Cómo nos afectan las actitudes y creencias contraproducentes

A veces vemos el mundo que nos rodea con las gafas de una creencia inadecuada. Bajo una creencia inadecuada es habitual que aparezcan actitudes que facilita oscilaciones dolorosas del estado de ánimo y conflictos en nuestras relaciones personales.

Hay que diferenciar las creencias inadecuadas de los pensamientos negativos. Los pensamientos negativos sólo ocurren cuando te sientes triste, mientras que la creencia inadecuada te acompaña siempre. La creencia forma parte de tu filosofía personal, de tu sistema de valores.

Vamos a verlo con un ejemplo: supongamos que tienes la siguiente creencia: “Debo tener éxito en la vida para ser una persona valiosa”. En nuestra sociedad son muchas las personas que piensan y creen de esta forma, no sé si es tu caso también. Es decir, si trabajas duro y eres productivo, se te considerará una persona buena y valiosa. ¿Adoptas normalmente esta actitud? ¿Basas tu autoestima en tu trabajo, en tu inteligencia o en tus logros?

Esta forma de pensar puede aportar determinadas ventajas, elementos que ayudan a mantener la creencia. Si trabajas con ahínco y rindes al máximo de tus posibilidades, disfrutarás de los beneficios que conlleva tu esfuerzo. Cuanto más exitoso y productivo seas, más valioso te sentirás. Del mismo modo, puede haber ciertos peligros, que son contraproducente para nosotros mismos: si fracasas, te sentirás deprimido y despreciable. Si no eres tan exitoso como crees que deberías ser, te puedes sentir inferior y celoso de aquellas personas que han logrado metas más altas. La mayoría de estas actitudes son, de hecho, armas de doble filo, que presentan una cara sana y productiva, y otra cara insana y destructiva.

Te facilito a continuación algunas preguntas para autoevaluarte:

  • ¿Eres capaz de identificar tus creencias inadecuadas?
  • ¿Qué actitudes son el resultado de tus creencias limitantes?
  • ¿Qué actitudes fomentan seguir manteniendo esas creencias?
  • ¿Qué ventajas y desventajas te aporta mantener estas creencias?
  • ¿Conoces los efectos que tienen sobre ti?
  • ¿Sabes qué puedes hacer al respecto?
  • ¿Cuándo vas a pasar a la acción?

Ponte día y hora para hacerlo y deshazte por fin de esas creencias y actitudes limitantes y contraproducentes.

 

Irene Morales

Coach Espiritual 

www.IrenePsicoBio.com

Extraido de www.institutodraco.com

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Entrena tu Corazón

Nuestro cerebro fue ajustado para cierto nivel de experiencia, la que creemos posible para nosotros. Esto ocurre desde niños, incluso sin que nos demos cuenta, y también sostenemos limitaciones y esquemas inconscientes que heredamos del entorno familiar.

Por eso es fundamental mantenernos alertas y presentes cuando observamos que estamos sosteniendo una actitud limitante, un patrón negativo, excusas, fantasías asociadas al miedo; y volvamos a enfocar la atención hacia lo que realmente queremos.

Las creencias primarias revelan la manera como respondemos a las primeras experiencias de vida, y se vuelven una regla para lo que nos ocurre después. No aparecen por casualidad: están basados en premisas y deducciones que en el momento nos parecen lógicas; incluso necesitamos creerlo para confirmar quienes somos o cómo son las cosas, ya que a nuestra mente le gusta tener razón. Es decir que las creencias se refuerzan, y una vez que hemos llegado a una conclusión sobre nosotros mismos tendemos a buscar evidencias que nos ¨confirmen¨ que es así, y a descartar cualquier idea que vaya en contra.

De la misma forma si creemos una idea que es coherente con nuestro Bienestar, tendremos una experiencia positiva que también se refuerza.

Estar alerta a los pensamientos, es un entrenamiento mental. Estando alerta, podemos tomar consciencia de lo que a veces nos decimos muy sutilmente, de los pensamientos detrás de pensamientos, de la historia que se esconde detrás de la historia, ¡esa ilusión que hay debajo de la punta del iceberg! Al darnos cuenta de cómo las creencias dirigen nuestras experiencias, tanto personales como colectivas, podemos comenzar a elegir qué ideas conscientemente sostenemos ya que la mente precisa de creencias, y de acuerdo a la percepción que tenemos sobre toda cosa y persona, es el tipo de relación que sostenemos con ella.

Generalmente cuando experimentamos un conflicto en cualquier aspecto de nuestra vida, esto es producto de la oposición entre un deseo consciente y una creencia o regla subconsciente. Deseamos una cosa o realizar algo, pero inconscientemente creemos lo contrario, o sostenemos una regla con la que nos privamos de ello.

Es como cuando una empresa contrata un nuevo CEO, que trae ideas diferentes y recursos para la evolución de la organización, y los operarios que llevan muchos años haciendo las cosas de la vieja forma, están ¨seguros¨ de que esa la única manera de hacer las cosas. Creen tener razón, por más que no alcancen los objetivos propuestos y el fallo esté a la vista en los resultados. Y se resisten al cambio, a aplicar la estrategia del nuevo CEO porque ¨hace años que vienen trabajando así, ya están grandes para cambiar¨.

Es simple. Cuando nos sentimos ¨atascados¨, hay una idea limitante para desactivar. Para hacerlo podemos empezar por preguntarnos:

¿Qué pienso acerca de esta situación?

¿Cómo me siento al pensar en esta situación?

¿Qué emoción/es se presentan?

¿Qué ¨recompensas¨ obtengo de mantener esta situación tal como está?

¿En qué ganaría si elijo tomar responsabilidad del cambio?

¿Qué puedo hacer hoy, dónde estoy y con los recursos que tengo para dar el primer paso?

Experimentar la prosperidad que merecemos, no sólo se trata de pensar en positivo, sino de creer en un nivel emocional profundo, es decir, tener certeza. En este sentido si esperamos no cometer errores, ya estamos en el primer error. Si estamos atentos esos errores pueden convertirse en valiosas lecciones de aprendizaje que nos llevan a dar un salto en nuestra evolución personal. No miremos a las equivocaciones como algo a evitar, sino más bien como oportunidades, en las que cuanto más aprendamos y más rápido lo hagamos, más simple será entonces encontrar la manera acertada de hacerlo. Muchas veces, las mejores cosas, suceden cuando persistimos, y trascendemos los primeros obstáculos.

Según la forma en que percibimos una situación, es decir el enfoque que le damos, la vemos como un problema, o como una lección de riqueza.

Del nuevo libro Entrena Tu Corazón.

Agustin Andrade

Autor y Comunicador

www.agustinandrade.com

Articulo extraido de www.InstitutoDraco.com

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¿DE QUÉ TIENES MIEDO?

¿Cuánto tiempo llevas posponiendo algo porque tienes miedo?

A lo mejor tu trabajo no te gusta y querrías un puesto de mayor responsabilidad o cambiar de trayectoria profesional, o empezar tu propio negocio. Puede que quieras cambiar otro tipo de situación no relacionada con tu trabajo, pero no te atreves, te da miedo, ¿verdad?

Así que te pones todo tipo de excusas para posponer lo que quieres o, simplemente, para no hacerlo.

Todos tenemos excusas y miedos a los que, a veces, permitimos jugar un papel importante en nuestra vida.

Los conocidos “Sí, pero…soy muy joven, muy mayor, no tengo suficiente experiencia, es demasiado tarde, cómo voy a cambiar de idea ahora, no voy a tirar por la borda todos los años de estudio…”

Puedes encontrar todas las excusas que quieras. Excusas que te facilitan no tener que abandonar lo conocido, no tener que probar nada nuevo, pero que suponen un obstáculo a la hora de conseguir tus objetivos y sueños.

 

Si el trabajo que haces no es lo que quieres, eso significa que pasas al menos ocho horas al día haciendo algo que no te gusta, en un sitio que no te gusta y sintiéndote culpable porque te gustaría estar haciendo otra cosa y no das lo mejor de ti misma.

Y si hablamos de otros aspectos de tu vida igual, te pasas sufriendo la mayor parte del tiempo. ¿No te parece que ya es suficiente?

Si realmente quieres hacer algo al respecto, es hora de dejar de quejarse y de ponerse manos a la obra. Por supuesto es mas fácil decirlo que hacerlo, pero tu desafío está en saber encontrar la oportunidad en estas circunstancias.

Al final, las excusas no son más que miedo y el primer paso a dar es identificar qué es lo que verdaderamente te asusta.

Estos son los miedos mas comunes:

Miedo a los cambios.

A casi nadie le gustan los cambios y mucha gente prefiere olvidarse de lo que realmente quiere antes que enfrentarse a cualquier tipo de cambio. Sin embargo, los cambios no tienen por que ser para mal, al contrario, te pueden traer muchas cosas buenas (seguro que te acuerdas de alguna ocasión en la que un cambio fue para bien).

Por otro lado, los seres humanos nos adaptamos a prácticamente todo y es algo a tener siempre en mente, que nos adaptamos a las cosas nuevas y empezamos a considerarlas normales en poco tiempo (y te lo dice alguien que ha cambiado de ciudad, de país, y de carrera).

Miedo a lo desconocido.

A veces es difícil enfrentarse a lo desconocido, con el resultado de que prefieres quedarte como estás, aunque no seas feliz. Es a lo que estás acostumbrada, lo que conoces, lo que puedes manejar y eso es más fácil que atreverse a dar el salto a lo desconocido. Pero piensa, ¿te va a llevar a algún sitio quedarte ahí sin hacer nada?

 

Miedo a cometer errores.

Todos cometemos errores, somos seres humanos. Lo errores nos enseñan muchas cosas y al contrario de lo que piensas, lo malo no es cometer un error, sino lo que haces para remediarlo (si es que es necesario remediarlo).

Así que no te preocupes tanto por cometer errores, que para casi todo hay solución y que a base de errores se aprende; por no mencionar las cosas que se han descubierto por error (por ejemplo la penicilina).

 

Miedo al éxito.

Mucha gente teme las supuestas consecuencias negativas del éxito, los sacrificios que en teoría te va a conllevar. Te convertirás en alguien egoísta, materialista, esnob…No tendrás tiempo para tus seres queridos, y mucho menos para ti misma.

Pero ¿sabes qué?

Tú tienes mucho más control sobre tu vida del que quieres admitir.

Puedes decidir cuáles son tus prioridades y ponerlas en primer lugar. Además, el éxito y el dinero no te van a convertir en una mala persona si nunca lo has sido.

Una vez oí que el dinero te hace más de lo que ya eres. Así que si eres una buena persona y te gusta ayudar a los demás, tener mas dinero hará que puedas ayudar incluso más.

 

Miedo a tomar una decisión equivocada.

Para muchas de vosotras tomar decisiones es un castigo. Quieres estar segura de que sea la decisión correcta, la mejor. No quieres cometer un error del que te arrepientas toda la vida, ¿verdad?

Te equivocas, no necesitas la decisión perfecta, sino una lo suficientemente buena, que se ajuste a tus valores y necesidades. Además, la mayor parte de las decisiones (sobre todo las relacionadas con tu carrera profesional) no son de por vida; en la mayoría de los casos puedes cambiar de opinión.

Y como mencioné antes, lo que realmente importa es lo que hagas con las consecuencias de tus decisiones.

 

Miedo al fracaso.

¿Y qué pasa si fracasas? Aprenderás la lección y no cometerás los mismos errores la siguiente vez.

Hasta los personas con más éxito han fracasado alguna vez. Así es la vida.

Así que simplemente ten en cuenta que el fracaso no es malo, es un paso mas hacia el éxito.

 

Miedo a no estar a la altura.

Te asustan la alta responsabilidad, las expectativas, no ser capaz de hacerlo tan bien como deberías, no triunfar en todo lo que hagas. Si has sido elegida para un puesto de responsabilidad es porque te lo mereces, porque vales para ello. ¿O tú crees que te lo habrían ofrecido si no fueras capaz de hacerlo?

 

Todo el mundo ha tenido miedo en uno u otro momento de su vida y es normal. Lo que es importante es identificar claramente cual es tu principal miedo, para que puedas racionalizarlo y descubrir cómo puedes sentirte mejor.

Por ejemplo, si tienes miedo al fracaso tener un plan B te hará sentir más segura.

 

Por otro lado, ¿qué es lo peor que puede pasar?

Considera estas preguntas: “¿Qué pasaría si…?” Y entonces, ¿qué?…Y ¿qué?

Por ejemplo, ¿qué es lo peor que podría pasar si no fueras lo suficientemente buena para el trabajo? Me despedirían. ¿Y que pasaría si te despidieran? Me sentiría fatal, pero supongo que encontraría otro trabajo. ¿Y que? Supongo que no pasaría nada, sobreviviría.

 

En la mayoría de los casos, ese final tan temido no sería tan malo como esperas y desde luego sobrevivirías.

Si tienes claro qué es lo que quieres conseguir y tienes una estrategia con objetivos realistas, serás capaz de, paso a paso, seguir adelante a pesar del miedo.

Ni siquiera tienes que superar los miedos, no tienes que vencerlos; solo tienes que seguir adelante a pesar de ellos.

 

No dejes que tus excusas y miedo te hagan conformarte con menos de lo que quieres o, peor, con algo que ni siquiera quieres. Tienes derecho a disfrutar de tu trabajo y de todas las áreas de tu vida.

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La Dra. Aida Baida Gil, coach certificada y fundadora de www.coachdelaprofesional.com se dedica a ayudar a las mujeres profesionales que se sienten estancadas o insatisfechas y que están listas para avanzar profesionalmente, establecerse por su cuenta o redirigir su carrera.

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QUÉ HACER CUANDO NO TIENES PACIENCIA PARA LOGRAR TUS METAS

Una de las preguntas que más me hacen y uno de los problemas que más suelo ver es la poca paciencia a la hora de lograr las metas.

¿Te suena?

Esperar resultados rápidos, querer ver cambios de la noche a la mañana y desesperarte si tardan más de lo que tú crees. Así que empiezas a pensar que te has equivocado de camino o que no eres buena y abandonas.

Empiezas otra cosa y lo mismo, no tienes paciencia y abandonas.

¿Cómo puedes solucionar esto? ¿Hay alguna forma de cambiarlo?

 

>> Escucha este artículo aquí –>Qué hacer cuando no tienes paciencia para lograr tus metas

 

El problema es que muchas personas pretenden tener resultados rápidos con el mínimo esfuerzo posible y, sinceramente, eso no es realista.

Me encuentro con esta situación cuando hablo con personas que quieren poner su propio negocio y que lo quieren ya porque necesitan dinero urgentemente (no es una buena razón para empezar un negocio).

O con personas que quieren un cambio profesional pero lo quieren todo hecho, nada de empezar desde cero y perder el estatus o la comodidad que ya tienen.

O quizá tu caso sea que te parece mucho tiempo lo que necesitas y te da pereza. No te vas a poner a estudiar otra carrera ahora, ¿no?

 

Lo que tienes que tener clarísimo cuanto antes que la GRAN MAYORÍA de los cambios y negocios requieren tiempo. Y normalmente más del que te imaginas.

 

Sé que no es lo que quieres oír, pero que no te guste no quiere decir que no sea verdad.

 

Así que considera esto cuando te estés planteando cualquier tipo de cambio o empezar tu propio negocio:

 

1. Sé realista.

No te embarques en algo que requiere tiempo si no lo tienes o no estás dispuesta a aguantar. Si tienes deudas y quieres un negocio para ganar dinero el mes que viene y salir de ellas, NO es la mejor opción. Probablemente acabarás más endeudada.

Si quieres cambiar de profesión pero no tienes tiempo o no quieres probar otras cosas o estudiar algo diferente o buscar trabajo, ¡no te embarques!

Siéntate seriamente a pensar cuánto tiempo vas a necesitar y añádele algo más de lo que te imaginas y cuando lo tengas claro entonces decide si estás dispuesta a lanzarte o no. Esta vez sabiendo el tiempo aproximado que va a conllevar. Así no perderás la paciencia tan rápido porque ya sabrás lo que esperas.

 

2. Aprende a mantener la motivación cuando las cosas vayan más lentas de lo que preveías.

Quizá pienses que una vez que tomas una decisión todo será un camino de rosas y estarás motivada siempre.

Y de repente te encuentras con que no es así y piensas que te has vuelto a equivocar de decisión.

Error.

Como bien dijo Zig Ziglar la motivación es como el baño, hay que hacerlo a menudo. No esperes estar motivada indefinidamente porque no va a pasar.

Tendrás altibajos, momentos de desánimo y desilusión y ES NORMAL.

Nos pasa a todos, no es que no valgas para eso o que no tengas paciencia. Trabaja tu motivación.

 

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3. Recuerda que no eres un robot.

Es fácil desesperarse pensado que no tienes paciencia, que no te salen las cosas, que tendrías que estar más motivada, que tendrías que…

Recuerda en esos momento que no eres un robot, eres un ser humano y es normal tener altibajos. No pretendas estar siempre entusiasmada, motivada, feliz, llena de ideas y creatividad.

No eres un robot. Y si tienes días malos no hay nada malo en ti ni en tu proyecto, es NORMAL.

(Otra cosa es que todos los días sean malos, ese ya es otro tema).

 

¿Qué me dices? Cómo mantienes a raya tu impaciencia. Compártelo en los comenzaréis y ayudaremos a más personas : )

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La Dra. Aida Baida Gil, coach certificada y fundadora de www.coachdelaprofesional.com se dedica a ayudar a las mujeres profesionales que se sienten estancadas o insatisfechas y que están listas para avanzar profesionalmente, establecerse por su cuenta o redirigir su carrera.

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No más.

-“La economía murió”

-“quiero paz y salud”

-“están todos locos”

-“la vida no es ni tensión ni depresión ni angustia”

-“me están envenenando a mis hijos”

-“quiero un mundo estable”

-“me cansé de tanta lesera”

-“quiero vivir de verdad”

-“la gente perdió el rumbo”

-“las noticias son puras atrocidades”

-“nos vamos fuera de Santiago”

Las personas están diciendo muchas cosas. Algunas practican lo que dicen. Otras quieren aprender a hacer lo uno y también lo otro.

Tiempos de cambio. El camino hacia la paz, la salud y la cordura. Quién sabe (exagerados como solemos ser, y después desvirtuamos lo que habíamos comenzado a hacer bien). Pero que pasan cosas – pasan. Como dijo Galileo respecto a la tierra “Eppur si muove”, y sin embargo se mueve. También aquí, ahora, algo se mueve. Claro, algo hay que es nuevo en nuestro medio, algo que la gente siente y dice. No más insensateces. No más. Y algunos actúan sobre lo que dicen.

No más quemar la salud para comprar status, para vivir a la moda, para aparentar algo que no tiene significado. Sino respetar la salud, promoverla, cuidarla. Y entonces, sobre la base de una buena salud, desplegar con entusiasmo y creatividad eso que tiene sentido ahora aquí para mí, para ti, para nosotros: la generosidad,  la comunidad, el ir juntos, el aportar, el limpiar, el nutrir, el ser felices.

Todo cambio es difícil. Lo sienten las personas que vienen a nuestro centro, cargadas muchas veces con un diagnóstico pesado al corazón y a la mente. Creía que lo estaba haciendo bien, mira lo que he logrado, siempre esforzándome, dando lo mejor de mí – y ahora esto – yo, ¿cambiar?

A veces queda tan claro quién manda aquí: la naturaleza y no la cultura, nuestra biología y no nuestras ideas, nuestra realidad y no nuestras ambiciones. Y queda muy claro que podemos dar lo que nos sobra, no lo que nos falta. Y para que nos sobre debemos estar sanos, muy sanos, entonces recién sobra, y lo que sobra es entonces también lo mejor de nosotros. Lo hemos aprendido en contra de nuestra voluntad, y las personas que vienen donde nosotros lo aprenden también en contra de su voluntad. Pero al otro lado del cambio emerge una gran palabra que ilumina todo a su alrededor: gratitud. Gracias que tuve cáncer, dice una mujer. Gracias que tuve angustia, dice otro. Gracias que tuve que cambiar para poder seguir viviendo, gracias por descubrir esto otro que no creía que existía.

Hacer un cambio de Santiago al sur o a la costa es más fácil, pero igual es un cambio fuerte. Sin embargo en quienes lo han hecho vemos después otras caras, en ellos y en sus niños: humildes, blandos, tranquilos, radiantes. Un homenaje a la salud, a la cordura y a la osadía.

 

Jens Bücher – Ingeniero Comercial, Fellow, American Institute of Stress y miembro del Colegio de Ingenieros – Chile, dirige el Centro de Desarrollo de la Persona Bücher y Middleton Ltda.

www.persona.cl

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La pregunta que no te va a gustar pero sí te va a ayudar

Si estás agobiada o estresada por alguna situación que no sabes cómo cambiar. Si te sientes estancada, bloqueada y piensas que en realidad poco puedes hacer…

La pregunta que tengo hoy para ti te va a ayudar mucho. Eso sí, no te va a gustar nada.

La descubrí hace poco leyendo un libro del que ya te he hablado en Facebook en otra ocasión: “Superpoderes del Éxito para gente normal” de Mago More (que por cierto me ha gustado mucho, es muy recomendable).

Y te aseguro que te va ayudar mucho. Así que piensa un una situación que te agobie y de la que no tengas claro cómo salir. Hazlo ahora antes de seguir.

Y aquí tienes la pregunta:

¿Y si fuera por tu culpa?

Y antes de que te indignes…

Ya sé que muchas cosas no son culpa tuya, obviamente. En realidad da igual de quién sea la culpa, lo que quiero, como siempre, es darte un impulso para que hagas cosas diferentes, para que cambies, para que te atrevas; o para que encuentres lo que buscas y esta es una herramienta más, aunque no te guste.

Y tampoco caigas en la otra cara de la moneda, empezar a pensar que todo es culpa tuya y que eres así o asá. No. Esa no es la idea.

Así que sigue leyendo.

La idea es: Si fuera culpa tuya, ¿qué harías para arreglarlo?

¡Eso es lo importante! Porque como muy bien dice Mago More en su libro, cuando piensas que lo que te pasa es culpa de otros o de tus circunstancias, lo que asumes es que tú no puedes hacer nada al respecto y que tu vida va a seguir igual (¡y qué duro es eso!).

Sin embargo, cuando consideras que puede ser culpa tuya, lo que asumes es que puedes hacer algo al respecto, buscas las áreas donde tú puedes tener el control y eso te abre la puerta al cambio.

Y no solo al cambio sino a sentirte fuerte, segura de ti misma y con el control de tu vida, lo que a su vez te da motivación y fuerza para cambios futuros. ¿Útil, no?

Así que piensa en una situación en concreto, y dime, si fuera por tu culpa, ¿qué tres cosas podrías hacer para solucionarlo?  Cuéntamelo en los comentarios, elige una y empieza a hacer cambios.

La Dra. Aida Baida Gil, coach certificada y fundadora de www.coachdelaprofesional.com se dedica a ayudar a las mujeres profesionales que se sienten estancadas o insatisfechas y que están listas para avanzar profesionalmente, establecerse por su cuenta o redirigir su carrera.

 

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¿Cómo salir de tu zona de confort?

Iniciar algo nuevo en tu vida es un cambio. Y un cambio, por pequeño que sea, conlleva salir de tu zona de confort. Es fácil no hacer ejercicio. Es fácil comer lo que sea con tal de calmar el hambre. Es fácil vivir con pereza. En cambio comenzar a hacer actividad física, cocinar saludable o ser productivo por las mañanas, requiere de energía y esfuerzo.  Todo cambio en tu vida, va requerir un esfuerzo por tu parte. ¡Tómalo como una inversión!

Mucha gente evita el cambio, aunque sea para mejorar, para evitar la incomodidad que genera. Dándole más preferencia a las rutinas insaludables, simplemente porque son más fáciles de llevar o porque son lo que ya conozco.

 

¿Por qué nos resistimos tanto a ese cambio? Existen varios motivos:

1. Queremos gratificaciones instantáneas

Descansar en el sofá es más cómodo en este momento que salir a hacer deporte. Revisar el correo o Facebook es más fácil ahora, que hacer ese proyecto que has estado posponiendo. Comer pastel de chocolate es más sabroso, en este momento, que comer verduras. Lo que se nos olvida, o quizás no queremos pensar en ello, son los resultados que conllevan estas acciones en el futuro.

2. Tenemos miedo a algo

Miedo a no hacerlo correctamente, miedo a fracasar, a lo desconocido… Eso nos hace querer posponerlo, haciendo algo sencillo, conocido y seguro en su lugar. Pero lo que no sabes, es que si no empiezas a tomar acción hoy, ya has fracasado antes de intentarlo.

3. Posponer el cambio es más fácil

No hay consecuencias negativas inmediatas vamos a pagar por ello más tarde, pero por ahora, nada malo pasará.

 

¿Y qué puedo hacer al respecto? Te propongo 3 soluciones:

Solución A: Deja de lado esa falsa creencia de que será fácil

Todos esperamos que el cambio sea fácil, tenemos la expectativa que los cambios sin esfuerzo existen y creemos fervientemente en esas historias acerca de los cambios de la noche a la mañana existen.  Pero eso no sucede en la vida real. Hay que saber que se requiere de constancia para lograr un resultado. En el ejemplo “Quiero correr un maratón este año”, se piensa que un buen día despertaremos fuertes y capaces de correr 42 kilómetros. Ridículo, ¿verdad?

Deja ir la idea de que es fácil, tal vez lo sea y te sorprendas a ti mismo, pero si no lo es, aprende a ser constante, recuerda que el esfuerzo que hagas hoy para incorporar un hábito en tu vida permanecerá para siempre.

Solución B: Toma el cambio en pequeñas dosis

Los cambios nos generan malestar ¿Pero qué pasaría si el cambio es tan pequeño que ni si quiera lo notamos?  Suena a una estrategia para engañar a nuestro cerebro, y lo es. Pero lo mejor es que funciona, por eso la mejor estrategia para lograr un gran cambio es comenzar con pasos muy pequeños y fáciles de alcanzar. De esta forma el malestar será mínimo y nos permitirá seguir con cambio más ambiciosos.

Empieza poco a poco, con dosis que tu consideres que puedes tolerar. No empieces a correr 42 kilómetros a partir de mañana, porque pasado mañana no podrás ni moverte, además de tener la sesación amarga de no haberlo conseguido y de fracaso. Mejor empieza con distancias pequeñas, aumentándolas gradualmente.

Solución C: Intenta hacer metas más disfrutables, además de alcanzables, realistas y específicas.

Ya sabemos que salir de nuestra zona de confort nos produce malestar, esto quiere decir que realizar una acción que genere un cambio no será cómodo. Si tienes que dejar el cómodo sofá para salir a correr, seguramente no tendrás una sonrisa de felicidad, por lo menos no al principio. Pero todo depende de la perspectiva desde donde se vea y de la imaginación que tengamos para cumplirla. Esta estrategia también forma tu plan de acción para cumplir la meta. Trata de hacer tus metas disfrutables, para mejorar su aceptación.

Por ejemplo: Si tienes que salir a correr como te lo propusiste, y esto te genera incomodidad y malestar ¿Por qué no escuchar música mientras corro? Este simple cambio puede hacer la actividad mucho más divertida y disfrutable, tanto que el tiempo que destinas a correr se pasara volando. Si correr se te hace una actividad muy solitaria, entonces, ¿por qué no reunirse con amigos para jugar fútbol? 

Ya ves que tienes varias soluciones, la cuestión en qué te centras, ¿en la solución o en el problema? ¿Qué solución vas a aplicar hoy?

 

 

Irene Morales

Psicóloga Clínica y de la Salud

www.facebook.com/IreneMoralesPsicologia

Extraido de www.institutodraco.com/es

 

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