El espíritu jóven

¿Te acuerdas de tu decimoquinto día de clases, la octava vez que hiciste el amor, el noveno día que tuviste en brazos a tu hija recién nacida, la tercera vez que fuiste al cine? ¡Obviamente no!

En realidad te acuerdas de los estrenos: el primer sueldo, la primera vivienda después de independizarte de tus padres, el primer beso, tu graduación….¡Sí, son muchos más y muchos son fantásticos recuerdos, que enriquecieron nuestra vida! Generalmente recordamos mucho más los estrenos, es decir la primera vez de algo que nos gustó, marcó, influyó en nosotros, ya que habían tantas emociones en juego. La segunda, tercera, décima vez ya pasan prácticamente al olvido. Sobre todo con el tiempo, en la medida que envejecemos se olvidan…., salvo muchos estrenos.

También, con los años van disminuyendo los estrenos.

Mientras más emocional, tanto más profundo y duradero queda grabado en nuestra mente. ¿Pero quien dijo que esos estrenos debían quedar reservados para los años con mayor juventud? Para muchos, desgraciadamente, el número de estrenos disminuye en la medida que avanza la edad, a pesar de que muchas veces sí existían los medios. Ya cumplí 60 años y he podido constatar a lo largo de este tiempo, que muchas personas evitan realizar nuevas experiencias, de probar cosas nuevas, quedándose pegadas sólo en los hitos del pasado juvenil. Está bien, esos recuerdos están para revivirlos una y otra vez, pero también el crear nuevas vivencias, nuevos estrenos. Ello logra que la mente, el alma, el espíritu permanezcan jóvenes, aunque el cuerpo ya no acompañe como antes.

Para no citar a otros, se los puedo decir a partir de mi propia experiencia y vivencia: mantenerse con “espíritu joven” consiste en buscar una y otra vez nuevos estrenos, de manera consciente y activa, de enamorarme de esas nuevas primeras veces. ¡Ojo, podría llegar a ser adictivo! Markt Twain tenía ese espíritu: “Dentro de veinte años lamentarás más las cosas que no hiciste que las que hiciste. Así que suelta amarras y abandona el Puerto seguro… Atrapa los vientos en tus velas… Explora… Sueña… Descubre”.

  • Descubre un nuevo deporte
  • Visita esa exposición a la que nunca te diste el tiempo
  • Haz vacaciones de manera distinta, deja la rutina de ir siempre al mismo lugar a realizar lo mismo de siempre
  • Descubre una nueva ciudad
  • Ayuna por tres días
  • Prueba un nuevo restaurante
  • Organiza algo entretenido pero atípico con tus hijos o nietos
  • Sorprende a tu pareja
  • etc.

Es que realmente es así: permanecerás tan joven de espíritu como los estrenos que permitas en tu vida.

Ello no sólo sucede en la vida privada, también sucede con los emprendedores. Los más exitosos e innovadores viven de un nuevo evento tras otro, organizan, movilizan, se deshacen sin apego de lo viejo aunque funcione, combinan modelos de negocio, trabajan con socios anticonvencionales

Todo lo que requieres es un poco de valor, salir de esa zona de supuesto confort o seguridad, sí, un poco de “locura”. La recompensa: tus ojos seguirán brillando y hablando con cada latido del corazón.

Ricardo Gevert – Adm. Industrial

texto extraído de www.gevert.com

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El Clavo Oxidado y la Biophotónica (2da parte)

Ver primera parte aqui

Después del regreso de un viaje de vacaciones a Sudáfrica en febrero 2017 , al cual había partido muy enojado y decepcionado del equipo de médicos tradicionales que venían viendo mi caso, llegué decidido a profundizar acerca de un tema acerca del cual por otras razones había leído algunos años antes: la biofotónica, donde los alemanes llevan la absoluta delantera. Me moví rápido a través de mi red de contactos y en menos de tres semanas estaba volando a Alemania con agenda organizada. Como en todos estos temas alternativos y en todo el mundo, existen personas y organizaciones muy serias, con base científica, pero también de los otros, los charlatanes y oportunistas. Por ello, las informaciones de mi red de contactos en Alemania fueron de inmenso valor.

En artículo, e incluso blog que tengo en preparación, me referiré mucho más a la biofotónica, así como algunas formas de aplicarla a la salud o bienestar general. Pero aquí va un muy breve resumen en “titulares”:

  • Hace más de un siglo a partir de los trabajos de biofísica y medicina empezaron a descubrirse evidencias que tanto los metales como las células vivas reaccionaban frente a frecuencias electromagnéticas como la luz y otras ondas.
  • La clave de todas las investigaciones sobre los biofotones ha sido el demostrar que se trataba de luz coherente o sea ordenada, en otras palabras que no es una luz convencional como la que percibimos habitualmente sino luz láser. Según el biofísico Fritz-Albert Popp y “padre de la biofotónica”, los organismos vivos se encuentran envueltos en un campo electromagnético propio, en un estado energético inestable entre el caos y el orden y por tanto capaz de emitir una reacción equilibradora o de autorregulación. La teoría de los biofotones explicaría algunas experiencias “sutiles” de autocuración celular frente a determinadas enfermedades si estas reciben la información energética electromagnética (luz) sutil adecuada. Pero sobretodo, las emisiones de biofotones pueden regular determinadas alteraciones ambientales creando un equilibrio e identidad del patrón luminoso nuevo.
  • Las investigaciones sobre los biofotones ocupan ya un buen número de equipos científicos en varias partes del planeta. Otros estudios confirman que la emisión de biofotones  como fotoemisión ultradébil coherente es observable en los cloroplastos de espinaca aislados, incluso después que estos hayan sido sometidos a varias horas de adaptación a la oscuridad. Esta emisión de luz espontánea se da en presencia de oxígeno, por lo que en este caso la cadena respiratoria de los cloroplastos está involucrada en la serie de reacciones redox que conducen a la excitación del emisor de biofotones, presumiblemente moléculas de clorofila. Nota adicional Gevert: uno de los equipos que “descubrí”, trabaja en esta dirección, es decir en semejanza al proceso de fotosíntesis de las hojas verdes de las plantas. Ya profundizaré más adelante.
  • En definitiva, el estudio de los biofotones permite concluir que la salud es un estado de comunicación subatómica perfecta y coherente de carácter luminoso. La luz emitida en estado de enfermedad o de salud deficiente supone una debilidad o interrupción de este tipo de comunicación luminosa coherente intercelular. Actualmente, buena parte de las investigaciones sobre los biofotones se centran en comprender cómo podría aplicarse en mayor medida a la medicina. Nota adicional Gevert: de uno de los investigadores más avanzados en secuencias biofotónicas es el otro equipo con el cual me he tratado, en donde a través de un diagnóstico y aplicación fotónica a la medida, se logran evoluciones de autocuración a través de la comunicación fotónica con la red celular.

Tras esta explicación que intenté mantenerla lo menos compleja posible, sólo les puedo decir que desde fines de marzo del año 2017 me he tratado con dos equipos biofotónicos, a raíz de lo cual esta “revitalización celular” ha actuado de alguna manera sobre mis enfermedades, por lo que:

  • desde fines de marzo no he vuelto a requerir corticoides, antibióticos, nebulizaciones y el uso de inhaladores ha sido muy esporádico
  • he mejorado significativamente mi calidad y cantidad de sueño, lo que seguramente también se debe a una vida sin la exagerada intensidad laboral que traía
  • debido al éxito en mi persona, estoy trabajando en la forma de extender estos dos tipos de aplicaciones fotónicas y/o biofotónicas a otras personas a partir del último trimestre de este año o quizás antes. Con las empresas alemanas ya poseo un acuerdo en tal sentido
  • prefiero advertir: no siempre se trata de enfermedades y menos aún tan límites como lo es/era la mía; muchas veces se trata de lograr una revitalización celular a través de alguno de estos dos medios que a esta altura conozco bien, dejando que nuestras propias células hagan la tarea, la de generar un mayor bienestar y equilibrio a nuestro organismo
  • será muy recomendable complementar aplicaciones biofotónicas con una medicina biorreguladora, que a partir de mi propia experiencia sugiero complementar con cambios en la alimentación, psicología y ejercicio (que aún es el gran faltante que debo lograr recuperar…)
  • ahora también decidimos con mi “Psico-Doc” realizar un examen en base a biorresonancia, para intentar determinar qué es lo que causa la reacción alérgica tan fuerte y dispara mi IgE a niveles estratosféricos y hasta hoy, la medicina alopática no ha podido determinar

Con esto quiero decir que hay oportunidades, siempre que se busquen focalizadamente (…no quería decir estratégicamente porque me tratarán de “obsesionado por la estrategia”, pero en el fondo es así). No necesariamente mis resultados son directamente extrapolables a otros, tampoco a otros enfermedades o dolencias. La biofotónica aún no es reconocida formalmente como un tratamiento médico (a pesar de las innumerables demostraciones científicas), por lo cual tampoco se pueden realizar formalmente promesas de sanación. Sin embargo, hasta aquí mi caso demuestra lo contrario (y hay tantos casos más en toda Europa), ya que no sólo los análisis de sangre han mejorado significativamente (me hice exámenes de chequeo hace pocas semanas atrás), sino principalmente mi calidad de vida casi está normalizada. En cuanto a ánimo y motivación, incluso es mejor que hace una década atrás.

Actualización al 5 de Agosto 2017: sigo estable bien, sin acontecimientos de ahogo ni ataques de tos. Estoy retomando el deporte en forma gradual. En el intertanto inicié lo prometido con los equipos alemanes. Ver sitio Web, que aún no está terminado y estará en periódica actualización: www.sistemico.cl

Ricardo Gevert – Adm. Industrial

texto extraído de www.gevert.com

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El Clavo Oxidado y la Biophotónica

Hace aproximadamente un año atrás escribí lo siguiente:

“En estos meses he reafirmado, que no hay que darse por vencido. En eso, el deporte ha sido parte de mis lecciones de vida. Sí, el deporte como gran escuela de aprendizaje acerca de triunfos y derrotas, de sobreponerse a la adversidad, el enfrentar a los mejores, de pensar en equipo y no sólo en la fortaleza aislada. Si realmente aprendes de todo ello, te hace desarrollar la fortaleza y el tesón del clavo corroído, el que incluso viejo y mal herido, puede volver a ser clavo”.

Un primo me respondió con una pregunta “¿es decir, un clavo saca a otro clavo, aunque esté viejo, corroído y doblado”?

No tuve alternativa en buscar una respuesta creativa:

“No necesariamente: simplemente expone el clavo oxidado a vinagre de manzana toda una noche. Luego rasca y elimina el óxido en la mañana. Sorprendentemente el acero va a reaparecer en el clavo, con menos sustancia esencial, pero útil como clavo. Con los seres humanos puede suceder lo mismo, claro, no sólo con vinagre de manzana”

Mi primo replicó pidiendo aclaración, ya que quería saber en qué debe remojarse al ser humano para lograr ese efecto, a lo cual con carcajada incluida respondí que debía ser mnemotécnico.

Hoy, puedo decir algo bastante concreto al respecto, ya que se trata de mi propia experiencia de los últimos tres años, la cual no deja de sorprenderme. No es justamente “remojar”, sino de alguna manera “iluminar”. Quizás resulte algo largo y a ratos “técnico” y “latero” el relato, pero estimo que hay detalles que debo exponer:

En algo más de tres años, este es mi resumen de visitas multidisciplinarias dentro de la medicina alopática, circunscrito a una dolencia broncopulmonar:

  • 15 radiografías del tórax (las 7 últimas entre junio 2016 y enero 2017 (todas por urgencias)
  • 5 scanner de tórax, 6 espirometrías, más de 30 exámenes de sangre desde lo más conocido como hemograma y perfil bioquímico, hasta Inmunoglobulina tipo E (IgE) total y determinación de IgE específicas.
  • test cutáneos para determinación de alergias, test de fracción óxido nítrico exhalado, test de marcha, ecocardiografía transtorácica, ECGs,
  • 2 hospitalizaciones de una semana c/u (y eso que a una tercera me negué, a riesgo propio, firmando el documento correspondiente), 10 visitas a urgencia y un número de visitas por consultas médicas que perdí la cuenta, con especialistas broncopulmonares, otorrinolaringólogos, inmunólogos.

¡Que aburrido! Pero debo mostrarles la dimensión.

En eso he andado desde junio del año 2014 hasta marzo 2017. Las crisis de diversa seriedad que se suscitaron desde entonces, algunas fueron claramente de alto riesgo, una con resucitación incluida.

Detonado por más de una neumonía con hospitalización forzada incluida, en el año 2014 el diagnóstico de los médicos especialistas en enfermedades broncopulmonares era EPOC  (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica), así como un enfisema de predominio paraseptal. Este último, era evaluado como leve y si dejaba de fumar, no debía traer demasiadas complicaciones. No así la EPOC, que supuestamente no es reversible, pero aunque no era evaluado como muy grave por los médicos, era más que aconsejable detener su evolución: dejar el cigarrillo y utilizar una buena batería de inhaladores. Dejé el cigarrillo. Presentaba tos permanente, a veces con y otras sin flema, con ataques agotadores que me llevaban incluso a un desgarro abdominal lateral y la aparente fisuración de una costilla. Sentía más fatiga tras jornadas laborales, a veces incluso durante. Las infecciones respiratorias aumentaron dramáticamente, el ánimo caía y simultáneamente la carga laboral crecía. El deporte que ya lo traía algo limitado por mi cadera, tuve que restringirlo y finalmente eliminarlo, debido a las dificultades respiratorias. Mis sibilancias diurnas y sobre todo nocturnas, fueron en aumento, transformándose en verdaderos conciertos.

¡Mi calidad de vida se había ido a la mierda! 

Después del más grave de los “eventos” donde paré justo a tiempo en la sala de resucitación y posterior “alojamiento exclusivo” en la UCI, en enero 2016 decidí renunciar a mi alto cargo, el que no sólo me daba un buen ingreso económico, sino en el cual también era muy bien evaluado formalmente por el Directorio y mis colaboradores (evaluación 360º, porsiaca…). No fue una decisión impulsiva, sino la culminación forzada de un proceso reflexivo que había comenzado bastante antes. Me quedaría en mis cargos hasta fines de ese año, colaborando en la búsqueda e inducción de mi sucesor. A los pocos días de renunciar, partí de vacaciones a la Patagonia, donde enfrentado a tanta sorprendente maravilla de la naturaleza, tuve momentos de reflexión e introspección profunda y sobre todo sincera conmigo mismo, que me permitieron disipar toda duda acerca de la decisión que había tomado.

También a comienzos del año 2016 y dado que los antibióticos no respondían bien a infecciones pulmonares, llevó a los médicos alópatas a la realización de otros exámenes. En definitiva arrojaron como resultado de que además de la EPOC, el anticuerpo Inmunoglobulina tipo E (IgE) total alcanzaría valores cercanos a “récord mundial” (2.400 UI/mL para quienes entienden del tema). Algo similar y en paralelo, sucedía con el diagnóstico de Aspergilosis Pulmonar Incisiva (API), es decir, una colonización de las vías respiratorias con el hongo Aspergillus fumigatus. Ello, aunque no me han podido aclarar bien hasta el día de hoy, si se trata de API o una Aspergilosis broncopulmonar alérgica. Claro, los límites entre una y otra a veces deben ser difíciles de determinar…

¿Suena complicado, cierto? 

Bueno, yo no quiero exagerar y por ello prefiero citar a la Revista Médica de Chile v.138 n.5 Santiago mayo 2010: “La API en pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es una enfermedad grave, con una tasa de mortalidad elevada, entre 91% y 95%2,3. Parecen un factor relevante para este mal pronóstico las dificultades diagnósticas, derivadas de la inespecificidad de la presentación clínica y de la ausencia de pruebas complementarias no invasivas que puedan considerarse definitivas2,4. Además, en pacientes sin datos de inmunodepresión conocida, el diagnóstico puede retrasarse más por no plantearse inicialmente la posibilidad diagnóstica de API5. Aquí el artículo médico completo, a quien le interese: Revista Médica de Chile v.138 n.5, mayo 2010

Bien, además tenía mi IgE alta, supuestamente provocada por una reacción alérgica “a algo”, que hasta ahora la medicina tradicional no ha podido determinar, pero la literatura habla que también podría ser debido a infecciones por parásitos, inmunodeficiencias, enfermedades reumatológicas, patología tumoral (enfermedad de Hodgkin, leucemia mieloide crónica, leucemia linfoblástica aguda)…. En fin, nada claro en cuanto a los factores que lo gatillan, después de casi dos años.

Mi tratamiento por la medicina alopática en todo este tiempo (hasta fines de enero 2017 que dejé de ir…) era embutirme antibióticos, corticoides y tres tipos de inhaladores. Tuve que comprar mi propio nebulizador y viajar acompañado por éste para donde fuera, por si se producía algún “evento” (seguramente lo seguiré haciendo por un tiempo, “por si las moscas”).  Pero en resumen: las juntas médicas interdisciplinarias no llegaban a ninguna otra conclusión que “explorar” la posibilidad de tratarme la IgE (no la Aspergilosis, ya que aparentemente los antimicóticos serían demasiado tóxicos y muchos efectos adversos para mi caso) con un compuesto carísimo llamado “Omalizumab”, que supuestamente es el único “remedio” del que se conocen algunos resultados positivos. Sin embargo, ante mi duda acerca de las altas dosificaciones que serían necesarias debido a mi alto índice de IgE y además por mi tamaño (peso), en enero 2017 no me pudieron dar respuesta convincente, quedaron en interconsultar (más allá de la junta médica que lo venía viendo) y darme respuesta. Aún estoy esperando… Deduzco, que sería inviable dosificar tanto alto. Es decir, no me sirve y a ello se suma, la baja probabilidad de éxito y efectos colaterales que potencialmente no son muy inofensivos que digamos.

Dentro de toda esta negativa evolución broncopulmonar, el año 2015 me tuve que operar y colocar una prótesis de cadera. Ello en realidad no fue ningún problema para mi salud, más bien un alivio, ya que me quitó una carga doble de encima: el dolor y el insomnio causado por dolor.

Ya antes de mediados del 2016 yo veía que esto venía mal y decidí abordar otra arista, la psicológica. Por primera vez en mi vida iba a una consulta psicológica. Claro…, yo no lo necesitaba, yo soy un optimista y no me bajoneo nunca, manejo el estrés, no tengo idea lo que es una gastritis, mentalmente soy “Superman”…

Pues nada de ello era cierto. Me sirvió para darme cuenta de muchas cosas, varias que también dejé plasmadas en reflexiones en este blog-web especialmente desde febrero del año 2015. No sólo reafirmó mi decisión de cambio de giro laboral, sino también para recobrar la intención y motivación de buscar más proactivamente una solución a mi temita broncopulmonar, tras lo cual deambulé en paralelo a la medicina alópata por la acupuntura, el biomagnetismo y otras opciones alternativas, con resultados moderados. Quizás lo que más ayudó fue la por mi sólo parcialmente aplicada alimentación ortomolecular, que me sugirió mi médico y psicóloga (con quien partí inicialmente sólo en lo psicológico, para no interferir con los demás médicos) quien trabaja bajo la mirada biorreguladora. Sí, ello también ayudó a desintoxicarme, al menos un poco, de tanta cortisona, antibióticos y compuestos inhaladores broncodilatadores.

Insisto: ¡el tema es denso y aburrido!  Pero ya viene la luz en el horizonte…, es decir la respuesta a mi primo por el tema del clavo oxidado….

¡Y mi “Psico-Doc” me apoyó e incentivó para que lo hiciera, aunque para ella era una vía de solución desconocida!

continuará….

Ricardo Gevert – Adm. Industrial

texto extraído de www.gevert.com

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Al cliente le da lo mismo las horas que te la pasas trabajando…

“Recién después que se fue el jefe, nos podemos ir a la casa”, dice Daniela. Así le sucedió cuando estuvo trabajando en Seúl. ¡Así es la cosa en Corea del Sur!

¿Otros países, otras costumbres? Hmmm, quizás, ni tanto. Según dónde, aquí en Chile quizás ya no es tan jerárquico-autocrático como en Corea, pero aún predomina en muchos jefes el pensamiento errado, que si sus colaboradores se van a la hora, ni siquiera más temprano, hay ineficiencia.

“Burn-out” o agotamiento extremo no es el tema que quiero abordar, ya que también debería sumarle además los tiempos y calidad de los traslados, entre otros. A lo que que quiero apuntar  (aunque en los últimos años en lo personal no lo pude cumplir para mi mismo, debido a mi multiplicidad de funciones, pero sí para mis colaboradores…), es que al extenderse la jornada laboral los resultados definitivamente no son mejores. Lo que necesitamos es optimizar las horas de trabajo, mejor la eficiencia y eficacia.

EL VALOR DE TRABAJAR MENOS HORAS

Con el siguiente ejemplo, no quiero decir que todas las organizaciones debieran trabajar menos horas “de golpe y porrazo”, como andan proponiendo algunos diputados recientemente. Eso sería una catástrofe, ello amerita al menos un trabajo previo en la filosofía y cultura empresarial, en otorgar herramientas a los colaboradores para que aumente su eficiencia y eficacia, ya que eso no se decreta o tampoco sucede por arte de magia. Pero el ejemplo demuestra que sí se puede, sobre todo un era en la que hace rato la fabricación dejó de ser el factor determinante, ya que el valor añadido en muchísimos casos no crece con velocidades en la línea de producción, con volúmenes u horas-hombre, sino con los beneficios, con el valor añadido para el cliente – y que es bastante independiente del factor tiempo. El valor excepcional del trabajo a menudo se logra en sólo pocas horas por día.

Por ello Stephan Aarstol, CEO de Tower Paddle Boards, decidió lo siguiente en año 2015: Nosotros trabajamos sólo cinco horas diarias.

Pausa. Toma aire.

Es verdad: cada cual trabaja sólo desde las ocho a las 13 horas y de ahí debe terminar su jornada laboral!

Es más: con ello casi se duplica el salario y los colaboradores se reparten el 5% de las ganancias. La condición es que cada colaborador debe trabajar al menos con el doble de eficiencia de que lo que había sido hasta entonces un colaborador promedio.

Pausa. Toma aire.

¡Sólo 5 horas de trabajo y el doble de eficiencia!

Aarstol escribe acerca de ello en FastCompany: “Fue la decisión más dura de mi vida. Pero hoy, mis colaboradores son más felices y en conjunto más productivos”. Desde el cambio, las ventas han aumentado en un 40%.

Aunque en efecto lo aplicó de manera consecuente: colaboradores que no lograban su trabajo en cinco horas, fueron invitados a irse.

Eso es radical, por supuesto.

¿Cómo puede funcionar? 

Así un concepto no es para cualquier colaborador. Quien no reconoce una necesidad de reflexionar acerca de su actual eficiencia en el uso de su tiempo, así como de las maneras de lograrlo en menor tiempo, está en el lugar equivocado en un entorno así.

No digo que haya que copiar esta iniciativa al pie de la letra, pero el ejemplo sí permite concluir lo siguiente:  en un presupuesto de tiempo limitado existe la obligación de concentrarse en lo importante, las que hagan una diferencia en el valor agregado.

Del cómo poder aplicarlo en otra empresa, Aarstol elaboró algunos “tips”, de los cuales he seleccionado tres que a mi juicio son muy factibles de aplicar:

Regla del 80-20 en el foco: según el principio de Pareto, aprox. 80% de los resultados se logran con 20% del esfuerzo/despliegue/gasto total. Identifique el 20% más productivo de su organización y concéntrese en ello, en desarrollarlo, potenciarlo, ampliarlo, pero sin utilizar siquiera un minuto más de tiempo. Lo que se esfumará, serán las tareas improductivas.

No a la disponibilidad constante: la mayor preocupación de Aarstol era que el servicio al cliente sufriera las consecuencias, si desde las 13:00 hrs ya no había a quién ubicar dentro de la empresa. La sorpresa: ya que los clientes fueron informados de manera adecuada, no hubo problemas. El número de llamados se mantuvo constante, pero en una ventana de tiempo menor.

Sí a lo técnico: para que fuera posible lograr los mismos resultados sin aumento de personal en servicio al cliente y logística, fue necesario desarrollar soluciones técnicas creativas e inteligentes. En concreto: automatización donde fuese posible. En bodega, se lograron optimizaciones en la velocidad/calidad de empaque y despacho con un nuevo software. En servicio al cliente mejoraron significativamente las “FAQ” en la página web y realizaron tutoriales, para asistir a los clientes proactivamente. Efecto: más ayuda para la auto-ayuda (véase también cómo opera Amazon en tal sentido).

Piensa con calma y profundamente: ¿qué cambiarías concretamente en tu trabajo cotidiano, si todos los días quisieras irte a casa tras cinco horas de trabajo? ¿Qué desecharías? ¿En qué te focalizarías? ¿Qué automatizarías?

¡Hazlo bien!

Ricardo Gevert – Adm. Industrial

texto extraído de www.gevert.com

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Hay más de un buen camino…

Después de la despedida que le realizó el equipo ejecutivo en la oficina, Luis les comenta que había dejado su teléfono celular en la casa y que por lo tanto no tenía GPS, pero les pregunta, cuál sería el camino más rápido para llegar más rápidamente a esa hora a “Sanhattan”. Por supuesto recibió mínimo tres sugerencias distintas. Tras escuchar todas las recomendaciones que no lo convencieron mucho, concluyó que mejor seguía el camino de su intuición.

¿Y si hubiese existido un camino mejor?

A diario vemos ejemplos como este. Muchos de las generaciones más jóvenes saben o creen saber el camino que deben tomar en su vida, en lo personal y profesional. Pero también sabemos, incluso con mayor certeza, que existen muchos otros caminos. Muchos de esos otros caminos, también son buenos caminos. ¿En ese caso no sería plausible pensar, que existen caminos que podrían ser algo o mucho mejores?

Es un dilema frecuente: ¿no debiéramos ver unas dos o tres alternativas de diseño adicionales para el folleto? ¿Realmente debiéramos enviar esa propuesta de portada, sin aclarar ciertos puntos con el cliente, que parecen innecesarios? ¿O no sería mejor llevar la propuesta personalmente y explicarla, en lugar de enviarla sólo por correo electrónico? Si lo hago y para llegar a tiempo: ¿me voy las autopistas o vías alternativas? ¿Tomo el carril del medio o el de la izquierda…, o me voy zigzagueando…..y si choco el auto?

¡Alto!

Si elegiste un buen camino y le eres fiel, seguramente no serás menos exitoso si hubieses elegido otro buen camino y le hubieses sido fiel. Fidelidad, ese es el concepto. Muchos deben liberarse de la ilusión, que la mejor decisión es cambiar cada vez a la otra opción que parece ser algo mejor. Por lo general esos otros buenos caminos, al final de la travesía, realmente no harán la diferencia.

Ya sé…: probablemente muchos jóvenes treintones e incluso cuarentones me tratarán de mostrar muchos ejemplos, donde personas han hecho rápida carrera a través del “job-hopping”. Sí, es cierto que existen ejemplos, pero son estadísticamente irrelevantes. La gran mayoría elige otros buenos caminos y finalmente se dan cuenta, que no había para qué cambiar de camino: Muchos…, demasiados, incluso se equivocan y finalmente se dan cuenta que el camino era peor. Los que zigzagean mucho, aunque inicialmente avanzan, finalmente se accidentan en el camino, algunos gravemente.

¡Puedes salir del encubrimiento!

Salvo que sientas que existe una fuerte contradicción entre lo que haces y lo que te motiva, lo que te gusta realizar, con el tipo de personas que prefieres compartir y realizar tus tareas, no sigas rompiéndote la cabeza, no dilapides energía. ¡Mejor focalizas esa energía en desarrollar la opción que ya elegiste!

Da igual. realmente, si envías la propuesta o la vas a dejar. Da igual si solicitas dos o más alternativas de diseño adicionales…En lugar de ello, mejor trabajas más y mejor en el contenido de la propuesta, aclara telefónicamente las dudas con tu cliente, preocúpate que la propuesta sea la mejor de acuerdo a las necesidades reales de tu cliente. La lucha eterna con la quizás mejor opción, es nada más que una excusa disfrazada, para no al final no ser exitoso, feliz y contento. Sólo distrae de avanzar y lograr, de dejar huella. Los supuestamente “hiperperfeccionistas” jamás dejan huella y eso, porque nunca se arriesgan a salir a caminar en el barro. Ese exceso de perfeccionismo también resulta cómodo, para no salir del encubrimiento, de no exponerse.

La búsqueda de la perfección absoluta es inútil. Y la búsqueda de lo casi perfecto no tiene sentido. Mejor opta por un buen camino, hazlo tu camino y olvida – al menos por un buen tiempo – los otros buenos caminos que se te abren en el camino.

Una buena opción para que trabajes en ti mismo, en potenciar tus habilidades, competencias e intereses es trabajar por ejemplo, con Las 7 Fases del Desarrollo Estratégico

Ricardo Gevert – Adm. Industrial

texto extraído de www.gevert.com

 

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Escuchar activamente

Confieso de antemano, que yo tampoco lo hago con la frecuencia que debiera y quisiera.

¿A quien no le ha sucedido, que entra a la consulta de un médico, se produce el saludo mutuo, se intercambian algunas frases acerca del clima o el tráfico, explicas tus males y en menos de cinco minutos, ya te interrumpio tres veces y ya está el diagnóstico y el remedio. Estadísticamente la mayoría de los médicos no se toman más de cinco minutos para escuchar realmente a sus pacientes.

Frustrado llegas a tu casa y justo viene llegando tu pareja del trabajo, con ganas de contarte una buena experiencia y logro en la empresa donde labora, la dejas hablar 20 segundos sin escucharla realmente y la interrumpes para soltar toda tu frustración con el médico.

Escuchar activamente es escuchar en conexión con el pensamiento y concentración.

¡Así es! No sólo con médicos y pacientes, no sólo en parejas, sino entre padres e hijos, profesores y alumnos, vendedores y clientes, jefes y colaboradores…..y así, en todas partes. El escuchar activa y detenidamente al otro lo hacen muy pocos. Significa no sólo escuchar palabras, no sólo no interrumpir, no sólo poner cara de atención y asentir. Significa concentrarse en el otro, sin interrupción, sin distracción. Por supuesto que requiere un mayor esfuerzo. Quien escucha realmente al otro, se involucra. Eso también significa estar dispuesto a abrirse a la perspectiva del otro. Escuchar activamente genera respeto y ayuda a crear una relación interpersonal, ya que cada persona quiere ser escuchada y comprendida.

En realidad, escuchar activamente es primeramente un tema de disposición y después de práctica.  ¡Vale la pena!

En un marco más amplio, el escuchar activamente es la base del compromiso, del amor, de una buena relación. Pero en otra vereda, es la base de un mejor servicio al cliente, procesos creativos o innovativos, en las ventas, en comités estratégicos, en diagnóstico médicos, entre muchos otros.

Recién hoy mientras escribo estas líneas, tomo conciencia que nunca he visto que el “escuchar activamente” sea parte de las evaluaciones a colaboradores, parte de los lemas o principios de cultura organizacional, de las descripciones de cargo, de los avisos de búsqueda de colaboradores.

Te propongo: ¿por qué no lo pones en la agenda de tu próxima reunión? No sólo entender lo que te están diciendo en esa reunión, sino por qué esa persona dice las palabras y frases que está hablando. Si lo vas a intentar, ve más allá de esa reunión: el día de mañana, tanto en el trabajo como con familia y amigos, escucha bien lo que te dicen con quienes debas relacionarte, no sólo tomar conciencia de las vibraciones en el aire, no sólo palabras y frases, sino entender por qué está diciendo lo que está hablando, que busca, que necesita, que me quiere transmitir realmente.

¿Qué ganas con ello? – Ganan los dos. Vas a ver el mundo de manera distinta, de otra perspectiva, vas a bajar la revolución mental y serenarte. Por otra parte, el otro notará de que realmente le prestas atención. ¡Pienso que ambas cosas hacen un mundo de diferencia!

Ricardo Gevert – Adm. Industrial

texto extraído de www.gevert.com

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Javiera, Isidora y Manzanas

En diversas conversaciones con colaboradores, en asesorías y también en charlas, frecuentemente me he referido a que es necesario fomentar virtudes como esfuerzo asociado a perseverancia, pulcritud y confiabilidad, capacidad de focalización en cuellos de botella, para tener éxito en cualquier tipo de mercado.

¡Pero no siempre son suficientes esas fortalezas!

Muchas veces sólo son la entrada, el pase libre para participar del juego. Son un “conditio-sine-qua-non” para jugar bien arriba en la tabla de competidores. Lo que adicionalmente requiere cada directivo de rango medio y alto, que ya cumpla con los parámetros arriba mencionados, es poseer iniciativa propia, creatividad y un nivel de compromiso alto. Con ello florecerán de manera motivada sus virtudes, seguridad en sí mismos y con ello, contribuirán a hacer la diferencia en sus cargos y beneficiará a todos los involucrados.

Reconozco que en lo personal, en los largos años que fui “el jefe máximo” tanto en empresas como en cargos ad-honorem, ello me resultó bastante bien, por supuesto con algunos fracasos y decepciones incluidos y a veces…, en realidad sólo una vez, la frustración e impotencia donde no pude hacer florecer todas las virtudes y la motivación, existiendo un enorme talento y potencial. En resumen, pienso que resulta bien proceder así y fomentarlo, dar los espacios aunque se produzcan algunos errores.

Recuerdo haber escuchado más de alguna vez frases de este tipo, que apuntaban a lo mismo: “todo ello puede ser muy cierto para usted que viene de un colegio privado, habla idiomas, estudió y trabajó en el extranjero, que quizás también sea aplicable a profesiones u oficios creativos…., pero yo soy sólo un empleado administrativo…., un trabajo bien monótono y sin muchas posibilidades de desarrollo…”.

Reconozco, que mi primer impulso respecto de una afirmación de este tipo, es la rabia. ¿Por qué? Es que lo encuentro una excusa, bien cómoda. ¡Sí, encuentro cómoda la postura “yo-quisiera-pero-no-puedo-no-me-dejan-no-se-puede”! En realidad no existen los trabajos aburridos, es uno quien los elige mal o los transforma en aburridos o por el contrario, cargados de estrés!

He llegado al convencimiento, de que todo trabajo puede ser mejor si se le agregan aliños de iniciativa propia, creatividad, compromiso y trabajo en conjunto con los jefes para potenciar las propias fortalezas y motivaciones en función de tareas necesarias. Efectivamente hay veces que ello no es factible, pero son esas las situaciones donde es mejor buscar otro cargo dentro o fuera de la organización, que se ajuste mejor a los propios intereses y competencias. Me incluyo: demasiadas veces se posterga demasiado ese cambio.

Javiera  participó con éxito en un proceso de selección en una empresa prestigiosa. Consiguió el trabajo al cual postulaba. Pero su ambición se despertó. Para ser precisos: quería más responsabilidad y un trabajo mejor pagado. Para lograrlo, “se puso las pilas” y trabajó con esfuerzo y responsablemente. Trabajó a conciencia en las tareas que se le asignaban, llegaba temprano y se iba más tarde al final de la jornada, para que su jefe viera que se lo tomaba en serio. Después de cuatro años, finalmente se producía la oportunidad: un puesto directivo se liberaba. Pero para decepción de Javiera, el cargo se lo daban a otra colaboradora, que llevaba apenas un año en la empresa. Enojada increpó a su jefe, solicitando una buena explicación.

El jefe le preguntó a Javiera, si le podía hacer un favor antes de responder, a lo cual ella respondió afirmativamente. “Podría ir a comprar unas manzanas… Mi señora me pidió llevarlas a casa hoy en la tarde. Aquí tiene dinero”.

Algo extrañada, Javiera asintió y partió al supermercado más cercano.

¿”Gracias, que tipo de manzana compró”? le preguntó el jefe a su regreso. “Ehhh, no sé, cualquiera, usted me dijo que trajera manzanas, no el tipo”, respondió Javiera algo sorprendida e irritada.

“Bien…, cuánto costaron?

“Hmmmm, ni me fijé bien. Usted me pasó 200 Pesos. Aquí tiene el cambio y el comprobante”.

“Gracias, Javiera” respondió el jefe. “Ahora siéntese y preste bien atención”.

El jefe llamó a Isidora y le pidió el mismo favor.

Cuando Isidora regresó, el jefe consultó: ¿”Gracias, que tipo de manzana compró”?  “Ahhh” respondió Isidora, “fui al mercado semanal aquí a la vuelta de la esquina y había una serie de manzanas de distinto tipo como Granny Smith, Cox Orange, Pink Lady, Gala, Fuji, Golden Delicious. No sabía cuál comprar. Pero recordé que su esposa se las había pedido, así es que conseguí el número de celular con su secretaria y la llamé. Me respondió que tampoco estaba segura del tipo, pero que quería preparar una buena cantidad de puré de manzanas. Le pregunté al comerciante y me sugirió Fuji, por lo aromática y que no hacía grumos. Esas compré”.

¿”Cuánto te costaron?”, quiso saber el jefe.

“Eso fue lo otro, en un inicio no sabía cuántas comprar, pero cuando llamé a su señora aproveché de preguntarle y me dijo que necesitaba como 5 kg, ya que utilizará el puré en la celebración del cumpleaños de uno de sus hijos, con unos 25 niños invitados. No sobró mucho dinero, aquí está la cuenta y el cambio”.

“Gracias Isidora, puede retirarse”, respondió el jefe.

“Ahhh, casi lo olvido”, acotó Isidora ya casi cerrando la puerta. “En la bolsa hay dos limones, eso no es casualidad, sino un dato de la mamá del comerciante. Mezclar el jugo de dos limones con esa cantidad de puré de manzanas. previene que  se ponga café oscuro y feo”.

“Gracias” repitió el jefe y desvió su mirada hacia Javiera, quien se había parado y cabizbaja se adelantaba a que su jefe dijera algo: “ahora comprendo a lo que se refiere”.

Exactamente, más elocuente dónde. Este mini-caso muestra muy claramente la predisposición hacia una tarea o un trabajo, lo que hace la diferencia y lo digo con todas sus letras: para mí no existe ningún colaborador que no pueda lograr más, si pone en juego el esfuerzo con perseverancia, la pulcritud y confiabilidad, la capacidad de focalización en cuellos de botella y además de ello, iniciativa, creatividad y compromiso.

¿Prefieres ser Javiera o Isidora?

Ricardo Gevert – Adm. Industrial

texto extraído de www.gevert.com

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Innovar es Superfluo…

¿Quién necesita innovaciones? ¡No hace sentido, no pues, piénsalo, inmenso desperdicio! Para eso existen muchos ejemplos, demasiados. Tomen el ejemplo de una maleta con ruedas…, sí, ese con las rueditas abajo pegadas a la valija. Casi ya no existen normales, sin ruedas. Antes ninguna tenía ruedas y lo más bien que las cargamos. ¡Un hombre bien hombre, acarrea las suyas y las de su mujer!

¿Quienes estuvieron esperando que a alguien se le ocurriera? ¡A nadie, por supuesto!

La sociedad estaba concebida sin esas rueditas, había cargadores de maletas en hoteles, estaciones de trenes, aeropuertos…. Esas personas que ganaban su propina y se hacían su ingreso adicional. Los nietos que se las llevaban a sus abuelas, también recibían unos Pesos. ¡Las maletas están hechas para ser cargadas, no rodadas!

Bernard Sadow  tuvo la idea en 1970, cuando arrastró dos pesadas maletas por un aeropuerto al regresar de vacaciones. Esperando en la aduana, observó un trabajador, como hacía rodar una máquina pesada sobre una patineta.

Le dijo a su esposa: ¿Sabes, eso es lo que necesitamos para el equipaje”. Cuando regresó a trabajar, tomó las ruedas de un baúl y las montó en una gran maleta de viaje. “Puse una correa en el frente, tiré de ella y funcionó”, dijo.

Esta invención, por la que tiene la patente de EE.UU. No. 3.653.474, como “Equipaje Rodante”, no tuvo una inmediata aceptación, pero finalmente se impuso.

Claro, muchas innovaciones en un inicio parecen sin sentido, inútiles, superfluas.  ¡

No vayas a creer que todo el mundo estaba esperando esa buena idea!

En el caso de Sadow, en realidad debiéramos hablar de Exnovación

  • Thermomix: ¿quién va a querer gastar tanto dinero para hacer comida en casa?
  • Nanotecnología: ¿Nano…qué?
  • GPS: ¡Eso es sólo para desbocados y quienes no saben leer un mapa o plano!
  • Post-it-Notes: ¿Para qué voy a andar pegando papelitos amarillos?
  • Viagra: ¿no me van a decir que a muchos no les ha cambiado la vida?
  • World Wide Web: ¿qué, para qué? ¡Que absurdo!
  • Teléfono móvil: eso es fantasía y además, molesto, no sabría donde guardarlo. Bueno…, las mujeres podrían en sus carteras.

La lista sería interminable…

La hora del nacimiento de una innovación, casi siempre va acompañada de la crítica, de que no hace sentido.

Más bien soy de la opinión, de que si las personas ocasionalmente no hacen cosas sin sentido, tampoco sería posible crear cosas inteligentes que hacen mucho sentido.

Ricardo Gevert – Adm. Industrial

texto extraído de www.gevert.com

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“Teamflación”

El trabajo en equipo, en muchas organizaciones se ha transformado en un fetiche.

Es cierto, en muchas empresas y organizaciones demasiadas personas, especialmente de los niveles táctico y estratégico, pasan más del 50% de su tiempo en actividades y reuniones de o en equipo. Existen diversos estudios que lo avalan.

¡El team lo es todo! ¡Genial!  Claro, por supuesto trae consigo más intercambio, más feedback, más en común, mejores redes, más colaboración. ¡Es que juntos somos más potentes dentro de la nueva “economía colaborativa”, ya no más es sólo “mi” – sino “nosotros”, somos una potencia en la inteligencia colaborativa, del pensamiento en redes….obvio!  Es el lugar donde la colaboración y el trabajo en equipo hace todo, para que se cumpla el desafío del team.

¿Será tan cierto?

Definitivamente pienso que no.

De hecho, desde mi posición directiva en los últimos ocho años como Gerente General Corporativo, el trabajo en equipo juega un rol para casos específicos, proyectos acotados y no muy extensos, resolución de algunos problemas.  Pero nunca fue predominante, lo que no significa que en su justo espacio le otorgue su importancia y eficiencia. En mis propias tareas y actividades, sumo como trabajo en equipo todas las reuniones de diversos directorios en que participo y he participado, así como algunos Comités de estos mismos.  Con mis colaboradores directos de confianza, el teamwork estructurado siempre ha sido más espontáneo y esporádico, que estructurado. Raya para la suma, tengo la impresión que un teamwork dosificado dio sus frutos.

Miro y escucho lo que sucede en otras organizaciones, de los más diversos rubros, la cultura del team es el fetiche, como si fuera la madre de todas las competencias medulares.

Pienso que el trabajo en equipo y la “reunionitis”, requieren una fuerte dosis de realismo.

  1. El exceso de trabajo en equipo es ladrón del tiempo.

En realidad, la gran mayoría de los managers y jefes podrían iniciar su semana laboral una semana  antes, ya que cada día está taponeado de reuniones, conversaciones individuales, puestas de acuerdo, conferencias, etc.

“Y de pronto, se me fue la mañana y llegó la hora de almuerzo en donde hay más teamwork de otro tipo, ya que rara vez hablamos algo distinto a trabajo.  Y a la tarde, las presentaciones de proyectos, ufff, una media hora para responder algunos correos, otra reunión, esta vez no programada… Listo, me voy. Noooo…, en la agenda aún está esa teleconferencia. Terminamos, al fin…, mejor me voy para la casa, ya es tarde….”. ¿Les parece conocido a algunos?

Entonces muchos van camino a casa y se dan cuenta que respiraron aire enrarecido en las salas de reuniones, sí, gran parte del día. Eso si, hay que decir que la sensación del “nosotros” está fortificada, pero no quedó tiempo para concentrarse en ciertos temas importantes, para pensar, analizar, idear, crear. Hmmm, poco tiempo, casi nada en realidad. Pero a la vez es cómodo eso de apostar al espíritu de equipo, postergar la auto-responsabilidad. Es mejor compartirla.

A unos pocos le viene angustia, remordimiento, frustración, impotencia. Duermen mal.

A otros no les importa mucho o incluso nada. Duermen mejor.

El hablar con los demás e intercambiarse, ahorra el esfuerzo e inhibe la motivación, para que se deba pensar en profundidad, sistémicamente, tratando de ver un poco más allá… Lo que viene entonces, lo conocen muchos: para poder dedicarle tiempo y con calma a algo razonable, el trabajo y el laptop se van para la casa. Pero dicen que es bueno para la familia, que mejora la calidad de vida y con ello la productividad…, me refiero a eso de trabajar en casa. Conozco demasiados casos que eso es una falacia, un auto-engaño.  Pero: ¡ahora si somos productivos, ya que al fin se puede estar solo, pero me llegó la medianoche…, el cansancio me supera!

  1. El trabajo en equipo puede fomentar el desarrollo del instinto gregario.

“Tormenta de ideas” en el equipo es un buen punto de partida, para que el grupo llegue a mejores ideas y soluciones. El pensar en conjunto es más productivo que pensar solos, dicen… Muchos estudios psico y sociológicos comprueban que muchos equipos tienden al instinto gregario, al conformismo. Quienes piensan demasiado distinto, son catalogados como rupturistas, intransigentes y finalmente expulsados por los anticuerpos del team. ¡Debes ser capaz de alinearte con el espíritu del team, como una buena oveja!

¡No inflemos ni sobrevaloremos el espíritu y el trabajo en equipo!

  1. Trabajo en equipo, no necesariamente significa el mejor resultado.

“La reunión se alarga y alarga, es tarde, tengo hambre, miro el reloj y sólo quiero una cosa: irme a mi casa”. A los demás les sucede lo mismo, también están pegados en sus asientos queriendo terminar. Pero se requiere un resultado, una solución, decisiones. Y muchas veces el resultado es un montón de tasas de café vacías y malolientes, sumadas las galletas que nos hacen engordar. Pero ya, hay que llegar al menos a un común denominador que todos puedan aceptar. Uff – logrado. Quien ponga en duda la decisión, traiciona al colectivo. ¿El mejor resultado? ¡Demasiadas veces no!

¿Es ello lo mejor para la empresa?  ¡Claro que no!

¿Consume demasiados nervios y energía? ¡Claro que sí!

Por ello sugiero que los directivos evalúen si es tan productivo y eficaz mantener una “teamflación” en la organización. Sólo en dosis razonable, sólo lo que sea eficaz. Es más, pienso que en sus competencias de liderazgo debiera desarrollarse la capacidad de auto-administrarse ese tiempo personal, crear las condiciones para los demás y también, ser coach de aquellos que les cuesta desprenderse de esa “teamflación”.

Es necesario que todos, pero en especial las gerencias y jefaturas sean rescatadas, para que puedan dedicar tiempo a espacios libres, para pensar y trabajar solos, sin teléfono, sin visitas y una vez por todas agender cada vez más reuniones consigo mismos. Ahí comienza la auto-responsabilidad de verdad, la auto-disciplina, para lograr mejores resultados, tomar mejores decisiones y generar soluciones eficaces para los clientes, incluso los internos..

¡Los invito agendar una mini-reunión con ustedes mismos, para reflexionar solos, no “en el team”, acerca de estas líneas!

 

Ricardo Gevert – Adm. Industrial

texto extraído de www.gevert.com

Foto portada: Diseñado por Freepik

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Lealtad con uno Mismo

Recibí como un regalo las siguientes líneas de este ya fallecido poeta, novelista, ensayista y musicólogo brasileño, Mário de Morais Andrade.
Para el momento de mi vida, el tomar conciencia de cosas que antes reprimí, de tomar decisiones distintas a las que muchos esperan o suponen que debiera tomar, de modificar el foco en lo que me he estado centrando los últimos años, la reflexión poética escrita por Andrade a lo menos hace 75 años atrás, es tremendamente asertiva. Ello no significa que en estos últimos 35 años no haya compartido con personas especiales, muchas de ellas geniales, incluso personas trascendentales, es decir, de aquellas que no necesitan hacer un esfuerzo muy grande para alcanzar sus sueños. A muchas de esas personas las respeto, aprecio y quiero. Pero muchas de ellas ya no son y tampoco serán parte de mi vida. Mi foco y óptica cambian. Yo cambio…, o quizás me reecuentro.
Aquí va lo escrito por Andrade:
“Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…
Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces: los primeros los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente.
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.
No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.
No tolero a manipuladores y oportunistas.
Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…
Sin muchos dulces en el paquete…
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír, de sus errores.
Que no se envanezca, con sus triunfos.
Que no se considere electa, antes de hora.
Que no huya, de sus responsabilidades.
Que defienda, la dignidad humana.
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…
Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.
Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan…
Estoy seguro que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una.
Lealtad con uno mismo.”

Ricardo Gevert – Adm. Industrial

texto extraído de www.gevert.com

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