SoyPromociona

Nada más conocer Promociona quise formar parte de su propósito, por eso, no paré hasta que convencí a sus “alma mater”, Maria Elena Sanz y Yolanda Pizarro, de que me entrevistasen, porque soy una convencida de que la suerte es de los que se lanzan a por ella. Promociona no es un diplomado… es networking de talentos en clave de género, es abrir los ojos al mundo y querer ser parte de su transformación pero, sobre todo, es una experiencia única forjada a través de las historias de muchas personas excepcionales que hoy, son mi referente… este post, es para ellas.

II Generación Promociona Chile

Me apasiona la comunicación desde la perspectiva de las personas. Soy una contadora de historias.  Por eso, en el momento en que escuché presentarse a cada una de mis compañeras el primer día de clase, sentí la fuerza de las historias que llenaban el aula y, por eso, me propuse conocer mejor a las increíbles personas que había tras cada historia porque, cada una de ellas, me completaría un poco más. Y así ha sido.

 

Mujeres que han llegado a posiciones de “management” en industrias diversas; como Fiona, Danica, Laura, Rachel, Paulina, Milka, Connie o Claudia que son yacimientos de oro en el duro sector minero, trabajando 24*7, volando a la faena los lunes a horas imposibles y ganándose su reputación en un sector donde, hasta hace poco, la mujer no tenía cabida o Sophie, Gladys y Diana que con su energía potencian sin duda los kilowatios del sector eléctrico en el que gestionan sus equipos.

 

Karina, Florencia o Valentina que han impulsado emprendimientos con la fuerza de la honestidad, la inteligencia y el propósito de trabajar con sentido social haciendo de este mundo, un lugar mejor y más diverso.

 

Francisca, Carla, Claudia, Milly, Mabel, Andrea, Devora, Cristina, Paola, Camila, Marisol o Alejandra… mujeres que se desarrollan profesionalmente en una sociedad en la que aún, la corresponsabilidad, es sólo una palabra, y compaginan cada día la coordinación del hogar o la familia con su intensa labor en sectores de alto rendimiento como el retail, los servicios, la consultoría o la abogacía. Carlota, Claudia y Carola que se mueven en el complejo, político y exigente mundo académico o Carolina y Mariela que enfrentan además, los desafíos adicionales de ocupar posiciones de responsabilidad en un sector como el de las AFP con la transformación que viene.

 

Mujeres de primer nivel, que han superado las barreras de una sociedad aún poco comprometida en materia de equidad de género, a las que aún llaman “mihijita”, les piden que sirvan el café antes de sentarse en un Directorio o a las que siguen preguntando “¿Y… dónde trabaja tu marido?”.

Llegamos al programa con el peso de la responsabilidad de tener que responder:

 

– A la apuesta por el impulso del talento femenino a posiciones de primera línea de nuestras organizaciones.

 

– Al respaldo de instituciones como el Ministerio de Economía, el BID, la CPC o +mujeres con la espalda de la UAI e ICARE.

 

– Al propósito de ser agentes de cambio y referentes para impulsar una sociedad en que más mujeres tengan mayores y mejores oportunidades.

 

Llegamos con la incertidumbre de un propósito desdibujado que compartir con 34 extrañas de historias anónimas. Y, poco a poco, todas esas historias individuales de éxito y superación fueron sumándose, generando durante este brillante, y complejo, programa de Liderazgo Transformacional dirigido por Juan Carlos Eichholz, un único sistema de alto rendimiento listo para despegar.

 

Generaciones I y II. Work in progress

Cada una llegó al programa con un objetivo; a veces personal, otras organizacional y, en algunos casos, social o global. Hemos generado redes con mucho potencial… en nuestra mano está reforzarlas para generar algo que sea más grande que nosotras mismas.

 

Me gustaría contar todas sus historias pero, sobre todo, me encantaría que, a partir de este momento, construyamos juntos una historia común que inspire a muchos a unirse a nuestro propósito, rompiendo barreras y tejiendo ese relato que pueda cambiar el mundo para que sea ese lugar donde no hagan falta programas como este porque, TODOS seremos promociona. Y tú, ¿te sumas a nuestro reto?

blanca_rodriguez_ackermannBlanca Rodriguez Senior

Manager Ackermann

International Chile

Conoce a Blanca aqui

 

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Eres el reflejo de tu madre y ella de su abuela

La mujer hija puede reconocer si tiene que sanar algo en su relación con su madre en su propio vínculo con su hija o bien observando su alejamiento con lo femenino, ésta brecha la compensa integrando una identidad más masculinizada, necesaria para cumplir expectativas maternas y familiares.

Este alejamiento es transgéneracional, además vivimos en una sociedad patriarcal que mira lo femenino como frágil, insuficiente y no le otorga el real valor que tiene, esto hace que desde pequeñas sintamos la necesidad de alejarnos también de lo femenino para no habitar esta visión frágil y vulnerable, haciendo más profunda la brecha manifestada en el vínculo con la madre.

Es importante saber que el amor propio que te tienes, (si es que no has trabajado este tema) es proporcional al amor propio que tu madre sentía por ella y que fue ese mismo amor hacia lo femenino el que modeló su vínculo contigo.

Entonces, lo anterior es lo que de algún modo hace que la mujer hija repita patrones o se sienta atrapada en las formas maternas poco saludables, ya que intenta en sus experiencias de vidas re-editar la vivencia con la madre, buscando sanar los abusos o integrar las carencias que pudo tener.

Se considera abuso también el maltrato de cualquier índole, físico, sexual, emocional y energético, cómo también lo es el abandono emocional, entendiendo el descuido hacia la menor.

Ver esto con ojos de mujer hija adulta, puede resultar complejo, duro, y muchas veces con resistencias, pero verlo y aceptarlo, es el primer paso para sanar.

Sanar necesita también de un espacio de contención, escucha, un útero, donde la mujer hija pueda sentirse libre de expresar sus emociones sin la culpa asociada por pensar mal de la madre.

Para luego iniciar su búsqueda interior, la búsqueda de su identidad femenina perdida en su alejamiento con el arquetipo de la madre.

Y re-nacer a su mujer madre interior.

Todo este proceso resulta intenso, con altos y bajos emocionales, y se hace necesario transitarlo responsablemente de forma acompañada en terapia.

Puedes buscar la terapia que más haga sentido en tu corazón, para mí la psicoterapia femenina es lo mejor, sobretodo si integra visiones transpersonales, sistémicas y genealógicas.

 

Eres el reflejo de tu madre, y tu madre de tu abuela, y serás o eres el reflejo de tu hija, y si no tienes o no quieres tener hijas, lo serás de tu femenino interior, manifestado en tus relaciones o proyectos.

 

Irina Duran MartinezIrina Duran Martínez Psicóloga de Mujeres

www.irinaduran.com

Instagram: @irinaduranm

Facebook: Irinaduran2.0

Viña del Mar

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El Futuro es Femenino

No me referiré a los cambios legislativos que en uno u otro país estén en curso, los cuales evidentemente darán mayor protección y un marco jurídico para un trato más justo con las mujeres, contrarrestando en parte aquellos comportamientos machistas y micro-machistas muy evidentes y visibles. Estos ponen a la mujer en una posición inferior a la del hombre en lo jurídico, social, económico, familiar y entre amigos, incluso en peligro de muerte debido los malos tratos.

 

No soy tan amigo que hablar acerca de trato igualitario, ya que eso es utópico, incluso entre hombres. Por ello prefiero hablar de trato justo para la persona, libertad de elección, sea mujer u hombre, neutralizando crecientemente una discriminación peyorativa. Tampoco me referiré a ciertos iconos sexistas burdos recientemente vistos en Chile, los que debieran ser efímeros y al igual que en sociedades culturalmente más evolucionadas, prevalecerá el cambio gradual, sobre todo gracias a la inteligencia y fortalezas de la mayoría de las mujeres.

 

La vida me ha permitido cultivar siempre una buena, fluida y empática relación con las mujeres y dentro de ello no habré descubierto ni dicho nada nuevo, cuando afirmo que sin lugar a dudas lo más complejo de modificar es cultural, tanto en la mujer como en el hombre.  Lo que sí he descubierto es un montón de talentos, virtudes y capacidades en muchas mujeres, sin embargo, a la mayoría de ellas les cuesta desarrollar la confianza y la superación de temores, para lograr empoderarse con gran seguridad en ellas mismas en las más diversas actividades.

 

Si bien en todo el mundo las mujeres superan a los hombres en los resultados académicos, tanto escolares como de educación superior, todavía existe una gran desigualdad en las oportunidades profesionales y de trabajo. La emancipación de las mujeres, es decir, el aumento de oportunidades de elección y decisión, progresa en todos los países del mundo, pero se manifiesta de diferentes maneras en diferentes sociedades. La transformación económica, acompañada de la creciente necesidad que todos – mujeres y hombres – encuentren un buen medio de ingreso, ayudará a impulsar decisivamente la megatendencia del cambio femenino en los próximos años…,  no así las imposiciones gubernamentales o estatales, como piensan ilusoriamente algunas personas. A pesar de los problemas, nunca antes habíamos tenido una generación de mujeres tan ambiciosas como hoy: no sólo ambición de hacer carrera o dinero, sino de salud, de armonía, de libertad de elección y decisión, de bienestar general, de equilibrio emocional, entre muchos otros. La mayoría de ellas también están convencidas que tendrán una mayor independencia, libertad y oportunidades que sus madres. El aumento de opciones en la sociedad, las cuales irán “in crescendo”, también son y serán cada vez mejor abordadas con éxito por mujeres.

 

La creciente autoestima de la mujer, por supuesto, también afecta e influenciará en el futuro la elección de pareja, así como la forma en que se llevan a cabo las relaciones. El cambio en la familia y el ajuste de roles de género conducirán a intensificar movimientos en el campo de tensión de amor, sexo y pareja. No sólo los modelos a seguir, sino también las identidades de género se están difuminando en los bordes. La codificación de la intimidad y el romance cambia. La creciente aceptación de nuevas estructuras para la sexualidad y vida en pareja son empujados desde los nichos hacia la corriente principal. “Vivir separados estando juntos”: según varios estudios recientes en diversos países en Europa, cada octava a novena pareja joven vive separada (sobre un 40% de entre 16 a 29 años de edad). En América Latina ello aún no debiera sonar tan excepcional, ya que muchos hijos siguen viviendo hasta al menos los 24-25 años de edad con alguno de sus padres. Eso también cambiará. Casarse es cada vez menos frecuente, al menos por alguna iglesia. Separarse y/o divorciarse, es cada vez más frecuente, mientas el matrimonio expansivamente deja de ser una condición para tener hijos, propios o adoptados. También crece la normalidad y visibilidad de mujeres que educan solas a sus hijos.

 

No debieran estar lejanos los tiempos en que del mismo modo que en Europa,un alto porcentaje de las mujeres latinas – también – encuentren su autorrealización en el trabajo. Para los hombres, esto no sólo significa aceptar que el trabajo de su pareja es más importante de lo esperado, sino también darse cuenta de que ellas necesitan hacer y lograr más en el trabajo para mejorar el bienestar para la familia (bienestar es un tema tan complejo de definir como éxito, es muy personal). En algunos países, ya es clara la tendencia que los hombres comienzan a trabajar tiempo parcial y dedicar más tiempo a temas de familia. Aquí en Chile, también existen aún débiles señales que ello pudiese evolucionar. De este modo, es muy factible que se produzca una enorme brecha entre el deseo y la realidad, ya que en la práctica sigue existiendo la discrepancia, de que en aquellos casos donde la mujer trabaja a tiempo completo y el hombre a tiempo parcial, mucho más de la mitad de las tareas familiares siguen siendo resueltas por la mujer. Esas son las cuatro, cinco o seis agendas de esas mujeres, que a la larga no podrán sustentar de esa forma, al menos sin enfermar de algo severo. ¡El hombre deberá cambiar!

 

El rol de madre sigue siendo la primera prioridad en la mayoría de las mujeres, no sólo la latina, también la europea o la asiática, pero la minoría de ellas quieren realizar el antiguo rol de “dueña de casa”. Sociedades como las escandinavas, han reflejado un aumento del número de hijos desde que ambos trabajan generando ingresos. Ello en parte se explica por el mejoramiento económico de esas familias, pero también por las facilidades que otorgan los empleadores a madres con niños pequeños.

Cada vez más mujeres llegan a ocupar lugares de liderazgo en las empresas, en la política u otras organizaciones. Me atrevo a vaticinar que ello seguirá en rápido ascenso. Países como Australia, Alemania, Holanda, Suecia y Noruega lideran ese proceso. Sin embargo, incluso en dichos países el nivel salarial aún no es equivalente, al menos para responsabilidades, tareas, objetivos a cumplir, incluso ante rendimientos similares. Es un proceso que pienso que puede acelerarse y la sociedad requerirá de ambos estilos de liderazgo, el más masculino y el más femenino (no entraré en el análisis de diferencias, sería muy extenso…).

¿Por qué este cambio ha sido lento? Probablemente porque muchas mujeres han imitado demasiado los estilos de liderazgo de los hombres, es más, han estudiado modelos de liderazgo ideados por hombres para hombres. En la medida que las virtudes inherentes al género femenino se potencien con las competencias de la persona mujer, estaremos frente a la evolución acelerada del cambio, donde el futuro de nuestras sociedades sea dirigido por mujeres. El cambio de estrategias personales de las mujeres en sus trabajos actuales y futuros, serán determinantes para avivar este proceso, no sólo para mujeres que quieran acceder a puestos directivos altos, sino también las que busquen armar su propio negocio y aquellas, cuya ambición está más en su autorrealización personal a través de las tareas o la vocación que despliegan en su trabajo. ¡Está en manos de las mujeres, si se deciden realmente, estratégicamente, aunque les suene masculino!

 

Este tren ya partió hace unas pocas décadas en algunas sociedades, por lo cual estoy convencido que antes de mediados de este siglo, llegará el turno claro y persistente a las mujeres y ello, también nos cambiará el mundo a los hombres. Ello generará nuevos mercados curativos y de apoyo para lograr cambiar al macho proveedor estresado e irascible, en un “nuevo” hombre, gracias a las mujeres, por el bien de la sociedad y las familias.

 

Ricardo Gevert – Adm. Industrial

www.gevert.com

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