¡Sobrevive Preguntando!

Por años he colaborado con Mundo Mujer de manera bastante pasiva, es decir, en un inicio cuando estaban aún “en pañales” trabajamos juntos algunos conceptos estratégicos, pero de ahí en adelante, mis artículos en Mundo Mujer son extraídos – obviamente con autorización – de mi web-blog. Ya era hora de que eso cambiara. Este es mi primer artículo escrito para este importante medio orientado a las mujeres, aunque hay hombres como yo, que igual visitan el sitio con cierta regularidad.

Vamos al tema que nos convoca:

Imagínate que eres la Gerente de Personas de una importante empresa. Una de tus mejores colaboradoras de sopetón te presenta su renuncia. ¡Bum! Te deja petrificada. ¿Que haces?

Habilidosa, más habilidosa, muy habilidosa

Una buena amiga que también era una colaboradora de excelencia en una importante organización, hizo justamente eso: renunció de la noche a la mañana. El nuevo trabajo no sólo le hacía más sentido de acuerdo a sus habilidades e intereses, también no le produciría el estrés negativo y la motivaba de sobremanera. Lo que realizó el jefe de esta amiga, casi podemos adivinarlo: “¿Oohhh, que lástima, no quieres pensarlo?”. ¿No? ¡Bueno, lo lamento mucho y que te vaya bien en el nuevo trabajo! Luego balbuceó: “¡Por la flauta, siempre se van los mejores!”. Fin al tema y su ex-jefe volvió a ocuparse de sus tareas cotidianas.

Por supuesto hay jefes más habilidosos. Si sucede algo así – que obviamente pasa muchas veces en innumerables organizaciones -, al menos realizan una entrevista de salida, preguntan por las razones y solicitan una retroalimentación lo más abierta posible, para posteriormente investigar y eventualmente poder tomar decisiones correctivas. Ello, podría evitar un mayor éxodo de buenos colaboradores.

¡Pero también están los muy habilidosos! Sí, esos son los que actúan de manera temprana, antes de que el pan se queme en el horno. En castellano: en lugar de prever entrevistas de salida, realizan oportunas entrevistas de permanencia con sus mejores colaboradores.

 

Entrevistas de permanencia: ¡pues, pregunta!

Nuestra amiga Gerente de Personas, ya aprendió de situación vivida. Es más, su aprendizaje y éxito logrado en la retención de importantes colaboradores, lo compartió con el Gerente General y otras Gerencias de la organización, quienes gradualmente también comenzaron a evitar desarrollos indeseados de este tipo, actuando de manera pro-activa. No sólo retener a colaboradores clave, sino también prevenir que colaboradores generen una desconexión emocional y mental de sus tareas, cayendo en la apatía y resignación laboral. Nuestra muy habilidosa amiga, su jefe y sus pares ahora “coleccionan” valiosas informaciones de primera mano, no de rumores, no de encuestas impersonales, buscando que esa retroalimentación sea muy específica y concreta. Con ello, están logrando seguir pensando en las soluciones junto a los colaboradores, quienes se dan cuenta que los jefes realmente se interesan y trae consigo consecuencias de mejora. Se sienten valorados y ello, muchas veces es decidor.

¡Levántate con ganas!

Si quieres comenzar a realizar entrevistas de permanencia, te propongo dos ideas de preguntas para  tus mejores colaboradores:

1.¿Qué es de tu trabajo, lo que te hace saltar como un resorte de tu cama en las mañanas, para levantarte con entusiasmo y alegría? 

La pregunta así de gráfica quizás no es común. Pero justamente esta manera de realizarla, puede provocar que obtengas ideas y puntos de vista interesantes: ¿las respuestas apuntan más hacia los colegas, a los proyectos, a los clientes interesantes, o al ambiente laboral?

2.¿Qué es de tu trabajo, lo que te hace apretar una y otra vez la tecla “posponer” en tu alarma de despertador?

Esto ilumina la otra cara de la luna. La pregunta deja un buen ancho de banda para respuestas. Claro, tu colaborador podría decir que es flojera, que duerme mal. En ese caso, quizás podrías considerar que pueda llegar más tarde. ¿O no será que esa reunión de los viernes sea una razón, a la cual le tiene pavor? Puedes contra-preguntar “para escarbar” un poco más en las verdaderas razones.

¿Y tú?

Podrías sumar otras preguntas, con las ideas que da el Prof. Dr. John Sullivan en esta página en inglés, donde justamente habla de los “stay interviews” (entrevistas de permanencia): https://www.tlnt.com/stay-interviews-20-possible-questions-you-should-consider-asking/

Ah, claro, existen empresas en donde los jefes no requieren este tipo de catálogos de preguntas, ya que de por sí ya poseen este tipo de conversaciones con los colaboradores, como algo cotidiano y totalmente normal en la cultura de trabajo. ¡A eso hay que llegar y nuestra amiga ya es una de ellas!

Si eres jefe: prueba y realiza tus propias preguntas, que se acomoden a tu organización y a tu propia personalidad. Y si no eres jefe, puedes proponerlo a tu jefe e invítalo a probarlo. Si te ayuda, le puedes enviar este artículo.

 

P.D. 

Lo más habilidoso de todo sería, que tú misma te hicieras esas dos preguntas y reflexionaras acerca de ello.

¡Te sorprenderás del resultado!

 

Ricardo Gevert – Adm. Industrial

www.gevert.com

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Somos padres: recuperemos la confianza en nuestros recursos.

Columna: NO A LAS RECETAS sin espejo

Los niños necesitan de adultos que los acompañen de cerca en su desarrollo, que los cuiden, que les ayuden a manejar el estrés, que descifren sus conductas, traduzcan los estados emocionales que le subyacen y les presten estrategias de regulación interna mientras desarrollan las propias. El espejo es necesario para mirar nuestro mundo interno e identificar lo que nos ocurre cuando nuestro hijo nos exige atención de maneras poco claras desde el punto de vista adulto (pataletas, gritos, travesuras, etc.) y que muchas veces juzgamos de innecesarias, inapropiadas y/o desproporcionadas. Estas formas de expresión muchas veces nos desorientan, no comprendemos qué necesitan, por qué se comportan del modo en que lo hacen y no sabemos cómo responder. Nos urge tener claridad sobre lo que les está pasando y sobre cómo abordar la situación. Más aún cuando tenemos un sistema escolar que muchas veces nos presiona y demanda una solución.

 

En este contexto, surge con fuerza la pregunta del cómo hacerlo, cómo resolvemos concretamente los conflictos que se presentan en el día a día con nuestros niños manteniendo una postura de empatía y respeto. Si bien en este tiempo existe una proliferación importante de información, movimientos de crianza y acompañamiento a padres, es frecuente escuchar sobre la queja parental acerca de sentirse juzgados, solos y desorientados. ¿Será que estamos buscando en el lugar equivocado?, ¿o sobrevalorando la opinión  de otros por sobre nuestra intuición, nuestra experiencia, lo que nos muestra nuestro espejo? Este “otro” puede tomar diferentes formas, puede ser alguna amiga, el libro de crianza, la abuela, el padre del niño, la última publicación científica acerca del tema, el grupo de amigos, el psicólogo del blog. Este mirar “afuera”, ha traído consigo una sensación de incompetencia y frustración en muchos padres que buscan seguridad, alivio y conocimiento en lo que muchas veces parece más un merchandising de la crianza que  recursos o apoyos secundarios a la experiencia y reflexión de los propios padres. Cuando ese “otro” pasa a tener un lugar principal en nuestras decisiones y dejamos de usar el espejo y de escuchar nuestra intuición y sentido común, todo aquello que pudiera tener un impacto positivo al ser un apoyo (lecturas, reflexiones de expertos, evidencia científica, grupos de apoyo y un gran etc.) podría convertirse en una amenaza para nuestro quehacer como padres. Todo está en la relación que establecemos con los recursos disponibles; qué lugar van a ocupar en nuestra forma de ser padres, cómo organizamos la información que nos brinda la evidencia científica y sustenta los principios de la crianza con apego seguro para que nos ayude y no se nos convierta en modelos ideales e imposible de padres perfectos, que no fallan, sin dificultades.

 

Esta ilusión de “padres perfectos” acompaña a un gran número de personas que quiere ser la mejor versión de padres que puedan ser. Muchos de ellos refieren inseguridad, sentimientos de incompetencia y mucha frustración. Es cada vez más habitual encontrarse con espacios depositarios incluso de una rabia desmedida de personas que critican la crianza respetuosa, comentarios poco ajustados cargados de prejuicios, descalificaciones y discusiones entre grupos de madres surgidos desde la frustración y la desorientación y que nada aportan. Se pierde el rumbo, el equilibrio, el fin último que sostenía nuestra búsqueda: ser buenos padres, unos suficientemente buenos.

Mi intención es plantear la necesidad de devolver a los padres la capacidad de pensar y encontrar sus propias soluciones, considerando lo que ven en el espejo, lo que les aporta la experiencia, lo que nos aporta la ciencia, lo que cuentan las abuelas. Las decisiones que se toman integrando quiénes somos y qué queremos para nuestros niños, en un marco de respeto a la individualidad y mirada consciente acerca de nosotros mismos ilumina la ruta.

La maternidad y paternidad es un desafío constante, nos enfrentamos a escenarios cambiantes con sentimientos y emociones que a veces son gratificantes y otras dolorosos y frustrantes. La intensidad y velocidad de las experiencias hace que sea fundamental tomarnos un tiempo para pensar, cuestionar, re-pensar, integrar y reconstruir nuestros modos de llevar a la práctica nuestra parentalidad. Este proceso psíquico que va evolucionando con nuestras experiencias de ser padres requiere de decisión y del espejo que nos permite mirar nuestro mundo interno e identificar lo que nos ocurre cuando nuestro hijo nos exige atención o contención de maneras que requieren de una lectura más allá del comportamiento (pataletas, gritos, travesuras, etc.), así como también de buscar recursos para responder sensiblemente a su necesidad, haciéndonos cargo de nuestras limitaciones sin perder la confianza en nuestro sabio interior.

 

 

Psi. Angelina Bacigalupo O.

Psicóloga Clínica Acreditada por la CONAPC

Especialista en Psicoterapia Infanto Juvenil

 

 

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