EN LA MESA CON SAÚL SINGER

Conversé con el Best Seller co-autor de “Start-Up Nation”

El hombre que describió la historia del milagro económico de Israel, en un libro que trascendió las barreras medio orientales y logró ser publicado en más de 30 idiomas. Conversó en exclusiva conmigo.

Estar sentada de frente a Saúl Singer en un galpón en Jerusalén es una situación exótica, única y alucinante. Sobre todo para alguien que co-habita en el denominado “ecosistema de innovación” ¿Por qué? Porque él, junto a Dan Senor, lograron plasmar en 272 páginas cómo Israel llegó a ser el país que es hoy: Innovador, referente en tecnología a nivel mundial y por sobre todo un país que en sí mismo es un Start Up.

Saúl saluda cordial, se sienta con tal comodidad y relajo como que efectivamente tuviera toda la mañana para conversar sobre Israel y escuchar sobre ese país que está tan lejos de su mundo; Chile.

Saúl comienza… “Para muchas personas que descienden del avión se sorprenden de lo seguro que es Israel”… -Y sí, la sensación de seguridad es incluso más alta que en nuestro propio país – continúa –  “La clave para el desarrollo de los países es muy simple, y es básicamente  entender que cada país tiene sus propias historias, y desde ahí lo fundamental es poder identificar las fortalezas que se tienen como nación, y una vez que se tiene claro comenzar a construir”

Start Up Nation es la historia de cómo Israel se convirtió en el país que produce más Start Up que ningún lugar más en el mundo – más que en Silicon Valley –  “En Israel  tenemos 2,5 veces más Capitales de Riesgos per capita que Estados Unidos, 30 veces más que Europa, esto es lo que hace que la combinación de Start Up y el monto de inversión por el tamaño del país,  tenemos alrededor 45 mil Start Up en un país de 8 millones habitantes” afirma Singer.

El comienzo de la historia

La historia de Israel no comienza con una buena idea – como se cree popularmente que se comienzan los Start Up- sino que comienza con innovación pura, eso quiere decir,  llevar esas ideas a la realidad y eso toma un largo camino y determinación, que Israel logró, gracias a la toma de riesgos e implicancias propias del país.

“Crecer en Israel es distinto a cualquier otra parte del mundo, porque Israel es un Start Up. En Israel tú sabes que tienes que dejar a tus hijos caerse, ensuciarse, porque a los 18 años ya tendrán que estar sirviendo al ejército, y para eso tienen que estar preparados” agrega Singer. La experiencia militar en Israel, hace que este país sea único, en donde se siente y realmente se está seguro, es un país que desde su origen se orientó a la misión, que eso para un Start Up eso es la base. Además – agrega Singer “Toda la herencia tecnológica aprendida desde el ejército y todo lo no tecnológico, como liderazgo, trabajo en equipo, orientarse a la misión, son fundamentales y eso un Israelí a los 20 años ya lo tiene incorporado, porque a muy temprana edad se dan cuenta de que no son la persona más importante del mundo y que hay propósitos más grandes que ellos mismos. Hay una idea de sacrificarse por un bien mayor.”

Israel además está compuesto por inmigrantes y esto los define, porque desde el día uno saben que si no hablan inglés y si no piensan más allá de su país están fuera de toda posibilidad de surgimiento. La inmigración es sin duda también parte de la historia de Israel.

¿Cómo llegar a ser el país más innovador?

Hoy en día pareciera haber una efervescencia a nivel mundial con este concepto, hay una lucha que según Singer  va en tres niveles, primero querer estar en el mapa de la innovación, segundo entrar al mapa, y tercero cuando ya estás en el mapa comienzas a crecer y desarrollarte ¿Y cómo lo hacen los países? mirando para afuera, inspirándose en modelos extranjeros exitosos como Silicon Valley o Israel, que son los dos polos más potentes en Innovación a nivel mundial, pero olvidan lo más importante; mirarse a sí mismos “cada país tiene su propia cultura, sus propios valores, sus propias fortalezas y esto es una emocionante oportunidad en el mundo hoy, si cada país fuera igual al otro no sería para nada de interesante. Cada país tiene potencial de convertirse en un polo de innovación, la diferenciación está en que cada una tiene sus propias fortalezas y la idea no es competir, sino colaborar” afirma Saúl Singer. Más aún hoy cuando el mundo tiene problemas fundamentales que resolver y es ahí donde están las más grandes oportunidades en la salud, educación,  y seguridad. “Estas son las grandes cuestiones que deben de quitarnos el sueño de aquí en los próximo veinte años, o más, tal vez para siempre” sentencia Singer.

Universidad, Empresa y Start Up

Saúl Singer manifiesta que hay una oportunidad muy interesante entre las sinergias que pueden generarse entre las universidades, empresas y Start Ups, porque desde la formación profesional deberían de ayudar a pensar a los estudiantes sobre problemas reales y no más “Silicon Valley Problems” (problemas de ricos) “trabajar en problemas reales tiene ventajas: se están solucionando dolores sociales y no hay personas trabajando en ellos” agregar Singer. Luego es muy importante transmitirles a los estudiantes que la única manera de aprender a hacer empresa es haciéndola, no se estudia, y esa es la energía que hoy se destacan en los Start Up “Son personas con mucha energía, que no tienen miedo a fracasar, que están dispuestos a pararse mil veces, pero en algunos casos no saben cómo escalar y no consiguen llegar a ser grandes, y es ahí donde aparecen las empresas que lo mejor que saben hacer es escalar, por lo tanto la fórmula debería ser: resolver un problema real, sin miedo, con enfoque en innovación y con la posibilidad de crecer, así será la forma de hacer empresa en el futuro próximo” comenta Saúl Singer.

Sin embargo la iniciativa empresarial dentro de las universidades sigue siendo conservadora y terminan haciendo lo que todo el mundo hace y eso no es innovación. “La tendencia actual es orientarse a la práctica empresarial ¿Por qué enseñar, lo que se puede aprender haciendo? A las personas con espíritu emprendedor hay que darle tareas grandes por resolver, con orientación. Es ahí donde la academia hoy tiene un gran desafío; introducir problemas reales  y conectar a emprendedores con la ciencia y generar valor”, concluye Singer.

Los desafíos para Latinoamérica

El crecimiento y desarrollo de la región según Singer, está directamente relacionado con la colaboración entre los países, en donde promueve que deberíamos dejar de preguntarnos cómo innovar, sino que con quién hacerlo. “Si yo pienso en Chile o en cualquier otro país, la clave es tratar de no crear un sistema solo, cada país pareciera que están tratando de hacer eso solos y es un error, necesitamos conectarnos mejor con los otros y crear ecosistemas que nos permitan crecer más rápidos. Yo me pregunto por qué Chile, Perú, Colombia y México no están construyendo un Start Up System y no hacen más cosas juntos, esto haría mucho sentido para países como Chile, que es un país que se está tomando el tema de emprendimiento en serio, con su brillante idea de Start Up Chile dio vueltas al mundo, incluso en Israel se escuchó de esto y llamó nuestra atención, ese programa es un buen ejemplo de querer conectarse con el mundo, así también iniciativas como Israel Innovation, que busca conectar a Chile con Israel me parece fabuloso, porque Israel tiene la tecnología y Chile comprende sus problemas, match perfecto” agrega Singer

El autor invita a dejar de ver las debilidades de los otros y a dejar de compararse como país, “Para escalar a un real círculo virtuoso hay que comenzar a mirar nuestras fortalezas como países y ver de qué manera podemos generar colaboración y construir un ecosistema regional con las fortalezas de nuestros vecinos, mirémonos más cerca, partamos innovando por casa” concluye Saúl Singer.

Nicolle Knüst

Periodista, Licenciada en Comunicaciones.

Facilitadora en Innovación Social de la Universidad de Chile

Fuente: www.nicolleknust.cl

 

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Asumir Riesgos

Porque probablemente en algún momento de mi etapa más juvenil pertenecí a este grupo, el de los arriesgados en los negocios, donde en parte gané y en otras fallé, por diversas razones. Quizás fallé en algunos momentos decisivos, porque no escuché a los más viejos, más sabios, pero quienes sí habían sido exitosos tomando ciertos riesgos. Tampoco escuché más adentro dentro de mí mismo.

Claro, los arriesgados son catalogados como aventureros, locos, jugadores… La mayoría de las personas piensan que aquellos que toman riesgos, deben ser valientes y audaces. Deben ser dependientes de la adrenalina, es decir unos personajes temerarios tallados de una madera heroica. Por otra parte, nadie quiere tomarlos como ejemplo.

Todos lo sabemos: quien toma un riesgo en el mundo de los negocios, del management, y fracasa rápidamente, puede olvidarse de su carrera profesional, ya que es rápidamente etiquetado como “perdedor”, sobre todo por quienes mantuvieron siempre la pelota a ras de piso sin exponerse siquiera un poco. ¿Entonces por qué arriesgarse para intentar pasar por ese fogón?

“Por supuesto sabemos, que con cero riesgo, no hay crecimiento”…dicen ciertas voces, ya sea en el ámbito privado como en el profesional. Entonces aparecen frases como “pero primero, no puedo permitirme correr riesgos y segundo, yo no soy de ese tipo de personas”.

Después de todos estos años y si de algo les sirve por lo cual lo comparto, he llegado a la conclusión que ese tipo de mentalidad en realidad es errada. Quienes piensan así, nunca serán buenos Gerentes o “Managers” y menos aún empresarios o emprendedores con éxito. Ello es así, porque en realidad el tictac del reloj interno de “los arriesgados” es distinto.

Acerca de este tema, la periodista de temas económicos Kayt Sukel, escribió un libro bastante interesante: “The Art of Risk: The New Science of Courage, Caution, and Chance“

Independiente de las personas con quienes habló, entre otros: jugadores profesionales de póker, miembros de comandos especiales, saltadores en paracaídas, skaters urbanos o supuestos emprendedores “temerarios“, sorprendentemente todos dijeron lo mismo acerca de riesgos. Está bien que haya sido así, ya que ello nos ayuda a todos los mortales normales, a entender mejor el manejo de riesgos. En especial destacaría tres puntos de vista:

  1. Los “arriesgados“ hacen sus tareas de manera muy precisa.

No, la mayoría no son del tipo que anda arriesgando su cuello todos los días. Quienes lo vean así, no ven lo esencial: estos “arriesgados”, antes de actuar estudian meticulosamente cada detalle y justamente porque arriesgan perderlo todo. Eso significa: planificación profunda, investigación de trasfondos, así como conocimiento acabado de las potenciales situaciones ventajosas y desventajosas.

  1. ¡Los “arriesgados“ ven eso que hacen como un proceso y no como un sello distintivo de carácter!

No pues, estos personajes no se deciden simplemente por algún desafío grande, se la juegan a una carta y se lanzan al vacío para ver que resulta. Esto no es así. Antes del supuesto gran riesgo, enfrentan varios riesgos menores, donde van probando sus capacidades, aprenden y suben el nivel de riesgo de manera gradual.

  1. “Los “arriesgados” no fracasan. Es que aún no concluyen…

En todas esas fases menores o intermedias, los “arriesgados“ registran exactamente sus errores. Luego corrigen, sin enojarse, sin frustrarse, sin perder de vista el objetivo mayor.

Lo cierto es que si analizo distintas actividades de personas que asumen riesgos, es así como se concluye en el libro mencionado. Es sorprendente: independiente si se trata de deporte, juego, negocios u otras actividades que quienes lo vemos “de afuera” lo encontramos de mucho riesgo, en realidad no lo es. Claro está: muchas veces no vemos que esas personas dieron esos pasos intermedios y sólo vemos el supuesto gran salto…, el aparentemente temerario.

 

Piensa acerca de ello, también si eres jefe o emprendedor.

Ricardo Gevert – Adm. Industrial

texto extraído de www.gevert.com

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