Soy dependiente emocional, ahora ¿Qué hago?

Ahora que sabes que tienes una dependencia emocional, te enseñamos qué hacer y cómo puedes empezar un estilo de vida sin apegos.

¿No confías en ti mismo? ¿Sientes vulnerabilidad a las rupturas? ¿Le temes a la soledad? ¿Permites que tu pareja haga lo que quiera?, si respondes positivamente a cada una de estas preguntas, debes comenzar un proceso de desapego que te llevará a la libertad.

Para cambiar la dependencia emocional, debes comenzar por ti mismo. Lo primero que debes hacer es analizar tu infancia y cambiar el presente acerca de las heridas que dejó el pasado, encuentra el punto de quiebre y ¡Borrón y cuenta nueva!

Es importante identificar si solo estás emocionado o si amas a tu pareja, haz un análisis objetivo de tu relación y si la persona con la que estás no te brinda una estabilidad emocional ¿Para qué continuar con alguien así?

No amamos las cosas porque son valiosas, las vemos valiosas porque las amamos”, Walter Riso.

Estar solo no es una desgracia, enfréntate a la soledad, y esto te permitirá estar en contacto íntimo contigo mismo. Aprenderás a conocerte mejor y lo más importante, a amarte más. Es por esto que a continuación te dejamos unos consejos para que puedas alcanzar la independencia emocional que necesitas.

Ver las cosas como son

Sé muy objetivo, acomódate a los hechos que te indiquen la decisión que debes tomar. Si tu pareja te deja a un lado, tiene actitudes determinantes, déjala ir. Elabora tu duelo y no te enfrasques en lo que pudo haber sido

El apego emocional nos hace ver lo anormal como normal

Haz un análisis recordando todo, desde los buenos hasta los malos momentos, esto te ayudará a saber si estás en el lugar correcto de manera objetiva. Así, no dejarás de lado tus principios por querer justificar los actos negativos de tu pareja

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Alejarte paulatinamente de algo NO funcionará

La adicción por algo o alguien no se acaba lentamente. Si decides dejar a tu pareja “poco a poco” es autoengañarte, porque en realidad lo que haces es prolongar su permanencia.

Realiza actividades que te hagan crecer personalmente

Haz travesuras que no haces desde niño, infórmate en temas intelectuales, ve al museo, lee poesía. Incursiónate en el arte, explora tu “yo” interno y ensaya comportamientos diferentes a los que son naturalmente parte de ti. También viaja y conoce, puedes ir hasta donde tu bolsillo indique.

Aprende a querer la soledad ¡SIN PENA!

Vence el miedo a estar solo o sola, disfruta la soledad y ponte a prueba con ella. Sal al cine solo, sin importar lo que te digan, ve a disfrutar de una buena cena sin compañía. Así aprenderás a conocerte y disfrutarte más.

 Disfruta los silencios

Aléjate de los bullicios artificiales y disfruta los naturales. Intenta hacer algunas actividades en tu casa con los ojos vendados para desarrollar tu sentido del olfato, tacto y gusto; medita y realiza actividades que te hagan encontrar paz interior

Recuerda que la principal causa por la que no has tomado una decisión, es porque temes a lo desconocido. Te amarras al pasado, porque sientes que es la fuente de seguridad y placer que necesitas.

¿Estás dispuesto a vivir una vida sin apegos emocionales? Sé libre y vive el amor de la manera más sana.

Te recomendamos la Guía práctica para vencer la dependencia emocional.

 

Escrito por: Editorial Phronesis

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La gran mayoría de personas sufren por causa de esto

Hay algo particular en el uso del término «apego». En nuestra sociedad parece tener, en su uso, una connotación positiva, por lo cual vamos a dejar antes otra cuestión clara: hablaremos del apego como sinónimo de adicción. Para esto, comencemos estableciendo la diferencia entre las adicciones que son aceptadas o están reglamentadas por la psicología y la psiquiatría y las que no: se tiende a llamar apego a las adicciones que no están clasificadas. Así, cuando hablamos de adicciones la gente suele ponerse en alerta; esa alerta es necesaria.

¿Qué quiere decir «apego afectivo»?

El apego es un vínculo obsesivo con un objeto, idea o persona que se fundamenta en cuatro creencias falsas: primera, que es permanente; segunda, que te va a hacer feliz; tercera, que te va a dar seguridad total y, por último, que dará sentido a tu vida. Cuando tienes un vínculo de este tipo no estás preparado para la pérdida y, por ende, no aceptas el desprendimiento.

¿Qué es lo que pasa con una persona cuando se apega a alguien? Es concluyente, el apego corrompe, eso te lo dirá cualquier psicólogo en este campo. Para mí, el apego, es el principal motivo de sufrimiento en la historia de la humanidad. Si el apego corrompe, pierdes tu dignidad, tu respeto, tus valores más esenciales. También pierdes libertad, y no puedes decidir cómo te vas a mover. Pierdes tranquilidad porque una de las características del apego es el miedo a perder aquello que deseas. Finalmente, pierdes también la alegría. Tu mente está tan metida en invertir recursos que pierde la posibilidad de disfrutar la vida con muchas otras cosas, te absorbe.  

Tal como lo indica Walter Riso en su «Guía práctica para vencer la dependencia emocional», hay dos perspectivas desde las cuales comprenderlo:

  • El apego afectivo es una vinculación mental y emocional, generalmente obsesiva, a ciertas personas, originada en la creencia irracional de que ese vínculo proveerá de manera única y permanente, placer, seguridad o autorrealización. Léase bien: “permanente” (indestructible, eterno, inmodificable, arraigado). En consecuencia, la persona apegada estará convencida de que sin esa relación estrecha sentimental (adherente o dependiente) le será imposible ser feliz, alcanzar sus metas vitales o tener una vida normal y satisfactoria «Sin él o ella no soy nada o muy poco» o cosas por el estilo. Es imposible vivir libre y sanamente con semejante lastre.
  • Lo que define el apego no es tanto el deseo sino la incapacidad de renunciar a él cuando debe hacerse y podríamos decir que tal renuncia es conveniente, si el vínculo resulta dañino para la salud mental y/o el  bienestar de uno, el mundo y la gente que nos rodea. Concretamente, respecto al amor, renunciar a una relación debería hacerse cuando:
  • Ya no te aman.
  • Tu autorrealización vital se ve afectada.
  • Si tus principios se ven vulnerados.

Para desapegarse, hay que tener un espíritu rebelde, ser irreverente con las causas del apego. Pero rebeldía no es salir gritando contra las cosas sin sentido, sino derrumbar esos esquemas básicos de autodestrucción en los que estás metido y establecer luego un nuevo paradigma de vida. Ser desapegado es, en cierto modo, ser un subversivo del orden establecido. En ninguno de los manuales que están saliendo ahora para ser feliz te dicen que hay que rebelarse contra las normas; En las guías prácticas de Walter Riso , con ese cierto toque de descaro y sinceridad que caracteriza al autor, cómo rebelarse asertivamente para darle una buena bofetada a la dependencia emocional y afectiva. Adquiérelas haciendo clic aquí.

Escrito por: Editorial Phronesis

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Referencias: Guías prácticas de Walter Riso

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