QUE LA GRATITUD SEA TU MEJOR REGALO

En este fin de año, queremos hacerte una propuesta que puede mejorar tu bienestar psicológico, mejorar tus vínculos e incluso mejorar tu salud física.

PRACTICA LA GRATITUD

Robert Emmons, profesor de psicología de la Universidad de Davis, California, lleva más de una década investigando los efectos de la gratitud. Sus hallazgos son sorprendentes por el enorme alcance que puede tener esta práctica sencilla, pero que a veces la olvidamos.

La definición que nos ofrece de gratitud tiene dos partes:

1. “Es la creencia en la bondad. Afirmamos que hay cosas buenas en el mundo, dones y beneficios que hemos recibido”

2. “Reconocemos que las fuentes de la bondad están fuera de nosotros mismos, reconocemos que otras personas – o incluso poderes más altos, si eres una persona creyente o espiritual – nos han dado muchos regalos, grandes o pequeños, para ayudarnos a alcanzar las bondades en nuestra vida.”

La práctica de la gratitud no es sólo ese dar gracias por buena educación. Se trata de acciones intencionadas para cultivar una mirada agradecida de la vida, una mirada benevolente hacia quienes nos rodean y participan de nuestra vida, una mirada trascendente que nos hace ver que somos parte de algo mucho más grande que nosotros.

Qué nos dicen estas investigaciones de los efectos de la gratitud en las personas que la practican habitualmente.

Bienestar físico:
• Sistema inmune más fuerte
• Menos molestias y dolores crónicos
• Menor nivel de presión arterial
• Se cuidan más y ejercitan más
• Duermen más horas y su sueño es más reparador

Bienestar psicológico:
• Mayor frecuencia de emociones positivas
• Más alerta, despiertos y entusiastas
• Disfrutan más y sienten más placer
• Más optimismo y felicidad

Social:
• Más generosos, compasivos y activos en ayudar
• Perdonan con más facilidad
• Más expresivos
• Menos sentimientos de soledad

La actividad que Emmons ha descubierto tiene mayor impacto, es el llevar un diario de gratitud, donde periódicamente se van anotando nuestros pensamientos agradecidos. Pero hay muchas otras formas de hacerlo: cartas de gratitud a personas familiares, colegas, amigos; un mural de gratitud en el lugar de trabajo o en la escuela, e incluso en la casa, donde cada día se van poniendo notas de gratitud por todos; detenerse una vez al día y tomar una fotografía mental de un momento de gratitud; en familia agradecer durante las comidas, etc.

Para esta Navidad la gratitud podría ser un buen regalo, alegrando el alma y los corazones de quienes la reciban, y contagiándolos a hacer lo mismo.

Para motivar a los niños a ser agradecidos no es buena idea culpabilizar ni criticar: “deberías dar gracias por todo lo que tienes”, “eres muy ingrato”. Lo mejor es modelar, darles las gracias a ellos por sus contribuciones, por muy pequeñas que sean, dar gracias por tener esos hijos maravillosos en tu vida, e invitarlos a darse cuenta de los regalos que tienen y de lo que otras personas les han dado sin prejuicios: “Mira qué lindo día nos tocó hoy para venir a la plaza”, “Qué buen regalo te dio tu madrina”, “Qué bendición poder tener una comida caliente todos los días.”

Lo más bello de la gratitud es que está fundada en la humildad, que es la constatación de una verdad muy profunda: todos somos necesitados y todos los seres humanos nos necesitamos mutuamente. En una cultura donde el narcisismo crece, se hace difícil la gratitud, porque requiere poner la mirada fuera de uno mismo.

Curiosamente buscamos fervientemente la felicidad personal centrados en acumular para nosotros mismos, y sin embargo el camino correcto hacia ella parece ser absolutamente contrario.

Alejandra Ibieta I, 

de AMA Consultora Parental

Articulo extraido de www.talleresama.cl

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