Innovar es Superfluo…

¿Quién necesita innovaciones? ¡No hace sentido, no pues, piénsalo, inmenso desperdicio! Para eso existen muchos ejemplos, demasiados. Tomen el ejemplo de una maleta con ruedas…, sí, ese con las rueditas abajo pegadas a la valija. Casi ya no existen normales, sin ruedas. Antes ninguna tenía ruedas y lo más bien que las cargamos. ¡Un hombre bien hombre, acarrea las suyas y las de su mujer!

¿Quienes estuvieron esperando que a alguien se le ocurriera? ¡A nadie, por supuesto!

La sociedad estaba concebida sin esas rueditas, había cargadores de maletas en hoteles, estaciones de trenes, aeropuertos…. Esas personas que ganaban su propina y se hacían su ingreso adicional. Los nietos que se las llevaban a sus abuelas, también recibían unos Pesos. ¡Las maletas están hechas para ser cargadas, no rodadas!

Bernard Sadow  tuvo la idea en 1970, cuando arrastró dos pesadas maletas por un aeropuerto al regresar de vacaciones. Esperando en la aduana, observó un trabajador, como hacía rodar una máquina pesada sobre una patineta.

Le dijo a su esposa: ¿Sabes, eso es lo que necesitamos para el equipaje”. Cuando regresó a trabajar, tomó las ruedas de un baúl y las montó en una gran maleta de viaje. “Puse una correa en el frente, tiré de ella y funcionó”, dijo.

Esta invención, por la que tiene la patente de EE.UU. No. 3.653.474, como “Equipaje Rodante”, no tuvo una inmediata aceptación, pero finalmente se impuso.

Claro, muchas innovaciones en un inicio parecen sin sentido, inútiles, superfluas.  ¡

No vayas a creer que todo el mundo estaba esperando esa buena idea!

En el caso de Sadow, en realidad debiéramos hablar de Exnovación

  • Thermomix: ¿quién va a querer gastar tanto dinero para hacer comida en casa?
  • Nanotecnología: ¿Nano…qué?
  • GPS: ¡Eso es sólo para desbocados y quienes no saben leer un mapa o plano!
  • Post-it-Notes: ¿Para qué voy a andar pegando papelitos amarillos?
  • Viagra: ¿no me van a decir que a muchos no les ha cambiado la vida?
  • World Wide Web: ¿qué, para qué? ¡Que absurdo!
  • Teléfono móvil: eso es fantasía y además, molesto, no sabría donde guardarlo. Bueno…, las mujeres podrían en sus carteras.

La lista sería interminable…

La hora del nacimiento de una innovación, casi siempre va acompañada de la crítica, de que no hace sentido.

Más bien soy de la opinión, de que si las personas ocasionalmente no hacen cosas sin sentido, tampoco sería posible crear cosas inteligentes que hacen mucho sentido.

Ricardo Gevert – Adm. Industrial

texto extraído de www.gevert.com

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“Teamflación”

El trabajo en equipo, en muchas organizaciones se ha transformado en un fetiche.

Es cierto, en muchas empresas y organizaciones demasiadas personas, especialmente de los niveles táctico y estratégico, pasan más del 50% de su tiempo en actividades y reuniones de o en equipo. Existen diversos estudios que lo avalan.

¡El team lo es todo! ¡Genial!  Claro, por supuesto trae consigo más intercambio, más feedback, más en común, mejores redes, más colaboración. ¡Es que juntos somos más potentes dentro de la nueva “economía colaborativa”, ya no más es sólo “mi” – sino “nosotros”, somos una potencia en la inteligencia colaborativa, del pensamiento en redes….obvio!  Es el lugar donde la colaboración y el trabajo en equipo hace todo, para que se cumpla el desafío del team.

¿Será tan cierto?

Definitivamente pienso que no.

De hecho, desde mi posición directiva en los últimos ocho años como Gerente General Corporativo, el trabajo en equipo juega un rol para casos específicos, proyectos acotados y no muy extensos, resolución de algunos problemas.  Pero nunca fue predominante, lo que no significa que en su justo espacio le otorgue su importancia y eficiencia. En mis propias tareas y actividades, sumo como trabajo en equipo todas las reuniones de diversos directorios en que participo y he participado, así como algunos Comités de estos mismos.  Con mis colaboradores directos de confianza, el teamwork estructurado siempre ha sido más espontáneo y esporádico, que estructurado. Raya para la suma, tengo la impresión que un teamwork dosificado dio sus frutos.

Miro y escucho lo que sucede en otras organizaciones, de los más diversos rubros, la cultura del team es el fetiche, como si fuera la madre de todas las competencias medulares.

Pienso que el trabajo en equipo y la “reunionitis”, requieren una fuerte dosis de realismo.

  1. El exceso de trabajo en equipo es ladrón del tiempo.

En realidad, la gran mayoría de los managers y jefes podrían iniciar su semana laboral una semana  antes, ya que cada día está taponeado de reuniones, conversaciones individuales, puestas de acuerdo, conferencias, etc.

“Y de pronto, se me fue la mañana y llegó la hora de almuerzo en donde hay más teamwork de otro tipo, ya que rara vez hablamos algo distinto a trabajo.  Y a la tarde, las presentaciones de proyectos, ufff, una media hora para responder algunos correos, otra reunión, esta vez no programada… Listo, me voy. Noooo…, en la agenda aún está esa teleconferencia. Terminamos, al fin…, mejor me voy para la casa, ya es tarde….”. ¿Les parece conocido a algunos?

Entonces muchos van camino a casa y se dan cuenta que respiraron aire enrarecido en las salas de reuniones, sí, gran parte del día. Eso si, hay que decir que la sensación del “nosotros” está fortificada, pero no quedó tiempo para concentrarse en ciertos temas importantes, para pensar, analizar, idear, crear. Hmmm, poco tiempo, casi nada en realidad. Pero a la vez es cómodo eso de apostar al espíritu de equipo, postergar la auto-responsabilidad. Es mejor compartirla.

A unos pocos le viene angustia, remordimiento, frustración, impotencia. Duermen mal.

A otros no les importa mucho o incluso nada. Duermen mejor.

El hablar con los demás e intercambiarse, ahorra el esfuerzo e inhibe la motivación, para que se deba pensar en profundidad, sistémicamente, tratando de ver un poco más allá… Lo que viene entonces, lo conocen muchos: para poder dedicarle tiempo y con calma a algo razonable, el trabajo y el laptop se van para la casa. Pero dicen que es bueno para la familia, que mejora la calidad de vida y con ello la productividad…, me refiero a eso de trabajar en casa. Conozco demasiados casos que eso es una falacia, un auto-engaño.  Pero: ¡ahora si somos productivos, ya que al fin se puede estar solo, pero me llegó la medianoche…, el cansancio me supera!

  1. El trabajo en equipo puede fomentar el desarrollo del instinto gregario.

“Tormenta de ideas” en el equipo es un buen punto de partida, para que el grupo llegue a mejores ideas y soluciones. El pensar en conjunto es más productivo que pensar solos, dicen… Muchos estudios psico y sociológicos comprueban que muchos equipos tienden al instinto gregario, al conformismo. Quienes piensan demasiado distinto, son catalogados como rupturistas, intransigentes y finalmente expulsados por los anticuerpos del team. ¡Debes ser capaz de alinearte con el espíritu del team, como una buena oveja!

¡No inflemos ni sobrevaloremos el espíritu y el trabajo en equipo!

  1. Trabajo en equipo, no necesariamente significa el mejor resultado.

“La reunión se alarga y alarga, es tarde, tengo hambre, miro el reloj y sólo quiero una cosa: irme a mi casa”. A los demás les sucede lo mismo, también están pegados en sus asientos queriendo terminar. Pero se requiere un resultado, una solución, decisiones. Y muchas veces el resultado es un montón de tasas de café vacías y malolientes, sumadas las galletas que nos hacen engordar. Pero ya, hay que llegar al menos a un común denominador que todos puedan aceptar. Uff – logrado. Quien ponga en duda la decisión, traiciona al colectivo. ¿El mejor resultado? ¡Demasiadas veces no!

¿Es ello lo mejor para la empresa?  ¡Claro que no!

¿Consume demasiados nervios y energía? ¡Claro que sí!

Por ello sugiero que los directivos evalúen si es tan productivo y eficaz mantener una “teamflación” en la organización. Sólo en dosis razonable, sólo lo que sea eficaz. Es más, pienso que en sus competencias de liderazgo debiera desarrollarse la capacidad de auto-administrarse ese tiempo personal, crear las condiciones para los demás y también, ser coach de aquellos que les cuesta desprenderse de esa “teamflación”.

Es necesario que todos, pero en especial las gerencias y jefaturas sean rescatadas, para que puedan dedicar tiempo a espacios libres, para pensar y trabajar solos, sin teléfono, sin visitas y una vez por todas agender cada vez más reuniones consigo mismos. Ahí comienza la auto-responsabilidad de verdad, la auto-disciplina, para lograr mejores resultados, tomar mejores decisiones y generar soluciones eficaces para los clientes, incluso los internos..

¡Los invito agendar una mini-reunión con ustedes mismos, para reflexionar solos, no “en el team”, acerca de estas líneas!

 

Ricardo Gevert – Adm. Industrial

texto extraído de www.gevert.com

Foto portada: Diseñado por Freepik

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Lealtad con uno Mismo

Recibí como un regalo las siguientes líneas de este ya fallecido poeta, novelista, ensayista y musicólogo brasileño, Mário de Morais Andrade.
Para el momento de mi vida, el tomar conciencia de cosas que antes reprimí, de tomar decisiones distintas a las que muchos esperan o suponen que debiera tomar, de modificar el foco en lo que me he estado centrando los últimos años, la reflexión poética escrita por Andrade a lo menos hace 75 años atrás, es tremendamente asertiva. Ello no significa que en estos últimos 35 años no haya compartido con personas especiales, muchas de ellas geniales, incluso personas trascendentales, es decir, de aquellas que no necesitan hacer un esfuerzo muy grande para alcanzar sus sueños. A muchas de esas personas las respeto, aprecio y quiero. Pero muchas de ellas ya no son y tampoco serán parte de mi vida. Mi foco y óptica cambian. Yo cambio…, o quizás me reecuentro.
Aquí va lo escrito por Andrade:
“Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…
Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces: los primeros los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente.
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.
No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.
No tolero a manipuladores y oportunistas.
Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…
Sin muchos dulces en el paquete…
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír, de sus errores.
Que no se envanezca, con sus triunfos.
Que no se considere electa, antes de hora.
Que no huya, de sus responsabilidades.
Que defienda, la dignidad humana.
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…
Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.
Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan…
Estoy seguro que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una.
Lealtad con uno mismo.”

Ricardo Gevert – Adm. Industrial

texto extraído de www.gevert.com

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¿Qué recetas vas a compartir tú? ¿Te atreves?

No soy muy amigo de esos programas de competiciones culinarias donde los chefs hacen arar por el suelo a muchos participantes, como tampoco de otros programas de corte similar, sin competidores, donde cocineros o reposteros se dedican a mostrar sus logros y a revelar a grandes rasgos, cómo se supone que hace bien esto de cocinar…

Pero por una u otra razón, igual hay ocasiones que me cruzo con alguno de esos programas y es cierto, a veces se te hace agua la boca cuando te muestran la preparación especial de algún rico pescado, con sus buenos condimentos, cocción a la medida y guarniciones tentadoras. Es ahí donde pienso, que efectivamente “hay algo” en estos programas que los hace tan populares y logra fascinación en muchas personas.

Efectivamente, aunque a mi entender sólo sea excepcionalmente, hay veces en que fascina la disposición, la actitud del chef, su receta y el dar a conocer su conocimiento y la sensibilidad con la cual cocina, incluyendo algunos trucos, compartiéndolos para medio mundo a través de la TV.  Parece que ello fuese relativamente común entre chefs, cocineros, reposteros y otros del rubro, digo, el compartir.

¿Qué pasaría si partiéramos con esa idea a una empresa de por ejemplo creación de software, pero  también válido para muchas otras en diversos rubros, proponiendo al gerente que comparta sus secretos, sus fórmulas, sus tácticas comerciales,  sus trucos, sus estrategias de reclutamiento de personas….?  Es más, que todo este “know-how” se divulgue masivamente en una serie de TV, en una miniserie en Youtube o un especial de Netflix…

Estoy totalmente convencido, que seríamos tildados de chiflados,  que el derecho intelectual debe resguardarse, que pueden haber patentes involucradas, que es parte de la ventaja competitiva,  etc., etc. para justificar un rotundo no.  De acuerdo, esa sería la respuesta inevitable y lógica, de acuerdo a como funcionan hoy las cosas.

¿Por qué lo hacen los chefs entonces?  Esa ha sido una duda que me ha acompañado, ya que con sus recetas y consejos, pueden lograr una imitación casi perfecta de su plato final? ¿Por qué no se ve perjudicado con ello? La respuesta parece ser simple: la fama. Su retorno se produce a través de la cantidad de fanáticos que ven sus programas, que compran sus libros, que les permiten ser caras publicitarias de marcas poderosas. Y…., curiosamente, son los menos que alguna vez probaron un plato salido de sus manos.  Algunos dirán, que con toda esa entrega de know-how, un joven y ambiciosos chef novato llamado p.ej. Perico de los Palotes, podría generarle competencia y derrumbarlo. ¿Por qué esos chefs famosos no le temen a ello? Simple: la copia nunca es tan valiosa como el original. Eso no sólo funciona en los cocineros, también en los “dobles” de p.ej. cantantes, en donde incluso los imitadores a veces cantan mejor que el original, pero no lo desbancan. Lo mismos sucede con conocidas cadenas de hoteles de lujo, con marcas de auto de lujo, con teléfonos inteligentes, etc.

¿Se debilitan con las copias o las creaciones alternativas? ¡Por el contrario! Las marcas se fortalecen, se hacen aún más conocidas, su segmento crece, ganan en fuerza de atracción… 

¿Qué recetas vas a compartir tú? ¿Te atreves?

 

Ricardo Gevert – Adm. Industrial

texto extraído de www.gevert.com

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La (mi) Consciencia

Pienso que ya basta de seguir pensando que Dios, Buda, Alá o el nombre que se le asigne en las distintas religiones, nos va a arreglar las cosas, y mejor darle el enfoque que si en el caso hipotético que Dios construyó con algunos defectos este universo, nosotros incluidos, aquí estamos para corregirlo, mejorarlo. Si hay un Dios, aunque muchos sólo lo entendamos como una energía superior única, divina, estamos para ayudarlo. Es a mi entender una de las maneras que podemos desde la individualidad, influenciar a otros en el mundo, apoderándonos en primer lugar de nosotros mismos, actuando con plena responsabilidad y consciencia. También podríamos llegar a ponernos de acuerdo, que si trabajamos y logramos ese nivel de consciencia divina, estaremos en un camino correcto.
Consciencia significa literalmente “con conocimiento” (cum scientia). A pesar que todos la tenemos, muchas veces solo está ahí de manera latente, esperando que le demos bola, así como asomándose sorpresivamente sin querer. Hay otros tantos que buscan despertarla a través de caminos enigmáticos, esotéricos, religiosos, alucinantes e incluso con drogas. Antes del desafío de ver más allá y descubrir la consciencia de otros y del entorno que nos rodea, debiéramos primero descubrir y conocer nuestra propia consciencia. Podríamos incluso llegar a darnos cuenta, que existe un nivel de consciencia con un lenguaje universal e integrador, unificador, que nos conecte con todo, sistémicamente, donde cada uno de nosotros es sólo una parte de una consciencia superior.
¿Pero qué hace la diferencia entre una persona consciente y una que no lo es? Hay una definición que leí a Jodorowsky hace un tiempo atrás y me parece acertada: “Si no soy consciente considero que mis límites son fronteras inexpugnables, acumulo límites… En cambio, un ser consciente conoce sus límites y sin embargo aspira a la totalidad, quiere ir más allá de los mismos”.
¿Qué si me fumé un porro?
No, ni cerca. Estoy más consciente que nunca acerca de lo que estoy escribiendo. Quizás los acontecimientos personales más límites sean un detonante, cuando se logra no caer en depresión. Esto no es mero esoterismo y tampoco psicología barata. En la investigación científica de avanzada, el cuerpo físico humano es creado en el marco del programa de onda holográfica. El holograma de moléculas simples se ensamblan para formar otras más complejas como el ADN, ARN y más en un organismo integral. En diferentes niveles jerárquicos de organización (a partir del nivel molecular ) se producen algunas alteraciones rítmicas de los distintos parámetros o sus vibraciones con frecuencias diferentes. La existencia del propio organismo humano, como un sistema integral de todo, se proporciona por medio de la sincronización de estos procesos vibratorios.
Yo buscaré la sincronización por distintos medios: entrenamiento autógeno, concentración en códigos numéricos, campos magnéticos…, por una parte. Sin embargo, también la toma de consciencia mucho más consciente, valga la redundancia, en la concentración y mejor percepción de las maravillas naturales disponibles. Los Campos de Hielo Sur, hace pocos meses atrás, me gatillaron esa parte de mi consciencia, despertándola de su letargo.
Por ello estoy entrando en una nueva etapa o nivel, para descubrir mi consciencia y la de los demás. Es aquí donde pretendo desarrollar una mucho mejor comunicación entre cuerpo físico, alma y espíritu. Con esta mejor conexión, pretendo restaurar la percepción de la realidad como eterna, e informar – entre otras a mis células debilitadas o dañadas, de esta estructura unificada con la consciencia. Es encontrar los medios, los códigos de contacto con ese Dios que permite recibir información del mundo eterno, aplicándolas a resolver enfermedades, encontrar explicación a tantas dudas, así como facilitar que fluyan sin contratiempos las cosas simples de la vida.
Alguien me dijo hace poco, que tenía un nuevo plan. Pues bien, yo también tengo uno y parte por aquí, trabajando con mi consciencia.
¿Y tú, tienes un plan?

Ricardo Gevert – Adm. Industrial

texto extraído de www.gevert.com

 

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Inteligencia Intuitiva del Corazón

Siempre lo intuyeron poetas, filósofos, románticos, músicos…., no así los científicos: nuestro corazón está dotado de una inteligencia intuitiva que en todo momento emana energía, ondas de frecuencia vibratorias que se esparcen en un radio cada vez más grande dependiendo de la emoción que estemos albergando a cada instante. Si esta inteligencia se conecta con el amor nos convertimos en generadores de paz a nuestro alrededor.

Claro dirán, con esto volvemos a lo esotérico…. ¿Y qué más da? Lo esotérico es aquello que está oculto a los sentidos y a la ciencia y solamente es perceptible o asequible por las personas iniciadas, es decir, toda doctrina que requiere un cierto grado de iniciación para estudiarla en su total profundidad. ¡Así es que, los interesados, pueden darse por pre-iniciados si leen, comprenden y aplican gradualmente lo aquí expuesto!

La mayoría de ustedes comprende lo que se siente al estar en un estado de armonía y de paz, donde sus corazones y mentes están vinculados realmente con los demás involucrados, sintiendo el amor de esa experiencia sinérgica. Sin embargo, casi siempre sucede de manera casual más que por la intención dada. Imagínense los abuelos disfrutando a sus nietos, una pareja enamorada, un grupo de amigos en una conversación convergente profunda…. Esas son algunas de muchas situaciones cotidianas, donde se produce esta contagiosa experiencia sinérgica de mente-corazón-entorno. Pero también se producen en equipos deportivos exitosos, bandas musicales, entre otros.

Las investigaciones muestran, que cuando cambias a un estado coherente, es decir a una vibración de amor y paz, el corazón y el cerebro operan en sinergia como dos sistemas de malla en una sola.  Ello significa entonces, que cada uno de nosotros potencialmente puede aprender como activar y sostener esta sinergia entre el corazón y el cerebro. Ello contribuiría significativamente a evitar el estrés excesivo, aumento de nuestra claridad mental y la capacidad de discernimiento. Si lo logramos, seremos capaces de encontrar soluciones creativas para nuestros desafíos personales, sociales, integrales…. Lo complejo será entonces lograr simplificar el proceso de conexión intuitiva con el alma, para desdoblar más eficazmente lo que realmente somos. ¡Créanme, casi a los 60 años de edad estoy trabajando en ello, y mientras reflexiono y trabajo en ello, no me he fumado ningún alucinógeno!

Una reciente investigación del Instituto de HeartMath (IHM), concluye que el corazón es un punto de acceso a nuestra tecnología natural interior, como si fuese nuestro teléfono inteligente. El corazón es la inteligencia intuitiva que puede elevar nuestras comunicaciones, decisiones y elecciones a un nivel mucho más alto y de mayor eficacia. Ya lo mencioné, entre otros los poetas siempre lo dijeron y a nivel racional nadie les creyó. Un hallazgo interesante de esa investigación, muestra que cuando las personas tienen una verdadera coherencia entre sus sentimientos básicos, la compasión aumenta su vibración de manera natural.  Es por ello, que aquellos que poseen una inclinación esotérica básica, utilizan el término de energía para referirse a los sistemas que no podemos ver o tocar, como por ejemplo nuestros pensamientos, emociones e intuiciones.

La mente y los sentimientos del corazón son las fuentes energéticas en que se basan nuestros pensamientos y emociones. Ellos son los conductores principales de nuestros sistemas biológicos que tienen una poderosa influencia en nuestros comportamientos, decisiones y resultados. La intuición del corazón es lo que la gente ha asociado con su “voz interior”

Sólo utilizamos un pequeño porcentaje de este flujo energético, ya que al parecer las elecciones de nuestro ego anulan la sugerencia intuitiva. Por supuesto, la intuición está más o menos desarrollada en las personas. Simplificando: quienes son capaces de disminuir la acción de su mente y sintonizan con sus sentimientos más profundos del corazón, pueden lograr una conexión intuitiva natural.

Las investigaciones realizadas en los laboratorios de IHM han confirmado, que cuando una persona está en coherencia con el corazón, este irradia un campo de energía electromagnética más coherente, que puede beneficiar a las personas, los animales y el medio ambiente. Ello explica que cuando hay un grupo coherente, unido, que trabaja en cooperación, se traduce en un aumento de flujo, eficacia y potencial para alcanzar resultados más altos, sea en las familias, el trabajo, el deporte, las artes… En esos casos, los participantes del grupo no sólo están en sinergia, sino que se comunican en un nivel energético invisible muy superior y más eficaz.

Muchos científicos creen que existe una retroalimentación permanente y activa entre los seres humanos y los sistemas energéticos de la tierra. En IHM trabajan junto con otras iniciativas, lo que les ha permitido darse cuenta de la creciente ola de eficacia que se está generando, así como de la intención colectiva de cooperación y unidad. Esta red global “Coherence Initiative” ha colocado 14 sensores en todo el mundo para medir las resonancias magnéticas de la tierra. Esta red global permitirá a nuestra investigación científica observar las interconexiones existentes entre el campo magnético de la Tierra y las emociones y los comportamientos humanos colectivos. La ciencia ha demostrado que el campo magnético de la Tierra afecta a los seres humanos de manera profunda, pero nuestra intención es estudiar cómo los seres humanos como un colectivo, pueden afectar el medio ambiente y el campo magnético de la tierra.

La energía de cada individuo contribuye al ambiente del campo global y los pensamientos, las emociones y las intenciones de cada persona afecta ese campo. Un primer paso para aumentar la coherencia del entorno y del campo es que cada individuo asuma la responsabilidad por su propia energía. Podemos hacer esto, si somos cada vez más conscientes de los pensamientos sentimientos y actitudes, que estamos alimentando cada día.

La hipótesis de IHM es que a medida que suficientes personas puedan aumentar su coherencia con el corazón, esto a su vez conducirá a una mayor cohesión social. Como una masa crítica, logra que las culturas y las naciones se vuelvan más armoniosamente alineadas. A la larga, ello puede conducir a una mayor coherencia global y la paz sostenible.

Doc Childre el fundador de HearMath, lo pone de esta manera: “a medida que seres humanos practiquen la cohesión del corazón con sus sentimientos y emociones elevadas, más se cumplirán los requisitos para el  “rito de paso” hacia el siguiente nivel de conciencia, usando nuestros corazones como guía intuitiva, y se convertirá en sentido común sobre la base de la inteligencia práctica.

Info resumida respecto de IHM

El Instituto de HeartMath (IHM) es una organización de investigación y educación sin fines de lucro reconocida internacionalmente, dedicada a ayudar a las personas a reducir el estrés, el control de las emociones, construir la energía y la capacidad de una recuperación para una vida sana y feliz.

Científicos del IHM realizaron un estudio sobre el corazón y la interacción del cerebro, examinando cómo el corazón y el cerebro se comunican entre sí y cómo eso afecta a nuestra conciencia y la forma en que percibimos nuestro mundo.

En el IHM iniciaron este proyecto basado en la ciencia especial, la Iniciativa de Coherencia Global (GCI), para ayudar a proporcionar una imagen más completa de estas conexiones. Los científicos de IHM ya han llevado a cabo una amplia investigación sobre el poder del corazón, la conexión con el corazón y el cerebro, la inteligencia del corazón y la intuición práctica. Ahora los científicos esperan GCI para ayudar a explicarlos misterios de la conexión entre las personas y la tierra. . . y hasta el sol. En cierto modo, el corazón espiritual es como un teléfono inteligente, que nos conecta de forma invisible a una gran red de información.

Más info en este sitio: http://www.heartmath.org

Video subtitulado en españolhttps://www.youtube.com/watch?v=kQggKTMedkU

Ricardo Gevert – Adm. Industrial

texto extraído de www.gevert.com

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Asumir Riesgos

Porque probablemente en algún momento de mi etapa más juvenil pertenecí a este grupo, el de los arriesgados en los negocios, donde en parte gané y en otras fallé, por diversas razones. Quizás fallé en algunos momentos decisivos, porque no escuché a los más viejos, más sabios, pero quienes sí habían sido exitosos tomando ciertos riesgos. Tampoco escuché más adentro dentro de mí mismo.

Claro, los arriesgados son catalogados como aventureros, locos, jugadores… La mayoría de las personas piensan que aquellos que toman riesgos, deben ser valientes y audaces. Deben ser dependientes de la adrenalina, es decir unos personajes temerarios tallados de una madera heroica. Por otra parte, nadie quiere tomarlos como ejemplo.

Todos lo sabemos: quien toma un riesgo en el mundo de los negocios, del management, y fracasa rápidamente, puede olvidarse de su carrera profesional, ya que es rápidamente etiquetado como “perdedor”, sobre todo por quienes mantuvieron siempre la pelota a ras de piso sin exponerse siquiera un poco. ¿Entonces por qué arriesgarse para intentar pasar por ese fogón?

“Por supuesto sabemos, que con cero riesgo, no hay crecimiento”…dicen ciertas voces, ya sea en el ámbito privado como en el profesional. Entonces aparecen frases como “pero primero, no puedo permitirme correr riesgos y segundo, yo no soy de ese tipo de personas”.

Después de todos estos años y si de algo les sirve por lo cual lo comparto, he llegado a la conclusión que ese tipo de mentalidad en realidad es errada. Quienes piensan así, nunca serán buenos Gerentes o “Managers” y menos aún empresarios o emprendedores con éxito. Ello es así, porque en realidad el tictac del reloj interno de “los arriesgados” es distinto.

Acerca de este tema, la periodista de temas económicos Kayt Sukel, escribió un libro bastante interesante: “The Art of Risk: The New Science of Courage, Caution, and Chance“

Independiente de las personas con quienes habló, entre otros: jugadores profesionales de póker, miembros de comandos especiales, saltadores en paracaídas, skaters urbanos o supuestos emprendedores “temerarios“, sorprendentemente todos dijeron lo mismo acerca de riesgos. Está bien que haya sido así, ya que ello nos ayuda a todos los mortales normales, a entender mejor el manejo de riesgos. En especial destacaría tres puntos de vista:

  1. Los “arriesgados“ hacen sus tareas de manera muy precisa.

No, la mayoría no son del tipo que anda arriesgando su cuello todos los días. Quienes lo vean así, no ven lo esencial: estos “arriesgados”, antes de actuar estudian meticulosamente cada detalle y justamente porque arriesgan perderlo todo. Eso significa: planificación profunda, investigación de trasfondos, así como conocimiento acabado de las potenciales situaciones ventajosas y desventajosas.

  1. ¡Los “arriesgados“ ven eso que hacen como un proceso y no como un sello distintivo de carácter!

No pues, estos personajes no se deciden simplemente por algún desafío grande, se la juegan a una carta y se lanzan al vacío para ver que resulta. Esto no es así. Antes del supuesto gran riesgo, enfrentan varios riesgos menores, donde van probando sus capacidades, aprenden y suben el nivel de riesgo de manera gradual.

  1. “Los “arriesgados” no fracasan. Es que aún no concluyen…

En todas esas fases menores o intermedias, los “arriesgados“ registran exactamente sus errores. Luego corrigen, sin enojarse, sin frustrarse, sin perder de vista el objetivo mayor.

Lo cierto es que si analizo distintas actividades de personas que asumen riesgos, es así como se concluye en el libro mencionado. Es sorprendente: independiente si se trata de deporte, juego, negocios u otras actividades que quienes lo vemos “de afuera” lo encontramos de mucho riesgo, en realidad no lo es. Claro está: muchas veces no vemos que esas personas dieron esos pasos intermedios y sólo vemos el supuesto gran salto…, el aparentemente temerario.

 

Piensa acerca de ello, también si eres jefe o emprendedor.

Ricardo Gevert – Adm. Industrial

texto extraído de www.gevert.com

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¿”Indicadores objetivos formales” vs. un “Clienting” de verdad?

Que un masajista te suelte todos esos “bloqueos estructurales” en el cuello, los hombros y la espalda es muy reconfortante, no sé si siempre relajante. Desgraciadamente lo hago demasiado poco, otras personas nada y algunos, los menos, con bastante regularidad. En mi caso es pura dejación, ya que uno de mis hermanos, así como uno de mis mejores amigos de la infancia, no sólo son muy buenos en ello, sino además lo complementan con otros tratamientos: cada uno con sus especialidades anexas.

Por supuesto los he recomendado a ambos, muchas veces. Quienes realizamos una buena  experiencia, generalmente la comentamos, la multiplicamos, la recomendamos…. Eso es bien común. Pero el punto es otro: ¿cómo recomendamos exactamente? Aquí se pone interesante, como lo he hecho con mis masoterapistas cercanos:

Por supuesto narré los hechos, con precisión, con lógica y objetividad. ¿Cierto?  Por lo tanto incluí en mis recomendaciones las siguientes precisiones acerca de sus masajes:

  • Su fuerza de presión de dedos está en el rango óptimo.
  • Su gama de servicios incluye una selección de los programas individuales de masaje con un énfasis en la terapia, la salud y la relajación.
  • Han completado su formación adicional en una buena diversidad de terapias alternativas, en las cuales mi hermano y amigo, cada uno en su sub-especialidad, son lo mejor que he visto en Chile
  • Además son ex deportistas importantes, por lo tanto conocen el desgaste más severo “desde adentro” y por ello, en sus sub-sub-especialidades en p.ej. estructura química atómica de la musculatura o terapias de luz y vibraciones cuánticas.

¿En serio?

¡Fin modo de ironía! – Por supuesto que no los he recomendado de esa manera.  Lo he hecho como lo realiza cualquier persona normal medianamente comunicativa:  “Me siento bien y sin contracturas musculares, son muy competentes y preparados, puntuales y confiables. Además podrían resolverte otros problemillas de salud. Te los recomiendo”.

La mayoría de las recomendaciones suenan más o menos así, no sólo para masajistas, kinesiólogos, médicos, peluqueros, contadores, jardineros, entre muchos otros. Por supuesto, también sucede con productos, tiendas, restaurantes, etc., etc.

Nadie recomienda a su contador de acuerdo a la cantidad de errores realizados por cada mil asientos contables digitados. Menos aún revisamos el % de éxito estadístico de un médico, en el tratamiento de cierto tipo de enfermedades. Tampoco un hotel por el número de almohadas por cama o la densidad del tejido de las sábanas.

En el 99% de los casos no se trata de datos objetivos. Se trata de algo muy distinto: la sensación o evaluación muchas veces más cargada a lo subjetivo, que nos deja como potenciales clientes o pacientes. Si es buena, claro, vamos a recomendarlo a otros, poniendo de nuestra propia sal y pimienta.

Hasta aquí, a la mayoría de ustedes todo lo anterior les debe parecer bastante familiar, pero sobre todo para asuntos particulares, en el ámbito privado.  ¿Por qué será que en muchas empresas sucede todo lo contrario? ¿Por qué son tantas las personas que se centran con absoluta prioridad sólo en sus tareas, el realizar su trabajo asignado, es comunicar datos objetivos, indicadores tradicionalmente aceptados…, auto-limitándose? En el fondo, sería bastante más lógico focalizarse en analizar en equipo, qué es lo que realmente percibe el cliente, no sólo lo que evalúa objetivamente. A partir de ello, definir qué competencias internas y motivaciones de las personas se ponen en juego, para resolver los cuellos de botella más candentes, que estén limitando la materialización de las preferencias viables de los clientes.

En el fondo, una y otra vez nos encontramos con esta locura al cuadrado: en muchos casos, el mayor tiempo se destina a mejorar los indicadores objetivos formales (de los cuales también debe haber…, pero orientados y asociados al foco “clienting”). Muchas empresas serían más exitosas, muchos colaboradores más felices, creativos y auto-responsables en sus empleos, si en la cultura de trabajo se fomentaran las habilidades, talentos, virtudes y motivaciones de los colaboradores, pero ello, con una orientación más clara hacia al cliente, en lo real, no sólo en la retórica y en las medidas aparentes.

¡A veces pareciera, que lo único que molesta a los colaboradores es el cliente…!

Ricardo Gevert – Adm. Industrial

texto extraído de www.gevert.com

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Volemos alto: ¡somos tan buenos como nos lo permitimos!

Para quienes no lo conocían como yo, hasta que leí lo que les relato de manera resumida más abajo, George Dantzig fue un profesor, físico y matemático estadounidense, reconocido por desarrollar el método simplex y es considerado como el “padre de la programación lineal”. Es decir era un tipo bueno para los números, una bestia para la estadística como mi concuñado Carlos, pero más allá de ello, poseía una inteligencia lógica y capacidad de razonamiento fuera de lo común.

Un día que Dantzig llegó tarde a clases en la Universidad de Berkley, observó dos tareas de estadística anotadas en la pizarra por parte del profesor. Supuso que eran tareas para la casa. Mientras las copiaba, pensaba acerca de lo difícil que eran de resolver.

Efectivamente, por varios días salió vapor de su cerebro, pero finalmente entregó los resultados al profesor. Poco después se enteró acerca de la razón por la cual el profesor había abierto tanto los ojos: no era una tarea. Había resuelto dos tesis de la estadística, que no se habían demostrado hasta entonces. Es decir, aún eran consideradas sin solución.

Duda: ¿si hubiese sabido que eran dos tesis supuestamente sin solución, habría Dantzig encontrado el resultado? – No lo sabremos nunca. Sin embargo sí sabemos, que en la mayoría de las personas, al saber que no existe una supuesta solución, provoca que ni siquiera lo intenten.

Supongo que ustedes tampoco son confrontados a diario con problemas o desafíos científicos sin supuesta solución. Pero la predisposición “Si-es-que-fuese-factible-alguien-ya-lo-hubiese-resuelto” si existe en situaciones del día a día, tanto el trabajo como en el ámbito personal.

Esa predisposición no es un supuesto más. Ya son muchos estudiosos que han concluido desde perspectivas sociológicas y psicológicas, que la mayoría de las personas – independiente de las habilidades y fortalezas con que vinieron al mundo – creen firmemente que un problema grande es y seguirá siendo un problema grande. Son personas que poseen una imagen estática acerca de ellos mismos. Dentro de ese marco, intentan navegar lo mejor posible…, muchas veces sin éxito, lo que las lleva a la capitulación o hundimiento.

Pero también existen las personas con una auto-imagen dinámica, quienes piensan que crecer es posible, que es factible lograr cosas con esfuerzo y ejercitando la búsqueda de soluciones a problemas. Parten de la base que los problemas sí tienen solución, que las tareas pueden resolverse, por muy grandes o complejas que sean. Con ello pueden modificar para bien cada habilidad y fortaleza que posean. No se trata de cómo soy, sino de lo que puedo llegar a ser.

Estas auto-imágenes son como dos anteojos, a través de los cuales se interpreta el mundo, su propia vida personal y el trabajo. La anécdota de George Dantzig es un ejemplo de la auto-imagen dinámica: poseía el talento matemático para resolver ambos problemas, pero a la vez el convencimiento que podría resolverlos.

Tengamos presente: ¡nosotros sólo seremos tan buenos como nos lo permitimos!

 

Ricardo Gevert – Adm. Industrial

texto extraído de www.gevert.com

 

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¡Atención con las comparaciones!

El escritor portugués José Saramago publicó en 1947 su primera novela, pero su gran éxito lo logró en 1980 con su novela “Alzado del Suelo’, cuando cumplía sus 58 años de edad. A partir de esta obra, Saramago publica sin descanso consiguiendo así consolidarse como un escritor de referencia. Es decir, pasaron más de 30 años para que el mundo tomara conciencia que existía como escritor. Pero sus inicios fueron difíciles: Aunque Saramago era buen alumno, no pudo finalizar sus estudios porque sus padres ya no pudieron pagarle la escuela. Tuvo diversos oficios, pero mientras era administrativo en la seguridad social publicó la citada primera novela, sin ningún éxito. Prosiguieron más fracasos, por años, mientras trabajaba entre otros en una compañía de seguros, colaboraba como periodista en un periódico, como crítico literario en una revista, pudiendo recién desde 1976 dedicarse por completo a su trabajo literario.

¿Se puede decir entonces, que Saramago fue un escritor casi aficionado por más de 30 años y que desde 1980 recién se transformó en un escritor de verdad?  Claro, se podría decir que tener éxito recién tras más de tres décadas, es como si a un empleado nunca le suban el sueldo en unos 15 años trabajando para la misma empresa. Comparable con alguien que estudió teatro y pasó esperando una década hasta obtener un primer rol en una obra; con aquel que entrena para el maratón por largos años para correr la primera vez en unas seis horas. ¿Son éxitos o son fracasos?

En definitiva depende con qué y quienes te compares. Es un hecho, siempre existirá alguien más rápido, conocido, querido, capaz, lúcido, contactado que tú. Son muchos que ganan más dinero, que tienen más vacaciones, que poseen más beneficios en el trabajo, que manejan el auto que tú quisieras, que poseen una casa más grande, que tienen más seguidores en Instagram… Da igual qué y cómo lo midas o compares: siempre habrá quienes tendrán más.

Pero si ello es así: ¿cuál es entonces el sentido más profundo de la comparación? El solo hecho de compararlo, midiendo de alguna forma, no significa que realmente deba ser relevante para ti, o que sea justo o injusto. Mucho más importante debiera ser primero, que logres dilucidar qué es realmente importante en tu vida en general, en tu trabajo, en tu relación de pareja…  Definir qué quisieras cambiar o qué anhelas alcanzar, ignorando las comparaciones que no tengan estricta relación con ello. Muchas personas caen en comparaciones odiosas, resentidas, oportunistas, injustas, inapropiadas, descontextualizadas, etc., no sólo haciéndose daño a sí mismas, sino también a su entorno inmediato. Pero no sólo caen en ello, peor aún, se ponen en el rol de víctima, esperando que otros lo resuelvan por ellos.  La única comparación realmente importante es aquella, donde comparamos lo que hacemos, con lo que soñamos realizar, pero teniendo a la vez en la mira nuestras verdaderas capacidades para lograrlo.

No opino que dejemos de lado las comparaciones, eso es imposible y también absurdo. Por el contrario: digo que compares, pero sólo aquellas que te apoyen y sean útiles para seguir el camino hacia tu meta. Las demás comparaciones son distractoras, inútiles e incluso dañinas.

A propósito: en 1998 se le otorgó el Premio Nobel de Literatura a José Saramago.

Ricardo Gevert – Adm. Industrial

texto extraído de www.gevert.com

 

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