Fui infiel, me siento mal, ¿qué debo hacer?

En un mundo donde las relaciones entre hombres y mujeres cada vez están más convulsionadas y los vínculos cada vez más endebles, ser infiel es un hecho frecuente, que si es bien enfocado puede convertirse en una oportunidad de crecimiento y madurez en la pareja. Ser infiel y sentirse mal es un síntoma de que puedes emprender cambios para construir una relación de pareja más satisfactoria y estable.

La infidelidad en una relación tiene matices que la hacen más o menos grave. Puede tratarse de una aventura pasajera  y aun así generar culpa sobre todo si nuestra pareja permanece en desconocimiento de nuestra falta. Un examen de conciencia puede resultar positivo para recapacitar y reconocer que pueden haber aspectos de mejora en tu relación, en dicho caso puedes convertir el hecho en una oportunidad de cambio.

¡Una actitud de rectificación acompañada de acciones concretas te servirá de mucho para resarcir el daño causado!

Recomendaciones que tienen que ver contigo

Trátate con generosidad y autocompasión, una desacertada decisión circunstancial no te define como persona, ni puede terminar  con una relación de pareja estable. Así que no te fustigues.

  • Sincerate comunicándole a la otra persona que sólo fue un encuentro pasajero,  que tienes una relación estable que deseas cuidar.
  • Evita toda comunicación  o contacto directo o por redes sociales con esa persona,  si insiste en mantener contacto, sé tajante y como medida extrema elimínale de tus contactos o bloquéale.
  • Reflexiona en torno a qué te llevo a la infidelidad. ¿Curiosidad?, ¿insatisfacción?, ¿despecho?. Identifica cuál pudo ser el detonante o factor que te llevó a ser infiel para que puedas manejar la situación.
  • Debes sincerarte  en primer lugar contigo, pues si sientes culpa es porque la infidelidad es un antivalor para ti,  de modo que debes descubrir por qué fuiste infiel, si tu pareja tiene algo que corregir es la oportunidad de buscar la manera de hacérselo  saber sin ponerte en evidencia, esto solo agravaría la situación.

Recomendaciones para con tu relación de pareja.  

  • Aumenta la comunicación con tu pareja. Conversa de eso que te molesta o causa insatisfacción. Pregúntale sobre ti,  qué cosas puedes mejorar. Esto les ayudará a fortalecer la confianza.
  • Compartan momentos gratos.  Realicen actividades placenteras juntos.
  • Rompe con la rutina, busca momentos para compartir inesperados, cultiva el erotismo y el romanticismo .

Convierte la falta en una oportunidad de crecimiento y madurez.

Aprender de la experiencia para valorar la sinceridad, reconocer el valor de la pareja, la transparencia en el manejo de la relación, implementar cambios en la comunicación será clave para superar el escollo de la infidelidad. Insistimos en no caer en el mea culpa sin cambios de actitud y comportamiento.

Lo importante del arrepentimiento es que genere cambios una vez reconocida la falta. No es necesario dar cuenta de la infidelidada a tu pareja eso sólo empeorará las cosas,  quien se atreve a confesar una infidelidad es un sincericida, pero quien se atreve a reconocerla y proponer cambios para mejorar su relación es una persona digna de volver a confiar en ella.

Si tu pareja se entera debes ofrecer certeza de tu amor para que vuelva a confiar desde el compromiso de la rectificación, pedir perdón de forma  genuina y desde el corazón.

Superar una infidelidad para ambos miembros de la pareja es difícil, pero si hay arrepentimiento verdadero, se valora lo construido y hay votos por salvar la relación,  con un compromiso de honestidad por parte de quien cometió la falta, ésta pudiera ser una oportunidad para fortalecer la relación de pareja desde el amor, el respeto y la comprensiónSalva tu relación . ¡Estás a tiempo!

 

Extraido de: Editorial Phronesis

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Ser fiel es una opción, no una obligación

Hace pocos días hice una encuesta en mi cuenta de Instagram @hoy.me.toca respecto de la infidelidad, quería saber el porcentaje de personas que había perdonado una infidelidad y que me contaran un poco más de su historia.

De 1.166 personas que vieron la pregunta, sólo 437 la respondieron, es decir un 37,5% (me pregunto qué le habrá pasado al resto que no quiso responder). El 59% de las personas no había perdonado la infidelidad y el otro 41% sí.

A pesar de que las historias eran bien variadas, el factor común para quienes perdonaron la infidelidad (y contaban que se había arrepentido de hacerlo, con excepción de un par), fue que la conducta se repitió en el tiempo no una, sino varias veces hasta que finalmente la relación terminó de pésima manera. Y para quienes no perdonaron, el factor común de todas las historias fue que en las futuras relaciones de su ex se enteraron que también lo hacía, por lo que jamás se arrepintieron de la decisión que tomaron, inclusive en los casos que había mucho amor de por medio.

En mi opinión, y como siempre lo digo, creo que no hay reglas establecidas ni un manual de cómo actuar frente a una situación así. He acompañado procesos de mucho dolor, desilusión, desamor, rabia y frustración seguidos de un perdón genuino y real, de un perdón que nace del amor y que se construye todos los días. No es fácil, creo que es el camino más difícil y desafiante que una pareja puede optar y creo que sólo es posible si va acompañado de una terapia.

No lo digo por ser terapeuta, lo digo porque a veces las voces de las personas en general toman fuerza y te ves inmerso en una situación que está controlada por tu cabeza y por la gente que te rodea y no logras escuchar tu corazón y conectarte con lo que realmente sientes. Es casi instintivo decir que no perdones, que nadie te puede hacer algo así, por lo general es una forma de cuidarte y protegerte.

Perdonar una infidelidad no es olvidar que paso, no es hacer cómo si nada ha pasado y seguir adelante, no es fingir un bienestar para el mundo mientras estás muriendo por dentro. Perdonar una infidelidad requiere de mucho coraje, fuerza y valentía. Es una apuesta, es confiar en algo que está quebrado en mil pedazos, es volver a confiar en quien te traicionó, es apostar por quien no apostó por ti. Perdonar una infidelidad es un acto de amor profundo que creo que pocas personas pueden lograr.

Yo siempre digo que hay tipos y tipos de infidelidad, otros podrán decir que no importa lo que haya sido, es traición igual. Estoy de acuerdo, pero creo que somos humanos y todos podemos cometer errores en la vida, unos en lo económico, otros en el amor, otros se caen a la drogas, otros al alcohol y así. No quiero justificar, sólo quiero que ampliemos la mirada.

Está lo que pasa solo una noche (o un día), en una oportunidad y que no vuelve a haber contacto ni se vuelve a repetir la situación, puede ser sólo un beso o sexo, da igual. En el mejor de los casos quien fue infiel se le da vuelta el mundo y logra pedir ayuda para entender qué fue lo que le pasó y cómo llegó hacer lo que hizo. Se da cuenta de que al parecer la relación perfecta que él o ella creía que tenía no era tan así y decide iniciar un proceso de cambios tanto individuales como de pareja. No siempre se confiesa la infidelidad y esto hace que el proceso sea difícil porque finalmente quien fue infiel es quién lleva la parte más pesada, él debe cargar solo con lo que pasó. A veces confesarlo es simplemente para poder sacarse esta carga y sentirse más aliviado, sin considerar el daño que puedo causar con la confesión. En otra encuesta que hice hace un par de meses, muchas personas respondieron que si fue algo de una noche y nunca más va a ocurrir, mejor no enterarse.

Luego está la infidelidad que ocurrió una vez pero sigue habiendo contacto y muchas ganas de volver a repetirlo, pero un sentimiento de culpa tremendo que no permite una nueva reunión pero sí hay una intención. En la mayoría de los casos la pareja intuye algo, revisa celulares, correos, redes sociales o sencillamente enfrente a la persona hasta que hay una confesión, seguida por un quiebre. Algunos perdonan y ahí viene el trabajo como pareja. Otros tantos (leía en las historias que me mandaban por DM) prefieren pagar con la misma moneda para sentir que están iguales y poder volver a construir la relación, con muy poco éxito.

Y el tercer caso y el más grave a mi juicio es mantener encuentros esporádicos o de frentón una relación paralela. Desde mi visión creo que es muy patológico ya que es vivir en un mundo de mentiras, de traiciones, de planificar todo, coordinar encuentros, no estar ni aquí ni allá, vivir sin conexión emocional, perseguidos todo el tiempo sin lograr disfrutar de la vida, y si lo logran creo que la patología es aún más grave.

Por lo general, para que ocurra una infidelidad es porque hay algo que no está funcionando en la relación y que ninguno de los dos lo había visto o si alguien tenía alguna idea, no había sido capaz de hablarlo, por el motivo que sea. Y por eso es que insisto tanto en que apenas tengan ideas o fantasías rondando en la cabeza pueda hablarlo, tal vez no con la pareja pero con alguien (amigo, primo, hermano, psicólogo, etc). Porque si se lo guardan, les puedo garantizar que eso terminará creciendo y creciendo hasta que llegue a ser insostenible.

Ser fiel es una opción y para mantener esa opción viva hay que trabajar en la relación todo el tiempo, hay que hablar, hay que compartir momentos, hay que buscar apoyo cuando lo necesites, hay que procesar y elaborar situaciones de la vida que han sido complicadas y que fácilmente invitan a escapar para no contactarse con las heridas del pasado. Ser fiel contigo, con tus valores, con tus ideales, con tu familia, con lo que alguna vez prometiste frente a la gente que querías y por sobre todo con el hombre o la mujer que elegiste para que te acompañe el resto de la vida.

 

 

 

Michelle_PollmannMichelle Pollmann Román

Directora de Centro Al Alma

Psicóloga Clínica
Postítulo Psicoterapia Psicoanalítica
Terapeuta de Pareja
Sexóloga en formación

 

 

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Ser pareja es distinto que tenerla

Cada vez me toca más seguido enfrentarme a personas, hombres y mujeres que me cuentan historias sobre sus relaciones las que por diferentes razones se ven cada día más complejas. Parece que la tolerancia, la paciencia, la aceptación y la entrega de amor al otro están en jaque en estos tiempos.

Es como sentir que yo quiero ser feliz, pero no está tan claro que quiera hacer feliz al otro. Todo comienza y termina en mi y no en el otro como debiera.

Ser pareja implica tener complicidad, pasión, humor y a mi juicio mas aceptación que tolerancia. Tengo que desear mirar al otro (a) a los ojos y mirar hasta adentro, hasta el alma que seguramente conocí cuando partía el romance. Esas cosas que se dejan de hacer cuando uno se siente erróneamente seguro y parece que el objetivo de haberla o haberlo enamorado se consiguió y ahora podemos descansar.

Se descansa de decir te amo , te necesito y de hacer cosas que al otro o a la otra lo hagan sonreír.

Todo esto, es un trabajo diario que al igual que tantos temas que hemos compartido requiere de la voluntad, de entender que el amor es una decisión.

Y así como el amor es una decisión, ser fiel o no también lo es. Es verdad que muy pocas veces por lo menos conscientemente la infidelidad se busca, sino que más bien aparece y cuando se toma conciencia del ” juego” en el que estoy, recién ahí comienza la decisión de continuar o no en ese doble estándar.

La manera de definir infidelidad desde las femenino es diferente desde lo masculino. Mientras para la primera basta con pensar en otro y tal vez chatear con él, para los segundos, se consolida casi sólo con el acto sexual.

Mucho se me pregunta si una infidelidad se puede perdonar o no, creo primero que es importante entender que la mayoría de las veces la infidelidad nunca es causa de nada, sino que consecuencia de algo que no se habló y que muy probablemente se deriva de ambas personas en la pareja.

Entendiendo esto, estoy segura que una infidelidad se puede perdonar cuando se entiende como un proceso de a dos y como una de las tantas instancias de crecimiento que puede vivir la pareja. Lo qué hay que entender para realizar ese proceso, es que la pareja que existía antes de que esto explotara nunca volverá a ser la misma y es bueno que así sea. Es como un vaso que se rompe y que no a puede pegar y si se pudiera no sería sano. Hay que construir otro vaso con nuevas expectativas, nuevas metas donde el episodio se trabaje, pero no se cobre nunca más.

Perdonar, no implica olvidar, perdonar de verdad implica recordar sin dolor, porque se aprendió de él y se sacaron todos los aprendizajes necesarios de este camino recorrido. Ser pareja requiere tiempo, y es una de las aventuras más lindas del ser humano porque nos enfrenta a nuestras luces y nuestras oscuridades todo el tiempo y si no sabemos caminar con ambos, nos mentiremos y la posibilidad de engañarnos a nosotros mismos y al otro aumentan notoriamente.

El amor de pareja no es a mi juicio incondicional, requiere de un ida y vuelta que debe ser proporcional para que ambos sientas que pueden vivir sus espacios personales y privados entre los dos sin que estos no compitan.

Es una aventura descubrirnos a nosotros a lo largo de la vida, como no va a hacer maravilloso poder descubrir un otro y tener todo el tiempo que la vida regale para compartir ese crecimiento.

Escrito por Pilar Sordo – Psicóloga

Extraído de www.pilarsordo.cl

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Cómo actuar oportunamente para salvar tu matrimonio

Cuando ciertos indicadores coinciden en el tiempo y denotan comportamientos inesperados que no corresponden a la costumbre de la pareja, la probabilidad de que exista un enredo aumenta sustancialmente. Recuerda bien esta palabra: probabilidad.

No se trata de convertirse en una persona ultra desconfiada e inventarse engaños donde no los hay, sino de mantener una actitud racional frente a los recelos, hablar con la pareja y comunicar la inquietud, sin agresiones ni escándalos. Veamos algunas señales que podrás identificar para evitar que tu relación de pareja caiga en la infidelidad:     

  1. Indiferencia afectiva: se percibe una lejanía y frialdad por parte de la otra persona, las manifestaciones amorosas son cada vez menos y el mal humor aumenta. Esta actitud es sospechosa, sobretodo cuando perdura por mucho tiempo. Si es así, mejor estar solo que esperar “peras del olmo” toda una vida.
  2. Frialdad sexual: Un bajón en el deseo sexual siempre es preocupante. Si no hay enfermedades físicas o psicológicas que expliquen el desgano, preocúpate. Los altibajos eróticos son normales, siempre y cuando sean esporádicos y no demuestren un deterioro paulatino y constante.
  3. Preocupación repentina y excesiva por la apariencia física: Obviamente, no se trata de la sana costumbre de ir a un gimnasio y embellecerse. Lo que puede resultar sospechoso es el repentino cuidado por la apariencia física en personas que nunca se habían preocupado su aspecto y, sobretodo, si no se involucra al otro y faltan las preguntas: “¿Te gusta mi nuevo look?”, “¿Qué opinas de mi maquillaje?”, “¿Te gusto más sin panza?”.
  4. Cambios inesperados de rutinas Si no hay motivos claros y comprobables, los cambios inesperados e injustificados de las costumbres cotidianas no deben ignorarse: almorzar fuera, llegar tarde, trabajar los fines de semana, etc. Por lo general, uno no modifica sus rutinas de un día para el otro sin razones válidas y sin explicaciones. No te acuestas con una persona y te levantas con otra y, si esta mutación ocurre, estás en problemas.
  5. Llamadas y/o conversaciones sigilosas telefónicas a horas extrañas o inoportunas
  6. Tres cuestiones a tener en cuenta:
    1. No se despega del móvil o corre velozmente a contestar,
    2. Cuando revisas el aparato, misteriosamente no aparecen los números marcados ni las llamadas recibidas.
    3. Las conversaciones son demasiado largas y nunca sabes con certeza con quién habló.
  7. Debes actuar cuanto antes si detectas cualquiera de estos comportamientos. Muchos matrimonios se podrían haber salvado si alguno de sus miembros hubiera reaccionado oportunamente a estas señales.  

Cualquier dato aislado no es suficiente para generar una duda razonable, sin embargo, en la Guía práctica para afrontar la infidelidad de la pareja   de Walter Riso, encontrarás más señales e indicadores de la aparición de un o una amante en tu relación de pareja.

Aprende a identificarlos y combatirlos a lo largo de sus útiles párrafos. Conócela aquí

Escrito por: Editorial Phronesis

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Referencias: Guías prácticas de Walter Riso 

 

Foto Portada: Diseñado por Freepik

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