Algunos beneficios de la práctica del Mindfulness

Si todavía no estás practicando Mindfulness regularmente hoy te recordamos algunos beneficios que se obtienen ser consciente de los pensamientos y emociones, lo cual nos permite poder manejar nuestras respuestas ante las circunstancias que la vida nos presenta. 

1. Ser consciente de tus pensamientos y emociones promueve el bienestar.  El Mindfulness nos facilita la introspección, la apertura, la reflexión y la aceptación de uno mismo. Recientemente en el campo de la psicología, se está comprobando que el desarrollo de la atención plena  se correlaciona significativamente con la satisfacción vital y el bienestar general. El Mindfulness por supuesto no es un concepto nuevo; ha existido en el budismo durante más dos mil seiscientos años. Lo que las investigaciones modernas han hecho es comprobar   que esta “autoconciencia mejorada” disminuye el estrés y la ansiedad y, a su vez, reduce el riesgo de desarrollar cáncer, enfermedades relacionadas con el estrés, la depresión y fortalece el sistema inmune.

2. Puede mejorar tu memoria de trabajo. La memoria de trabajo es el sistema de memoria que almacena temporalmente la información en nuestro cerebro para su posterior recuperación y procesamiento futuro. Se han realizado muchos estudios que sugieren una fuerte interrelación entre la atención y la memoria de trabajo. Van Vugt y Jha (2011) llevaron a cabo una investigación que involucró llevar a un grupo de participantes a un retiro intensivo de mindfulness de un mes de duración. Estos participantes se compararon con un grupo de control que no recibió entrenamiento de mindfulness. Todos los participantes de ambos grupos primero realizaron una tarea de reconocimiento de memoria antes. La segunda ronda de de reconocimiento de memoria fue realizada por todos los participantes después del retiro. Los  tiempos de reacción fueron mucho más rápidos para el grupo que había recibido entrenamiento de mindfulness. Estos resultados sugieren que Mindfulness produce mejoras en la calidad de la atención, particularmente en relación con la calidad de la información y los procesos de decisión, los cuales están directamente relacionados con la memoria de trabajo. 

3. Aumenta el nivel de felicidad.  Nuestro cerebro está dividido en 2 hemisferios: izquierdo y derecho. Se ha demostrado que nuestro cerebro tiene una gran actividad en el córtex prefrontal derecho (parte frontal del cerebro) cuando estamos deprimidos y ansiosos. Por otro lado, nuestro cerebro tiene una gran actividad en el córtex prefrontal izquierdo cuando estamos contentos y enérgicos. Parece que esta proporción de actividad de izquierda a derecha muestra nuestro nivel  de felicidad a nivel cerebral. Investigaciones de Richard Davidson y Jon Kabat-Zinn muestran que solo 8 semanas de práctica de mindfulness diario de 1 hora producen un aumento significativo en la activación del lado izquierdo en el cerebro y este aumento se mantiene incluso después de 4 meses del programa de entrenamiento (Davidson , Kabat-zinn et al., 2003). En resumen, este hallazgo demuestra que la práctica del Mindfulness, incluso a corto plazo aumenta significativamente nuestro nivel de felicidad, medido incluso en términos físicos. 

4. Reduce la región de estrés  del cerebro.   Cada vez que nos estresamos, la amígdala (centro de las emociones en el cerebro límbico) toma el control. La amígdala es una región clave que responde al estrés en nuestro cerebro y desempeña un papel importante en situaciones de ansiedad. Se sabe que la actividad alta de la amígdala se asocia con depresión y trastornos de ansiedad también (Siegle et al., 2002). La buena noticia es que la práctica de Mindfulness en realidad puede reducir el tamaño de la amígdala y aumentar nuestro umbral de reactividad ante el estrés. Investigaciones recientes muestran una conexión entre la práctica de la meditación a largo plazo y una disminución del tamaño de la amígdala (Taren et al., 2013). Los estudios muestran que podemos cambiar la forma en que reaccionamos ante situaciones estresantes y mejorar nuestro bienestar mental y físico. “Hay una conexión entre la práctica del Mindfulness a largo plazo y un tamaño reducido de la amígdala” ¿Cuánto tiempo deberíamos practicar mindfulness? Según Davidson, uno de los neurocientíficos  más más relevantes en este campo de investigación,  incluso 1.5 horas de práctica de Mindfulness llevan a cambios estructurales en el cerebro.

 

Autora del artículo: Mónica Esgueva

 

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10 mitos y realidades de la vacuna contra la influenza

Este año se adelantó la campaña de vacunación contra la influenza debido al fuerte brote que cobró la vida de más de 10 mil personas en EE.UU. Así, desde el 7 de marzo comenzaron a inocularse personal de salud y adultos mayores, para luego extenderse a los otros grupos de riesgo. Aunque el proceso está en marcha y ya se logró inmunizar al 50% de la población objetivo, aún existen unaserie de mitos que rodean tanto a la vacunación como a la misma enfermedad. La microbiólogade Centros MédicosVidaintegra, Dra. Cecilia Tapia, aclara varios de ellos.

Mito 1. Basta vacunarse una vez en la vida para estar protegido.

Falso. “El virus de la influenza varía año a año, ya que su estructura tiene una parte conservada y una parte variable. Esta última cambia cada año, por lo que la vacuna es diferente cada temporada”, explica la especialista. Por esta razón, la vacuna administrada solo nos protegerá para la cepa particular para la que fue diseñada, no para las nuevas.

Mito 2. Las medidas de higiene sirven para prevenir contagios.

Verdadero. La Dra. Tapia señala que “las medidas de higiene como lavarse las manos de manera frecuente, toser o estornudar tapándose nariz y boca con el antebrazo, sirven para disminuir la dispersión del virus. Ayudan, pero no evita en un 100% la dispersión del virus ni los contagios”.

Mito 3. “No me vacuno porque me enfermo”

Falso.Este es quizás uno de los mitos más frecuentes, sin embargo, la especialista de Vidaintegra es clara: “La vacunación no hace que uno se resfríe. El único efecto adverso que puede tener la vacunación se produce si eres alérgico al huevo, porque las vacunas se generan deellos, también es posible sentir algún malestar o una reacción febril local”. Si después de la vacunación una persona se enferma, la Dra. Tapia señala que es simplemente azar, ya que “en este tiempo, con el frío, somos más susceptibles de adquirir algún virus”.

Mito 4. La gripe, el resfrío y la influenza son lo mismo.

Falso. La gripe es una enfermedad sistémica que “afecta todo cuerpo: los músculos y no siempre tiene los síntomas respiratorios clásicos. Puede haber un cuadro febril, dolor muscular y vómitos, si se trata de niños. El resfrío común se da por un virus llamado rinovirus y que produce una infección más leve, generalmente solo nasal, con ganas de estornudar, sin embargo, puede dar mayor sintomatología en pacientes susceptibles. La influenza es una enfermedad viral que puede llegar a ser grave, por eso es importante vacunarse, sobre todo los adultos mayores”, advierte.

Mito 5. Las personas pueden morir a causa de la influenza

Verdadero. “Una persona sí puede morir por la influenza. Probablemente no los adultos o personas jóvenes en buen estado físico, pero sí los adultos mayores. La influenza ha producido pandemia a nivel mundial y han muerto millones de personas porque tiene una diseminación muy rápida”, añade la profesional. Por eso, el llamado de la especialista es a vacunarse antes de que bajen las temperaturas y comience el peak del virus.

Mito 6. Solo deben vacunarse los grupos de riesgo: embarazadas a partir de la semana 13 de gestación, adultos mayores, niños y niñas entre 6 meses y 5 años y enfermos crónicos.

Falso. “Lo ideal es que todos pudiéramos vacunarnos. En los grupos de riesgo el impacto es mayor porque si se enferman pueden tener un cuadro más grave”, señala la facultativa, y agrega que al estar todos vacunados, o buena parte de la población, existe una acción grupal de barrera que permite que el virus no se disemine con facilidad.

Mito 7. Para que las vacunas actúen, debe pasar un periodo de 10 a 14 días.

Verdadero. Tal como sucedió con la vacuna de la fiebre amarilla, en la que el llamado era a ponérsela al menos 10 días antes de viajar a Brasil, en este caso es lo mismo. “La respuesta inmunitaria requiere de 10 días a dos semanas, y de ahí queda en permanencia”, afirma.

Mito 8. “Aunque me vacune de todas formas me puedo enfermar”

Verdadero. La posibilidad de contagio disminuye bastante, sin embargo, de todos modos puede existir el contagio. “Pero en general, lo que pasa en estos casos es que la enfermedad cursará más leve, con menos malestar”, señala la especialista.

Mito 9. El resfrío, la influenza y la gripe se tratan de la misma forma: con analgésicos, descanso y líquido.

Falso. La influenza, en gran parte de los casos, requiere un tratamiento antiviral, sobre todo en enfermos crónicos, asmáticos, etc. En el caso del rinovirus o resfrío, basta en muchos casos con analgésicos, líquido y descanso. La asesora médica señala que “lo importante es identificar de qué virus estamos hablando para seguir el tratamiento adecuado”.

Mito 10. El mejor momento para vacunarse es antes del peak del brote de influenza

Verdadero. “No hay que esperar a que empiecen los contagios, mucho menos que sea el peak de la enfermedad para vacunarse. La campaña ya comenzó y la vacuna está disponible. Vacunarse ahora permite al organismo prepararse de buena forma para prevenir y así enfrentar la influenza de mejor forma”, señala la Dra. Tapia.

 

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Mindfulness… ¿Perder el tiempo?

Me ha sorprendido mucho un nuevo artículo aparecido en una de las revistas más importantes del Reino Unido “The Spectator”, criticando el Mindfulness, llamándolo incluso “culto”. Lo primero es que creo que siempre es un buen signo cuando empiezan a hablar mal de algo, porque significa que ya se ha introducido tanto en la cultura que aparecen detractores dispuesto a atacar algo que apenas conocen. El hecho de que aparezca en esta importante revista es una indicación de hasta qué punto la práctica ha penetrado la cultura británica, incluso en política. Alrededor de 100 diputados  en las Cámaras del Parlamento han realizado un curso de Mindfulness, y están actualmente investigando sus beneficios en la vida pública.

¿Cómo una persona que ha practicado dos semanas –la periodista– puede juzgar algo con tanta ligereza y ferocidad? Alucinante.

También creo que su argumento principal es confuso: afirma que el Mindfulness “es claramente una religión”, para luego desdecirse afirmando que  “no es doctrinal, ni prescriptiva, ni exigente”. ¿En qué quedamos? Luego expresa que  está “basado en el budismo”, pero después pasa a criticar el enfoque actual de “extraer partes poco a poco” quitándole los elementos principales en Occidente.  

Otra de las otras críticas principales que esta periodista añade es que el enfoque del Mindfulness en la reflexión puede parecer egoísta. No es la primera vez que lo escucho. Es curioso como se puede percibir que tomarse tiempo para trabajar en uno mismo, para avanzar personalmente, tener más paz interior y más claridad pueda percibirse como una debilidad y un perjuicio. En mi opinión es un reflejo del punto en el que nos encontramos en esta sociedad, en la que solo apreciamos la acción por la acción, sin dirección, sin darnos cuenta  que no somos “haceres humanos” sino “seres humanos”. ¿Cómo las personas van a ser capaces de superar el estrés si sus mejores herramientas son mantenerse ocupados continuamente? Más valdría a los periodistas (y por ende a todos los demás) dedicar su tiempo a temas constructivos en lugar de intentar juzgar y destruir aquello que realmente está dirigido a ayudar y traer serenidad en un mundo como el nuestro, en perpetua carrera e insatisfacción.

Autora del artículo: Mónica Esgueva

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La pregunta que te ayudará a poner límites, priorizar y distinguir buenas oportunidades

Muchas de mis lectoras y clientas me comentan que tienen dificultades a la hora de poner límites, decir que no con asertividad, saber priorizar y analizar eficazmente qué oportunidades aprovechar y cuáles declinar.

Es algo fundamental tanto profesional como personalmente saber diferenciar lo que de verdad es importante para ti y poder decir que no a todo tipo de oportunidades, compromisos o peticiones que, en realidad, no te vayan a aportar nada (o que requieran de ti mucho más de lo que te aportan).

Aunque ya he escrito sobre eso más de una vez (aquíaquí y aquí, por ejemplo), el otro día leyendo un resumen del libro The Coaching Habit de Michael Bungay Stanier descubrí una pregunta muy interesante que te ayudará a poner límites, priorizar y decidir qué oportunidades merecen la pena para ti realmente en este momento.

(Si no lo conoces, soy muy aficionada a Blinkist, una web donde puedes a acceder a resumenes muy bien hechos de muchos libros de desarrollo personal y profesional. Así luego puedo discernir cuales me apunto para leerlos enteros y cuales dejo por ahora porque con el resumen me ha bastado.)

 

Apunta la pregunta:

Si le digo que sí a esto, ¿a qué le estoy diciendo que no?

 

Por ejemplo, si dices que sí a quedarte mas tarde en una reunión, ¿a qué le dices que no? A pasar más tiempo con tus hijos, al gimnasio, a relajarte, al cine…

 

Y es que muchas veces nos apuntamos a todo casi sin pensarlo, porque no te atreves a decir que no directamente o porque de verdad crees que es una buena oportunidad. Y, en consecuencia, muchas veces te encuentras agobiada, con demasiados compromisos y casi sin tiempo para ti.

Esta pregunta es muy eficaz para ayudarte justo en esos casos, es para guardártela y tenerla siempre presente.

Yo es algo que hago automáticamente en mi cabeza cada vez que me proponen algo.

Ni lo pienso, voy analizando cuánto tiempo me quitará, qué resultados me dará, a qué hora llegaré a casa, cuanto me costará, etc.

De hecho, te recomiendo que para cada tarea, proyecto u oportunidad que te surja te hagas estas preguntas que yo me hago automáticamente siempre y que Michael también menciona en su libro:

¿Qué te exigirá esa nueva oportunidad?

¿Cuál es el plazo, la fecha límite?

¿Cuánto tiempo te va a llevar?

¿Por qué lo haces?

¿Que más tienes que conseguir para poder terminarla?

Así te resultará mucho más sencillo determinar si hacerlo o no.

Y, como les digo siempre a mis clientas, procura no responder al momento cuando te pidan o te surja algo.

Considera toda la información que necesites antes de comprometerte y, cada vez que digas que sí o que no, asegúrate de entender bien por qué lo haces.

Yo desde luego lo pongo en práctica desde casi siempre y es una manera asertiva, eficiente y eficaz de tomar decisiones.

Cuéntame tú en los comentarios, ¿te planteas algo de esto cuando aceptas un nuevo compromiso u oportunidad?

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La Dra. Aida Baida Gil, coach certificada y fundadora de www.coachdelaprofesional.com se dedica a ayudar a las mujeres profesionales que se sienten estancadas o insatisfechas y que están listas para avanzar profesionalmente, establecerse por su cuenta o redirigir su carrera.

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