Amo tu locura

Tremendo desafío para quien escribe, intentar unas líneas sobre la “locura”, cuando durante tanto tiempo de su vida vivió respetando a rajatabla mandatos, estructuras, formas y más…

Todo comenzó a cambiar cuando me detuve a observarme. Tal vez te pasa que te cargas con actividades de manera que tu agenda quede bien completita. Incluso si revisas la lista, la mayoría son o pedidos que te hace otra persona, o directamente tú, que te sobra el tiempo y el entusiasmo, te ofreces para intentar solucionarle parte de la vida a otro. Tal vez incluso reniegues de ello, pero día tras día lo sigues haciendo. Quizá no sepas disfrutar del ocio, y nunca tengas tiempo para tus amigas, o simplemente para vitrinear, no para comprar, sino porque ese sería el símbolo absoluto de pérdida de tiempo en una actividad sin ningún sentido.

Detenerse y observarse genera incomodidad. Trae también distancia de algunas actividades, e incluso de algunas personas. Te invita a transitar por emociones que quizá desconocías, no porque no las sintieras, sino porque nunca las habías observado. Detenerse y observarse muchas veces duele. Implica reconocerte poderosa y priorizarte, y muchas veces aceptarte en crisis o vulnerable. Sin embargo, comprendernos en constante evolución y aprendizaje implica necesariamente cambiar la manera de mirarnos. Transformarnos tiene que ver con eso: no se trata de cambiar de camino, sino la manera de recorrerlo. Y así como la larva pasa por un período desafiante para convertirse en mariposa, así te desafío a que te pienses. Y es para ello que te invito a la locura.

“Lo peor que le puede ocurrir a cualquiera es que se lo comprenda por completo” dijo Carl Jung.

Y entonces, yo para detenerme y observarme tuve que cuestionar. Tuve que hacer algo distinto, por pequeño que sea, cada día. Aprendí a reconocerme como ser emocional, y entonces le pongo palabras a lo que siento. Elijo hablar de sentirme triste, feliz, entusiasmada, angustiada, en paz, aceptando, enojada, y la lista sigue… Constantemente reviso mis creencias, e incluso mis opiniones, para reflexionar si ellas me abren o cierran posibilidades de acción. Por ejemplo, si siguiera mirando el trabajo sólo como medio de vida, hoy no estará disfrutando de lo que hago. Cambiar esa creencia me hizo renunciar a la estabilidad y elegir (con absoluta locura, confieso), la adrenalina de no saber qué me espera día a día.

Lo que hoy lees resumido, a mí me llevó (y me lleva) tiempo y es una instancia de aprendizaje continua. Por eso te invito a  que como dije en algún otro artículo, te tomes la vida como lo que creo que es: un proceso. ¿Y cuándo dejo de aprender?, me preguntaron no hace mucho. “Con tu última respiración”, le dije.

Si estoy segura, que una pizca de locura, hace cualquier desafío un poco más divertido…

¡Buen viaje a tu encuentro contigo!

 

 

tatiana_Bregi2Tatiana Bregi – Coach ontológico certificada

 

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4 cosas que puedes hacer para acompañar a tu hij@ en la PSU

Este 27 y 28 de noviembre se rinde la PSU. Para muchos jóvenes significa una tremenda presión, muchos padres y educadores señalan que ven a sus hijos estresados y cansados. Para algunos la PSU es el paso para ser primera generación universitaria en su familia, para otros es jugarse la entrada a una carrera exigente en la mejor universidad posible. Para todos es un hito importante, que si bien no determina el futuro ni la felicidad, si puede condicionar las circunstancias en que se desarrollará la propia vocación.

 ¿Cómo acompañar a los hijos en este proceso de manera que se transforme en una experiencia positiva y de aprendizaje?

En primer lugar hay que decir que es difícil eliminar el estrés asociado a la PSU. El estrés no es malo en sí mismo, es una respuesta fisiológica a ciertos estímulos que nos pone en lo que se llama modo “huir o atacar”. Lo relevante es que el tipo de adaptación frente al estrés es lo que hace que este se transforme en un elemento de motivación y energía o en uno de ansiedad y paralización. Por lo tanto, nuestro rol como padres y educadores no es decirles que no se estresen ni que da lo mismo cómo les vaya, esa actitud es de cero empatía con lo que efectivamente está viviendo el o la adolescente. Tampoco sería bueno aumentar ese estrés, ya sea criticándolos por lo poco que se esforzaron o acosándolos todos los días para que estudien sin parar motivados por el miedo a no alcanzar el puntaje. Lo que necesita un joven estresado es ante todo comprensión y tener un espacio de desahogo. Hablar de lo que le está pasando y sentir que es comprendido le ayudará a regular los niveles de estrés y a tener la pausa para ponderar con mayor reflexión las cosas. Existe numerosa evidencia de que lo más sano para canalizar de manera adecuada las emociones es hablar de ellas.

En segundo lugar, podemos propiciar y fomentar algunas prácticas de autocuidado que les ayudarán a llegar menos tensos, con más energía y más concentrados al día D.

Es prioritario que cuiden el sueño. Hoy día sabemos que para que haya un real descanso necesitamos 7 a 9 horas de sueño. Durante estas horas el cerebro no sólo descansa sino que se activan las células gliales que son auxiliares de nuestras neuronas. Su función es limpiar y eliminar las toxinas que producen las conexiones neuronales durante el día. Si no hay una limpieza adecuada nuestra capacidad de concentración, la memoria e incluso el metabolismo se ven afectados. Así es que ojo con los carretes, porque como ya no van a clases, puede que sea tentador juntarse con los amigos hasta tarde durante la semana. Y al respecto sólo comentar que el alcohol en exceso y la marihuana disminuyen las capacidades cognitivas, no sólo en el largo plazo.

Enseñarles ejercicios de respiración profunda, que duran máximo dos minutos y que cuando se practican unas tres a cuatro veces durante el día ayudan a disminuir el estrés y favorecen la concentración.

Contarles que tomar mucha agua les ayuda a mejorar las capacidades del cerebro, porque el agua facilita las conexiones neuronales. Idealmente que vayan con su botella el día de la prueba, pero que también tomen agua durante los tiempos de estudio.

Ayudarlos a elaborar un plan de trabajo para los últimos días, haciéndoles ver que los períodos de descanso son tan importantes como los de estudio. Y si pueden tener algún tipo de ejercicio entre horas de estudio mucho mejor. Hoy día sabemos que se aprende mejor después de hacer algún tipo de actividad física, el cerebro está más alerta y mejor oxigenado, entre otras muchas evidencias sobre la relación entre aprendizaje y movimiento.

Una tercera orientación para los padres y educadores es que nunca podremos evitar o aminorar el dolor que produce un fracaso o una decepción a través de la anticipación. Esto significa que no es necesario decirles que piensen en el peor escenario para que después, si les va mejor que eso, se sientan bien. Creemos que si imaginamos el fracaso antes, cuando éste ocurra será menos doloroso, pero eso es sólo una ilusión. Esto no significa que tengamos que irnos al otro extremo de la fantasía y jurarles que van a sacar 800 puntos. Hay que permanecer optimistas dentro de las circunstancias reales. El anticipar resultados positivos predispone al éxito. También existe evidencia de que la esperanza y los pensamientos positivos nos dan motivación y un mejor funcionamiento de nuestras capacidades cognitivas.

Si después de la PSU no se dan los resultados esperados viene la cuarta cosa que podemos hacer como adultos, y que es fundamental para el crecimiento, el aprendizaje y la resiliencia: consolar.

La compasión y la conexión emocional en el dolor es lo que más alivio produce y ayuda a salir del sentimiento de vergüenza y la autocrítica destructiva, que no ayudan en nada a reflexionar sobre las opciones disponibles y a reinventarse. Lo que todos necesitamos en el fracaso es contención con una clara señal de que nuestro valor como persona no está en discusión. “Has sufrido un fracaso” es muy distinto a “Eres un fracaso”. Hay muchas formas implícitas de dar este último mensaje. Si como padres vivimos este proceso como propio y no como algo sólo del adolescente, será difícil tener la distancia suficiente para consolar adecuadamente, porque estaremos sufriendo el fracaso como algo personal y probablemente culparemos al hijo o hija de nuestro dolor.

Es el momento de reflexionar sobre los propios sentimientos frente a la PSU que rinde nuestro hijo o hija. ¿Cuáles son mis temores? ¿Siento ansiedad? ¿Trato de imponer mis expectativas sobre las suyas? ¿Me estresa o enoja que no haga las cosas como yo quiero? ¿Sentiría vergüenza si no alcanza el puntaje?

Queda poco tiempo, pero hay bastante por hacer.

Acompaña a tu hijo o hija y pase lo que pase, que nunca sienta que su valor depende de un puntaje.

Alejandra Ibieta I, 

de AMA Consultora Parental

Articulo extraido de www.talleresama.cl

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Lecciones de un rotundo fracaso

No puedo estar más desilusionada con la derrota de Chile y su eliminación del Mundial. Menos puedo imaginar la desazón de los jugadores y el cuerpo técnico que deberán enfrentar a los medios de comunicación y a todo un país.

Sin embargo, el fracaso es una tremenda oportunidad para aprender. Nuestros hijos menores crecieron viendo triunfos y no habían presenciado una caída tan significativa de los bicampeones de América. Como padres podemos sacar provecho de esta derrota para mostrar a nuestros hijos cómo asumirla con resiliencia y contención. La psicología positiva revela que las personas felices no son las que menos fracasan o las que más ganan, sino aquellas que tienen una mirada positiva sobre su propia vida. No caigamos en el pesimismo diciendo que se acabaron los años de gloria ya que Chile ha crecido mucho futbolísticamente y no se retrocede veinte años de la noche a la mañana.

Enseñémosles a ser compasivos, ya que escucharán y leerán todo tipo de críticas destructivas hacia el entrenador y jugadores. El fracaso es parte de la vida, no es lo que determina nuestra felicidad y no se es menos valioso por haberlo sufrido. Creer que se puede vivir de éxito en éxito es una ilusión que tarde o temprano lleva a no arriesgar nada y a no disfrutar del triunfo por miedo a perder. Charles Dickens dijo que “cada fracaso le enseña al hombre algo que debe aprender“.    

Alejandra Ibieta I, 

de AMA Consultora Parental

Articulo extraido de www.talleresama.cl

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6 TIPS PARA CRIAR NIÑOS “TESTARUDOS” (PACIFICAMENTE)

¿Eres la afortunada mamá de un preescolar testarudo?, ¡Felicitaciones! En realidad eres la mamá de un niño tenaz y de voluntad firme, lo que es un ENORME desafío en la primera infancia pero si lo crías desde el amor y la empatía se transformará en un joven exitoso y perseverante. La tarea más importante de los papás de niños tenaces es la de no quebrantar su voluntad  (por más canas verdes que nos saquen) y fomentar sus habilidades de liderazgo desde el respeto. ¿Parece imposible?, no es nada fácil pero totalmente posible.

¿Cómo son los niños de voluntad firme?

En general solemos tildarlos de “tercos” o “caprichosos”, pero estas características son negativas y deberíamos evitar usar estos términos. Los niños tenaces, en general y a grandes rasgos, son personitas que no se dejan influenciar fácilmente por otros puntos IMG_20170618_094714de vista, tienen mucha energía y espíritu aventurero. Les gusta sentir en todo momento que ellos están “a cargo” y suelen poner a pruebas los límites. Su estilo de aprendizaje es mediante la experiencia sin que alguien los dirija todo el tiempo, por eso tienen poca tolerancia hacia la educación del tipo conductista y se dispersan muy rápido cuando las actividades no dan espacio a la creatividad. No aceptan un “no” como respuesta fácilmente y buscarán los argumentos más insólitos para fundamentar sus elecciones. Con frecuencia, los niños de voluntad fuerte son propensos a las luchas de poder con sus padres o con sus pares. ¿Estoy describiendo a tu hij@?, ¡Bienvenida al club!.

Obviamente es mucho más fácil y menos desgastante educar un hijo que nos obedezca y haga lo que “nosotros queremos” o decimos todo el tiempo, pero lo que ningún padre debería querer es un hijo que siempre haga lo que alguien mayor le pide solo por “obedecer”. Por el contrario, los padres deberíamos hacer lo posible por criar un hijo que haga lo que le pedimos porque confía en nosotros, porque nos respeta y se siente respetado, porque está aprendiendo que a pesar de que muchas veces decimos que no lo hacemos por su bien (físico, mental, social y psicológico).

Los papás de un niño tenaz o “poderoso” (este es el adjetivo que usa mi hijo para referirse a él mismo) no debemos reprimir o quebrantar su espíritu de liderazgo y su tenacidad, pero debemos ayudarlos a canalizar, propiciando y facilitando el aprendizaje del autocontrol, la autodisciplina, la responsabilidad por las propias acciones, la humildad y el respeto para con los demás. Debemos procurar criar un niño o una niña con las herramientas para averiguar en quién confiar y cuándo dejarse influenciar por alguien más. Si por el contrario lo humillamos, lo tratamos de terco y lo obligamos a ceder siempre rompiendo su voluntad vamos a lograr que nuestro hijo se deje influenciar muy fácilmente por otras personas quienes a menudo pondrán sus propios intereses por sobres los de nuestros hijos.IMG_20170706_151041

Todo suena muy lindo, pero la cruda realidad es que criar a estos niños cuando son preescolares implica mucha paciencia, calma y atención plena porque son muy persistentes, tienen muchísima energía y por momentos son desafiantes de toda autoridad, entonces: ¿Cómo potenciamos y canalizamos esas cualidades fabulosas sin perder la cabeza en el intento? Aquí mis estrategias que, como siempre, son fruto de mucha lectura, discernimiento y empirismo:

 

1- APRENDER SOLITO:

Piaget decía que “Cuando le enseñas a un niño algo, le quitas para siempre su oportunidad de descubrirlo por sí mismo”, esto es aún más significativo en niños de voluntad firme porque a ellos les gusta más aprender experimentando que copiando. Por eso es muy positivo darles libertad de probar a su manera, aunque hagan las cosas de una forma diferente, o al revés, aunque trepen la resbaladilla de abajo para arriba y se resbalen. A no ser que alguna acción implique un daño importante dales libertad, confía  y relájate.

2- SÍ A LA RUTINA:

Con este tipo de pequeños las rutinas funcionan mucho mejor que las reglas estrictas, así IMG_4548el niño está contenido por una estructura sin sentir que lo estamos mandando porque sí. “En esta casa la regla es lavarse los dientes antes de dormir”, probablemente nos cueste media hora lograr atrapar al monito corriendo por la casa y cerrando la boca porque no se quiere lavar los dientes, por el contrario si implementamos una rutina (cena, leche, cepillo de dientes, cuento y a dormir) el niño irá incorporando la cepillada de dientes en calma y, en muchas ocasiones, por su propia voluntad. Mi marido a veces pregunta: “¿Ya elegiste el cuento!?” y Máx solito responde, “pero falta lavarse los dientes primero” Magia Pura…

3- LAS DOS OPCIONES:

A este tipo de niños y niñas no les gusta que les digan lo que tienen que hacer, sienten que no tienen control sobre la situación. Seamos sinceros, ¿Cuántas veces por dia les decimos que no?, por eso, si en lugar de simples negativas damos dos opciones nuestro hijo sentirá que puede elegir y que no estamos imponiéndonos todo el tiempo, sentirá la libertad y potestad de tener voz y voto. Estas dos opciones pueden aplicarse en muchas situaciones como en la elección de la ropa,  de las actividades de la tarde, de los snack, si es posible.

4- EMPATÍA Y RESPETO:

Muchas veces los preescolares de voluntad firme se sienten avasallados y lo que IMG_4345proclaman es respeto. Si se los ofrecemos gratuitamente no tendrán la necesidad de pelear por obtenerlo. Como a cualquier ser humano, a tu hijo le gusta sentirse entendidos en lugar de juzgado. Si frente a alguna de sus elecciones o decisiones sientes que está equivocado o en peligro puedes hacerle ver que a pesar de que no podrá hacer lo que quiere en ese momento tú lo entiendes y respetas sus emociones en lugar de decirle “No, porque yo lo digo”.

“Quieres comer otro helado, te entiendo, los helados son muy ricos, yo me comería 10 al día si pudiera pero ya comiste uno muy grandote y tanta azúcar te enferma la pancita y los dientes como aquella vez, ¿recuerdas?. Pero lo que sí podemos es hacer son helados con las fresas que trajimos del mercado, “¿me ayudas?”

5- ANTICIPACIÓN:

Si tu hijo está haciendo algo entretenido o que les gusta mucho y de golpe les dices “nos vamos ahora” muy probablemente haya llantos, pataletas o gritos y una lucha de poder porque él o ella no quieren irse en ese momento. La estrategia es ir anticipando el fin de una actividad de manera que cuando se termine el peque ya haya asimilado la idea. Darles una anticipación en minutos y horas probablemente no funcione porque los niños pequeños aún no tienen esa noción del tiempo. Máx tiene 3 años y empecé a mostrarles las agujas del reloj contándole que cuando lleguen aquí o allá haremos esto o aquello y viene funcionando muy bien.

6- AUTORIDAD SOBRE SU PROPIO CUERPO:

Mi hijo vive vestido de superhéroe, le encanta, lo hace feliz. Él elige qué ponerse. En ocasiones ha usado su traje de spiderman super caluroso en pleno verano. A no ser que las consecuencias sean graves (como salir en pañales un día de menos 5 grados) dejarles elegir su ropa sin juzgarlos es muy beneficioso para su autoestima. Por otro lado ellos todavía son muy pequeños para dimensionar que más tarde puede hacer mucho frío si en este momento se sienten cómodos con la temperatura, así que ofrecen resistencia naturalmente porque no entiende nuestro punto de vista. Lo que podemos hacer es contarles que vamos a llevar un abrigo extra o una camisa sin mangas por si lo necesitamos luego o ellos cambian de opinión. No deberíamos socavar esa confianza en sí mismos, pero sí enseñarles que aceptar esta propuesta nuestra no debería avergonzarlos y que la próxima vez puede ser su propia iniciativa.

Debemos ser humildes y analizar la situación:  ¿Es tan importante que no use su capa de batman o es mi ego que habla por el temor de que otros padres piensen que él no tiene más ropa? Si su ropa no combina o siempre se viste de súper héroe, ¿Cuál es el problema real?, ¿Prefieres un niño que siga reglas sociales de etiqueta o un niño creativo y con una gran autoestima?. Si quieres un niño que siga las reglas de etiqueta ten en claro que tú tienes el problema y no el niño.

Como nota al pie quería contarles que mi hija Felicitas también es muy tenaz, pero digamos que ella sabe elegir sus batallas: si algo no le importa demasiado y para evitar el enfrentamiento cede, pero si es algo que ella desea con el corazón pelea con uñas y dientes hasta que lo obtiene, la mayoría de las veces de manera pacífica con alguna idea creativa de persuasión. Obvio yo no quiero que cambie, si sigue así será muy exitosa y feliz, no la llamamos “mandona”, le decimos que tiene espíritu de liderazgo.

Para finalizar quiero dejarlos con una frase sobre este tema que me encantó:

FB_IMG_1496982433964“Los niños con fuerza de voluntad a menudo serán adultos con fuerza de voluntad convirtiéndose en líderes mundiales, innovadores y serán quienes cambien y moldeen el mundo. Criarlos de manera pacífica no sólo es posible, es imprescindible porque sembrar la paz en sus corazones ahora mientras están a nuestro cuidado dará frutos de paz en el futuro, cuando el mundo esté a su cuidado “. L.R. Knost

Todos estos consejos y tips que comparto los implementamos en mi casa y mientras algunos han surgido de mi propia  lectura y análisis muchísimos han sido sugeridos por mi mejor amigo que es a la vez mi marido. Él ha cambiado radicalmente mi idea de crianza y me ha orientado en el Minimalismo. Es una inspiración, lo admiro no sólo como padre sino como ser humano y le dedico este artículo.

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Fuente: mamaminimalista.net

Ana_AcostaAna Acosta Rodriguez

Maestranda en Psicología Positiva Aplicada y experta en Mindfulness,  Inteligencia Emocional y Crianza con apego.

www.nutrimama.com

mamaminimalista.net/

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Una ejecutiva holística

Hace un tiempo comencé una senda de aprendizaje que va más atrás de lo que yo recuerde, pero en concreto se decretó como un proceso, el día que yo sentí por primera vez que en mi cuerpo no habitaba un alma, sentí que tenía un cuerpo, sin vida, sin propósito, sin fuerza, sin energía, pero estaba, participaba, escuchaba, pero no estaba despierta.

Ese día comprendí que podían existir dos tipos de seres humanos, los que viven dormidos y los que viven despiertos. Recuerdo en esa misma instancia, que un familiar cercano me recomendó iniciar una terapia grupal, porque en comunidad los procesos de crecimiento personal son más enriquecedores, decía, yo no entendí, porque estaba dormida.

Pasaron algunas semanas, cuando seudo inconsciente acepté la propuesta de ir por primera vez a un retiro de meditación, en donde asistirían 60 personas, y trabajaríamos en base a nuestra respiración episodios de nuestra vida que por alguna razón no estaban en el consciente y necesitaríamos sacar a flote. Fui. Y fue la apertura a un viaje interior increíble, un proceso de entender mis raíces, mi historia, mis padres.

Luego de eso, comencé a revisar todo lo que estaba haciendo en mi vida, y me vi con 17 clientes, con un equipo de 6 personas, una oficina en un barrio caro y una vida que no sabía bien porque la había montado, porque ahora que había despertado no quería estar ahí. Había construido mi vida como independiente para tener la opción de escoger con quién quería trabajar, y había aceptado trabajar con clientes diversos y pequeños, porque aposté por sus ideas, pero cuando desperté me di cuenta de que se atrevían a golpear mi mesa, que vivían en su esfera de la inconformidad, y creían que el dinero todo lo podía comprar, con coraje y bastante ayuda divina me atreví y les dije adiós. De los 17, sólo me quedé con 7 clientes, con los que sí tenían valores, los que sí valoraban mi tiempo, y el trabajo de mi equipo. Con un altibajo económico tuve que reducir gastos y así también hacer más cambios personales.

Seguí el proceso, lo que la senda del aprendizaje personal me fuera entregando, y fue luego de una conversación con una gran amiga, que me sugirió prepararme para un viaje de negocios a Israel, me recomendó visitar a un maestro de la Kabbalah, quien al principio analizó mi ancestrología con los nombres de mis familiares, y luego siguió con un k-coaching para enfrentarme a Tierra Santa, vino así con mucha sorpresa otra etapa de aprendizajes profundos, que me demostraron que los negocios, de la vida espiritual y la personal no son cosas diferentes, que no pueden estar apartados, o ser entendidos como rieles diferentes, en la senda de aprendizaje donde yo decidí madurar mi vida, descubrí que son mejores personas los profesionales que se dejan caer, que son mejores profesionales las personas que pueden enfrentar una situación laboral desde la empatía, que el amor por el trabajo, es tan importante como el amor por la familia, que decir que la vida personal y la vida laboral son mundos separados es uno de los grandes engaños de estos tiempos, somos una sola persona, que tiene distintos roles, y ejes de preocupación, pero si somos lo suficientemente humanos, debiéramos de ser las mismas personas, simplemente en distintas situaciones, pero con los mismos valores con que educamos a nuestros hijos, debieran de ser con los que tratamos a nuestros compañeros de trabajo.

Mi vida hoy, como alguien hace un tiempo atrás “sentenció” es bastante mística, y es porque afortunadamente he logrado integrar el corazón, las pasiones, todos mis sentidos, a las formalidades, a la rutina. Hoy escribo emails con cariño, escucho con atención, entendí que la honestidad en nuestras relaciones laborales son tan valiosas como en las de nuestras relaciones íntimas, que decir gracias por tu tiempo al atender a una reunión es gratitud pura, y no un cumplido, que ofrecer nuestra ayuda no es en búsqueda de un mejor posicionamiento profesional, sino lo que cualquier ser humano debiera de hacer por otro. Aprendí que la vida es mucho más linda, sabrosa y emocionante cuando estoy despierta, y mucho mejor cuando logré entender que soy una misma persona, en mi casa y en mi trabajo.

Nicolle Knüst

Periodista, Licenciada en Comunicaciones.

Facilitadora en Innovación Social de la Universidad de Chile

Fuente : Contenido inédito creado para m360.cl
Foto Portada extraida de  m360.cl
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Las tareas para la casa

Estos últimos tiempos han sido tiempos en que la gente ha salido a las calles  a movilizarse en virtud de sus intereses y derechos, y esto se ve cada día con más fuerzas, la educación por cierto no se escapa de eso, incluso las tareas para la casa están siendo motivo de revolución, de movilización, de prensa e incluso pretendiendo estar enmarcadas en el ámbito de lo legal.

A mi parecer se está llegando demasiado lejos con algo tan subjetivo e imposible de controlar en el caso de prohibirse el envío de estas para la casa. Se percibe en el aire una lucha de extremos para cada postura, cuando a mi modo de ver, las tareas son fundamentales y si bien no hay estudios que demuestren que las tareas sean un factor que ayuda al rendimiento escolar, tampoco hay estudios que avalen que el no enviar tareas para la casa promueva una mejor calidad del tiempo libre en los estudiantes.

Recuerdo mi etapa de escolar y si bien la jornada aún no era extendida, por lo que hacer tareas en la casa era parte del programa, las tareas nunca me parecieron extras o innecesarias o producto de la falta de organización del tiempo del profesor de asignatura, muy por el contrario, era momento para estudiar tranquilamente o de aprender con compañeros, era momento para estudiar con los papás y tiempo para desarrollar aquellas habilidades emocionales e intelectuales tan valoradas hoy en día, que a veces en el colegio se veían opacadas por la inseguridad o desconfianza académica o competencia inevitable dentro de la sala de clases, tales habilidades son por ejemplo la creatividad, la recopilación de datos, la selección de información relevante, la planificación, el uso del ingenio, la perseverancia y el interés por buscar información y elaborar un tema, trabajo, exposición o informe, metodologías cada vez mas usadas en los colegios en Chile y en el extranjero.

Las tareas, en muchos casos han sido causa de discusión en los hogares, no lo niego, han sido motivo de estrés en algunos momentos, han sido trabajo para los padres más que para los hijos, como también han sido motivo de castigo para el que no las llevo realizadas, nada de eso niego, sin embargo una tarea tiene por finalidad potenciar una necesidad educativa que sin esa ejercitación (pasadas unas horas de la previa presentación en el aula) no podría verse corregida. Tenenos el caso de la caligrafía, del cálculo matemático, de vocabulario, de valencias y tablas periódicas, etc. Tal como en el dibujo, la música y la gimnasia, uno para desarrollar una habilidad debe reforzarla y no dentro del parámetro colegio, la idea para que sea más significativa, es hacerla horas después, en otro escenario, con otra gente, con otra modalidad, en otro escritorio, en otro ambiente! Tal vez ahi se podrían evitar algunos inconvenientes, tratemos de facilitarle al alumno (el alumno es alumno a lo largo de todo el período lectivo, incluso cuando está en su casa, a excepción de las vacaciones) de todos los materiales y de un entorno adecuado para trabajar como luz adecuada, lápices en buen estado, gomas de borrar, cuadernos, impresora, tinta, carpetas, sacapuntas, temperatura agradable y ausencia de ruidos molestos.

La educación es una instancia para que el estudiante aprenda a aprender de otra manera, mas lúdica, mas amigable, menos formal, precisamente estoy convencida que sólo se aprende cuando los contenidos y tareas pasan por la emoción. Por lo mismo la educación debería estar siempre centrada en eso en desarrollarse dentro de un buen ambiente, respetando las emociones de cada uno, basada en la felicidad de los niños como principio fundamental para que funcione, y el hecho de enviar tareas para la casa no debería ser tomado como un castigo, pues si asi fuera estaría significando que hay problemas de base y la mirada que se le da a las tareas son el síntoma de que algo no anda bien en el proceso de aprendizaje, pero jamás que la tarea es el problema.

Una tarea en sí no es mala, para mi las tareas son un instrumento pedagógico que ayuda de sobremanera en la mayoría de los casos a disminuir necesidades de los alumnos. Las tareas son complementarias al trabajo que se hace en la sala de clases, y por ende no deberían ser obligatorias para todos los alumnos, sólo para aquellos casos en que el profesor vea una necesidad puntual con tal o cual contenido.

Por lo tanto, si queremos que nuestros hijos aprendan a aprender, si queremos que aprendan a descubrir, inventar, crear y compartir que mejor manera que lograrlo con la ayuda de las responsabilidades escolares, y si éstas fueran tomadas de mala manera, mejor investiguemos de donde viene ese rechazo hacia el colegio o a la asignatura, o desde los padres hacia el sistema en general, tal vez por ahí podríamos comenzar a hacer las correcciones.

 

Claudia Pastene Gorigoitía

Mamá de dos hijos.

Psicopedagoga, Profesora Básica y Terapeuta Floral

 

Fotografía: Escuela de fotografía diseñado por Evening_tao – Freepik.com

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Mas vale prevenir que curar

Tal como dice este famoso y siempre bien ponderado refrán, quisiera hablarles en esta oportunidad de cómo prevenir un proceso de aprendizaje escolar a tropezones este 2016.
Los niños ya empezaron las clases, y ya llevan casi tres semanas asistiendo, tiempo suficiente para haber regulado su reloj cerebral, los cambios de rutina, y sentir más familiar las instalaciones que habitan día a día. Ya debieran estar mas identificados con sus profesores jefes, y contar con algún amiguito para salir al recreo. De todos modos, Marzo es tiempo para eso, y luego seguir afianzándolo a lo largo de todo el año. Dicho ésto, creo importante resaltar que lo que se nos viene ahora a nosotros como adultos es resguardar la autoestima de nuestros hijos para llenarlos de autoconfianza en lo capaces que son! Podemos ayudarlos repitiéndoles las fortalezas que vemos en ellos, mencionarles los objetivos de estar en ese colegio, o explicarles para qué aprenderá determinados contenidos y habilidades,  conversar con ellos y decirles que es muy importante que les guste ir a ese lugar día a día por lo que nos sería muy útil que nos vaya contando cómo se siente y qué cosas le van sucediendo ahí. La idea es aprender en el colegio muchas cosas que no sabe y que le serán útiles para la vida cotidiana, que habrá una cuota de sorpresa cada día, que tendrá la oportunidad de equivocarse muchas veces y también la oportunidad de construir lazos de amistad. De descubrir qué cosas le resultan más fáciles y cuáles le requieren más ejercitación,  que todos los compañeros que están ahi, van a lo mismo, a aprender, a conocerse, a equivocarse y atreverse, a intentarlo todas las veces que sea necesario.
Quisiera a través de esta columna, recomendarles a todos esos papás que probablemente tengan expectativas para todo lo que acontecerá este año escolar, que al final de cuentas quien únicamente importa es EL ALUMNO!!! y que nuestras ideas y planes casi no cuentan en esta aventura. Cada uno de esos alumnos es el actor principal de este proceso. ¿Qué importa si uno como papá anda preocupado porque la niña se va atrasando o que el hijo no aprende las letras o a hacer amigos?,  nada de eso ayudará al que se sienta mejor, es el niño el que debe sentirse empoderado para poder aprender. Por eso el panorama ideal es conocer lo mas profundamente a nuestros hijos a través de conversaciones no forzadas ni preguntas repetidas tales como, ¿qué aprendiste hoy? ¿cómo te fue en el colegio? ¿con quién jugaste? Lo que básicamente debemos tener en cuenta los padres, es poder reconocer cuándo andan tristes nuestros hijos, o inseguros o distraídos y entender la causa de ello.
El niño es el sujeto de aprendizaje, nadie más que ellos va al colegio a aprender, esta es su oportunidad para avanzar, conocer, equivocarse y ser reconocido. Tratemos de no estresarlos, tratemos de brindarles una vida equilibrada, una alimentación sana, un dormir reponedor, una oferta de experiencias variada, una vida afectiva potente, para que el niño esté dispuesto a vivir el proceso escolar de aprendizaje sin temor y vivirlo como algo natural. No los volvamos locos con nuestros anhelos y sueños como padres, no hagamos de su vida una carrera de velocidad ni una competencia por el primer lugar. Relajémonos un poco y todo andará como debe ser. Esa despreocupación, paradójicamente será la prevención a las dificultades en el proceso. Ya verán!

Claudia Pastene Gorigoitía

Mamá de dos hijos.

Psicopedagoga, Profesora Básica y Terapeuta Floral

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La dislexia

 

Es de conocimiento público que se ha dado un sobre diagnóstico de trastornos relacionados con el aprendizaje, ya sea déficit atencional, bullying, dislexia, hiperactividad, síndrome de Asperger, entre otros, atribuyéndole la etiqueta de enfermo a un menor que sólo actúa como tal y que probablemente la causa de su actuar sea mas bien algo emocional y/o atribuible a los adultos que rodean a ese niño o niña, ya sea por ausencia parental, maltrato infantil, mal manejo del equipo de profesores, sistema educacional accidentado, metodología equivocada para ese alumno, como infinitas otras variables, que inevitablemente afectan el proceso de aprendizaje.

Es por eso que en este artículo quisiera hacer una breve descripción de lo que se entiende desde el punto de vista psicopedagógico por Dislexia, para que cada uno saque sus propias conclusiones si es que está o le ha tocado vivir la dislexia desde cerca…o no.

La Dislexia es ante todo una dificultad lectora y no en la escritura. Sucede que repercute en esta última, pero en estricto rigor es una alteración en la lectura.

Es uno de los problemas de aprendizaje mas comunes en el sistema escolar.

Tiene un alto porcentaje de cura, especialmente si es detectada desde muy temprano.

Es una alteración congénita, se nace con ella, de tipo cognitivo, se descarta de plano algún factor socioambiental o emocional, como dije, se nace con ella, porque tiene su origen desde el momento de la formación del feto-embrión, pues son un conjunto de células, en este caso neuronas, que no llegaron correctamente a su destino, específicamente el lado izquierdo del cerebro en el lóbulo temporal, atrás de la oreja. Y con una adecuada intervención se pueden suplir esas habilidades mentales que no se están utilizando, por eso no tiene nada que ver con la inteligencia sino con una forma diferente de enfrentarse al lenguaje.

Con una temprana detección se puede corregir mediante a través de una intervención psicopedagógica.

La dislexia si bien es, a groso modo, una confusión entre letras que se parecen, no es una alteración visual, ni auditiva, ni desmotivación, ni falta de instrucción de la profesora, ni una alteración cerebral grave, ni tampoco una interferencia emocional. Descartado todo lo anterior, el diagnóstico sería entonces una Dislexia, vale decir, un problema cognitivo que consiste en confundir, invirtiendo, grafemas que se asemejan, es poseer una dificultad para traspasar un símbolo gráfico a su correcto significado verbal, además de dificultades de secuenciación y de memoria a corto plazo.

Por lo tanto, si un menor sólo lee lento o, confunde el sonido de letras pero no las intercambia con otras que se parezcan, se podría descartar una Dislexia. O si únicamente tiene un reducido vocabulario tampoco sería motivo para alarmarse, es práctica de la lectura lo que allí hace falta, dado que al parecer no hubo una exposición temprana a los signos gráficos. Por eso es tan importante la educación pre escolar. Ahí se familiarizan con gran parte de los símbolos gráficos y es el lugar donde se podría detectar cierta lentitud para incorporarlos, pre kinder y kinder serviría solo para tener en consideración esa observación de la educadora, pero jamás para diagnosticar Dislexia.

Algo que también podría dar pistas es el tender a alterar, ya sea en el habla o en la escritura, el orden de las cosas, en las categorías de palabras, pues no olvidemos que la dislexia es también una alteración en la secuenciación, por eso todo lo temporal (hemisferio izquierdo) todo lo que es ordenamiento se verá afectado. Lo bueno, es que este sería un factor muy visible y fácil de detectar por una educadora.

La dislexia es un problema de aprendizaje que afecta enormemente la autoestima y autopercepción académica de un menor, en especial porque se detecta en los primeros años de enseñanza, cuando recién está construyendo su personalidad, sus relaciones, su identificación con el medio, y afianzando su lenguaje! Por eso es importantísimo intervenir rápido, y potenciar de inmediato todas las otras fortalezas que tenga el alumno.

 

Claudia Pastene Gorigoitía

Mamá de dos hijos.

Psicopedagoga, Profesora Básica y Terapeuta Floral

 

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