Escuchar es vivir dos veces

Cuando nos topamos con alguien excesivamente locuaz y verborreico nos solemos quejar de que «es una persona que habla mucho». Si además milita en el agotador egotismo, esa religión que convierte el ego en el único lugar de peregrinación al que siempre se acaba dirigiendo su discurso, solemos agregar que «es una persona que no para de hablar… de sí misma». Sin embargo, cuando nos cruzamos con otra que nos presta atención jamás la acusamos fiscalizadoramente como  «es una persona que escucha mucho». Yo no he oído a nadie la cantinela quejumbrosa de que «es insoportable, no me interrumpe nunca», jamás he visto enfadarse a alguien porque «esta persona no para de escuchar». El motivo es sencillo. A todos nos gusta hablar y nos halaga que nos escuchen porque en ambos casos se satisfacen enraizadas motivaciones del ser humano como el reconocimiento y el cariño. Escuchar es evidenciar interés por el otro, y a todos nos encanta esa muestra de consideración hacia nuestra persona.

Hace ya tiempo le pregunté a mi sobrina, que entonces sumaba siete años, qué diferencia existe entre escuchar y oír. Quería demostrarle que son dos verbos con significados muy distintos que sin embargo a veces empleamos erróneamente. Me contestó que escuchar es prestar atención a lo que se oye. Me dejó tan atónito que no agregué nada. Escuchar es un acto intencionado, oír, no, y en esa intención descansan todas las virtudes empáticas de la escucha. El refranero nos recuerda con conmovedor optimismo que «hablando se entiende la gente», pero yo creo que debería modificarse por «escuchando se entiende la gente». Realmente deberíamos aproximarnos a realidades más veraces matizando que «escuchando se puede entender la gente, y a veces así tampoco». En la novela El mundo que deslumbra de la gran escrutadora del alma humana Siri Husvedt se afirma taxativamente a través de uno de sus protagonistas que la mejor estratagema para seducir consiste en escuchar.  «No pretendo ser un cínico cuando digo que escuchar es la primera regla de la seducción», comenta un personaje al recordar cómo se ligó a su pareja. Nada nos magnetiza más que una persona nos conceda su tiempo, nos preste sus oídos y nos empuje ligeramente para facilitar que de nuestros labios salgan palabras abrazadas a otras palabras. Quizá sí hay algo que nos atrae más, y es que el que nos escuche nos regale un halago, esa caricia que sobreexcita al ego, siempre que esté bien fundado y sea merecido. Escuchar es seductor, escuchar permite conocer información novedosa frente a la que uno pueda aportar que ya se la sabe de memoria, escuchar está muy bien retribuido sentimentalmente, escuchar es la única forma de documentar el alma de nuestro interlocutor. Escuchar de verdad es vivir dos veces a la vez.

José Miguel Valle.  Escritor y filósofo
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¿“Sempáticos”?

Todos hemos oído hablar de empatía, y muy a menudo se nos ha explicado como “la capacidad de ponerse en el lugar del otro”. Sin embargo, en la mayoría de los casos, mano en el corazón, esto no suele funcionar tan bien en la práctica. Por supuesto es frecuente, que efectivamente logramos ponernos en la situación del otro, pero generalmente es porque estamos de acuerdo con esa persona, es decir simpatizamos con ella.

Así es que la simpatía exige consonancia, concordancia, coincidencia y muchas veces, ideas de valores similares. Simpatizamos con nuestras amistades y con quienes compartimos algo en la vida, por lo que nos parece más fácil “ponernos en su lugar.”

Sin embargo, no nos será tan fácil ponernos en la posición de cualquier persona, con la cual a primera vista no tengamos nada en común o diferencias abismales en algún ámbito. Por ello, no me gusta tanto la arriba citada definición simplificada y “vox populi” de empatía.

Más bien coincido con que la empatía es una postura comunicativa que nos permite respetar acciones interpersonales, y también sentirlas comprensivamente, independientemente de si estamos de acuerdo o no, si simpatizamos con esa persona o no.

Por lo tanto y tratando de hacer una mejor aproximación a la definición de empatía, propongo la siguiente: “la capacidad de expresar respeto y comprensión por la manera de actuar, pensar o sentir de la otra persona, ya sea que estemos de acuerdo o no.” En ese contexto, nuestra situación personal y opinión son indiferentes, ya que las posiciones incluso podrían ser contrastantes o antagónicas. De lo contrario, si las posiciones y opiniones son más bien coincidentes, simpatizamos con nuestra contraparte.

De la manera que lo explico arriba, lo he vivido muchas veces en mi vida, aunque debo reconocer, de que durante décadas actuaba más intuitivamente en ese sentido y no era tan consciente de ello. Cuando tomé real consciencia, fue hace unos doce o trece años atrás, cuando ahondé en una amistad con una persona por la cual sigo teniendo un inmenso afecto, quien muchos años antes de que la profundizáramos había sufrido el asesinato por razones políticas de su padre, en una época complicada y muy delicada de nuestra historia. Esta persona, de una posición política muy distinta a la mía, estaba pasando por un momento puntual especialmente sensible respecto de la pérdida de su padre. Efectivamente, a pesar de nuestras grandes diferencias ideológicas, la respeté honestamente y pude sentir comprensión por lo que había pasado y estaba pasando en ese momento, sin falsas posturas, tanto así, siento que en esos años incluso fui un buen apoyo, más allá de mi comportamiento al estilo del Río Guadiana: aparecer y desaparecer, el que nada tenía que ver con la situación señalada. Debo decir eso sí, de que simpatizábamos muy fuertemente en varios valores, diferentes a los meramente ideológicos políticos.

Por lo tanto, claramente sí somos capaces de llegar a sentir comprensivamente, si respetamos la posición y vivencia de la otra persona, sin condenarla o realizar un juicio de valor.

Para mostrar empatía, no es necesario expresar nuestra propia opinión sobre el tema, ya que ante todo la empatía requiere escuchar, observar y respetar la posición o situación de esa otra persona. Por supuesto, existen otras formas de hacer ver nuestra opinión y mostrar respeto, por ejemplo, a través de una comunicación tranquilizadora y deferentemente apropiada a la situación.

Pero por favor, no confundamos: a veces sentimos que somos empáticos, o incluso nos dicen que lo somos, pero cuidado, frecuentemente se trata sólo de querer complacer al otro o tratar de ser bien comportados, incluso a querer caer bien y obtener su aprobación. Tratamos de simpatizar, pero en realidad no empatizamos.

El respeto real, exige conocimiento y empatía. Ello, porque debemos conocer y observar a la otra persona para poder mostrarle nuestro respeto en su situación. El respeto requiere que todos tengamos el derecho de decidir cómo queremos vivir, pensar, actuar y sentir, sin ser juzgados por esas decisiones. Por supuesto, sin que ello ocasione daños a otros.

Cuando respetamos, comprendemos desde la posición en que habla, piensa o siente la otra persona, según sus propios valores, sin que necesariamente exista plena coincidencia en ellos. Además, si no pretendemos cambiarla a través del convencimiento racional o emocional.

Simpatizar significa compartir muchos valores, inclinaciones, etc. Empatizar significa mostrar respeto comprensivo por las diferencias sin juzgar.

Por lo tanto, no siempre puedes ser simpática(o) y empática(o) al mismo tiempo.

 

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TRES CLAVES PARA ENFRENTAR UNA ERA DIGITAL

El año 2004 cambia nuestra vida y la manera de comunicarnos, nace Facebook y con esta poderosa red social, se genera una nueva forma de interactuar con el mundo. Comenzamos a exponer pedazos de nuestras vidas que nos parecen divertidos o trascendentes y aquello que le contaba a una amiga o a mi pareja, ahora pasa a ser “contado” a través de una foto. Busco compartir, pero también quiero generar un impacto en quien me sigue en redes sociales.

El 2010 nace Instagram, que solo nos daba la posibilidad de subir fotos, dejamos de solo comentar nuestro “estado”, para ahora mostrárselo a todos aquellos que aceptó entren a mi mundo virtual. Esta red social, pasó a ser una de las formas más importantes de exponer los momentos importantes, nuestras vidas y nuestras formas de ser. No solo cambió la manera de relacionarnos (para los que ya somos más viejos), sino que pasó a ser casi la única manera de vivir y compartir que tienen nuestros adolescentes hoy en día.

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Sin darnos cuenta y frente a la exposición que vivimos al ser parte de las redes sociales, comenzamos a hacernos cada vez más vulnerables a la mirada del otro, a los comentarios y -aunque no lo creamos- a los “likes” de quienes nos siguen. Nuestras relaciones se volvieron menos profundas y la mirada de nosotros mismos comenzó a pender de un hilo o siendo más específica, a depender de la mirada del otro o del impacto que mi vida pueda tener en esa persona que la observa. Si bien, me considero estar en una generación distinta a nuestros adolescentes o millenials, no puedo dejar de compartir que las redes sociales a ratos sí han impactado mi manera de verme. Y la realidad es que se necesita tener una identidad y autoestima sólida frente a tanta exposición y vulnerabilidad.

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El problema es que nuestros adolescentes están en el proceso de formar su identidad, recién se encuentran con lo que son y quieren ser, y entonces poder distinguir aquello que quiero mostrar o como quiero definirme frente al otro se encuentra aún muy difuso. El problema surge además cuando su lema oficial pasa a ser “comparto, luego existo” o si vamos aún más lejos “influencio, luego existo”. ¿debo primero compartir para sentir que estoy viviendo el momento? ¿Debo lograr impactar a otro para sentir que mi vida tiene sentido?.

Hoy sin duda nos encontramos frente a jóvenes a los que les preocupa la cantidad de likes y seguidores, que saben a qué hora postear sus fotos para tener un mayor impacto, jóvenes que están dispuestos a pagar por tener likes o conseguir más seguidores para sus cuentas. Si no tengo likes, seguidores o comentarios es como si yo mismo no valiera la pena. Si no comparto, si no influencio…no existo. ¿Cómo influencio? ¿Cómo consigo likes? Mostrando lo mejor de mi, el mejor engaño, mi yo perfecto, mi yo que no existe.

¿Por qué ella puede tener la vida perfecta, bonita, tener pololo y una carrera que le gusta y yo no puedo lograr todo eso? … lo más irónico de todo, es que esa misma persona que se lo pregunta puede ser vista por otros como poseedora de esta “vida perfecta”. La consecuencia: un menoscabo de mi autoestima y una sensación penetrante de decirnos día a día que no somos lo suficientemente buenos, que no somos capaces y que nunca llegaremos a ser “perfectos como ellos”.

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¿Qué podemos hacer con todo esto?, claramente no podemos exiliarnos de las redes sociales. El camino es enfrentar la situación, como todo aquello que nos da miedo en la vida, buscar nuestras herramientas e intentar salir parado de la mejor manera posible. ¿Cómo lo logramos? Para mí son tres palabras claves, las tres A de la supervivencia a un mundo virtual: Autoconocimiento, Autoestima y Autocompasión.

Autoconocimiento: Debemos conocer aquello que somos, de que estamos hechos, cuáles son nuestras cualidades, con sus luces y sus sombras. Saber qué nos define, para que nada ni nadie lo haga tambalear. Si sabemos quienes somos, lograremos conocernos en aquello que nos hace mal y que nos hace bien. Podremos pensar en nuestro autocuidado y así poder decidir que es lo que quiero mostrar de mi mismo, cuanto quiero interactuar en él y a quienes quiero darle acceso a esta “parte” de mi mundo.

Por ejemplo, si tenemos hijos inseguros, o más sensibles a la mirada del otro, si vemos que aún no han logrado definirse bien en lo que son, ayudémoslos a cuidarse. Hablemos con ellos de cuanto se exponen, de que es lo que necesitan con esa exposición, que es finamente lo que quieren mostrar, como van a manejar lo que ven, lo que dicen y también lo que reciben de aquello que deciden mostrar. No nos expongamos nosotros y ayudémoslos a ellos a no exponerse en un falso yo. Envalentonémoslos a mostrarse honestamente y con la tranquilidad de que aquello que digan o dejen de decir no los define y que podremos sobrellevar juntos el impacto de lo que esto tenga.

Y nunca olvidemos que su autoconocimiento, pasa por lo que les mostramos nosotros de ellos mismos. Ellos son lo que nosotros les reflejamos, somos su espejo, si les decimos que son empáticos, generosos, músicos, sensibles, humildes, sencillos, ellos se irán definiendo en torno a eso. La manera que tienen de conocerse nuestros hijos es a través de nosotros, eso los arma y los va definiendo en la vida.

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Autoestima: ¿Cómo logramos fortalecer nuestra autoestima cuando ella igual depende de la mirada de mí mismo y la del otro? La autoestima se define como el sentimiento profundo de sentirse querido, acompañado, valorado e importante tanto para nosotros mismos como para otros. Entonces no podemos pensar que lo que el otro piense de mí no importa, la realidad es que sí nos importa, el tema es que aquello que piensa el otro, no puede definirme. Entonces lo primero y que ya hablamos será conocernos, estar seguro de lo que me define y entonces atreverme a ser yo mismo.

En la adolescencia el decidir atreverse es un camino difícil porque implica equivocarse, y a esta edad no somos amigos ni del error, ni del fracaso, debemos ayudarlos y ayudarnos como papás a mirar los errores como una tremenda oportunidad de aprendizaje. Solo por medio de ellos sacamos nuestras mejores herramientas que también nos definen en lo que somos. Si me equivoco en algo que dije o hice, el como salgo adelante me arma de fortalezas que finalmente me definen y fortalecen mi autoestima. No solo me atrevo y me arriesgo, sino que si me equivoco puedo salir adelante. ¿Habrá algo más poderoso que eso para nuestra autoestima?

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Autocompasión: Siempre se nos enseña como fortalecer a autoestima, pero el mundo no nos ha preparado para hablarnos a nosotros mismos. Una cosa es como me veo y otra muy distinta es como me trato. Vivimos en una sociedad exigente que despierta en todo minuto nuestro critico interno. Siempre “podría haberlo echo mejor” “no soy tan buena en lo que hago” “nunca llegare donde me propongo si me sale mal”. Tendemos a hablarnos de manera poco amable y desde una mirada inquisitiva y poco cariñosa.

En una era en donde nos exponemos cada vez más a la mirada del otro, necesitamos aprender a tratarnos bien. Cambiar nuestros auto diálogos, por mensajes llenos de cariño, comprensión y apoyo. ¿Por qué si puedo ser compasiva con el otro no puedo serlo conmigo misma?. Comencemos a decirnos “salió mal, pero podemos aprender de eso” “la próxima vez podré hacerlo distinto” “es la primera vez que me salía mal, tenia permiso para equivocarme”. Necesitamos ser mucho más amables con nosotros mismos, abrazar el error y a nosotros en ese error o sufrimiento.

¿Cómo logramos trabajar nuestra autocompasión? Aprendamos a decirnos frases cariñosas, alejémonos de la autocrítica, de aquellos juicios negativos que solo nos destruyen, enfrentemos nuestros miedos y confiemos en nuestras capacidades para enfrentar las dificultades que aparezcan en el camino, querámonos más allá de la mirada del otro, conozcamos y creamos firmemente cuanto valemos como personas, pero por sobretodo seamos amables con nosotros mismos.

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¿Cómo nos fortalecemos en una era digital? ¿Cómo nos definimos un mundo virtual donde todo se muestra perfecto? Busquemos palabras poderosas que nos definan, conozcamos nuestras sombras y que estas nos construyan. Veamos el error como una oportunidad de crecimiento y dejemos de valorarnos y mirarnos a través de la mirada del otro. Y por último: Arriesguémonos y enfrentemos todo aquello que nos da miedo porque solo eso nos hará creer en nosotros mismos y nuestras capacidades. Y por favor, ayudemos a nuestros adolescentes a recorrer el mismo camino.

Nuestra tarea como personas, padres o jóvenes es poder aceptar que no somos perfectos, que el de al lado tampoco lo es y que nada de lo que veo o muestro en las redes sociales es real. Solo es una “parte” de mi vida, no es mi vida y es solo una “parte” de mi yo, no es mi yo en su totalidad. Porque las personas reales sufren, son imperfectas, pelean y luchan con sus sombras, y eso nos hace más humanos y mejores personas.

María José Lacámara – Conoce más AQUI

joselacamara@gmail.com

Instagram: @joselacamarapsicologa

 

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MAMÁ TAMBIÉN TIENE NECESIDADES: ¿Cómo gestionarlas con los hijos de manera respetuosa?

Pau de 3 años quiere ir al parque, no quiere estar dentro de casa, se pone de mal humor si no sale. No quiere jugar ni pintar ni hacer nada dentro, solo salir toda la tarde, entonces insiste e insiste a su mamá que tiene mil pendientes, trabaja en casa y aún no ha almorzado. Si salen toda la tarde su mamá no podrá avanzar y terminará comiendo cualquier cosa y si no salen la tarde será difícil porque Pau seguirá insistiendo y su enojo tampoco permitirá que su mamá avance mucho. Entonces ella me pide consejos para adaptar a su hijo a sus necesidades y su realidad. 

No importa cuántas actividades le sugiera ni cuántos juguetes tenga a su alcance: Pau evidentemente quiere salir al parque a explorar el mundo lo cual es absolutamente normal para su edad. Si lo que pretendemos es críar a tiempo completo o trabajar desde casa (que implica pasar todo el día  con nuestro hijo) no será posible “adaptarlo a nuestra realidad” seremos nosotros quienes deberemos adaptarnos a la de el o ella. 

Yo se de primera mano lo difícil que puede llegar a ser y lo sobrecargada que una de siente, pero el tiene una necesidad concreta que es salir a explorar y quizás socializar, lo he visto con muchísimos niños de su edad incluso mi propia hija a la cual debo sacar a un parque, playa o ludoteca todas las tardes porque sino la tarde se torna poco feliz para ambas. Ella se quejaba y yo no podía trabajar entonces abrí mi consciencia ante la situación, me adapte a su necesidad, pare mi resistencia y deje que todo fluya.

Con un par de horas fuera la vibra cambia completamente y al regresar a casa ella ya se muestra mucho más dispuesta a jugar con sus juguetes o con su hermano y yo puedo avanzar con mis pendientes. 

Cuando hablamos con nuestros hijos sobre nuestras necesidades debemos ser cuidadosas y no recargar las palabras de modo que puedan ser confusas o generar culpas. En la primera infancia los niños recién están comenzando a entender el pensamiento lógico simple y no pueden procesar algo muy abstracto o irónico, entonces debemos utilizar pocas palabras y muy concretas: “ahora no podemos salir porque tengo hambre y voy a comer. Cuando termine salimos” en lugar de “Mama tiene mucha hambre porque no come desde el desayuno y así le faltaran fuerzas para seguir el día, tienes que esperar porque no sabes esperar” Recordar SIEMPRE hablar en primera persona: “yo quiero/siento/tengo” en lugar de “mama quiere/siente/tiene”. 

Por ultimo en las “negociaciones” no debemos olvidar que nosotros como adultos podemos esperar y tenemos noción del tiempo cronológico pero las criaturas aun no: ¿recuerdas cómo de pequeña viajar una hora en auto parecía una eternidad? 

Satisfacer las necesidades de los hijos aunque sea un ratito les permitirá clamarse y al sentirse satisfechos podrán redirigir su energía hacia otra cosa, pero si los hacemos esperar y esperar y esperar probablemente ese tiempo sea complicado y ellos insistan hasta satisfacer sus necesidad lo cual es normal.

Por Ana Acosta Rodríguez, Mamá Minimalista

Facebook: @mamaminimalista

Fuente: mamaminimalista.net

Ana_AcostaAna Acosta Rodriguez

Maestranda en Psicología Positiva Aplicada y experta en Mindfulness,  Inteligencia Emocional y Crianza con apego.

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Imagen: Nathalie Jomard

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El arte del buen amor en las familias. Las Constelaciones Familiares (III Parte)

Las Constelaciones Familiares

A través de una constelación, una persona, una pareja o una familia que plantea problemas de relación, de comunicación, de conducta, de personalidad, de salud, de sufrimiento en su trabajo u organización, etcétera, logra comprender en un tiempo breve las dinámicas e implicaciones desfavorables que operan en su sistema alimentando lo problemático, y cambiarlas. La metodología, que habitualmente se practica en grupo, es asombrosamente simple y escénica. Se eligen representantes para las personas involucradas en el asunto, las necesarias para su comprensión y solución, ya sean de la familia actual o de la familia de origen, parejas anteriores, personas de nuestro sistema laboral, etcétera, y luego se posicionan en el espacio, de manera que el “cliente” exterioriza la imagen interior que tiene acerca de sus vínculos y su red de relaciones. Se plasma así una geometría que expresa como se perciben las conexiones y el lugar que ocupa cada quien en el sistema. A continuación, afloran las dinámicas que mantienen los problemas, generalmente muy sutiles, casi invisibles, y se generan imágenes alternativas de solución a través, por ejemplo, de la integración de excluidos, o reparaciones entre las personas, o se completan movimientos emocionales pendientes, o se expresan frases rituales que ordenan, estructuran y alivian a todos los miembros del sistema. El cliente o clientes suelen tener la sensación de haber liberado viejos pesos, culpas o destinos difíciles, y de orientarse mejor hacia lo bueno y hacia sus propios objetivos.

Personas que repetían patrones o destinos desdichados (suicidios, adicciones, fracasos, luchas, depresiones, traiciones, etcétera) de otras personas en las familias, siguiendo amorosas lealtades invisibles, quedan liberadas. Hijos que aman ciegamente a sus padres, y navegan en la sintonía de su sistema, asumiendo dinámicas terribles como seguir a la muerte a otras personas cuyo duelo no ha sido completado, o enfermar o asumir sacrificios o culpas o venganzas por otros, o tomar a su cargo esfuerzos y lugares que no corresponden (como ser la pareja invisible de uno de los padres, por ejemplo), se muestran por fin disponibles para estar más felices en su vida o en su pareja o su trabajo, etcétera. El efecto de una constelación suele ser el de una magna liberación porque lo meramente intuido es desvelado y enfrentado, y porque lo no resuelto es encarado por fin, a menudo acompañado de una fuerte emocionalidad que es catárticamente descomprimida. De modo que las Constelaciones actúan a la profundidad de los misterios sutiles de nuestro grupo familiar y de los requerimientos de su Alma colectiva. Pues las Constelaciones trabajan con esta Alma común, un ente gregario y colectivo al que pertenecemos y de cuyo orden y salud depende nuestro bienestar personal. Es equivalente a Mente Sistémica o Red de Vínculos y se asemeja de algún modo a la idea del Inconsciente colectivo de Jung. Es decir, pertenecemos a un Alma colectiva familiar que nos envuelve y nos acoge al mismo tiempo, dándonos identidad y satisfaciendo nuestra sed de pertenencia, que es el instinto más poderoso del ser humano, al tiempo que nos ata a lealtades y exigencias sacrificadas, que pueden y deben ser superadas para que la orientación a la vida y la felicidad triunfe sobre sus contrarios de muerte y desdicha.

 

Joan Garriga
www.joangarriga.com/

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Extraido de www.joangarriga.com

 

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Casados con hijos

De verdad creo que una pareja que puede atravesar la edad preescolar de los hijos sin separarse tiene muchas probabilidades de mantenerse junta por muchos años, sobre todo si tienen más de un hijo y viven lejos de la familia.

Y es que aunque trate de recordar no puedo traer a mi mente situaciones de discusiones y dramas con marido antes de los niños. Por supuesto que teníamos algún roce, pero guardando la cordura y los buenos modales.

Podíamos pasar horas sentados en el living, cada uno en su computadora escuchando música y platicando. No había lucha de poderes ni negociaciones ni comparaciones ni reclamos. Cuando nos sentíamos un poco abrumados podíamos tomar distancia unos días, ahora es casi imposible.

Yo dormía las horas que necesitaba, tenía una vida social muy activa, me mantenía sola y nadie dependía de mí. El manejaba sus tiempos como quería y su calendario tenía muchos espacios en blanco. Pero eso cambió radicalmente cuando nacieron nuestros hijos…

El romance y el misterio se esfumaron: las únicas citas que teníamos eran en el sofá por las noches para coordinar actividades, pediatra, horarios en el calendario. Cuando el llegaba de trabajar hacíamos “choque los cinco” y yo me iba al gimnasio o a hacer alguna actividad sola, o sea que nuestro tiempo a solas era casi nulo.

Pasamos de amantes a roomies en menos de lo que canta un gallo. Sumado a que por las noches las energías eran tan bajas que solo queríamos ponernos en piloto automático.

Y como si esto fuera poco el estaba espantado por mis continuas fluctuaciones de humor, que estaban relacionadas con agotamiento, hormonas  y falta de vida social. Yo estaba envidiosa de que él fuera el que se iba a trabajar y pudiera desenchufarse y hablar con otros adultos sin interrupciones.

Yo no podía creer que él no se diera cuenta de todas mis necesidades no cubiertas, el no podía creer que la mujer sensual, independiente y positiva estaba irreconocible y se preguntaba si realmente volvería a ser las de antes. Muchos desencuentros. Y en medio de las discusiones la palabra separación y divorcio  a veces resonaban, en forma de amenaza pero no tan livianamente como para no tratarlas con la seriedad que merecen.

Yo a veces le decía: en el afán de criar a los niños de manera respetuosa y completamente entregados a ellos nos estamos dejando al margen como pareja y será mucho más negativo el efecto de un divorcio que el de una crianza un poco más “egoísta”, por decirlo de alguna forma.

Y qué hacer? Reconocer, hablar sin tapujos y priorizar. Si es posible buscar una guía profesional pero lo que no debemos hacer es tapar, esconder o minimizar. Hacer pequeños cambios en la rutina que aseguren momentos privados, de encuentro, de conexión. Tener presente cuál es el lenguaje de amor de nuestra pareja para redireccionar las energías allí. Besarse más! Abrazarse más! Aún en aquellos días que han sido más emocionales. Recuerda que: Una relación fuerte es elegir amarse, incluso en esos momentos en los que cuesta gustarse.

Por Ana Acosta Rodríguez, Mamá Minimalista

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Ana_AcostaAna Acosta Rodriguez

Maestranda en Psicología Positiva Aplicada y experta en Mindfulness,  Inteligencia Emocional y Crianza con apego.

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Características de las parejas que se aman profundamente

El psicólogo Robert Sternberg, propuso en su momento una explicación sencilla. Aunque, bastante completa de lo que significa el amor. Stenberg, hizo énfasis en que el amor como sentimiento está dividido en tres partes. Posteriormente, otros estudios que se han basado en esta teoría versan en las actitudes de las personas frente al amor. Por lo que, es mucho lo que se ha dicho sobre este tema.

De esta manera, hemos decidido intentar esclarecer las características de las parejas que se aman profundamente. ¿Por qué? Porque son ellas las que representan el pilar fundamental de lo que significa el amor verdadero. Entonces, ha llegado el momento de ver si lo que sentimos por nuestra pareja es algo duradero o solo un sentimiento efímero. ¡Sigue leyendo!

Existen 3 aspectos claves que determinan si una pareja se ama profundamente o no…

El amor es un sentimiento universal que mueve el mundo. El amor es la clave del bienestar del ser humano. Por tal, el amor de pareja es la piedra angular de la familia y la sociedad. En este tipo de amor existen ciertos aspectos que deben cumplirse para saber si el mismo es verdadero o no.

1. La pasión:

Incluye la atracción física y la sexual. ¿Quién no ha experimentado ese sentimiento en el que no se puede dejar de pensar en la persona que se ama? No importa lo que estés haciendo, siempre está en tu mente. Ya sea escuchando música, viendo televisión, caminando por el parque o durmiendo. La atracción que puedas sentir por esa persona es realmente abrumadora. No sale jamás de tu cabeza. Tengamos en cuenta que, las hormonas juegan un papel importante en esto. Puesto que, al desprenderse esas feromonas, todo puede descontrolarse. Al punto de sentir que estamos enloqueciendo.

Ahora, ¿Te preocupa que tus sentimientos sean correspondidos? Que el amor sea recíproco, para muchos, es la primera fase del enamoramiento. Se debe mantener esa pasión a lo largo del tiempo si una pareja desea amarse intensamente.

2. La intimidad:

Aunque es un factor muy importante en una relación no es determinante. Conduce al apego, pues crea una fuerte cercanía y conectividad. Es un proceso en el que existe una perfecta vinculación con la otra persona. Es uno de los aspectos de la relación que sostiene el afecto y la comprensión de la pareja que se ame mutuamente.La intimidad crece conforme se pase más tiempo con esa persona. Y, seguirá incrementando mientras se comparta más cosas entre ambos. Al punto que, cada aspecto que los caracteriza coincide con el ritmo de vida entre ambos. La intimidad es sustentada por la confianza y la seguridad. Al no existir estos dos sentimientos, se va mermando poco a poco hasta que desaparece.

Para esa pareja que desea amarse, la intimidad requiere de mucha paciencia. Por lo que, son muy pocos los que en verdad están preparados para ello. Hay que invertir mucho tiempo en la comunicación. Resaltando la generosidad entre ambos.

Si una de las dos personas ha sido dañada por relaciones previas, se puede tener muchas dificultades. Puesto que siempre existe el temor de que la misma experiencia que los marcó se repita nuevamente. Por ende, su actitud ya está predispuesta denotando muchas expectativas negativas en torno al desarrollo de su nueva relación, anteponiendo el pasado sobre el presente a vivir.

3. El compromiso:

El compromiso, finalmente es lo que determina el amor en una pareja. Es la habilidad innata de mantenerse conectados. Sin importar lo que llegue a pasar. Se debe tener un nivel de madurez muy alto para sobrellevar todo tipo de problemas. Desde enfados hasta los malentendidos que suelen existir en la relación de pareja. La clave está en la fe depositada en la otra persona. Claro está, sin caer en el error de juzgarla por acciones pasadas. Las cuales, no involucran la actual relación. Además, de no predisponer las acciones y gestos propensos a cometer errores.

El trabajar de forma conjunta, permite sobrellevar cualquier problema. Además de dejar caer todo tipo de barreras. El asumir la colaboración es el mejor camino para encontrar soluciones. El compromiso implica conciliación. Es un contrato que puede llegar a romperse. Sin embargo, hay que ser responsables y saber que no es una tarea fácil. Eso sí, no implica que se debe coincidir siempre en todo con la otra persona. La clave está en aceptar las diferencias del otro y aprender a vivir con ellas. De esta manera, podrás aumentar el amor en tu relación de pareja.

Extraido de: Editorial Phronesis

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Head Hunters: Habilidades gerenciales más demandadas y cómo ser el candidato ideal

¿Qué hace un head hunter? Los head hunters desarrollamos procesos de búsqueda directa. Las empresas acuden a nosotros para cubrir sus necesidades de talento más complejas o estratégicas, aquellas que una búsqueda convencional no puede cubrir. No publicamos anuncios, somos detectives, investigamos el mercado, levantamos las estructuras de las empresas de la competencia de nuestros clientes y atraemos a las personas idóneas para cada posición en función de las circunstancias. Cada caso es único, cada cliente es diferente, y cada perfil requiere una estrategia distinta. Sólo hay una cosa en común… una serie de habilidades que nuestros clientes SIEMPRE nos piden, unas competencias que todo profesional en posiciones ejecutivas debe tener.

Proactividad, comunicación empática, liderazgo y gestión de equipos, visión estratégica y orientación al cambio son las competencias fundamentales para desarrollar con éxito una función ejecutiva

  1. PROACTIVIDAD

La proactividad es la capacidad para hacer que las cosas sucedan. Las personas proactivas se conocen a sí mismas y toman sus propias decisiones analizando y sopesando las posibles consecuencias, con responshabilidad (habilidad para elegir una respuesta). Toman las riendas de su vida, y de sus decisiones.

Son personas que no centran sus energías en aquellas situaciones sobre las que no pueden influir como un taco, el tiempo, o la comida con su suegra el domingo (círculo de preocupación) sino en aquellas sobre las que sí pueden hacer algo, expandiendo entonces su circulo de influencia progresivamente.

Utilizan un lenguaje proactivo, por lo que nunca les oíras decir: “Aquí las cosas siempre se han hecho así” o “No podemos hacer nada”, “No he llegado a tiempo porque mis compañeros son muy lentos”, la responsabilidad de sus acciones y decisiones nunca está en agentes externos.

  1. COMUNICACIÓN

El mejor comunicador es aquel que sabe escuchar, y escuchar, es un arte. Los gerentes con buena capacidad de comunicación siempre tienen la puerta abierta al equipo, se muestran abordables y se esmeran en escuchar, son personas que conocen el pulso de su área u organización. Dejan de lado el email, el móvil y cualquier distracción, y se centran en la persona que tienen delante. Con los cinco sentidos.

Para escuchar efectivamente, debemos dejar de lado nuestra manera de interpretar la realidad, nuestras ideas preconcebidas, y escuchar desde el punto de vista del otro, entenderle poniéndonos en su lugar, con empatía. Todo comunica, la imagen, el tono de voz, los gestos, la mirada, la expresión… observamos el tipo de discurso, si el candidato responde con fluidez y es capaz de adaptar sus respuestas a lo que se le pregunta. Si mira a los ojos, hace preguntas, etc.

  1. LIDERAZGO Y GESTIÓN DE EQUIPOS.

El liderazgo implica dirigir los esfuerzos de un grupo de personas hacia una meta común y hacer posible que trabajen como un equipo. En general, el liderazgo es la capacidad de lograr que las cosas sean realizadas a través de otras personas. Un líder consigue alinear al equipo con sus objetivos y metas. La jefatura te la otorga la posición pero, el liderazgo, te lo tiene que dar el equipo…hay que ganárselo.

Para liderar un equipo es fundamental saber gestionarlo, y, para ello, un líder debe ser capaz de ponerse en el lugar de su equipo y orientar su discurso en función del tipo de interlocutor que tiene delante. ¿Cómo? Con empatía.

  1. VISIÓN ESTRATÉGICA Y ORIENTACIÓN AL CAMBIO.

La estrategia es como un mapa de carreteras. Sólo es útil si uno sabe dónde está y dónde quiere ir. La actitud y los conocimientos son importantes, pero si tenemos el mapa equivocado llegaremos muy motivados y sabios a un lugar equivocado…

Requiere la capacidad de prever y visualizar oportunidades y metas futuras y establecer los pasos necesarios para alcanzarlas. Toda la organización debe conocer la estrategia y un buen líder será capaz de alinear al equipo en esa dirección. La comunicación interna es fundamental para alinear e involucrar al equipo.

Para tener visión estratégica es necesario conocer el mercado, otros mercados, a la competencia, estar informado y tener “luces largas” para hacer conexiones.

Takeaways: Los Head Hunter no buscan superhéroes, buscan personas con ganas de aprender, con interés para desarrollarse, con la humildad necesaria para rodearse de un equipo mejor que ellos y con la capacidad para escucharlo, liderarlo y entenderlo. Busca tu sitio y tu objetivo en base a tus expectativas y valores y, cuando lo encuentres, será fácil ser esa persona.

blanca_rodriguez_ackermannBlanca Rodriguez Senior

Manager Ackermann

International Chile

Conoce a Blanca aqui

Articulo extraido de www.hrconnect.cl

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Quién quieres ser y cómo conseguirlo

Llegué a Chile hace más de dos años, tras aceptar la oferta de expatriación a Chile que le hicieron a mi marido y yo, que soy una novelera y todo lo que suene a aventura me apasiona, dejé aparcada por un momento mi carrera profesional….

Aterricé con toda mi vida a cuestas, como un caracol, con el reto de empezar desde cero y reinventarme teniendo que poner en práctica todos los consejos que solía dar como responsable de RRHH a muchos estudiantes universitarios sobre salidas profesionales:

“¿Qué harías con tu vida si tuvieras tiempo y dinero ilimitados?” les preguntaba. Creo que hay que optar siempre por lo que te haga feliz porque sólo hay una vida, con una faceta personal y otra profesional, pero solo es una.

Tras dar algunas vueltas sobre dónde volcar mis energías y mis 15 años de experiencia en RRHH y comunicación, y dudar mucho entre emprender o incorporarme en una empresa en Chile me decidí por lo segundo tras hacer este curso de Hello!Creatividad sobre marca personal que me ayudó mucho a poner sobre el papel lo que ya sabía. Salió algo así (siempre me gustó dibujar…).

Tras ese análisis me incorporé a una consultora global de talento que ofrece servicios de Executive Search y de gestión de personas, donde puedo conocer gente, investigar, aprender, conocer más a fondo el mercado Chileno, aportar soluciones creativas, escribir artículos para HR Connect, impartir algún curso y, en definitiva, poner en marcha aquellas cosas que me apasionan; las personas, la comunicación, la formación y la gestión del talento.

Tras mi periodo de reinvención, adaptación a un ecosistema desconocido, establecimiento de metas y de los pasos marcados hasta alcanzarlas, de alguna equivocación y de grandes aciertos os dejo algunos consejos para que definir “quién quieres ser y como conseguirlo”:

  1. CONÓCETE A TI MISMO.

Tómate un tiempo para ti. Pocas veces dedicamos tiempo a mirarnos a nosotros mismos. Se lo dedicamos a desarrollar nuestras habilidades, hacemos cursos, leemos artículos, pero, si no somos capaces de conocer cómo influyen en nuestro estado de ánimo los factores externos (conciencia emocional), si no somos conscientes de nuestras fortalezas y debilidades (auto-evaluación), si no confiamos en nosotros mismos (si no lo haces tú, nadie más lo hará), será muy difícil que podamos tener éxito en nuestras relaciones con los demás ya que, primero, debemos tenerlo en nuestra relación con nosotros mismos.

Haz esa labor de autoconocimiento y, una vez que te hayas conocido bien a ti, a tus valores y a tus expectativas, ¡es el momento de marcarte una meta!.

“De todos los conocimientos posibles el más sabio y útil es conocerse a uno mismo” William Shakespeare.

  1. MÁRCATE UNA META:

Cuando pregunto en las entrevistas por el proyecto profesional ideal, por la carta a los reyes magos o al viejito Pascuero, pocas personas son capaces de definirlo. Si no sabes lo que quieres es difícil que puedas conseguirlo… Se lo explica muy bien el gato de Chesire a Alicia…

Las personas de éxito visualizan los resultados antes de ir a por ellos. Así que, marca tu objetivo, cual puede ser el gap para alcanzar esa meta y, ¡a por ello!.

Lo primero que hay que hacer para alcanzar tus objetivos es… ¡SABER CUALES SON!

  1. ¿CÓMO CONSEGUIRLO?

Ya tenemos el objetivo, pues listo, a trabajar en los pasos necesarios. Sé proactivo y optimista, las cosas no suceden solas, hay que ir a por ellas. Si sabes lo que quieres puedes conseguirlo. Cada día tienes una oportunidad de oro para hacer algo diferente, o para seguir haciendo lo que te gusta.

Contacta con otras personas que trabajen en esa posición ideal, que representen aquello a lo que te quieres parecer. Y… ¡cópia! Pregunta, investiga y actúa.

Como dice Emilio Duró, se aprende por imitación. Por eso hay que ser brillante y entusiasta porque, una vida sin pasión no merece la pena.

No vale con motivarse, también hay que ponerse en forma.

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