¿Por qué los millennials se casan con su ex luego de terminar?

Si algo ha sabido hacer la generación de millennials es crear sus propias reglas para lograr relacionarse. La idea de pareja ha sido muy moldeada en la actualidad para apegarse a los ideales de vida del joven común. Si eres de esta generación millennial, sabrás exactamente de qué te estamos hablando.

La nueva modalidad de amor que encuentran los jóvenes no termina precisamente en matrimonio y mucho menos a la primera. Esta generación no parece estar interesada en la idea de consolidar relaciones estables, al menos no hasta los 30 años. El enamoramiento y el amor en esta generación es concebido de otra manera. 

Pero ha surgido una gran interrogante en la actualidad ¿Por qué los millennials se casan con su ex luego de terminar? Este modo de pensar, sin duda, se ha visto recurrentemente reflejado en las parejas jóvenes actuales.

Según el estudio realizado por The Journal of Adolescent Research, es muy común que las relaciones entre los jóvenes de la generación terminen en reconciliación luego de la ruptura y en ocasiones decidan llegar al matrimonio.

Según dicho estudio y la postura del profesor de psicología en la Universidad de Texas, Art Markman, esta situación se debe a los recursos que existen en la actualidad que viven los millennials. Así que, si estás pensando que no hay marcha atrás en tus relaciones terminadas, tal vez hay una solución si vale la pena. Esta generación, te da la posibilidad de cambiar esa realidad si es lo que quieren ambos.

Volver con tu pareja es posible si se presenta el escenario…

¡Ya han decidido separarse de una vez por todas! Sin embargo, tal vez no sea así. El estudio de The Journal of Adolescent Research investigó a 800 personas para determinar que el 44% regresó después de terminar. La cifra no debe impresionarte, ya que en la actualidad es algo muy común entre los millennials darse un espacio.

Generalmente, si las relaciones terminan por mutuo acuerdo es más común el hecho de que en un futuro se junten de nuevo. La razón es muy simple, cuando hay un mutuo acuerdo, se termina en buenos términos. Es decir, se mantiene la relación al menos verbal.

Con las relaciones que continúan de esta manera, es posible que resurja la chispa. Terminando, incluso, en matrimonio a futuro. Es como si se decidiese volver al punto de partida en el que se comunicaban de manera amistosa.

De hecho, es muy normal que ambos comiencen a ver a otras personas, en conocimiento del otro. No se puede decir que no hay celos, pero ambos están iguales. De esta manera, no hay nada que reclamar. Este “permiso”, busca algo que seguramente los dos acordaron como el punto de quiebre. Experimentar con otras personas, cosas nuevas.

Parece mentira, pero al hacerlo es como si estuviesen sellando su regreso tarde que temprano. Es común en la generación de millennials, busque la experimentación que dan otras relaciones. Por lo que al mantener la comunicación y sobrepasar este momento de búsqueda de nuevas vivencias juntos, pero por separado, posiblemente, ambos se encuentren en un momento en el que sienten que es hora de regresar con el otro. Retomando así, lo que sería la relación de pareja que decidieron terminar tiempo atrás.

Las redes sociales son un factor innegable en esta realidad de los millennials

Mantener el contacto con tu expareja en la actualidad es una tarea increíblemente sencilla. Con las innumerables redes sociales existentes, puedes enterarte de cada paso que da el otro al instante.

El estudio del Adolescent Research, respalda esta teoría con su experimento. Ya que a los 2 años de ruptura el retorno de las relaciones que investigaron se produjo por estos medios. Facebook, Twitter, Snapchat o Instagram son los medios en los que mantienes tu relación sin darte cuenta del todo.

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Al mantener tu continúo conocimiento sobre las actividades de tu ex. Estás siguiendo con la idea, de al menos preocuparte por lo que está haciendo. Si continúas en comunicación con quien ha sido tu pareja en persona y en las redes, posiblemente el amor aparezca de nuevo.

Esta no es una regla de oro, pero es algo que suele suceder muy frecuentemente con los millennials. El manejo de las redes sociales ha hecho la tarea de reconciliación un poco más fácil.

Según el profesor de psicología en la Universidad de Texas, Art Markman, este contacto no supone ningún compromiso. Por lo que funciona de manera tan natural entre los jóvenes que fueron pareja.

En muchos casos esto termina en reconciliación cuando el escenario es el adecuado. Así que detén tu sufrimiento si quieres volver con tu ex en la actualidad. Si ha terminado en buenos términos y mantienen el contacto existe una gran posibilidad de que eso ocurra posteriormente.

En la actualidad todas las relaciones se manejan de manera más espontánea

Los millennials tienen una peculiaridad en cuanto a tomar decisiones y relacionarse se refiere. Siendo un joven de la actualidad, es muy común que sientas deseos de cambiar de planes rápidamente. Esto se aplica a varios ámbitos de tu vida desde tu carrera profesional hasta tu grupo de amigos.

Las relaciones de pareja no están excluidas de este pensamiento. De hecho, a la hora de consolidar una relación estable, sueles dudar en primera instancia de la naturaleza de sus inicios.

Te sientes muy joven y no crees estar lo suficientemente preparado para las ataduras de un compromiso mayor. Las relaciones millennials, suelen basarse en lo que ofrezca el momento, para llegar a noviazgo. Pero cuando se siente la posibilidad de una responsabilidad mayor, generalmente, es cuando se decide terminar la relación de pareja.

Esto, responde al factor que antes mencionábamos, sobre la búsqueda de nuevas experiencias. Es una necesidad natural que invade los pensamientos de la generación, antes de sentar cabeza de una vez por todas.

¡El matrimonio de los millennials luego de la ruptura es algo aún más normal!

Por descabellado que parezca es algo que The Journal of Adolescent Research sigue respaldando. Luego de las rupturas y reconciliaciones del 44% de los encuestados, un alto número de parejas terminaron en matrimonio. Esto obedece, al mismo principio de comunicación existente en los millennials luego de la ruptura.

Es como si al separarse y seguirse comunicando, comenzaran a extrañarse. Esa sensación hace que el lazo que van reconstruyendo sea esta vez mucho más fuerte. En ocasiones esa fuerza, viene sumada a la decisión de generar mayor compromiso.

Por lo que, los matrimonios entre los jóvenes millennials luego de las rupturas suelen consumarse. Debido a un nuevo lazo construido, la reconciliación de la pareja es el camino más seguro que ambos van a transitar. Esta vez, posiblemente ambos estén más abiertos al compromiso.

La razón es simple, ambos han vivido las nuevas experiencias con la ruptura. Y ya saben a dónde quieren ir.  Lo más importante es con quien quieren hacerlo. Sus relaciones más fuertes serán las que los hagan retomar el amor hacia el otro.

Al estar seguros de lo que ahora quieren, saben en donde se ven con el otro. La pareja con la que terminaron para luego reconciliarse, posiblemente sea con quien quieran llegar al matrimonio. Por lo que, la acción natural es decidir hacerlo.

Cuando los jóvenes deciden volver con sus antiguas relaciones, es porque están realmente seguros de que es la relación ideal. Por esa razón, en la actualidad, los millennials suelen casarse con sus ex luego de terminar.

 

Escrito por: Editorial Phronesis

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Nueve principios para un matrimonio feliz

Redacción Editorial Phrònesiswww.elartedesabervivir.com

En el pasado, las personas contraían nupcias tomando en consideración factores como una estabilidad económica favorable a largo plazo. Hoy en día, el matrimonio se vincula más al amor y el romanticismo que a una figura política meramente racional.

Para la terapeuta de pareja Esther Perel, cuando el matrimonio era una empresa económica, la infidelidad era tratada desde la perspectiva de la seguridad financiera, por ejemplo. Pero ahora que el matrimonio es un arreglo romántico, la infidelidad es tratada desde la seguridad emocional.

El hecho de que decidamos casarnos por amor y no exclusivamente por conveniencia social ha cambiado no sólo las implicaciones que trae consigo la unión entre dos personas, también los aspectos que influyen en que un matrimonio prospere en armonía.

La Asociación Americana de Psicología (APA), ha recopilado una serie de consejos con base en estudios psicológicos que han demostrado estar vinculados con matrimonios plenos y estables.

Ya sea que lleves años con tu pareja o que estés considerando el matrimonio como una posibilidad futura, la siguiente lista de principios te ayudará a conocer las bases de una relación fundamentada en el compañerismo y la alegría.

      1. Sepárate emocionalmente (y a tu pareja) del entorno en el que creciste

No es que el matrimonio exija desentenderte de tu familia o comportarte como un completo extraño, pero sí es importante separar tu identidad de pareja de la identidad de tus padres, tus hermanos o tus abuelos.

Unirte a alguien en matrimonio significa construir una nueva familia, no una réplica de la tuya.

Asentar una distancia emocional prudente evita, además, conflictos de pareja innecesarios que puedan tener origen en prejuicios, costumbres o creencias exclusivamente de tu entorno familiar y las cuales deberás aprender a dejar de lado para comenzar de cero.

Después de todo, si esperas que tu pareja cocine como tu madre o conduzca como tu padre, vivirás un matrimonio muy por debajo de tus expectativas, que serán, de cualquier modo, irreales.

  1. Construye con tu pareja lazos basados en una intimidad e identidad compartidas

El nosotros es más trascendental en el matrimonio que el y el yo.

La conformación de una identidad compartida significa alcanzar un punto de compenetración en el que ambos miembros de la relación sean capaces de pensar acertadamente en lugar del otro, de experimentar una empatía plácida donde el bienestar del ser amado encarne el propio bienestar.

Esto no debe confundirse con una pérdida de autonomía o derechos individuales. La unión emocional de la pareja debe promover de tal modo la confianza y el respeto mutuo que la libertad del otro sea un tesoro inviolable fuera de las garras del egoísmo y la dependencia.

       3. Establece una relación sexual rica y placentera y protégela de intrusiones externas

La conexión sexual no compensa la desconexión emocional, pero un buen entendimiento físico en la cama sí puede reforzar un matrimonio donde exista previamente un lazo de amor sólido.

Cuídate además de exponerte conscientemente a situaciones que puedan perjudicar la integridad de tu matrimonio y destruir la confianza de tu pareja. La fidelidad no debe ser el resultado de los sentimientos, sino una decisión arraigada a una intención y que, de ser necesario, implique acciones formales.

  1. Para las parejas con hijos: intercambien los roles de la paternidad y el efecto de absorción que la llegada de un bebé tiene en el matrimonio

Si la filosofía de los roles de género predomina por encima de la idea de una paternidad con tareas equitativamente repartidas, el resultado será que uno de los miembros de la pareja (por cultura, la madre), será la principal afectada por los efectos de absorción de tiempo y energía que implica el nacimiento de un hijo.

Esto no repercute solo en la salud de la madre, también puede influir en la acumulación de sentimientos negativos hacia el padre, de quien podría percibirse falta de entrega y compromiso.

  1. Protege la privacidad de tu relación

El mundo interno de una pareja es un espacio importantes donde la confianza y la intimidad emocional se refuerzan. Proteger la privacidad de este universo exclusivo significa reservar tiempo para pasar a solas con tu pareja y guardar discreción acerca de sus planes, sueños o inconvenientes.

Lo que tu pareja y tú piensen o hagan es parte de su construcción personal; mantenerlo en privado conserva la magia de la dinámica y una debida sensación de seguridad.

  1. Confronta las crisis y mantén fuerte el vínculo marital ante las adversidades

Los matrimonios mueren muchas veces antes de sufrir un fallecimiento definitivo. Esto no significa que la última muerte (el divorcio) sea inevitable; en realidad, asumir que las crisis son parte del ciclo de vida de toda relación y que son una oportunidad para emprender cambios positivos podría evitar el rompimiento de muchos matrimonios.

Cuando un problema drástico se presente en tu matrimonio, no lo ignores ni lo minimices, plántale cara y explora sentimientos y opciones con tu pareja. Estás en una barca de dos guardianes, no temas a las tormentas.

  1. El matrimonio debe ser un espacio de expresión, no de represión

La plenitud de una relación depende del grado de comodidad que ambas partes sientan al momento de compartir con el ser amado todo lo que son, todo lo que han sido y la ilusión de lo que esperan ser.

Esta libertad de expresión no aplica solo para los buenos momentos, las diferencias y las emociones negativas deben poder compartirse con la misma tranquilidad y fe ciega en que el otro estará ahí para servir de apoyo incondicional.

  1. Utiliza el humor y la risa, y no permitas que la monotonía apague la llama

El humor nos ayuda a poner las cosas en perspectiva sin importar lo gris que luzca el panorama.

Para evitar que la monotonía devore tu matrimonio, debes estar abierto a la espontaneidad y a la diversión no planeada de convertir un momento incómodo en la mejor broma jamás contada.

Si tu pareja y tú aprenden a desenvolverse en esta dinámica ocasional de niños traviesos, siempre tendrán algo nuevo por hacer y un lugar maravilloso al cual ir juntos.

  1. No abandones los detalles que hicieron que tu pareja se enamorara de ti

Las consideraciones iniciales que alimentaron el fuego del romanticismo y dieron forma al amor deben permanecer durante el matrimonio.

De hecho, es el olvido de los detalles y las expresiones de afecto lo que hace que los amores más profundos pierdan el brillo y se marchiten.

Bien lo dijo Mario Benedetti: “Para estar total, completa, absolutamente enamorado, hay que tener plena consciencia de que uno también es querido, que uno también inspira amor”.

Fuente: APA

Escrito por: Editorial Phronesis

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FAMILIAS ENSAMBLADAS (6) – LOS NUEVOS ROLES (1)

Cuando se une una pareja en que uno o ambos tienen hijos con parejas anteriores se pueden producir algunos sentimientos encontrados dado que los progenitores pueden ocupar una posición “bisagra” entre su pareja y sus hijos ya que por un lado está su ascendencia sobre sus hijos y por otro debe ayudar a su cónyuge a lograr un espacio en la nueva familia y para que asuma su autoridad. Este proceso es lento y a veces muy lento ya que mientras el progenitor va cediendo poco a poco espacio y autoridad a la pareja, esta avanza en la medida que crea vínculos con esos hijos de su cónyuge.

 

Muchos progenitores de Familias Ensambladas  experimentan sentimientos de culpa por no haber podido conservar intacta la familia nuclear para sus hijos y pueden volverse sobreprotectores con ellos. Estos sentimientos de culpa pueden ser mas potentes en los padres que no conviven con sus hijos y sí con sus hijastros. Es muy importante identificar “la culpa” para que ésta no monitoree la relación con los hijos ya que pone obstáculos en el ejercicio de la parentalidad.

Los progenitores viudos pueden pensar y sentir :“Todo lo que me queda son mis hijos” y así inclinarse a la sobreprotección.

Algunos progenitores tienen la fantasía de brindar “mejor padre o madre” a sus hijos a través de su nuevo matrimonio cargando al nuevo cónyuge una responsabilidad imposible de cumplir ya que es una expectativa irreal dado que los padres son insustituibles, no existen los “ex – padres”.

Otros progenitores están cansados de ser padres únicos y desean compartir la parentalidad o delegar su autoridad como padre o madre. Esta también es una expectativa irreal y sobrecarga el matrimonio dado que es muy difícil que el nuevo miembro logre con los hijos de su pareja lo que el propio progenitor no logra.

 

La posición “bisagra” puede hacer que el progenitor se sienta tironeado o atrapado entre los requerimientos de sus hijos y los del nuevo cónyuge, y por mucho que se esfuercen, habitualmente hay alguien enojado con ellos. Por un lado desean proteger a sus hijos, especialmente por el conflicto que les puede provocar el cambio y por otro lado perciben que no lograran la intimidad deseada en el matrimonio a menos que tomen distancia de sus hijos e impongan nuevas reglas.

 

M. Eliana Zlatar

Consteladora Familiar  Sistémica

comprendiendomez@gmail.com

 

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No soy Angelina, pero también he estado ahí

Cuando llega nuestro primer hijo todo nuestro mundo cambia. Y cuando digo todo, me refiero absolutamente a todo, y esto, necesariamente, también nos incluye a nosotras mismas y a nuestros – hasta ese entonces- compañeros de ruta.

Entonces, ¿por qué nos llama tanto la atención que Angelina Joe Lee chutée a Brad Pitt argumentando diferencias irreconciliables? Esto nos hace recordar que los cuentos de hadas no existen y que realmente es complejo llevar a cabo un proyecto familiar (aunque seas rico, inteligente, famoso y muy guapo)

Y es que uno realmente NO SABE cómo va a ser de mamá y papá hasta que está ahí.

Los más enchapados a la antigua podrán decir que “esas cosas se conversan antes del matrimonio” pero resulta que no tenemos una visión adelantada de las cosas, ni de los hechos, ni menos de los sentimientos que afloran luego de la llegada de un hijo.

Y si bien, hace rato que las mujeres dejamos de creer en cuentos de hadas, lo que respecta a la maternidad sigue idealizado en muchos aspectos y este es uno de ellos: tu marido no es el padre que te imaginaste que sería. Y tú, te descubres cada día siendo una mamá que tampoco sabías que serías. La Ma-Paternidad nos cambia y nadie nos lo dice antes de casarnos ni cuando esperamos una guagua.

No nos preparan para ser padres. Pero peor aún, no nos preparan porque es una receta tan única, exótica y original que es imposible de escribir o diseñar con antelación. Es tan sutil como la fecha en que debes cosechar la vid para hacer un buen vino. Depende de cada sepa, cada terroir, calidad de suelo, lluvias caídas durante el año, heladas, poda, inclinación de las laderas y días de sol. Y eso cambia todos los años, así tal cual, nosotras cambiamos con la maternidad y lo hacemos luego con cada hijo que llega.

Y, por su puesto, a los hombres les pasa exactamente igual.

La verdadera meta de los primeros años de crianza no es tener niños sanos, estimulados, que coman sano y se duerman temprano. La meta de los primeros años cuando se tiene hijos es no separarse del marido. Es reconocer al nuevo ser humano que también nació de la mano de esa guagua. Esa persona que cría junto a ti, pero que también enfrenta los vacíos que trae desde su propia infancia y que entrega amor, juegos y rutinas que le parecen las únicas, más adecuadas y “obvias”.

Y es que son esas obviedades– cada uno trae consigo y que supone como paradigmas de que son la única-mejor manera de hacer las cosas- las que entran en disputa. Pues es casi imposible que en TODO tengamos los dos la misma forma.

Pueden ser cosas simples como si nos gusta tener a los niños con doble calcetín y bototo o descalzos mientras están dentro de la casa. Puede ser si consideras que es mejor bañarlos en la mañana para partir el día despejado o en la noche para que duerman más relajados. Puede ser si consideras que tomarlos en brazos en exceso hace mal o crees que “portearlos” y llevarlos la mayor parte del día en upa es lo mejor para su desarrollo neurológico. Puede ser si crees que es mejor llevarlos a su habitación apenas cumplan los dos meses o dejarlos en tu cama hasta que se vayan solos. Puede ser el preferir llevarlos a la sala cuna o dejarlos en casa con una persona de tu confianza (podríamos seguir hasta al infinito)

Básicamente, puede ser cualquier cosa que para ti o tu partner de crianza se considere como un “intransable”.

Lo más duro es ver y darte cuenta de golpe, que aunque te hayas tomado las cosas con calma, aunque hayas pololeado varios años antes de casarte, aunque hayas esperado otro par de años antes de “ponerte en campaña”… Ni todos los café, bailes, viajes y paseos… NADA te permite conocer por adelantado a ese “padre” en el que se convertirá tu pareja y con ello en esa nueva persona.

Y como dice nuestro filósofo nacional Humberto Maturana “cambiar de opinión es un derecho humano” lo que sucede es que la llegada de los hijos nos cambia a nosotras y a nuestras parejas y el desafío está en el darnos cuenta, el ver en qué nos hemos transformado nosotras y ellos y el volver a elegirnos. Volver a escoger.

No todos lo logran y son varios los que optan o terminan escogiendo tomar caminos separados, así como el matrimonio más hermoso y estable de Hollywood de los últimos 10 años.

Daniela Parra

@daniparraperiodista en Facebook

www.themommy.cl

 

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