Es el gesto, no el producto

Hay una queja universal de las mujeres respecto de lo poco detallistas de sus parejas. Al parecer el hombre está dispuesto a darle en el gusto cuando escuchan que algo les gusta a su pareja “cómpratelo y yo te transfiero”, el problema es que lo que las mujeres quieren no es el producto sino el gesto. Da lo mismo si no es la talla ni el color que queríamos, el simple hecho de que sean ellos quienes van al lugar a elegir algo hace que el regalo sea especial. Y no hablo de cosas materiales, hablo de proyectos, panoramas, comidas, salidas a bailar, etc. Es invertir tiempo y ganas en la pareja.

Como les he contado en otros post que he escrito, en mi cuenta de Instagram @hoymetoca he estado haciendo encuestas que me tienen sorprendida, no sólo por el feedback que recibo sino porque de ellas obtengo material para seguir inspirándome en temas actuales y relevantes que ayuden a las parejas.

Generar instancias es mucho más difícil de lo que uno cree, en especial quienes tenemos hijos. Porque pensar en salir ya es un tema, coordinar con quien uno deja a los niños para poder estar tranquilos, pensar en que al día siguiente igual tenemos que levantarnos a trabajar (o si es fin de semana) a estar con ellos, jugar, vestirlos, darles almuerzo y hacer todo lo que un niño requiere de sus padres no es fácil, menos si uno está enfiestado. De sólo escribirlo ya me agoto.

La invitación es a que puedan trabajar como equipo, que planifiquen una cita romántica con todos los detalles cubiertos y puedan dividirse las tareas (en caso que tengan hijos) uno se preocupa de elegir un lugar, reservar y planificar el resto de la noche, y el otro se encarga de que los niños estén bien cuidados por alguien de su confianza.

Las mujeres esperamos sorpresas, siempre. Esto es una regla BÁSICA jajaja. Así que hombres, echen a volar su imaginación, háganse el tiempo de buscar un lugar lindo o que crean que a su mujer le podría gustar, no es necesario que compren un regalo, pero si lo hacen hay un punto extra para ustedes, que muchas veces se traduce en una mujer feliz, dispuesta a darlo todo. Y cuando digo todo, es TODO.

Cómo siempre les digo a las parejas que atiendo, ojalá eviten conversar de temas caseros (nana, colegios, niños, trabajo, etc.) y puedan compartir una comida sin su celular, cara a cara y logren hablar de ustedes, sus proyectos juntos, sus crisis, sus miedos. Puedan vulnerabilizarse, contarse cosas que llevan un tiempo guardadas de una forma amable, puedan hablar o discutir con amor, sin herirse ni sacarse en cara nada, sino que compartir sus pensamientos y sentimientos respecto de situaciones determinadas.

Ojalá puedan ponerse metas como pareja, viajes, sueños, proyectos. A mí se me ocurría ayer mientras pensaba en este post que sería lindo proponer que todos los 14 de cada mes pudieran celebrar el día de los enamorados. Encuentro muy egoísta con el amor hacerlo sólo una vez al año. Incluso creo que una vez a la semana las parejas debieran tener un espacio para ellos, quizás no en formato cita y mega producción, pero sí compartir una copa de vino, un aperitivo y poder estar los dos solos. Porque de eso se trata, de generar un espacio de conversación donde yo pueda hablar de las cosas que me pasan.

Suena fácil pero no lo es. Si se detienen un minuto a pensar cuándo fue la última vez que lo hicieron, probablemente les tome un tiempo acordarse. Y creo que es injusto. Por qué le dedicamos más tiempo a todo lo que está a nuestro alrededor menos a la pareja. Por qué creemos que el hecho de ya haber firmado un papel o de tener hijos en común me asegura el amor eterno con mi pareja.

Ojalá vengan generaciones que logren cambiar las estadísticas de los divorcios. Parejas dispuestas a invertir en la empresa más importante de sus vidas, la familia. Que nuestra pareja esté dentro de nuestras primeras prioridades. Hay miles de formas de hacerlo, no siempre es con un producto, muchas veces es un simple gesto. Un mensaje a medio día de amor, un beso (pero un buen beso, no un topón) cuando llega a la casa, una comida que le guste, un abrazo sólo porque sí, un masaje, una ducha juntos, estar..simplemente estar disponible para el otro, no sólo marcando tarjeta y calentando el sillón de la casa para que nadie diga después que no estoy.

Michelle_PollmannMichelle Pollmann Román

Directora de Centro Al Alma

Psicóloga Clínica
Postítulo Psicoterapia Psicoanalítica
Terapeuta de Pareja
Sexóloga en formación
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Alguien está hablando por ti

¿Les ha pasado alguna vez que al conversar con una persona les da la sensación de que son amigables o confiables; o lo contrario, algunos que les producen desconfianza, sin si quiera saber de sus vidas, sólo por cruzar un par de palabras?

Bueno les cuento, que este sentimiento a veces irracional está directamente relacionado con las señales que envía nuestro cuerpo y que muchas veces no está de acuerdo con las palabras, por eso se produce este “ruido” mental.

Todos nuestros movimientos expresan  verdaderos sentimientos, muchas veces podemos destruir una palabra con un movimiento determinado porque es mucho más potente y dominante.

Queremos ser buenos comunicadores, no sólo hablo de relatores; si no que comunicarnos con nuestros hijos, marido, padres, familia, trabajo o amigos. Una buena comunicación te puede llevar a alcanzar tus objetivos.

Se habrán dado cuenta de que estamos hablando ¿verdad?

Sí, del lenguaje corporal. Hay muchos gestos que dependen de la cultura o familia, pero hay otros que son universales como por ejemplo:

La sonrisa, es algo que traemos en el disco duro desde que nacemos, cada vez que alguien está contento se reirá y además es algo que contagia, se puede sonreír o llegar hasta las carcajadas. Cuando la alegría es genuina, aparecen las patas de gallo, así que a llevarlas con mucho orgullo, porque ellas son el reflejo de nuestra alegría del alma.

Enojo, sorpresa, miedo, disgusto y tristeza también son fáciles de descifrar. Es más,  les apuesto que mientras leen esto se están imaginando las caras.

También tenemos las posturas cerradas, son aquellas en las que el cuerpo tiende a disminuir, brazos cruzados formando una barrera, espalda y hombros tensos.

Estas posturas nos hablan de inseguridad, de querer ocultar algo. Estas van acompañadas de otros gestos como el de la mirada perdida.

Las posturas abiertas, por el contrario envían señales más positivas, podemos relacionarlas a personas más extrovertidas; hay más comunicación porque no forman barreras, son personas más cercanas.

Otra señal importante es el contacto visual que genera confianza, seguridad y  sinceridad. También puede transmitir poder o agresión. Todo esto dependerá de la dilatación de la pupila.

¿Qué les puedo decir de las manos? Cada movimiento revela un sentimiento. Antes de que existieran las palabras, la comunicación era a través de señas; así como lo hacen hoy los sordos mudos. Es increíble ver a alguien contar una historia (sobre todo si son histriónicos, los que me conocen se van a reír con esto); ver que con cada movimiento de manos y brazos  van reafirmando o negando las palabras, agrandan algunas y achican otras, suben y bajan mostrando la intensidad de la historia.

El lenguaje corporal puede revelar la confianza que tienes en ti mismo o en los demás, todo esto dependerá siempre de cómo te sientas interiormente. Lo primordial es conocernos y sentirnos confiados, como hemos visto es muy difícil engañar a nuestros movimientos porque finalmente es como engañarnos a nosotros mismos.

Por eso tenemos que confiar en nuestro discurso, para que todos nuestros gestos y movimientos no hagan más que reforzar las palabras.

 

Catalina Perez Izquierdo

Diseñadora de Vestuario

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