21 días : El comienzo

Hace unas semanas estuve en Ecuador y tuve el privilegio de participar de un grupo de meditación maravilloso que se junta hace muchos años en forma constante y perseverante.

Ellas y ellos estaban haciendo un trabajo que quiero compartir con ustedes. Se habían propuesto hacer una trabajo generado por un maestro , el cual no recuerdo su nombre que plantea el desafío de los 21 días.

Esto tiene una base científica que plantea que el cuerpo renueva su sistema dentro de este plazo y que es el tiempo que se necesita para generar cualquier hábito o dejar de hacerlo.
Es como re- iniciarse de nuevo desde la profundidad y comenzar un nuevo camino.

Se puede usar para todo y hay científicos que plantean que no son 21 sino 40 días, pero da igual porque sea cual sea el número , igual se necesita fuerza de voluntad.

En este caso estos 21 días este grupo lo está usando en 21 días sin quejarse y desde ahí 21 días en gratitud.

Aquí quiero separar lo que es queja y lo que es vulnerabilidad. Esto no se trata de empezar a negar la vulnerabilidad y tirar todo por lo positivo porque eso es primo hermano de ser negador en la vida.

Es distinto decir una vez estoy, triste o asustada a estar todo el día rumiando la queja como una conducta habitual.

Este trabajo consiste en empezar a no quejarse día a día, paso a paso y si te quejas, ufff, tienes que empezar de nuevo y así hasta lograr los 21 días o los 40, sin interrupción.

Este grupo maravilloso incluso tiene una pulsera que se cambia de mano cuando se produce la queja y empezar de nuevo.

Tu lo puedes usar así o como quieras pero puedes empezar el hábito de los 21 días.

Tengo que confesar que yo he intentado usar los 21 días para empezar el hábito del ejercicio y a ratos me ha resultado pero me ha costado después de los 21, mantenerlo. Evidentemente deben haber temas para los cuáles es más fácil y otros que deben requerir ayuda pero es un buen intento.

Supongan que empiezan los 21, tienen que tener cómo registrarlos. Lo pueden ir anotando con lápiz en la agenda o como quieran y avanzan. Si fallan vuelvan a empezar y así sucesivamente hasta que logren los 21 días sin parar.

De verdad ocurren cosas mágicas cuando se vive el ciclo , uno se llena de energía , junto con la enorme satisfacción de trabajar la voluntad.

Podemos plantear muchos temas por los que empezar los 21 días, ustedes eligen lo que mejor les parezca, incluso lo pueden ejercitar con sus hijos y los resultados son maravillosos.
No se juzguen si tienen que volver y volver a empezar, simplemente, háganlo y verán que caerse es solo una cara del levantarse. Seguro que lo van a lograr.

Vamos sin intervalos a vivir los 21 días con la tarea que quieran, equivóquense y vuelvan a empezar cuantas veces sea necesaria, al final es la vida misma.

pilar_sordoEscrito por Pilar Sordo – Psicóloga

Extraído de www.pilarsordo.cl

 

 

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5 consejos breves y simples para ejercitar la fuerza de voluntad

Nos cuesta llevarle la contra a nuestras ganas: con la comida, con el sueño y con muchas otras cosas más. Mane cuenta su propia experiencia y recomienda las mejores técnicas para salir de hoyo de esta debilidad.

Lo primero que quiero aclarar es que esta columna es sobre un tema en el que he fracasado la mayor parte de mi vida: la fuerza de voluntad. A continuación un test ultra científicamente probado por mí, para ver si tienes el mismo problema que yo.

– ¿Eres de los que parte con una cucharada de nutella y a los quince minutos el frasco está vacío y tan trasparente que pareciese que nunca hubiese tenido nada adentro?

– ¿Apenas suena la alarma del celular pones postergar unas cinco veces y sacarte de la cama es más difícil que un abrazo entre Kim y Taylor? (viejos no traten de entender esta frase, a mi me costó como 3 días)

– ¿Partes dietas todos los lunes y a las 12:00 te estás comiendo un Súper 8, justificándote por lo estresante que ha estado la mañana?

– ¿Pagas el gimnasio tres meses como para obligarte a ir y apenas hay un día lluvioso te quedas pegada en Netflix jurando que irás la mañana siguiente? (Y, obvio, al final solo fuiste una semana después de invertir la plata que no tenías, en la tenida deportiva ad hoc que ahora vegeta en tu closet junto con tu jumper escolar)

– ¿Te obsesionas con una serie y puedes ver 15 capítulos seguidos dejando de hacer cosas básicamente fundamentales como preparar el almuerzo, ir a reembolsar a la isapre el día del plazo fatal o comparar la leche que falta?

Confieso que me pasan muchas de estas lamentables situaciones. Y que admiro/envidio a esa gente que tiene una férrea educación de su voluntad para alcanzar con rigor lo que se propone. Pero así como asumo públicamente que en mi velador, un chocolate dura menos que la buena onda entre RN y la UDI, también creo firmemente que todos los días es una buena oportunidad para recomenzar. Y por ahí, en nuestro queridísimo buscador virtual (bien, Google), estuve leyendo algunos consejos que me parecieron interesantes para lograr vencer nuestro jaleísmo y empezar a dominar nuestras debilidades.

1. Decidir cambiar

Esto es fundamental. Porque si uno está resignado a ser una verdadera bosta, la batalla ya está perdida. Debe existir al menos una incomodidad con no poder cumplir nuestras metas para poder mejorar y vencernos. Y esa necesaria lucidez para decir: basta, voy a cambiar. (Me siento muy Coelho con este párrafo pero así creo que es la cosa. Igual todos llevamos un poco de Paulo adentro).

2. Ponernos metas alcanzables y realistas

Decir “¡YA! A partir de mañana correré 20 km, sólo me alimentaré de frutas y verduras, me levantaré a las 5:45, me demoraré 45 segundos en la ducha, aspiraré el auto día por medio, mandaré mail a mis 287 clientes y cocinaré gomitas saludables para mis niños”, es básicamente un sueño de Disney.

O sea INALCANZABLE, y por lo tanto un pasaje gratis y sin retorno a ese pueblo que todos hemos visitado y que se llama “Frustración”. Lo ideal es plantearse tres propósitos, chicos y practicables, pero que se hagan con constancia por lo menos durante un par de semanas y así ejercitar nuestra voluntad. Ejemplos como: “Saltaré de la cama apenas suene el despertador”,” no fumaré ningún cigarro en la mañana” y “solo comeré algo dulce los miércoles y los viernes” son tres luchas muy concretas. Parecen cosas fáciles, pero los invito a entrenarlas con constancia. Les prometo que a veces siento más posible salir elegida Reina de Playas y Piscinas que lograr algunos de estos propósitos.

3. Buenas obras

Acá me pude académica. Kurt Gray de la Universidad de Harvard,plantea que si uno asocia vencer una tentación con una acción noble, las posibilidades de triunfar son mayores. Pensar por ejemplo: “No me comeré la hamburguesa triple con queso, tocino y papas fritas que cuesta 4 lucas y esa plata se la donaré al mendigo de la esquina”, puede ser una buena y linda motivación. O hasta comprarle un regalo a un ser querido diferente cada mes.

Me hizo harto sentido porque yo siempre recurría (sin éxito obvio) a dejar de comer algo ocupando el método de imaginarme en la playa rodeada de todas mis amigas flacas jugando paletas en traje baño, mientras yo envuelta en un pareo cual humita veraniega, me niego a bañarme en el mar con la pésima chiva: “No… si no tengo calor”. Esa técnica claramente no me ha funcionado, tal vez es un buen momento con ocupar la bondad.

4. La representación visual del progreso

Esta idea la encontré buenísima, porque permite que uno vea de manera concreta que tan power o debilucha es a la hora de cumplir con las metas personales. Sabemos que no es un sabio milenario, pero reconozcamos que es útil: en Wikihow hay un reportaje ligado al tema y promueve la representación visual como una manera de auto motivarse. Cual niño de 7 años.

“Si quieres ahorra dinero, podrías hacer un dibujo que se parezca a un termómetro y colorear el nivel de dinero que has ahorrado. Cuando llegues a la cima significa que habrás alcanzado tu meta”. A sacar los lápices de colores mércale.

5. El azúcar… ¡a veces ayuda!

Aquí, entre que casi me caigo de espaldas, y me alegré interiormente.Según la American Phsycological Association (que internacional suena esta columna), el consumo de glucosa también afecta en el fortalecimiento de nuestra voluntad. “Comer frecuentemente para mantener los niveles de azúcar del cerebro también pueden ayudar a recargar las reservas de fuerza de voluntad”. Alto impacto.

Aunque sigue: “(Pero no debemos dejar que el término “azúcar” nos engañe. Según los expertos,las comidas saludables sin azúcar refinada de hecho son mejores que los dulces a la hora de mantener los niveles de azúcar equilibrados). Las personas que están a dieta y cuyo objetivo es mantener la fuerza de voluntad y recortar su consumo de calorías a lo mejor pueden obtener mejores resultados al comer porciones pequeñas y más frecuentes durante el día en lugar de saltarse el desayuno o el almuerzo”.

¡Un chocolatito en su justa medida está permitido, gente! Así es que vamos por ese trencito para partir nuestro desafío.

¿Qué es lo que más te cuesta hacer a diario? ¿Qué otras técnicas para ejercitar tu voluntad tienes?

Magdalena Cárcamo – Periodista

Fuente: www.eldefinido.cl

 

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