La hija llega al padre por la madre

Es ella quien abre la puerta a la hija para que se vincule con el padre, la forma en como la madre ve al padre, es como la hija aprende a verlo.

Muchas veces existen crisis entre madre y padre, algunas veces, es parte del proceso de ajuste luego que llega la ma/paternidad, otras veces, son crisis más profundas.

En cualquier caso, la madre le permitirá a su hija, o no, construir un vínculo sano con su padre.

Es decir, la madre deberá permitir que el vínculo se establezca, acá claramente existen casos al margen, como cuando el padre que no quiere vincularse, pues acá, de igual modo, la madre deberá cuidar la imagen del padre, no con el propósito de cubrirle la espalda, la hija crecerá, y sola se dará cuenta de cómo ha sido la historia, sino de cuidar la imagen que integre de padre, y que ésta sea positiva, de nada le sirve a una niña saber que su padre la abandonó, o que se fue con otra mujer, la hija necesita saber que ella proviene de una fuente sagrada, que honre su origen, pues así podrá crecer honrándose a sí misma, y por lo demás, tendrá una imagen masculina positiva integrada en su inconsciente, y créeme, que eso, cuando sea adulta, si es heterosexual, será una gran ventaja, pues evitarás que caiga en relaciones de pareja tóxicas y si no lo es, para que sus vínculos con hombres, sean siempre desde el respeto.

SÍ HA INTEGRADO QUE SU PADRE ES TÓXICO, POR LO QUE SU MADRE LE HA TRANSMITIDO, PARTE DE ELLA SENTIRÁ QUE ES TÓXICA TAMBIÉN, DE FORMA INCONSCIENTE.

Puede ser un gran desafío, lo sé, yo cuando me enojo con mí pareja, papá de mis hijas, quisiera decir mil cosas, más de alguna vez lo he hecho, sin embargo, este es un patrón, que igual he aprendido a transformar, y he reparado de inmediato, retractándome y explicándoles a ellas, “que solo es mí rabia la que hizo decir eso, y que no es cierto, que papá es el mejor del mundo para ellas (aunque yo, esté hirviendo en ira, sí, también me pasa) y él las ama muchísimo y eso jamás cambiará.” o cuando me ven enojada con él, y me dicen; mamá, yo amo a mi papa, tú lo amas? (sé, que para ellas en ese momento es fundamental mi respuesta y aprendí a responder lo que ellas necesitan oír, sin mentir) les digo; “Yo lo quiero, porque es tu papá, pero no lo amo como tú, porque no soy su hija, son amores diferentes” y ella se queda tranquila. Es cierto, en alguna oportunidad no he podido responder así, y me he desbordado, pero entonces, reparo, y les explico, que fue un error, que “papá siempre será el mejor papá para ellas”, y así cuido esa imagen masculina que están construyendo en sus corazones.

Poner a las hijas e hijos en contra del padre, por alguna pelea, es lo peor que podemos hacer, a la hija le cerramos la puerta para acceder al mundo que representa su padre (y al niño, le reprimimos la necesidad de ir hacia el padre, para tener un referente para construirse, y queda perdido en el encuentro de su identidad)

Separemos las aguas, y dejemos que nuestras hijas vayan al padre, sea que esté disponible o no (recuerda, si el padre no está disponible, le podemos decir, “hija tu padre por temas de él, tuvo que irse, nada tiene que ver contigo”, o resaltar cualidades del padre en ella, “eres tan creativa como tú padre”) luego, cuando tenga la madurez suficiente y ya una imagen masculina sana instalada en su inconsciente, podrá ver los hechos, sin embargo, los verá desde otra vereda.

Ella, la Madre da permiso para amar al padre.

Démosles permiso a nuestras hijas para amar a sus padres, finalmente, sin ese aporte masculino, esa hija maravillosa que nos mira a los ojos y nos derretimos, no existiría, y eso tenemos que honrarlo, SIEMPRE.

ESTA ES UNA FORMA EFICAZ DE EVITAR PERPETUAR LA HERIDA MATERNA.

Quizás, puede ser difícil verlo, sin embargo, al hacerlo, nos aseguramos de criar hijas seguras, empoderadas de su energía femenina y masculina, que no estén en lucha interior por rechazar parte de su origen, eso les dará una protección al momento en que construyan sus propias relaciones.

 

Irina Duran MartinezIrina Duran Martínez Psicóloga de Mujeres

Instagram: @irinaduranm

Facebook: Irinaduran2.0

Viña del Mar

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Eres el reflejo de tu madre y ella de su abuela

La mujer hija puede reconocer si tiene que sanar algo en su relación con su madre en su propio vínculo con su hija o bien observando su alejamiento con lo femenino, ésta brecha la compensa integrando una identidad más masculinizada, necesaria para cumplir expectativas maternas y familiares.

Este alejamiento es transgéneracional, además vivimos en una sociedad patriarcal que mira lo femenino como frágil, insuficiente y no le otorga el real valor que tiene, esto hace que desde pequeñas sintamos la necesidad de alejarnos también de lo femenino para no habitar esta visión frágil y vulnerable, haciendo más profunda la brecha manifestada en el vínculo con la madre.

Es importante saber que el amor propio que te tienes, (si es que no has trabajado este tema) es proporcional al amor propio que tu madre sentía por ella y que fue ese mismo amor hacia lo femenino el que modeló su vínculo contigo.

Entonces, lo anterior es lo que de algún modo hace que la mujer hija repita patrones o se sienta atrapada en las formas maternas poco saludables, ya que intenta en sus experiencias de vidas re-editar la vivencia con la madre, buscando sanar los abusos o integrar las carencias que pudo tener.

Se considera abuso también el maltrato de cualquier índole, físico, sexual, emocional y energético, cómo también lo es el abandono emocional, entendiendo el descuido hacia la menor.

Ver esto con ojos de mujer hija adulta, puede resultar complejo, duro, y muchas veces con resistencias, pero verlo y aceptarlo, es el primer paso para sanar.

Sanar necesita también de un espacio de contención, escucha, un útero, donde la mujer hija pueda sentirse libre de expresar sus emociones sin la culpa asociada por pensar mal de la madre.

Para luego iniciar su búsqueda interior, la búsqueda de su identidad femenina perdida en su alejamiento con el arquetipo de la madre.

Y re-nacer a su mujer madre interior.

Todo este proceso resulta intenso, con altos y bajos emocionales, y se hace necesario transitarlo responsablemente de forma acompañada en terapia.

Puedes buscar la terapia que más haga sentido en tu corazón, para mí la psicoterapia femenina es lo mejor, sobretodo si integra visiones transpersonales, sistémicas y genealógicas.

 

Eres el reflejo de tu madre, y tu madre de tu abuela, y serás o eres el reflejo de tu hija, y si no tienes o no quieres tener hijas, lo serás de tu femenino interior, manifestado en tus relaciones o proyectos.

 

Irina Duran MartinezIrina Duran Martínez Psicóloga de Mujeres

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