La Hepatitis en la BioEmoción

La Hepatitis es una inflamación del hígado que puede estar causada por un virus, sustancias como el alcohol, drogas, algunos medicamentos o enfermedades autoinmunitarias.

Los síntomas son náuseas, ictericia, orina oscura, fatiga, vómitos, dolor abdominal pérdida de apetito, fiebre, diarrea, oscurecimiento de la orina, etc…

El hígado es el órgano más grande del organismo y  es el encargado de almacenar nutrientes o descomponerlos, segregar bilis para ayudar a la digestión, eliminar las toxinas del organismo, equilibra la sangre, metabolizar medicamentos, en este sentido actúa como una depuradora.

La mayoría de las hepatitis son virales y entre ellas tenemos los tres tipos más comunes: A, B, C

La hepatitis A se contrae al consumir agua o alimentos contaminados por el virus VHA, poca higiene y por transmisión de persona a persona.

La hepatitis B se produce por el virus VHB y se contagia a través de la sangre o fluidos corporales infectados (sangre, secreciones vaginales, mucosidad).

La hepatitis C se contrae por el virus VHC y se trasmite por contacto directo con la sangre infectada a través de agujas o jeringas, transfusiones de sangre, hemodiálisis, parto…

 

Según la BioEmoción:

En el hígado se almacenan las emociones tóxicas, como la ira el odio, agresividad reprimida o el resentimiento. También el miedo y resistencia al cambio. Puede estar relacionada con situaciones o relaciones difíciles.

Toda la carga emocional negativa trae como consecuencia debilidad, ira, culpabilidad y conflicto de prioridades.

Las enfermedades acabadas en itis indican ira o irritación acumulada.

1ª Etapa (Supervivencia)

Conflicto: Amenazas. Rencor. Atrapar o escupir el bocado. (Toxicidad Mental). Miedo a tener carencia de algo. Miedo a no poder atrapar el bocado vital Miedo a un veneno exterior real o simbólico. ¿Qué me está envenenando la vida?

En el transgeneracional está relacionado con historias de hambre, falta de dinero, herencias, carencias emocionales (amor, reconocimiento…), cosas que creemos que son esenciales para la vida.

Resentir: “Tengo la impresión de estar tragando una información envenenada”.

Hepatitis A: “Conozco esa toxicidad”.

Hepatitis B: “Siento que algo es tóxico pero no veo de donde viene”.

Hepatitis C: Rencor acumulado relacionado con algo con lo que no me identifico, secreto o algo desconocido.

Bloqueo Emocional:

Las personas que padecen de hepatitis y otros problemas de hígado se preocupan demasiado por todo lo que les pasa a ellos y a otros  pero no son capaces de adaptarse (de digerir bien los cambios). Son personas llenas de miedo a lo que pueda pasar. Se sienten impotentes ante las situaciones difíciles y no manifiestan o muestran sus emociones de descontento, enfado al exterior. Las reprimen y cuando llevan mucho tiempo sufriendo no son capaces de perder el control y lo que hace su cuerpo es crearle un problema hepático.

Bloqueo Mental:

Un problema en el hígado indica que tienes que poner en orden tu vida y adaptarte a los cambios en vez de querer que las cosas o las personas sean como tu quieres. Prestas demasiada atención a tus pensamientos negativos, emites juicios constantes en vez de adaptarte, asimilar y aceptar lo que pasa a tu alrededor.

¿Cómo librarte de los pensamientos y emociones tóxicas que te están “envenenado” la vida?

Deberás asumir un nuevo modelo mental que te libere de la ira y la rabia acumulada. Liberar tu mente de los pensamientos tóxicos que te atormentan, pero sobre todo liberarte del pasado y empezar a vivir el presente asumiendo que suceda lo que suceda en tu mundo todo irá bien. Empezar a verbalizar tus emociones también será de gran ayuda para soltar la carga emocional que te tiene bloqueado.

Ver aquí los 5 pasos para conseguir la coherencia emocional y encontrar la paz mental.

Redacción Instituto Draco

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Extraido de www.institutodraco.com

 

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¿Bloqueada? 3 tipos de parálisis profesional y las soluciones

¿Te encuentras estancada, paralizada, sin saber qué hacer o cómo hacer lo que quieres?1

En mi experiencia (tanto propia cuando estaba considerando dejar mi carrera científica, como ayudando a varias de mis clientas), hay al menos tres tipos distintos de parálisis.

Y aunque, normalmente como coach, me enfoco en las soluciones, es importante conocer cuál es el origen de tu parálisis para aplicar la solución más adecuada para ti.

Estos son los tres tipos de parálisis más frecuentes. Sigue leyendo…

a. Cuando sencillamente no sabes qué hacer.

Quizá has estado trabajando en lo mismo mucho tiempo, o nunca te has parado a plantearte otras alternativas u opciones profesionales; y, de repente, te encuentras con que tu situación ha cambiado, o que simplemente lo que antes te gustaba ya no, que ya no estás satisfecha.

Quieres hacer otra cosa pero no tienes ni idea de qué. 

De hecho, recuerdo un ejercicio que hice cuando estaba haciendo el doctorado y que me resultó extremadamente difícil.

¿Qué harías si tu profesión dejara de existir y no pudieras hacer nada remotamente parecido?

Te pedían cinco respuestas.

Me costó días acabarlo porque nunca jamás me había planteado dedicarme a otra cosa que no fuera la ciencia (excepto cuando era pequeña : )

 Te recomiendo que lo hagas, cuando logré dar con esas cinco alternativas me relajó saber que había algo más aparte de la ciencia que me podría interesar (y sí, el coaching fue la opción número uno).

 

Si te identificas con esta situación, lo que necesitas es trabajo de introspección. Párate a pensar quién eres, qué quieres, qué necesitas, qué te gusta, cuáles son tus prioridades.

Esto a veces es fácil, pero a veces no. Con  mis clientas, muchas veces en la primera sesión con unas cuantas preguntas, escarbando un poco, sale todo; y se quedan asombradas porque no se habían dado cuenta de que, en el fondo, sí sabían lo que querían.

Tú sola también puedes hacerlo con libros de autoyuda o artículos como este.

 

b. Debido a miedos e inseguridad.

En este caso sí tienes claro (más o menos) lo que quieres, pero no te atreves a dar el paso por miedo. Miedo de todo tipo: a fracasar, a equivocarte, a las críticas, a no estar a la altura, etc.

Lo primero que tienes que tener claro, aunque suene duro, es que el miedo no desaparece, más bien se transforma. Empiezas con unos miedos, luego tienes otros, etc. Tienes que acostumbrarte a tener miedo y seguir adelante a pesar de él. Ese es el único método.

Si paralizas tus planes hasta que desaparezca el miedo, vas a estar esperando indefinidamente…

 

Por supuesto, puedes tratar de minimizar el efecto de tu miedo.

Por ejemplo, teniendo un plan B por si acaso lo que quieres no funciona. Eso ayuda a muchas personas a quedarse más tranquilas y a poder seguir adelante.

Otras, sin embargo, prefieren lanzarse sin mirar atrás y no considerar más opciones, quemar los puentes, como se dice. De ti depende.

Otra opción que te puede ayudar es profundizando en lo que te da miedo, analizar lo peor que podría pasar. Para que te des cuenta de que, en muchísimos casos, lo peor que podría pasar no es tan malo.

Pero lo que más te recomiendo si esta es tu situación es concretar tu proyecto.

Porque cuando tu proyecto es algo difuso es normal estar asustada, pero cuando eres capaz de verlo, sentirlo, imaginar como será y tener en mente qué es exactamente lo que quieres se reduce la incertidumbre, se reduce el miedo (insisto, no desaparece) y, lo más importante, sabes por dónde empezar.

 

c. Porque tienes tanta información que no sabes por dónde empezar, estás agobiada.

En este caso hay que empezar por dejar de buscar información, ya es suficiente.

Está muy bien tener información, pero para que te sirva de inspiración ¡no de lastre! Esto es algo muy frecuente, no te preocupes, nos pasa a todas cuando estamos ilusionadas por empezar algo.

Lo importante ahora es parar y volver a tus inicios, por así decirlo, a considerar qué es lo que de verdad quieres, para que no te dejes llevar por todo lo que has visto.

Una vez tengas una imagen clara de lo que quieres, llega el momento de crear una estrategia, un plan de acción para que no te vuelvas a saturar de información y te enfoques en lo que te va a dar resultados.

¿En qué situación estás tú y qué técnica utilizas para seguir adelante? Cuéntamelo en los comentarios y comparte este artículo si te ha ayudado.

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La Dra. Aida Baida Gil, coach certificada y fundadora de www.coachdelaprofesional.com se dedica a ayudar a las mujeres profesionales que se sienten estancadas o insatisfechas y que están listas para avanzar profesionalmente, establecerse por su cuenta o redirigir su carrera.

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