“Diálogo del Talento” en lugar de “Evaluación del Desempeño”

Ya pasó casi un año que me salí del sistema.

Cuando digo sistema, hablo de estar en el Management superior, en Directorios, en múltiples reuniones de multifacéticos temas y diversos grados de complejidad. También estuve inmerso en una serie de procesos y procedimientos que impulsé en buena parte, los que hoy, tras re-encontrarme de nuevo con varios elementos de mi esencia emprendedora, gestora, asesora, consultora, consejera, opinóloga, estratégica, parafraseadora, reflexiva…, cuestiono.

Hoy me referiré a las evaluaciones de desempeño anuales. Sí, ese procedimiento de gestión que hace décadas, con mejoras más o variantes menos, o no, pertenece al repertorio de “eso se hace así en el management”.  Hubo colaboradoras y colaboradores directos míos, que sufrieron la gota gorda en esas conversaciones de evaluación, donde a pesar de tratar de hacerlo empático, era inevitable ir al grano. Al menos al grano, de acuerdo a lo que exigía el sistema. Como no todos los jefes actuaban con la misma rigurosidad, en algún grado no menor, el sistema finalmente perdía confiabilidad entre los colaboradores.

Reunión de Evaluación – preguntar en lugar de desgranar

¿Por qué llegué a esta conclusión? Primero, porque considero que estas reuniones anuales se van transformando en rituales, que no aportan gran cosa al avance real en el desarrollo de las competencias del individuo, al menos no de la manera que lo realizan el 90% de las organizaciones. Además de ello, esas conversaciones de evaluación en sí mismas no son concluyentes: por una parte los colaboradores reciben retroalimentación y por otra, son evaluados. Pero si realmente queremos que la retroalimentación funcione, sobre todo si es negativa, requiere apertura. Pero si es como la relación profesor alumno con la entrega de notas, se distorsiona, lo que juega en contra de la confianza. Por ello considero necesario, poner en duda este ritual: ¿qué es lo que realmente buscamos? Respuesta: personas con iniciativa propia, compromiso y pasión, que hagan la diferencia frente al cliente externo e interno. ¿Se logra con las tradicionales evaluaciones de desempeño? ¡Llegué a la conclusión, que definitivamente no!

¿Hacerlo mejor?

Por supuesto que sirven las reuniones de retroalimentación (o también llamadas “de feedback”). Comentarios positivos y, por supuesto, comentarios sobre el potencial de mejora son imprescindibles. Y, por supuesto, el colaborador también debe poder dar retroalimentación a su jefe. Sí, obvio. Pero por favor no esperar hasta llegue el momento planificado para estos rituales de culto y de fechas, sino tenerlas en el momento que sea necesario realizar esa conversación. ¡Es decir, potencialmente siempre y ojalá, sin escalas de notas!  El mejorar el rendimiento es una tarea constante, permanente, por lo cual la comunicación debiera ser siempre bidireccional, o incluso a veces multidireccional, pero de manera fluida. El diálogo debe lograrse como algo continuo, en una atmósfera constructiva, sin formularios sobre la mesa, los que casi siempre después van a parar al área gestión de personas, probablemente con un seguimiento dificultoso y productivamente escaso.

El Cirque du Soleil lo hace distinto

Algunos dirán, que la empresa no es un circo y yo digo: un circo si es una empresa y este en particular, muy exitoso. Cirque du Soleil es un muy buen ejemplo, de como potenciar el talento, sí, un ejemplo en objetar y poner en duda una serie de métodos de management aceptados desde hace mucho tiempo atrás, renovándolos y refrescándolos. Ellos ya no poseen reuniones de evaluación y fueron reemplazadas por el “diálogo del talento”.  No es necesario eliminar la evaluación de desempeño de una vez, de manera brutal. Bastaría con repensarla de manera radicalmente nueva. Para ello sugiero usar como estímulo los “diálogos del talento” de Cirque du Soleil.

Cinco preguntas que se las traen. Pero sólo voluntariamente.

El procedimiento: lo primero y casi más importante, es que es voluntario. Los colaboradores se reúnen regularmente a un ritmo adecuado, auto-responsablemente y con un fomento de la auto-iniciativa, llevando un diálogo abierto, para conversar acerca de cómo van las cosas. Ello, sin pautas de la jefatura o el área gestión de personas. Para que estas conversaciones posean un orden y una estructura, se conversa acerca de cinco simples preguntas – tanto para el nivel individual como el de un equipo de trabajo en particular:

  1. Mirando retrospectivamente hacia el último período: ¿cuál fue mi aporte individual y qué fue lo que posiblemente contribuí más allá de dicho aporte?
  2. ¿Qué fue difícil? ¿Dónde tuve dificultades?
  3. ¿Qué tan presente estuve y qué efectos tuvo (para mi mismo, como para quienes trabajan en el mismo equipo)?
  4. ¿Existe algo que rescato especialmente de este último período, que quisiera focalizarlo más fuertemente en un futuro?
  5. ¿Cuáles son nuestras prioridades para el próximo período?

Lo bueno de estas preguntas, es que no requieren de un jefe, tampoco de una administración de gestión de desempeño. Son de auto-gestión, con auto-responsabilidad, que promueven un diálogo con sentido.

¡Reflexiona al respecto!

 

Ricardo Gevert – Adm. Industrial

texto extraído de www.gevert.com

Read more

Momentos para evaluar la vida

Cuando uno mira ese título, suena como absurdo porque uno tendría que evaluar la vida en cada acto, cosa que lamentablemente no hacemos porque nunca estamos conectados con el presente. En la locura y rapidez con la que vivimos, nuestra cabeza está varias “cuadras” más adelante que la que estamos caminando.

Pero vamos a hacer el ejercicio, de encontrar momentos en la vida en lo que todo se da para realizar dicha evaluación.

La primera que quiero mencionar es la de los cumpleaños. Los aniversarios y los cumpleaños son momentos ideales para detenerse y colocar en la balanza lo logrado y lo que está por lograr. Es ideal para agradecer lo regalado y lo conseguido y tal vez para conectarse con lo espiritual que todos llevamos dentro.

El Año Nuevo es otra fecha de iniciación y evaluación de un ciclo, es casi mágico como sentimos que se nos renueva algo dentro de nosotros en esa fecha y como nuestros mejores deseos aparecen con las mayores ilusiones.

Creo que es muy importante evaluar, lo más simple y lo más efectivo sería hacerlo todas las noches, donde pudiéramos agradecer y fijar metas para el día siguiente donde entendiéramos que la voluntad es lo único que nos llevará al logro.

En realidad, un sueño más voluntad es lo único que se transforma en logro y meta cumplida. Si todos entendiéramos esto, lograríamos todo lo que nos proponemos, pero generalmente lo que ocurre es que nos falta alguno de esos dos ingredientes.

Ya tenemos varias ocasiones que se prestan para evaluar nuestras vidas y, el año pasado les decía en esta misma temática, que debiéramos celebrar los cumpleaños como celebramos los aniversarios.

Siempre me ha llamado la atención la tremenda diferencia qué hay entre estas dos celebraciones. Hoy los cumpleaños son casi una tragedia y los aniversarios están aún por lo menos, llenos de alegría y emoción.

Que injustos somos con nuestros años y con la capacidad con la que debiéramos agradecer cada cosa vivida y cada cosa aprendida donde siempre se nos mostrará lo que nos queda por desafiar en nuestra misteriosa existencia.

El acto de celebrar tiene que ser manifiesto siempre; yo aprendí por ejemplo de unos mayas que antes de bajar de la cama todos los días tengo que mencionar la palabra GRACIAS y recién ahí comenzar, y al final del día volver a agradecer antes de dormir. Además aprendí a no pedir, a entender que las cosas son lo que son, por más dolorosas que se nos presenten y solo pedir sabiduría para enfrentarlas.

Las celebraciones son un maravilloso momento para conectarse con el aquí y el ahora, para valorar lo caminado y ver si esto nos ha hecho caminar por la senda de ser mejores personas. Son un momento para detenerse y dejar de correr, quizás para averiguar también si estamos corriendo hacia donde soñamos o queremos o hacia donde alguna vez planificamos caminar.

Aquí toma mucha importancia estar con quienes queremos estar y los que han sido parte del camino, porque sin duda no podríamos celebrar sin el apoyo de muchos que nos han contenido y apoyado en los momentos difíciles de esas caminatas.

Los invito a evaluar, a agradecer, a colocarle voluntad a los sueños y a celebrar el camino recorrido.

 

Escrito por Pilar Sordo – Psicóloga

Extraído de www.pilarsordo.cl

Read more