NO A LAS RECETAS sin espejo

Regulación Emocional: los padres primero.

Todos hemos soñado con tener una receta para lograr educar a nuestros hijos de la manera que soñamos, sin pasar por el espejo.

 

Despertemos!! Eso no es posible. No existe esa receta paso a paso que prescinde de mirarse uno mismo. Eso que prometen algunos artículos que circulan por internet ilusionando a tantos padres desorientados, desinformados, con historias de infancias difíciles y dolores emocionales no elaborados, en la práctica es utopía. Para acompañar el desarrollo sano de un niño es necesario hacerse cargo de uno mismo, mirar hacia adentro y decidir, con honestidad y voluntad, mirar aquellos rincones de nuestro ser que están menos iluminados y permitir que nuestros lados oscuros no obstaculicen nuestra disponibilidad emocional.

Sin duda, la lectura de autores e investigadores de la infancia y conocer la evidencia de los avances neurocientíficos iluminan el actuar de padres e hijos, facilitando una comprensión reflexiva de lo que ocurre en cada uno y en la relación. Busque, investigue, siga su intuición, pregunte. No se quede con lo primero que encontró. Va a darse cuenta de que la evidencia de las neurociencias en relación a la salud mental infantil apuntan hacia la importancia de la relación que se establece tempranamente entre la madre y el hijo (el padre tiene un rol fundamental al sostener emocionalmente a la madre y así ésta pueda contener al hijo).

Ser padre y ser madre, una “suficientemente buena” para permitir el desarrollo mental sano del bebé es un camino y, como tal, encontraremos subidas y bajadas, sol y sombra, a veces será una ruta a solas, otras, acompañada. Todos traemos una mochila que nos provee a momentos y nos pesa en otros; mejor saber lo que contiene y tomar conciencia, asumir lo que nos falta, buscar lo que necesitamos y pedir ayuda si se pone difícil.

Cada momento del desarrollo de nuestro hijo/a nos trae la impronta de nuestro propio desarrollo, de  nuestra historia emocional, esa que nos habla de gratificación, frustración, necesidades (satisfechas e insatisfechas), duelos, amor y desamor… la vida misma. Todos nos enfrentamos a esto, con mayor o menor conciencia, con más o menos sufrimiento, más o menos acompañados.

Con todo esto, con todo lo que somos, nos encontramos con un otro, un hijo o hija con lo propio, con sus necesidades, sus ritmos, su dependencia: una gran demanda. Qué sabio resulta eso de que para criar a un niño se necesita una tribu entera. Claro que sí!! Las guaguas, los niños y los adolescentes necesitan de adultos que les muestren el mundo: su mundo interno y el mundo externo. El mundo externo parece el más conocido, las aventuras, los desafíos y peligros son tema de conversación y tienen gran atención adulta. El mundo interno, en cambio, es tan poco conocido, tiene tan poco espacio en nuestras conversaciones, tenemos tan poco presente su existencia e incluso, en las primeras etapas, muchas veces se le niega su existencia (“no entiende, es chico”, “no se da cuenta, está jugando”).

El mundo interno de los niños comienza a tener forma en la mente de los padres. Sí, así de importante es nuestro rol como padres. Podemos permitir (o dificultar) el desarrollo psíquico de nuestros hijos desde mucho antes de que digan su primer “agu”. En nuestra mente de padres construimos imágenes, significados, sueños, historias acerca de quiénes son y serán nuestros hijos.

Volvamos a los padres. Nuestra manera de relacionarnos con nuestra guagua tiene mucha relación con quiénes somos. Por eso hablo del espejo. Lo hacemos desde nuestros vínculos tempranos, desde los significados que hemos construido a lo largo de nuestra vida acerca de cómo son los niños y las relaciones con los demás, desde los significados que otorgamos a nuestra guagua en particular, lo que creemos que motiva sus comportamientos, las explicaciones que nos damos de sus llantos, de sus estados de ánimo, de si come o no come, de si llora mucho, de cómo duerme… todo tiene más relación con nosotros que con ellos cuando no somos concientes de lo que es nuestro. Conocer lo que somos, entender cómo funciona nuestra mente, identificar nuestras emociones y regularlas son aspectos fundamentales para relacionarnos de manera sana y protectora con nuestros hijos. ¿Ya tiene su espejo?

 

Es difícil dar lo que no se tiene. Para calmar a un niño, necesitamos estar en calma. Para regular sus emociones (traerlo de vuelta a un estado de calma, de bienestar) se requiere tener dominio del propio estado emocional y activar ciertas estrategias de regulación emocional. Para eso necesitamos un espejo y voluntad para mirarnos en él. Los niños necesitan padres sensibles que distingan llantos, comprendan necesidades y respondan sensiblemente a ellas. Qué diferente puede ser nuestro actuar cuando interpretamos un llanto como capricho o cuando lo entendemos como necesidad de contacto. Resulta esencial que los padres respondamos de manera consistente a las necesidades emocionales de nuestros niños. Para ello, es necesario que logremos distinguir qué es nuestro y qué es de ellos, qué emoción es la que experimenta el niño y cuál es la mía, de dónde viene la mía y qué hago con ella. Mirémonos al espejo sin temor. Trabajemos para que nuestras respuestas sean libres de prejuicios y mandatos que pudieran habernos alejado de nuestro sentido común, trabajemos para responder desde nuestro instinto protector, desde la empatía, desde el reconocimiento de la necesidad del niño.

 

Las respuestas apropiadas y a tiempo de un padre, una madre, a las necesidades de un niño construye una historia de cuidados sensibles que sostienen el andamiaje del desarrollo de un niño sano.

 

Para regular emocionalmente a un niño es fundamental un adulto emocionalmente regulado. Los niños aprenden a regularse… si tienen quien los regule, por eso: los padres primero!

Psi. Angelina Bacigalupo O.

Psicóloga Clínica Acreditada por la CONAPC

Especialista en Psicoterapia Infanto Juvenil

2 Comments

  1. Loreto Rivera mayo 23, 2016 2:10 pm

    Es increíble darnos cuenta que si es siempre así nuestros hijos siempre nos ven y por eso debemos educarnos para dar mejor apoyo y saber como ayudarlos a tomar sus propias metas y decisiones , gracias me ayudo mucho

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  2. Sissy abril 16, 2018 6:26 pm

    Me gustó esta frase “Todos traemos una mochila que nos provee a momentos y nos pesa en otros” . Que cierto que es. Gran trabajo Angelina.

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