A VECES SE ME OLVIDA

Como cada noche mientras duermen, entro al cuarto en puntitas de pie para tocarles su pancita y corroborar que respiran. Les acarició la cabeza, suave para que no despierten y los miro entre las sombras de la lamparita, tan perfectos, tan puros, tan míos.

Mi corazón, agotado por las actividades del día y por las tensiones, se apacigua en ese mismo instante y en un exhalar eterno se llena de amor y energía para afrontar la próxima jornada que llegará en muy pocas horas, mientras me repito a mi misma lo afortunada que soy de tenerlos cerca y sanos.

Mi vida podría haber tomado mil caminos pero terminó aquí siendo su mamá, por elección, por devoción, por amor.

Si embargo a veces se me olvida lo afortunada que soy, se me olvida cuanto lloré cuando perdí aquellos embarazos y cuánto envidiaba a las que tenían a sus hijos sin ningún problema. A veces se me olvida cuanto le recé a la virgen para tenerlos y el amor inconmensurable que sentí la primera vez que los vi. A veces se me olvida con cuánta ilusión los esperaba mientras los imaginaba, nos imaginaba. A ratos se me olvida el pavor que tenía de ser una mala mamá y como ustedes me enseñaron a no serlo.

Por eso, cuando el cansancio me gana y la rutina me consume simplemente me olvido por momentos de lo “suertuda” que soy y es ahí cuando corro a buscar el lápiz para plasmar esto que siento en un papel así ya no se me olvida: Quiero que sepan que cada noche antes de cerrar los ojos y sin importar cuán pesado haya sido el día le agradezco a Dios por el privilegio de ser su mamá y que el amor incondicional que por ustedes siento, hijos, ese nunca se olvida.

Ana Acosta Rodríguez ~ @mamaminimalista

 

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Facebook: @mamaminimalista

Fuente: mamaminimalista.net

Ana_AcostaAna Acosta Rodriguez

Maestranda en Psicología Positiva Aplicada y experta en Mindfulness,  Inteligencia Emocional y Crianza con apego.

www.nutrimama.com

mamaminimalista.net/

Instagram: Nutri_mama

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¿Por qué ser agradecido? Demostración Científica

Expresar palabras positivas y gratitud hacia nuestros seres queridos es una buena forma de aumentar la satisfacción estar juntos. Además, la psicología positiva ha descubierto que la expresión de la gratitud aumenta por sí sola y de forma importante nuestro bienestar.

¿Quieres experimentarlo por ti mism@? Para experimentar un sentimiento de gratitud, es preciso centrar nuestra atención en lo que tenemos, en todos los privilegios de los que nos beneficiamos, en lugar de poner la atención en todo aquello que no funciona. La vida siempre nos encontramos con cosas positivas cosas negativas. Tenemos amigos, familia, trabajo, salud, cobertura sanitaria, vivimos en un país democrático, disponemos de un elevado nivel de confort: coches, electrodomésticos…. Pero también hay accidentes, enfermedades, averías, agobios administrativos, contaminación…. Sólo tú decides en qué te vas a fijar hoy. Cuanta más atención prestemos a lo negativo, más decaerá nuestro estado de ánimo. Cuanto más nos fijemos y nos centremos en lo positivo, mejor será nuestro humor. La realidad, sea cual sea, seguirá estando ahí, inmutable. ¿En qué te vas a fijar tú?

Te voy a demostrar algo: nuestro estado de ánimo está influenciado por lo que pensamos, por todo aquello a lo que prestamos atención. Nuestra atención es un poco como el dinero. Podemos decidir dónde queremos invertirla y con qué tipo de resultado. ¿Qué cuenta vas a aumentar: la cuenta de la infelicidad o la cuenta de la felicidad? El lugar de desesperarte por lo que no funciona, es un buen ejercicio centrarte en todo aquello que va bien y por lo que puedas sentirte agradecido. Este es el secreto de la gratitud.

Un ejercicio clásico de la psicología positiva es el cuaderno de ejercicios de gratitud de Thalmann: en una libreta anota dos veces por semana tres elementos por los que pueda sentirte agradecido. Por ejemplo: dispongo de Internet que permite acceder a múltiples informaciones, mañana me ducho con agua caliente, gracias a mis gafas veo con claridad…

Con respecto a lo que no funciona, más vale movilizar tu energía para aportar cambios. Desesperase no sirve de nada. El éxito consiste en obtener lo que se desea. Sin embargo, la felicidad consiste en saber valorar lo que se tiene. No es cuestión de ser un ingenuo, es cuestión de generar emociones agradables. Recuerda que las emociones agradables y las emociones desagradables nos hacen ver el mundo de forma distinta. Ni más justo, ni más falso… pero de forma diferente.

Las emociones  desagradables como el miedo, la tristeza y la cólera tienden a focalizar atención para reaccionar adecuadamente ante un posible peligro  o problema. Las emociones positivas o agradables actúan como una expansión del foco atencional, aportando una sensación de relajación.

El humor positivo por una visión optimista de la realidad, por ejemplo, favorecer un tratamiento global de la información. Por el contrario, un humor triste favorece un tratamiento analítico y sistemático de la información que nos llega. Ambas maneras de procesar la información son complementarias y nos permiten llevar a cabo según que tareas con más eficacia.

¿Qué conclusiones saco? Primera: tanto las emociones agradables como las desagradables, son complementarias y necesarias para nuestro funcionamiento. Segunda: en determinados momentos una visión optimista de la vida es adecuada, mientras en otros puede resultar más útil una visión pesimista. El problema radica en tener una visión inflexible: un optimismo inmutable o un pesimismo inquebrantable. Aunque puestos a elegir, el optimista vivirá mejor… y más tiempo, ¡está comprobado!

Irene Morales

Coach Espiritual

 www.IrenePsicoBio.com

Extraido de www.institutodraco.com

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La Regla de los 2 minutos

Es imposible sentirnos enfadados, enojados, con ira, y estar agradecidos, en un estado mental hermoso, al mismo tiempo. Estamos enfadados o nos sentimos agradecidos. Punto.

Son dos mundos opuestos… entonces ¿Cuál es el precio de tu felicidad? ¿Qué crees que debe suceder para sentirte pleno, plena, agradecida, agradecido? Son tus reglas.

Porque en realidad no son ni las circunstancias ni las otras personas lo que controla cómo nos sentimos. Estar enfadados o agradecidos es una decisión. La felicidad es una decisión.

Entonces cada vez que estás sintiendo tensión, estrés, ansiedad, frustración, estás tomando una decisión consciente o inconsciente que produce ese estado emocional. Es el pensamiento, la historia que estás sosteniendo en tu mente, creyéndolo, lo que fabrica dolor o sufrimiento. Y es solo una cortina de humo, una historia en tu mente, tú no eres esos pensamientos, y puedes no identificarte con ellos, con la historia, con la ira, con la frustración, tú no eres esa mentalidad.

Así que simplemente obsérvalo. Y toma una nueva decisión, ¿qué quieres sentir?…

Hazlo ahora conmigo, esta estrategia se llama Actualizar.

Piensa en esa última situación en la que te enfadaste, sentiste miedo, culpa, o reaccionaste de forma agresiva o evasiva. Dijiste o hiciste algo que realmente no deseabas…

Cierra los ojos unos segundos, transpórtate a ese momento y vuelve a abrir los ojos…

¿Qué está sucediendo en ese momento?

¿Dónde estás?

¿Mira a tu alrededor… quién está ahí también, quién está contigo?

¿Hay alguien diciéndote algo?

¿Qué es lo que sientes? Reconoce la fisiología de esta emoción, la postura que toma tu cuerpo cuando sientes esto… ¿Cuál es la emoción?

¿En qué piensas? ¿Cuál es la historia que estás sosteniendo en tu mente?

Ahora, si asumes tu poder de elegir qué emociones, pensamientos y actitud sostener ¿Qué otra respuesta podrías tener a ese evento?

Una sugerencia: Piensa en un momento cumbre de tu vida, ese día en que te sentiste genial, que sucedió algo que deseabas fervientemente, qué sentiste que tenías el mundo a tus pies… eso es… ¿Recuerdas eso? ¿Recuerdas cómo se siente?

Quizás sentiste alegría, gratitud, éxtasis… Si ¡eso fue hermoso!

¿Ves? Puedes cambiar tan fácilmente de estado emocional… y elegir qué sentir, ¡tú lo controlas ahora!

Las emociones no son cosas que nos pasan, nosotros fabricamos los estados emocionales de acuerdo a las percepciones que tenemos de las cosas, es decir, según en qué nos estamos enfocando en ese momento. No estoy hablando de ¨pensar en positivo¨, para desarmar un patrón negativo o limitante, no es suficiente con que repitas ¨soy feliz, soy feliz, soy feliz¨ mientras te sientes pésimo. No.

Precisas un cambio emocional, en tu estado mental, en tu fisiología, desde el que actúas de una forma creativa. Nadie actúa de manera creativa cuando está enfadado ¡Actúa de forma reactiva! Lucha, se resiste, se estresa, lucha más, se estresa más, tensión, más tensión, frustración, ira, resignación, depresión… uffff ¡Es destructivo!

Piénsalo conmigo un instante ¿Cuál es el sentido de eso? ¿Quién querría vivir así más de dos minutos? ¿Con qué objetivo?

Está científicamente probado que cuando sientes aprecio y gratitud, estás en un estado emocional coherente que favorece tu salud, fortalece tu cerebro, mejora tu respiración, produce claridad de pensamiento, y tomas decisiones efectivas. Por eso es fundamental que estés entrenando tus emociones día a día. Que estés alerta para reconocer cuándo estás sintiendo tensión, ansiedad, estás sufriendo, y te comprometas a estar en un estado hermoso, sea lo que sea que esté sucediendo, no importa qué ni quién. Renuncia a cualquier expectativa, razón, argumento, que no sume a tu bienestar, alegría, paz.

Y para esto tengo una regla que se llama La regla de los dos minutos.

Cada vez que estoy enfadado y seguramente creo que hay suficientes argumentos como para estarlo, tengo dos minutos para encontrar algo para apreciar o agradecer. No importa cuántos argumentos hay para seguir enojado, siempre veo suficientes razones para sentirme agradecido. Y quedarme con una mejor manera de ver las cosas.

En tiempos de cambio rápido, de caos, precisas una buena estrategia para manejar tus emociones y ordenar tu vida. Porque entrenar las emociones es fundamental para el éxito en todos los aspectos. Mi nuevo libro Entrena Tu Corazón te aporta esas ideas y estrategias para conseguirlo.

Adquiérelo en Amazon y Kindle.

Agustin Andrade

Autor y Comunicador

www.agustinandrade.com

Articulo extraido de www.InstitutoDraco.com

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Momentos para evaluar la vida

Cuando uno mira ese título, suena como absurdo porque uno tendría que evaluar la vida en cada acto, cosa que lamentablemente no hacemos porque nunca estamos conectados con el presente. En la locura y rapidez con la que vivimos, nuestra cabeza está varias “cuadras” más adelante que la que estamos caminando.

Pero vamos a hacer el ejercicio, de encontrar momentos en la vida en lo que todo se da para realizar dicha evaluación.

La primera que quiero mencionar es la de los cumpleaños. Los aniversarios y los cumpleaños son momentos ideales para detenerse y colocar en la balanza lo logrado y lo que está por lograr. Es ideal para agradecer lo regalado y lo conseguido y tal vez para conectarse con lo espiritual que todos llevamos dentro.

El Año Nuevo es otra fecha de iniciación y evaluación de un ciclo, es casi mágico como sentimos que se nos renueva algo dentro de nosotros en esa fecha y como nuestros mejores deseos aparecen con las mayores ilusiones.

Creo que es muy importante evaluar, lo más simple y lo más efectivo sería hacerlo todas las noches, donde pudiéramos agradecer y fijar metas para el día siguiente donde entendiéramos que la voluntad es lo único que nos llevará al logro.

En realidad, un sueño más voluntad es lo único que se transforma en logro y meta cumplida. Si todos entendiéramos esto, lograríamos todo lo que nos proponemos, pero generalmente lo que ocurre es que nos falta alguno de esos dos ingredientes.

Ya tenemos varias ocasiones que se prestan para evaluar nuestras vidas y, el año pasado les decía en esta misma temática, que debiéramos celebrar los cumpleaños como celebramos los aniversarios.

Siempre me ha llamado la atención la tremenda diferencia qué hay entre estas dos celebraciones. Hoy los cumpleaños son casi una tragedia y los aniversarios están aún por lo menos, llenos de alegría y emoción.

Que injustos somos con nuestros años y con la capacidad con la que debiéramos agradecer cada cosa vivida y cada cosa aprendida donde siempre se nos mostrará lo que nos queda por desafiar en nuestra misteriosa existencia.

El acto de celebrar tiene que ser manifiesto siempre; yo aprendí por ejemplo de unos mayas que antes de bajar de la cama todos los días tengo que mencionar la palabra GRACIAS y recién ahí comenzar, y al final del día volver a agradecer antes de dormir. Además aprendí a no pedir, a entender que las cosas son lo que son, por más dolorosas que se nos presenten y solo pedir sabiduría para enfrentarlas.

Las celebraciones son un maravilloso momento para conectarse con el aquí y el ahora, para valorar lo caminado y ver si esto nos ha hecho caminar por la senda de ser mejores personas. Son un momento para detenerse y dejar de correr, quizás para averiguar también si estamos corriendo hacia donde soñamos o queremos o hacia donde alguna vez planificamos caminar.

Aquí toma mucha importancia estar con quienes queremos estar y los que han sido parte del camino, porque sin duda no podríamos celebrar sin el apoyo de muchos que nos han contenido y apoyado en los momentos difíciles de esas caminatas.

Los invito a evaluar, a agradecer, a colocarle voluntad a los sueños y a celebrar el camino recorrido.

 

Escrito por Pilar Sordo – Psicóloga

Extraído de www.pilarsordo.cl

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