Ser fiel es una opción, no una obligación

Hace pocos días hice una encuesta en mi cuenta de Instagram @hoy.me.toca respecto de la infidelidad, quería saber el porcentaje de personas que había perdonado una infidelidad y que me contaran un poco más de su historia.

De 1.166 personas que vieron la pregunta, sólo 437 la respondieron, es decir un 37,5% (me pregunto qué le habrá pasado al resto que no quiso responder). El 59% de las personas no había perdonado la infidelidad y el otro 41% sí.

A pesar de que las historias eran bien variadas, el factor común para quienes perdonaron la infidelidad (y contaban que se había arrepentido de hacerlo, con excepción de un par), fue que la conducta se repitió en el tiempo no una, sino varias veces hasta que finalmente la relación terminó de pésima manera. Y para quienes no perdonaron, el factor común de todas las historias fue que en las futuras relaciones de su ex se enteraron que también lo hacía, por lo que jamás se arrepintieron de la decisión que tomaron, inclusive en los casos que había mucho amor de por medio.

En mi opinión, y como siempre lo digo, creo que no hay reglas establecidas ni un manual de cómo actuar frente a una situación así. He acompañado procesos de mucho dolor, desilusión, desamor, rabia y frustración seguidos de un perdón genuino y real, de un perdón que nace del amor y que se construye todos los días. No es fácil, creo que es el camino más difícil y desafiante que una pareja puede optar y creo que sólo es posible si va acompañado de una terapia.

No lo digo por ser terapeuta, lo digo porque a veces las voces de las personas en general toman fuerza y te ves inmerso en una situación que está controlada por tu cabeza y por la gente que te rodea y no logras escuchar tu corazón y conectarte con lo que realmente sientes. Es casi instintivo decir que no perdones, que nadie te puede hacer algo así, por lo general es una forma de cuidarte y protegerte.

Perdonar una infidelidad no es olvidar que paso, no es hacer cómo si nada ha pasado y seguir adelante, no es fingir un bienestar para el mundo mientras estás muriendo por dentro. Perdonar una infidelidad requiere de mucho coraje, fuerza y valentía. Es una apuesta, es confiar en algo que está quebrado en mil pedazos, es volver a confiar en quien te traicionó, es apostar por quien no apostó por ti. Perdonar una infidelidad es un acto de amor profundo que creo que pocas personas pueden lograr.

Yo siempre digo que hay tipos y tipos de infidelidad, otros podrán decir que no importa lo que haya sido, es traición igual. Estoy de acuerdo, pero creo que somos humanos y todos podemos cometer errores en la vida, unos en lo económico, otros en el amor, otros se caen a la drogas, otros al alcohol y así. No quiero justificar, sólo quiero que ampliemos la mirada.

Está lo que pasa solo una noche (o un día), en una oportunidad y que no vuelve a haber contacto ni se vuelve a repetir la situación, puede ser sólo un beso o sexo, da igual. En el mejor de los casos quien fue infiel se le da vuelta el mundo y logra pedir ayuda para entender qué fue lo que le pasó y cómo llegó hacer lo que hizo. Se da cuenta de que al parecer la relación perfecta que él o ella creía que tenía no era tan así y decide iniciar un proceso de cambios tanto individuales como de pareja. No siempre se confiesa la infidelidad y esto hace que el proceso sea difícil porque finalmente quien fue infiel es quién lleva la parte más pesada, él debe cargar solo con lo que pasó. A veces confesarlo es simplemente para poder sacarse esta carga y sentirse más aliviado, sin considerar el daño que puedo causar con la confesión. En otra encuesta que hice hace un par de meses, muchas personas respondieron que si fue algo de una noche y nunca más va a ocurrir, mejor no enterarse.

Luego está la infidelidad que ocurrió una vez pero sigue habiendo contacto y muchas ganas de volver a repetirlo, pero un sentimiento de culpa tremendo que no permite una nueva reunión pero sí hay una intención. En la mayoría de los casos la pareja intuye algo, revisa celulares, correos, redes sociales o sencillamente enfrente a la persona hasta que hay una confesión, seguida por un quiebre. Algunos perdonan y ahí viene el trabajo como pareja. Otros tantos (leía en las historias que me mandaban por DM) prefieren pagar con la misma moneda para sentir que están iguales y poder volver a construir la relación, con muy poco éxito.

Y el tercer caso y el más grave a mi juicio es mantener encuentros esporádicos o de frentón una relación paralela. Desde mi visión creo que es muy patológico ya que es vivir en un mundo de mentiras, de traiciones, de planificar todo, coordinar encuentros, no estar ni aquí ni allá, vivir sin conexión emocional, perseguidos todo el tiempo sin lograr disfrutar de la vida, y si lo logran creo que la patología es aún más grave.

Por lo general, para que ocurra una infidelidad es porque hay algo que no está funcionando en la relación y que ninguno de los dos lo había visto o si alguien tenía alguna idea, no había sido capaz de hablarlo, por el motivo que sea. Y por eso es que insisto tanto en que apenas tengan ideas o fantasías rondando en la cabeza pueda hablarlo, tal vez no con la pareja pero con alguien (amigo, primo, hermano, psicólogo, etc). Porque si se lo guardan, les puedo garantizar que eso terminará creciendo y creciendo hasta que llegue a ser insostenible.

Ser fiel es una opción y para mantener esa opción viva hay que trabajar en la relación todo el tiempo, hay que hablar, hay que compartir momentos, hay que buscar apoyo cuando lo necesites, hay que procesar y elaborar situaciones de la vida que han sido complicadas y que fácilmente invitan a escapar para no contactarse con las heridas del pasado. Ser fiel contigo, con tus valores, con tus ideales, con tu familia, con lo que alguna vez prometiste frente a la gente que querías y por sobre todo con el hombre o la mujer que elegiste para que te acompañe el resto de la vida.

 

 

 

Michelle_PollmannMichelle Pollmann Román

Directora de Centro Al Alma

Psicóloga Clínica
Postítulo Psicoterapia Psicoanalítica
Terapeuta de Pareja
Sexóloga en formación

 

 

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Ser mamá: opción, no imposición

Ser mamá no es la panacea, no es la clave para la felicidad y no nos hace mejores personas que el resto. Ser mamá no llena vacíos, no retiene hombres ni nos vuelve súper mujeres per se.

Ser mamá es una labor para toda la vida, una responsabilidad y un compromiso que no todo el mundo está dispuesto a afrontar lo cual debe ser visto con el respeto que se merece y no como algo antinatural porque no lo es: ser mamá es opción y no imposición. 

La maternidad es un sinfín de aprendizajes y una experiencia única y maravillosa pero no es el fin último ni la meta en la vida de una mujer y por supuesto que no encaja con el plan de vida de todas y es absolutamente válido y comprensible. Ser mamá implica siempre alguna renuncia del yo. 

Si sos mujer y hoy decides no tener hijos yo te aplaudo, te admiro y te respetos porque me parece mucho más honesto y justo para con las partes pararse ante el mundo y decir: “no me interesa la maternidad” a ir por la vida siendo una madre frustrada, arrepintiéndose de lo que no pudo ser o criando hijos a medias o pasando necesidades. También me atrevo a pedirte que si estás absolutamente segura y sin vuelta atrás procures evitar quedar embarazada.

Me consta que la mayoría de las mujeres que deciden no tener hijos en general no se levantan de la cama un día  diciendo: “no voy a ser mamá”, gran parte de las que conozco que conozco son mujeres que han analizado mucho la situación, tienen argumentos bien plateados y han meditado, evaluado y proyectado llegando a su conclusión. Respetémoslas como así ellas también deben respetar a la mujer que encontró su vocación o su plenitud en la maternidad. 

Por otro lado hay congéneres que no pueden tener hijos y adoptar a veces no es opción o es un proceso largo y complicado: bajemos el nivel de presión y comentarios sugerentes. Nunca sabes lo que hay en la cabeza y el corazón de los demás como tampoco sabes las pérdidas y el sufrimiento  por el que han atravesado.

Amar al prójimo es también tener los ovarios para ir en contra de los mandatos sociales si no sentimos la certeza de que queremos ser mamás. 

Ana Acosta Rodríguez, Mamá Minimalista

 

Facebook: @mamaminimalista

Fuente: mamaminimalista.net

Ana_AcostaAna Acosta Rodriguez

Maestranda en Psicología Positiva Aplicada y experta en Mindfulness,  Inteligencia Emocional y Crianza con apego.

www.nutrimama.com

mamaminimalista.net/

Instagram: Nutri_mama

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Cómo encontrar más opciones para resolver tu estancamiento

Me escribió hace tiempo una persona preguntado justo eso, cómo encontrar más opciones para resolver su estancamiento.

Y aquí tienes mi respuesta…

Normalmente encontrar más opciones lo que va a hacer es estancarte más. 

Ya he hablado alguna vez de un famoso experimento que se hizo con mermeladas en el que en el puesto donde se ofrecían más mermeladas se compraba menos porque la gente acaba agobiada por las opciones y tenía mucho mejores resultados un puesto con menos variedades.

Así que, en general, para resolver tu estancamiento no necesitas más opciones sino menos.

Necesitas conocerte mejor y concretar mucho más lo que quieres.

Pero hay otra opción..

Una opción en la que tener más opciones sí es útil…

Y me refiero a considerar opciones que hasta ahora tú no habías tenido en cuenta. Por decirlo de alguna manera, abrirte más opciones mentales.

Porque muy frecuentemente solemos pensar en blanco/negro y somos bastante cuadrados.

O es esto o es lo otro.

Y a mi siempre me ha gustado añadir  ¿y si hubiera más opciones? ¿Y si pudieras combinar esto y lo otro?

Es una pregunta que uso muchísimo con mis clientes y en mi propia vida:

 

¿Cómo puedes combinar ambas cosas?

 

Está claro que no siempre se puede, pero ya solo pensar así hará que tu creatividad encuentre otras alternativas que pueden ayudarte a salir del estancamiento.

Por ejemplo, hace poco leía en Facebook a una de mis primeras coaches que había pasado un momento de estancamiento en su negocio y tenía (o mejor dicho, veía) dos opciones:

  • Hacer algo que le encantaba pero que no parecía tener mucho éxito.
  • Seguir haciendo lo que hacía y que ya no le entusiasmaba pero que sí le funcionaba muy bien.

Y sólo veía esas opciones.

Hasta que una coach amiga suya le hizo una pregunta genial:

 

¿Qué haría que lo que ya haces y sí funciona volviera a ser divertido y desafiante?2

 

Esa pregunta le dio un giro total a su estancamiento.

Porque muchas, muchas veces hay más opciones de las que podemos ver.

Así que ya sabes, en lugar de buscar más información u opciones, amplia tus opciones “mentales”, tu manera de pensar sobre la situación.

Pregúntate si estás asumiendo que las cosas tienen que ser así o si tienes una disposición más abierta.

Lo pensaba yo hace poco (respecto a algo que ahora no recuerdo) y llegaba  a la conclusión de que, por ejemplo, que a alguien le parezca mal algo no quiere decir que esté mal. Solo quiere decir que a esa persona le parece mal.

Y es una gran diferencia…

O, por ejemplo, en el libro de Murakami “De qué hablo cuando hablo de escribir” él comenta algo muy relacionado con esto de asumir ciertas cosas.

Comenta que se asume que un escritor es un artista, con lo que eso conlleva. Y que él no quiere ser un artista y dice: ¿Por qué un escritor tiene que ser o comportarse como un artista? ¿Quién lo ha decidido así?

Tú puedes hacer con tu vida lo que quieras y si, como en su caso, ser un artista te agobia y no serlo supone un gran alivio, entonces, no lo seas.

La cuestión es dejar de asumir cosas porque sí y empezar a preguntarte lo que te ayuda, te divierte, te hace sentir realizada, cómo podrías hacer lo que de verdad quieres hacer.

Abre la mente a nuevas opciones y deja de asumir por asumir  : )

Espero que te haya ayudado este artículo-reflexión. Cuéntame en los comentarios qué estás asumiendo o, mejor aún, qué pregunta te vas a hacer para resolver tu estancamiento.

 

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La Dra. Aida Baida Gil, coach certificada y fundadora de www.coachdelaprofesional.com se dedica a ayudar a las mujeres profesionales que se sienten estancadas o insatisfechas y que están listas para avanzar profesionalmente, establecerse por su cuenta o redirigir su carrera.

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