Los virus en la BioEmoción

Vivimos en una sociedad donde reina el estrés y todo se tiene que hacer con prisas. El problema viene cuando forzamos a nuestro cuerpo a vivir sin tranquilidad y atraemos los virus. ¿Sabías qué cuando estamos estresados bajan las defensas de nuestro cuerpo?

Desde Instituto Draco os queremos explicar las emociones que hay detrás de los virus y unos consejos para sentirnos mejor ante esta pandemia ¡Allá vamos!

Según el Dr. Hamer, gran médico y estudioso de la nueva medicina, los virus como el COVID-19, son los que reparan el daño que nosotros le hacemos al cuerpo cuando alteramos sus funciones. Con nuestras emociones modificamos el cuerpo, el cerebro tiene la capacidad de controlar los órganos y producir cambios en ellos.

Cuando estamos muy estresados o preocupados nuestras defensas bajan y es más fácil coger cualquier enfermedad, por eso es esencial mantener la calma y relajarnos ante cualquier situación desagradable o estresante.

 

Los síntomas: 

 

Los síntomas principales del Coronavirus son la gripe y la neumonía. Según la Biodescodificación, la emoción que existe detrás de la gripe es el estrés en términos de sospecha, estamos sospechando de la vida y no confiamos. En la fase de estrés de la enfermedad las fosas nasales se tapan y en la fase de reparación aparecerá la mucosidad para limpiarnos. La neumonía ataca a los pulmones y la emoción que predomina en el cuerpo es el miedo, el miedo a morir.

Si sufrimos estrés y miedo a sufrir el virus es posible que aparezca la gripe, ya que nuestras emociones la van a provocar para liberarnos de ese estrés. Nuestro cerebro no está preparado para sufrir tanto estrés, no es natural, tenemos que aprender a relajarnos y a confiar en nuestro cuerpo.

 

El bloqueo emocional: 

 

Según Lisa Bourbeau, el bloqueo emocional de toda infección representa un signo de fragilidad en el área relacionada con la parte del cuerpo afectada.

La persona enferma se deja invadir fácilmente por pensamientos, palabras o gestos provenientes de los demás, que no le convienen y que le queman. No reconoce su fuerza ni su capacidad de autoafirmación. La infección también puede producirse en la persona derrotista o pesimista que dice: «¿Qué más da?» y que no pelea. Se dice que algo o alguien infecto es especialmente repugnante. ¿Te acusas de ser repugnante o innoble en este momento?

 

¿Qué conflicto me niego a reconocer?

 

Las infecciones según Jacques Martel están relacionadas con la frustración frente a la vida. Estamos cansados, desesperanzados y nos sentimos faltos de amor. Con las infecciones la vida quiere mostrarte que tu vida ya es maravillosa y tienes que valorarla.

Según Louise Hay, las infecciones aparecen cuando estamos enfadados o fastidiados con la vida y la vida como es muy sabia, nos hace ver que no hay motivos para estar enfadados sino que tenemos que sentirnos felices por lo que tenemos.

 

Consejos para evitar los virus:

 

1- Mantén una actitud optimista ante el virus y piensa que puedes controlarlo, solo es miedo.

2- Mantén hábitos de limpieza para sentirte mejor, limpia la casa y tu cuerpo para atraer buenas energías.

3- Evita hablar del tema para que no te contagien el pánico

4- Distraete con tu familia y amigos

5- Ayuda a tus seres queridos a mantener la calma y a tener un pensamiento positivo

6- Practica tus aficiones para sentirte mejor

7- Olvídate de la ansiedad y el pánico por estar en casa, valora que tienes una casa maravillosa.

8- Realiza mindfulness para eliminar el estrés

9- Descansa y come adecuadamente

10- Agradece a tu cuerpo su fortaleza y valóralo

 

Así que ya sabes, mantén una actitud positiva, relájate y valora la vida tan maravillosa que tienes ¡Esto también pasará!

 

Redacción Instituto Draco

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Extraido de www.institutodraco.com

 

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Amanda: ¿por qué sufres tanto con esa decisión?

A partir de una situación en particular que ya describiré, me referiré a las decisiones verdaderamente difíciles que todos hemos tenido que enfrentar muchas veces en nuestras vidas. Pero, que una decisión te resulte en realidad difícil, probablemente no tiene que ver con miedos, inseguridades o asociado a temas valóricos o éticos, sino frecuentemente debido a pensamientos erróneos.

A continuación, describiré con bastante detalle la situación laboral de Amanda, la cual irremediablemente terminará en una toma de decisiones.

Desde hace un tiempo a esta parte, principalmente gatillado por situaciones laborales, las cuales también repercuten en su vida personal, Amanda pasa por diversos estados de ansiedad, angustia, estrés, confusión, decepción, frustración, impotencia y enojo. También ha vuelto a tener problemas de insomnio, o al menos de poco dormir, a pesar de la medicación que utiliza de manera no tan constante. El baile tropical que tan bien le hace, lo deja, retoma y vuelve a abandonarlo. El senderismo y otras actividades que le desocupan la mente de sus preocupaciones, tampoco las realiza de manera perseverante. Logra distraerse un rato, viendo algunas series o películas en Netflix casi a escondidas para no sentirse culpable, sumergida en su fiel acompañante de tantas batallas e intimidades: su teléfono celular. Hace rato que no dedica suficiente tiempo a unos buenos libros, y le encanta leer. También le gusta conversar, pero no mucho en aquellas reuniones sociales donde deba mostrar demasiado de su intimidad.

No sólo sus ojeras la delatan, también momentos de mal humor, el que no es parte de sus rasgos de carácter, ya que es más bien realista, seria y serena, características propias descritos para Virgo por los astrólogos. Eso sí, viene equipada con variadas altas inteligencias y una dulzura de carácter muy especial. No demasiado a menudo su autoestima anda por los cielos.

¡Es que no tiene tiempo para nada, ya que además de su trabajo, posee al menos otras cinco agendas que incluyen hijos, esposo, cosas que fallan en la casa, familia restante, amigos, entre otros, que implican otras preocupaciones y ocupaciones!

Desde que egresó de la universidad hace ya un cuarto de siglo atrás, casi toda su vida laboral Amanda la ha realizado en una importante asociación gremial, trabajando siempre en comunicaciones, inicialmente realizándolo casi sola en esa área, para luego crecer profesionalmente junto a la organización y la profesionalización. Hoy gerencia el área, posee un importante equipo de personas a su cargo y muchos desafíos y problemas con los cuales lidiar, porque la asociación seguirá creciendo y ello, trae consigo variados cambios y ajustes, no siempre sin dolor para las personas involucradas. En esta última década, la estructura de la asociación no sólo creció y profesionalizó, sino implementó procesos de gestión más propios de la empresa privada.

El anterior Gerente General de la asociación, quien lideró la mayoría de esos cambios estructurales profundos, si bien era orientado a la tarea, poseía un estilo de liderazgo con características transformacionales y “laissez-faire”. Su sucesor, si bien también manifiesta un estilo de liderazgo transformacional, lo materializa con un énfasis mucho más transaccional, a veces autocrático.

El estado de ánimo y con efectos en la salud de Amanda ya descrito anteriormente, es influenciado en buena medida por esta situación en el trabajo: el tipo de liderazgo de su jefe y con ello de paso, la enajenación del espíritu que debiera primar en una institución gremial. Si bien estas características autocráticas ella no las vive tan directamente, sí en su rol, porque afectan a otras personas en el estilo de comunicación, también interna, que trata de implantar su jefe.

Amanda no escribe listas con los “pro y contra”, pero si sopesa y trata de diferentes maneras para averiguar cuál sería la mejor decisión, es más, cuál debiera ser su comportamiento en ello. En su mente busca más opciones y soluciones, pero ninguna de ellas realmente la empuja hacia adelante.

Ruth Chang, una filósofa estadounidense de origen asiático, explica en pocas palabras cómo tomar decisiones difíciles, por qué nuestra búsqueda de la decisión correcta a menudo no funciona. Al menos no surte efecto con un cierto tipo de decisiones.

Ver video:  Ruth Chang

 

Lo que es real, es que hay decisiones donde ninguna alternativa es definitivamente mejor que la otra. Estas son las llamadas decisiones duras o difíciles, donde para una alternativa hay elementos de similar peso a favor y en contra, pero para otra alternativa también. Esas son las decisiones en donde, a pesar de la mejor de las intenciones, no puedes descubrir cuál es mejor.

Y eso no depende de ti, sino generalmente porque simplemente no hay una opción de decisión que sea claramente mejor que la otra. Si una opción fuese mucho mejor que la otra, ya no sería una decisión difícil.

La dificultad aparente para Amanda era que las opciones que había elucubrado en su mente, las valoraba de manera similar, en lo bueno y en lo malo. Las diversas alternativas de decisión representaban valores diferentes, que eran importantes para ella a la hora de tomar una decisión compleja.

Por ejemplo, sentía que tenía una necesidad ética de no abandonar el barco, ya que con los años que llevaba trabajando ahí,  había entusiasmado a muchos marineros, maquinistas y oficiales para que postularan y se subieran al buque. En contrapartida, estaba – en sus ojos – un “antivalor” que representaba el management autocrático, ya que en su forma de ver la vida, atentaba en contra de la finalidad del ser humano: la felicidad.

También la seguridad laboral y aún necesarios ingresos monetarios que requería para su familia chocaba con la libertad de expresar su opinión y postura con lo que sucedía y percibía en la asociación, tanto en el ambiente laboral como en la manera que se desdibujaban crecientemente los principios orientadores de la organización. Sin embargo, si no decía nada, quizás de igual manera podía perder su trabajo, por mostrar flaquezas en otro tipo de decisiones que ella no compartía, pero no exteriorizaba abiertamente, sino sólo en no avanzar o actuar como su jefe esperaba de ella. Así…, había algunos otros valores que estaban en contraposición en una u otra alternativa de decisión, acerca de qué hacer al respecto.

El dilema de Amanda…, sí, ahora sabía que las razones por las cuales le costaba tanto tomar una decisión:

  1. No poseía ninguna opción claramente mejor que la otra. Ninguna de las alternativas que había pensado eran casi igual de buenas o malas.
  2. En cada opción de decisión había algo distinto que para ella era muy importante en su esencia valórica. Y justamente ese valor o principio, no se lo ofrecían otras opciones, las que a su vez incluían otros valores distintos igual de importantes para ella.

¿Entonces…, qué?

Sí, claro, grandioso saber que ello era así, pero tampoco le ayudaba a resolver su dilema.

Ruth Chang dice, que en decisiones difíciles se trata de una pregunta totalmente distinta y determinante en la forma de abordar este cuello de botella:

NO: ¿cuál es la mejor decisión?

SI: ¿qué persona quiero ser?

¿Cómo es que esta pregunta le podía ayudar a Amanda respecto de su difícil decisión?

Amanda pensaba…: “Yo tengo claro qué tipo de persona quiero ser, justamente por esa claridad acerca de mis valores es que estoy en este dilema, esta encrucijada compleja y dolorosa, aunque en mi foro interno a veces igual me encuentro a mi misma demasiado estricta y rígida!”

Si Amanda se volvía a preguntar qué tipo de persona querría ser, sería posible encontrar las razones eran más importantes para ella. Al reflexionar y poner en evidencia lo que ella quería ser como persona, también era factible definir el tipo de decisiones que calzaban de mejor manera con esa persona.

Algunas de las alternativas posibles que pasaron por la mente de Amanda:

  • Exponer muy claramente sus argumentos, con lo cual sería fiel a sus principios y lealtad a los colaboradores, pero confrontando a su jefe.
  • Aguantar así varios años más: a) hasta poseer mayores reservas económicas, tratando de mantener su cargo, adaptarse a los posibles cambios estructurales venideros, e intentar reparar lo mejor posible los eventuales daños, b) con la esperanza que sean muy pocos y se produzca algún cambio de actitud a motu propio de su jefatura, o un cambio de persona en el cargo.
  • Buscar otro empleo y presentar su renuncia una vez que lo tuviese definido:
  • ¿Manteniendo el statu quo?
  • ¿Exteriorizando su malestar y diferencias?
  • Iniciar una actividad de manera independiente
  • ¿De tiempo completo o parcial?
  • ¿Trabajando fuera de su hogar o dentro de su hogar?

Ahí fue donde Amanda tomó consciencia de que en ese momento ya no estaba supeditada a definir cual alternativa era mejor, sino los motivos que eran más importantes para ella en cada alternativa. Y no racionalmente, sopesando los pros y los contras o bien, las ventajas y desventajas, sino decidiendo que persona prefería ser en el trabajo.

En una primera aproximación, Amanda resumió sus motivos en el tipo de persona que ella quisiera ser en el trabajo, definiéndola como una asociación donde los asociados sean el verdadero foco, que el aprendizaje continuo con un enfoque colaborativo sea un desafío permanente, un lugar en que confiemos en el trabajo de los colaboradores, pero a la vez responsabilizándonos de los resultados, promoviendo a la vez un equilibrio entre trabajo y vida personal”.

¿Eso es intimidante?

Tal vez.

Porque si admitimos que no hay una mejor alternativa, si somos honestos y decimos: sólo yo puedo decir que tipo de persona quiero ser. Luego nos hacemos responsables de nuestras decisiones. No la asociación, no la empresa, no la pareja o los padres, amigos, colegas, el jefe.

Eso puede ser un poco aterrador. Porque a menudo queremos pistas claras: correcto, incorrecto, bueno, malo, significativo, sin sentido…

Pero asumir la responsabilidad de estas difíciles decisiones también significa ser libre. Ser verdaderamente libre de dar forma a la vida. Amanda ya no es tan libre, porque perdió esa libertad si persevera en el statu quo, pero, es más, también perdió libertad en su vida personal, no tiene espíritu para bailar, entre otros…

Hoy, mientras escribo este artículo, Amanda aún está procesando sus definiciones muy auto-responsablemente, sopesando sus propios motivos en esta difícil decisión, tomando nuevamente las riendas para seguir dando forma a su vida. Y eso, la llevará la vida que ella realmente quiere llevar.

Tal como Amanda, pregúntate frente a una decisión difícil:

Si elijo la Alternativa A,

… ¿cómo sería mi vida?

… ¿cuánto me gustaría ser esta persona?

… ¿cuánto cambiaría eso mi vida? … ¿Qué persona me gustaría ser?

A medida que avances por cada una de las alternativas, te harás una idea más precisa de si quieres ser esa persona.

Pruébalo. Este pequeño experimento mental quizás te dé el impulso crucial para tomar con éxito una decisión difícil, de tal manera que vivas cada vez más y mejor la vida que realmente quieres vivir.

 

Ricardo Gevert – Adm. Industrial

www.gevert.com

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Tiempos de violencia social ¿cómo afecta a nuestros hijos? ¿qué podemos hacer?

Como padres, tratar de entender y acompañar a nuestros hijos en las distintas etapas de su desarrollo es normalmente un reto, pero en situaciones de conflicto social, donde la violencia y la angustia se vuelven cotidianas, llenan las calles y se cuelan en nuestras casas, ser padres y madres es mucho más dificil y más importante. En estos momentos de alta conflictividad social, nuestros niños necesitan un apoyo especial.

El ambiente se ha cargado de tensión. Los adultos estamos llenos de ansiedad debido a la violencia, la inseguridad, la escasez, la incertidumbre… la rutina diaria se ha visto interrumpida y nos cuesta mantener la calma. Todo esto es captado por nuestros hijos que nos conocen y que, aunque quizás no entienden qué es lo que está pasando, se dan cuenta de que algo no está bien. Los niños son como esponjas, absorben lo que sucede a su alrededor y eso les afecta.

Los padres y madres tenemos muchas dudas, ¿debemos explicarles a los niños lo que pasa?, ¿cuándo y cómo debemos hablar con ellos?, está más malcriada ¿la debo consentir?, no se separa de mí ¿qué hago? …

Algunos niños o sus familiares han sido víctimas directas de la violencia mientras otros la viven indirectamente a través de los adultos que los rodean, de sus amigos, de la televisíón y de la escuela. Todos, de una u otra manera, se están viendo afectados. En estos momentos es fundamental proteger la salud emocional de nuestros hijos brindándoles el apoyo necesario para enfrentar la situación.

Los niños muestran diferentes signos en momentos de estrés. Saber reconocer y entender esos signos, esas reacciones, así como entender cómo la violencia nos está afectando a nosotros, nos ayudará a acompañar mejor a nuestros hijos en estos momentos.

¿Cómo responden normalmente los niños a situaciones de estrés?

Los niños, al igual que los adultos, muy probablemente  se sienten asustados y amenazados por la situación de violencia que se vive en el país. Eventos traumáticos puntuales o situaciones de estrés continuas trastocan nuestro mundo, dejamos de sentirnos seguros, perdemos el control sobre lo que nos puede pasar. Las reacciones de nuestros hijos se van a ver influenciadas por nuestro comportamiento. Nosotros, y los adultos cercanos a ellos, somos sus modelos, les enseñamos, a través de nuestras acciones, palabras y lenguaje no verbal, cómo interpretar la situación y cómo reaccionar ante ella.

Los niños reaccionan al trauma de distintas maneras. La intensidad de sus reacciones dependerá, entre otras cosas, del nivel de exposición a la violencia a la que estén sometidos. Mientras más cercanos hayan estado o estén a situaciones de conflicto o traumáticas, más probabilidades tienen de que se vean afectados por ellas. Si han sido víctimas o han presenciado eventos violentos su reacción será más intensa.

Por otro lado, cada niño expresa sus sentimientos de manera diferente. La mayoría de las veces se sienten confundidos con lo que está pasando y con sus propios sentimientos y reacciones. Algunos niños reaccionan alejándose sin poder hablar del asunto, otros hablan sin parar de lo que ha sucedido. Hay niños que se sienten tristes y enojados en algunos momentos y en otros, actúan como si nada hubiese sucedido. Las reacciones de los niños al trauma pueden ser inmediatas, pero también pueden aparecer mucho tiempo después.

Los niños, a distintas edades, tienen diferentes niveles de desarrollo emocional. Sus reacciones a situaciones de estrés dependerán y variarán de acuerdo a la edad. Una niña de seis años, por ejemplo, puede mostrar su temor acerca de lo que pasa negándose a ir a la escuela. Un adolescente, por su parte, puede minimizar su preocupación pero volverse irritable, pelear más con sus padres o bajar el rendimiento escolar. Familiarizarnos con las reacciones típicas de los niños y conocer y entender cómo reaccionan nuestros propios hijos ante los conflictos que estamos viviendo, nos ayudará a brindarles el apoyo y la seguridad emocional que necesitan para manejar la situación y disminuir el impacto negativo que ésta pueda tener en ellos.

de 0 a 5 años … niños y niñas en edad pre-escolar

Los niños menores de 5 años no pueden entender bien lo que está pasando a su alrededor y esto, en parte, los protege de la situación de tensión que vivimos. Sin embargo, aún los más pequeños, perciben y absorben la angustia y ansiedad que nosotros tenemos. Sienten que algo no está bien aunque no entienden qué y por qué.

Los bebés y niños en edad pre-escolar reaccionan al miedo y a la tensión que sienten en los adultos cercanos a ellos, son sensibles y responden a la separación y a la pérdida de estabilidad y de rutina en el funcionamiento normal de la familia. La rutina les da seguridad, el caos los pone nerviosos, les afecta. A esta edad, los niños dependen física y emocionalmente de las personas que los cuidamos. Sus reacciones están fuertemente influenciadas por cómo nosotros, las personas que los amamos, en quienes ellos confían y con quienes se sienten protegidos, reaccionamos ante la situación.

A veces, los niños convierten el miedo y nerviosismo que absorben de su entorno en terribles fantasías, sienten que nosotros o ellos corren peligro, tienen pesadillas donde se pierden, están heridos, los persiguen o les amenaza un monstruo. A veces, buscando una explicación, llegan a creer que lo que está pasando o pasó es culpa de ellos… “si me hubiera portado bien, si hubiera recogido los juguetes, nada de esto habría pasado”.

A estas edades, con frecuencia, los juegos de los niños recrean, una y otra vez, detalles de lo que está sucediendo. Elementos de la realidad, palabras, situaciones o imágenes aparecen en su juego. A través del juego los niños expresan sus angustias, sentimientos y emociones. A través del juego, de la dramatización de los eventos, los niños tratan de manejar y dar sentido a lo que está sucediendo, buscan tener algo de control sobre la situación. En estos momentos, el juego se convierte en su terapia. Jugar es una manera intuitiva de tratar de entender, de expresarse, de cuidarse y de sanarse. Las reacciones de los niños pequeños están fuertemente influenciadas por las reacciones de los padres (o adultos que los cuidan) ante la situación.

de 6 a 11 años … niños y niñas en edad escolar

Los niños en edad escolar, aunque todavía no entienden bien todo lo que pasa, ya perciben y saben lo que significa una amenaza para ellos y para otras personas. A esta edad todavía les cuesta entender ideas abstractas, pero son capaces de comprender explicaciones concretas, sencillas, adaptadas a su nivel.

Ahora no sólo ven lo que les pasa a ellos y a su famila sino que se dan cuenta de lo que pasa más allá de su hogar: en la escuela, en la calle, en su barrio y en el país. Son capaces de considerar puntos de vista diferentes al suyo. Como su forma de pensar sigue siendo muy concreta, les cuesta entender en profundidad situaciones traumáticas y complejas como son la violencia social y política. Si la situación actual en ocasiones es incomprensible y difícil de procesar para nosotros los adultos, para ellos lo es más. Por eso, porque entienden pero no entienden todo, porque captan pero no completamente, los niños de estas edades pueden volverse muy temerosos, confundidos y ansiosos ante lo que está pasando. Pueden sentirse muy angustiados por la amenaza real que significa el que algo le pase a él, a un ser querido o a un amigo.

Sus reacciones pueden ser impredecibles, cambiando de un estado emocional a otro, pueden pasar de ser tímidos y retraídos a ser agresivos; evitar las muestras de cariño o buscarlas, requiriendo en forma constante nuestra atención. Pueden quejarse de dolores físicos, volver a sentir miedos de cosas ya superadas o, como en el caso de los niños pequeños, comportarse como niños de menor edad. Los más jóvenes de este grupo de edad pueden, como los niños pequeños, recrear en sus juegos las situaciones traumáticas que se están viviendo y hacer dibujos de los eventos que les generan tensión.

A estas edades todavía no son suficientemente independientes para hacer algo que pueda ayudar a cambiar las cosas, sentirse más seguros y disminuir sus miedos. Se pueden llegar a sentir inútiles y culpables por ‘no hacer nada’. Todavía dependen en gran medida del apoyo físico y emocional que nosotros les proporcionamos.

de 12 a 18 años … pre adolescentes y adolescentes

Los niños y jóvenes entre 12 y 18 años de edad entienden lo que está pasando. Perciben con claridad las amenazas reales que pueden existir. El mundo de pronto se les presenta como un lugar inseguro y peligroso. Los adolescentes son unos de los más afectados, física y emocionalmente, por la violencia en el país.

Su comportamiento va a variar dependiendo del nivel de madurez. Las reacciones de muchos de ellos serán como las de los adultos, mientras que las de otros serán más parecidas a las de niños más pequeños.

En la adolescencia los jóvenes buscan independizarse, toman sus propias decisiones y se relacionan con personas fuera de su entorno familiar. Tienden a ser idealistas, muchos quieren hacer algo, involucrarse en lo que está pasando. Deseos de justicia y sentimientos de rabia los impulsan a actuar. En estos momentos de violencia política y social pueden verse involucrados en situaciones para las cuales no están preparados emocionalmente. A veces toman riesgos provocando o ignorando el peligro.

Los que han sufrido maltrato directamente, experimentado una situación de violencia, han sido heridos o detenidos, pueden tener reacciones más intensas e impulsivas. Son muchas las emociones que les invaden y no saben cómo manejar lo que les pasa.

Más que en cualquier otra etapa de su desarrollo, los niños pre-adolescentes y adolescentes tienden a ser reservados, a guardarse para ellos mismos lo que sienten y piensan. Lo que sucede en el país, a sus amigos, a su familia les afecta fuertemente pero muchos se lo callan. Esto les puede llevar a desarrollar sentimientos de tristeza, de desánimo y de apatía. Pueden aislarse de sus amigos y de su familia. También pueden tratar de aparentar que ‘todo está bien’, que ‘no les pasa nada’.

Algunos suelen involucrarse en actividades con otros, buscando dar respuesta a los problemas que están ocurriendo. Esta participación, sentir que están haciendo ‘algo’, les ayuda a manejar y canalizar sus temores y su ansiedad.

¿Qué podemos hacer? – Recomendaciones para ayudar a nuestros hijos en estos momentos

Nuestros hijos están asustados y confundidos con lo que está pasando. Nuestra tarea principal es tranquilizarlos, tratar de reestablecer en ellos un sentimiento de seguridad, que sientan que están a salvo, que están protegidos y que son queridos. Que a pesar de los peligros que puedan haber, nosotros estamos ahí con ellos para cuidarlos.

Aunque los niños, por lo general, son muy resistentes, tienen defensas naturales que les ayudan a sobrellevar momentos difíciles, en estos momentos tan violentos y de tanta angustia, necesitan un apoyo especial de nosotros sus padres.

En sociedades que han atravesado conflictos sociales aún peores que los nuestros, se ha encontrado que el factor más importantes que ayuda a proteger la salud física, mental y emocional de los niños son los padres y madres en el hogar.

Nosotros podemos ayudarles a trabajar sus emociones, a fortalecer sus defensas emocionales, podemos brindarles el apoyo y la protección necesaria para enfrentar la situación.

 

El manual ¿Qué podemos hacer? – ayudando a nuestros hijos en tiempos de violencia y conflicto social fue elaborado por Carolina de Oteyza en estrecha colaboración con el grupo de profesionales de Apoyo en Crisis.

Ilustración de la portada – Irene Pizzolante.

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Dices que sí, aunque prefieres decir que no…

Un buen conocido que es psicólogo y orientador profesional, me habló de uno de sus clientes en coaching de carrera profesional, y de su problema. Fue como un déjà-vu: ¡Sí, algo conozco del tema! !

Su cliente es un líder de equipo en una gran empresa. Un tipo que se involucra, que siempre está ahí para su gente, que siempre está atento a los deseos de sus clientes… Un ejecutivo, como muchos sólo pueden desear. Con cada fibra proyecta y muestra que quiere progresar, aspira conseguir los proyectos interesantes, es consciente de que tiene que mostrar compromiso (o “engagement” como les gusta llamarlo a algunos hoy en día) y lo hace.

Pero sigue insatisfecho. Por eso que contrata a mi amigo como coach para su carrera profesional: pero no progresa. Su jefe siempre le da los proyectos interesantes a otros. Colegas son ascendidos y él marca el paso. Lo considera extremadamente injusto y no puede explicarse a sí mismo por qué es así.

Nuestro amigo, el psicólogo, finalmente trata de dilucidar otra arista: “¿Alguna vez le has preguntado a tu jefe sobre ésto? ¿No? ¡Entonces hazlo, por favor!”

Una semana después habló con su jefe y le respondió: “Ya veo que te involucras, te esfuerzas y siempre estás ahí para todos. Realmente, también aprecio eso de ti. Pero los que progresan aquí, no son aquellos que siempre dicen que sí a casi todo, sino los que trazan límites y pueden decir que no, aunque sea desagradable, incluso si termina en fuertes diferencias o conflictos.

Desafortunadamente, muchas personas no son muy buenos para decir que no. Pienso, que ello no sólo es válido en el trabajo, sino también con respecto a la vida privada.

Un supuesto pequeño favor de un vecino, pero que lleva mucho más inversión de tiempo si se examina más de cerca; una solicitud de último minuto del jefe poco antes de la finalización del horario de trabajo; un deseo especial de un hijo, que debería hacerse realidad de inmediato, etc.  Hay miles de momentos en los que uno dice que sí, aunque uno hubiera preferido decir que no.

Y exactamente sucede lo siguiente: decir sí, pero querer decir no, es la causa de frustración y estrés. Y cuanto más sucede, más aumentan los niveles de estrés y la insatisfacción con uno mismo. Porque básicamente todo el mundo lo sabe: hubiese sido mucho mejor trazar un límite claro y manifestar respetuosa pero firmemente el propio punto de vista.

En el entorno profesional, pero también en la vida en general, sólo se puede asegurar que no se corre en la dirección equivocada, o que no se carga con demasiadas cosas propias y de otros, si se establecen límites y se dice que no de forma consciente y decisiva. Sólo así es posible concentrarse en las cosas que son realmente importantes. Es por eso, que algunas de las personas felices con su vida y que poseen una inteligencia especial, manifiestan que en buena medida es el resultado de lo que NO han hecho, porque han dicho que no.

¿Pero qué pasa si te resulta terriblemente difícil? Tal vez lograste construir una carrera laboral y una vida familiar, donde al decir sí a casi todo, luego de alguna manera las cosas se arreglan medianamente bien. Pero quizás de vez en cuando se te pasa por la mente, de que sería mucho mejor establecer límites más consistentes.¡Es decir, cómo pasar de un frecuente “sí” a un no-consciente!

Decir no, sin justificación:  exactamente. Te sugiero que digas que no a algo y que lo dejes como está. ¡Porque está bien decir que no! No tienes que irte y decir “déjame pensarlo” o dar razones fingidas. Porque puedes expresar tu determinación sin necesidad de justificar tu “no”. Eso se puede vestir educadamente, si a pesar de todo sigues siendo coherente y sin justificaciones. Es decir, algo así como: “no, lo siento, pero no estaré allí para la cena.” Punto. Sin “Porque yo…” o “No puedo, porque…”

Así es que: “No, no puedo hacer este trabajo ahora.

“No, no llamaré allí en tu nombre”

“No, gracias. No quiero eso.”

Sí, es así de simple.

Simplemente aguanta el “chaparrón” y admite ante tu contraparte, que acepte tu no en esta franqueza. Por favor, no pienses en cómo puedes complacer al otro de alguna manera por la puerta trasera. No necesita largas explicaciones. ¡Eso no es necesario!

Por ejemplo, si – por cualquier razón – no tiene sentido responder a la petición de un cliente, la respuesta debería ser: “No. He decidido no hacerlo.

Eso es todo. ¿Por qué dar siempre largas explicaciones? Esto sólo abre la puerta a las renegociaciones: “Si no es ahora, ¿qué tal el mes que viene? ¿Y el año que viene? ¿Qué tal si lo piensas de nuevo?

Sólo di “no” sin razón: “He decidido no hacerlo”.

Pero también puedes decir “no”, con una justificación después de un cambio de perspectiva.

En el momento en que se establecen límites claros y se dice que no, siempre hay una tensión entre el poder y la relación. Con el “no” tomas una posición y te pones en un alto estatus. Sí, esto a veces es a expensas de la relación. Siempre es bueno para la relación si dices que sí: “sí, con mucho gusto, por supuesto, no hay ningún problema”. Eso significa: si siempre dices que sí, todo el mundo te quiere mucho. Pero honestamente, tampoco no te toman muy en serio cuando se trata de temas complejos. Así que siempre existe la tensión entre el ejercicio del poder y el cultivo de las relaciones.

Por eso es prudente buscar maneras de hacerle saber a la otra persona, que si nos preocupamos por ella, aunque le digamos que no.

¿Cómo puedes hacer eso si te niegas a un trabajo? – Por ejemplo, proponiendo a alguien que pueda aceptar el trabajo u ofrecer alguna otra forma de apoyo. Asegúrate, sin embargo, de que lo que ofreces sea fácil de realizar. De lo contrario, es mejor que aceptes la solicitud original.

Pero aquellos que no pueden o no quieren ofrecer ayuda alternativa, deben tratar de formular la respuesta de tal manera que el rechazo sea en el propio interés de la otra persona. Para hacer esto, necesitas hacer un cambio de perspectiva y no dar la razón por la que es bueno que te niegues, sino la razón por la que es bueno para el otro. Esta es una forma muy elegante de negarse.

Por ejemplo: Se le pedirá que participes en un panel de discusión en un evento que te parezca poco interesante y que simplemente te tomaría demasiado tiempo, la respuesta podría ser: “Lo siento, estoy muy ocupado profesionalmente en este momento, pero puedo sugerirte a XYZ que hará justicia al nivel de discusión que buscas”.

O la negativa a escribir un prólogo para un libro: “Siento no poder escribir el prólogo de tu libro. No soy lo suficientemente competente en el campo para hacerlo correctamente.”

Así que intentas formularlo en el mejor interés del otro.

Para ambos tipos de “no” – los que no tienen justificación y los que la tienen después de un cambio de perspectiva – vale la pena practicarlo. Porque de esta manera se puede desarrollar un “desafío a la mente, la capacidad de decir no en el momento oportuno”.

El resultado: más autoestima y una vida con menor estrés. ¡Sólo inténtalo!

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Ayuno Intermitente: Beneficios y Tips

Ayunar no es propio de la sociedad donde vivimos. Las prisas, el estrés, el culto al cuerpo, etc.. nos llevan a un desequilibrio en nuestra alimentación que en conjunto con otros factores repercuten en nuestra salud.

El ayuno es una práctica que se remonta a siglos atrás, a pesar de su popularidad en la actualidad. Por definición ayunar es abstenerse de consumir alimentos o bebidas durante un período de tiempo determinado. Aunque hay diferentes tipos de ayuno. La mayoría dura entre 24 y 72 horas.

En este post hablaremos del ayuno intermitente que tiene intervalos de alimentación y de ayuno, de unas horas a unos días.

El ayuno intermitente tiene muchos beneficios para la salud:

-Ayuda en la pérdida de peso

-Elimina tóxinas del cuerpo

-Mejora la función cerebral y previene enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer

-Reduce el azúcar en sangre

-Reduce la inflamación

-Reduce la presión arterial, los triglicéridos y el colesterol

-Aumenta el metabolismo

-Incrementa la secreción de hormonas que ayudan al crecimiento, pérdida de peso y fuerza muscular

-Retrasa el envejecimiento celular

-Previene el cáncer

 

Los diferentes tipos de ayuno son:

-Ayuno de agua:

En este caso sólo se beberá agua por el tiempo escogido y nada más.

-Ayuno de zumos:

Con este ayuno puedes beber zumos de frutas o de vegetales por un cierto período de tiempo

-Ayuno intermitente:

La ingesta de alimentos o líquidos está restringida por unas cuantas horas o días seguidos y luego se restaura una dieta normal.

-Ayuno parcial:

Ciertos alimentos o bebidas quedan restringidos por un período de tiempo, por ejemplo: comida procesada, productos procedentes de animales, alcohol o cafeína.

-Restricción de calorías:

Aquí se restringen las calorías por unos días cada semana.

 

Para empezar a practicar el ayuno intermitente puedes probar de los anteriores el que mejor se adapte a ti.

Precauciones:

Aunque el ayuno intermitente aporte beneficios es posible que no sea adecuado para algunas personas, sobre todo si padecen alguna enfermedad grave o crónica. Por ejemplo si se padece de diabetes es muy posible que se padezcan efectos adversos como bajadas muy grandes de azúcar en la sangre que pueden llevar a la persona a la hipoglucemia o en casos más graves a un coma hipoglucémico. Las mujeres embarazadas y los niños quedarían excluidos también por su propia condición.

Es muy recomendable hablar antes con tu médico para que te indique si puedes o no realizar cualquier tipo de ayuno.

Si por el contrario, eres una persona completamente sana y decides hacer el ayuno debes asegurarte de mantenerte totalmente hidratado y en las horas que puedas comer deberás aportar a tu cuerpo los nutrientes necesarios para su buen funcionamiento.

Por otro lado deberás llevar una vida más tranquila mientras haces el ayuno: más períodos de descansos, y limitar o no realizar grandes esfuerzos o ejercicio físico. Al principio es normal que sufras de dolores de cabeza, que experimentes debilidad o muchas ganas de comer, que con el paso del tiempo tu cuerpo se acostumbrará y estos efectos desaparecerán.

Igualmente si decides ayunar por más de 24 horas te remendamos que consultes con tu médico para garantizar la seguridad del proceso y poder beneficiarte de sus resultados.

Cuando combinamos un estilo de vida saludable con una buena dieta el ayuno intermitente es una ayuda que sólo te aportará beneficios para tu salud.

 

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Tips para Vivir con Depresión, Ansiedad e Insomnio

Te ha sonado el despertador y no eres capaz de moverte ni siquiera apagarlo. Parece que hace unos minutos que te has dormido….!!!

Pasas la mañana arrastrándote de actividad en actividad y las tareas simples del día a día como hacer la compra, llevar los niños al colegio, o hacer la colada se te hacen cuesta arriba y llegas a un punto en que te sobrepasan.

Si sufres de depresión, insomnio o ansiedad es posible que te sientas identificado con lo anterior. las tareas simples del día a día como hacer la compra, se te hacen cuesta arriba.

Vivir con cualquiera de estas tres enfermedades no es fácil. Te sientes incomprendido y cada vez te cuesta más explicar qué te pasa. La impotencia de no poder estar en calma, dormir del tirón y descansar para poder estar al máximo al día siguiente es una tarea imposible. Justamente esto agrava más tu situación  y sientes que te hundes cada vez más pues el agotamiento te está ganando la batalla.

El estilo de vida actual lleno de competitividad, prisas y mala gestión de las emociones hacen que se disparen este tipo de situaciones. Millones de personas en el mundo sufren de depresión y ansiedad y muchos de ellos en silencio.

Más de 300 millones de personas en el mundo sufren depresión, y debes saber que se puede salir. Así que, tanto si ya has probado medicamentos o simplemente deseas otras alternativas para solucionar tu situación te presentamos 15 tácticas para salir o mejorar tus síntomas de ansiedad, insomnio y depresión.

 

1-Terapia Craneosacral

La terapia craneosacral se centra en los huesos de la cabeza, la columna vertebral y el sacro. Trabaja para liberar la compresión es esas áreas para ayudar a reducir el estrés y el dolor. Alivia la tensión acumulada en el cuerpo ayudando así a liberar el estrés y la ansiedad.

2-Terapia del Chakra

Esta terapia trabaja con la energía. Tenemos 7 chakras o puntos que son capaces de recibir y trasmitir energía. Cuando algún chakra está fuera de equilibrio puede afectar a la salud emocional, física o mental. Esta terapia se enfoca en mantener los 7 chakras en equilibrio y trabajando correctamente.

3-PNL

Programación Neuro Lingüística: Es un método para trabajar en tus habilidades y capacidades a la vez de influir en el comportamiento del individuo haciendo cambios en su sistema de pensamiento o creencias. A través del lenguaje y otras formas de comunicación no verbal permite que una persona desaprenda viejos patrones limitantes y aprenda nuevas maneras de gestionar sus estados emocionales ante una situación determinada. La PNL trabaja conjuntamente con la Hipnosis para lograr cambios profundos y duraderos.

4-Hipnosis

Con la ayuda de esta terapia se puede llegar a la raíz de todos los problemas. Se trabaja con el inconsciente y se busca la causa subyacente de la depresión o ansiedad haciendo que la persona encuentre sus propios recursos realizando cambios profundos en su sistema de pensamientos.

5-Ejercicio físico

Hay muchos estudios que avalan que el ejercicio físico ayuda a paliar los efectos de muchas enfermedades psicológicas y mentales. Cuando realizas ejercicios liberas una sustancia química llamada endorfina que es también llamada la hormona de la felicidad. Esta hormona reduce o bloquea otras sustancias dañinas para nuestro sistema inmune. El ejercicio en general te ayuda a liberar el estrés acumulado.

6-Alimentación

La alimentación es muy importante para tu salud mental también. Deberás aportar más vitaminas, alimentos ricos en omega 3 y también ácido fólico. Los podrás encontrar en cítricos como la naranja, el kiwi, limón, pescados como el salmón, la caballa, el atún, sardinas, frutos secos, cereales integrales, legumbres, verduras…

7-Elimina o Disminuye tu ingesta de café

Si te gusta mucho el café deberás optar por la versión descafeinada o simplemente pasarte al té o mejor aún a infusiones de hierbas.

La cafeína altera el sistema nervioso aumentando el estado de alerta por lo que si sufres de ansiedad o insomnio deberás evitarlo para mejorar tus síntomas.

8-Practica técnicas de respiración o Meditación

Los ejercicios de respiración profunda reducen la ansiedad y los niveles de estrés. Al practicarlo estás aportando un nivel de oxígeno mayor a tu cerebro  apoyando al sistema parasimpático y logrando un estado de calma. Cuando meditas te alejas del ruido mental que muchas veces es el responsable de tus agobios y preocupaciones. Aquietando la mente empezarás a ver las cosas de otra manera.

9-Acuéstate temprano

Debes buscar una rutina para ir a la cama, que sea a la misma hora cada día. No caigas en la tentación de trabajar hasta tarde o ver la televisión en horas tardías.

10-Usa aceite esencial de lavanda

La lavanda tiene propiedades calmantes y puede ayudarte a conciliar el sueño. Puedes rociar unas gotas de aceite esencial de lavanda sobre tu almohada antes de acostarte para relajar tu mente y conseguir un buen descanso.

11-Ponte música relajante

Puedes ponerte un poco de música relajarte antes de irte a dormir. Puedes encontrar muchas melodías en internet que pueden ser de tu agrado. Descárgate algunas y escúchalas hasta que te duermas.

12-Desconecta todos tus dispositivos

Al menos dos horas antes alejarte de todos tus dispositivos (móvil, ipad, televisión) Está comprobado que el uso de los dispositivos altera los estados de sueño y de descanso. Apaga tu teléfono móvil y déjalo fuera de tu habitación. El descanso es sagrado.

13-Comprueba la temperatura de tu habitación

Deberás refrescar tu habitación antes de dormir. No debe estar ni muy cálida ni muy fría pues ambas dificultan la conciliación del sueño y el descanso. La temperatura ideal deberá ser 21º

14-Toma el sol

Sal a la calle, airéate. Tomar el sol te ayudará a producir vitamina D necesaria para mantener tus niveles de calcio y fósforo. Puedes dar pequeños paseos que también te ayudarán a despejar la mente.

15-Identifica la causa de tu ansiedad

Intenta identificar que hay detrás de tu ansiedad o depresión. Si encuentras la fuente del problema podrás empezar a tomar acciones para cambiar tu estado.

 

Recuerda que estos métodos no sustituyen la ayuda de un profesional cualificado. Si llevas mucho tiempo sufriendo de estos síntomas y ves que no puedes salir por ti mism@ deberás recurrir a un médico o terapeuta para que te ayude. Muchas personas lo hacen, es importante dar el paso y reconocer primeramente que no estás bien y segundo comprometerte a sanar.

 

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Beneficios de la Coherencia Emocional en tu Salud y Bienestar

La palabra coherencia lo oímos mucho pero la practicamos poco.

En la sociedad en  que vivimos la practica habitual es ser “políticamente correcto”, lo que significa que decimos Si cuando queremos decir No, hacemos cosas que no deseamos, incluso hacemos halagos que no sentimos. Vivimos en una constante contradicción.  Muchas veces mentimos y nos justificamos ante los demás en que era una “mentira piadosa” y que no queríamos herir los sentimientos de alguien, dejando de ser coherentes.

Una persona coherente es aquella que actúa según sus ideas, principios y valores, es decir que hay una relación lógica entre lo que piensa, dice y hace.

Pero ¿qué es la coherencia emocional o la coherencia del corazón?

Es el estado cuando el corazón, la mente y las emociones están alineadas, es decir, van en la misma dirección.

Según el Institute HeartMath que lleva más de 20 años de investigación sobre la coherencia cardíaca, cuando hay una coherencia psíquica (mente) y fisiológica (corazón), hay un aumento de la armonía entre los sistemas cognitivo, emocional y fisiológicos, resultando en un funcionamiento armonioso de los tres en conjunto.

Entra aquí para aplicar la coherencia con la  BioEmoción

Además afirman que cuando el modo de coherencia fisiológica está impulsado por un estado emocional positivo, al cual llaman coherencia psicofisiológica, este estado se asocia con una emoción positiva sostenida  y un alto grado de estabilidad mental y emocional.

Las personas estudiadas y que mantenían esta coherencia sostenida en el tiempo demostraron numerosos beneficios, entre ellos se encuentran:

-Reducción del Estrés

-Reducción de la Tensión Arterial

-Reducción de la Depresión y la Ansiedad

-Mejora de la memoria a corto y a largo plazo

-Reducción de la Fatiga

-Equilibrio Hormonal

-Mejora del Sistema Inmunitario

-Regula el ritmo Cardíaco

-Aumento de la Concentración

-Toma de mejores decisiones

Por tanto, si actuamos de modo incoherente sobre todo cuando se trata de tomar decisiones importantes en nuestra vida puede traernos consecuencias serias sobre todo en el ámbito de la salud. Te invitamos a que hagas el ejercicio: 5 Pasos para la Coherencia Emocional para que encuentres tu bienestar y mejores tu calidad de vida. Sé feliz y recuerda que en ti están todos los recursos que necesitas.

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Amor sin estrés: Promover armonía en las relaciones de pareja

Importancia de las relaciones amorosas

El amor constituye una de las dimensiones fundamentales del ser humano, en tanto la mayoría de metas vitales que nos proponemos giran en torno al establecimiento de relaciones de pareja que nos resulten satisfactorias y trascendente. Lo que a la vez lleva a las personas a experimentar sufrimiento y dolor asociados al amor, bien sea por tener dificultades en una relación amorosa, por no tener una relación establecida o por el dilema de experimentar varias relaciones afectivas a la vez.

La experiencia clínica evidencia que los problemas del amor constituyen el motivo de consulta más frecuente en la práctica terapéutica. Las personas generalmente tienen metas vitales referidas al establecimiento de relaciones de pareja soñadas, pero al no conseguirlas, sufren por amor. Es tal la necesidad de vivir una relación afectiva ideal, que muchas personas se vuelven irresponsables emocionalmente al asumir que su felicidad y bienestar dependen del estado emocional de la relación.

Los vínculos amorosos no son para padecerlos, sino por el contrario, para vivirlos al máximo y disfrutarlos. A pesar de que, como plantea Irving Yalom (2008): “El amor siempre está contaminado por el dolor”, el disfrute y el bienestar de la vida en pareja debe ser lo que prime en la relación, de no ser así, habrían que replantearse los asuntos de la pareja.

¿Quién no ha sufrido alguna vez por estar con la persona equivocada, por sentir que el deseo se ha apagado o, simplemente, por la caricia que nunca llegó?. No hay nada más hipersensible que el amor, nada más arrebatador, nada más vital”.  Walter Riso – Ama y no Sufras.

El Dr. Walter Riso señala que con frecuencia el amor nos hace sufrir. Incluso aquellas personas que han encontrado su pareja perfecta tienen momentos de inseguridad y frustración. La buena noticia es que es posible superar los aspectos de nuestras relaciones que atraen la infelicidad, pudiéndose construir vínculos más saludables y gratificantes, sin apegos, con un mayor “cociente amoroso” y “ligando el corazón con la mente”.

Algunas personas sostienen que una buena relación amorosa es una condición contribuyente al bienestar personal, y en efecto, en la psicología clínica se asume que la vida en pareja es un factor protector para la salud mental de las personas, siempre y cuando reine la armonía en la relación.

Se escucha en el argot popular que el amor es un dispositivo suficiente para mantener una buena relación de pareja. Es evidente que para establecer y mantener un vínculo afectivo, el amor es necesario, y estar enamorado de la pareja es la base para para construir y vivir una buena relación. Sin embargo, y como plantea Aaron Beck (1990), el amor, a pesar de ser un incentivo poderoso para la vida en pareja, no constituye en sí mismo la esencia de la relación. Hay cualidades esenciales que deben cultivarse, como el compromiso, la sensibilidad, la generosidad, la lealtad, la responsabilidad, la confianza, la cooperación, la tolerancia, la comunicación y el perdón, que son determinantes para una relación feliz.

En la conjunción de estas cualidades, las parejas asumen una actitud constructiva en la relación, que les permite afrontar las dificultades cotidianas con compromiso y decisión. Es evidente que en todas las relaciones de pareja, como en cualquier proceso de interacción humana, se presentan situaciones problemáticas que pueden generar desencuentros, y por ende, reacciones de estrés. Ese no es el problema. El asunto a revisar son las estrategias de afrontamiento que las personas implicadas en la relación asumen, tanto de manera individual como en pareja, que les llevan a superar los conflictos o enfrascarse en el problema y deteriorar cada vez más el vínculo.

¿Qué es el amor?

El concepto del amor es tan difícil, que de su definición se han encargado los filósofos, sacerdotes, poetas, novelistas, psicólogos, médicos, físicos y un sinnúmero de “especialistas”, por lo que no se puede llegar a un consenso satisfactorio al respecto. Inclusive, se puede afirmar que cada persona, en su realidad subjetiva, tiene una definición propia del amor, que cree cierta y en torno a la cual construye y busca sus relaciones.

Para tener un soporte conceptual que nos permita hacer la reflexión sobre el estrés en las relaciones, se adopta la definición del psicólogo norteamericano Robert Sternberg (2000) quien propone que:

El amor de pareja es una conjunción de tres elementos que le dan la dinámica a las relaciones: Intimidad, amor y compromiso, que se grafican en un triángulo en el que cada elemento está ubicado en los vértices de la figura”:

La intimidad

Se refiere a la confianza y conocimiento de la pareja, saber quién es el otro, cuáles son sus sueños, anhelos, dificultades, temores, virtudes, necesidades, asuntos propios de su cotidianidad.

La pasión

Es la atracción física, el deseo y la intención de compartir cercanía corporal en pareja. Tiene que ver con la gratificación por el contacto, el disfrute por la cercanía y la búsqueda de la interacción física y sexual.

El compromiso

Es la decisión y voluntad por mantener la relación. Es la intención de construir juntos, de definir metas en pareja, tener lealtad y responsabilidad frente a la relación y buscar soluciones a las dificultades que se presentan en la pareja.

La relación de estos elementos define el tipo de amor que se vive en pareja, pues en cada relación puede primar o faltar alguno o algunos de ellos, lo que puede ser la base para la generación de reacciones de estrés, por constituirse una relación no consumada, como propone Robert Sternberg. El amor ideal, fortalecido, pleno, es aquel en el que los tres elementos confluyen de manera armónica, constituyendo un propósito de fortalecimiento en la relación en la que ambos protagonistas deben implicarse con decisión y compromiso.

Manejando el estrés en las relaciones de pareja

Para evitar que el estrés afecte las relaciones de pareja, y procurar que en vez de generadora de sufrimiento la vida en pareja sea un factor protector de la salud mental de las personas, se pueden tener estrategias tanto individuales como en conjunto, en cada uno de los elementos señalados como constitutivos de la relación.

En cuanto a la intimidad, es importante que las personas implicadas en una relación de pareja cultiven confianza entre sí, asumiendo que sí están dispuestos a mantener la relación no se puede estar con una persona casi desconocida.

Algunos tips para fortalecer la intimidad son:

  • Hablar todos los días sobre lo transcurrido en la cotidianidad de cada uno, en el trabajo, el estudio o en la casa.
  • Fomentar espacios para dialogar sobre asuntos personales como temores, necesidades, anhelos, deseos, entre otros.
  • Compartir espacios diversos, evitando la monotonía en pareja.
  • Evitar hacer juicios o críticas al pasado de la otra persona y asumir que la relación se sostiene con quien es la persona en el hoy y el ahora.
  • Permitir y fomentar la expresión abierta y franca de las emociones, sin enmascaramientos u ocultamientos falsos.
  • Expresar los desacuerdos, incomodidades, desencuentros e inconvenientes percibidos en la relación.
  • Respetar la individualidad y territorialidad personal de cada uno, sin pretender intromisiones o invasiones de la intimidad.

Para favorecer la pasión, es necesario que se mantenga viva la llama del deseo, del disfrute por la cercanía corporal y el placer por la interacción en pareja. Para promover la pasión en la relación, se sugiere:

  • Crear espacios de encuentro en pareja, en los cuales ambas personas puedan compartir sin la compañía de otros.
  • Buscar los espacios y momentos adecuados para iniciar el contacto físico, sin presiones ni manipulaciones.
  • Tener frecuentes expresiones sobre lo que se admira físicamente de la otra persona, de aquello que se percibe como atractivo del otro.
  • Resaltar la propia imagen física para compartir en pareja, esmerarse en “ponerse bonito” para el encuentro con el otro.
  • Permitirse cercanía e interacción física, con miradas, besos, caricias y encuentros sexuales placenteros.
  • Buscar estrategias de cuidado corporal en pareja, como hábitos alimentarios, ejercicio físico, cuidado en general de la salud.
  • Evitar comparaciones de los encuentros físicos en pareja con personas con quienes se compartió anteriormente.
  • Ser abiertos y receptivos para hablar sobre asuntos sexuales, como temores, expectativas, desacuerdos, fantasías y demás.

Por último, para favorecer el compromiso en pareja, es necesario que ambas personas mantengan la intención de construir juntos y comprometerse a que mientras exista la relación es menester alimentarla para que se proyecte a futuro. Como plantea Yalom, entender que “el amor debe ser eterno, mientras dure…”.

Algunas pautas para promover el compromiso en la relación, son:

  • Hacer planes en pareja, acordes con el momento de la relación. Asumir que en cada momento compartido en pareja debe representar un avance en el afianzamiento de la relación.
  • Compartir los esfuerzos para mantener el vínculo amoroso. Los aportes en la construcción de la relación no pueden recaer en una de las personas, debe ser una tarea compartida.
  • Ser sinceros y claros en la expresión de los sentimientos hacia la otra persona. No se deben generar falsas expectativas o ilusiones en la pareja.
  • Plantearse metas en pareja que cumplan tres condiciones esenciales: Que sean viables, que generen gratificación y que resulten trascendentes.
  • Resolver con prontitud los conflictos y situaciones dilemáticas que aparecen en la relación. No dejar que los problemas se aumenten por no afrontarse a tiempo.

En conclusión, el proceso de vivir las relaciones de pareja con las suficientes intimidad, pasión y compromiso, requiere de la decisión de ambas personas, de manera que el esfuerzo y la constante lucha por construir juntos deben ser compartidos.

En pareja, como en cualquier proceso de interacción humana, no todo es armonía. Es inherente a las relaciones tener momentos de desacuerdo, conflicto y adversidad, que son generadores de estrés. No se trata de buscar que la armonía caracterice a la relación en todo momento, sino de desarrollar estrategias de afrontamiento individuales y en conjunto que permitan superar los problemas, incrementando el potencial de disfrute, construcción y desarrollo potencial del vínculo afectivo.

Por: Dr. Rodrigo Mazo Zea

rodrigo.mazo@upb.edu.co

Extraido de: Editorial Phronesis

www.elartedesabervivir.com

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Referencias

  • Beck, A. (1990). Con el Amor no basta. Cómo superar malentendidos, resolver conflictos y enfrentarse a los problemas en pareja. Barcelona: Paidós.
  • Group, E. F. (2016). Cómo eliminar el estrés con amor. Tomado de: https://www.globalhealingcenter.net/
  • Natalia (2013). Estrés y vida íntima: Cómo afecta a la pareja. Tomado del blog: Ella hoy. www.ellahoy.es /pareja/articulo/estres-y-vida-intima-como-afecta-a-la-pareja/
  • Riso, W. (2009). Ama y no sufras. Cómo disfrutar plenamente de la vida en pareja. Barcelona: Planeta.
  • Russek, S. (2014). El estrés y los problemas en la relación de pareja. Tomado del blog: Crecimiento y bienestar emocional. http://www.crecimiento-y-bienestar-emocional.com/pareja.html.
  • Sternberg, R. (2000). El triángulo de amor: Intimidad, amor, compromiso. Barcelona: Paidós Ibérica.
  • Yalom, I. (2008). El verdugo del amor. Historias de psicoterapia. Buenos Aires: Emecé Editores.

 

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Hacerte las uñas no sirve. El verdadero ingrediente del autocuidado

¿Se han dado cuenta que cuando uno le cuenta a otros que está estresada el único consejo que te dan es que te regales tiempo para hacer algo que te guste o relaje (y la mayoría de las veces te dan como ejemplo ir a la peluquería o tomarse un café con una amiga)?

Si bien salir de la rutina y hacer algo que nos gusta hace bien, es solo una solución parche. Porque nos genera calma en el momento, pero al llegar a casa nos esperan las mismas cosas que nos tenían estresadas al salir. Y las pilas que cargaste, tarde o temprano se vuelven a desgastar.

Si lo vemos desde este prisma, la solución no está en hacer una actividad pasajera, sino en nuestro interior. Un cambio en nuestro estilo de vida. Especialmente en la forma en que enfrentamos los estresores y desafíos del día a día.

A mi parecer, la clave está en el autocuidado y amor propio. Si nos queremos, sabremos buscar la forma de satisfacer nuestras necesidades. Sabremos cuándo postergarnos y cuando ponernos como prioridad. Sabremos ponernos límites. Y lo más importante, sabremos ser compasivas con nosotras mismas. Nuestra voz interna nos acompaña en todo momento y depende de nosotras que nos hable y contenga como lo haría nuestra mejor amiga, o que nos devalué y agobie como lo haría nuestra peor enemiga.

A continuación te voy a dar cinco consejos para que practiques el autocuidado y la autocompasión:

  1. Sé descriptiva y usa adjetivos neutros cuando te hables a ti misma de ti misma: No es lo mismo decir «soy agresiva», que «siento la rabia muy intensa y a veces me cuesta mantener el control». El primero ataca y merma nuestra autoestima, mientras que el segundo nos invita y motiva al cambio y al crecimiento.

Cuando te equivocas, no es lo mismo decirte «eres la peor madre del mundo», que «te equivocaste, no estuvo bien cómo actuaste, tranquilízate y pide perdón».

Juzgarse y autodevaluarse no sirve de nada. Mírate con cariño y compasión, trata de entender de dónde vienen tus dificultades y qué podrías hacer para manejarlas mejor.

  1. Aprende a manejar la culpa: Todas las emociones son postitivas en tanto tienen un propósito adaptativo: comunicarte lo que te pasa y qué necesitas. La culpa tiene la importante misión de mostrarte que te equivocaste, ayudarte a aprender del error y motivarte a reparar cuando es necesario.

 

Al igual que todas las otras emociones, una vez que cumple con la misión para la cual fue creada, debes dejarla ir. Quedarte pegada criticándote a ti misma no sirve de nada. Cuando haces eso la culpa se vuelve patológica. No hay aprendizaje ni reparación.

 

  1. Esfuérzate por estar consciente de tus sensaciones, emociones y necesidades: El cuerpo es el primero en darse cuenta que algo nos pasa. Por lo mismo, es muy importante prestarle atención cuando nos habla y tratar de decifrar qué es lo que nos quiere decir. Te doy un ejemplo. Yo me doy cuenta que me estoy empezando a estresar cuando empiezo a respirar profundo, o que me siento pasada a llevar cuando se me aprieta el estómago. Al darme cuenta de esto, me pregunto qué me pasa y qué necesito.

 

  1. Dale importancia a tus necesidades: Además de estar atenta a tus sensaciones, emociones y necesidades, es importante que te preocupes de <<atenderte>> de manera oportuna. Es como cuando vas manejando y se prende el aviso de que queda poca bencina. Si no le haces caso, tarde o temprano te quedas en pana.

 

  1. Pregúntate qué hay detrás de tus autoexigencias: No sirve bajar nuestros niveles de exigencia si no trabajamos la fuente que los sube. Si eres muy crítica contigo misma, quizás sería bueno que te preguntes porqué eres así. ¿Será que sustentas tu valor como madre en el éxito y por tanto al equivocarte te sientes la peor madre del mundo? ¿Será que detrás de esta autoexigencia hay pensamientos irracionales como «tengo que ser perfecta» o «si me equivoco voy a dañar a mi hijo»? ¿Será que eres dura contigo misma porque te falta trabajar el amor propio? (Cardemil, 2019).

 

Para terminar, recuerda que el autocuidado y el amor propio es algo que se trabaja todos los días. Y de ahora en adelante, cuando te sientas agobiada, la solución no está en ir a hacerte las uñas, sino en ser tu mejor amiga.

 

Andrea Cardemil Ricke

Psicóloga Infanto Juvenil

Autora de <<Apego Seguro: cómo relacionarte con tu hijo a partir de los dos años >> y <<Separarse con niños pequeños: cómo seguir nutriendo tras la ruptura>>

Instagram: @andreacardemil

 

 

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Un descanso saludable

4 recomendaciones para desconectarse del trabajo en vacaciones

Si no puedes evitar revisar el e-mail de tu trabajo cuando estás en la playa, o tiendes a responder cada llamada de tu jefe mientras paseas con familia, eres parte de un grupo creciente de trabajadores chilenos que permanecen conectados con el trabajo durante las vacaciones. El psiquiatra de Centros Médicos Vidaintegra, Dr. Juan Arial Zúñiga, entrega recomendaciones para aprovechar el descanso y evitar estas situaciones que perjudican nuestra salud mental.

Con el inicio de la temporada de verano, muchos trabajadores esperan ansiosos su turno para descansar, visitar la playa, el campo o algún destino en el extranjero. Sin embargo, muchos no logran desconectarse del trabajo y están pendientes constantemente de lo que está ocurriendo en la oficina, ya sea a través de correos o llamadas.

El psiquiatra de Centros Médicos Vidaintegra, Dr. Juan Ariel Zúñiga, explica que estas tendencias pueden generar importantes daños en la salud y advierte que “el mayor riesgo se encuentra en las dificultades asociadas al estrés, ya que si se vuelve crónico puede producir problemas como insomnio, patologías estomacales, cuadros de ansiedad, angustia, depresión, entre otros”.

De hecho, el hecho de estar continuamente conectado no siempre significa un mejor rendimiento laboral. Una persona que no cuenta con un espacio de vacaciones adecuado puede presentar cansancio, estrés, y otros problemas que finalmente repercutirán en su capacidad de trabajo.

Por ello, el tiempo ideal de desconexión son mínimo 21 días, considerando que “durante la primera semana se inician las vacaciones pero recién desde la segunda comienza el descanso total”, aclara el especialista. Por este motivo es necesario hacer un quiebre en la rutina, realizar actividades distintas durante las vacaciones y soltar el teléfono, para que las preocupaciones no se mantengan durante este periodo.

Si bien los smartphones nos permiten solucionar muchas cosas, también generan dependencia. Estar permanentemente revisando el correo, las llamadas perdidas o inclusive el Whatsapp en ocasiones se puede transformar un vicio, al igual que las redes sociales como Twitter o Facebook. Por ende, se debe hacer un esfuerzo por dejar de lado aquellos elementos tecnológicos, que no sólo se encuentran en el teléfono sino también en tablets y notebooks.

“Para no tener que estar trabajando en vacaciones desde el celular, lo más importante es dejar encargado a alguien de sus labores, capaz de solucionar lo que se necesite sin tener que llamar o pedir ayuda, y así lograr que la desconexión sea total, y no esté constantemente preocupado de si las cosas se están resolviendo o no”, asegura el psiquiatra.

Tips para desconectarse del trabajo

  • No deje nada pendiente. Ni tareas del trabajo ni trámites personales que lo mantengan preocupado.
  • Deje de lado el teléfono. En lo posible, evitar toda tecnología que permita revisar correos electrónicos, llamadas telefónicas o conversaciones de Whatsapp de trabajo.
  • Cambie la rutina. Realice actividades distintas, no haga las cosas que acostumbra durante todo el año.
  • Trate de respetar su ritmo interno. No se llene de actividades sólo porque tiene mucho tiempo libre. Deje un espacio exclusivo para el descanso, la siesta y el buen dormir. El cuerpo necesita recuperar energías.

 

 

 

 

 

 

 

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