Amor sin libertad no es amor: 5 errores que debes evitar

Enamorarse es un regalo de la vida. Muchos periodos difíciles en la adultez pueden superarse con más facilidad con el apoyo de una pareja; además, es posible que te sientas más motivado para cuidar de tu cuerpo o alimentarte mejor cuando el amor entra por la ventana. Con todo y esto, cuando nos enamoramos es más probable que nos volvamos complacientes y que no pensemos con la misma claridad. Esto puede hacer que tomemos malas decisiones, y una de ellas es perder nuestra libertad en el proceso de amar.

 Conoce las señales para reaccionar a tiempo 

Es importante aclarar algo, y es que el apego es un mecanismo psicosocial que todos experimentamos a lo largo de la vida. Sentir apego no es el problema, sino cómo permitimos que determine nuestro comportamiento.

Como la psicóloga Darcia F. Narváez explica:

“El apego se refiere a los supuestos sobre las relaciones que los bebés construyen en su memoria neurobiológica psicosocial. Este “modelo de trabajo interno” se mide en la infancia con la tarea de “situación extraña”… Que es cuando el infante está en una habitación con la madre; luego, la madre se va un rato y después regresa.”

En el contexto de las relaciones de pareja, todo ocurre prácticamente igual. El apego se manifiesta como temor y rechazo a la idea de perder a una pareja (ya sea por un par de horas, días o para siempre). Por eso, para evitar la pérdida a veces practicamos el amor sin libertad, es decir, empeñamos nuestra libertad, no siempre de manera consciente en nombre de la relación.

Lo positivo es que podemos prepararnos para reconocer las señales de “esclavitud amorosa” y actuar a tiempo.

Señales de que estás perdiendo la libertad en pareja

1. Insistes en querer controlar todo 

Una actitud controladora delata tu urgencia de sentirte parte de algo inamovible, una relación donde las circunstancias y prioridades no pueden cambiar.

El problema es que, si esperas que tu pareja se comporte siempre del mismo modo, te sentirás terrible cuando tenga un mal día o si en algún momento decide que no eres la persona con la que quiere estar.

 2. Has caído en la condescendencia por miedo a perder al “amor de tu vida”

La condescendencia es un atentado contra la dignidad, ya que pierdes la autonomía para decir lo que no te gusta y para poner tus necesidades personales en primer lugar.

Si descubres que estás siendo condescendiente, haz una pausa y da media vuelta. Dirige tu atención por un tiempo hacia ti mismo y tus expectativas, y recupera tu poder personal.

¡Libérate de las creencias absurdas sobre el amor! Aquí te contamos cómo

3. Te sientes más cómodo en el “Nosotros” que en el “Yo”

Si te cuesta imaginar una vida sin tu ex, vas por mal camino. En condiciones ideales, no deberías estar con alguien por necesidad, sino porque así lo decidiste.

Tienes que ser consciente de que las cosas pueden acabar en cualquier momento y que la única persona que estará contigo para siempre eres tú mismo.

4. Te enfocas demasiado en dar, pero te cuesta recibir

Como consecuencia de perder tu dignidad, en algún momento comenzarás a darle a tu pareja todo lo que tienes de forma desmedida.

Ser entregado y atento es noble, pero ¿estás recibiendo la misma atención y compromiso? ¿Te estás permitiendo vivir el placer de sentirte valorado?

5. Pasar tiempo a solas te aterra

¿Has seguido pasando tiempo contigo mismo desde que inició tu relación de pareja, o todo empezó a girar alrededor de ella?

Pasar tiempo a solas es una experiencia de autodescubrimiento a la que no deberías renunciar por nada. Si lo haces, es porque estás practicando el amor sin libertad y debe saber que el proceso de duelo será doblemente doloroso en caso de que la relación termine y te costará un mundo volver a tener una “vida normal”.

Conoce aquí el paso a paso para vencer la dependencia emocional

¿Cómo dar la vuelta a la situación? 

¿Has estado cometiendo alguno de estos errores? De ser así, ahora sabes el trasfondo y cómo todo esto podría llevarte a perder tu libertad.

Ahora, ser consciente de la dinámica que tienes en pareja ya es un paso importante. Lo que puedes hacer a partir de ahora es promover la equidad en la relación, permitirte ser agasajado y atendido. Además, es importante que tanto tú como tu pareja tengan una vida propia fuera de la relación: sitios para visitar, personas con quienes compartir y pasatiempos personales.

En lugar de ver la separación como un castigo, piensa que tener su propio espacio también hará que ambos se extrañen más, y que la relación se mantenga fresca, amor sin libertad no es amor.

Extraido de: Editorial Phronesis

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Referencias:

“Understanding Attachment and Its Consequences”. 2021. Psychology Today. Disponible: https://www.psychologytoday.com/intl/blog/moral-landscapes/202101/understanding-attachment-and-its-consequences

 

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¿Por qué sigues pensando en tu ex después de varios años?

¿Cómo lidias con una ruptura amorosa? Algunas personas salen de viaje, plantan árboles o aprenden un nuevo idioma. Otros acuden al alcohol y la comida… Pero, aun así, seguir pensando en tu ex puede ser más común de los que crees sin importar que hagas mucho para mantener tu mente ocupada.

Piensas en lo que vivieron juntos por la mañana, durante el día y justo antes de irte a la cama. Seguramente, todo sería más fácil si supieras por qué no puedes dejar de pensar en él o ella, aunque han pasado años. Pero el motivo, a veces, es un misterio.

¿Sigues enamorado o estás obsesionado? Y en ambos casos, ¿Cómo apagas tus sentimientos para seguir adelante?

Razones por las que sigues pensando en tu ex

Para avanzar y llegar a un punto en el que puedas continuar con tu vida, necesitas saber por qué sigues pensando en tu ex.

Aunque hay cientos de factores ocultos, estas son algunas razones comunes que puedes evaluar:

1. Tu duelo aún no termina

Muchos piensan que un duelo amoroso es un proceso lineal y con fecha de caducidad. Pero no funciona así.

Un duelo puede ser un proceso de ocho meses para una persona y de dos años para alguien más. Por eso, cuando te apresuras a iniciar una relación nueva sin haber sanado la experiencia con tu ex, lo más seguro es que todo te recuerde a tu pasado y que tu pareja actual sufra las consecuencias.

¿Cómo saber si la herida sigue abierta? Explorando lo que sientes cuando piensas en tu ex:

  • ¿Hay una ira intensa que te amarga el día?
  • ¿Lloras a escondidas?
  • ¿Te ataca el impulso de llamarlo o escribirle?

Si te has dedicado a asfixiar tus emociones en lugar de vivir el duelo plenamente, pueden pasar años antes de que te deshagas del fantasma de tu ex.

¿Quieres dejar de sufrir por amor? Haz clic aquí para descubrir cómo

2. En el fondo, estás arrepentido

Si sientes que no diste lo mejor de ti en una relación y que fuiste el responsable de la ruptura, puede que pasar página sea más difícil para ti.

La culpa nos ata al pasado y al “qué hubiera pasado si”. Cuando hay infidelidades, por ejemplo, y la relación acaba por eso, quien cometió el error puede seguir sintiéndose culpable durante años. Preguntas como: “¿por qué tuve que hacerlo?” dan vueltas en la cabeza y es posible experimentar síntomas de ansiedad y depresión.

Ahora, no tienes que haber sido infiel para estar arrepentido. Hay otros motivos como:

  • Exceso de trabajo y poco tiempo de calidad en pareja.
  • Adicción al alcohol, el tabaco o el juego.
  • Poca intimidad.

Sea cual sea el tipo de remordimiento que te acosa, para liberarte debes entender que las decisiones que tomaste en el pasado tenían que ver con la persona que eras en ese momento, y con lo que pensaste correcto. No puedes cambiarlo, pero puedes aprender de ello.

3. El ciclo terminó abruptamente

Entre todas las causas posibles de una ruptura amorosa, los ciclos que terminan de forma abrupta por fallecimiento a veces son los más difíciles de superar.

La muerte deja un vacío que no se puede aliviar con explicaciones. En estos casos, te cuesta soltar porque sientes que la historia se dejó incompleta, hay muchas dudas en tu cabeza y proyecciones de un futuro juntos que nunca sabrás si hubiera funcionado o no.

La ansiedad, la desesperanza y hasta la culpa pueden afectar tu vida cuando no sabes cómo lidiar con un cierre de ciclo por fallecimiento. Si a menudo te descubres pensando que:

  • Tu vida ya no tiene sentido.
  • Las actividades que tanto disfrutabas ahora son una pérdida de tiempo.
  • Debiste haber muerto tú en su lugar.

Habla con un doctor o terapeuta al respecto, y te ayudará a iniciar el tratamiento adecuado para que puedas seguir adelante.

¿Qué hacer para comenzar a soltar? 

Cerrar un ciclo amoroso siempre será complicado, sin importar cuál fue la razón. Un duelo saludable es la mejor forma de reponernos sin “efectos secundarios” como las adicciones y los malos hábitos.

Aunque es difícil al principio, la mayoría de las personas se recupera de una ruptura con el tiempo (y no hay un calendario predefinido para ello). Solo enfócate en mantener tu mente ocupada y en realizar actividades que te hagan sentir útil e inspirado. Si tienes que llorar, hazlo; si tienes que gritar, hazlo… Permite que tus emociones se calibren en lugar de reprimirlas.

Al mismo tiempo, evita presionarte a olvidar o sanar demasiado rápido. Tu corazón tiene un reloj interno que discierne, mucho mejor que el ego, el momento indicado para cada tarea.

 

Extraido de: Editorial Phronesis

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Referencias:

“When Is It Not Worth Saving A Marriage After An Affair?”. 2020. Our Everyday Life. https://oureverydaylife.com/not-worth-saving-marriage-after-affair-40208.html

“Tips For Coping With The Life-Changing Loss Of A Spouse”. 2020. Verywell Mind. https://www.verywellmind.com/coping-with-death-of-spouse-2301016.

“8 Ways To Recover From A Breakup”. 2020. Psychology Today. https://www.psychologytoday.com/us/blog/culture-shrink/201602/8-ways-recover-breakup.

 

 

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3 razones para agradecer a tu pareja el haberte sido infiel

Sentir gratitud luego de haber sufrido una infidelidad no tiene mucho sentido a simple vista, pero hay razones para ver con buenos ojos una decepción amorosa, o que te hayan sido infiel, en especial a medida que el dolor se desvanece.

Algunos estudios biológicos reconocen que la arquitectura de nuestro cerebro podría hacernos propensos a ser infieles bajo ciertas circunstancias. También hay evidencia de una posible relación con el alelo 334, encargado de regular la vasopresina, y la infidelidad.

 

Sea cual sea la causa que creamos responsable de un engaño, el panorama siempre aclara con el tiempo y, cuando superamos el mal trago, es más sencillo ver “el lado bueno” de la desilusión.

Estas son solo tres de las muchas razones para agradecer con el alma a quien traicionó tu confianza:

1. Una infidelidad te da la oportunidad de conocerte mejor

La culpa y la ira son respuestas comunes cuando descubrimos una infidelidad. Por un lado, puede que sintamos remordimiento por “no haber hecho lo suficiente” para satisfacer a nuestra pareja; en el extremo contrario, es posible que estemos convencidos de haber dado todo lo que teníamos, y un engaño en esas condiciones es fulminante para la dignidad. 

Pero, ¿qué pasaría si te detienes a escuchar los “motivos” de tu ex pareja? No significa que le des la razón, pero puede que descubras aspectos de tu personalidad que desconocías, como puede que la opinión de tu contraparte haga que te des cuenta de que había puntos débiles en la relación que jamás notaste.

Si realmente hubo señales de alerta que pasaste por alto, pregúntate qué puede enseñarte esta experiencia de ti mismo. ¿Lidias maduramente con los problemas de pareja, o los ignoras?

2. En el proceso de recuperarte, tu amor propio se fortalece

Luego de una infidelidad, nuestra relación con nosotros mismos cambia. Identificarás que hay principios que no estás dispuesto a ceder en pareja, y te será más sencillo que antes saber el tipo de relación que quieres, y el tipo de relación que conviene dejar a un lado a tiempo. 

Considera que, cuando hayas superado la decepción, descubrirás que no necesitas una “media naranja” que te diga lo valioso que eres o te haga sentir “seguro y amado”, ya que el dolor habrá sacado lo mejor de ti y sabrás muy bien:

  • De lo que eres capaz
  • La magnitud de tu resistencia
  • Lo que mereces y lo que no

3. Una pareja infiel te muestra la verdad acerca del amor

Si veías el amor en pareja como una fantasía caricaturesca, vivir una infidelidad será, en principio, trágico, pero eventualmente te abrirá los ojos a la verdad: el amor es cultivable y las relaciones son un puente que debe sostenerse de ambos lados. 

Todo este proceso te llevará a construir una autoestima mejorada y ser más asertivo en relaciones futuras.

Además, puede que sufrir una infidelidad te enseñe que las desilusiones amorosas no siempre tienen que ver con ser o no feliz en pareja. Ser infiel tampoco define si una persona es buena o mala (aunque parezca ser una prueba fehaciente), pero sí define nuestra capacidad para perdonar y dejar ir. 

También te puede interesar: ¿Se puede perdonar una infidelidad?

Está claro que pensar en los atributos positivos de la infidelidad no es algo que vaya a ocurrir al día siguiente de “atrapar” a tu pareja con las manos en la masa o enterarte de su conducta engañosa por un tercero. Date tiempo, y permítete vivir las emociones de rabia e indignación que seguramente sentirás a flor de piel durante los primeros meses.
El tiempo es un maestro. Deja que te lleve de la mano.

 

Referencias: 

(2017). Why I’m Thankful That I Was Cheated On. Disponible en: https://thoughtcatalog.com/scarlett-red/2017/03/why-im-thankful-that-i-was-cheated-on/

(2014). 10 facts about infidelity. Disponible en: https://ideas.ted.com/10-facts-about-infidelity-helen-fisher/

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Carta a los límites del amor

Aún recuerdo esa vez que me gritaste que era un bueno para nada. Todavía siento el ardor en mis entrañas al escucharte decir que no era tan bueno como tú a la hora de bailar. Lo que no sabes es que, secretamente, empecé a ir a clases de baile para que te sintieras orgullosa de compartir la pista conmigo pero cuando viste que empecé a mejorar y notaste que podría ser mejor que tú, me pediste que lo dejara.

Son tantos los momentos felices que vivimos juntos antes de que “cambiaras”. Recuerdo las tardes de películas, las noches en las que hacíamos un equipo maravilloso en la cocina y de las largas charlas que se daban bajo la influencia de unas cuantas botellas de vino. Éramos el uno para el otro pero ¡no sé qué te pasó!

Tampoco olvidaré el día que te conté que quería ser escritor y soltaste una carcajada estruendosa con un tono muy burlesco sobre mi sueño. ¿Por qué tenías que minimizar mis ideales y mis metas, asegurando que eso no daba para vivir? No sé por qué aguanté tantos abusos de tu parte.

Gracias a la vida, entendí que cuando uno ama a alguien, no debe anularse a sí mismo por el bienestar del otro. “Te quiero y me quiero, te cuido y me cuido” decía el doctor Walter Riso, hablando de la autoestima como pilar importante de una relación de pareja. ¿Hay que ponerle límites al amor? Claro que sí, porque puede que haya amor pero esa persona no te convenga.

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Se acabó de repente y no lo vi venir

Todo parecía ir bien: se entendían, disfrutaban de cada momento juntos y hasta pudiste creer (no pensado, sino creído de corazón) que él/ella era la persona correcta, ese compañero de vida “destinado a ser”… hasta que, de pronto, todo acabó.

Esta es la historia de miles de relaciones que caducan sin aviso alguno, dejando corazones rotos y una sensación amarga de asombro y confusión. Las posibles causas son variadas: desde una simple discusión hasta un fantasma del pasado, o un evento desagradable que sobrevivió al ayer.

La mayoría de las personas asocia una ruptura amorosa con circunstancias drásticas y comunes como una aventura, personalidades opuestas o una fuerte incompatibilidad. Aunque estas son razones causales en muchos casos, también existen vínculos sentimentales que se deshacen “como por arte de magia”, como si el amor hubiera muerto de la noche a la mañana… o al menos así lo perciben los amantes.

Cuando la llama se apaga sin hacer ruido

Muchas veces, las relaciones terminan porque la pareja es incapaz de hallar un punto de encuentro para los deseos, aficiones, metas y objetivos de ambos. Nadie está obligado a permanecer en un lugar donde no se siente cómodo, o como diría Frida Kahlo: “Donde no puedas amarno te demores“.

He aquí algunas causas comunes de ruptura sorpresiva:

  1. En algunas parejas, no existe la suficiente confianza para expresar cuándo algo resulta molesto o incómodo, así que los sentimientos negativos comienzan a acumularse hasta que el agua se desborda. Por desgracia, este es un problema común y surge de la equívoca creencia de que hablar sobre cómo nos sentimos (en especial cuando nos sentimos insatisfechos) empeora las cosas. Alguien que prefiere callar en lugar de hacer saber al otro lo que le molesta teme ser juzgado y finge que todo marcha bien en un intento por “cuidar” la relación. Esto es un error simple pero grave, porque la irresolución del asunto marca un ciclo infinito de insatisfacción y malestar que solo acaba cuando la relación llega a su fin.
  2. Otro detonante de las rupturas abruptas es la idealización del amor, que ocurre cuando nos convencemos de que la relación o el ser amado deberían ser, actuar o funcionar de una manera en concreto. Tenemos expectativas imposibles de conciliar con la realidad, y la decepción puede hacer que nos sintamos mejor si abandonamos el barco.
  3. Otra razón para terminar una relación abruptamente puede ser el miedo al compromiso. Si todo iba muy rápido, quizás alguien se sienta amenazado y lo más sensato (a su parecer) sea huir. Esta reacción viene acompañado de una percepción errónea de lo que es comprometerse con una persona, por ejemplo: temor a no cumplir las expectativas del otro o miedo a equivocarse.

Por último, no está de más decir que, muchas veces, uno de los miembros de la pareja sí expone lo que le genera incomodidad, pero tal vez no es escuchado. Quizás no se sienta a gusto con las decisiones o actitudes de su compañero, y al ver que nada cambia, prefiere alejarse.

¿Se pueden prevenir las rupturas sorpresivas?

Generalmente, una mala comunicación es el epítome de las causas que conducen a una pareja a separarse. De hecho, es muy común que las personas busquen asesoramiento terapéutico cuando los problemas de comunicación obstruyen por completo todos los aspectos positivos de su relación.

Si alguna vez has sentido que tu pareja y tú ya no son quienes solían ser, puede que hayan caído en el vórtice de la indiferencia y el desentendimiento, los reproches frívolos y la incomprensión. Culparse mutuamente quizás sea la primera reacción de ambos, pero no es la mejor solución a corto plazo y mucho menos el remedio para evitar desastres a futuro.

La mejor forma de evitar una ruptura sorpresiva y rescatar el amor de pareja es navegar juntos hacia un puerto de conciliación, un espacio cómodo donde puedan expresar libremente –sin miedo a ser juzgados– lo que sienten, lo que sueñan alcanzar y lo que temen. Puede que no siempre sea sencillo hallar el momento indicado para tener una conversación profunda, pero puedes crear el momento perfecto poniendo toda tu disposición y enfoque en comunicarte sin herir al otro, únicamente con la intención de alivianar cargas y fortalecer el amor. 

 

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¿Por qué nos enamoramos? ¿Será culpa de cupido?

Todo aquello que tiene que ver con el amor, desde el maternal hasta el curioso hecho de que algunos logren permanecer felices por décadas con la misma pareja, o que otros sean incapaces de jamás forjar una relación duradera, es culpa de una hormona. Sí, al parecer, las cosas del amor no son tan caprichosas como aparentan.

Una hormona -y no Cupido- podría ser la responsable.

Según Gareth Leng de la Universidad de Edimburgo y experto en el cerebro, la hormona oxitocina ayuda a forjar lazos permanentes entre amantes tras la primera oleada de emoción.

La hormona actúa «cambiando las conexiones» de los miles de millones de circuitos cerebrales.

Comportamiento maternal

 

Al explicar cómo se enamora el cerebro, Leng señala que la oxitocina ayuda a afianzar el vínculo entre una madre y su bebé, y se produce tanto durante un parto como un orgasmo.

Lo que hace es funcionar como un «interruptor central» en el cerebro, que abre nuevos patrones de interacción entre las células nerviosas.

Pero, al explicar por qué algunos cerebros no se enamoran, Leng le da una excusa fisiológica a los tantos (y tantas) aficionados al principio de una relación y detractores del «mañana».

Y es que quienes tienen menos receptores cerebrales de los que se necesitan para recibir la oxitocina pueden tener dificultades al tratar de establecer lazos permanentes con su pareja.

En serio

Varias investigaciones han descubierto que la hormona, que es producida en grandes cantidades por el cerebro durante el parto y cuando hay actividad sexual, es importante para incitar el comportamiento maternal en los animales.

“¿Cómo una sola exposición a la oxitocina -por prolongada que sea- puede producir tales cambios de conducta?, no sabemos, pero estamos tratando de encontrar la respuesta”. Gareth Leng

Su papel crucial en la vinculación sexual fue observada por científicos estadounidenses que estudiaban las costumbres de los ratones de pradera.

Leng explica que «los ratones de pradera tienen una sola pareja toda la vida y ese lazo se establece durante 48 horas de intensa actividad sexual que es también la primera experiencia sexual». «Durante ese período, grandes cantidades de oxitocina son producidos en el cerebro», agrega. «Los ratones de pradera tienen receptores de oxitocina en diferentes partes del cerebro y los científicos descubrieron que si bloquean esos receptores, no se establece ese vínculo en las hembras».

Aún no está claro cómo una sola exposición a la oxitocina -por prolongada que sea- puede producir tan profundos cambios de comportamiento, pero se está investigando.

«Comprender el proceso es esencial para entender cómo las drogas pueden influenciar el genio y el comportamiento -para bien o para mal», concluye Leng.

Fuente: http://news.bbc.co.uk

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¿Las palabras hieren más que los hechos?

Las palabras importan más de lo que podríamos imaginar. Investigaciones previas explican cómo nuestro vocabulario habla de nuestra personalidad, y de hecho, se ha demostrado que la forma en que escribimos y nos expresamos puede revelar datos sobre nuestra identidad y carácter.

Algunos creen que las acciones están estrechamente relacionadas con lo que una persona realmente quiere comunicar, es decir, que las personas actuamos con base en nuestros deseos inconscientes. Por esto, muchos opinan que “las palabras se las lleva el viento” y que, para poder comprobarlas, debe existir una muestra que sustente lo que se ha dicho.

Un ejemplo común puede verse en las relaciones de pareja. “Rodrigo dice que ama a Carla, pero ella no siente que sea así. Él no le envía mensajes de texto ni le trae flores, por lo tanto, se pregunta: ¿cómo puede realmente amarla pero no hacer ninguna de estas cosas? Seguramente, es solo palabrería”. 

Pero el lenguaje no es solo un conjunto de palabras asociadas a significados que heredamos y aprendemos social y culturalmente. En realidad, el lenguaje es, ante todo, una forma de comunicar y transmitir emocionesEs ahí donde incluso el tono y la expresión facial comunican.

Las palabras tienen un gran impacto en la mente de las personas, bien sean positivas o negativas, pueden dejar una huella difícil de borrar. No obstante, este efecto solo tendrá poder si las palabras vienen de una persona significativa para nosotros, como nuestra pareja, un familiar o un amigo.

A lo largo de la vida, es muy posible que recibamos comentarios desafortunados o incluso maliciosos. La mayoría de ellos van y vienen, y no dejan huella alguna en nosotros. Los que sí dejan marca y cicatriz son los que vienen de boca de seres queridos, es entonces cuando las palabras parecen herir mucho más que los hechos. 

Cuando el arma letal está en la boca

Paul Watzlawick, un célebre psicólogo austríaco experto en comunicación y lenguaje, enunció una interesante teoría a la que llamó «desconfirmación». En ella, se refleja el poder destructor de las palabras en la comunicación humana y las formas más comunes en las que el proceso comunicativo, a veces dañino, se lleva a cabo:

  • La desvalorización: en este tipo de comunicación, se hace uso de un determinado tipo de palabras que buscan disminuir el valor (o autoestima) de la persona. Se le quita importancia a todo lo que hace o dice, se usa un lenguaje que la desacredita y que le resta valor a toda su figura, a toda su esencia. Es algo realmente destructivo.
  • La descalificación: en este caso, lo que se busca no es desvalorizar sino «invalidar». Se va un paso más allá y aparecen frases como «no sirves para nada», «eres la persona más torpe del mundo», «no le llegas a la suela de los zapatos a nadie».
  • La desconfirmación: tipo de comunicación que puede llegar a anular por completo a una persona. Si en las anteriores definiciones quitábamos valor y humillábamos a alguien, aquí se procede a «ignorarla», lo que se traduce en una negación de sus necesidades básicas y deseos más profundos.

Muchas personas que afirman que estos golpes invisibles duelen mucho más que cualquier tipo de maltrato físico, y muchos preferirían una paliza antes que tener que soportar el duro impacto del maltrato psicológico.

Lo cierto es que, ante la interrogante de si las palabras son más dolorosas que los hechos, todo es relativo y depende de nuestra estructura emocional, es decir, de qué tan relevante es el lenguaje verbal en nuestra vida en comparación con las acciones. Desde luego, no puede negarse que el uso del lenguaje es fundamental para nuestra vida social y cultural, razón por la cual los psicólogos y psicolingüistas han estudiado ampliamente los procesos involucrados en hablar y escuchar, leer y escribir.

Otro objetivo especial ha sido comprender cómo las personas con antecedentes educativos y culturales distintos difieren en su uso del lenguaje, por ello, vale la pena tener en cuenta que todos empleamos conceptos y expresiones diferentes para comunicar nuestras ideas o sentimientos, y esto no siempre significa lo mismo para todos. De ahí la importancia de cuidar especialmente las palabras que elegimos y recordar que cada una de ellas puede conmover realmente la vida de alguien, ya sea para bien o para mal. 

 

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Cuídate y quiérete… ahí es donde floreces

A ratos somos exigentes con nosotros mismos. Intentamos hacer todo relativamente bien para cuidar y querer a los que nos rodean. Intentamos cumplir con las exigencias de la vida, de nuestros hijos o de nuestros papás, a veces olvidándonos de nosotros mismos.
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Nos transformamos en nuestro peor crítico interno, exigiéndonos a ratos hasta el limite. Nuestro autodialogo se transforma en una lista de pendientes o de cosas que no hicimos lo «suficientemente bien». ¿Cuándo empezaremos a cuidarnos en las palabras que nos decimos a nosotros mismos día a día? ¿cuando empezaremos a recorrer ese camino hacia la aceptación y el amor propio?.
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Quizás si intentáramos tratarnos con más cariño y amabilidad, empezaríamos a cuidarnos y daríamos así el espacio al florecer personal. Nuestros pensamientos y qué nos decimos día a día es parte del autocuidado. Podemos elegir decirnos cosas que nos muevan y nos hagan sentir felices, o podemos fijar nuestra mente y nuestros pensamientos en todo eso que faltó, que no hice o que no logré.
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Cada uno elige a que ponerle atención. Cada uno puede elegir conscientemente que es lo que quiere ver. Podemos ver lo que si SOY, lo que si TENGO, lo que si QUIERO. Podemos elegir florecer, cuidarnos y querernos. Y probablemente sin darnos cuenta y sin mucho esfuerzo estaremos queriendo y cuidando a otros. Porqué lo bueno se irradia y cuando florecemos otros también querrán florecer con nosotros.
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Menos critica y más amor, menos exigencia y más cuidado, menos sombra y más luz.
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¿Cómo se están tratando hoy? Las y los leo!!!

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María José Lacámara – Conoce más AQUI

joselacamara@gmail.com

Instagram: @joselacamarapsicologa

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El amor no tiene condiciones

Hoy escribo este post para levantar la voz y llamar al respeto, a la empatía y al derecho de vivir en paz con lo que uno es y con aquello que te define. .
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En ocasiones escuchar tu voz interna y ser fiel a lo que sientes, es sin duda el camino más difícil, cuando en realidad no debería serlo. .
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Confío en la capacidad humana de crear un mundo donde coexisten las diferencias…..de todo tipo. Donde la diversidad se respete y se abrace, entendiendo que es en esa diversidad que todos crecemos, y que nos permite mirarnos y conocernos como personas y como comunidad.
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La mirada, vida, y condición de un otro, aporta infinitamente en la mirada hacia mi mismo y el mundo. Es en esa diferencia que crecemos como sociedad y es en esa diferencia que logramos construir comunidad. Donde TODOS son aceptados por ser quienes son. .
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Estas líneas las escribo para todos aquellos que han decidido con libertad, y que nos ayudan a construir un mundo donde todos tenemos un espacio. A fin de cuentas TODOS somos distintos en innumerables aspectos!. Decidamos hoy respetar y abrazar a ese otro que siempre y sin duda será diferente a mi. .
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Todos amamos, todo es amor. En todas sus formas y colores. Toda diferencia suma a mi mundo y me ayuda a convivir en un universo basado en el respeto mutuo donde todos somos bienvenidos. .
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Los invitamos a conocer nuevo libro de María José Lacámara

Más conectados: La conexión emocional como eje central de la crianza

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La psicóloga infanto-juvenil María José Lacámara publica este libro que  busca ayudar a padres y madres a encontrar un método de crianza propio, que se ajuste a sus necesidades y les permita sintonizar con lo que requieren sus hijos.

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Tipos de duelo amoroso: por el amor que dejó de ser y por el imposible

El duelo es una respuesta física y psicológica ante la pérdida; consiste en un proceso universal de despedida que todos atravesamos alguna vez en la vida, independientemente de nuestras creencias y cultura.

Comúnmente hablamos de “duelo amoroso” cuando ponemos punto final a una relación de pareja, pero, ¿sabías que existen también otros tipos de duelo sentimental? Está, por ejemplo, ese duelo que vivimos cuando llega la hora de aceptar que nuestra historia de amor soñada es imposible, o que nuestro afecto no será correspondido jamás.

Visto así, el duelo amoroso no ocurre solo cuando decidimos acabar con un vínculo de pareja “real”, sino también cuando ponemos fin a una “relación imaginaria”. 

Tipos de duelo amoroso que no sabías que existían

Por la ruptura que viste venir

Un duelo anticipado es aquel que somos capaces de prever, sabemos que se acerca y una parte de nosotros se alista silenciosamente para la gran despedida. Muchas veces preferimos no pensar en ello, fingimos que todo está en orden y que quizás la ruptura no sucederá realmente.

A menudo experimentamos este tipo de duelo cuando tenemos una pareja con una enfermedad terminal, o cuando alguno de los miembros de la relación planea mudarse de ciudad o país. Son habituales los sentimientos de tristeza, irritabilidad, ira, traición e impotencia.

Por el rompimiento que, en el fondo, hace mucho querías

A veces, puede que tengamos que pesar y decidir entre dos deseos completamente opuestos: poner términos a una relación o continuar con ella. Es entonces cuando hablamos de ‘duelo ambiguo’ o ‘duelo confuso’. La ambigüedad en cualquier situación significa que es difícil precisar exactamente lo que nos molesta y lo que no. Cuando se trata de un duelo, significa que la pérdida es difícil de definir o evaluar, quizás porque no estamos seguros de haber perdido en realidad. Puede suceder que, muy en el fondo, sintamos alivio porque la relación venía causándonos zozobra o angustia.

Por ese ‘Adiós’ que nunca tuvo una ‘Bienvenida’

No hace falta tener una “relación formal” ni mucho menos estable para vivir un duelo amoroso. El duelo abreviado describe una fase de tristeza y dolor real, aunque de corta duración, y ocurre cuando no hay un fuerte apego a la pérdida. Un buen ejemplo son los amores de verano, los romances vacacionales o los amoríos entre personas que laboran temporalmente en una misma oficina.

Por aquel amor tan profundo que te niegas a creer que todo acabó

Es quizás el tipo de duelo más difícil de superar, ya que implica una respuesta automática de supresión del dolor. Las personas que atraviesan este duelo amoroso a menudo ocultan sus sentimientos tras excusas como: “No tengo tiempo para estar triste”, “La vida es como es, no vale la pena deprimirse”, “Soy fuerte, puedo con esto”…

Esta forma de afrontar el sufrimiento es un grave problema porque, si las pérdidas no se procesan, tomarán la forma de dolores de cabeza, dolores de estómago y enfermedades inexplicables, todo consecuencia de la somatización. Progresivamente, este duelo sin resolver nos impedirá avanzar en la vida y nos cerrará las puertas a nuevas relaciones, pues el historial de pérdidas no ha sido procesado.

Es conveniente tomarnos muy en serio los posibles efectos de un duelo reprimido, que pueden acarrear dificultades a futuro en todas las áreas de nuestra vida.

Por ese ‘alguien’ a quien no amabas, pero te hizo recordar a quien sí amaste

¿Alguna vez te has descubierto llorando a cántaros por alguien a quien no querías tanto? El duelo exagero ocurre cuando hay un efecto acumulativo de pérdidas o desengaños amorosos. Quizás, hace 10 años el gran amor de tu vida se marchó sin dar explicaciones, o se casó con otra persona; tú creíste haberlo superado, pero resulta que no.  Un día, la ruptura con alguien a quien conociste hace poco te duele tanto como la de hace 10 años, y descubres que aún te sientes abrumado por la tristeza, el dolor y la decepción. Es otra persona la que ahora despides, pero de alguna manera, todo está conectado.

Por esos amores platónicos que solo existen en nuestra imaginación

El duelo exagero aplica también para los amores platónicos o imaginarios. Incluso puede que suframos más por un amor platónico que por un noviazgo real; la razón es meramente psicológica: idealizamos a nuestros amores platónicos, nos convencemos de que no existe nadie mejor en el mundo, y que solo con esa persona podríamos ser felices.

El ciclo sano del duelo

Hay cinco etapas del duelo que fueron propuestas por primera vez por Elisabeth Kübler-Ross en su libro On Death and Dying (1969):

  1. Negación y aislamiento. La negación es un mecanismo de defensa común que amortigua el impacto inmediato de la pérdida y adormece nuestras emociones. Es una estrategia para escondernos de los hechos y refugiarnos en la esperanza.
  2. Ira. A medida que la negación se vuelve insostenible, la realidad y el dolor resurgen, así que nos protegemos con la ira. Culpamos a nuestra ex pareja, a su familia, a nuestros amigos… Cualquier objetivo es bueno con tal de poder dirigir nuestra impotencia y frustración a alguien.
  3. Negociación. La tercera fase nos motiva a hallar mecanismos de conciliación. Para ello, retomamos el contacto con nuestra ex pareja, con la esperanza de poder solucionar las cosas. Es un intento de negociación con el fin de evadir el dolor. Es normal que sintamos también culpa y remordimiento en esta etapa: comenzamos a creer que todo fue nuestra responsabilidad y que debimos haber actuado diferente.
  4. Depresión. Puede ser de dos tipos: privada y sutil (cuando nos retiramos por un tiempo para asimilar la despedida), o agitada y mediada por el arrepentimiento, donde nos inquieta la idea de no haber pasado suficiente tiempo con el ser amado, no haber sido lo suficientemente entregados o no haber valorado su presencia.
  5. Aceptación. Finalmente, llega la aceptación, la cúspide del duelo donde somos capaces de mirar atrás y ver lo ocurrido como un obsequio de la vida, un aprendizaje que nos ha convertido en mejores personas.

Todo duelo amoroso es único e irrepetible. Solo quien lo vive puede de dar testimonio de él. Se entiende que el ritmo de aceptación de un evento doloroso varía de una persona a otra; las etapas descritas anteriormente solo sugieren una etiqueta para la infinidad de emociones que se perciben durante el duelo, pero no un orden obligatorio.

Incluso curarnos el alma es una declaración de libertad.

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