CHILE DESPERTÓ: LA OPORTUNIDAD DE UNA LUZ EN LA SOMBRA

Ha sido una semana extremadamente dura de digerir, de mirar y de vivir. Cargada de emociones difíciles como la angustia, la tristeza, la rabia, la incertidumbre y el miedo. Una semana con un tinte oscuro que no conocíamos. Porque si bien conocimos y vivimos un terremoto el 27/F que nos hizo reconstruir un país en el suelo, no conocíamos como se sentía un terremoto social. Una crisis en donde lo que se destruyó, fue destruido por nosotros mismos y donde lo que hay que reconstruir hoy es mucho más profundo que casas caídas, porque hoy la reconstrucción nos incluye a nosotros como personas formando un país distinto.

terremoto-e048af8e0a349e5d53e2d9d3380c76e0-600x400

Hoy necesitamos reconstruir lazos, detenernos a reflexionar y mirar al otro. Necesitamos lograr mirarnos como los seres humanos imperfectos que somos para actuar desde el respeto y amor al otro aún en su imperfección. Necesitamos aprender y buscar mayor equidad, justicia, cariño, amor, respeto, humildad y empatía…..pero sin destruirnos entre nosotros.  Respetar la mirada distinta del otro y poder compartir lo que nos hace crecer, no lo que nos violenta. El odio genera más odio, la violencia más violencia, la intolerancia más intolerancia….y esta semana ha sido una semana cargada y desbordada de imágenes y mensajes que muestran nuestra peor cara.

Los últimos días han sido una invasión de imágenes violentas, de mensajes deshumanizados, de peleas políticas, de escuchar con ira lo que el otro piensa, de ver mensajes y audios que generan pánico, de miradas polarizadas cargadas de odio. Como en toda crisis hemos podido ver la luz y la sombra. La luz de un pueblo que se une por ser mejor, más justo, más unido y equitativo, y al mismo tiempo la sombra de ver como en la necesidad de gritarlo tan fuerte para ser escuchados, nos encontramos con una violencia extrema que sin darnos cuenta nos daña profundamente.

5dab21599b449

¿Como podemos digerir todo esto? ¿Como podemos seguir adelante? ¿Como seguimos conviviendo con la angustia, el miedo a la incertidumbre y la frustración al no ver cambios concretos?.  ¿Por dónde empezamos?.

  1. Reconocer y aceptar nuestras emociones: No podemos negar nuestras emociones, parte de vivir la crisis como una oportunidad, viene de poder abrazar esas emociones que nos nos gusta sentir, para reconocerlas y que ellas mismas nos impulsen a hacer un cambio. No escondamos nuestros sentimientos debajo de la alfombra, mirémoslos y dejemos que nos remueva esta crisis, que solo así podremos hacernos cargo. No podemos olvidarnos que estar expuestos a un estado de alerta provoca en nosotros cambios: síntomas, cansancio extremo irritabilidad, hostilidad, rabia, pena. Tenemos que hacernos cargo de ellos si queremos realmente sanarnos, para poder sanar al otro y finalmente sanarnos como sociedad.
  2. Reflexión: démosle un sentido a esta crisis, para que realmente aprendamos de ella y sea una oportunidad de crecimiento tanto personal como grupal. No puede ser que de la sombra no nazca la luz y la union. Nuestros hijos, amigos, padres, compañeros de trabajo y nosotros mismos tenemos que comenzar a vivir con más empatía y más consciencia social. Si esto no te remueve ¿entonces que?. No sigamos esperando catástrofes para reflexionar y movernos al cambio.protesta1
  3. Empatía: logremos mirar más allá de nuestro metro cuadrado. Miremos el sufrimiento o dificultades por las que pasa todo aquél que me rodea en la vida. Solo así lograremos reflexionar y digerir todo lo que ha ocurrido. Necesitamos urgentemente que aparezca la empatía y la mirada genuina y generosa hacia el otro. La empatía sana.
  4. Actos de bondad: sueño con que no necesitáramos ser removidos para ser solidarios. Podemos ser solidarios todos los días, y sostenerlo en el tiempo, no solo porque esto hace feliz, ayuda al otro y ayuda a construir una sociedad  más altruista, sino porque también nos permite mejorar aunque sea con un granito de arena la vida de otro ser humano, esa debería ser razón suficiente. Esta comprobado que una de las cosas que más alimentan nuestro bienestar emocional es darse a otro de manera gratuita. La bondad indudablemente sana al otro, a nuestra comunidad y a nosotros mismos. No perdamos esta oportunidad en esta pasada.
  5. Mirar nuestras necesidades y pedir ayuda si lo necesito: para poder ayudar al otro necesito estar bien emocionalmente, es hoy donde necesitamos también velar por nuestro autocuidado. Si no logro cuidarme y mirar que es lo que necesito para estarlo….cuidar al otro, empatizar, reflexionar y hacer actos de bondad será imposible. Mirarnos en nuestras necesidades significa saber que es lo que me hace bien y mantenerlo: ir a la plaza con mi hija, escuchar música, no ver tanto las noticias, estar menos conectada en redes sociales para estar más conectada con el que me rodea, hacer deporte, dormir las horas que necesito, etc. Si somos capaces de mantener lo que nos hace sentir bien, seremos capaces de tener la generosidad de ver al otro y salir a su encuentro.

chile-cara-pintada

De esta crisis NO podemos NO salir fortalecidos…al menos ese es mi sueño. Lo que si necesitamos tener claro, es que esto solo ocurrirá en la medida que seamos capaces de decantar y reflexionar esta avalancha de información, para que podamos abrazar el sufrimiento que esto nos ha provocado a TODOS. Solo desde ahí podremos prepararnos para una cambio más profundo y constante en el tiempo. No aprendamos a ser empáticos para luego olvidarnos, no aprendamos a valorar lo que somos para luego mirarnos en menos, no aprendamos a escucharnos para luego hacer oídos sordos a las necesidades del otro, no aprendamos a amar para después odiar de nuevo. Porque si solo aprendemos por un momento, nada de esto habrá valido la pena. Que esto cuente  y sea significativo en nuestras vidas y en la de nuestros hijos o de aquellos que nos rodean. Que todo lo que estamos viendo y viviendo logre  generar una cambio profundo y sostenido en el tiempo. Si nosotros cambiamos, entonces los que me rodean cambian y podemos soñar por un Chile mejor y más justo.  Porque finalmente eso es construir comunidad, sociedad y país. ¡Chile con más luz y paz lo hacemos todos!.

María José Lacámara – Conoce más AQUI

joselacamara@gmail.com

Instagram: @joselacamarapsicologa

 

Read more

Si me enojo… me ves

Nadie podría decir que no estamos viviendo cada vez más complicados. Ahora nuestra red social, de la cual todos somos responsables, se ha ido transformando en algo que, emocionalmente, desde el área que me compete adquiere ribetes dignos de reflexión.

Cuando uno analiza lo que está pasando en los diferentes países con relación a las movilizaciones sociales, nos podemos dar cuenta   que la rabia es la única emoción por la cual somos vistos y escuchados. Es más, me atrevería a decir reconocidos y respetados.

La rabia es una de las emociones más importantes de expresión de los chilenos. De hecho, no nos podemos reír mucho porque es un signo de superficialidad. Otra emoción contenida es la pena, no la podemos expresar porque uno se muestra débil y fácilmente vulnerable.

El miedo lo aceptamos más pero por pocos períodos. Entonces, es la rabia el único mecanismo emocional que nos queda como medio de manifestación. Esto es el resultado de lo poco asertivos que somos, sin embargo es importante comentar que cuando nos decidimos a revelarnos y comunicarnos nos liberamos y nos hace ser más legítimos, más fuertes y ahí, creo, que hay un punto para analizar.

Pero esta es una realidad que trasciende en mi país. Y cada vez se hace más global como modo de relacionarnos y sobre todo, como una forma de solucionar conflictos.

Y es que hemos observado que si estoy enojado, me escuchan, me respetan y me validan. Por eso funcionan las protestas porque es la emoción de la rabia la que es escuchada y valorada.

Esto tiene muchas causas y muy complejas. Por aportar algunas, podría decir que como nos cuesta mucho decir lo que sentimos, vamos acumulando molestias y cuando se nos abre una válvula social que permita una salida oportuna ésta sale sin filtro en la mayoría de los casos y tiende a desvirtuarse en el desarrollo del proceso.

Además, con el paso del tiempo, hemos generado una sociedad solamente basada en los derechos. En dicha forma de vivir hay cero conciencia de deberes y sería bueno preguntarnos: ¿Qué entrego yo para que esto mejore? Sin embargo, este cuestionamiento no se escucha en ninguna parte.

Para hacer realmente un cambio, debemos sentarnos a conversar. Es muy bueno mirarnos a los ojos   y descubrir que todos queremos lo mismo, y que los caminos que usamos pueden ser diferentes para poder llegar a un acuerdo. Al final del día, todos lloramos por los mismos temas, amamos lo mismo y buscamos el mismo ideal, por lo tanto, debemos potenciar otras emociones, otros sentimientos y no sólo la rabia.

Es peligroso que los habitantes de un país sólo busquen la rabia para poder ser respetados y escuchados. No discuto que por lo que se muestre enojo y descontento pueda llegar a ser una propuesta necesaria y transformadora. Es la forma la que no funciona dentro de la expresión emocional que estamos utilizando; por lo mismo, lo que nos refleja esta actitud, es que tenemos que aprender a ser mejores personas.

Creo que cuando uno observa el comportamiento de los habitantes de España, Inglaterra y otros países, no podemos dejar de pensar en los mecanismos emocionales que estamos utilizando. Nosotros, resolvemos nuestros problemas sociales expresando nuestros sentimientos, porque para bien o para mal este factor repercute en nuestra esencia. Es la naturaleza del cómo vivimos y como morimos.

Las emociones que debieran primar en una sociedad sana serían: la alegría, la confianza y la capacidad de mirarse a los ojos. Si no vivimos este estilo de vida, y estas características no forman parte de nuestro ser, no nos podemos sentar en una mesa a negociar. Si ya de por sí es difícil resolver los problemas que tenemos, mucho menos podemos interesarnos en las dificultades de los demás; por lo mismo, esta falta de tacto nos obliga a enrabiarnos y mostrar desde ahí lo que nos hace falta. Es por eso que, la rabia es una pésima fórmula que claramente no llega al alma.

Extraído de www.pilarsordo.cl

 

Read more

Nuestra materia pendiente: Manejar la rabia

Desde nuestra tierna infancia hemos sido víctimas de represiones de nuestros padres y círculo social cuando esta emoción sale a flote. Es importante resaltar que mientras vamos adquiriendo más responsabilidades es aún mayor la represión emocional a la que estamos sometidos y más nuestra necesidad de expresarla. En esta ocasión vamos a trabajarla con franqueza: ¿Manejar la rabia es posible?.

Antes que nada debemos definirla con precisión, la rabia es una emoción incontrolable que proviene de una sensación que se denomina angustia, dicha angustia es debido a que los eventos que ocurren fuera de nosotros (realidad) afectan nuestro equilibro (emocional, social, psicológico, religioso, etc.) al sentir que todo se mueve dentro, Vamos a buscar volver el equilibrio, algunas personas utilizan otros camino pero en esta ocasión vamos a describir a quienes usan la rabia.

Entonces la rabia viene a nosotros a poner “orden” a lo ocurrido, el problema radica cuando esa expresión al no ser trabajada con asertividad en ningún momento de nuestra vida somos presos de expresarla de una forma que en nada equilibra nuestras emociones y la situación lejos de encontrar un norte se pierde en el mar de las excusas, búsqueda de culpables o creando rencores y odios que no contribuyen a solucionar el problema sino que lo complican.

Se hace necesario entonces reflexionar con franqueza sobre el papel que tiene la rabia como motor dinámico de nuestra vida, ubicar una forma más asertiva de expresión y cambiar de actitud con respecto a ella. Cada una de las emociones vienen a nosotros de manera incontrolable a decirnos algo, somos poco generosos en escucharlas y es hora de poner oído atento a percibir lo que realmente queremos tener y experimentar en la vida.

 

Fray Martínez

Psicólogo

Extraido de https://www.institutodraco.com/

Más información de Manejar la Rabia

 

Read more