QUÉ HACER CUANDO NO PUEDES LLEVAR A CABO TU PASIÓN O VOCACIÓN POR ENFERMEDAD.

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Usted se distrae demasiado

No se sienta mal. No es usted el único. Nuestro sistema de atención está programado para responder a cualquier cosa que sea placentera, amenazante o nueva. Es más, preferimos la novedad.”

¿Le ha pasado? Es un día en el que lo que menos desea es perder un solo minuto de su tiempo. Si no aprovecha hasta los milisegundos, no podrá acabar a tiempo lo que se ha propuesto. Llega a su oficina, le dice a su asistente: “Hoy no estoy para nadie”, cierra la puerta —si es posible, con seguro—, empieza a trabajar… y de repente… suena un mensaje de Whatsapp que le hace preguntarse quién será… ¿será su esposa para decirle que algo le ha sucedido a su hijo en el colegio?… ¿será ese contacto importante que no puede dejar de atender?… ¿será…? Y es así como decide tomar su celular y ver quién le está escribiendo. Y después de eso, toda su concentración se vino abajo.

No se sienta mal. No es usted el único. La persona promedio se distrae o la interrumpen cada 40 segundos cuando trabaja en la computadora. Nuestro sistema de atención está programado para responder a cualquier cosa que sea placentera, amenazante o nueva. Es más, preferimos la novedad, gracias a que nuestro cerebro se llena de dopamina, un químico placentero, cada vez que experimentamos algo nuevo.

Pero hay que terminar tareas y si nos distraemos cada 40 segundos no acabaremos nunca. Chris Bailey, escritor y consultor de productividad, sugiere estas estrategias para disminuir las distracciones.

  1. ESTABLECER METAS DIARIAS. Al iniciar el día, pregúntese: ¿cuáles son las tres metas que deseo cumplir al final del día? Lo que hace poderosa esta regla es que estaremos priorizando esas tres cosas e inconscientemente lucharemos por ellas hasta el final del día frente a otras tareas menos importantes.
  2. TRABAJAR EN COSAS DIFÍCILES Y HACER MÁS DE ELLAS. Muchas veces las distracciones surgen porque no nos sentimos suficientemente estimulados en lo que estamos haciendo. Es el momento de evaluar el trabajo improductivo y si es alto, será una señal de que se puede asumir proyectos más desafiantes.
  3. ESTABLECER UNA FECHA LÍMITE FICTICIA. ¿Tiene toda la tarde para escribir un informe aburrido? Asígnele solo 50 minutos. Este reto será un factor desafiante y novedoso para su inteligencia. Y de seguro, lo escribirá en menos tiempo.

Y, por cierto, en cuanto me senté a escribir este artículo, justo en el momento en que anotaba la frase “suena un mensaje de Whatsapp” del primer párrafo, alguien llegó a mi puerta y solicitó mi ayuda. ¿Sabe lo que hice? Me levanté para ayudarlo. No pude evitarlo. Solamente que, al ver que la ayuda demoraría más tiempo del que yo tenía previsto, le ofrecí unos rápidos consejos y le animé a encontrar la solución por sí mismo. Y por eso pude terminar este artículo en 45 minutos.

Autor: Patricia León Gonzalez

Extraido de Revista Perspectiva

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Pasos para detener a un manipulador

Caer en manos de una persona manipuladora te puede arruinar el día. Se aprovechan de personas empíricas o con buena voluntad.

Hay diferentes estrategias para tratar con personas manipuladoras. Algunas te pueden costar hacerlas más que otras pero el caso es que debes empezar ya si crees que alguien está manipulándote de alguna manera.

 

8 Pasos para detener a un manipulador: 

1-Defiende tus ideas:

No permitas que te utilicen ni te conviertas en la persona que apoyas sus ideas si no estás de acuerdo con ellas. Tienes tu propia opinión sobre las cosas, no tienes por qué elegir las ideas de otra persona y encima apoyarlas sin  creer en ellas.

2-Aprende a decir No

No intentes complacerles. Un manipulador siempre intentará llevarte a hacer y decir cosas que no deseas ni sientes. Deberás decir No a todo aquello que te hace sentir incómodo y que no forma parte de tus principios o valores.

3-Ignora lo que te dice y hace

A veces la ignorancia es la mejor estrategia para desarmar a un manipulador. Si no le haces caso en nada al final es muy posible que se canse al ver que no puede hacer nada contigo y se vaya en busca de otra víctima.

4-Nunca pidas su permiso

No pidas su permiso para hacer nada aunque sientas que no estás seguro de lo que haces. Confía en tu sentido común.  Es preferible que te equivoques que depender de la opinión de esa persona que sólo te está utilizando para su conveniencia.

5-No te comprometas con nada que no creas

Debes tener claro tus objetivos o propósitos.  Un manipulador siempre intentará llevarte por otro camino: el suyo, siempre a su favor.

6-Establece límites

Es muy importante establecer barreras ante un manipulador. De esta manera sabrás que llegado a ese punto no deberás ceder ante sus demandas. Esto te hará más fuerte y el manipulador sabrá que no te ha vencido.

7-No te sientas culpable

Un manipulador hará que te sientas mal si no haces lo que él o ella quiere. Se firme y no creas nada de lo que te diga. Intentará desacreditar cada cosa que digas o hagas hiriendo tu autoestima.

8-Devuélvele su propia manera de actuar

Hay personas que sólo se dan cuenta del daño que hacen cuando otros se lo hacen a ellos. Si todo lo anterior no te ha funcionado quizás es hora de actuar y devolverle lo mismo a esa persona que no para de hacerte daño.

 

Redacción Instituto Draco

Extraido de www.institutodraco.com

www.facebook.com/InstitutoDraco

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Cómo tratar con familiares tóxicos

Alguna vez todos hemos tenido que tratar con personas tóxicas ya sea con una pareja, un compañero de trabajo, un amigo.

En estos casos alejarse o romper la relación es la solución fácil. Pero cuando se trata de algún miembro de la familia y si éste vive con nosotros la situación se vuelve más difícil.  Caer en su “juego” es muy fácil, a veces incluso imitamos sus reacciones, para defendernos y nos volvemos tan tóxicos como ellos. Otras veces pensamos que ya cambiarán y la verdad es totalmente otra.

¿Cómo reconocer a una persona tóxica?

1-Se suelen sentir víctimas de las situaciones

2-Te hacen sentir culpables de los que les pasa

3-No respetan la intimidad de las otras personas

4-No dicen nada positivo

5-Intentan manipularte para que hagas lo que ellos desean

6-Quieren tener la razón en todo y por ello justifican cada acción que hacen

7-Intentan controlar tu vida e intentan absorber tu tiempo

Además son capaces de crear “dramas” o situaciones desagradables con tal de lograr sus objetivos.

A una persona tóxica no le interesa saber qué te pasa, no quiere escucharte, sólo quiere que tú le escuches y así poder manipularte fácilmente. Así que no te ancles a la idea de que ya cambiará, o está pasando una mala racha, porque entonces estarás cayendo en su trampa. Este tipo de pensamiento es muy común cuando se trata de familiares porque los lazos de sangre son más fuertes y en realidad deseas que la situación cambie.

 

Entonces ¿qué puedes hacer para defenderte de un familiar tóxico?

1-Primero deberás detectar el comportamiento tóxico o qué patrón sigue para poder actuar asertivamente.

2-Pon límites, de lo contrario no podrás salir del agobio que te supone esa situación

3-No intentes cambiar a nadie, el cambio debe salir de la persona y de nadie más

4-No des información personal ni hagas comentarios de otras personas con el familiar tóxico, pues acabará tergiversando tus palabras para utilizarlas en tu contra

5-Mantén la comunicación con esa persona a lo mínimo y básico

6-Intenta mantener la calma o callarte si te dice algún comentario fuera de lugar o hace algo que te pueda molestar, pues ahí está tu capacidad para evitar situaciones peores.

 

Y si te ves envuelto en un situación insostenible o en medio de una discusión deberás hacer lo siguiente:

1-Enfrentarte a la persona tóxica y decirle que su comportamiento es inaceptable.

2-Puedes explicarle cómo te sientes y que esperas que cambie su manera de actuar

3-Más que nunca deberás mantenerte firme en la postura de poner límites

4-Céntrate en la solución del problema

5-Rodéate de personas positivas que te escuchen y te den cariño

6-Utiliza técnicas de relajación como el mindfulness para poder sobrellevar el estrés

Si a pesar de todo esto no logras solventar la situación, si te sientes incómod@ y realmente tu bienestar y felicidad están en juego entonces deberás plantearte que la solución podría estar en alejarse un tiempo determinado o definitivamente de esa persona.

Redacción Instituto Draco

Extraido de www.institutodraco.com

 

www.facebook.com/InstitutoDraco

 

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Dices que sí, aunque prefieres decir que no…

Un buen conocido que es psicólogo y orientador profesional, me habló de uno de sus clientes en coaching de carrera profesional, y de su problema. Fue como un déjà-vu: ¡Sí, algo conozco del tema! !

Su cliente es un líder de equipo en una gran empresa. Un tipo que se involucra, que siempre está ahí para su gente, que siempre está atento a los deseos de sus clientes… Un ejecutivo, como muchos sólo pueden desear. Con cada fibra proyecta y muestra que quiere progresar, aspira conseguir los proyectos interesantes, es consciente de que tiene que mostrar compromiso (o “engagement” como les gusta llamarlo a algunos hoy en día) y lo hace.

Pero sigue insatisfecho. Por eso que contrata a mi amigo como coach para su carrera profesional: pero no progresa. Su jefe siempre le da los proyectos interesantes a otros. Colegas son ascendidos y él marca el paso. Lo considera extremadamente injusto y no puede explicarse a sí mismo por qué es así.

Nuestro amigo, el psicólogo, finalmente trata de dilucidar otra arista: “¿Alguna vez le has preguntado a tu jefe sobre ésto? ¿No? ¡Entonces hazlo, por favor!”

Una semana después habló con su jefe y le respondió: “Ya veo que te involucras, te esfuerzas y siempre estás ahí para todos. Realmente, también aprecio eso de ti. Pero los que progresan aquí, no son aquellos que siempre dicen que sí a casi todo, sino los que trazan límites y pueden decir que no, aunque sea desagradable, incluso si termina en fuertes diferencias o conflictos.

Desafortunadamente, muchas personas no son muy buenos para decir que no. Pienso, que ello no sólo es válido en el trabajo, sino también con respecto a la vida privada.

Un supuesto pequeño favor de un vecino, pero que lleva mucho más inversión de tiempo si se examina más de cerca; una solicitud de último minuto del jefe poco antes de la finalización del horario de trabajo; un deseo especial de un hijo, que debería hacerse realidad de inmediato, etc.  Hay miles de momentos en los que uno dice que sí, aunque uno hubiera preferido decir que no.

Y exactamente sucede lo siguiente: decir sí, pero querer decir no, es la causa de frustración y estrés. Y cuanto más sucede, más aumentan los niveles de estrés y la insatisfacción con uno mismo. Porque básicamente todo el mundo lo sabe: hubiese sido mucho mejor trazar un límite claro y manifestar respetuosa pero firmemente el propio punto de vista.

En el entorno profesional, pero también en la vida en general, sólo se puede asegurar que no se corre en la dirección equivocada, o que no se carga con demasiadas cosas propias y de otros, si se establecen límites y se dice que no de forma consciente y decisiva. Sólo así es posible concentrarse en las cosas que son realmente importantes. Es por eso, que algunas de las personas felices con su vida y que poseen una inteligencia especial, manifiestan que en buena medida es el resultado de lo que NO han hecho, porque han dicho que no.

¿Pero qué pasa si te resulta terriblemente difícil? Tal vez lograste construir una carrera laboral y una vida familiar, donde al decir sí a casi todo, luego de alguna manera las cosas se arreglan medianamente bien. Pero quizás de vez en cuando se te pasa por la mente, de que sería mucho mejor establecer límites más consistentes.¡Es decir, cómo pasar de un frecuente “sí” a un no-consciente!

Decir no, sin justificación:  exactamente. Te sugiero que digas que no a algo y que lo dejes como está. ¡Porque está bien decir que no! No tienes que irte y decir “déjame pensarlo” o dar razones fingidas. Porque puedes expresar tu determinación sin necesidad de justificar tu “no”. Eso se puede vestir educadamente, si a pesar de todo sigues siendo coherente y sin justificaciones. Es decir, algo así como: “no, lo siento, pero no estaré allí para la cena.” Punto. Sin “Porque yo…” o “No puedo, porque…”

Así es que: “No, no puedo hacer este trabajo ahora.

“No, no llamaré allí en tu nombre”

“No, gracias. No quiero eso.”

Sí, es así de simple.

Simplemente aguanta el “chaparrón” y admite ante tu contraparte, que acepte tu no en esta franqueza. Por favor, no pienses en cómo puedes complacer al otro de alguna manera por la puerta trasera. No necesita largas explicaciones. ¡Eso no es necesario!

Por ejemplo, si – por cualquier razón – no tiene sentido responder a la petición de un cliente, la respuesta debería ser: “No. He decidido no hacerlo.

Eso es todo. ¿Por qué dar siempre largas explicaciones? Esto sólo abre la puerta a las renegociaciones: “Si no es ahora, ¿qué tal el mes que viene? ¿Y el año que viene? ¿Qué tal si lo piensas de nuevo?

Sólo di “no” sin razón: “He decidido no hacerlo”.

Pero también puedes decir “no”, con una justificación después de un cambio de perspectiva.

En el momento en que se establecen límites claros y se dice que no, siempre hay una tensión entre el poder y la relación. Con el “no” tomas una posición y te pones en un alto estatus. Sí, esto a veces es a expensas de la relación. Siempre es bueno para la relación si dices que sí: “sí, con mucho gusto, por supuesto, no hay ningún problema”. Eso significa: si siempre dices que sí, todo el mundo te quiere mucho. Pero honestamente, tampoco no te toman muy en serio cuando se trata de temas complejos. Así que siempre existe la tensión entre el ejercicio del poder y el cultivo de las relaciones.

Por eso es prudente buscar maneras de hacerle saber a la otra persona, que si nos preocupamos por ella, aunque le digamos que no.

¿Cómo puedes hacer eso si te niegas a un trabajo? – Por ejemplo, proponiendo a alguien que pueda aceptar el trabajo u ofrecer alguna otra forma de apoyo. Asegúrate, sin embargo, de que lo que ofreces sea fácil de realizar. De lo contrario, es mejor que aceptes la solicitud original.

Pero aquellos que no pueden o no quieren ofrecer ayuda alternativa, deben tratar de formular la respuesta de tal manera que el rechazo sea en el propio interés de la otra persona. Para hacer esto, necesitas hacer un cambio de perspectiva y no dar la razón por la que es bueno que te niegues, sino la razón por la que es bueno para el otro. Esta es una forma muy elegante de negarse.

Por ejemplo: Se le pedirá que participes en un panel de discusión en un evento que te parezca poco interesante y que simplemente te tomaría demasiado tiempo, la respuesta podría ser: “Lo siento, estoy muy ocupado profesionalmente en este momento, pero puedo sugerirte a XYZ que hará justicia al nivel de discusión que buscas”.

O la negativa a escribir un prólogo para un libro: “Siento no poder escribir el prólogo de tu libro. No soy lo suficientemente competente en el campo para hacerlo correctamente.”

Así que intentas formularlo en el mejor interés del otro.

Para ambos tipos de “no” – los que no tienen justificación y los que la tienen después de un cambio de perspectiva – vale la pena practicarlo. Porque de esta manera se puede desarrollar un “desafío a la mente, la capacidad de decir no en el momento oportuno”.

El resultado: más autoestima y una vida con menor estrés. ¡Sólo inténtalo!

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¿Cómo nos define nuestro rol en la familia?

Dentro de un grupo familiar, cada persona tiene características únicas y genera relaciones diferentes con su entorno. De hecho, los vínculos que se crean desde la infancia con los padres y hermanos, determinan la forma de entender el mundo y enfrentarse a las oportunidades y dificultades de la vida. Así lo explica el psicólogo de Clínica Vespucio, Daniel Holloway, quien además se refiere a la importancia de dedicar tiempo de calidad a los hijos para promover su desarrollo.

Es común sentir que el lugar que cada hermano ocupa en la familia define algunos aspectos de su personalidad. Ya sea regalón, independiente, responsable o carismático, en muchos casos lo atribuimos a su condición de hermano mayor, de al medio o menor. “Efectivamente hay ciertos patrones de relaciones familiares que van generando esquemas o roles que luego utilizamos para enfrentarnos al mundo fuera de la casa”, afirma el psicólogo de Clínica Vespucio, Daniel Holloway.

De hecho, entre los hermanos se va generando un sistema propio en el que surgen lazos fraternos de cooperación y competencia, donde la atención de los padres es uno de los factores de mayor relevancia. Por otra parte, el especialista destaca que los primeros ensayos por alcanzar cierta autonomía ocurre también en estas relaciones, donde los hermanos “forman acuerdos entre ellos para ‘deshacerse’ un rato de los papás o dejarlos ajenos a sus actividades”.

Así, dentro de la familia se generan pautas relacionales que configuran los roles. Estos son verdaderos esquemas internos que determinan nuestra forma de pensar, sentir y actuar, incluso en la vida adulta. “Es un esquema práctico, simple y convencional desde el cual le damos sentido a lo que somos, y que comienza a construirse desde nuestro nacimiento”, afirma el psicólogo.

El lugar de los hermanos

Las características de personalidad de los hermanos tienen relación con la forma en que los padres van asumiendo la paternidad con cada uno de sus hijos. Por ejemplo, en muchos casos, los mayores son los que reciben más atención y, a su vez, también son los receptáculos de toda la ansiedad de los padres primerizos que no saben cómo enfrentar esta nueva etapa. “Generalmente son los que tienen las normas más definidas, considerando que mientras van llegando los otros hermanos, los papás tienden a relajarse con ciertas conductas”, destaca Daniel Holloway.

Uno de los aspectos más importantes respecto a la relación que se genera con los papás, es que debe existir cierta seguridad básica para los niños. Esto implica reconocer que ellos están presentes y destacar las habilidades propias de cada uno, ya que “si esto no está incluido a lo largo del desarrollo de los hijos, aunque sea con palabras o gestos pequeños, no les permitirá desenvolverse de manera fluida con su entorno”, asevera el especialista.

¿Cómo mejorar estos vínculos?

Considerando cómo nos definen los primeros vínculos que generamos dentro de la familia, existen medidas que los padres pueden adoptar para mejorar el desarrollo de sus hijos y las relaciones que ellos crean con el exterior:

  1. Tiempo de calidad

Es importante dedicarle a cada hijo un tiempo de calidad y cantidad suficiente. “Aunque sea media hora, estos momentos deben ser libres de celulares y televisión, priorizando lo que el hijo o hija quiere expresar, con el objetivo de conocerlos, saber qué está pasando con ellos, orientarlos, recibir su afecto y entregarles afecto”, asegura el psicólogo.

No existe un tiempo específico recomendado, ya que depende de la rutina de cada familia y el número de hijos. La idea es atender no sólo de forma grupal, sino que a su vez individual a cada niño como persona que tiene características distintas y únicas.

  1. Límites

Dedicar tiempo a los hijos es también una instancia para establecer límites, que son fundamentales para el desarrollo integral de los niños y su preparación para la vida adulta. Lo anterior, los ayuda a reconocer sus capacidades y posibilidades mientras desarrollan autorregulación, el manejo de las frustraciones y la autonomía. “Es inevitable que los niños demanden de los padres toda su atención y les exijan de forma inmediata la satisfacción de antojos y caprichos, lo importante es no ceder ante esto”, dice el profesional.

Además, los padres requieren tiempos de descanso y los niños deben aprender a reconocer y respetar esos espacios. Así, fijar límites ayuda a desarrollar creatividad ya que obliga al niño a buscar otras alternativas. “En la vida fuera de casa, muchas veces uno tiene que aceptar que existen cosas que no podrá tener o que quizás con esfuerzo alcanzará más adelante. Si uno les entrega todo a los hijos, no permite que ellos aprendan a manejar esa realidad por sí mismos”, advierte Daniel Holloway.

Además, si no existen límites, la satisfacción siempre es inmediata, por lo tanto los niños no aprenden a valorar lo que tienen. “Se fomenta la conducta del consumo, en la que todo se vuelve desechable, desde los objetos materiales hasta las relaciones”, concluye el especialista.

 

Foto portada: by Victoria Borodinova from Pexels

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¿Está la Industria de la Autoayuda realmente Rota?

Si ya pasaste por los libros de autoayuda tipo “El secreto del Secreto de la Ley de la Atracción para pedirle cosas al universo y manifestar tus deseos” …

Habrás descubierto que después de algunos intentos fallidos, empezás a pensar que estás teniendo problemas para manifestar tu realidad, y que la técnica para “atraer” la abundancia y la pareja ideal, le debe estar funcionando a todos menos a vos

¿Está la industria de la autoayuda y el crecimiento personal rota?

Para empezar, cuando se trata de lograr objetivos, no te van a faltar tácticas, gurus, cursos motivacionales. Y todos con la misma promesa: Hacer realidad tus más grandiosos sueños.

Honestamente, te enseñan tácticas para principiantes, y no te dan la claridad que precisás…

Así que ¿Te parece si aclaramos el tema?

Los nombres de esos programas son diferentes, pero generalmente la mayoría siguen el mismo proceso:

1. Decidí lo que querés, fijá tus metas.

2. Hablá de tus sueños con tus amigos y familiares

3. Poné una fecha límite

4. Separá la meta en pasos

5. Encontrá a alguien que logró ese objetivo, o uno similar, y modelá su actitud y sus creencias

6. Repetí afirmaciones todos los días hasta creer en eso

7. Tomá acción

8. Repetí los pasos 6 y 7.

Entonces… ¿Está la industria de la autoayuda y el crecimiento personal realmente rota? No. No hay nada de malo con estos pasos. Los pasos funcionan.

El problema está en si tu sistema de hábitos y tu sistema de creencias apoyan tus metas, o no. Es decir, si estás haciendo lo que debés hacer para tener los resultados que querés (enfocarte en las cosas correctas), y si realmente crees que los objetivos que te fijás son posibles.

Creer en que podés lograr tus objetivos, y concretamente hacerlo, funciona como un músculo (si, estoy comparando a la confianza con un músculo)… Si no lo entrenás, el músculo de la confianza se queda débil, flojo, pobre, inútil. Y entonces llegarás a la conclusión de que “tenés baja autoestima” ¿Te suena?

No importa cuánto desees o cuanto visualices o cuánto afirmes lo que querés manifestar… Cuando te pones metas grandes, precisás un sistema de hábitos y de creencias igual de grande, que las apoyen.

Por favor, ahora resistí la tentación de salir corriendo a decirle esto, a toda la gente que conocés. Tampoco los corrijas. Dejalos que sigan buscando la última fórmula para manifestar sus deseos, dejalos que sigan “probando cosas”.

A cambio voy a mostrarte por qué metas grandiosas + confianza débil, no funciona. O… ¿Por qué la mayoría de las técnicas para lograr metas, al final fallan?

Este es el proceso:

1. Te ponés una meta GRANDE (generalmente, ese mismo objetivo que hace años venís prometiéndote)

2. Pensás: “Este año va a ser diferente. Voy a motivarme más. Voy a esforzarme más que antes y así voy a lograrlo”

3. Hacés una larga lista de tareas, en la que escribís todas las cosas que te parece que tenés que hacer….

4. Das un par de pasos…

5. Y… ¡Boom! Enfrentás tu primer desafío, no entendés qué hacer, y te bloqueás. Ahora sí el resultado se ve más lejos que nunca.

Aprendedores del fracaso… ¡no malinterpreten! Por supuesto que el éxito se trata de pensar en grande, de tener objetivos audaces. Sin embargo, primero lo primero: Aumentar el impulso y fortalecer el músculo de la confianza, con micro-éxitos.

Es más… ni es necesario que tus micro-éxitos están relacionados con las metas GRANDES: simplemente, empezás a programar a tu cerebro a fijarte objetivos y completarlos. ¿Cuál es la razón hacerlo? Para progresar precisás impulso, y nada aumenta más el impulso como irte a dormir con la sensación genial de haber ganado el día.

La mayoría de las personas están tan hipnotizados por las historias sensacionalistas de logros grandiosos de gente como Steve Jobs, que se distraen y lo ven como algo insignificante… En realidad, las personas más productivas y exitosas, llegaron ahí dando incontables micro-éxitos.

Esta estrategia está basada en los últimos avances de la Neurociencia… ¿Qué pasa en tu cerebro cuando hacés algo y te sale Bien? ¿Qué pasa cuando hacés una cosa y conseguís lo que esperabas?

Se empieza a formar la creencia de que podés lograrlo. Y cuantas más veces tengas éxito en algo, mejor almacenará tu cerebro la información que te permitió lograrlo. Así es como lo convertís en un hábito. Así es como ponés tu éxito en piloto automático.

Entonces, así es cómo se ve la versión mejorada del proceso para lograr objetivos grandes:

1. Hacer una lista de todos los objetivos que te fijaste en el pasado, y que no lograste.

2. Seleccionar uno de esa lista que todavía quieras alcanzar.

3. Convertirlo en un mciro-éxito, en una meta que puedas lograr como máximo en una semana (ejemplo: 20 nuevos clientes por mes, se convierte en 4-5 clientes esta semana)

4. Ponerte en acción y completalo.

5. Elegir otro micro-éxito.

6. Completarlo.

7. Hacer esto hasta que tengas entre 3 y 5 micro-éxitos completos. Si querés, cada uno podría ser más grande que el anterior.

8. Ir por tu objetivo GRANDE.

Si usás este proceso, por favor, sé amable vos mismo o con vos misma. Lograr un micro-éxito es mucho mejor que sólo haber dado un paso. La estrategia de los micro-éxitos,  te ayuda a fortalecer tu confianza en que podés lograr objetivos, no sólo dar pasos.

Ahora la pregunta… ¿Cuál de tus objetivos podés convertirlo en un micro-éxito, que podrías lograr en menos de 5 minutos?

Por ejemplo:

  • Eliminar el estrés, puede convertirse en hacer tres respiraciones profundas en la ducha.
  • Escribir un libro, puede convertirse en después de desayunar, completar una frase, un renglón.
  • Hacer deporte o ejercicio, puede convertirse en subir por las escaleras en vez de usar el ascensor.

Escribime los tuyos en un comentario acá debajo del artículo.

Agustin Andrade

Autor y Comunicacor

www.agustinandrade.com

Extraido de Instituto Draco

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Ama cuando estés listo, no cuando estés solo

La relación más importante que debes cultivar es contigo mismo. Si no estás bien solo, no podrás estarlo con nadie más. Recuerda que reflejamos hacia otros lo que somos o cómo estamos en nuestro interior. Si no has cultivado el amor propio y tienes una baja autoestima, pues será maltrato y desamor lo que obtengas en tus relaciones de pareja.

Si no te quieres, respetas y valoras, nadie más lo hará por ti. De esta manera terminas siendo alguien vulnerable a la violencia y víctima de múltiples situaciones negativas.

Tanto hombres como mujeres con baja autoestima pueden terminar aceptando maltratos verbales, psicológicos y físicos de sus parejas. La razón de esta aceptación radica en la inseguridad. Se sienten culpables, no se creen lo suficiente o simplemente no quieren estar solos.

El miedo a la soledad…

Todas las personas buscan compañía. Está en la naturaleza humana ser un ser social. Sin embargo, muchos no entienden que la soledad es parte de la vida y que esos momentos resultan ser los más enriquecedores.

Tener miedo a que la pareja se aleje, casi siempre es confundido con amor. Nada más lejos de la realidad. En primer lugar, entendamos que el verdadero amor es libre. Por lo tanto, no debería importarte que ese hombre o mujer al que dices amar se aleje de ti. A veces el no aceptar una situación solo refleja el apego, más no el amor. Además, recuerda que a veces es preferible estar solo que mal acompañado.

En segundo lugar, cuando tenemos miedo a estar solos preferimos seguir con una persona que no nos aporta nada. Nos encontramos, entonces, ante la problemática de aceptarnos a nosotros mismo. ¿Por qué? Sencillamente porque tenemos miedo de conocernos, aceptarnos y escucharnos internamente.

El estar con alguien, por más negativo que sea, es una forma de no ver cara a cara lo que eres. Muchos se esconden detrás de sus parejas y se convierten en sus sombras. Esto resulta más sencillo que el autoconocimiento y la aceptación.

¿Cómo me beneficio de la soledad?

La soledad resulta ser el momento idóneo para conocernos. Nadie más que tú puede entenderte mejor y amarte más. Para conseguir el amor de otras personas, antes debes conseguir el amor propio.Somos un reflejo y recibimos lo que proyectamos. El estar solo es la oportunidad perfecta para hacer las paces contigo mismo. Para perdonarte, aprender a amarte y aceptarte. ¿Realmente te amas a ti mismo?

La mayoría de las personas tienen miedo a estar solos. No se dan cuenta que, el aprender a estar solos y vivir la experiencia, les permitirá valorar las relaciones con los demás. Además, el autoconocimiento es un factor que vale la pena cultivar. Para ello, lo mejor es la soledad.

Ama cuando estés listo, no cuando estés solo

El psicólogo y escritor Walter Riso nos entrega esta frase “Ama cuando estés listo, no cuando estés solo”. ¿Qué significa esto? Muy simple, no busques amar a alguien por miedo a la soledad, no estés con otra persona solo para sentirte acompañado.  El momento perfecto para recibir el amor, pues el amor no se busca, es cuando te sientes completo contigo mismo. Y no necesitas más compañía que tu ser.

En su obra los límites del amor. Walter Riso, nos habla de cómo buscamos la autorrealización en la vida de pareja. Cuando realmente deberíamos buscarla en nosotros mismos. Esta resulta únicamente un complemento de la realización personal. Por lo tanto, no es la realización misma.

Para concluir, nada mejor que la siguiente frase de Riso “Un amor maduro es el que integra el amor por el otro con el amor propio sin conflicto de intereses”. Por lo tanto, si no te amas a ti mismo, no estás listo para amar a otro. Si buscas tener pareja para evadir la soledad y estar acompañado. Entonces, no estás listo para el amor.

 

Escrito por: Editorial Phronesis

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La pregunta que te ayudará a poner límites, priorizar y distinguir buenas oportunidades

Muchas de mis lectoras y clientas me comentan que tienen dificultades a la hora de poner límites, decir que no con asertividad, saber priorizar y analizar eficazmente qué oportunidades aprovechar y cuáles declinar.

Es algo fundamental tanto profesional como personalmente saber diferenciar lo que de verdad es importante para ti y poder decir que no a todo tipo de oportunidades, compromisos o peticiones que, en realidad, no te vayan a aportar nada (o que requieran de ti mucho más de lo que te aportan).

Aunque ya he escrito sobre eso más de una vez (aquíaquí y aquí, por ejemplo), el otro día leyendo un resumen del libro The Coaching Habit de Michael Bungay Stanier descubrí una pregunta muy interesante que te ayudará a poner límites, priorizar y decidir qué oportunidades merecen la pena para ti realmente en este momento.

(Si no lo conoces, soy muy aficionada a Blinkist, una web donde puedes a acceder a resumenes muy bien hechos de muchos libros de desarrollo personal y profesional. Así luego puedo discernir cuales me apunto para leerlos enteros y cuales dejo por ahora porque con el resumen me ha bastado.)

 

Apunta la pregunta:

Si le digo que sí a esto, ¿a qué le estoy diciendo que no?

 

Por ejemplo, si dices que sí a quedarte mas tarde en una reunión, ¿a qué le dices que no? A pasar más tiempo con tus hijos, al gimnasio, a relajarte, al cine…

 

Y es que muchas veces nos apuntamos a todo casi sin pensarlo, porque no te atreves a decir que no directamente o porque de verdad crees que es una buena oportunidad. Y, en consecuencia, muchas veces te encuentras agobiada, con demasiados compromisos y casi sin tiempo para ti.

Esta pregunta es muy eficaz para ayudarte justo en esos casos, es para guardártela y tenerla siempre presente.

Yo es algo que hago automáticamente en mi cabeza cada vez que me proponen algo.

Ni lo pienso, voy analizando cuánto tiempo me quitará, qué resultados me dará, a qué hora llegaré a casa, cuanto me costará, etc.

De hecho, te recomiendo que para cada tarea, proyecto u oportunidad que te surja te hagas estas preguntas que yo me hago automáticamente siempre y que Michael también menciona en su libro:

¿Qué te exigirá esa nueva oportunidad?

¿Cuál es el plazo, la fecha límite?

¿Cuánto tiempo te va a llevar?

¿Por qué lo haces?

¿Que más tienes que conseguir para poder terminarla?

Así te resultará mucho más sencillo determinar si hacerlo o no.

Y, como les digo siempre a mis clientas, procura no responder al momento cuando te pidan o te surja algo.

Considera toda la información que necesites antes de comprometerte y, cada vez que digas que sí o que no, asegúrate de entender bien por qué lo haces.

Yo desde luego lo pongo en práctica desde casi siempre y es una manera asertiva, eficiente y eficaz de tomar decisiones.

Cuéntame tú en los comentarios, ¿te planteas algo de esto cuando aceptas un nuevo compromiso u oportunidad?

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La Dra. Aida Baida Gil, coach certificada y fundadora de www.coachdelaprofesional.com se dedica a ayudar a las mujeres profesionales que se sienten estancadas o insatisfechas y que están listas para avanzar profesionalmente, establecerse por su cuenta o redirigir su carrera.

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Adiós castigos: La diferencia entre poner límites y castigar.

Poner límites no es castigar. Mientras los límites ofrecen contención y seguridad, los castigos empobrecen la autoestima y generan sumisión y resentimiento. Cuántas veces hemos escuchado ese erróneo “te castigo por tu bien”. El castigo es una pena que se le impone a quien ha cometido una falta. La intención es clara: hacer pagar al otro por su error. ¿Eso es lo que queremos los padres? No, lo que buscamos es educar. La evidencia de años de investigaciones señalan que el castigo es ineficiente en términos de aprendizaje y que los cambios en la conducta ocurren por las razones equivocadas: el niño deja de pelear con su hermano o hace la tarea por temor.

Los niños necesitan límites claros y padres coherentes para sentirse seguros y adaptarse satisfactoriamente a su entorno. Los padres debemos corregir los comportamientos inapropiados, mostrando alternativas, dando libertad para elegir y brindando oportunidades para poner en práctica. Y también queremos proteger. Surge entonces el desafío de encontrar el equilibrio entre protegerlos y darles el espacio para que tomen sus propias decisiones. No es fácil encontrar ese punto medio que le brinda al niño las oportunidades de actuar y aprender de la experiencia, resguardando su seguridad y la de su entorno. Saber el “rallado de cancha” que necesita un niño en cada momento de su vida es fundamental para educarlo y cuidarlo. No todos los niños necesitan lo mismo ni de la misma manera, pero todos necesitan un marco donde moverse, saber “hasta dónde”. Igualmente importante es que quien los eduque los trate con respeto y se mantenga emocionalmente conectado. Esta conexión significa estar disponible, estar atentos y concientes de nuestros propios estados internos, mantener la paz interior para ofrecerla al niño si pierde la suya, intentar comprender lo que está sintiendo el niño y ayudarlo a tener mayor comprensión de sí mismo y de la situación. Necesitamos nuestro espejo.

Al establecer límites razonables, el niño logra desarrollar paulatinamente el deseo genuino de cooperar sin la amenaza de castigos o el estímulo externo de premios. De esta manera, va siendo capaz de orientar sus comportamientos según su ética personal, según los valores que ha ido internalizando libre y concientemente.

En concreto, si le pedimos a nuestro hijo que ordene sus juguetes antes de salir al patio y no quiere hacerlo, ¿qué es poner un límite sin recurrir al castigo? Si es preescolar, es invitarlo a recoger los juguetes, tomando el protagonismo en la tarea, explicándole por qué es importante ordenar y conformarse con que tome uno o dos y los ponga en el baúl. Si tiene 4 o 5 años, se le explica y se buscan alternativas en conjunto (trasladar el desorden a su pieza, ayudarle); convertir el momento de orden en un momento entretenido de conversación o de risas también podría incentivar su cooperación. Si el niño es más grande, se le recuerda que los juguetes deben quedar ordenados antes de salir a jugar. Si va pasando el tiempo, se le anticipa que va a tener más tiempo en el patio si ordena pronto, ya que luego viene la hora de comer. La idea es transmitir las consecuencias de sus decisiones en base a ciertos límites, dejándole la responsabilidad de elegir y respetando su decisión. En lugar de muchos “no”, poner límites es también mostrar el gran espacio que queda para los “sí”.

Siempre validaremos su emoción. Mostraremos los límites de una manera compasiva (“entiendo que estés cansado, yo te ayudo a ordenar”, “entiendo que es fome ordenar, pero podemos pisar tus juguetes y caernos si los dejamos en el piso”) y se sentirá comprendido y respetado. Puede que ordene, puede que no. Validar sus emociones no es un medio para controlarlo y lograr que coopere, sino una forma de confirmarle que puede exteriorizar su molestia y estaremos a su lado acompañando su frustración.

La versión castigo de este ejemplo sería “no sales al patio porque no ordenaste”.

El objetivo del límite es que el niño pueda pensar en las consecuencias de sus comportamientos y elegir. Puedo ordenar y salir al patio o esperar otro rato y aplazar la salida, lo que hará más corto el tiempo de patio porque la hora de comida se acerca. El objetivo del castigo sería que el niño lo pase mal al quedarse sin patio porque no ordenó. El impacto del castigo en el niño es de una imposición, se sentirá chantajeado, su reacción dependerá de su edad y de su personalidad, pero su autoestima no quedará indemne. El impacto de ponerle límites es distinto; tampoco va a gustarle, pero tiene la opción de elegir sabiendo las consecuencias de las opciones y puede contar con algunas opciones. Los límites son una especie de “sí, pero hasta aquí”.

Lo más relevante es recordar que el respeto y la relación están por sobre el orden de los juguetes, por sobre las tareas, por sobre todo lo demás. Primero nuestra relación, luego lo demás. Seamos honestos y no disfracemos de límites a los castigos.

Al establecer los límites con respeto y mantenernos emocionalmente conectados a nuestros niños, estamos ayudándole a desarrollar su capacidad de autorregulación y a comprender los límites inherentes de la vida, mientras respetamos su individualidad.

Psi. Angelina Bacigalupo O.

Psicóloga Clínica Acreditada por la CONAPC

Especialista en Psicoterapia Infanto Juvenil

 

Ver artículo: Adiós castigos: ¿Por qué los castigos están en vía de extinción?

 

 

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