Tipos de duelo amoroso: por el amor que dejó de ser y por el imposible

El duelo es una respuesta física y psicológica ante la pérdida; consiste en un proceso universal de despedida que todos atravesamos alguna vez en la vida, independientemente de nuestras creencias y cultura.

Comúnmente hablamos de “duelo amoroso” cuando ponemos punto final a una relación de pareja, pero, ¿sabías que existen también otros tipos de duelo sentimental? Está, por ejemplo, ese duelo que vivimos cuando llega la hora de aceptar que nuestra historia de amor soñada es imposible, o que nuestro afecto no será correspondido jamás.

Visto así, el duelo amoroso no ocurre solo cuando decidimos acabar con un vínculo de pareja “real”, sino también cuando ponemos fin a una “relación imaginaria”. 

Tipos de duelo amoroso que no sabías que existían

Por la ruptura que viste venir

Un duelo anticipado es aquel que somos capaces de prever, sabemos que se acerca y una parte de nosotros se alista silenciosamente para la gran despedida. Muchas veces preferimos no pensar en ello, fingimos que todo está en orden y que quizás la ruptura no sucederá realmente.

A menudo experimentamos este tipo de duelo cuando tenemos una pareja con una enfermedad terminal, o cuando alguno de los miembros de la relación planea mudarse de ciudad o país. Son habituales los sentimientos de tristeza, irritabilidad, ira, traición e impotencia.

Por el rompimiento que, en el fondo, hace mucho querías

A veces, puede que tengamos que pesar y decidir entre dos deseos completamente opuestos: poner términos a una relación o continuar con ella. Es entonces cuando hablamos de ‘duelo ambiguo’ o ‘duelo confuso’. La ambigüedad en cualquier situación significa que es difícil precisar exactamente lo que nos molesta y lo que no. Cuando se trata de un duelo, significa que la pérdida es difícil de definir o evaluar, quizás porque no estamos seguros de haber perdido en realidad. Puede suceder que, muy en el fondo, sintamos alivio porque la relación venía causándonos zozobra o angustia.

Por ese ‘Adiós’ que nunca tuvo una ‘Bienvenida’

No hace falta tener una “relación formal” ni mucho menos estable para vivir un duelo amoroso. El duelo abreviado describe una fase de tristeza y dolor real, aunque de corta duración, y ocurre cuando no hay un fuerte apego a la pérdida. Un buen ejemplo son los amores de verano, los romances vacacionales o los amoríos entre personas que laboran temporalmente en una misma oficina.

Por aquel amor tan profundo que te niegas a creer que todo acabó

Es quizás el tipo de duelo más difícil de superar, ya que implica una respuesta automática de supresión del dolor. Las personas que atraviesan este duelo amoroso a menudo ocultan sus sentimientos tras excusas como: “No tengo tiempo para estar triste”, “La vida es como es, no vale la pena deprimirse”, “Soy fuerte, puedo con esto”…

Esta forma de afrontar el sufrimiento es un grave problema porque, si las pérdidas no se procesan, tomarán la forma de dolores de cabeza, dolores de estómago y enfermedades inexplicables, todo consecuencia de la somatización. Progresivamente, este duelo sin resolver nos impedirá avanzar en la vida y nos cerrará las puertas a nuevas relaciones, pues el historial de pérdidas no ha sido procesado.

Es conveniente tomarnos muy en serio los posibles efectos de un duelo reprimido, que pueden acarrear dificultades a futuro en todas las áreas de nuestra vida.

Por ese ‘alguien’ a quien no amabas, pero te hizo recordar a quien sí amaste

¿Alguna vez te has descubierto llorando a cántaros por alguien a quien no querías tanto? El duelo exagero ocurre cuando hay un efecto acumulativo de pérdidas o desengaños amorosos. Quizás, hace 10 años el gran amor de tu vida se marchó sin dar explicaciones, o se casó con otra persona; tú creíste haberlo superado, pero resulta que no.  Un día, la ruptura con alguien a quien conociste hace poco te duele tanto como la de hace 10 años, y descubres que aún te sientes abrumado por la tristeza, el dolor y la decepción. Es otra persona la que ahora despides, pero de alguna manera, todo está conectado.

Por esos amores platónicos que solo existen en nuestra imaginación

El duelo exagero aplica también para los amores platónicos o imaginarios. Incluso puede que suframos más por un amor platónico que por un noviazgo real; la razón es meramente psicológica: idealizamos a nuestros amores platónicos, nos convencemos de que no existe nadie mejor en el mundo, y que solo con esa persona podríamos ser felices.

El ciclo sano del duelo

Hay cinco etapas del duelo que fueron propuestas por primera vez por Elisabeth Kübler-Ross en su libro On Death and Dying (1969):

  1. Negación y aislamiento. La negación es un mecanismo de defensa común que amortigua el impacto inmediato de la pérdida y adormece nuestras emociones. Es una estrategia para escondernos de los hechos y refugiarnos en la esperanza.
  2. Ira. A medida que la negación se vuelve insostenible, la realidad y el dolor resurgen, así que nos protegemos con la ira. Culpamos a nuestra ex pareja, a su familia, a nuestros amigos… Cualquier objetivo es bueno con tal de poder dirigir nuestra impotencia y frustración a alguien.
  3. Negociación. La tercera fase nos motiva a hallar mecanismos de conciliación. Para ello, retomamos el contacto con nuestra ex pareja, con la esperanza de poder solucionar las cosas. Es un intento de negociación con el fin de evadir el dolor. Es normal que sintamos también culpa y remordimiento en esta etapa: comenzamos a creer que todo fue nuestra responsabilidad y que debimos haber actuado diferente.
  4. Depresión. Puede ser de dos tipos: privada y sutil (cuando nos retiramos por un tiempo para asimilar la despedida), o agitada y mediada por el arrepentimiento, donde nos inquieta la idea de no haber pasado suficiente tiempo con el ser amado, no haber sido lo suficientemente entregados o no haber valorado su presencia.
  5. Aceptación. Finalmente, llega la aceptación, la cúspide del duelo donde somos capaces de mirar atrás y ver lo ocurrido como un obsequio de la vida, un aprendizaje que nos ha convertido en mejores personas.

Todo duelo amoroso es único e irrepetible. Solo quien lo vive puede de dar testimonio de él. Se entiende que el ritmo de aceptación de un evento doloroso varía de una persona a otra; las etapas descritas anteriormente solo sugieren una etiqueta para la infinidad de emociones que se perciben durante el duelo, pero no un orden obligatorio.

Incluso curarnos el alma es una declaración de libertad.

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¿Cómo sobrevive el amor en tiempos de redes sociales?

El amor puede cambiar por completo la forma de pensar de los amantes. La literatura y el arte han dado buen testimonio de ello a lo largo de la historia. El amor también puede ser peligroso, muchas personas no saben manejar un sentimiento, a ratos, intenso e impredecible como la vida misma, lo que hace que las cosas tiendan a salirse de control con facilidad, en especial cuando las redes sociales forman parte activa de nuestra vida.

Hemos sido movilizados hace mucho hacia la era digital y, nos guste o no, Internet ha llegado para cambiar nuestra manera de vivir, relacionarnos y amar. Hoy podemos mantener contacto en tiempo real con personas a miles de kilómetros y, gracias a ello, el amor ha ganado terreno en condiciones extra-fronterizas, debilitando las barreras que hace algunos años dificultaban los amores a larga distancia.

Según las estadísticas del reporte anual The Global State of Digital in 2019, publicado por las agencias de marketing digital Hootsuite y We Are Socialel 45% de la población mundial utiliza redes sociales. Esto significa que casi la mitad del mundo está conectado a una red social, como Facebook o Instagram, diariamente.

Las cifras nos hacen ver el gran impacto que ha tenido la web en el mundo y cómo, al día de hoy, es casi imposible que una relación amorosa no se vea afectada o influida de algún modo por ello.

Lo más relevante del informe

Facebook es la red social más utilizada en el mundo, seguida de YouTube y WhatsApp. Otro dato importante del estudio es la cantidad de tiempo que las personas invierten en plataformas sociales a nivel mundial: la media es de 6 horas 42 minutos por día, lo que equivale al 26,75% del día (cifra elevada que dispara las alarmas). 

Todos hemos visto que el uso frecuente de dispositivos electrónicos, como teléfonos celulares y computadores, es causa de discusiones y discrepancias en las parejas modernas. Facebook e Instagram permiten al usuario intercambiar comentarios, fotografías y ‘Likes’ que, si bien no dejan de ser expresiones muy personales de simpatía o apatía, pueden llegar a causar muchos problemas en una época en que los celos trascienden los límites geográficos.

El uso de WhatsApp también es motivo de discusiones; detalles como la última hora de conexión, los mensajes en visto, las fotos de perfil o los estados son fuente de caos en muchas relaciones, e incluso hay quienes prefieren desistir del amor antes que luchar contra las necesidades de conectividad del siglo XXI.

¿El uso excesivo de redes sociales es perjudicial en las relaciones de pareja?

Con frecuencia, se habla de los efectos negativos de las plataformas sociales más que de los posibles efectos positivos. Hay expertos que aseguran que la socialización está en descenso y que cada vez interactuamos menos entre nosotros producto de la hegemonía de las redes sociales. Otros opinan que, gracias a la era digital, las relaciones de pareja ya no son tan estables y duraderas como en el pasado; además, lo fácil que resulta acceder a cierta información y establecer contacto con una persona podría influir en que las infidelidades sean más comunes. 

Aún así, debemos recordar que la tecnología es un recurso y el uso que le damos es lo que define si aportará o restará a nuestro bienestar. Sí, hay que reconocer que gracias a ella se facilitan opciones de comunicación diversas, pero esto no transforma a una persona o modifica sus principios de la noche a la mañana.

Alguien que le es infiel a su pareja lo será de cualquier manera, independientemente del uso de redes sociales. La tecnología simplemente facilita detectar u ocultar un engaño (según sea el caso), pero la calidad de la relación dependerá, siempre, de la interacción, confianza, aceptación y respeto entre sus miembros.

¿Se puede tener una relación estable si ambos poseen redes sociales? 

La respuesta es un rotundo . Todo se trata de fortalecer el entendimiento mutuo, el respeto a la privacidad y la lealtad.

Las plataformas sociales pueden ser muy positivas si se usan con moderación: nos posibilitan mantenernos al día, socializar con personas que comparten nuestros intereses y acercarnos a aquellos que están lejos. La clave será siempre mantener un equilibrio, y usar las redes de forma positiva y productiva. Así haremos que el amor sobreviva en la era digital.

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Apego y Amor: Diferencias

Vivimos en un mundo donde la palabra apego parece sonar por todos lados: “Tienes apego” “Tú eres una persona apegada” “El apego te tiene destruida la relación” Pero realmente ¿Qué es el apego?

Es en esencia un mecanismo de defensa que busca controlar al amor. Por su misma naturaleza independiente, el amor no sabemos qué lo causa y determinamos muy tarde el motivo por el que se acaba. Entonces, surge el apego como una manera “ilusoria” de controlarlo, creyendo que si nuestra pareja no sale a la calle, por ejemplo, entonces tendremos menos posibilidades que nos abandone.

Resulta que lejos de crear unas condiciones saludables para que florezca el amor, cuando manifestamos apego lo que hacemos es marchitar esa hermosa flor que representa el amor. Es de vital importancia que entendamos rápidamente esto: Para que surja y se mantenga el amor hacen falta CONDICIONES.

Y seguramente te preguntarás ¿Cuál es la diferencia entre condiciones y apego? Es más sencillo de responder de lo que parece, resulta que cuando creamos condiciones tomamos en cuenta a la otra persona, nos interesa saber qué está dispuesta a ceder para que nos sintamos más seguro y las exigencias que tendrá contigo.

Es en este punto que te planteo varias ideas sobre cómo detectar el apego:

1. El apego intenta controlar

2. No toma en cuenta el criterio de la persona amada

3. Cree que en cualquier momento lo van abandonar

4. Considera en todo lo que hace a solas la pareja hay una amenaza.

Ante este panorama lo primero es acudir a terapia. Probablemente tu pareja esté atravesando por una crisis y es importante que la tratemos a tiempo. El amor requiere condiciones pues vamos a ser claros con cada una de esas exigencias y negociemos antes de imponerlas, lo cual es el fundamento del apego.

Relaciones sanas es la meta, para ello el camino pasa por: Respetar el criterio del otro aún cuando no lo comparta, comunicarme con la persona, crear una sensación de estabilidad y armonía entre ambos por medio de DECISIONES CONCRETAS.

 

Fray Martínez

Psicólogo, Autor y Conferencista

http://psiqueactiva.blogspot.com.es/

 

Extraido de www.institutodraco.com

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¿Es amor lo que se siente?

El amor es el anhelo de salir de uno mismo” – Charles Baudelaire

Aquello del “amor” es complicado, aún más cuando la predisposición personal no permite abrirse a nuevas alternativas de vida. Muchas veces, por prudencia, es preferible dejar que pase lo que tenga que pasar en la relación, antes que fortalecerla a partir de fuertes pilares. Es más, la sociedad nos ha forjado –mediáticamente– una visión del amor, como un sentimiento profundo e inquebrantable que debe vivirse y cuidarse profundamente. Pero, ¿qué pasa cuando se mezclan las emociones con la palabra “amor” y la película toma otro rumbo totalmente distinto?

¿Qué es el amor?, ¿desde qué punto se siente y cómo debe vivirse?, ¿qué implica sentir amor? Bueno, son tantas preguntas, que terminan por cargarlo de una atmósfera muy pesada y difícil de sobrellevar. El hecho es que cada persona lo vive a su manera y experimenta situaciones distintas a partir del mismo. Puede comenzar de forma intensa, o aparecer intempestivamente, o sentirlo pero no reflejarlo, o, tal vez, nunca será necesario abordarlo. Lo que sí debe aceptarse es que siempre aparecerá un sentimiento diferente que identificará lo que se siente por la otra persona.

La concepción del amor se transforma cada vez más con motivo de la globalización de las revoluciones sociales y del pensamiento. Por ejemplo, un punto de partida es el machismo, ya que al concepto y las acciones que se derivan de él, cada vez se afecta más al “amor” en las relaciones. A lo largo de la historia, el preservar la imagen del hombre por encima de la mujer, ha cohibido a ambos de vivir sus sentimientos libremente. El estereotipo del hombre como fuerte, rudo, serio y el de la mujer como débil, sumisa y sentimental; son las principales características. Y ¿por qué el hombre no puede ser sentimental?, ¿por qué la mujer no puede ser recia en su comportamiento?, ¿por qué la mujer es el símbolo de la enamorada, y el hombre el símbolo del enamorador?

De esto también se desprende otro factor, y es el feminismo o el empoderamiento cultural de la mujer en la sociedad actual. Desde el manejo de la economía en el hogar, las pautas de comportamiento, el carácter dominante, entre otros. Esto le ha permitido al amor adaptarse en la sociedad como un sentimiento cada vez más abierto y menos estructurado. Los roles a no están polarizados, lo que reúne el sentimiento tiene mayores libertades y la renovación se adapta cada vez más al concepto.

La clave es identificar qué sentimiento es característico de una persona sobre otra, y esto lo hace la experiencia. Las relaciones fugaces buscan el placer fisiológico, vacían corazones y dejan a la deriva los sentimientos. Esta influencia, cargada de emociones, antes que de sensatos sentimientos, deja a la deriva aquello que representa el amor. Incluso, los especialistas lo declaran como una carga de energía negativa que rompe con la estabilidad emocional de la persona. La conducta se verá afectada, el desempeño laboral, social, familiar, entre otros, ser verán impactados a la hora de descentralizar el amor.

El problema no es el “amor”, el problema es la concepción personal que se le da al sentimiento y cómo se ve este afectado. Lo importante es abrirse a las posibilidades de llenar las expectativas, más allá de satisfacerse individualmente, sino en conjunto. Ya sea el hombre o mujer ideal, predisponerse solo afectará la evolución de la relación y, por ende, el sentimiento. No se puede culpar al amor, por la testarudez de no saber mezclar las emociones con los sentimientos.

 

Extraido de: Editorial Phronesis

www.elartedesabervivir.com

www.facebook.com/elartedesabervivir.ph

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La teta quiere dormir: Cuento para iniciar un destete nocturno respetuoso (18 meses a 4 años)

Este cuento es para contarle a los niños (> 18 meses) que se despiertan continuamente por la noche a pedir teta aunque ya no tomen (necesidad emocional). Debemos contarlo varias veces para que la criatura vaya comprendiendo las necesidades de sueño de mamá que, en muchas oportunidades, está agotada. Pasadas unas semanas y cuando el niño esté listo (una madre sabe), llegará el momento de decirle una noche que la teta está cansada y dormirá y si se despierta pidiendo teta repetirlo. Si el peque se muestra muy enojado y llora quizás no sea el momento de hacer el destete nocturno aún y debemos ceder, pero si el niño solo se enoja un poco y cede sin llorar quizás ha llegado el momento.

A Pau le encantaba tomar teta, era su actividad favorita. Sobre todo por las noches, cuando llegaba la hora de ir a la cama. Pero la pobre teta estaba muy cansada y decidió que por las noches dormiría como el resto de la familia. Ya no habría leche hasta la mañana siguiente cuando el sol saliera y los pajaritos cantaran.

Pau se enojó mucho y se le escaparon un par de lagrimitas. Estaba asustado porque no sabía dormir si no era con la teta en la boca. Entonces mamá le contó que él no necesita la teta para dormirse, porque el cuerpo de mami también tenía dos manos para acariciar, ojos para leer cuentos, labios para dar besitos y cantar y un par de brazos para hacer arrumacos. Todas esas partes del cuerpo de mamá estaban disponibles para darle mucho amor a Pau y ayudarlo a dormir.

Cuando se hizo de noche y llegó la hora de ir a la cama la teta muy cansada se fue a dormir. Por momentos Pau quiso despertarla, la tocaba y trataba de sacarla de entre las ropas de su madre, quien le recordó lo cansada que estaba la teta y le pido que la dejara descansar para que pudiera trabajar a la mañana siguiente. Entonces la dejo dormir. Se acurrucó entre los brazos de mamá y mientras ella le acariciaba suavemente su cabello y le susurraba su canción favorita al oído se quedó dormido.

A la mañana siguiente, cuando salió el sol y los pajaritos cantaban el peque se prendió a la teta, su desayuno favorito. Ya no la necesitaba para dormir porque todo el amor y el calor de mamá estaban disponibles por las noches, cuando llegaba la hora de ir a la cama.

 

 

Por Ana Acosta Rodríguez, Mamá Minimalista

Fuente: mamaminimalista.net

Ana_AcostaAna Acosta Rodriguez

Maestranda en Psicología Positiva Aplicada y experta en Mindfulness,  Inteligencia Emocional y Crianza con apego.

Facebook: @mamaminimalista

Instagram: Nutri_mama

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Imagen: Copyright © Todos los Derechos Reservados (safecreative.org)

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Una historia única

El cuerpo envejece, quizás ya tengas un par de arrugas y espero que las lleves orgullosa, que no hayas cambiado nada de tu cuerpo, porque así como está, cuenta una historia, TÚ historia, detrás de esas arrugas, cicatrices, canas, lo que sea, hay una vida vivida y por vivir, sueños logrados, derrotas, alegrías y penas…SIÉNTETE ORGULLOSA, has viajado, comido, amado, reído y llorado, en fin… ¡HAS VIVIDO! Y lo sigues haciendo, no te olvides que el alma no envejece, que no tiene edad, algún día sentirás que tu cuerpo te traiciona, pero tu alma y tu corazón seguirán con la misma fuerza, aprovéchalo ahora para seguir escribiendo parte de la historia de tu vida… sorpréndete de todo lo que te rodea, todos los días, como un niño que recién empieza a conocer el mundo, no “crezcas” nunca, ríete hasta de ti misma y haz el loco de vez en cuando, sigue soñando como lo hacías a los 20 y, lo más importante, SIGUE SOÑANDO DESPIERTA.

No sé qué es de tu vida ahora, si te casaste o no, si tienes hijos, nietos… espero que como sea, estés alegre,  feliz… recuerda, la alegría viene del interior, no de lo externo y solo tú, nadie más que tú, es dueña de eso, de tu alegría, de tu libertad, apodérate de ella y no dejes que la vida pase ¡vívela! Día a día, momento a momento, te aseguro que ningún día se va a volver a repetir, por lo que debes hacer lo mejor de cada instante.

¡No dejes de sonreír! Es una cadena, y puede que nunca sepas cual es el resultado de esa sonrisa, pero si no la regalas, te aseguro que no habrá ningún resultado.

Expresa lo que sientes sin miedo, dile a tu familia, amigos, pareja, a quien sea, cuánto los quieres, abrázalos, disfrútalos, porque no sabemos lo que puede traer el mañana, y por ahora, solo tienes ESTE momento… mira a tu alrededor ahora y valora todo lo que tienes, por favor, no tomes absolutamente nada por sentado.

Olvídate de los planes, de las estructuras y si no estás contenta con algo, cámbialo. No sigas a las “masas”, sigue a tu propio corazón, ahí está tu camino y si tienes alguna duda, ahí está tu respuesta ¡escúchalo!

Mírate al espejo y sonríe, eres más, mucho más que ese cuerpo que ves, has construido un camino y espero que estés orgullosa, y si no, nunca es tarde para volver a empezar; “HOY ES SIEMPRE TODAVÍA”. Arriésgate, viaja, ríe, ama, canta, haz todas esas cosas que te hacen sentir viva, sin miedos y sin límites.

Sigue siendo tú y nunca cambies por nada ni por nadie, sólo por ti, porque eres única, no hay nadie más en el mundo como tú y si alguien se enamora de ti, es por quién eres, y si tú te enamoraste de alguien, es por cómo él es, no pretendas cambiarlo, el amor no se trata de posesión, sino de apreciar a quien tienes a tu lado, aceptarlo y amarlo con sus virtudes y defectos.

Si estás con alguien, espero que sea el tipo de amor con el que soñabas, y si no, espero que sigas soñándolo, el amor no sabe de edad ni tiempo, llega cuando tiene que llegar, puede que nunca llegue incluso, pero como sea, ten fe de que siempre hay un plan perfecto para ti. El camino que haz recorrido y el que estás por recorrer te llevarán al único lugar donde debes estar. Tú confía, entrégate a la vida, sin dudas y sin peros.

Perdona a quien te haya herido, no guardes rencores ¡son venenosos! Y más importante aún, perdónate a ti misma, porque seguramente más de un error cometiste, no eres perfecta, nunca lo has sido y nunca lo serás, los errores son parte de la vida y están para enseñarnos, para hacernos crecer.

No “estés” simplemente, no dejes pasar la vida, debes ESTAR VIVA, enamorarte de la vida, sentirte viva, lo transmitirás a través de tus ojos, de tu sonrisa. Nunca dejes de creer en el mundo, en las personas, en ti… CREE siempre, pase lo que pase… y ¡no corras! recuerda detenerte de vez en cuando, apreciar el camino, te prometo que no hay apuro y muchas veces la magia está en los pequeños detalles, no los dejes pasar.

Una vez más mírate al espejo y espero que seas capaz de ver lo mismo que yo…UNA HISTORIA ÚNICA.

 

Equipo Centro Al Alma

Extraido de http://centroalalma.cl

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La extraña relación entre los celos y la infidelidad

Los celos y la infidelidad guardan más relación de lo que parece.

Siempre será entendible la reacción celosa de una persona que percibe que su pareja está siéndole infiel. Después de todo, la sospecha y la posesión son tan primitivas como la vida, y responden a un instinto evolutivo que busca salvaguardar nuestras relaciones familiares, alejar depredadores y garantizar que nuestras necesidades básicas (vivienda, comida y salud) serán satisfechas.

Los celos son la manifestación de la fuerza bruta de los apasionados, y como tal, si bien puede no dar resultado siempre, brinda al menos alivio a los amantes haciéndoles sentir que están “asegurando el territorio”.

Los celos estimulan patrones de conducta que escapan al sentido común, ya que lo único que importa al cerebro es garantizar la exclusividad sexual y evitar la pérdida de recursos vitales. Para ello, somos capaces de tomar decisiones y medidas que nunca antes habríamos imaginado, como violentar la privacidad de nuestra pareja, controlar sus movimientos y anular su identidad. Situaciones que se pueden evidenciar a través de las historias recopiladas en el nuevo libro de Walter Riso: “Las mayores estupideces que hacemos por amor”. 

Por supuesto, no siempre los celos corresponden a un acto de infidelidad real; de hecho, es común que la amenaza sea imaginaria, algo que se vincula especialmente con los celos patológicos y la personalidad insegura.

Curiosamente, existen también casos en que la infidelidad o atracción física hacia alguien externo a la relación desencadena sospechas hacia la propia pareja, un fenómeno que la voz popular denomina: “El que la debe, la teme”, y en el cual la ciencia ha podido profundizar recientemente.

Celos, infidelidad y proyección: cuando nuestra pareja es un espejo

En su libro Rayuela, el escritor Julio Cortázar describe a la perfección la dinámica de la proyección en las relaciones de pareja: “Fuiste siempre un espejo terrible, una espantosa máquina de repeticiones”. 

Aunque suene poco romántico, esta frase nos habla de cómo convertimos al otro en un reflejo de nuestros propios miedos, tendencias y deseos. En el campo de los celos y la infidelidad, un estudio publicado el año pasado por investigadores de la Universidad de Carolina del Sur (Lancaster) y la Universidad de Maryland encontró que las personas tienden a proyectar su deseo o atracción sexual por otros en su pareja, y que esta proyección suele ir de la mano de profundos sentimientos de ira y comportamiento negativo.

En otras palabras, cuando las personas experimentan el impulso de ser infieles culpan a su pareja de tener intenciones extraconyugales ocultas.

El psicólogo Robert Burriss lo explica de la siguiente forma:

Las personas se enojan con su pareja cuando sospechan que él o ella alberga el deseo de tener sexo con otra persona, y sus sospechas son más fuertes cuando ellos mismos fantasean sobre el sexo ilícito. Así que la próxima vez que te veas obsesionado por el interés de tu pareja en otras personas, podrías beneficiarte al mirarte al espejo y preguntarte si tus propias fantasías son las culpables.

La investigación también sugiere que nos proyectamos en los demás cuando carecemos de las herramientas necesarias para hacer frente a nuestros pensamientos, aceptarlos y lidiar con ellos. Desde luego, esto perjudica seriamente la calidad de nuestras relaciones.

La psicología entiende la proyección como “la sombra del Yo”, y la única forma de vencerla es correr las cortinas y dejar que entre la luz; asumir el timón de nuestras emociones y elegir un camino únicamente luego de haber evaluado las consecuencias.

La infidelidad es la principal causa de disolución en una relación de pareja, y, los celos, una causa común de deterioro afectivo y pérdida de la complicidad. La mejor forma de evitar los efectos negativos de ambas experiencias es ser completamente abiertos con nosotros mismos y con nuestra pareja, anteponer la honestidad al miedo y pensar siempre en cómo nuestras acciones pueden afectar nuestra realidad.

La dinámica entre los celos y la infidelidad es compleja, y no desaparecerá de la noche a la mañana. El psicólogo y escritor Walter Riso, hace un recuento de diferentes situaciones y testimonios que hablan de cómo los celos han hecho mella en la relación; todo en su nuevo libro: “Las mayores estupideces que hacemos por amor”. Sin embargo, tenemos el poder suficiente para cambiar nuestra percepción y tomar decisiones que contribuyan a nuestro bienestar y paz mental. Recuerda siempre que las heridas del corazón pueden sanar, pero el tiempo no se recupera; decide invertirlo en una vida de gozo y entusiasmo, en lugar de maltratarlo con emociones tóxicas.

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La Culpa

 

 

“La culpa es el sentimiento más limitativo, porque genera en nuestra mente pensamientos de  vergüenza, dolor, sufrimiento, enfermedad, resentimiento, soledad y miedo.

Es un pensamiento escondido en el rincón más oscuro de la mente, no se ve, no se siente aparentemente, no se reconoce y al no reconocerlo no puede ser sanado a través del perdón que nos conduce de regreso al amor y a la libertad que nos fueron dadas desde el Origen.»

La culpa o falta de amor es el mecanismo inconsciente pero fulminante que utilizamos para destruir nuestra paz, es la sustentación de una de las mayores irrealidades de este mundo, la irrealidad del pecado. Es el primer obstáculo para la paz, que es el deseo oculto de deshacernos de ella a través de la atracción constante por la culpabilidad que nos genera miedo al amor y a Dios. Un obstáculo que construimos con dedicación día con día y ni siquiera somos conscientes de ello, no sabemos cómo se originó y se grabó en nuestras mentes, no sabemos quién participó en su origen, no conocemos su fuente y por lo mismo, no sabemos cómo deshacernos de ella.

El sentimiento de culpa se va formando en la mente del Hijo de Dios desde la infancia, cuando los mensajes, a través de frases y actitudes de los adultos, se ven en su momento aparentemente inofensivos. No se observan, no se sienten, se presentan sin darse cuenta de ello el niño que lo recibe, y sin percatarse de ello el adulto que lo transmite. Los mensajes familiares, se entremezclan con los culturales, los sociales y los religiosos y es así que ideas tan complicadas como «pecado original» o tan aparentemente inofensivas como «eres el más inquieto y travieso de tus hermanos», «Mira  lo bien que se comporta fulano», van dando formación al primer sentimiento de culpabilidad en el ser humano.

Este sentimiento de culpa genera en la mente de la persona, sin que se percate de ello, sin que sepa de dónde surge o cual es la causa de la que proviene lo que está experimentando en su vida, el sentirse separada, en soledad, por momentos resentida, como ausente de Dios. Sin esperanza y con una latente y oculta angustia de ser castigada, porque para el ego la culpa exige castigo, sea éste proveniente de una persona específica, de ella misma, la familia, la sociedad o de Dios.

 Ver ¿Por qué siempre acabo con el mismo tipo de relación de pareja?

Frases y actitudes van dando formación a este sentimiento de culpa y vergüenza que acompañará al Hijo de Dios toda su vida hasta que lo descubra, se haga responsable y consciente y decida modificarlo. Cuando acepte en su mente que la realidad es que no existen las culpas ni los culpables, no hay víctimas ni victimarios en el mundo, que todo esto no es más que una ilusión que el ego desea que se grabe en nuestra mente. Cuando llega a reconocer que todo depende del maestro que se elige para observar, tomar decisiones y caminar por la vida.

Los únicos maestros de que disponemos para aprender, para formar nuestra visión de la vida y del mundo son: el ego, o Espíritu Santo. Elegir como maestro al ego conduce a vivir con miedo, con sentimientos de culpa, vergüenza, resentimiento, ira, coraje, odio, enfermedad y muerte. Cuando se elige como Maestro al Espíritu Santo el resultado que se obtiene es felicidad, paz, amor y vida eterna, que es el estado natural en que fuimos creados por nuestro Padre.

En la medida que el Hijo de Dios se sienta culpable y siga eligiendo sentirse así, estará demandando un castigo, porque ésta es una ley básica del ego, que la culpa siempre demanda y espera castigo, para finalmente creer que es Dios Quien castigará. Sin embargo, cuando se elige el perdón y el amor, entonces es imposible tener ningún tipo de miedo o de culpa, porque el amor automáticamente desvanece la culpa. 

La culpa implica siempre la fabricación de víctimas y victimarios o sea, alguien que ataca y alguien que está dispuesto a recibir el ataque, pero ambas partes están jugando el mismo juego que se llama «relación especial». Ambos personajes están entrelazados y a la vez separados (paradoja de la dualidad del ego) por el sentimiento de culpa y desarrollando, sin darse cuenta de ello, de forma inconsciente, sentimientos de vergüenza y miedo. El victimario que ataca se siente culpable y debido a ello piensa que su víctima, en algún momento, le devolverá  el ataque. Esta condición lo mantiene en el miedo y totalmente paralizado.

La culpabilidad es la única necesidad del ego y cuando la persona no puede soportarla, la proyectará al exterior en forma de agresión, culpando a otros por lo que acontece en su vida. Cuando una persona, consciente o inconscientemente ataca, automática e inevitablemente en su mente piensa que debido a ello será contraatacada. Esto le generará sentimientos de soledad, miedo y separación, porque desde el mundo del ego el Hijo de Dios tiene la necesidad de atacarse uno a otro, devorarse uno a otro, violarse uno a otro, odiarse uno a otro, destruirse uno a otro. Las enseñanzas que nos ofrece el maestro ego, como ustedes podrán observarlo, realmente no son muy compasivas ni amorosas.

El extraño y oculto sentimiento de culpabilidad que confronta el ser humano en su vida siempre es asunto de alta importancia, porque va asociado a cómo se ve y se siente él, cómo ve y siente el mundo en el que vive y lo más importante, cómo ve, siente, se relaciona y vive a Dios. La culpa la podemos describir de diversas formas, pero las sensaciones que nos genera siempre son de duda de sí mismo, sentimientos de inferioridad, inseguridad, insatisfacción, aislamiento, soledad, desamparo, enfermedad y muerte. Todo esto, finalmente, no es más que un pensamiento que deforma la visión. Este pensamiento, en su visión externa, va a depender de si está conducido por la visión del ego o por la del Espíritu Santo.

Deshacer el sentimiento oscuro de la culpa requiere primero el darse cuenta de que está grabada en la mente de cada persona, en la mía, en la tuya, en la de cada Hijo de Dios. Para poder llegar a reconocer este oculto sentimiento se requiere de apoyo, de cierto entrenamiento mental para saber buscarlo, aceptarlo y encontrar la causa que lo generó. Esto en ocasiones puede ser doloroso al inicio, pero al final del proceso la liberación se presenta, la angustia y el dolor desaparecen y la sensación de paz, amor y felicidad, estado real en que el Padre Creó a Su Hijo, se convierte en parte de la vida diaria del ser humano.

La culpa o falsa idea de pecado, en realidad no es otra cosa que una falta de perdón y amor. Una idea equivocada que nos hace sentirnos separados del Creador, Quien es Amor. Esta idea, totalmente errónea, es generada por el ego o falso yo y su respuesta es negarla, tratar de borrarla de la mente de la persona fingiendo que no existe, que no está en ella. Esta es una manera poca adecuada de ver el problema porque así nunca va a desaparecer, solo será enterrado en el rincón más oscuro de la mente. Sin embargo la negación no es una defensa suficiente, porque en algún lugar permanecerá y seguirá causando dolor. Seguirá enajenando, casi enloqueciendo al Hijo de Dios que empezará a buscar, en todo lo externo a él, la fuente de su desgracia, victimarios culpables de su dolor (negación-proyección de la culpa). Nunca se dará la oportunidad de ver en el interior de su mente la verdadera causa que se la genera y, bajo esta visión,  darle solución, desvanecerla a través del perdón.

Cuando la culpa se transfiere a otra persona o a una situación externa no se está deshaciendo, solo se está reforzando, porque se inicia el ataque injusto a otros y con ello también una serie interminable de situaciones de ataque y contraataque. Esto de inmediato activa el ciclo vicioso de ataque-culpa, de negación y proyección y la cadena se vuelve interminable. Sin una esperanza de salida, sin esperanza de paz ni felicidad, porque la proyección siempre te hará daño.

La proyección refuerza tu creencia de que tu propia mente está dividida… no es más que un mecanismo del ego para hacerte sentir diferente de tus hermanos… te hace parecer mejor que tus hermanos y de esta manera empaña tu igualdad con ellos todavía más. (T.6.II.3:1-3)

Como la culpa ineludiblemente exige castigo, en el falso sistema de pensamiento del ego este castigo se puede llegar a observar, en la mayoría de los casos, como que proviene de Dios, que es Él Quien lo envía, Quien lo pone como prueba, Quien juzga y condena. Esto es un error total porque entonces se podría pensar que Él es un Ser vengativo, que está «allá» en el Cielo solo buscando las fallas de Su propia Creación y en espera de que Su Hijo se equivoque y haga algo inadecuado y «malo», para de inmediato poder mandarle «un rayo fulminante» para destruirlo y para castigarlo por su «gran pecado». Esto puede llegar a hacer que por momentos una persona pueda sentirse separada y sola, con un cierto miedo hacia Dios, lo que es totalmente inadecuado, ya que Dios es solo Amor y todas Sus Creaciones son Amor. Dios no Crea para luego destruir. Dios no juzga ni perdona a Su Hijo porque nunca lo ha considerado culpable.

La carga que representa la culpabilidad siempre será pesada. Es una sombra que obscurece la felicidad y que requiere que la observe uno, porque de otra manera se hará una costumbre ir cargando con ella sin poder darse cuenta. Hará que todo sufrimiento, dolor, enfermedad e infelicidad que se presente en la vida, se llegue a interpretar como proveniente del exterior y, bajo esta visión, se sienta uno impotente para darle solución. Representará un elemento que hará buscar siempre culpables en el exterior, proyectar falsas culpas, sentirse víctima y con ello, sumirse en una oscuridad que no permitirá gozar plenamente de la vida ni descubrir la belleza de nuestro verdadero Ser.

Pero cuando esta visión es transformada, cuando se da uno permiso y oportunidad de dejar de buscar, tratando siempre de encontrar culpas y culpables, jueces y verdugos, es que puede uno llegar a reconocer y aceptar que los seres humanos tomamos decisiones equivocadas, con miedo, pero que podemos corregirlo tomando una nueva decisión. El falso concepto de pecado y el tan esperado castigo se van anulando poco a poco de la mente, el perdón se hace presente, el amor empieza a entrar en la vida de cada Hijo de Dios y el caminar por la vida se vuelve placentero, lleno de esperanza, con un total sentimiento de unidad con la Creación.

Cada día nos brinda la oportunidad de tomar una nueva decisión que nos permita empezar a deshacer la culpa y su proyección si nos observamos, siempre compasiva y amorosamente, para descubrirlo y solicitamos al Espíritu Santo que nos apoye en el cambio de visión. Si le entregamos y ponemos en Sus manos cada uno, sin querer darle solo parte de ellos, de nuestros pensamientos erróneos para que Él los observe y los evalúe y le decimos:

Te entrego esto para que lo examines y juzgues por mí. No dejes que lo vea como un signo de pecado y de muerte, ni que lo use para destruir. Enséñame a no hacer de ello un obstáculo para la paz, sino a dejar que Tú lo uses por mí, para facilitar su llegada. (T.19.IV.C.11:8-10)”

 

Extracto libro La Culpa: un Pensamiento que Paraliza y Conduce al Desamor “, de Georgina Arteaga

Redacción Instituto Draco

Extraido de www.institutodraco.com

 

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Sanar Heridas Emocionales

Cuando hemos pasado por situaciones desagradables como un divorcio, una separación, la pérdida de un ser querido, un rechazo, la pérdida de un empleo, etc…  quedan heridas que si no cicatrizan bien seguirán doliendo y haciéndonos daño.

Si no encontramos una solución lo más seguro es que vaya a peor.

A veces creemos que como no nos acordamos a diario de lo que nos ha hecho daño en el pasado, estamos curados emocionalmente. Pero cuando aparece un disparador que nos hace recordar enseguida el daño causado, reaccionamos de manera exagerada o no apropiada. Es entonces cuando debemos darnos cuenta que no estamos “curados emocionalmente”.

Lo cierto es que las heridas emocionales del pasado se esconden en tu inconsciente en forma de memorias dolorosas y suelen salir a la superficie manifestándose en conductas no deseadas, adicciones, depresiones, ansiedad, e incluso enfermedades. Muchas de estas heridas emocionales se gestan en la infancia pero lo cierto es que muchas otras ocurren en la edad adulta y afloran cuando nos relacionamos con otras personas.

1-Heridas emocionales relacionadas con la autoestima

Si te sientes desvalorizada, si te has sentido rechazada, humillada por personas cercanas e incluso por tus propios padres, es muy posible que tu autoestima esté por los suelos. Deberás trabajarla para sentirte útil y con valor otra vez

2-Heridas emocionales relacionadas con la independencia

Si en el pasado alguien te criticaba o corregía a menudo la más mínima acción que realizabas, es muy posible que te sientas insegura y que te cueste tomar decisiones. En ocasiones puedes reaccionar de forma muy pasiva y en otras de forma muy agresiva.

3-Heridas emocionales relacionadas con la falta de amor

Si has sufrido la falta de amor o cariño sobre todo en la infancia, puede que en tu etapa adulta te sientas sola. Puede también hacerte sentir dependiente y que necesitas de otras personas y de su aprobación.

Sentir la falta de aceptación por parte de los demás hará que intentes complacerlos todo el tiempo, olvidando tus propias necesidades y deseos.

A la hora de superar una situación adversa debemos primeramente aceptarla, y luego afrontar la situación de la mejor manera posible. Enfrentarnos a la realidad con una actitud optimista y buscando la parte positiva, que a veces nos cuesta encontrar pero siempre hay un aprendizaje detrás de una “mala” experiencia. Negar o evitar la adversidad no servirá más que para que suframos más. Si nos entrenamos en desarrollar nuestras habilidades emocionales podremos superar las dificultades y crecernos ante ellas convirtiéndonos en adultos emocionales.

 

¿Cómo puedes sanar una herida emocional?

1-Primero deberás identificar en el presente qué es lo que te hace sufrir: miedo a la soledad, al abandono, un rechazo, etc…

2-Tomar conciencia de las emociones que te producen

3-Buscar en el pasado qué es lo que te hace sentir ese miedo

4-Soltar las ataduras del pasado y coger el aprendizaje, transformando así  la situación

5-No culpar a otros de tus problemas

6-Crear un presente libre resentimientos, culpa y desamor

Sanar una herida emocional requiere tener valor para mirar hacia adelante, reconciliarnos con  nuestro pasado, y  no dejar que los pensamientos negativos te dominen.

El pasado no lo podemos cambiar pero lo que sí podemos hacer es cambiar la manera de verlo, con el aprendizaje adquirido y como vivimos en el presente.

 

Redacción Instituto Draco

Extraido de www.institutodraco.com

 

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Fui infiel, me siento mal, ¿qué debo hacer?

En un mundo donde las relaciones entre hombres y mujeres cada vez están más convulsionadas y los vínculos cada vez más endebles, ser infiel es un hecho frecuente, que si es bien enfocado puede convertirse en una oportunidad de crecimiento y madurez en la pareja. Ser infiel y sentirse mal es un síntoma de que puedes emprender cambios para construir una relación de pareja más satisfactoria y estable.

La infidelidad en una relación tiene matices que la hacen más o menos grave. Puede tratarse de una aventura pasajera  y aun así generar culpa sobre todo si nuestra pareja permanece en desconocimiento de nuestra falta. Un examen de conciencia puede resultar positivo para recapacitar y reconocer que pueden haber aspectos de mejora en tu relación, en dicho caso puedes convertir el hecho en una oportunidad de cambio.

¡Una actitud de rectificación acompañada de acciones concretas te servirá de mucho para resarcir el daño causado!

Recomendaciones que tienen que ver contigo

Trátate con generosidad y autocompasión, una desacertada decisión circunstancial no te define como persona, ni puede terminar  con una relación de pareja estable. Así que no te fustigues.

  • Sincerate comunicándole a la otra persona que sólo fue un encuentro pasajero,  que tienes una relación estable que deseas cuidar.
  • Evita toda comunicación  o contacto directo o por redes sociales con esa persona,  si insiste en mantener contacto, sé tajante y como medida extrema elimínale de tus contactos o bloquéale.
  • Reflexiona en torno a qué te llevo a la infidelidad. ¿Curiosidad?, ¿insatisfacción?, ¿despecho?. Identifica cuál pudo ser el detonante o factor que te llevó a ser infiel para que puedas manejar la situación.
  • Debes sincerarte  en primer lugar contigo, pues si sientes culpa es porque la infidelidad es un antivalor para ti,  de modo que debes descubrir por qué fuiste infiel, si tu pareja tiene algo que corregir es la oportunidad de buscar la manera de hacérselo  saber sin ponerte en evidencia, esto solo agravaría la situación.

Recomendaciones para con tu relación de pareja.  

  • Aumenta la comunicación con tu pareja. Conversa de eso que te molesta o causa insatisfacción. Pregúntale sobre ti,  qué cosas puedes mejorar. Esto les ayudará a fortalecer la confianza.
  • Compartan momentos gratos.  Realicen actividades placenteras juntos.
  • Rompe con la rutina, busca momentos para compartir inesperados, cultiva el erotismo y el romanticismo .

Convierte la falta en una oportunidad de crecimiento y madurez.

Aprender de la experiencia para valorar la sinceridad, reconocer el valor de la pareja, la transparencia en el manejo de la relación, implementar cambios en la comunicación será clave para superar el escollo de la infidelidad. Insistimos en no caer en el mea culpa sin cambios de actitud y comportamiento.

Lo importante del arrepentimiento es que genere cambios una vez reconocida la falta. No es necesario dar cuenta de la infidelidada a tu pareja eso sólo empeorará las cosas,  quien se atreve a confesar una infidelidad es un sincericida, pero quien se atreve a reconocerla y proponer cambios para mejorar su relación es una persona digna de volver a confiar en ella.

Si tu pareja se entera debes ofrecer certeza de tu amor para que vuelva a confiar desde el compromiso de la rectificación, pedir perdón de forma  genuina y desde el corazón.

Superar una infidelidad para ambos miembros de la pareja es difícil, pero si hay arrepentimiento verdadero, se valora lo construido y hay votos por salvar la relación,  con un compromiso de honestidad por parte de quien cometió la falta, ésta pudiera ser una oportunidad para fortalecer la relación de pareja desde el amor, el respeto y la comprensiónSalva tu relación . ¡Estás a tiempo!

 

Extraido de: Editorial Phronesis

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