Padres seguros, Hijos felices

En cada era en la historia de la humanidad la paternidad ha tenido sus propios desafíos, y hoy estamos en un momento único en ese sentido. Los medios digitales han modificado nuestra relación con el mundo y las esferas de influencias en nuestras familias. El gran avance en la conciencia de los derechos del niño ha dejado a muchos padres en una situación de incertidumbre porque no saben cómo educar de otra manera. Pienso que vivimos bajo el influjo tres ilusiones.

1. La ilusión del perfeccionismo. 

Estamos en una sociedad de la exigencia en la cual, muchas veces, el afán por coleccionar logros han minimizado la importancia de los procesos. Sobre adultos y niños pesan enormes expectativas en cuanto a su rendimiento. Hoy vemos más padres que HACEN muchas cosas, pero pocos padres que tienen tiempo para SER lo que tienen que ser. La comparación social es común y buscamos sobresalir. Los hijos, en algunos casos, se transforman en trofeos para exhibir. Sólo el logro de cosas extraordinarias es sinónimo de éxito en un mundo competitivo y globalizado. Cada vez las cosas tienen que ser mejores, espectaculares para sentirnos bien con nosotros mismos.

 2. La ilusión de que podemos tenerlo todo.

También la sociedad del consumo masivo nos lleva a un estado de insatisfacción generalizada. Pareciera que no podemos elegir y sentirnos totalmente satisfechos con nuestras decisiones. Me compro un celular nuevo y a los pocos meses aparece un modelo que promete ser mucho mejor, para peor, mi amigo se lo compra. Son tantas las opciones que tenemos que cada vez que elegimos sentimos que estamos perdiendo algo. Esto se observa en los adolescentes con los carretes. Tienen que ir a todo. Nos cuesta también distinguir lo que es una necesidad de un deseo.

3. La ilusión del control.

Otro gran tema es el miedo con que vivimos. Muchas veces es el motivador de nuestras decisiones. Creemos que nunca en la historia ha habido más violencia y crímenes, sin embargo hay estudios que muestran todo lo contrario. Cuidamos a nuestros hijos como esferas de cristal para protegerlos de todos los peligros y frustraciones posibles, incluso patologizando conductas que son incómodas pero perfectamente normales y parte de la experiencia de ser humano.  Contaba un psiquiatra que hay madres que piden hora cuando el hijo se saca mala nota, o cuando termina un pololeo, para ayudarlo a manejar su tristeza o frustración. ¡Es tarea de los padres consolar y tolerar los sentimientos negativos!

¿Cómo aprenderán a protegerse por sí mismos? ¿Quieres que las decisones de tus hijos estén basadas en el miedo o desde la convicción?

Todo esto suena agotador, y efectivamente somos padres cansados. Hay que hacer un esfuerzo por recuperar el control de la propia vida y en consecuencia de las propias decisiones.

Para tomar decisiones coherentes con quiénes somos hay que desarrollar un barómetro interior que te vaya indicando cuándo estás alineado y cuándo no. Pero antes debemos hacernos algunas preguntas relevantes. ¿Cuál es mi aspiración como madre o padre? ¿Qué valores son los más importantes para inculcar en mi familia? ¿Qué quiero modelar como educador?

Los beneficios de aumentar nuestra confianza como padres son una mayor satisfacción personal, ser modelos de una vida auténtica, más autoridad, creatividad y energía. Es tiempo de recuperar nuestra identidad parental.

Una clara identidad parental se desarrolla en el encuentro con uno mismo y la reflexión pausada. Hay que darse tiempo y espacio para hacer ésto.

Tres cualidades de una identidad parental clara:

1. Constancia y determinación

Nos permite aceptar en nuestra vida todo aquello que nos apoya en nuestros valores y aspiraciones y a aprender a decir no libremente a todo aquello que no ayuda. Al ser consistentes con nuestros valores empezamos  a pasar más tiempo haciendo las cosas que nos agradan y nutren, eliminamos aquello que nos quita energía y por ende, crece nuestra satisfacción con la familia que tenemos, eliminando la sensación de que nunca alcanzamos lo que queremos.

Hay que tener claro que no hay una sola forma de ser un buen padre o madre y que los hijos no necesitan que seamos perfectos o que les demos todo. Los niños necesitan padres suficientes, que logran satisfacer sus necesidades.

¿Qué necesitan los niños?

2. Padres predecibles. Piensa que te tienes que ir a vivir a otro país, con otro clima, otro idioma y donde no conoces a nadie. ¿Cómo te sentirías? ¿Quisieras contar con algún amigo que te guíe por la ciudad y sus costumbres? ¿Qué aumentaría tu confianza en esa situación? Los niños, desde que nacen, viven fuertes cambios constantemente. Salen del vientre materno, dejan de mamar y pasan a comer comida sólida, dejan la mamadera, aprenden a gatear, a caminar, a hablar, pasan a la sala cuna, luego al jardín, al colegio, entran en la adolescencia con todos los cambios que ellos significa, etc.  En realidad la vida siempre implica cambios, pero necesitamos una cierta estructura u organización que nos permita una estabilidad de base, que facilita el cambio y la flexibilidad.

Cómo adultos tenemos la capacidad de imaginar y planificar, los niños pequeños no. Por eso a ellos les pueden afectar enormemente los cambios, que para nosotros son nada. El que nosotros seamos capaces de organizar su ambiente de forma predecible (pero no inflexible), les ayuda a transitar en todos sus cambios sobre una base sólida. Las rutinas diarias de comida, baño, sueño, son una forma de dar estructura, pero también nuestra forma de interactuar frente a distintas situaciones, la disponibilidad y la coherencia en nuestro actuar le dan estructura a los adolescentes. Cuando los padres se enojan mucho porque llegó tarde, y al día siguiente le da lo mismo. O cuando lo castigo porque se hizo pipí, pero después le doy premios si no se hace, etc.

Así mostramos inseguridad y eso se traspasa. El niño está en un estado de alerta constante porque no sabe cómo van a reaccionar sus cuidadores y empieza a sentir que no es capaz de interactuar adecuadamente con quienes le rodean. Ellos no pueden pensar, “probablemente hoy no ha sido un buen día para mi papá”, ni pueden hacerse cargo de forma 100% autónoma de satisfacer sus necesidades básicas de alimentación o higiene. Los adolescentes quedan a la deriva y a merced de las influencias de  externas sin un guía que los ayude a transitar hacia la adultez.

Esto no significa que tengamos que ser inflexibles, Cuando hay ciertos patrones de respuesta más predecibles van haciendo asociaciones que después podrán reflexionar como causa efecto. Para los más grandes nos volvemos personas confiables y referentes.

3. Padres que permiten las equivocaciones. El crecimiento y el desarrollo, no sólo de cada persona, sino de nuestra especie humana, se basa fuertemente en el ensayo y el error. Cuántos modelos de ruedas tuvieron que hacerse y probarse antes de llegar a la que conocemos hoy, piensa en todo el trabajo y todos los intentos fracasados qué hay detrás de cada éxito, logro, avance o descubrimiento. Nuestros hijos, tienen que aprender y lograr muchas cosas a lo largo de su desarrollo.

Las guaguas nacen sin temor a equivocarse. Al observarlas notamos como una guagua intenta una y otra vez de encajar una pieza en su lugar, agarrar un juguete, darse vuelta, etc. A medida que van creciendo, por diferentes razones, los adultos vamos limitando este espacio de exploración, y nos hacemos menos tolerantes a los errores. En ocasiones podemos ser hasta implacables con equivocaciones que hasta nosotros como adultos cometemos. Si es primera vez que tu hijo está intentando ponerse su ropa, no podemos enojarnos si se la pone al revés. O si recién empieza a tomar en vaso, es probable que derrame, que se le caiga. Si aún no aprende a organizarse con sus tareas, habrá que ayudarlo y enseñarle más que criticar. Si pierde el celular, si se olvida de las tareas, etc.

Los padres confiados no tienen miedo al error y a la equivocación, porque saben que es lo natural para el aprendizaje, es más, valoran la falla, porque es la oportunidad de aprender a hacerlo mejor la próxima vez.

La confianza que da tener una sólida estructura con espacio para el error, permite ser flexible. Normalmente padres muy autoritarios e inflexibles, demuestran mucha inseguridad, porque significa que no saben manejar lo inesperado. Todos sabemos lo incierta que puede ser la vida. Hoy hubo más tráfico de lo habitual, llegamos más tarde y en realidad estás exhausta, podemos dejar el baño por hoy y no pasa nada. O tu hijo amaneció con fiebre, bueno a lo mejor lo puedo dejar que no coma los vegetales. Estamos viendo una película y disfrutando juntos, puede acostarse media hora más tarde. Ejemplos hay miles, la flexibilidad muestra la compasión con los hijos y con uno mismo también.

 Esto disminuye progresivamente la resistencia de los niños a cooperar, por eso ganamos autoridad. También la consistencia de nuestro actuar y decisiones les da una clara señal de que sabemos lo que queremos, que lo que les pedimos es razonable y hay algún fundamento detrás.

Pero no se trata de no tener dudas también. Todos hemos experimentado la inseguridad en nosotros mismos. Especialmente cuando nuestro instinto no calza con las expectativas de los padres perfectos.. No podemos esconder nuestras dudas de los niños, si podemos mostrar que la incertidumbre es parte de la vida y cómo salir de ese sentimiento incómodo a través de la reflexión.

Lo importante es mantener la coherencia e integridad con aquellos valores más importantes y que queremos enseñar.

¿Hay alguien que admires por su integridad? ¿Has tomado alguna vez una decisión difícil para defender tus valores? ¿Cómo te sentiste después?

Ante las miles de decisiones que tenemos que tomar cada día, no caer en la tentación de tener respuestas inmediatas, tienes derecho a tomarte tu tiempo para decidir. Esta es una forma de sentirse más satisfecho con las opciones que tomamos. Tomarnos el tiempo de hablar con los hijos de por qué se toman las decisiones es parte del desarrollo del pensamiento crítico.

¿Qué beneficios nos da la confianza?

  1. Menos estrés. Cuando educamos con confianza y seguridad estamos enfocados en lo que para nosotros es más importante, y esto puede ser diferente en cada familia. Cuando estamos enfocados en nuestros propios valores, creencias y objetivos tratamos de ser auténticos, dejamos de lado la presión por ser padres perfectos

  2. Hijos con coraje. Cuando los niños sienten esa seguridad, saben lo que va a ocurrir, sienten que equivocarse es parte normal de la vida lo que aumenta su creatividad y si cuentan con padres presentes, colaboran más. La confianza que les damos les permite contribuir sin temor a ser criticados.

  3. Disfrutas más tu paternidad. A veces la crianza se transforma en una carga muy pesada, porque implica taaaaantas exigencias y expectativas, que supera la capacidad de cualquier ser humano. Cuando con confianza te enfocas en tus prioridades y las necesidades de TUS hijos, te liberas de muchas cosas que no necesitas y empiezas a vivir tu paternidad o maternidad con más alegría. Además, los padres seguros tienen la mirada puesta en el largo plazo, no se angustian con los traspiés o las dificultades presentes, confían en el proceso de sus hijos, y por eso tienen menos emociones negativas.

¿Qué factores disminuyen nuestra confianza?

1. Altas exigencias. El temor a los juicios de los demás es un fuerte inhibidor de la confianza, porque al empezar a tomar decisiones para satisfacer a otros dejamos de escuchar nuestras propias voces interiores. Ya no miro la necesidad de mis hijos y las mías, sino que hago lo que otros me dicen. Dejo de lado mis prioridades. Esto no significa no oír consejos ni desatender a lo que me puedan decir en el colegio, pero para tomar bien los consejos y orientaciones, tengo que tener claro qué quiero yo como mamá o papá. Hoy en día por ejemplo, la lactancia materna, para muchas mujeres es terrible, porque por todas partes se fomenta y se mira mal a la mujer que le cuesta, que no puede o que por sus circunstancias ha decidido no amamantar. Obviamente es muy recomendable hacerlo, pero puede haber circunstancias en que es legítimo tomar otros decisión. A los padres se les pide mucho y se les culpa de todo, pero reciben muy poca ayuda

2. Demasiada información. Está bien informarse, por supuesto, pero hay que saber elegir. Desde el consultorio, en internet, en el matinal, en el diario, la radio, se habla de cómo educar, cómo comer, cómo enseñar, cómo esto y lo otro. Un día te dicen la leche hace mal, al día siguiente otro gurú dice que hace bien. ¿Cómo distinguir qué es lo que me puede ayudar a mí? Eso requiere conectarse con uno mismo y con las necesidades de tus hijos.

3. Falta de autocuidado. ¿Cuánto tiempo te dedicas a tí mismo? ¿Cómo está el sueño y la alimentación? ¿Tienes algún tipo de práctica espiritual que te ayude? Nadie nos va a poner en primer lugar, eso es algo que cada uno tiene que hacer. Es difícil, pareciera que no hay tiempo pero el autocuidado pasa por analizar qué cosas me hacen daño y tomar la decisión de dejar de hacerlas. A su vez aumentar lo que me hace bien. Poco a poco, ayuda a estar menos estresado y más tranquilo y por eso tomamos mejores decisiones. Educar requiere mucha energía.

Ideas para desarrollar una clara identidad parental:

  1. Habla sobre este tema periódicamente, con la pareja, con amigos.

  2. Cultiva la gratitud por todo lo que tienes, y especialmente por las fortalezas de tus hijos y tu familia.

  3. Toma tiempo para retirarte y reflexionar

  4. Toma conciencia de las exigencias que te agobian y que te desenfocan de tus prioridades.

  5. Observa cómo vas recuperando tu confianza y celebra, prémiate para seguir adelante.

Alejandra Ibieta I, 

de AMA Consultora Parental

Articulo extraido de www.talleresama.cl

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Para mejorar la convivencia: Agrandar el Mapa

Vivimos en una sociedad compleja qué duda cabe. Al parecer la excesiva especialización disciplinaria, el conocimiento acumulado  y la proliferación de diversos estilos de vida  con valores,  conductas  y comportamientos diferentes,   hacen que en ocasiones sea difícil entendernos entre nosotros mismos. Personas de una misma nacionalidad, una misma cultura un mismo origen social  y un mismo rango etáreo pueden tener visiones muy diferentes en múltiples aspectos de la vida. Para que decir si nos topamos con inmigrantes,  de distinta educación y con religiones variadas por dar un ejemplo. Acá las posibilidades de no entenderse o no estar de acuerdo van a ser mayores.  Esto hace que la convivencia  sea cada vez más difícil.

Si bien  nunca la convivencia social ha sido fácil,  no es menos cierto que hoy el problema se ha agudizado.  Las razones son muchas y variadas;  hoy tenemos acceso a toda la información,  el nivel de la educación ha aumentado,  los medios se han hecho cada vez más masivos y accesibles   y la posibilidad de las personas de movilizarse  tanto física como socialmente  ha crecido.  Estas experiencias individuales y sociales van generando una especie de mapa que cada uno construye para interpretar la realidad de acuerdo a lo aprendido y lo experimentado. Este mapa sin embargo,  no siempre admite la existencia y validez de  otros mapas, lo que naturalmente dificulta la buena convivencia

El problema es que la construcción de una sociedad se basa precisamente en la buena convivencia.  Nosotros los ciudadanos tenemos que aprender a vivir en un espacio social y para ello debemos ejercer la tolerancia,  aprender a ceder y encontrarnos en el terreno de los acuerdos el que, idealmente debe ser más grande que el de los conflictos.  De eso se trata ser ciudadano y construir una cultura común.

Si no logramos esto,  será fácil caer en el terreno de la descalificación  a través del juicio fácil basado generalmente en un cliché, es decir un lugar común generalmente asociado a estereotipos. El cliché si bien nos da una explicación rápida y sencilla del porqué de los desacuerdos, no nos otorga un espacio de convivencia y aceptación. Al contrario agranda el conflicto y dificulta el diálogo ya que cada uno  defiende lo que cree es su  verdad a través de su modelo o mapa de la realidad el que muchas veces no se encuentra con el otro mapa.

¿Cuál podría ser el camino? No tengo la receta pero propongo agrandar el mapa. Leer más,  escuchar más,  viajar más, (de modo real o virtual), disfrutar de todos los espacios culturales que se nos ofrecen,  creo yo es una buena forma de agrandar nuestro mapa.

Foto portada: Designed by Freepik

 

macarena_urendaMacarena Urenda Salamanca – Comunicadora Social

 

 

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WOMANIZACION

Las empresas necesitan “womanizar” sus consejos de administración. Es más rentable. Sin embargo, menos de un 7% de mujeres ocupan cargos directivos en las empresas del IPSA. Las mujeres aportamos otro enfoque de gestión y liderazgo: la empatía, la intuición y nuestro sexto sentido o el poder gestionar muchas situaciones a la vez, sin embargo somos poco visibles y hacen falta más referentes femeninos con visibilidad que INSPIREN.

Las empresas deben asumir la responsabilidad de intentar restablecer el equilibrio apostando por la flexibilidad, implantando dinámicas de conciliación (con independencia del género) e impulsando la presencia cada vez mayor de mujeres en posiciones directivas que se conviertan en referentes donde las jóvenes profesionales se puedan reflejar, evitando la fuga de talento en momentos críticos de la carrera.

 

La poca presencia de talento femenino en posiciones directivas no sólo es un problema de las empresas, deriva de una cuestión social y económica: mientras las mujeres sigan asumiendo más responsabilidades en casa, el hombre asumirá más responsabilidades en el trabajo.

 

La equidad debe estar en todos los ámbitos para ser efectiva.

Los horarios de trabajo, la competitividad interna, la importancia del “networking” y de la marca personal, las pocas facilidades para la conciliación y el rol que tradicionalmente asumimos en la familia hacen que pocas de las mujeres lleguen a posiciones de responsabilidad o alta dirección.

 

Y…¿CÓMO WOMANIZARNOS?

 

  • SPONSORS, MENTORING Y REFERENTES.

 

Las complicaciones adicionales a las que las mujeres nos enfrentamos a la hora de desarrollar nuestra carrera profesional hacen que seamos “poco solidarias” con otras mujeres, de hecho, podemos ser nuestro peor enemigo.

 

Hacen falta referentes femeninos que INSPIREN y apoyarnos más como colectivo.

 

Ayudar a impulsar la carrera de otras mujeres de nuestros equipos y ser sus “sponsors”. Recuerdo cómo me marcó la salida de una profesional excepcional en una organización en la que trabajé, me explicó que se iba porque ” miraba hacia arriba y no veía a ninguna mujer como un referente a quién se quisiera parecer”.

 

Aquellas mujeres que ocupamos posiciones de dirección y gestión en las organizaciones deberíamos asumir la responsabilidad de mentorizar a otras mujeres con potencial. ¿Mi recomendación? Que no sean personas de nuestros equipos sino de otras áreas, haciendo mentoring cruzado.

 

En palabras de Cani Fernández, recientemente elegida por Iberian Lawywer como una de las 50 mujeres mas inspiradoras del mundo legal: “El mentoring responsabiliza al “mentor” de forma concreta y clara tanto si lo implantas como institución como como cuando se da de forma natural”.

 

  • FORMACIÓN EN MARCA PERSONAL Y NETWORKING.

 

Durante la carrera profesional aprendemos a optimizar los recursos, sí, pero ¿y las relaciones?.

 

El networking y la visibilidad interna son fundamentales, los hombres lo llevan en su ADN y, las mujeres, en general, somos mucho más reticentes a la hora de “vendernos”. Nos cuesta más desarrollar redes de contactos.

 

Debemos trabajar nuestra marca personal y hacernos visibles, primero internamente en nuestras organizaciones y luego, también, externamente.

 

Está muy bien ser un buen profesional pero… también hay que parecerlo. Una organización es como Google, si no apareces en el radar, es como si no existieras.

 

Se pierden grandes oportunidades por falta de visibilidad. Hay que comer con compañeros (no siempre con los mismos), tomar cafés, participar en conferencias, seminarios y sesiones, preguntar y participar, meterse en grupos de trabajo o en proyectos internos, escribir artículos, etc.

 

Un análisis de la startup Humanyzeque afirmaba que los profesionales que comían en las mesas grandes de la cafetería eran mucho más productivos que los que comían en su sitio o en mesas pequeñas porque compartían mayor información y conocimientos y generaban redes de contactos.

 

  • CONCILIACIÓN Y FLEXIBILIDAD CON INDEPENDENCIA DEL GÉNERO.

 

Es una realidad que durante la carrera profesional de muchas mujeres se produce un parón cuando aparece el binomio maternidad/carrera profesional.

 

“Las nuevas generaciones (con independencia de cuestiones de género) valoran cada vez más tener horarios que les permitan compatibilizar el trabajo con el deporte, u otras aficiones. La racionalización de horarios permite retener todo el talento y evita “estigmatizar” a las mujeres porque ya no tienen que pedir un trato distinto para compatibilizar el trabajo con la familia”. Diana Rivera, socia de Cuatrecasas

 

La flexibilidad aumenta la productividad, fideliza a los empleados, disminuye el absentismo y mejora el clima con independencia del género. Y no lo digo yo, que también, lo dicen FORBES y BUSINESS INSIDER.

 

  • WOMANIZAR LOS COMITÉS Y ÓRGANOS DE DECISIÓN.

 

Es claro que hombres y mujeres tenemos capacidades y visiones del negocio diferentes, por ello, los equipos complementarios tienen una mirada mucho más equitativa y global.

Mi experiencia en organizaciones que han incorporado mujeres en comités de promoción es que aportaban una aproximación diferente de las candidatas ya que medían aspectos anteriormente no tenidos en cuenta comprendiendo en primera persona los hándicaps y el valor añadido que aportan las mujeres a la organización.

 

“Debemos crear contextos dinámicos que generen muchas oportunidades, como por ejemplo la renovación periódica de comités de gestión, de forma que haya más rotación y, por tanto, más oportunidades para incorporar mujeres que complementen la mirada de los mismos” afirma Nuria Martín, experta en desarrollo de RRHH.

 

 

  • CUOTAS…?

No sé si creo en las cuotas, pero sin duda permiten que lleguemos antes a normalizar la equidad y a que se generen las dinámicas necesarias. Debemos implantar “criterios de imparcialidad”.  Me llama mucho la atención el ejemplo de la orquesta de Boston, en la que ¡la presencia de mujeres se igualó con la de los hombres cuando colocaron un biombo en las audiciones que impedía ver al aspirante!

 

Personalmente creo ciegamente en el talento, y en orquestar las dinámicas necesarias para no perderlo (flexibilidad, oportunidades y conciliación global).

 

Si se dan las plataformas adecuadas y conseguimos que cambie nuestra sociedad y que la equidad esté tanto en casa como en la oficina, estoy segura de que no habrá barreras para nadie y podremos llegar con independencia del género:  “¡Hasta el infinito y mas allá!” Buzz Lightyear

blanca_rodriguez_ackermannBlanca Rodriguez Senior

Manager Ackermann

International Chile

Conoce a Blanca aqui

Articulo extraido de www.unpuntodevista.es

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CÓMO CONSEGUIR MÁS LIBERTAD EN TU VIDA

 

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La Dra. Aida Baida Gil, coach certificada y fundadora de www.coachdelaprofesional.com se dedica a ayudar a las mujeres profesionales que se sienten estancadas o insatisfechas y que están listas para avanzar profesionalmente, establecerse por su cuenta o redirigir su carrera.

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¿Es el equilibrio igual a la ausencia de problemas?

Iniciar este análisis con una pregunta que nos recorre a diario supone revisar con franqueza la experiencia de vida que tenemos hoy y si está se parece a lo esperado o aspirado por nosotros, analizando hoy El equilibrio.

Empecemos definiendo el equilibrio como esa sensación de estar en paz (complacido) con los hechos que nos ocurren a diario, ahora bien, esto supone un problema porque esa sensación como todas es efímera y depende de muchos factores que deben estar alineados.

Entonces quiere decir que el equilibro dependa de algo para sentirse y es que aquello que pasa se parezca a lo que aspiramos, y ¿Qué pasaría si no se parece?, entramos en crisis y buscamos nuevamente hacer algo paratransformarlo.

En esta ocasión te invito hacer algo diferente, es evidente que basados en el esquema anterior vamos a estar en constante angustia porque si de algo debemos estar seguros en la vida es que las cosas cambian y probablemente esos cambios no favorezcan en principio nuestros deseos y aspiraciones.

Volvamos a escribir el significado del equilibro pero agregándole elementos para hacerla más dinámica y que pueda dar respuesta a la angustia que se manifiesta cuando ocurren cosas en la realidad. Digamos entonces El equilibrio es la certeza de estar en paz (complacido y conociendo) con los hechos que nos ocurren a diario, reconociendo que los problemas son momentos para Redefinir nuestros esquemas y adaptarlos a las propuestas que tiene la vida para nosotros.

Finalmente si somos más flexibles y generosos con este mundo y sus contradicciones podemos girar el rumbo actual para tener un porvenir que se parezca más a lo soñado alejándolo de lo temido, el temor crea cosas así que seamos conscientes de ello a la hora de elegir nuestros pensamientos frente a lo que ocurre en la realidad.

Fray Martínez

Psicólogo

Extraido de https://www.institutodraco.com/

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