¿Privacidad o anonimato?

En los últimos meses —y supongo que por un buen tiempo en el futuro— las videoconferencias se han convertido en el pan de cada día de la mayoría de personas. No solo en el ámbito empresarial, sino también en la vida familiar, social, e inclusive espiritual, las videoconferencias ayudan a mantener el contacto, en medio de las restricciones de movilidad que se han tenido por la pandemia actual. El teletrabajo, que parecía algo que ocurriría en el mediano plazo, ahora está aquí y ha demostrado su eficacia para mantener el mundo girando. Y las videoconferencias son una herramienta fundamental para el éxito de este.

Pero ¿se ha dado cuenta que muchas personas prefieren apagar la función de video de sus cámaras para que no los vean? Los motivos son variados: no estoy presentable, no tengo buen ancho de banda y prefiero escuchar o hablar, no hace falta que nos veamos para lo que vamos a decidir, no está ordenada mi habitación, estoy en un lugar de mi casa por donde pasa mucha gente, quiero que se respete la privacidad de mi hogar. Todos son motivos muy válidos. Pero ¿qué efecto causa este anonimato en las otras personas que asisten también a la videoconferencia?

Ante todo, debo comentar que yo también solía refugiarme en la obscuridad de la cámara apagada. Pero algo que escuché algunas semanas atrás, me hizo reflexionar sobre ello. Una colegía mía estaba en una videoconferencia a la que asistían ocho personas, algunas con la cámara apagada, cuando de repente uno de los asistentes pidió expresamente que activaran sus videos para poder verse mientras hablaban porque era mejor ver las caras de las personas que solo un fondo negro con su nombre. Cuando escuché esto pensé en lo desagradable que sería estar en una reunión en vivo en la cual los asistentes estuvieran con una tela negra en la cara, solamente con su nombre escrito sobre ella. ¿Se podría pensar que es solo por mantener la privacidad?

Durante estos días, los tipos de videoconferencias son variadísimos: de trabajo, seminarios, conversatorios, sesiones de clases, reuniones familiares o con amigos, celebraciones religiosas, etc. Y en cada una de ellas hay un protocolo diferente para el encendido del video y del sonido, de acuerdo con la participación que tengamos en dichas reuniones.

En una reunión de trabajo no es conveniente estar con el video apagado, más aún si son pocas las personas que participan. ¿Por qué? Porque al hablar —y más aun de temas críticos o sensibles—, las personas siempre buscan el contacto visual con los demás, para ver sus reacciones, si están atentos, si desean agregar algo a lo que se está diciendo, etc. Encontrarse con recuadros negros es desconcertante y desmotiva. Si se recurre a una videoconferencia es precisamente para estar visualmente más cerca de los otros. Y desde el otro lado, alguien que está con su video apagado corre el riesgo de ser ignorado durante la reunión al no mostrar su rostro: es como si estuviera ausente.

Pero, como decíamos, cada reunión tiene su protocolo que debe ser respetado. Hace poco asistí a un webinar en el que pedían expresamente que los asistentes entren con el video y el micrófono apagados. Algo muy lógico porque eran los panelistas los que iban a disertar, además de que así se evitaban los ruidos del exterior que procedieran de los micrófonos de los asistentes.

Expertos en marketing personal dan muchos consejos sobre lo que se debe cuidar cuando participamos en una videoconferencia. Yo los resumo en estos cinco aspectos: dress code, luz, lente, detrás y silencio.

El dress code o código de vestimenta esperado para el teletrabajo ofrece la posibilidad de estar más relajados en el modo de vestir por el hecho de estar en casa, sin descuidar por ello el arreglo personal. Todo esto es parte del mensaje que transmitimos a los demás sobre quiénes somos y cómo nos vemos a nosotros mismos.

La iluminación del ambiente es vital. La luz, ya sea de una ventana o una lámpara, debe estar frente a nosotros, no detrás ni a los lados. De esta manera se evitarán sombras sobre el rostro que dificulten el contacto visual con los demás.

Es mejor que el lente de la cámara que nos enfoca esté más arriba de nuestros ojos y un poco alejado. Cuando está por debajo o muy cerca, el rostro se distorsiona —la nariz se ve muy grande, el cuello sobresale—, y todo ello distrae a los otros participantes.

Cuidar lo que se ve detrás de mí. Mientras más orden se vea detrás, mejor, porque así se distraerán menos los demás. Por eso es aconsejable probar lugares de la casa donde haya menos elementos distractores y escoger el mejor para realizar siempre allí las videoconferencias. Las aplicaciones como Zoom ofrecen fondos virtuales que protegen la privacidad, pero la nitidez de la imagen que proyectamos depende del computador y de la cámara con la que se cuenta. Por ello, nada mejor que un fondo real, neutral, agradable y ordenado.

Y finalmente, el silencio a nuestro alrededor. Para ello conviene escoger un lugar o una habitación donde no vayan a haber interrupciones. Más aún, avisar en nuestra casa que estaremos en una videoconferencia para que no nos interrumpan. La activación y desactivación del micrófono es una ayuda muy valiosa a la que se puede recurrir durante la reunión virtual.

Tener en cuenta estos aspectos nos ayudará a lograr videoconferencias exitosas en las que nuestra imagen personal se proyectará de manera positiva en los diferentes ámbitos en que participemos y nos acercará mejor a los demás, algo que en este tiempo deseamos y necesitamos.

Autor: Patricia León Gonzalez

Extraido de Revista Perspectiva

 

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Las Relaciones nunca Terminan…

Hace unos días atrás, recibí un llamado inesperado, acerca del cual ya les comento más adelante…

Mientras realizaba mis ejercicios de elongaciones y de fortalecimiento en medio de esta ya prolongada «cuarentena», espontáneamente pero gatillado por un llamado telefónico, comencé a recordar separaciones que he tenido en mi vida, ya sea de familiares muy cercanos, algunos que fueron importantes amigos en su momento, socios comerciales, parejas que tuve en mi juventud, jefes y colaboradores…, etc.

¡En menos de un minuto logré superar la veintena! Es impresionante como pueden llegar a trabajar de rápido y eficazmente las tres puertas de la mente: subconsciente, inconsciente y el consciente.

La vida es un desarrollo en el que a veces hay saltos y luego, son inevitablemente necesarias las separaciones. En muchos casos, estas separaciones no son un real drama, incluso si sucede a menudo. Distinto es si a raíz de ello se produjo un daño mayor, que deja heridas profundas y no sólo rasguños. Claro está: ¡heridas que llegan a las entrañas o parten el corazón, necesitan cirugía! Pero por lo general son sólo rasguños que sanan relativamente rápido y no dejan cicatrices notorias, salvo para quienes tienden a exagerar o dramatizar.

Pero, por otra parte, sabemos muy bien cuán vehementes pueden llegar a ser los intentos de justificarse y maltratar a los demás en estos procesos de separación, sean de la naturaleza que fueren. Es asombroso con la frialdad que proceden algunos y a la vez insultado, hiriendo, sin poseer real necesidad de hacerlo.

Pensemos también en personas que se aferran a su trabajo hasta que se vuelve indigno, lo que es muy común en políticos, también frecuente en las empresas, sobre todo en cargos superiores. Si la separación es inevitable, muchos realizan el intento a cualquier costo para salir sin perder la cara, para sacar el último céntimo, despotricando contra los demás, generalmente por detrás y sus niveles de responsabilidad propia tienden a cero.

Cuánto más respetuoso resulta ser el final de una relación con alguien que tuve muchas discrepancias durante un buen tiempo, de tipo laboral, al recibir sorpresivamente un llamado telefónico de esa persona, en el cual aparte de preguntar por mi estado de salud, sólo quería expresar su gratitud por aquello que valoró en nuestra relación laboral. ¡Humildemente!

Si te gusta recordar con agrado, incluso entablar o renovar una relación, depende de cómo terminaste. Si se desperdicia fuerza en la guerra de trincheras y en sacar a relucir un orgullo exacerbado, también se pierde la dignidad de la conexión, así como la creación y/o renovación de confianzas. Claro, hablo de rasguños, no de heridas profundas.

Sin embargo, con la veintena de casos que recordé hoy y que incluían lesiones de todo tipo, debo concluir, que las relaciones nunca terminan sino sólo cambian su forma.

 

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Como se vive la soledad en cuarentena

El inédito período de aislamiento que aún estamos viviendo, ha permitido que afloren una serie de problemáticas de índole social, ciertamente relevantes. Al mismo tiempo, sin embargo, existen varias otras que probablemente continuarán pasando desapercibidas, pues no pertenecen a la realidad de las mayorías u orbitan espacios mucho más íntimos.

Debido a la pandemia, no hemos podido disfrutar como quisiéramos del contacto directo con nuestras familias y amigos. Esto puede entristecernos en algunos momentos, a pesar de que su impacto se ve suavizado gracias al uso de la tecnología y las redes sociales. Sin embargo, existen grupos diversos de personas entre los cuales también se cuentan aquellas que son solas. En este punto deseo diferenciar la sensación de «sentirse sola», entendiéndose en medio de un grupo más numeroso, de lo que significa «ser sola», lo cual es una situación de vida que no se puede manejar o cambiar así nada más.  Es, en definitiva, a esto último que quiero referirme, a personas y más concretamente a mujeres solas —en el contexto de la sociedad chilena— que no llevan una vida en pareja, sin familia propia, sin hijos. Muchas de ellas poseen redes de apoyo construidas en el mundo profesional en el que se desenvuelven y así van llenando el día a día con su trabajo y las relaciones de amistad con sus compañeros y colegas. Se han realizado estudios y numerosas entrevistas a mujeres que han decidido no ser madres y a otras que han adoptado a sus hijos. Incluso en Chile existen bonos estatales para madres solteras y en algunas circunstancias, bonificaciones por cada hijo vivo al momento de jubilar. Sin embargo, muy poco se ha dicho o hecho respecto de aquellas que no tienen o no tuvieron hijos. En estos meses de cuarentenas, algunas siguen trabajando o lo hacen desde su hogar, mientras otras han perdido su negocio o simplemente han quedado cesantes. Entonces me pregunto qué ocurre con la estabilidad emocional de dichas mujeres al disminuir tan radicalmente su contacto social. Y cómo se sentirán aquellas otras que, pasada ya su vida laboral activa, acostumbran a ir a un centro comercial a “vitrinear” y de esta forma sentirse menos solas, cuando debido a las circunstancias actuales esto es imposible.

El no tener hijos es descrito por muchos como una opción e incluso en conversaciones mundanas, como una preocupación menos en lo financiero. Pero nunca es descrito como lo que realmente es: muchas, muchísimas más horas de soledad. Y en tiempos de pandemia esto puede ser muy duro, no sólo para quienes están sufriendo estrechez económica, sino para quienes dependen solo de su entorno laboral y de relaciones de amistad para acompañarse, cuando el foco de atención se traslada naturalmente al círculo más cercano de cada familia. Así, es esperable que las mujeres solas queden relegadas fácilmente a un plano muy secundario en el ámbito social.

Es un hecho innegable que para la mujer que es madre, la sola vista de sus hijos y más tarde de sus nietos, aunque sea en una pantalla, es suficiente razón para llenar su corazón de emociones amorosas y de esta forma hacer más llevaderos los momentos difíciles y el distanciamiento actual. A diferencia de aquella que no ha vivido la maternidad y que ha debido trabajar sus fortalezas individuales en forma constante, lo cual la convierte de por sí en una mujer un tanto distinta. Ella, además de ser interrogada sobre sus hijos [inexistentes] durante toda su vida adulta y más allá, es una mujer que en general se ha esforzado más para lograr cubrir sus propias necesidades materiales y para llenar su vida con actividades que le brinden satisfacciones aunque sean de diferente índole, las cuales son justamente las que se han visto muy fragilizadas en los tiempos que corren debido al confinamiento y pausa laboral. Con la agravante de que no cuenta con la ayuda o asistencia económica de parte de su prole, pues no existe, y tampoco con una consideración especial de parte del gobierno, porque su realidad de vida la inserta en una minoría prácticamente invisible. Y al pertenecer a esta minoría no considerada, tampoco goza en tiempos normales y menos aún en su vejez, con algún tipo de apoyo estatal amparado por la ley.

Es mi opinión que se viven tiempos aciagos, durante los cuales las debilidades y falencias en nuestra sociedad que antes permanecían semi ocultas, hoy son evidentes. Hagamos visible, entonces, el espectro completo: en cuarentena y aislamiento ¿qué más evidente que la soledad?

Myriam O – Artista multidisciplinaria (conoce mas de ella aquí)

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La importancia de las redes

Barry Nalebuff, destacado académico de Yale, decidió hacer-junto a un alumno-su propio emprendimiento: un té helado llamado Honest Tea. Lo que parecía una locura se transformó en un referente de innovación., conquistó a Obama y terminó vendiéndose a Coca Cola por millones de dólares. Por Paula Escobar Chavarría, desde New Haven

En esta entrevista Barry Nalebuff habla de cómo se gestó la idea y los alcances que esta iniciativa tuvo. Después de 10 años, en el 2008, Coca Cola compró el 40% de Honest Tea en 43 millones de US$ y el resto se materializó en el 2011.

Dentro de la entrevista una de los conceptos que más destacaría en el contexto del trabajo de Recolocación, Empleabilidad y Emprendimiento es la respuesta que este profesor da y que se refiere al concepto de REDES.

A su juicio y en su propia experiencia, el hecho de estar permanentemente vendiendo su producto hizo que personas influyentes fueran los mejores vendedores de su producto.

Aquí está el extracto al cual me refiero:

“…y sí, tuvimos suerte. Entonces, si tienes una buena oportunidad, hay que estar listo para tomar partido de ella. Tuvimos mucha suerte que Oprah Winfrey tomó nuestro te. Barack Obama tomó nuestro te.

-¿Cómo lo logró?

-Bueno, cuando conocí a Oprah, resulta que llevaba un botella del te conmigo.

-¿Sabía que vería a Oprah?

-No, pero siempre llevaba té, y una de las preguntas que siempre le hago a un emprendedor es si andan con muestras de sus productos. Y me sorprende cuando me dicen que no. Cada interacción es una oportunidad para vender

Las oportunidades de vender un producto siempre están a la mano y pueden ocurrir en cada interacción que tenemos. No sólo serán aquellas que busquemos y obtengamos formalmente, sino que también todas aquellas que se nos presentan en cualquier momento y lugar. Esto obviamente implica que SIEMPRE tenemos que estar listos para “vender” nuestro producto, es decir a nosotros mismos a través de nuestra Oferta de Valor, nuestra Experiencia y un buen relato de lo que somos.

La experiencia de REDES ocurre siempre, sólo tenemos que estar atentos

 

Extraido de www.kambio.cl

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De trabajos a “supertrabajos”

Un reciente estudio realizado por el Foro Económico Mundial asegura que el 65% de los niños que está actualmente ingresando a la escuela primaria, cuando se gradúe, terminará trabajando en algo que no existe en la actualidad.

El reciente estudio de tendencias globales en capital humano, realizado por Deloitte en más de 10.000 empresas alrededor del mundo, nos revela que uno de los principales impactos que la tecnología tendrá en el mundo laboral es la transformación de los puestos de trabajo, de la forma como la conocemos en la actualidad.

El 80% de los encuestados espera que el uso de la Inteligencia Artificial, las tecnologías cognitivas y la robótica para la automatización de procesos, se incremente significativamente en los próximos 3 años.  Sin embargo, no hay una visión necesariamente apocalíptica respecto de lo que sucederá con las plazas de trabajo en este futuro tan cercano, ya que apenas el 13% considera que esta automatización eliminará cargos y empleos.

Sin caer en una posición ingenua, la realidad es que muchos de los trabajos, tal como los conocemos en la actualidad, se transformarán profundamente.  Los empleos de los próximos años serán digitales, basados en datos y multidisciplinarios.

Incluso un reciente estudio realizado por el Foro Económico Mundial asegura que el 65% de los niños que están actualmente ingresando a la escuela primaria, cuando se gradúen, terminarán trabajando en algo que no existe en la actualidad.

Los trabajos del futuro requerirán más capacidad para la resolución de problemas, habilidades de comunicación, facilidad para interpretar datos, empatía y servicio al cliente.  Como podemos observar, es una mezcla muy interesante de competencias técnicas y capacidades personales, que los jóvenes deberían orientarse a desarrollar. Y las universidades, de alguna manera incorporarlas en sus programas académicos para estar a la vanguardia.

Un aspecto interesante de este cambio en la realidad laboral es que al automatizarse las tareas repetitivas que se han venido realizando en muchos puestos de trabajo, existirá más disponibilidad de tiempo, el cual deberá ser utilizado y canalizado hacia las actividades que realmente crean valor, lo cual repotenciará el rol de muchos cargos en las organizaciones.

Es así como en los últimos quince años han surgido nuevos trabajos que no existían antes, entre los principales:  social media manager, científico de datos, productor de podcasts, diseñador de experiencias, arquitecto de cloud, desarrollador de red móvil, embajador de marcas online, mercadólogo de contenidos, etc.  ¿Qué nos deparan los próximos años? ¿Cómo debe ser la interconexión entre la academia y el sector empresarial para tomar constantemente el pulso de las necesidades de este último y así renovar las mallas curriculares?

Por ejemplo, hay menos de 10.000 especialistas en inteligencia artificial en todo el mundo.  Enormes oportunidades se abren en ese campo. ¿Nuestros jóvenes están apuntando en esa dirección? ¿O nos seguimos llenando de profesionales que fácilmente pueden ser reemplazados por mecanismos automatizados como indicábamos inicialmente?

Los “supertrabajos” combinarán lo mejor de la tecnología con las fortalezas humanas de las personas, partiendo de la base que existen características innatas al ser humano que la tecnología aún no puede reemplazar. Entonces, todos —y no únicamente las nuevas generaciones— debemos tener en cuenta estos puntos de referencia para mantenernos vigentes en el mundo laboral de los nuevos “supertrabajos”.

Autor: Roberto Estrada Vallejo

Extraido de Revista Perspectiva

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Nuevo comienzo, un nuevo trabajo

Andrea Saporta – Kambio.cl

Comenzar en un nuevo trabajo puede es una situación un poco estresante. Es natural tener ciertos temores sobre todo si la experiencia anterior no fue buena. E incluso aunque haya sido un cambio que yo gatillé…igual hay cierta incertidumbre. En una nueva empresa, el no conocer a las personas, su quehacer y además tampoco la cultura puede que nos juegue malas pasadas. Siempre un nuevo trabajo significa salir de la zona de confort y plantearse nuevas metas, desafíos y cambios de rutina que no son tan fáciles de incorporar a pesar de que estemos convencidos.

Todas estas expectativas y la incertidumbre, generan cierta incomodidad inicial que debe ser BIEN manejada.

Antes de tomar la decisión de un nuevo trabajo

  • Estudia a la empresa, pide referencias sobre la cultura y sobre las personas que trabajan en la empresa.
  • Cuando aceptas un trabajo nuevo, ten absoluta certeza sobre ti mismo, eso te genera más seguridad para el futuro.
  • Asegúrate de que el próximo paso de tu carrera concuerde con tu experiencia y capacidad actual.

Los primeros días

  • Planifica tu primer día en todos los aspectos que tengas a mano. Ropa, horario de salida de la casa y otros que puedas gestionar.
  • Lo antes posible después de tu llegada, siéntate con tu jefe y entiende bien cuáles serán los desafíos, qué espera de ti, en qué plazos y con qué recursos cuentas para ello.
  • Acuerda desde el principio algunas reuniones de coordinación para que te guie mas cercanamente en una primera etapa.
  • Pide a tu jefe o a RRHH que te de un organigrama con nombres y que te presente a la organización o al menos a las personas claves con las que trabajarás.
  • Ojalá pudieras tener un plan de inducción y sino, diseña uno que te de ciertas garantías para desarrollar tu trabajo. Acuérdalo con tu jefe.
  • Busca rápidamente personas con las que puedas compartir el almuerzo y generar REDES internas.

Y si a pesar de todo…sigues con ciertos temores…

  • Piensa que ellos te eligieron a ti por algo. Recuerda las razones por las que te contrataron.
  • Vuelve a mirar tu CV y siéntete orgullosos de las cosas que has hecho bien.
  • Se parte de la organización e involúcrate con las personas y su cultura. Arma REDES.
  • Siempre entrega lo mejor de ti como persona y como profesional.
  • Confía en tus capacidades y sé optimista.

 

Extraido de www.kambio.cl

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Mujeres Realizadas: ¿Por qué nos cuesta tanto?

¿Por qué nos cuesta tanto a las mujeres conciliar trabajo, familia y lograr la realización personal? Tanto en el mundo del empleo, como en los emprendedores que llegan año a año a Simón de Cirene, vemos como este dilema está tan presente. Ha mejorado con el tiempo, no lo niego, antes era mucho peor, pero, sinceramente falta mucho para resolver que el éxito de la mujer dependa de si tiene o no resuelto el tema familiar. Y eso es preocupante.

Y no quiero caer en el clásico reclamo de que no nos entienden y que difícil nos hacen la vida. Las mismas mujeres somos responsables de los frenos que nos ponemos. Usamos excusas, no nos creemos el cuento, no visualizamos el éxito y no planificamos nuestro camino de realización personal. Porque no estamos hablando de que hay que ser la gerenta más reconocida o ser la dueña de la coca cola para triunfar. El éxito real es lograr la realización personal de cada una, con el equilibrio entre la vida personal y la laboral como base.

Las presiones que caen sobre las mujeres son varias, se ha escrito mucho sobre eso. De estas presiones, una de las que más me preocupan son las asociadas al cuidado de algún familiar. Se da por obvio que, ante una guagua recién nacida, un enfermo en la familia o un padre o madre adulto mayor que necesite cuidados, una mujer de la misma familia debe quedarse en la casa haciendo esa labor. Dentro de todos los cuidados, hay unos más agradables que otros y unos más solitarios que otros, pero no es una opción a elegir. Y eso genera una serie de consecuencias en el proceso de realización personal de la mujer. A las que eligen de corazón hacer esas labores de cuidado, la que sea, les aplaudo de pie. Están aportando a una sociedad más conectada, más humana y menos individualista. Lo celebro, siempre que con eso estén decidiendo conscientemente postergar los avances laborales de su vida y asumiendo las consecuencias sin frustración.

Pero, qué pasa con las que debemos hacernos cargo de algún familiar con necesidades y vemos con angustia como el tiempo no da, nos vamos quedando fuera de ciertas decisiones de la organización, de oportunidades para emprender. O peor aún, ¿qué hace esa gran generación estresadísima que tiene hijos adolescentes y padres ancianos? Es difícil estar en condiciones de emprender o emplearse teniendo que llevar a una madre a diálisis en la mañana y tratar de acompañar a una hija en problemas en la tarde.

¿Qué han traído las nuevas generaciones al mundo laboral? Hace 15 años entré a trabajar y me encontré con una forma bastante rígida de hacer las cosas. Así se habían hecho hace muchos años en todas las empresas, y quién era uno, recién egresada, para modificar algo super impuesto por hombres y muy secundado por las mismas mujeres de generaciones anteriores. El concepto era, o eres exitosa en lo laboral o eres exitosa con tu familia, tienes que elegir. Por eso me siento agradecida de las nuevas generaciones que llegaron a cambiar la mentalidad de los que estábamos paralizados con estos conceptos. Llegaron a humanizar el ambiente laboral, haciendo presente que los aspectos personales y laborales se cruzan permanentemente durante el día, sin que por esa razón se baje el rendimiento y logro de objetivos. Esto es un avance maravilloso que se debe traspasar a la mentalidad de todas las mujeres de forma profunda.   Debemos cambiar en todas nosotras la idea de que, con un plan y disciplina, si se puede lograr. Que podemos irnos antes de la pega para acompañar al hijo en problemas. Que para emprender exitosamente no podemos usar sólo el tiempo libre que nos dejan las tareas de la maternidad. Hay que organizarse distinto, pedir ayuda. No es obvio que estamos solas en esto, a cargo de todos los cuidados familiares. Hay padres, hermanos e hijos que pueden y deben hacerse cargo, pero somos nosotras mismas las que debemos, con humildad, abrir los espacios para que se logre esto, organizar buscando soluciones, forzando el equilibrio personal y laboral de todos. Y nosotras tenemos el deber de hacernos cargo de nuestro camino, de lo que nos hace feliz ahora y lo que haremos en los próximos cinco años para buscar la realización personal. Porque sólo así la sociedad entera se humaniza, se conecta y crece en conjunto, sin dejar a nadie atrás y aprovechando los grandes talentos femeninos que están dormidos.

Artículo escrito por Macarena Troncoso

Extraído del Blog de Universidad del Emprendedor – Simón de Cirene

Imagen Portada : innerwhispers en Pixabay

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Desata tu creatividad diciéndole sí a lo inesperado

En los últimos años hablamos mucho sobre cómo las mujeres debemos aprender a decir no. Bien, hoy me gustaría invitarte a considerar que nada desata tu creatividad como saber cuando NO decir no y aceptar lo inesperado. ¡Acompáñame!

Entre el 4 y el 6 de febrero de 2014, hubo una huelga de transporte en Londres durante la cual se cerraron algunas estaciones de metro. Durante dos días, el metro se detuvo y la gente tuvo que descubrir una ruta diferente para ir al trabajo.

Como es sabido, quienes usan a diario el transporte público son maestros de la eficiencia. Durante años estudiaron al milisegundo las mejores rutas, atajos y formas de ahorrar tiempo hasta que llegaron al “recorrido perfecto”. Por lo tanto, ver de pronto interrumpida su rutina les produjo frustración y bronca.

Cuando terminó la disputa, la mayoría de las personas volvieron a usar su antigua ruta. Pero un porcentaje sustancial no lo hizo. En lo que resultó ser un gran experimento social no planificado, el 5% de los viajeros descubrieron una forma nueva, más efectiva (o quizás más placentera) de ir y venir del trabajo todos los días. ¿Por qué te cuento esta historia? Porque revela que a veces, para desatar tu creatividad, necesitas una disrupción importante e inesperada del flujo de tu vida.

Practica el pensamiento lateral. Desata tu creatividad de una manera increíble!

Si quieres fomentar tu creatividad debes aceptar los cambios

Rechazar lo inesperado puede interferir con tu creatividad

La realidad es que una gran mayoría de nosotros resistimos aun las leves disrupciones. Implican cambios en nuestros planes, rutinas o expectativas. El tren llega tarde; tu cliente cancela una cita; llueve el día de tu picnic anual; tu cafetería favorita está cerrada justo cuando necesitas tomarte un café expreso y otro millón de circunstancias que enfrentamos a diario. De repente, nos convertimos en niños caprichosos a punto de entregarnos a un ataque de ira.

Pero, ¿qué pasaría si en el momento en que se produce la disrupción, justo cuando escuchas que el vuelo se cancela, por ejemplo, dijeses: “Que mala noticia… pero a ver, déjame pensar por un segundo cómo hacer algo inusual en estas circunstancias.”

No es fácil cambiar de dirección cuando las cosas no salen como esperas. A veces, el costo emocional es difícil de manejar. Pero el dicho “la necesidad es la madre de la invención” es muy cierto. Muchas grandes innovaciones nacieron de errores, de disrupciones o de situaciones extremas donde los individuos fueron forzados a salir de su zona de confort. Eso es lo que fuerza a tu cerebro a encontrar nuevas soluciones. Es por eso que las disrupciones pueden ayudar seriamente a desatar tu creatividad.

Hace unas semanas, tenía un viaje planeado a Europa. La noche anterior a mi viaje, la persona a la que estaba visitando tuvo una emergencia y me pidió que cancelara el viaje. Inmediatamente acepté que esta era la decisión correcta y llamé a la aerolínea para cancelar el vuelo. Me tomó un poco más de tiempo alinear mis emociones con la situación. Habíamos puesto un montón de energía y expectativas en la planificación de este viaje y el hecho de que estuviera de acuerdo con la cancelación no era suficiente para sacarme del shock.

Así que me di 24 horas para procesar el cambio de planes y luego compré un boleto para Seattle. A ver, tenía las maletas listas, mi calendario bloqueado, mi mente preparada para una semana libre. Una amiga acababa de mudarse allí y nunca había estado en esa ciudad, así que dije, ¿por qué no? Y 48 horas más tarde, estaba en la cima de la Space Needle, pasándolo de primera.

No solo compartí unos momentos increíbles con mi amiga sino que también recorrí Seattle y alrededores. Pero lo más importante es que el cambio de escenario me permitió pasar rápidamente de una gran decepción, a hacer nuevos planes. Tuve varias conversaciones sobre nuevos proyectos en los que había estado pensando. Y sobre todo el viaje esfumó la nube de mal humor que me sobrevino como resultado del inesperado cambio de planes. Permitió que volviera a fluir mi creatividad.

La técnica Da Vinci para fomentar la creatividad

Desata tu creatividad a pedido

Hay una historia sobre Keith Jarrett, el famoso y talentoso músico de jazz, que siempre es extremadamente meticuloso con sus instrumentos. Una vez en 1975, aceptó tocar un concierto en Colonia, Alemania, a pesar de que la Ópera le consiguió el piano equivocado, uno que se usa solo para ensayos. Sorprendentemente, la grabación de ese concierto se ha convertido en el álbum de piano más vendido de todos los tiempos. Lo que hizo Keith Jarrett ante una situación tan desastrosa fue mágico. Convirtió limones en limonada. ¿Qué tan lista y abierta estás para hacer lo mismo? ¿Cómo reaccionas de manera creativa ante situaciones adversas?

No hay duda de que cuanto más practiques, más fácil te resultará convertir las disrupciones inesperadas en fuentes de soluciones creativas. El problema es que nunca se sabe cuándo o qué saldrá mal, por lo que es difícil practicar con situaciones reales. Pero, ¿y si en cambio configuras tus propias disrupciones? Si estás buscando una excelente manera de fomentar la innovación en tu vida, prueba desatar tu creatividad a pedido con estas 5 ideas.

Desata tu creatividad con estas 5 disrupciones

1Asigna a alguien de tu grupo el rol de llevar la contra. Es natural que un grupo de personas que trabajan juntas intente llegar a acuerdos. Y está bien. Al fin y al cabo, tenemos que empujar hacia un objetivo o proyecto común. Pero ese proyecto común podría ser mucho más creativo si consideraran tantos puntos de vista diferentes como sea posible antes de que el grupo decida cuál es la mejor idea. Si se aseguran de que una persona tenga el rol de cuestionar aquello con lo que todos están de acuerdo, obligará al grupo a seguir mejorando la idea.

2Interrúmpete estratégicamente. En lugar de trabajar en un proyecto de principio a fin sin tomar un descanso, detente. Establezca una alarma cada tantos minutos y no importa dónde te encuentres, levántate, sal a caminar, tómate una taza de café o haz una llamada telefónica. (O en lugar de ignorarlo, ¡sigue las instrucciones de tu reloj inteligente y levántate a caminar 250 pasos cada hora!) Interrumpir tu flujo de pensamiento hace que regreses al proyecto con nuevos ojos. Ahora puede ser que te interrumpan un millón de veces los dispositivos electrónicos que te rodean. Pero no es lo mismo. Esas interrupciones son contraproducentes ya que no permiten suficiente tiempo para que te sumerjas en un proyecto. La idea es bucear en profundidad y luego parar. Así que silencia tus dispositivos y simplemente configura tu alarma. Puedes hacer esto con cualquier cosa: mientras escribes un blog, creas una presentación, desarrollas un producto, etc.

3Cambia de rol. Intenta rotar roles incluso por un día. Pídele a tu jefe la oportunidad de pasar un día, una semana o un mes en el puesto de otra persona. Podría ser en una función diferente, o en otra localidad.

4Sacude tu política de trabajo flexible. Una excelente manera de desatar tu creatividad podría ser invertir los días en que trabajas desde tu casa y desde la oficina. O, si nunca has aprovechado este beneficio, puede ser el momento perfecto de hacerlo. Es probable que este simple cambio altere tu rutina por completo y te obligue a encontrar soluciones creativas para problemas cotidianos.

5Elige una ruta o forma diferente de llegar al trabajo. Crea tu propia huelga de transporte y elige una ruta diferente para ir al trabajo o un nuevo modo de trasladarte. ¿Sueles tomar el tren? Usa tu bicicleta. ¿Normalmente conduces? Pídale a un colega que te recoja de tu casa.

Incluso pequeñas disrupciones a la rutina, como usar el baño de otro piso en tu oficina, pueden provocar nuevas conversaciones con personas a las que por lo general no ves. ¿Y quién sabe a dónde pueden conducir esas conversaciones?

Si realmente deseas liberar tu creatividad, es importante aceptar los cambios y decir sí a las cosas que te hacen sentir incómoda. Pueden llegar a ser la chispa que necesitas para pasar al siguiente nivel.

 

 

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¿PREOCUPADA POR TU FUTURO? PRUEBA ESTO.

¿Alguna vez te has encontrado preocupada por tu futuro?

Hace poco me escribía una lectora diciéndome esto:

 

Me gustaría lograr un trabajo que me dé una estabilidad y me quite la preocupación sobre el futuro y estar tranquila.

 

Así, a priori, es algo que todos queremos, ¿verdad?

Tranquilidad, quizá estabilidad (y digo quizá porque hay personas como yo a la que nos gustan los cambios y no necesitamos tanta estabilidad) y, sobre todo…

Que nos quiten las preocupaciones, ¿verdad?

Hasta ahí todo bien. Sin embargo, lo que me dijo esa lectora tiene una pequeña trampa.

Digamos una trampa mental, por llamarla de algún modo.

Es esta: “lograr un trabajo que me de una estabilidad“.

¿Y qué tiene de trampa esa frase?, podrías preguntarte.

Pues asumir que tu estabilidad y tranquilidad dependen de un trabajo. Darle a un trabajo todo el peso de tus preocupaciones, estabilidad y tranquilidad.

Si me lees desde hace tiempo ya sabes que siempre digo que tu carrera es una parte de tu vida, no toda tu vida. Y de la misma manera, tu trabajo es parte de tu vida, no es el encargado de asegurar tu estabilidad, tranquilidad, felicidad, diversión y amor.

Obviamente tener un trabajo te da unos ingresos y, en muchos casos, una realización profesional muy importantes en tu vida.

Eso está claro.

Pero si todo el peso de tu vida se lo pones a tu trabajo, en cuanto te falte o no sea el que tú quieres, te pasarás la vida siendo desgraciada.

Por otro lado, seguro que conoces a alguien que con trabajo también tiene intranquilidad, inestabilidad y preocupaciones.

Lo que quiero decir es que aunque tu trabajo sea muy importante para tu calidad de vida; tu tranquilidad y eliminar las preocupaciones solo dependen de una cosa.

De TI.

Porque es tu mentalidad la que importa en estos casos.

Y sí, sé que es difícil de asumir y más aún de ponerlo en práctica.

Tampoco me refiero a que tengas que dejar de buscar trabajo o de mejorar tus condiciones, sino a cambiar tu mentalidad y actitud para que esas etapas no te afecten tanto.

Porque absolutamente todos pasaremos por etapas de mayor inestabilidad. Cuando dejas el trabajo, no encuentras otro, tienes un gran gasto inesperado o la vida le da un vuelco a tu situación.

Y por supuesto habrá momentos de agobio, desbordamiento e intranquilidad.

Eso es lo normal de la vida.

Lo que sí depende de ti, en lugar de esperar a que algo (en este caso un trabajo) te de tranquilidad y te quite preocupaciones, es SER TÚ la que se encargue de conseguir esa tranquilidad.

¿Y cómo?

Leyendo, meditando, siendo agradecida por lo que ya tienes, fijándote en lo bueno, escuchando música, haciendo ejercicio u otras actividades que te den paz, alegría y tranquilidad…

Está claro que tener un trabajo, o cambiar de trabajo cuando no eres feliz, mejorará tu vida.

Pero mientras eso sucede puedes aprovechar las pequeñas cosas que te da la vida o trabajar tu mentalidad para conseguir esa tranquilidad ya.

Por ejemplo, cuando empecé con mi negocio en el 2010 estaba agobiada porque, como es normal, no tenía muchos clientes ni ingresos. Al principio le daba mil vueltas a la cabeza, superagobiada.

Hasta que me di cuenta de que lo que sí tenía era mucho tiempo libre que, luego, cuando tuviera más clientes, quizá no tendría.

Me di cuenta de que podía disfrutar de esa etapa sin clientes ni dinero, empleando el tiempo libre en cosas que me gustaran en lugar de en quedarme delante del ordenador sin hacer nada y agobiada.

Así que hacía mi trabajo del día e intentaba aprovechar el resto del día haciendo otras cosas sin sentirme culpable.

Eso es lo que te propongo.

Que, mientras sigues haciendo lo que tienes que hacer, ya sea buscar trabajo, formarte, conseguir más clientes, etc, te centres en disfrutar de lo que tienes ahora.

Y si lo que necesitas para encontrarte mejor es esa sensación de estabilidad, tranquilidad, paz o lo que sea, pregúntate esto:

 

¿Qué es exactamente TRANQUILIDAD para ti?

¿Qué harías si estuvieras tranquila/en paz/ sin preocupaciones…?

 

Ir a dar un paseo, sentarte a leer, hacer ejercicio, tomar un té, llamar a una amiga.

¿Qué asocias con esa sensación que buscas?

Averígualo y añádelo a tu vida ya.

 

No dejes que un trabajo sea el responsable de tu bienestar.

Y no, muchas veces no es nada fácil, pero merece la pena probarlo porque te aseguro, por mi propia experiencia, que aunque al principio te cuesta, luego lo disfrutarás y aprenderás a vivir mejor tu vida incluso en los peores momentos.

Al final eso es lo que cuenta, ¿no?

Que a pesar del dolor o el miedo o la intranquilidad vivamos de la mejor manera posible.

Te dejo con esta reflexión.

Una ACLARACIÓN: Como siempre en mis artículos y en mi web me refiero a situaciones cotidianas no extremas. Si tú estás pasando una depresión, has vivido una gran tragedia en tu vida o vives en condiciones al límite, te recomiendo que busques otro tipo de ayuda, un psicólogo, psiquiatra o la ayuda que necesites en estos momentos.

Que tengas un buen día y si no lo tienes que saques al menos un rato bueno : )

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La Dra. Aida Baida Gil, coach certificada y fundadora de www.coachdelaprofesional.com se dedica a ayudar a las mujeres profesionales que se sienten estancadas o insatisfechas y que están listas para avanzar profesionalmente, establecerse por su cuenta o redirigir su carrera.

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Un descanso saludable

4 recomendaciones para desconectarse del trabajo en vacaciones

Si no puedes evitar revisar el e-mail de tu trabajo cuando estás en la playa, o tiendes a responder cada llamada de tu jefe mientras paseas con familia, eres parte de un grupo creciente de trabajadores chilenos que permanecen conectados con el trabajo durante las vacaciones. El psiquiatra de Centros Médicos Vidaintegra, Dr. Juan Arial Zúñiga, entrega recomendaciones para aprovechar el descanso y evitar estas situaciones que perjudican nuestra salud mental.

Con el inicio de la temporada de verano, muchos trabajadores esperan ansiosos su turno para descansar, visitar la playa, el campo o algún destino en el extranjero. Sin embargo, muchos no logran desconectarse del trabajo y están pendientes constantemente de lo que está ocurriendo en la oficina, ya sea a través de correos o llamadas.

El psiquiatra de Centros Médicos Vidaintegra, Dr. Juan Ariel Zúñiga, explica que estas tendencias pueden generar importantes daños en la salud y advierte que “el mayor riesgo se encuentra en las dificultades asociadas al estrés, ya que si se vuelve crónico puede producir problemas como insomnio, patologías estomacales, cuadros de ansiedad, angustia, depresión, entre otros”.

De hecho, el hecho de estar continuamente conectado no siempre significa un mejor rendimiento laboral. Una persona que no cuenta con un espacio de vacaciones adecuado puede presentar cansancio, estrés, y otros problemas que finalmente repercutirán en su capacidad de trabajo.

Por ello, el tiempo ideal de desconexión son mínimo 21 días, considerando que “durante la primera semana se inician las vacaciones pero recién desde la segunda comienza el descanso total”, aclara el especialista. Por este motivo es necesario hacer un quiebre en la rutina, realizar actividades distintas durante las vacaciones y soltar el teléfono, para que las preocupaciones no se mantengan durante este periodo.

Si bien los smartphones nos permiten solucionar muchas cosas, también generan dependencia. Estar permanentemente revisando el correo, las llamadas perdidas o inclusive el Whatsapp en ocasiones se puede transformar un vicio, al igual que las redes sociales como Twitter o Facebook. Por ende, se debe hacer un esfuerzo por dejar de lado aquellos elementos tecnológicos, que no sólo se encuentran en el teléfono sino también en tablets y notebooks.

“Para no tener que estar trabajando en vacaciones desde el celular, lo más importante es dejar encargado a alguien de sus labores, capaz de solucionar lo que se necesite sin tener que llamar o pedir ayuda, y así lograr que la desconexión sea total, y no esté constantemente preocupado de si las cosas se están resolviendo o no”, asegura el psiquiatra.

Tips para desconectarse del trabajo

  • No deje nada pendiente. Ni tareas del trabajo ni trámites personales que lo mantengan preocupado.
  • Deje de lado el teléfono. En lo posible, evitar toda tecnología que permita revisar correos electrónicos, llamadas telefónicas o conversaciones de Whatsapp de trabajo.
  • Cambie la rutina. Realice actividades distintas, no haga las cosas que acostumbra durante todo el año.
  • Trate de respetar su ritmo interno. No se llene de actividades sólo porque tiene mucho tiempo libre. Deje un espacio exclusivo para el descanso, la siesta y el buen dormir. El cuerpo necesita recuperar energías.

 

 

 

 

 

 

 

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