harás preguntas como si quieres hacer regalos de navidad en noviembre, o si tu hijo(a) necesita otro par de jeans o tal vez si es necesario o si quieres comer ese pie que sabes que te engorda. Tal vez serán más importantes como si eres no feliz, si estás en paz, si te sientes bien o orgullosa (o) de ti mismo(a).

Te advierto con cariño que el ejercicio de hacer más y más preguntas requiere de una condición y esta es la valentía, para poder aceptar las respuestas y hacerte cargo de ella. No es tarea nada fácil ni cómoda pero te aseguro que es muy satisfactorio el ejercicio de ser congruente con uno mismo y actuar desde el corazón todo el tiempo.

También da miedo empezar a practicarlo todo el día, pero es solo al principio. Pasa algo hermoso que, es que después de ver, no es nada cómodo volver a hacerte el tonto(a) haciéndote el ciego(a) de nuevo.

Parece ser un aprendizaje que no tiene retorno. Buena suerte, ojalá lo practiques con todo, yo al menos estoy en eso.

 

pilar_sordoEscrito por Pilar Sordo – Psicóloga

Extraído de www.pilarsordo.cl

 

 

 

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21 días : El comienzo

Hace unas semanas estuve en Ecuador y tuve el privilegio de participar de un grupo de meditación maravilloso que se junta hace muchos años en forma constante y perseverante.

Ellas y ellos estaban haciendo un trabajo que quiero compartir con ustedes. Se habían propuesto hacer una trabajo generado por un maestro , el cual no recuerdo su nombre que plantea el desafío de los 21 días.

Esto tiene una base científica que plantea que el cuerpo renueva su sistema dentro de este plazo y que es el tiempo que se necesita para generar cualquier hábito o dejar de hacerlo.
Es como re- iniciarse de nuevo desde la profundidad y comenzar un nuevo camino.

Se puede usar para todo y hay científicos que plantean que no son 21 sino 40 días, pero da igual porque sea cual sea el número , igual se necesita fuerza de voluntad.

En este caso estos 21 días este grupo lo está usando en 21 días sin quejarse y desde ahí 21 días en gratitud.

Aquí quiero separar lo que es queja y lo que es vulnerabilidad. Esto no se trata de empezar a negar la vulnerabilidad y tirar todo por lo positivo porque eso es primo hermano de ser negador en la vida.

Es distinto decir una vez estoy, triste o asustada a estar todo el día rumiando la queja como una conducta habitual.

Este trabajo consiste en empezar a no quejarse día a día, paso a paso y si te quejas, ufff, tienes que empezar de nuevo y así hasta lograr los 21 días o los 40, sin interrupción.

Este grupo maravilloso incluso tiene una pulsera que se cambia de mano cuando se produce la queja y empezar de nuevo.

Tu lo puedes usar así o como quieras pero puedes empezar el hábito de los 21 días.

Tengo que confesar que yo he intentado usar los 21 días para empezar el hábito del ejercicio y a ratos me ha resultado pero me ha costado después de los 21, mantenerlo. Evidentemente deben haber temas para los cuáles es más fácil y otros que deben requerir ayuda pero es un buen intento.

Supongan que empiezan los 21, tienen que tener cómo registrarlos. Lo pueden ir anotando con lápiz en la agenda o como quieran y avanzan. Si fallan vuelvan a empezar y así sucesivamente hasta que logren los 21 días sin parar.

De verdad ocurren cosas mágicas cuando se vive el ciclo , uno se llena de energía , junto con la enorme satisfacción de trabajar la voluntad.

Podemos plantear muchos temas por los que empezar los 21 días, ustedes eligen lo que mejor les parezca, incluso lo pueden ejercitar con sus hijos y los resultados son maravillosos.
No se juzguen si tienen que volver y volver a empezar, simplemente, háganlo y verán que caerse es solo una cara del levantarse. Seguro que lo van a lograr.

Vamos sin intervalos a vivir los 21 días con la tarea que quieran, equivóquense y vuelvan a empezar cuantas veces sea necesaria, al final es la vida misma.

pilar_sordoEscrito por Pilar Sordo – Psicóloga

Extraído de www.pilarsordo.cl

 

 

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Segundo de coraje

Es muy probable que algo te está pasando en tu vida que te lleve a tener que tomar alguna decisión. Esto puede ir desde empezar una dieta, donde quieras dejar de consumir azúcares y harinas hasta tomar la dolorosa decisión de separarte.

Seguramente debes estar pensando todo el día en los Pro y en los Contra de todo lo que te gustaría decidir .

Se dice además, que para cualquier sueño que tengas en tu vida debes ponerle voluntad para transformarlo en algo real.

Puedes querer empezar a ser cariñoso (a), ir a un gimnasio, juntarte con tus seres queridos y tantos otros objetivos que nos proponemos todos los días.

Cualquiera sea el desafío que necesites o quieras enfrentar se necesita “Un sólo Segundo de Coraje” , para que quizás toda la vida nuestra pueda cambiar.

Es un Segundo antes de mandar un audio, antes de decir No puedo más, o no quiero hacer esto o aquello, o tal vez un Segundo para empezar a lograr esa meta que te tiene con esa sensación de algo pendiente en la vida.

Seguramente al leer esta columna te irás de inmediato a recordar cuantos segundos de coraje has tenido en tu vida, desde aquel Segundo que te llevó a formar pareja hasta tantas otras que acompañan tu historia y donde algunos deben haber estado inundados por un vértigo tremendo.

Es claro que ese Segundo no es suficiente, hay que ser capaz de mantenerlos en el tiempo si es que consideras desde el amor y no desde el miedo que vale la pena mantenerlo. En todo caso sea que lo mantengas para siempre o lo cambies por conciencia absoluta de tu ser, todo igual comienza por ese Segundo de coraje que necesitas tener.

A nivel emocional cuando uno ha vivido ese Segundo, se experimenta según lo que dice la gente en los talleres y por experiencia personal, un vértigo increíble, miedo, pero al mismo tiempo mucha paz cuando se visualiza el otro lado o costado de ese Segundo.

Algo que hemos descubierto es que cuando ese Segundo es correcto de tomar, hay silencio en el alma. Puede haber miedo, pero hay vacío de ruido en la cabeza, junto con el Segundo, hay como un suspiro que genera alivio al imaginar el cambio o el logro que se pondrá en marcha después de realizarlo.

Imagina esa llamada o esa conversación que cambiará tu vida, esa conversación que está pendiente y que necesitas hacer, esos cambios en tu vocación para empezar a hacer lo que amas, ese No, que estás que gritas y que no puedes hacerlo, o ese Si que te puede hacer latir tu corazón fuerte y sentirte vivo (a).

Te invito a revisar tus segundos de coraje, esos dados por el alma y que seguramente no te generarán arrepentimiento sino orgullo hacia ti mismo (a).

Junto con revisar esos antiguos segundos te invito a pensar en los que tienes que ejercer para empezar o terminar algo en tu vida.

Ojalá tengas el coraje de hacerlo, vencer el vértigo y escuchar ese silencio que si es correcto seguramente inundará tu alma.

Un abrazo.

 

pilar_sordoEscrito por Pilar Sordo – Psicóloga

Extraído de www.pilarsordo.cl

 

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La televisión es sin llorar

Estos últimas semanas hemos podido saber de varias y varios conductores de televisión que se han colocado a llorar por diversas razones. Por un lado cuando se extraña a un ser querido, cuando se está sobrepasado por el trabajo o cuando las redes sociales invaden de rabia nuestro mundo emocional sin merecerlo y sin ningún conocimiento.

Junto con estas expresiones ha surgido la frase que es muy repetida no sólo en la televisión , sino también en la política y en el mundo empresarial. “ estos mundos son sin llorar”.

Quiero expresar mi profundo desacuerdo con este argumento, creo que necesitamos una televisión real, que enseñe a expresar emociones , que permita ver humanidad y cercanía y lo mismo tendría que decir de la política y de otros mundos del funcionamiento social.

Suficiente tenemos con vivir en una sociedad que naturalmente condena la carcajada fuerte y el llanto en lo cotidiano para que además las organizaciones públicas y privadas nos enseñen a castrarlas todo el tiempo.

Agradezco desde el alma la expresión de emoción de todas esas personas , porque los acerca, los humaniza y nos enseña a todos que las emociones hay que expresarlas para que no tenga que hablar el cuerpo.

Se entiende que la televisión y la política manipula mucho las emociones de nosotros y nos hemos vuelto dramáticamente desconfiados frente al hecho de verlas expuestas pero prefiero el riesgo de esa evaluación antes que un sistema que sigue pensando que llorar es inmadurez, debilidad y manipulación y que por su parte reírse mucho es liviandad y poca profundidad intelectual.

Intentemos todos y todas de poner sensibilidad en nuestras vidas para que eso tenga un efecto exponencial que se expanda por todos nuestros afectos y vida social.

La vida tiene que ser con llorar y con reír, tiene que ser de verdad y con honestidad y esto se debería canalizar a todos los medios de comunicación e instituciones públicas y privadas.

Cuando pensamos en la alta automedicación de nuestro país , no nos hace reflexionar el que muchos se medican para no sentir?, para tener vidas parejas donde ojalá nunca “ nos pase nada”.

Esta frase de hecho la escuchamos mucho en los padres y madres de nuestro país cuando lo que debiéramos desear es que les pasen ‘ muuuchas cosas y tengan las herramientas para vivirlas pero nunca debiéramos querer que no les pase nada.

Sé que muchos que están leyendo , están pensado que en realidad esa frase es que no les pase nada malo, que no queremos que sufran. Bueno, lamento comunicar que eso no se puede evitar y que solo debiéramos trabajar en dar herramientas.

Los invito, a sentir, a vivir todos los matices de la vida con lo bueno y lo malo que nos trae, no a ser parejos , a volvernos más humanos y cercanos y poder llorar y reír cuando tengamos ganas.

 

pilar_sordoEscrito por Pilar Sordo – Psicóloga

Extraído de www.pilarsordo.cl

 

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¿Saquemos una foto?

Antes de empezar a escribir de este tema, quiero explicar mi ausencia de estos meses. La verdad que después de terminar mi libro Educar para sentir, el que les recomiendo leer, jajaja, quede como vacía y muy cansada con mucha necesidad de volcarme hacia mi misma y esto se juntó con una serie de dificultades propias de la vida me hicieron ausentarme de este espacio que estoy feliz de recuperar.

Entrando en el tema de esta columna, siempre he dicho que el tema de las fotos y de los videos daría para una investigación y tal vez para un libro.

Ya sacamos fotos para todo, las mostramos y los videos se han ido agregando en nuestro repertorio, incluso filmando cosas en las que podríamos ayudar pero preferimos filmar la situación para contar que la vimos.

Cuando decidí hacer esta columna fue por una frase que escucho frecuentemente cada vez que termino una charla. La frase dice “Pili saquémonos una foto para que me crean que estuve contigo”.

Esta frase en lo profundo es tremenda, refleja muchas cosas pero quizás la más importante es el descubrir lo poco y nada que vale la palabra hoy. No basta con decir, estuve con ella, hay que probarlo, simplemente un indicador social de una tremenda desconfianza. Si no hay un testimonio de que fui a un concierto es como que no hubiera ido. Esta desconfianza genera la obsesión por contarlo todo y compartirlo todo en las plataformas sociales que “ validan” mis experiencias como reales, sino parece que no existieran.

Me pregunto si ¿es necesario tener que contarlo todo o mejor dicho mostrarlo todo?. ¿el espacio para definir el concepto de intimidad, quien lo marca?

Esa es una de las reflexiones, la otra es qué pasa con el valor y la credibilidad de las palabras como fuente de verdad y de honestidad, versus la imagen.

Siempre he pensado y debe ser la edad que es mejor y necesario volver a imprimir las fotos y formar álbumes reales que nos hagan viajar o recordar experiencias, que el tener todas las fotos en el teléfono es hipotecar la historia hacia un punto de cierta superficialidad cuando está demostrado que cuando hay tragedias lo primero que se extraña son las fotografías.

Otro punto importante es la nula o poca tolerancia a la imperfección que hoy existe y que las fotografías lo reflejan en toda su magnitud. Antes cuando las fotos se revelaban uno no sabía cómo íbamos a salir, con tal del mantener el momento uno aceptaba no salir bien, los ojos rojos entre otros defectos que mirados con el paso del tiempo siempre producen carcajadas y muchos recuerdos. Lo que genera recuerdos no es lo perfecto, lo que genera que quede almacenado en la memoria es lo que es gracioso, imperfecto, sino pensemos los que tenemos más de cuarenta los recuerdos de nuestras tortas de cumpleaños chuecas de la infancia.

Revisemos el fenómeno de fotos y videos y descubramos todas las cosas que nos informan desde su realidad. Nos muestran muchos valores sociales que han ido cambiando, no todos para mejor según mi parecer, ustedes comenten y vean que les parece.

Un abrazo y hasta el próximo mes.

pilar_sordoEscrito por Pilar Sordo – Psicóloga

Extraído de www.pilarsordo.cl

 

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Miedo al envejecimiento

A todas nos ha pasado que cuando se anuncia un cumpleaños parece que es una tragedia en vez de una fiesta. Las velas ya no están en los pasteles y las mujeres mentimos en la edad como un signo de coquetería. Sentimos muchas veces que nos digan que nos vemos más jóvenes es un piropo y nada parece tener sentido.

Yo tengo 51 años y me ha costado mucho llegar a ellos con dolores y alegrías y si me dicen que parezco de 45 , me parece una falta de respeto el que me resten seis años de caminata . Quiero que me vean de 51 y bien con ellos.

Sin duda algo nos pasa con el cumplir años, por un lado hay una idealización de la juventud como la única etapa de la vida donde pasan cosas buenas donde se asume que en ella hay éxito, belleza, dinero y todo eso pareciera que se va perdiendo con el paso de tiempo.

Por otro lado está el temor a la muerte, la única certeza que tenemos y para lo único que no estamos preparados.

Es muy contrastante ver cómo algunos países asocian la vejez a sabiduría, tiempo libre y poder disfrutar de la naturaleza y de los afectos y hay otros en América latina que lo asocian a la pobreza, soledad y enfermedad.

Parece que no estamos sabiendo vivir el presente, que si hoy viviéramos tranquilos, amando a los que amamos y cuidando a los que tenemos que cuidar, mañana, cuando estemos viejos seremos cuidados. Parece que nos cuesta mucho entender el flujo de la vida donde todo lo que sale de uno vuelve a uno de la misma forma.

Si yo doy lo mejor de mi , recibiré cosas buenas y al revés también, pero nos cuesta entender eso.
Disfrutar del paso de los años es nuestra responsabilidad y tenemos que ponerle mucha vida y sueños para envejecer lindamemte.

En la investigación del No quiero envejecer, se probaba que la vejez se produce cuando los recuerdos superan a los proyectos. Mientras haya proyectos y no me quede pegada en el pasado, y esté en movimiento la vejez será de mejor calidad y con mucha mayor salud.

Además, como la medicina nos regaló treinta años y no sabemos qué hacer con ellos, tenemos que preguntarnos lo mismo que nos preguntaban de niños. Cuando éramos niños, nos preguntaban que queríamos ser cuando grandes, ahora en la adultez tenemos que preguntarnos qué tipo de vieja queremos ser y desde ahí planificar cómo hacerlo para cumplir esos sueños.

Envejecer es inevitable y ojalá todas lleguemos a viejas, porque sino, tendríamos que aceptar que nos vamos a morir antes y yo quiero ser llamada abuela y poder envejecer cumpliendo sueños hasta el último día.

Las invito a preguntarse qué Vieja quieren ser y que van a hacer para cumplir sus sueños. Pregúntense donde quieren envejecer, con quien , haciendo qué, porque eso va a determinar lo que tendrán que hacer hoy para ir por más en la vida.

Acuérdense que no hay que quedarse pegado en los recuerdos y siempre hay que tener algún proyecto , da lo mismo si es grande o pequeño, lo importante es avanzar cumpliendo sueños todos los días.

Las invito a envejecer, lindas y sanas, disfrutando de cada detalle y sobre todo de los afectos.

pilar_sordoEscrito por Pilar Sordo – Psicóloga

Extraído de www.pilarsordo.cl

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La muerte me viene a buscar ¿qué hago?

Este último tiempo he realizado unos encuentros con países de América latina aprovechando la enorme migración que ha llegado a mi país.

Nos hemos encontrado con dominicanos, argentinos, bolivianos, venezolanos, colombianos entre otros a conversar y compartir experiencias.

En uno de los últimos encuentros, se me ocurrió contratar un actor que entraba en el salón interrumpiendo la conversación y me decía que era LA MUERTE, y que me venía a buscar. Esto lo hice en el marco del último estudio para el libro que estoy escribiendo en estos momentos.

Obviamente la sorpresa de todos era enorme y las risas nerviosas no se hacían esperar. Al ver mi respuesta y decirle que no tenía ningún problema en irme al término del taller, le pedía a este personaje le hiciera el mismo comentario a cada uno de los integrantes del grupo.

Sin considerar que la mayoría son migrantes y obviamente frente a esa opción de partida todos querían estar en sus países y con su gente, esto no fue razón para que todos, incluidos los chilenos le pidieran prórroga a la muerte.

El 98% de todos los participantes que eran alrededor de 300 personas le decían a la muerte, “vuelve otro día” , “ven en una semana y me voy”, tengo que arreglar un tema con mi pareja, déjame decirle a mis hijos que los amo, entre tantos comentarios fueron las respuestas dadas por todos.

No importaba mucho la edad para pedir ese espacio, el tema es que al parecer todos tenemos cosas pendientes con las que nos dormimos todos los días sin resolver.

La gran mayoría tenía cosas que decir que no han dicho, expresar sentimientos y resolver conflictos que dilatamos todo el tiempo, tal vez pensando que somos eternos o con poca conciencia de muerte que la debiéramos tener hace mucho.

No deja de ser importante el ejercicio y si bien ustedes no están o no estaban en el taller, sería interesante hacerlo en familia y ver qué pasaría si la muerte nos viene a buscar y nos dice que tenemos que irnos con ella.

¿Estamos preparados para ese encuentro? ¿le pedirías prórroga si viniera a buscarte? O ¿podrías decirle que a pesar de tu pequeñez y de lo bien que lo estás pasando en tu vida, estas lista para irte con ella?

Tienes cosas pendientes, comidas que quieras comer, lugares que visitar, cosas que decir, etc.
En el libro nuevo escribía la historia de un viejito de 86 años que cuando la “muerte” se le acerca él dice sonriéndole y desafiándola un poco que la estaba esperando hace mucho pero que justo ese día no se podía ir con ella. Al preguntarle porque, me dice que era muy tonto y que llevaba varios días con ganas de comer un pescado frito y no lo había hecho y que al tener la muerte al frente se daba cuenta de que no podía irse sin ese gusto.

Fue tan encantadora la historia, que seguramente Don JORGE, ya se comió su pescado y no debe estar dejando demasiadas cosas pendientes para el próximo encuentro.

Quiero invitarlos a pensar en que la muerte, independiente de su posición, edad y etapa de vida los viene a buscar y les pregunta, cosa que no hará en relamidas si están listos para partir, ojalá que la respuesta sea que sí, sólo por no tener nada pendiente aunque siempre tendremos claro que podríamos haber hecho mejor las cosas de las que las hicimos.

Soy la MUERTE y te vengo a buscar ¿qué haces?

pilar_sordoEscrito por Pilar Sordo – Psicóloga

Extraído de www.pilarsordo.cl

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