Eres o no eres. Lo logras o no. Pero no puedes ser un “casi”

De nuestra inconformidad por no quedarnos atrás es que hacemos lo que hacemos. Desde ese mismo lugar, es que invito a las personas a pararse, reconocerse, o buscar su propósito. Su PARA QUÉ.

En ese viaje, muchas cosas pueden suceder.

Todos tenemos metas, sueños, objetivos. Al menos uno, reconocemos, y muchos de nosotros vamos tras ellos. Todos tenemos, también, un propósito. Muchos de nosotros, es cierto, lo desconocemos.

No hace mucho que hago lo que hago y elijo ser quien estoy siendo, parada en mi para qué.

Me explico: cambiar tu carro, ir de vacaciones, postular a un posgrado, todas ellas son metas, o sueños. Si ellas son parte de algo más grande, algo que tiene sentido, porque te apasiona, o te hace vibrar, ellas conformarán tu propósito. Caso contrario, serán momentos o cosas efímeras que tal vez lograrás, y tal vez también las obtengas y enseguida busques otra cosa…

 

Vivir desde tu propósito es elegir vivir desde el entusiasmo. No es magia. Es actitud, esa actitud que deviene de sentirte parte de algo más grande. De algo que impacta en ti, y en otro.

 

Y claro que tiene desafíos. Incluso, también obligaciones. Y claro que puede traer hasta dolor.

La gran diferencia, es que el motor deviene de la elección consciente de que lo que hacemos alimenta nuestra misión.

Aprender y conocer tu propósito es pararte siempre desde la posibilidad, la creatividad y el entusiasmo. Es más tiempo para ti y tu destino, es creatividad frente a tus excusas, tu falta de recursos o tu pesimismo.

Porque deja atrás las cargas, porque el destinatario ya no eres sólo tú, sino todas y cada una de las personas para quien día a día haces lo que haces. Y eso, amiga, es digno de ser vivido.

 

 

tatiana_Bregi2Tatiana Bregi – Coach ontológico certificada

 

 

Read more

Felicidades a la Juventud

Este domingo, 12 de agosto, se celebró el día internacional de la juventud e invito a los adultos a felicitar a todos los adolescentes y darles las gracias por cuestionar, movilizar a la sociedad y por la pasión que muestran cuando tienen un propósito.

También pedirles perdón, porque no se merecen las etiquetas que les ponemos. Adolescencia no significa adolecer de algo, como comúnmente se cree. Es una palabra cuya raíz latina es adolescere y que significa estar en crecimiento. La etapa del desarrollo en la que están, tiene el potencial para ser una época de inmenso bienestar, lo que demuestran una enorme cantidad de jóvenes que florecen.

Algo que destaca en estos adolescentes ejemplares es su compromiso con un propósito. El propósito es, según el psicólogo de la Universidad de Stanford, William Damon, “la intención estable y generalizada de alcanzar algo significativo para la persona, y que al mismo tiempo la lleva a un involucramiento con algún aspecto del mundo más allá de sí misma”. Para Erik Erikson, es también un signo claro del logro de una sana Identidad, lo que considera la principal tarea de la adolescencia. “Somos lo que queremos.”

Tener un propósito, según estudios en psicología positiva, ayuda a prevenir la depresión, la ansiedad, el aburrimiento y el suicidio, y a mejorar el manejo del estrés, tener más esperanza, optimismo y resiliencia. Un adolescente con propósito, no solo tiene más probabilidades de ser exitoso en lo que se proponga, sino que será muy feliz, porque estará usando sus fortalezas para contribuir con alguna necesidad del mundo, dos elementos centrales para el bienestar.

Sin embargo, según una serie de investigaciones, solo un 25% de los adolescentes logra encontrar un propósito antes de ser adultos, y un no menor 20%, nunca encuentra ni un atisbo de propósito. Ellos son los más vulnerables a las conductas de riesgo y comportamientos antisociales.

¿Y qué pueden hacer los padres para ayudarlos a encontrar un propósito?

Primero, Cambiar el foco de atención, dejando de mirar todo lo que no les gusta de su hijo hacia sus fortalezas. Y desde lo que ellos esperan que logre, hacia lo que él o ella aspira, desde sus intereses.

Segundo, escucharlo, sin tratar de solucionarle los problemas ni darle consejos no solicitados, sino valorando sus ideas y opiniones, aunque sean diferentes.

Tercero, reflexionar juntos sobre las experiencias positivas que vive en su colegio o actividades extra programáticas o que puedan ser un gatillante de un posible propósito, observando las habilidades que usó, cómo se sintió, qué más podría hacer. Y también reflexionar juntos acerca del futuro, hablando de cómo se imagina su vida, qué piensa hacer para lograr sus metas y así desarrollar una función ejecutiva, tal vez la más elevada, que es prospectar el futuro. Los seres humanos somos los únicos animales que podemos imaginar nuestro futuro.

Por último, compartir con él o ella sus propósitos y objetivos de vida. Las historias de su vocación, lo que disfrutan de la vida, lo que les dé sentido y felicidad.

El Sloan Study of Youth and Social Development, reveló que los adolescentes no tienen referentes adultos, más que cantantes y deportistas famosos. De hecho es sorprendente el alto porcentaje que aspira a tener carreras que los lleven a tener fama y dinero, sabiendo que las probabilidades de lograrlo son tan escasas. Ese es su modelo de felicidad porque el 99% de los adultos ordinarios les parecemos tremendamente aburridos.

Pero lo más importante es que los padres entiendan que un propósito jamás puede ser impuesto desde afuera, sino deja de ser un propósito. La motivación intrínseca es lo que lo define. Por eso, los padres  tienen que ser como un portaaviones, es decir, una base de lanzamiento para que los aviones salgan a sus misiones de forma autónoma. Y cuando necesiten volver, encuentren fácilmente el camino gracias a las claras coordenadas de ubicación y porque el portaaviones siempre está disponible.

Celebra con tu adolescente este día, y dile lo valioso que es para ti.

Alejandra Ibieta I, 

de AMA Consultora Parental

Articulo extraido de www.talleresama.cl

Read more