Las reacciones emocionales y su vínculo con las bacterias intestinales

“Existe una relación clara entre las bacterias predominantes en el intestino de una persona, la estructura de su cerebro y sus reacciones emocionales.”

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Los Angeles, así lo afirma. La interacción entre la microbiota intestinal y las diferencias de comportamiento se había comprobado en animales pero en humanos no se había confirmado hasta ahora.

En los animales estudiados se habían visto señales claras de que la microbiota influye en el comportamiento que condiciona la respuesta al estrés y la asunción de riesgos y que el comportamiento también afecta a la microbiota. La novedad es que este tipo de cambios se han observado también en humanos. Los científicos ahora investigan la posibilidad de determinar si modificando la microbiota se podría modificar la conducta, ya que esto podrían  tratar enfermedades como la depresión u otras enfermedades mentales.

Desde el año 2011, los expertos dividen a la población humana en tres enteriotipos según las bacterias predominantes en su aparato digestivo, y han podido demostrar que cada enteriotipo va asociado a estructuras diferentes de la materia gris y la materia blanca del cerebro.

El enteriotipo A, dominado por las bacterias del tipo Bacteroide, el enteriotipo B con predominio de Prevoleta, y el C con dominio de Rominococo. A todos ellos se les ha atribuido muchas influencias sobre nuestra salud.

El estudio realizado a 40 mujeres sanas y después de dividirlas en dos grupos en función de la composición de su microbiota (flora instestinal), realizarles escáneres y tomar imágenes de sus cerebros, concluye que en las de predominio de bacterias Prevotella, la materia blanca mostraba mayor conectividad funcional entre las áreas sensorial, emocional y atencional que las del enterotipo Bacteroides. En este segundo grupo el volumen de materia gris era superior en el área frontal, el cerebelo y el hipocampo.

Sin embargo el grupo Prevotella mostró menos actividad del hipocampo cuando las mujeres eran expuestas a imágenes de violencia emocional, a la vez que reaccionaron a ellas con mayor ansiedad, angustia e irritabilidad que las del grupo Bacteroides.

La microbiota también se ha relacionado con la mayor o menor efectividad de ciertos medicamentos, con la obesidad, alergias, mortalidad por infarto o ictus y con muchas otras enfermedades cardiovasculares.

Por tanto, queda demostrado que la microbiota es un órgano más de nuestro cuerpo que produce sustancias que impactan en el resto de nuestro organismo y que algunas pueden ser beneficiosas y otras no. Es por ello debemos prestarle la misma atención que le prestamos a cualquier otro órgano.

Original La Vanguardia. Haz clic aquí para ver el artículo completo.

Redación Instituto Draco

www.institutodraco.com

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