“Si te va bien a ti, me va bien a mí”

Estamos viviendo una nueva era en donde, literalmente, estamos construyendo una nueva realidad. Las reglas a todo nivel se están reescribiendo, y somos justamente la nueva generación de profesionales quienes estamos redefiniendo normas, estructuras, modelos de trabajo, de negocios, maneras de cómo ganarnos la vida y de cómo vivir la vida. Y somos así también las mujeres, quienes estamos cumpliendo un rol importante en esta nueva construcción de reglas, que yo las resumo en tres:

Colaboración

Esta palabra se está cargando de simbolismo y valor, tal como lo hicieron la innovación y la sustentabilidad en sus respectivos momentos. Hoy la colaboración, desde el paradigma más moderno, se entiende por personas de la era CO: que colaboran, co-construyen, co-diseñan, co-trabajan, lo que básicamente quiere decir que hagan lo que hagan lo hacen de manera conjunta. Ya quedó en el pasado el temor de contar una idea por el miedo al plagio, o de no pedir ayuda cuando se necesita.

Hoy más que nunca, las mujeres nos hemos permitido mostrar nuestra fortalezas y debilidades a nosotras mismas y otras mujeres, con el objetivo de crecer como personas y profesionales. Somos muchas las que estamos remando para el mismo lado, y es así como las redes sociales, eventos de networking y espacios de trabajo colaborativo han permitido que las mujeres tengamos más instancias para compartir y de complementarnos, porque cuando se unen dos fuerzas que sueñan similar, la fuerza se multiplica.

Tolerancia

Me ha pasado en eventos en donde mujeres convocan a mujeres y las temáticas son en pro del emprendimiento y empoderamiento femenino, que algunas asistentes han criticado -por ejemplo- que una mujer como ellas amamante a un bebé, o que nos incomode que alguien hable mucho de sí misma como ejemplo de superación. ¡Mujeres! Para que podamos avanzar en la senda de Colaboración de una construcción de una nueva era y de una nueva realidad, necesitamos de manera imperativa ser tolerantes con la realidad de la otra, con la etapa de su vida, con el contexto o historia desde dónde nos habla. Y es en este mismo ítem en donde se hace fundamental integrar en nuestras conciencias que si no nos vinculamos desde la diversidad, probablemente siempre lleguemos al mismo lugar. Abracemos la diferencia y aprendamos de todo lo que eso nos pueda entregar a nuestras vidas.

Búsqueda de sentido

Es cada vez más común en estos tiempos el aumento de las depresiones, insatisfacciones y frustraciones que acarrea la cotidianidad y la falta de reflexión. En las últimas semanas he escuchado más de una vez cosas como: “Me siento vacía” o “Siento que algo me falta, pero no sé qué”. La respuesta, después de ahondar en nosotras mismas, es que muchas veces lo que hacemos, el cómo lo hacemos o el para qué lo hacemos está carente de sentido. Lo hacemos porque sí o porque todo el mundo lo hace, pero no sabemos si es bueno para nosotras o si realmente lo queremos hacer. El permitirnos el tiempo de reflexión es la clave para encontrar sentido en TODO lo que hacemos y desde ese lugar, con sentido, la vida es mucho más próspera.

Finalmente, si logramos encontrar nuestro propósito, nuestro sentido del ser y hacer, será muy natural asociarnos, pedir ayuda y colaborar con otras mujeres, desde la tolerancia, abrazando lo diferente y complementarias que somos.

 

Nicolle Knüst

Periodista, Licenciada en Comunicaciones.

Facilitadora en Innovación Social de la Universidad de Chile

Fuente : Contenido inédito creado para m360.cl
Foto Portada extraida de  m360.cl
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Navidad con sentido

 

Llegó diciembre y con ello muchas mujeres anticipamos días de agobio y stress producto de la preparación de la navidad y de todo lo que ella implica: regalos, carreras de última hora para compras,  muchos eventos de fin de año…

…  en fin, una gran cantidad de actividades que de sólo pensarlas ya nos producen cansancio anticipadamente

Sin embargo esto no tiene que ser necesariamente así. Cada día son más las personas que encuentran en la navidad, un momento para detenerse y mirar más allá de su realidad. Y si bien el consumo es lo que sigue imperando, muchos han optado por vivir una experiencia diferente y  vivir una navidad con verdadero sentido. No se trata de no hacer regalos pero genial sería por ejemplo si pudiéramos fabricar con nuestras manos, lindos paquetes de regalos, que expresaran en su interior, deseos amor, paz, para nuestros seres queridos.

También sería importante que nos moviéramos un poco más lento. Disfrutando cada momento compartido con los amigos familiares y compañeros de trabajo con los que nos encontrarnos en cada evento de diciembre. Teniendo presente que estos son momentos únicos en los que  junto con celebrar es preciso  reflexionar acerca del profundo significado que tiene para la humanidad cristiana, el nacimiento de Jesús. Todos  podemos hacerlo y con ello generamos un momento diferente pero también un clima navideño muy especial.

Otro aspecto importante a desarrollar en diciembre es la creatividad. Debiéramos ser creativos en Navidad, dado que ella representa vida, nacimiento y renovación. Cosas simples, pero con sentido y relacionadas  con lo que nos gusta hacer. El poner nuestra energía allí nos hará sentir las tareas menos pesadas las que además tendrán mejor resultado. Una mesa bonita o armar el pesebre y el árbol con los niños con un detalle nuevo, nos harán sentirnos más involucrados y presentes en lo que estamos viviendo.  Verdaderas acciones de entrega, amor y creatividad. Sin duda con ello activaremos una energía deliciosa, lúdica, llena de humanidad, que, aunque dure 1 día, a todos nos hará renacer.

Atrevámonos a disfrutar más la navidad,  a darle un sentido más personal y diferente. El   gozar con lo que uno da y con cómo uno se entrega  a los demás,  nos ayudará a recuperar el verdadero sentido de la navidad.

 

Macarena Urenda Salamanca

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