“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo” (A.Einstein)

La frase de Albert Einstein “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo” se me viene a la cabeza cada vez que atiendo personas cansadas de que nada les resulte como lo desean y sin embargo, siguen haciendo lo mismo. Muchas veces de forma rutinaria, repiten el mismo proceso esperando conseguir un nuevo resultado, que finalmente, nunca obtienen y ahí los invade la desesperación, frustración, cansancio, desilusión y muchos otros sentimientos que sólo desalientan el espíritu.

Por ejemplo, es tan simple como hacer un mismo trayecto en auto en el que me demoro 30 minutos y pretender demorarme 15, haciendo la misma ruta. Ahí el resultado será, ir estresada por demorarme la mitad, corriendo riesgos innecesarios, realizando faltas en las normativas del tránsito, etc. Así y todo, no lograría demorarme la mitad del tiempo estimado.

Entonces como lo hacemos?

En este caso sería, usar alguna plataforma para ver cómo está el tránsito, tomar algún camino alternativo o cualquier otra medida que aporte a lograr la meta.
La idea es abordar lo que no hemos conseguido, no desde la frustración y la rabia, sino desde la perspectiva de que sólo es un resultado no deseado y ver qué medidas diferentes debo tomar. Mirarlo de frente, sin juicio, sin culpa, sin miedo y enfrentarlo desde cero, como si fuese la primera vez que me ocupo de él.

Además, movimiento genera movimiento, por lo que cuántas más vueltas y alternativas brindemos para lograr el resultado deseado, más posibilidades tenemos de conseguirlo.

Esperanza, acción y cambios para que obtengan aquello que SI quieren con el corazón.

Paula Eugenia Fischer Levancini

Coach en Programación Neurolingúística

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Innovar es Superfluo…

¿Quién necesita innovaciones? ¡No hace sentido, no pues, piénsalo, inmenso desperdicio! Para eso existen muchos ejemplos, demasiados. Tomen el ejemplo de una maleta con ruedas…, sí, ese con las rueditas abajo pegadas a la valija. Casi ya no existen normales, sin ruedas. Antes ninguna tenía ruedas y lo más bien que las cargamos. ¡Un hombre bien hombre, acarrea las suyas y las de su mujer!

¿Quienes estuvieron esperando que a alguien se le ocurriera? ¡A nadie, por supuesto!

La sociedad estaba concebida sin esas rueditas, había cargadores de maletas en hoteles, estaciones de trenes, aeropuertos…. Esas personas que ganaban su propina y se hacían su ingreso adicional. Los nietos que se las llevaban a sus abuelas, también recibían unos Pesos. ¡Las maletas están hechas para ser cargadas, no rodadas!

Bernard Sadow  tuvo la idea en 1970, cuando arrastró dos pesadas maletas por un aeropuerto al regresar de vacaciones. Esperando en la aduana, observó un trabajador, como hacía rodar una máquina pesada sobre una patineta.

Le dijo a su esposa: ¿Sabes, eso es lo que necesitamos para el equipaje”. Cuando regresó a trabajar, tomó las ruedas de un baúl y las montó en una gran maleta de viaje. “Puse una correa en el frente, tiré de ella y funcionó”, dijo.

Esta invención, por la que tiene la patente de EE.UU. No. 3.653.474, como “Equipaje Rodante”, no tuvo una inmediata aceptación, pero finalmente se impuso.

Claro, muchas innovaciones en un inicio parecen sin sentido, inútiles, superfluas.  ¡

No vayas a creer que todo el mundo estaba esperando esa buena idea!

En el caso de Sadow, en realidad debiéramos hablar de Exnovación

  • Thermomix: ¿quién va a querer gastar tanto dinero para hacer comida en casa?
  • Nanotecnología: ¿Nano…qué?
  • GPS: ¡Eso es sólo para desbocados y quienes no saben leer un mapa o plano!
  • Post-it-Notes: ¿Para qué voy a andar pegando papelitos amarillos?
  • Viagra: ¿no me van a decir que a muchos no les ha cambiado la vida?
  • World Wide Web: ¿qué, para qué? ¡Que absurdo!
  • Teléfono móvil: eso es fantasía y además, molesto, no sabría donde guardarlo. Bueno…, las mujeres podrían en sus carteras.

La lista sería interminable…

La hora del nacimiento de una innovación, casi siempre va acompañada de la crítica, de que no hace sentido.

Más bien soy de la opinión, de que si las personas ocasionalmente no hacen cosas sin sentido, tampoco sería posible crear cosas inteligentes que hacen mucho sentido.

Ricardo Gevert – Adm. Industrial

texto extraído de www.gevert.com

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No soy Angelina, pero también he estado ahí

Cuando llega nuestro primer hijo todo nuestro mundo cambia. Y cuando digo todo, me refiero absolutamente a todo, y esto, necesariamente, también nos incluye a nosotras mismas y a nuestros – hasta ese entonces- compañeros de ruta.

Entonces, ¿por qué nos llama tanto la atención que Angelina Joe Lee chutée a Brad Pitt argumentando diferencias irreconciliables? Esto nos hace recordar que los cuentos de hadas no existen y que realmente es complejo llevar a cabo un proyecto familiar (aunque seas rico, inteligente, famoso y muy guapo)

Y es que uno realmente NO SABE cómo va a ser de mamá y papá hasta que está ahí.

Los más enchapados a la antigua podrán decir que “esas cosas se conversan antes del matrimonio” pero resulta que no tenemos una visión adelantada de las cosas, ni de los hechos, ni menos de los sentimientos que afloran luego de la llegada de un hijo.

Y si bien, hace rato que las mujeres dejamos de creer en cuentos de hadas, lo que respecta a la maternidad sigue idealizado en muchos aspectos y este es uno de ellos: tu marido no es el padre que te imaginaste que sería. Y tú, te descubres cada día siendo una mamá que tampoco sabías que serías. La Ma-Paternidad nos cambia y nadie nos lo dice antes de casarnos ni cuando esperamos una guagua.

No nos preparan para ser padres. Pero peor aún, no nos preparan porque es una receta tan única, exótica y original que es imposible de escribir o diseñar con antelación. Es tan sutil como la fecha en que debes cosechar la vid para hacer un buen vino. Depende de cada sepa, cada terroir, calidad de suelo, lluvias caídas durante el año, heladas, poda, inclinación de las laderas y días de sol. Y eso cambia todos los años, así tal cual, nosotras cambiamos con la maternidad y lo hacemos luego con cada hijo que llega.

Y, por su puesto, a los hombres les pasa exactamente igual.

La verdadera meta de los primeros años de crianza no es tener niños sanos, estimulados, que coman sano y se duerman temprano. La meta de los primeros años cuando se tiene hijos es no separarse del marido. Es reconocer al nuevo ser humano que también nació de la mano de esa guagua. Esa persona que cría junto a ti, pero que también enfrenta los vacíos que trae desde su propia infancia y que entrega amor, juegos y rutinas que le parecen las únicas, más adecuadas y “obvias”.

Y es que son esas obviedades– cada uno trae consigo y que supone como paradigmas de que son la única-mejor manera de hacer las cosas- las que entran en disputa. Pues es casi imposible que en TODO tengamos los dos la misma forma.

Pueden ser cosas simples como si nos gusta tener a los niños con doble calcetín y bototo o descalzos mientras están dentro de la casa. Puede ser si consideras que es mejor bañarlos en la mañana para partir el día despejado o en la noche para que duerman más relajados. Puede ser si consideras que tomarlos en brazos en exceso hace mal o crees que “portearlos” y llevarlos la mayor parte del día en upa es lo mejor para su desarrollo neurológico. Puede ser si crees que es mejor llevarlos a su habitación apenas cumplan los dos meses o dejarlos en tu cama hasta que se vayan solos. Puede ser el preferir llevarlos a la sala cuna o dejarlos en casa con una persona de tu confianza (podríamos seguir hasta al infinito)

Básicamente, puede ser cualquier cosa que para ti o tu partner de crianza se considere como un “intransable”.

Lo más duro es ver y darte cuenta de golpe, que aunque te hayas tomado las cosas con calma, aunque hayas pololeado varios años antes de casarte, aunque hayas esperado otro par de años antes de “ponerte en campaña”… Ni todos los café, bailes, viajes y paseos… NADA te permite conocer por adelantado a ese “padre” en el que se convertirá tu pareja y con ello en esa nueva persona.

Y como dice nuestro filósofo nacional Humberto Maturana “cambiar de opinión es un derecho humano” lo que sucede es que la llegada de los hijos nos cambia a nosotras y a nuestras parejas y el desafío está en el darnos cuenta, el ver en qué nos hemos transformado nosotras y ellos y el volver a elegirnos. Volver a escoger.

No todos lo logran y son varios los que optan o terminan escogiendo tomar caminos separados, así como el matrimonio más hermoso y estable de Hollywood de los últimos 10 años.

Daniela Parra

@daniparraperiodista en Facebook

www.themommy.cl

 

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