6 consejos para mejorar la relación con tus suegros

La relación con los suegros es frecuentemente un tema de tensión en pareja, especialmente para los recién casados, que construyen hogares propios y poco a poco se vuelven menos dependientes de sus padres.

Para los suegros, el proceso de sentir que sus hijos se distancian (emocional o físicamente) de ellos puede ser doloroso. Por eso, es imprescindible ser comprensivos e intentar limar las asperezas, así como estar dispuesto a fortalecer el vínculo familiar por el bien de todos.

 

Nunca podrás mejorar la relación con tus suegros respondiendo a las críticas de forma negativa ni reaccionando con agresividad. Es esencial que recuerdes que el hombre o mujer que amas es quien es gracias a ellos; por eso, da siempre lo mejor de ti por apreciar los atributos positivos de tus suegros y establecer una relación tan sólida con ellos como la que tienes con tus padres.

¿Cómo mejorar la relación con tus suegros?

1. Pon límites

Incluso si la relación con los padres de tu pareja es buena, es importante que marques límites. Habla con tu pareja para que tus suegros avisen antes de ir de visita; también es bueno que planifiquen visitas cortas y llamadas telefónicas regulares.

2. Adáptate

Ser parte de una nueva familia requiere de una cierta adaptación. Deberás dedicarles tiempo y atención, y aunque puede que haya hábitos o creencias en tus suegros con las que no estás de acuerdo, es fundamental que actúes siempre con respeto para que reine la armonía en la pareja.

3. Habla con tu cónyuge y, luego, con tus suegros

Si no te gusta cómo te tratan tus suegros o te molesta que se inmiscuyan en asuntos de pareja, conversa primero con tu cónyuge y, luego, hablen juntos con sus padres.

Evalúen antes lo positivo y lo negativo de pedirle a tus suegros que modifiquen su comportamiento y después, si deciden hacerlo, que sea con mucho tacto.

Si eres capaz de conversar con los padres de tu pareja de forma serena, justa y comprensiva, seguramente la próxima vez tendrán más cuidado y la relación mejorará.

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4. No reacciones con agresividad

Es muy común que las suegras quieran opinar y dar consejos sobre los asuntos de la casa o la educación de los hijos. En estos casos, muchas veces la mujer se siente juzgada o criticada a pesar de que ese, casi nunca, es el objetivo de la suegra.

Si esto pasa, es importante que intentes comprenderla y evitar reacciones que puedan dar lugar a una pelea.

5. Cambia el foco de tu suegra

Una buena forma de evitar que tu suegra critique o se inmiscuya en todo, es no darle potestad sobre tu estado anímico o la toma de decisiones en el hogar. Para ello, agradece respetuosamente su consejo y cambia rápidamente de tema. Así, poco a poco entenderá que, si bien escuchas su opinión, tienes tu propia forma de hacer las cosas.

Si te llevas bien con tu suegra o conoces sus gustos, conduce la conversación a un tema que le apasione. Por ejemplo: “Me había olvidado de comentarte, he visto unas flores preciosas en Internet, creo que son ideales para tu jardín, te las mostraré.”

Los psicólogos recomiendan optar por la indiferencia cuando la situación implica comentarios hirientes intencionados. Esta estrategia da buenos resultados a largo plazo, pues la persona que intenta herir se cansa de no obtener respuesta.

6. No es necesario que sufras

Toda familia es un mundo, aunque eso no quiere decir que debas descuidar tu integridad en nombre del amor.

Si crees que te tratan injustamente o te humillan a carta abierta, habla con tu pareja. Puedes pedirle que te defienda. Si contesta que no va a intervenir, adviértele que la siguiente vez responderás al ataque.

Si esto no da resultado, habla con tu pareja nuevamente y dile que, si bien entiendes que su familia es muy importante para él / ella, no seguirás participando en reuniones familiares.

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Sé flexible sin dejar de ser tú

Es esencial ser flexible, mostrar comprensión y decidir juntos qué puede hacerse para mejorar la relación con tus suegros. Pueden, por ejemplo, llegar a un acuerdo para que tu pareja visite a sus padres con frecuencia y tú solo en ocasiones.

Lo importante es que te asegures de que tus suegros no se sientan rechazados y que te sientas cómodo acompañando a tu cónyuge de vez en cuando.

Con el tiempo, y adoptando estos consejos, la relación mejorará naturalmente.

 

Referencias:

(2019). 5 Tips For Dealing With Overbearing In-Laws Without Losing Your Mind. Disponible: https://www.fatherly.com/love-money/advice-overbearing-in-laws-setting-boundaries/

 

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No tener hijos por opción, un asunto que no es solo de mujeres

Decir en público que no tienes hijos por opción es como salir del closet. Eso siento. En mi círculo cercano es conocida mi postura al respecto desde que era muy joven, y afortunadamente encontré un compañero de vida que lo comparte. Ahora que ya cumplí cuarenta me siento capaz de hablarlo abiertamente sin que me importe ser juzgada. Antes respondía con evasivas o inventaba algo para cortar el tema. Hace unos años me sentí tan agobiada a la pregunta obvia que respondí diciendo que no podía tener hijos y nunca más me preguntaron ¡santo remedio! Mentí para no ser cuestionada, pero ¿por qué tenemos que tener motivos convincentes y dar explicaciones?

Para nosotros como familia no tener hijos fue una decisión que tomamos muy conscientemente en pareja. Simplemente no queremos tener hijos, es el estilo de vida que tenemos y que queremos conservar en el futuro. En lo personal no postergué la maternidad por mi desarrollo profesional ni tampoco puedo decir que no pude priorizar la maternidad por mi trabajo. Simplemente, nunca estuvo en mis planes y así lo sigo manteniendo.

Comúnmente esta confesión va acompañada de otra explicación: no odiamos a los niños. Al contrario, tenemos la dicha de cumplir el rol de tíos y padrinos. También, dentro de las actividades que realizo fuera de mi vida laboral, participo como madrina y embajadora en una fundación que busca que las niñas alcancen sus sueños y crean en sí mismas y en sus capacidades.

En mi experiencia, las mujeres somos más juzgadas que los hombres en este tipo de decisiones. A ellos se les pregunta menos o simplemente no se les pregunta, pero la decisión de no tener hijos no es un asunto solo de mujeres, ellos también deciden no serlo, sin embargo, las estadísticas y estudios que abordan esta problemática se enfocan en las mujeres. Pero ¿cuántas mujeres sí quieren tener hijos y su pareja no? ¿Cómo medimos la intención de ser padres o madres? ¿Cómo se puede incluir la perspectiva de género en las estadísticas de la población que evidencien esta realidad? El año 2019 el Centro de Microdatos de la Universidad de Chile realizó una interesante aproximación con el estudio “Caracterización de la población que decide tener o no hijos en el futuro”, a partir de estadísticas públicas disponibles de los años 2002, 2004 y 2006. Asimismo, hace poco leí un artículo en el que abordaban este tema a partir de un estudio que está realizando la Universidad Estatal de Michigan en Estados Unidos, y los autores plantean que las tasas de fertilidad en Estados Unidos se han desplomado a mínimos históricos, y que esto podría estar relacionado con el hecho de que más personas eligen no tener hijos. Pero ha sido complicado para los investigadores determinar cuántos adultos “sin niños” hay porque las estadísticas oficiales no los acompañan.

Existen muchos desafíos que se deben abordar a partir de la elaboración y actualización de las proyecciones de la población, por lo que pareciera ser que el levantamiento de las cifras tradicionales puede no ser concluyentes frente a las nuevas tendencias del comportamiento humano. Determinar y comprender por qué las personas, hombres y mujeres por igual, deciden tener o no hijos, cobra gran importancia. Como decía anteriormente, esto no es un tema solo de mujeres, aunque las estadísticas de hoy nos pongan en el banquillo.

 

Paula Torres Ordenes – Conoce mas a Paula aquí

Ingeniera Agrónoma MBA

Foto portada de RODNAE Productions en Pexels

 

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Ningún Problema – Los problemas de una mujer matemática

La cruz

Las mujeres en general, llevamos la sobrecarga de pensar en todo. Planificando qué se va a hacer, comprar, ordenar, en paralelo al trabajo físico, y el remunerado. Incluso mientras miramos una película (cuando se puede), estamos pensando qué haremos con tal o cuál para la comida, la once, la cena. Porque se necesita tener respuesta para todo. Un trabajo invisible que esconde una gran sobrecarga. La mente permanente ocupada. Como cargando una cruz.

En cada hogar, en cada oficina, en cada barrio, hay una mujer dando respuesta a todo. Preguntas como: ¿dónde están las llaves? ¿Qué hago con el grano que me salió en la nariz? ¿qué vamos a comer? ¿dónde están las cucharas?

Bueno, las mujeres tenemos la sagrada obligación de tener respuesta para todo. Oremos por ti. Porque eres una mujer en un grupo de personas. Tal vez, en un papel que se ve secundario, pero te toca pensar en todo.

Los expertos indican que el concepto de carga mental surge en el ámbito del trabajo y la prevención de riesgos que se refiere a las demandas cognitivas o mentales que conlleva la realización de algunos trabajos y que afectan al bienestar físico y psicológico. Como se pueden extrapolar al trabajo doméstico y familiar, emerge el concepto de carga mental femenina o el “síndrome de la mujer agotada”.

En números, el 71% de las mujeres sufre carga mental, y sólo el 12% de los hombres lo experimenta. Fuerte brecha, pero no sorprendente.

Han aflorado en este tiempo pandémico dibujos de mujeres con muchos brazos.  Nos recuerdan a diosas de la religión hindú como Shiva y Durga. Resulta notable que la sabiduría de una religión tan antigua y politeísta muestra a las mujeres como seres todopoderosos. Pero si ellos nos quieren multitareas en plena pandemia deben saber que estamos exhaustas.

Pensemos en nuestras abuelas, que andaban preocupadas de mirar que alcanzara el gas, parafina, leña, comida, además de hacer el pan, cuidar los hijos, lavar la ropa a mano, entre tantas otras actividades. Y que aún seguimos en lo mismo, pero con lavadora y otras comodidades, y también trabajando, metiendo ingresos al hogar.

¿Qué está pasando con los varones? Algunos teletrabajan, telejuegan, telesedistraen, tele etcétera.

Si tiene un compañero que te trata como diosa, considera que la próxima vez que les pregunte: ¿dónde están las llaves? le respondas con la pregunta: ¿dónde las dejaste? Cuando te pregunten ¿qué hay de comer?, pregúntale, ¿qué organizaste para comer? Responder con preguntas es un buen juego comunicativo. Sin violencia, sin peleas.

 

 

Problema de esta semana:

Coloca los números del 1 al 9 en las casillas de la cruz de la figura, de modo que las cinco casillas que están en la columna sumen lo mismo que las cinco casillas de la fila.

 cruz

estrella

Claudia Vargas – Matemática

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“TICO EN EL LIBRO DE LA SELVA” LLEGA A LA WEB PARA ENCANTAR A GRANDES Y CHICOS

Domingos de junio 

  • La Corporación Cultural de Las Condes presenta en sus plataformas una nueva versión de esta clásica historia, de la mano de los alegres títeres de la Compañía Proyectico.

 

Tico es un conejo travieso y juguetón y, junto a Lora la Lora, el Señor Tigre y el Mono Luis, llega a las plataformas digitales de la Corporación Cultural de Las Condes con una nueva y colorida versión en títeres bocones estilo muppets de “El libro de la selva”, la clásica historia de Rudyard Kipling. La obra es el nuevo trabajo de la compañía de títeres Proyectico, y será transmitida los días 6, 13, 20 y 27 de junio, a las 17:00 horas, en www.culturallascondes.cl y su canal de YouTube, con acceso liberado.

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A través de divertidos personajes, música alegre y mucho humor, TICO EN EL LIBRO DE LA SELVA encantará a toda la familia con la narración del niño -conejo, en este caso- que es criado por los animales de las Tierras Vírgenes y debe descubrir su propia identidad. En esta búsqueda, los títeres promueven los valores de la empatía y la tolerancia en un entorno de diversidad cultural. La selva y sus personajes se utilizan como metáfora para la reflexión respecto a la inclusión.

 

“Se trata de un tema muy actual, planteado desde lo lúdico, y dando el espacio para que los niños y niñas puedan hacer su propia interpretación”, explica Alexander Ramos, director de la compañía y autor de la adaptación.

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Ramos, egresado del Laboratorio Teatral Anna Julia Rojas, de Venezuela, agrega que esta versión desarrollada para las plataformas audiovisuales “es como un programa de tele, muy colorido y, si bien es una obra para niños, los papás y las mamás también van disfrutar”.

 

La Compañía Proyectico, que forma parte de la Asociación Internacional de Teatro para la Infancia y la Juventud (ASSITEJ), ha recorrido con sus espectáculos distintos escenarios en Chile y Argentina, y se presentó en temporadas anteriores en el Teatro del Centro Artesanal Los Dominicos.

 

 

TICO EN EL LIBRO DE LA SELVA
Teatro infantil online

 

Domingos 6, 13, 20 y 27 de junio, 17:00 horas

 

www.culturallascondes.cl
Canal YouTube Corporación Cultural de Las Condes

ACCESO LIBERADO

 

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¡UNA BENDITA HABITACIÓN PROPIA!

Siempre se señala que una de las grandes virtudes de las mujeres es nuestra capacidad de hacer «multitask». De afrontar en paralelo varias actividades simultáneamente: cocinar, mientras cuidamos a los niños y en altavoz atendemos una llamada; contestar un correo de trabajo, mientras nos tomamos el café y por WhatsApp coordinamos las labores de cuidado de un familiar.  Lo anterior son algunos ejemplos de las destrezas que muchas mujeres hemos aprendido, producto de la necesidad. Se espera que nos hagamos responsables por la limpieza de la casa (aun cuando a veces recibamos «ayuda»), la alimentación de la familia, el cuidado de niños y adultos mayores, cargar con la «labor emocional» de nuestros seres queridos, apoyar en nuestra comunidad, y muchas además trabajamos jornadas laborales completas. Tanto es así que, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo aplicado en Chile el 2015, las mujeres multiplicamos el tiempo y terminamos aprovechando 25 horas del día.

La pandemia ha extremado estas condiciones. El trabajo doméstico es más cuando ahora pasamos prácticamente todo el día en la casa producto del teletrabajo (¡para quienes tenemos ese privilegio!). Las tareas de cuidado son mucho más pesadas cuando el apoyo de instituciones como colegios y salas cuna desaparece o se hace más acotado. La labor emocional es tanto mayor cuando todos nos vemos enfrentados en forma crónica al estrés y ansiedad del encierro y la preocupación por la salud, además de la incertidumbre por las condiciones económicas. Y la labor de las mujeres para organizar ollas comunes y otras formas de apoyo comunitario han sido fundamentales durante esta crisis. Quizás lo que más se ha visto resentido es nuestra participación en el trabajo remunerado, bajando de 52,5% a 47,3% en un año, con muchas mujeres saliendo del mercado laboral por la imposibilidad de compatibilizar todo lo que se espera de ellas en un escenario tan adverso.

Sumemos a ello la urgencia de salir al espacio público y formar parte de procesos fundacionales y transformadores como son la redacción de la primera Constitución paritaria del mundo. Necesitamos a más mujeres en la esfera pública, aportando con sus ideas y su voz, en todos los campos del saber y del ejercicio ocupacional. Es un espacio que nos merecemos por derecho propio y es un lugar que nos hemos ganado con sangre, sudor y lágrimas.

Pero a la vez, qué difícil es encontrar nuestra voz cuando estamos abrumadas por el día a día. Virginia Woolf, hace casi un siglo ya, señalaba que las mujeres necesitan una habitación propia. Un refugio hacia donde escapar de las continuas demandas que se nos hacen. Que sea nuestro. Una burbuja que nos permita descubrir, o quizás inventar, un tiempo propio y nuestra propia voz. Un lugar desde donde pensar y pensarnos, y escribir. Hoy por hoy esto se siente cada vez más atingente y necesario. ¡Pero a la vez tan lejano!

Estamos inmersos en un tremendo proceso de cambio cultural. Y mucho se ha avanzado, sobre los hombros de mujeres gigantes, pero falta aún mucho por hacer. En la esfera pública y privada. En lo micro y lo macro. Por lo pronto, tomémonos en serio la idea de Corresponsabilidad: cuestionemos cómo estamos distribuyendo la carga de trabajo, y también los espacios y tiempos. Estos son diálogos que se deben dar tanto a nivel de las familias, como de las organizaciones.

Woolf también señala que “las obras maestras no nacen única y solitarias, ellas son el producto de muchos años de pensamiento comunitario, de pensar con todos, de manera que la experiencia de las más está detrás de esa voz única.” Escribir es un ejercicio de decantar lo colectivo, en solitario, para entregarlo nuevamente a la comunidad. El vínculo que tenemos las mujeres con nuestras comunidades es nuestra fuerza, pero también es importante crearnos un espacio propio.

Lamentablemente la pandemia tiene para rato, pero ojalá saquemos de aquí lecciones a futuro. Esta crisis ha relevado lo precario de algunos de los avances que se habían logrado, ya que ‘a la hora de la verdad’ volvemos a recaer en esquemas tradicionales. Para lograr cambios sostenibles falta profundizar. Este difícil tránsito, en que “lo viejo muere y lo nuevo aún no nace”, nos invita a ser valientes y perseverantes para seguir avanzando más allá de las dificultades.

Carolina Matta Araya – Conoce más a Carolina AQUI

Socióloga MBA y Experta Hay Mujeres

Foto portada : Foto de Anastasia Shuraeva en Pexels

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Consejos para perdonar y reconstruir la relación con padres ausentes

Muchos estudios han analizado los efectos psicológicos de tener un padre/madre ausente durante la infancia. La Revista de Psiquiatria do Rio Grande do Sul (Brasil) publicó los resultados de una investigación en 2004 que refleja el impacto a mediano y largo plazo de la ausencia paterna:

“Es evidente que la ausencia del padre tiene el potencial de generar conflictos en el desarrollo psicológico del niño. En el caso clínico descrito, el bajo rendimiento del paciente en la escuela es un rasgo formativo de su vida, tanto pasada como presente. Se le ha retenido tres años en la escuela y sigue teniendo problemas. Una hipótesis que se formó fue que, al hacerlo mal en la escuela, encontró una manera de llamar la atención de su madre”. 

 

Muchos casos conducen a muchas teorías. Una hipótesis muy difundida sugiere que la ausencia del padre en las niñas genera una sensación de inseguridad que puede terminar afectando el desenvolvimiento social en la infancia y, posteriormente, en la adultez.

Heridas profundas

Un estudio realizado por los autores del libro The Fatherless Daughter Project: Understanding Our Losses and Reclaiming Our Lives (Avery, 2016), halló que el 50% de 2,000 mujeres encuestadas de entre 15 y 80 años crecieron sin una figura paterna, ya sea por divorcio o separación (28%), ausencia emocional (26%), muerte (19%), deserción (13%), adicción (13%), abuso (12%), desconocimiento del padre (6%) o encarcelamiento (4%).

La evidencia indica que las mujeres con padres o madres ausentes experimentan niveles más bajos de bienestar, niveles más altos de depresión relacionada con la ira y dificultad emocional para establecer relaciones íntimas, así como un profundo miedo al abandono. Este último sentimiento, aunque no se considera una fobia de manera oficial, es uno de los temores más profundos y habituales entre las personas que han vivido eventos traumáticos en la infancia, como crecer en un ambiente afectado por la violencia, las drogas o la desatención.

Desde luego, una infancia con padres ausentes (y esto no implica necesariamente la orfandad o el abandono físico sino también al abandono emocional) puede marcar de por vida el corazón de una persona abriendo heridas sobre su valía como individuo, su merecimiento y su amor propio. 

Tomar la decisión de perdonar y reconstruir una relación digna con un padre/madre ausente no es fácil, pero sí fundamental para elevar nuestra calidad de vida y reconciliarnos con nuestro niño interior.

 

Pasos para elegir el camino del bienestar

1. “No es por ti, es por mí”

El primer paso para sanar las heridas de la infancia y reconstruir la relación con nuestros padres es reconocer que no estamos haciéndole un favor a ellos, sino a nosotros mismos. 

El perdón ha sido malinterpretado a lo largo de la historia. Hemos creído que es un acto de nobleza y consideración con el otro, cuando en realidad es una muestra de amor propio. Lo hacemos para que nos pese menos el corazón, para sentirnos cómodos con nuestro pasado y poder construir el futuro que soñamos.

2. “Me reconcilio con mi historia para no repetirla”

Por otro lado, cuando la ausencia de nuestros padres ha sido emocional o ha estado marcada por el abuso (físico, verbal o psicológico), tomar la decisión de perdonar y reconstruir una relación sana puede ser una forma de evitar que repitamos la historia. 

Superar el abuso o el desamor de nuestros padres y avanzar sin heredar patrones de interacción negativos y conflictos a las generaciones futuras es una buena razón para hacer lo posible por llegar a un entendimiento mutuo con nuestros padres, sin importar lo difícil que pueda parecer.

Recuerda: nadie te pide que olvides lo ocurrido o que sientas amor incondicional por tu padre/madre. Lo importante es vivir el proceso de sanación.

3. “Tomo la decisión por mi propio bien, sin esperar nada a cambio”

Uno de los principales obstáculos cuando intentamos reconstruir la relación con nuestros padres puede ser la frustración al no obtener las respuestas que esperamos. 

Debemos ser conscientes de que cada individuo sobre la tierra lleva su propio proceso de perdón, sanación y crecimiento; puede que nuestros padres ni siquiera sepan el daño que causó en nosotros su abandono, puede que no sientan remordimiento, que nieguen o aseguren no recordar lo ocurrido.

La negación es una respuesta psicológica común cuando no deseamos reconocer nuestros errores, e incluye negación de los hechos (“eso nunca sucedió”; “¡eres un mentiroso!”); negación de la conciencia (“Estaba ebrio” o “No me di cuenta”); negación de la responsabilidad (“Tú fuiste la culpable” o “Tu madre/padre tiene la culpa”) y negación de impacto (“Solo sucedió unas cuantas veces”, o “No exageres” ¡Supéralo!”).

Aunque obtengamos una respuesta de este tipo, elijamos el camino del bienestar expresando nuestros sentimientos sin agresión, dejando ir el rencor y sanando nuestra relación, incluso si es de forma unilateral.

4. “No toda cercanía es amor, y no toda distancia es olvido”

Reconstruir una relación saludable con nuestros padres no significa que debamos pasar más tiempo con ellos en contra de nuestra voluntad o mudarnos para vivir juntos. Reconstruir significa “volver a edificar bajo nuevas condiciones”, abrirnos a la posibilidad de que las cosas sean distintas esta vez.

La reconstrucción es un proceso que puede tomar meses y hasta años, porque es un ejercicio de sabiduría y humanidad. Hagámoslo con desprendimiento, libres de expectativas y con el objetivo final de fortalecer nuestro amor propio, de este modo, la ansiedad y el ego no podrán vencernos cuando las cosas parezcan ponerse difíciles.

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“ALGARABÍA, LA FIESTA DEL RITMO”, TEATRO FAMILIAR ONLINE EN LAS CONDES

4 funciones exclusivas

  • La obra se transmitirá los domingos 14, 21 y 28 de marzo, y 4 de abril, a las 17:00 horas, con acceso liberado, en culturallascondes.cl y el canal YouTube de Corporación Cultural de Las Condes.

 

  • El montaje de la Compañía Zumbá mezcla percusión, danza, actuación y humor.

 

Algarabía espectaculo-01Llegó marzo y también nuevos contenidos a las plataformas digitales de la Corporación Cultural de Las Condes. Esta vez es el turno del teatro familiar con el montaje ALGARABÍA, LA FIESTA DEL RITMO, de la Compañía Kumbá, que será transmitido en cuatro funciones únicas, los domingos 14, 21 y 28 de marzo, y 4 de abril, a las 17:00 horas, a través de www.culturallascondes.cl y el canal de YouTube institucional. El acceso es liberado.

 

Se trata de una obra interactiva que mezcla distintas disciplinas artísticas, a través del primer instrumento que existió sobre la Tierra: el cuerpo. Percusión, danza, actuación y humor se fusionan en este montaje  donde los intérpretes son cómplices del público y le invitan a disfrutar de la alegría y el juego.

 

Así, ALGARABÍA es una experiencia que despierta los sentidos e invita a transitar las emociones y los ritmos de distintas partes del mundo, con énfasis en los latinoamericanos, a través de la percusión corporal y de diferentes elementos, desde lo ancestral de la madera hasta lo urbano del metal y el plástico.

 

La compañía Kumbá está integrada por la actriz Yazmín Lolas (de la Universidad Arcis); los bailarines venezolanos Gabriela Navarro y Wolyelmir Segovia, y la actriz Marina Mutis (de Teatro Imagen), fundadora y directora.

 

El proyecto es patrocinado por Ley de Donaciones Culturales.

 

 

ALGARABÍA, LA FIESTA DEL RITMO
Compañía Zumbá

 

Funciones únicas
Domingos 14, 21 y 28 de marzo / 4 de abril

17:00 horas

 

www.culturallascondes.cl
Canal YouTube Corporación Cultural de Las Condes

 

ACCESO LIBERADO

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Tradiciones familiares

«Mientras esperaba mi turno para pagar en una tienda hoy en la mañana, me di cuenta de que había una caja de cartón alta y angosta al fondo del cubículo de atención, por cuyo extremo superior se asomaban unas ramas verdes medio torcidas, que claramente pertenecían a un árbol de pascua —como decíamos antes. Al aproximarme a la ventanilla, le pregunté un poco sorprendida a la cajera si ya estaban organizando la decoración de Navidad. Ella sonrió y me contestó que no, que había quedado allí desde el año pasado. Entonces me acordé que yo tendría unos diez años, cuando en una oportunidad mis vecinos dejaron el arbolito puesto todo el verano y el pesebre intacto, al menos hasta que el pasto recién cortado sobre el cual habían apoyado las figuritas y todos los animalitos posibles, se secó por completo. Como Navidad es la última celebración antes de Año Nuevo y además religiosa, puede que suceda eso de dejar los adornos puestos más allá del mes de enero o incluso a medio guardar, como en este caso. Mucho más extraño habría sido que me hubiera encontrado con telas de araña o zapallos añejos, como vestigios de esa fiesta prestada, frecuentemente cuestionada y un tanto cargante, de brujas y esqueletos. Ver el arbolito olvidado allí en pleno agosto, también me hizo pensar en otras fechas marcadas en rojo en el calendario, que igualmente destacan tradiciones que invitan a las reuniones familiares. Cuánto más relevantes y necesarias se han vuelto hoy, pues sin duda son una buena razón para congregarse en torno a un motivo que nos una sin antagonismos. De hecho, hace unos días participé en una reunión “Zoom” y todos nos manifestamos decididos a celebrar Fiestas Patrias en familia y a como diera lugar, precisamente debido a lo peculiar de este 2020.

En lo personal, me gusta el 18 de Septiembre con música chilena, asado y empanadas hechas en casa. Para mí es una festividad que evoca la belleza de Chile, la cordillera y el campo, los lagos y el mar. Creo que es una reunión que llama a la alegría, aunque a veces me pongo medio melancólica. No a causa del vino tinto —como dice la canción— ya que nunca me ha gustado, sino porque gracias a la música guardo memorias de mi niñez que me enternecen. Y porque además me es imposible olvidar las muchas ocasiones en las que canté el repertorio tradicional chileno y que actualmente parecen más lejanas que nunca, como cuando fui invitada a homenajear a los Huasos Quincheros.

También para estas fechas saco mi guitarra de su cofre y toco todo lo que se me ocurre y todas las tonadas y canciones que alguna vez aprendí. Y como toco rara vez, al día siguiente me duelen las yemas de los dedos y tres días después se me empiezan a despellejar. Al escribir estas líneas, de pronto vino a mi memoria una de mis anécdotas dieciocheras favoritas: cuando fui pareja de un huaso muy apuesto en un concurso de cueca. Él no era mi acompañante original, de modo que nuestra decisión de participar fue totalmente espontánea. La cueca tiene una estructura sencilla, pero son fundamentales el diálogo y la gracia en el coqueteo entre el hombre y la mujer al bailar. El resultado fue que ganamos sin problemas, pues no hay nada como ser guiada por un buen bailarín, y él lo era. Lo divertido fue que el primer premio era una máquina de afeitar eléctrica último modelo. Él, muy galante, insistió en cedérmela. Hasta que ante mi reiterada negativa, al fin comprendió que era mucho más galante de su parte si se la quedaba.

El calendario nos propone días a trabajar y otros de descanso, los cuales pueden diferir para cada familia dependiendo de su religión y también de la actividad laboral que realicen sus integrantes. Sin embargo, por lo general los feriados son esperados con entusiasmo, especialmente debido a la idea de compartir con nuestros cercanos. Me pregunto si este año será distinto, aunque no lo creo. Las tradiciones son algo potente, que uno no deja de lado así como así. Es indiscutible que ellas representan y fortalecen un sentido de unidad y pertenencia, más allá de las opiniones e ideas individuales. Ya que si bien pueden ser un concepto abstracto en sí mismas, al conmemorarlas revivimos costumbres y rutinas parte de nuestra identidad como nación y como chilenos.

¿Se acuerdan ustedes de esa actividad que alguna vez realizamos en el colegio?  Doblábamos en un rectángulo un pedazo de papel, de un lado para otro y varias veces sobre sí mismo. Cuando alcanzaba el tamaño adecuado, dibujábamos una figura humana sobre la cara superior. Después cortábamos con una tijera todas las capas juntas, dándole forma poco a poco, cortando el contorno de la cabeza, de un brazo, luego de las piernas, y al girar el papel para continuar, dejábamos sin pasar la tijera por el extremo del otro brazo. Y así, como por arte de magia, al desplegarlo nos quedaba una guirnalda larga de varias personas tomadas de la mano justo por donde no hicimos el último corte. Este decorado, bonito y tan simple, es una verdadera representación de la manera en que nos constituimos como sociedad, entrelazados como eslabones de una cadena, unos dependientes de otros y unidos por la historia de nuestro país.»

Myriam O – Artista multidisciplinaria (conoce mas de ella aquí)

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Como se vive la soledad en cuarentena

El inédito período de aislamiento que aún estamos viviendo, ha permitido que afloren una serie de problemáticas de índole social, ciertamente relevantes. Al mismo tiempo, sin embargo, existen varias otras que probablemente continuarán pasando desapercibidas, pues no pertenecen a la realidad de las mayorías u orbitan espacios mucho más íntimos.

Debido a la pandemia, no hemos podido disfrutar como quisiéramos del contacto directo con nuestras familias y amigos. Esto puede entristecernos en algunos momentos, a pesar de que su impacto se ve suavizado gracias al uso de la tecnología y las redes sociales. Sin embargo, existen grupos diversos de personas entre los cuales también se cuentan aquellas que son solas. En este punto deseo diferenciar la sensación de «sentirse sola», entendiéndose en medio de un grupo más numeroso, de lo que significa «ser sola», lo cual es una situación de vida que no se puede manejar o cambiar así nada más.  Es, en definitiva, a esto último que quiero referirme, a personas y más concretamente a mujeres solas —en el contexto de la sociedad chilena— que no llevan una vida en pareja, sin familia propia, sin hijos. Muchas de ellas poseen redes de apoyo construidas en el mundo profesional en el que se desenvuelven y así van llenando el día a día con su trabajo y las relaciones de amistad con sus compañeros y colegas. Se han realizado estudios y numerosas entrevistas a mujeres que han decidido no ser madres y a otras que han adoptado a sus hijos. Incluso en Chile existen bonos estatales para madres solteras y en algunas circunstancias, bonificaciones por cada hijo vivo al momento de jubilar. Sin embargo, muy poco se ha dicho o hecho respecto de aquellas que no tienen o no tuvieron hijos. En estos meses de cuarentenas, algunas siguen trabajando o lo hacen desde su hogar, mientras otras han perdido su negocio o simplemente han quedado cesantes. Entonces me pregunto qué ocurre con la estabilidad emocional de dichas mujeres al disminuir tan radicalmente su contacto social. Y cómo se sentirán aquellas otras que, pasada ya su vida laboral activa, acostumbran a ir a un centro comercial a “vitrinear” y de esta forma sentirse menos solas, cuando debido a las circunstancias actuales esto es imposible.

El no tener hijos es descrito por muchos como una opción e incluso en conversaciones mundanas, como una preocupación menos en lo financiero. Pero nunca es descrito como lo que realmente es: muchas, muchísimas más horas de soledad. Y en tiempos de pandemia esto puede ser muy duro, no sólo para quienes están sufriendo estrechez económica, sino para quienes dependen solo de su entorno laboral y de relaciones de amistad para acompañarse, cuando el foco de atención se traslada naturalmente al círculo más cercano de cada familia. Así, es esperable que las mujeres solas queden relegadas fácilmente a un plano muy secundario en el ámbito social.

Es un hecho innegable que para la mujer que es madre, la sola vista de sus hijos y más tarde de sus nietos, aunque sea en una pantalla, es suficiente razón para llenar su corazón de emociones amorosas y de esta forma hacer más llevaderos los momentos difíciles y el distanciamiento actual. A diferencia de aquella que no ha vivido la maternidad y que ha debido trabajar sus fortalezas individuales en forma constante, lo cual la convierte de por sí en una mujer un tanto distinta. Ella, además de ser interrogada sobre sus hijos [inexistentes] durante toda su vida adulta y más allá, es una mujer que en general se ha esforzado más para lograr cubrir sus propias necesidades materiales y para llenar su vida con actividades que le brinden satisfacciones aunque sean de diferente índole, las cuales son justamente las que se han visto muy fragilizadas en los tiempos que corren debido al confinamiento y pausa laboral. Con la agravante de que no cuenta con la ayuda o asistencia económica de parte de su prole, pues no existe, y tampoco con una consideración especial de parte del gobierno, porque su realidad de vida la inserta en una minoría prácticamente invisible. Y al pertenecer a esta minoría no considerada, tampoco goza en tiempos normales y menos aún en su vejez, con algún tipo de apoyo estatal amparado por la ley.

Es mi opinión que se viven tiempos aciagos, durante los cuales las debilidades y falencias en nuestra sociedad que antes permanecían semi ocultas, hoy son evidentes. Hagamos visible, entonces, el espectro completo: en cuarentena y aislamiento ¿qué más evidente que la soledad?

Myriam O – Artista multidisciplinaria (conoce mas de ella aquí)

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Madres de cuarentena

Mamaaaaaa quiero pis, grita desde la cama mi hijo de tres años a las 6.00AM. Empieza la jornada, en casa, claro, porque #yomequedoencasa.

Me empiezo a poner nerviosa cuando desde la ducha oigo gritos y entran uno, dos o los tres en el baño… ¡Diez minutos por favoooor, ¿No puedo ni ducharme tranquilaaa?! grito desafiando los límites de la contaminación acústica con la cabeza llena de jabón asomando por la cortina.

A las 8 desayunamos, todos juntos, los 5. Galletas, tostadas, fruta. A veces aprovechamos para conectar con mi madre o mis hermanas en España para que vean a los niños antes de que empiece la batalla campal, allí son las 14.00h.

Tras el último sorbo de café empieza el maratón de telecolegio y teletrabajo + casa con tres niños de 3, 6 y 9 años y un marido conectado al teléfono 24×7 bajo el escudo protector de ser “servicio esencial” y tener mucha gente a cargo. Eso si, todo lo que tenga que ver con un número le toca a él, que para eso es ingeniero y está relleno de números, a mi, me tocaron las letras.

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Ya estamos sentados en la mesa del comedor, con ordenadores, ipads y todo aparato electrónico que hemos conseguido rescatar para este nuevo panorama escolar online. La de 9 en su cuarto, en su recién descubierta autonomía, y yo, con los dos pequeños, intentando compaginar las videollamadas simultáneas de colegio y jardín infantil. Corto y pego con distintos materiales con Pedro mientras enseñó a leer y escribir a través de la plataforma online del colegio a Guille “ahora saquen el ejercicio de anteayer y vamos a completarlo añadiendo unas frases (“Ay, ay, que lo he tirado, ¿donde lo puse?”).

Durante la jornada me vuelvo bipolar y voy alternando estallidos de cólera “¿te quieres sentaaaaar?” Con momentos de amor infinito “muy, bien. Lo has hecho genial, estoy súper orgullosa”. Hago malabarismos profesionales y contesto emails en esos breves espacios en que están concentrados a la vez, o cambio de habitación mientras les enchufo un momento a la tele para conectarme con un cliente, rezando para que no entre ninguno o, si lo hacen, que al menos no sea desnudos, como la última vez…

“Pero no me dijiste que te ocupabaaaaas mientras me conectooooo?” nuevamente me transformo en un gremlin mientras grito a mi marido tras finalizar un zoom salpimentado con interrupciones variadas con forma de niños. “¡He hecho lo que he podido!” dice él que, efectivamente hace lo que puede, como todos en casa.

Jugamos a algo, pintamos, les hago ginkanas y les cuento cuentos, les preparo algún aperitivo o cualquier cosa para ir dejando en el día también algunos momentos especiales entre mis estallidos de amor y de rabia.

La cuarentena, me ha hecho bipolar, es verdad, pero también ha hecho que valore mas este tiempo con los míos, y, pese a los altibajos, me encanta ser la mejor malamadre que puedo.

En la balanza pesan más todos esos momentos compartidos durante estas semanas de cuarentena: El plan de cine en casa de los viernes, las acampadas en nuestro cuarto, los cuentos a las 18h, hacer barcos piratas con cajas de cartón, el conocer mejor a nuestros hijos, el saber lo que aprenden cada día, la emoción de los paseos y no oírles ni una queja tras estos 57 días en una casa en que hemos hecho de familia, amigos, profesores, restaurantes, cines y lo que haga falta.

Después de esta etapa no habrá quien pueda con nosotras porque, nuestros superpoderes nos los dieron el coronavirus y esa energía sobrehumana de proteger a los nuestros, no una picadura de araña o haber nacido en Kripton, esos lo tuvieron mucho más fácil…

Esperando que llegue ese día en el que recuperemos la vida fuera de casa me despido, no sin antes de

searos a todas las que os habéis sentido identificadas con este post ¡Feliz día de la madre confinada!

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