Ama cuando estés listo, no cuando estés solo

La relación más importante que debes cultivar es contigo mismo. Si no estás bien solo, no podrás estarlo con nadie más. Recuerda que reflejamos hacia otros lo que somos o cómo estamos en nuestro interior. Si no has cultivado el amor propio y tienes una baja autoestima, pues será maltrato y desamor lo que obtengas en tus relaciones de pareja.

Si no te quieres, respetas y valoras, nadie más lo hará por ti. De esta manera terminas siendo alguien vulnerable a la violencia y víctima de múltiples situaciones negativas.

Tanto hombres como mujeres con baja autoestima pueden terminar aceptando maltratos verbales, psicológicos y físicos de sus parejas. La razón de esta aceptación radica en la inseguridad. Se sienten culpables, no se creen lo suficiente o simplemente no quieren estar solos.

El miedo a la soledad…

Todas las personas buscan compañía. Está en la naturaleza humana ser un ser social. Sin embargo, muchos no entienden que la soledad es parte de la vida y que esos momentos resultan ser los más enriquecedores.

Tener miedo a que la pareja se aleje, casi siempre es confundido con amor. Nada más lejos de la realidad. En primer lugar, entendamos que el verdadero amor es libre. Por lo tanto, no debería importarte que ese hombre o mujer al que dices amar se aleje de ti. A veces el no aceptar una situación solo refleja el apego, más no el amor. Además, recuerda que a veces es preferible estar solo que mal acompañado.

En segundo lugar, cuando tenemos miedo a estar solos preferimos seguir con una persona que no nos aporta nada. Nos encontramos, entonces, ante la problemática de aceptarnos a nosotros mismo. ¿Por qué? Sencillamente porque tenemos miedo de conocernos, aceptarnos y escucharnos internamente.

El estar con alguien, por más negativo que sea, es una forma de no ver cara a cara lo que eres. Muchos se esconden detrás de sus parejas y se convierten en sus sombras. Esto resulta más sencillo que el autoconocimiento y la aceptación.

¿Cómo me beneficio de la soledad?

La soledad resulta ser el momento idóneo para conocernos. Nadie más que tú puede entenderte mejor y amarte más. Para conseguir el amor de otras personas, antes debes conseguir el amor propio.Somos un reflejo y recibimos lo que proyectamos. El estar solo es la oportunidad perfecta para hacer las paces contigo mismo. Para perdonarte, aprender a amarte y aceptarte. ¿Realmente te amas a ti mismo?

La mayoría de las personas tienen miedo a estar solos. No se dan cuenta que, el aprender a estar solos y vivir la experiencia, les permitirá valorar las relaciones con los demás. Además, el autoconocimiento es un factor que vale la pena cultivar. Para ello, lo mejor es la soledad.

Ama cuando estés listo, no cuando estés solo

El psicólogo y escritor Walter Riso nos entrega esta frase “Ama cuando estés listo, no cuando estés solo”. ¿Qué significa esto? Muy simple, no busques amar a alguien por miedo a la soledad, no estés con otra persona solo para sentirte acompañado.  El momento perfecto para recibir el amor, pues el amor no se busca, es cuando te sientes completo contigo mismo. Y no necesitas más compañía que tu ser.

En su obra los límites del amor. Walter Riso, nos habla de cómo buscamos la autorrealización en la vida de pareja. Cuando realmente deberíamos buscarla en nosotros mismos. Esta resulta únicamente un complemento de la realización personal. Por lo tanto, no es la realización misma.

Para concluir, nada mejor que la siguiente frase de Riso “Un amor maduro es el que integra el amor por el otro con el amor propio sin conflicto de intereses”. Por lo tanto, si no te amas a ti mismo, no estás listo para amar a otro. Si buscas tener pareja para evadir la soledad y estar acompañado. Entonces, no estás listo para el amor.

 

Escrito por: Editorial Phronesis

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Acompañada pero sola

Es bien sabido que las mujeres estamos más preparadas y de mejor forma para estar solas que los hombres.

Toda la vida hemos retenido afectos y nuestras redes y el amor por los detalles generan que nuestro paso por la soledad no sea tan difícil como lo es para los hombres. Es por esto que cuesta encontrar hombres realmente solos que no tengan por ahí alguna compañía aunque sea esporádica.

Sin embargo hay una soledad que es muy difícil de procesar y que tiene que ver con la soledad de estar acompañada o acompañado. Esa soledad que siente al tener al otro al lado y no tener tema ni miradas en común y donde la comunicación y los proyectos funcionan como en paralelo y no en conjunto.

En la calle el otro día me paro una señora para preguntarme porque aún cuando estaba acompañada, me refiero a pareja, ella se sentía tan sola.

Esto me hizo pensar primero en muchas veces en las que yo me he sentido así y claramente es una sensación muy desagradable y hasta cierto punto difícil de codificar.

Primero creo, y ese ha sido por lo menos mi trabajo con el tema, que nos cuesta mucho asumir que somos seres solos y que los otros no tienen la responsabilidad de hacernos felices y de completarnos lo que nosotros, hemos sido incapaces de hacerlo por nosotros mismos. El apego tan característico del occidente nos genera más sufrimiento del necesario.

Por otro lado, parece ser que en más frecuencia las mujeres que los hombres necesitamos estar “conectados” emocionalmente con el otro, para no sentir esa dolorosa sensación de estar con otro y ser transparente o aunque hablemos, no se hace desde lo importante sino sólo desde lo cotidiano.

Creo que esta sensación primero hay que revisarla dentro de nosotros mismos, es un tema de expectativas, de cómo yo , dentro de mí, me invento la sensación de cómo debiera ser mi pareja. La otra pregunta, es si tengo asumido que la responsabilidad de ser feliz es mía y es una decisión, el otro viene a compartirla, pero yo tampoco me puedo hacer responsable de la de él.

Si ambas respuestas están resueltas afirmativamente, entonces lo que queda es una conversación con el otro o con la otra, ojalá fuera de la casa donde se manifieste esa sensación desde mi y no criticando al otro y responsabilizándolo de mi conflicto. Es más como invitar a la reflexión sobre un tema naturalmente humano y no enfrentarlo como una discusión de pareja.

La señora que me lo preguntó, lo hizo y le resultó, yo a veces no he tenido el mismo resultado pero creo que asertivamente es la forma más honesta de resolverlo. En todo caso, esto es un camino de vida y no algo que se cierra en algún minuto. Dependiendo de la etapa de vida se vuelve a presentar porque las necesidades cambian con los años.

Es muy importante que aprendamos a pedir lo que necesitamos, y sobre todo, aprendamos a escucharnos, para detectar aquellas necesidades que con la rapidez de la vida a veces no somos capaces de ver.

Estar solos o solas estando acompañados nos puede llevar a rupturas y a desencantos que se evitarían si habláramos cuando fuese necesario, es un factor a tomar en cuenta.

Tenemos la obligación de hacernos amigos de la soledad y de compartirla con los demás, si lo logramos estaremos ganando una batalla de la vida, de esas que tienen que ver con nosotros mismos.

 

Extraído de www.pilarsordo.cl

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