Modificar el lenguaje POR FAVOR

Siguiendo con el tema que propone la PNL (Programación Neurolingüística) respecto al lenguaje que utilizamos a diario, existen otras palabras que debemos sustituir o bien,  eliminar de nuestro vocabulario para lograr el cambio que deseamos.

La primera que es muy recurrente es el “pero”. Cuando la usamos nuestra mente se conecta con la última frase, es como si anulara la primera y sólo se quedara con lo que viene seguido del pero, que casi siempre, evoca algo negativo. Por ejemplo, me preguntan cómo me fue en el paseo a la playa y mi respuesta es: “bien, el día estuvo rico, nos bañamos, tomamos sol, nos reímos, conversamos mucho pero al final se puso ventoso y nos tuvimos que ir”…aún cuando fue perfecto, el hecho de terminar con lo “malo”, hace que la sensación en quién lo narra sea de que en realidad fue fome eso y el recuerdo se torna desagradable y/o negativo. Entonces cuál es la solución, una opción es conscientemente quedarse con lo agradable y pasar por alto, olvidar, dejar de dar importancia al evento único que hizo que fuese menos maravilloso el paseo. Otra opción es sustituir el pero por “sin embargo”, es mucho menos dañina para nuestra sensación, para el recuerdo que registra nuestra mente y logra el mismo objetivo, de unir dos ideas. También podríamos invertir el orden y decir primero lo negativo y luego lo positivo, así el mensaje se suaviza y nuestra mente se queda con la sensación placentera.

Otra palabra que es aconsejable eliminar es el “tratar”, fíjense que la mayoría de las veces cuando uno trata de hacer algo, finalmente no lo hace y además pone a nuestra mente en un estado de alerta de incomodidad, de que es algo que muchas veces no quiero hacer o que me cuesta. Vamos a un caso práctico: alguna vez han dicho “voy a ir a comer con mis mejores amigos y voy a tratar de pasarlo bien”, pues la respuesta es: nunca. El tratar siempre va de la mano de una obligación, de un desgano, de una imposibilidad, etc. Entonces la invitación es, en el caso de realmente querer hacer algo, en vez de referirse a que trato o que debo, digan “lo haré, “puedo”, etc., usen verbos que denoten seguridad y positivismo en que la acción será realizada.

El último tema que quisiese compartir con ustedes es que a menudo hablamos desde generalizaciones  como “nunca”, “siempre”, “todos”, “nadie”, etc. Todas estas palabras son sumamente peligrosas pues  se refieren a una supuesta verdad absoluta y por lo general, es falsa. Son aseveraciones que dañan tanto a quien las escucha como a quien las dice, deja anulada la esperanza de que sea, aún por una vez, distinta la realidad. En el caso de los niños estas palabras son aún peores, pues hacen que ellos carguen con una etiqueta, muchas veces de por vida, de alguna generalización que un profesor o papás le dijeron. Por ejemplo, en el caso de nuestros hijos, si les decimos a diario “nunca ordenas”, “siempre eres pesado”, ellos comienzan a forjar su “yo soy” desde ahí, y estoy segura, que nadie nunca ordena nada, ni es siempre pesado. Aquí la forma de mejorar su autoimagen y lograr que efectivamente ordene más y sea más simpático es desde el cambio de vocabulario y destacar sus logros, mostrarle lo bien que lo pasa cuando está alegre y amistoso (logrando así un refuerzo positivo); especificar cuando ha actuado mal (sin generalizaciones) o sea diciéndole “hoy ordenaste poco” o incluso preguntándole “¿para qué te comportaste así? y sobretodo, hablarle con amor. En el caso de los adultos, sucede lo mismo, cuando mis pacientes me dicen que “todos los hombres son malos” la pregunta ahí es “¿cómo todos?, ¿existirá algún hombre bueno en el mundo? Y así comenzamos a analizar que en realidad, se ha involucrado con algunos que la han dañado, sin embargo, existen ciertamente otros diferentes. El sustituir las generalizaciones por palabras más acotadas y temporales, logra que vuelva a aparecer la esperanza de que las cosas sí puedan ser mejores, de que la realidad si se mira desde el positivismo, sí se vive más feliz, que finalmente es lo que todos deseamos de corazón.

Paula Eugenia Fischer Levancini

Coach en Programación Neurolingúística

 Foto portada:Diseñado por Freepik

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