Silvia

Silvia MMCuando su pueblo era un pueblo lleno de gente, ella era la Oficial del Registro Civil, era la autoridad del pueblo. Todos las conocían, la saludaban, la invitaban a los eventos importantes. Cuando jubiló, cerraron la oficina, y ya no se hacen los trámites en el pueblo, hay que ir a la ciudad más cercana que queda a 30 kms. Silvia nunca se casó, tampoco tuvo hijos. Tiene un hermano que vive en otra ciudad y no ve nunca, tampoco a sus sobrinos, no sabe cuántos tiene. Amigas no le quedan, han fallecido. No se quiere ir de su pueblo, aunque esté sola, prefiere sentarse (como la encontré) en la vereda a mirar la plaza.

“La próxima vez que venga, la invito a tomar té a mi casa.”

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