¿Por qué nos enamoramos? ¿Será culpa de cupido?

Todo aquello que tiene que ver con el amor, desde el maternal hasta el curioso hecho de que algunos logren permanecer felices por décadas con la misma pareja, o que otros sean incapaces de jamás forjar una relación duradera, es culpa de una hormona. Sí, al parecer, las cosas del amor no son tan caprichosas como aparentan.

Una hormona -y no Cupido- podría ser la responsable.

Según Gareth Leng de la Universidad de Edimburgo y experto en el cerebro, la hormona oxitocina ayuda a forjar lazos permanentes entre amantes tras la primera oleada de emoción.

La hormona actúa «cambiando las conexiones» de los miles de millones de circuitos cerebrales.

Comportamiento maternal

 

Al explicar cómo se enamora el cerebro, Leng señala que la oxitocina ayuda a afianzar el vínculo entre una madre y su bebé, y se produce tanto durante un parto como un orgasmo.

Lo que hace es funcionar como un «interruptor central» en el cerebro, que abre nuevos patrones de interacción entre las células nerviosas.

Pero, al explicar por qué algunos cerebros no se enamoran, Leng le da una excusa fisiológica a los tantos (y tantas) aficionados al principio de una relación y detractores del «mañana».

Y es que quienes tienen menos receptores cerebrales de los que se necesitan para recibir la oxitocina pueden tener dificultades al tratar de establecer lazos permanentes con su pareja.

En serio

Varias investigaciones han descubierto que la hormona, que es producida en grandes cantidades por el cerebro durante el parto y cuando hay actividad sexual, es importante para incitar el comportamiento maternal en los animales.

“¿Cómo una sola exposición a la oxitocina -por prolongada que sea- puede producir tales cambios de conducta?, no sabemos, pero estamos tratando de encontrar la respuesta”. Gareth Leng

Su papel crucial en la vinculación sexual fue observada por científicos estadounidenses que estudiaban las costumbres de los ratones de pradera.

Leng explica que «los ratones de pradera tienen una sola pareja toda la vida y ese lazo se establece durante 48 horas de intensa actividad sexual que es también la primera experiencia sexual». «Durante ese período, grandes cantidades de oxitocina son producidos en el cerebro», agrega. «Los ratones de pradera tienen receptores de oxitocina en diferentes partes del cerebro y los científicos descubrieron que si bloquean esos receptores, no se establece ese vínculo en las hembras».

Aún no está claro cómo una sola exposición a la oxitocina -por prolongada que sea- puede producir tan profundos cambios de comportamiento, pero se está investigando.

«Comprender el proceso es esencial para entender cómo las drogas pueden influenciar el genio y el comportamiento -para bien o para mal», concluye Leng.

Fuente: http://news.bbc.co.uk

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¿Las palabras hieren más que los hechos?

Las palabras importan más de lo que podríamos imaginar. Investigaciones previas explican cómo nuestro vocabulario habla de nuestra personalidad, y de hecho, se ha demostrado que la forma en que escribimos y nos expresamos puede revelar datos sobre nuestra identidad y carácter.

Algunos creen que las acciones están estrechamente relacionadas con lo que una persona realmente quiere comunicar, es decir, que las personas actuamos con base en nuestros deseos inconscientes. Por esto, muchos opinan que “las palabras se las lleva el viento” y que, para poder comprobarlas, debe existir una muestra que sustente lo que se ha dicho.

Un ejemplo común puede verse en las relaciones de pareja. “Rodrigo dice que ama a Carla, pero ella no siente que sea así. Él no le envía mensajes de texto ni le trae flores, por lo tanto, se pregunta: ¿cómo puede realmente amarla pero no hacer ninguna de estas cosas? Seguramente, es solo palabrería”. 

Pero el lenguaje no es solo un conjunto de palabras asociadas a significados que heredamos y aprendemos social y culturalmente. En realidad, el lenguaje es, ante todo, una forma de comunicar y transmitir emocionesEs ahí donde incluso el tono y la expresión facial comunican.

Las palabras tienen un gran impacto en la mente de las personas, bien sean positivas o negativas, pueden dejar una huella difícil de borrar. No obstante, este efecto solo tendrá poder si las palabras vienen de una persona significativa para nosotros, como nuestra pareja, un familiar o un amigo.

A lo largo de la vida, es muy posible que recibamos comentarios desafortunados o incluso maliciosos. La mayoría de ellos van y vienen, y no dejan huella alguna en nosotros. Los que sí dejan marca y cicatriz son los que vienen de boca de seres queridos, es entonces cuando las palabras parecen herir mucho más que los hechos. 

Cuando el arma letal está en la boca

Paul Watzlawick, un célebre psicólogo austríaco experto en comunicación y lenguaje, enunció una interesante teoría a la que llamó «desconfirmación». En ella, se refleja el poder destructor de las palabras en la comunicación humana y las formas más comunes en las que el proceso comunicativo, a veces dañino, se lleva a cabo:

  • La desvalorización: en este tipo de comunicación, se hace uso de un determinado tipo de palabras que buscan disminuir el valor (o autoestima) de la persona. Se le quita importancia a todo lo que hace o dice, se usa un lenguaje que la desacredita y que le resta valor a toda su figura, a toda su esencia. Es algo realmente destructivo.
  • La descalificación: en este caso, lo que se busca no es desvalorizar sino «invalidar». Se va un paso más allá y aparecen frases como «no sirves para nada», «eres la persona más torpe del mundo», «no le llegas a la suela de los zapatos a nadie».
  • La desconfirmación: tipo de comunicación que puede llegar a anular por completo a una persona. Si en las anteriores definiciones quitábamos valor y humillábamos a alguien, aquí se procede a «ignorarla», lo que se traduce en una negación de sus necesidades básicas y deseos más profundos.

Muchas personas que afirman que estos golpes invisibles duelen mucho más que cualquier tipo de maltrato físico, y muchos preferirían una paliza antes que tener que soportar el duro impacto del maltrato psicológico.

Lo cierto es que, ante la interrogante de si las palabras son más dolorosas que los hechos, todo es relativo y depende de nuestra estructura emocional, es decir, de qué tan relevante es el lenguaje verbal en nuestra vida en comparación con las acciones. Desde luego, no puede negarse que el uso del lenguaje es fundamental para nuestra vida social y cultural, razón por la cual los psicólogos y psicolingüistas han estudiado ampliamente los procesos involucrados en hablar y escuchar, leer y escribir.

Otro objetivo especial ha sido comprender cómo las personas con antecedentes educativos y culturales distintos difieren en su uso del lenguaje, por ello, vale la pena tener en cuenta que todos empleamos conceptos y expresiones diferentes para comunicar nuestras ideas o sentimientos, y esto no siempre significa lo mismo para todos. De ahí la importancia de cuidar especialmente las palabras que elegimos y recordar que cada una de ellas puede conmover realmente la vida de alguien, ya sea para bien o para mal. 

 

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El crecimiento personal como clave del éxito

Aunque la familia y la cultura influyen grandemente en nuestra manera de ver el mundo, nadie nace con conocimientos o creencias implantadas, el aprendizaje se va dando a lo largo de la vida según nuestras experiencias personales y, al final del camino, nadie más que nosotros tiene el poder para decidir qué florece y no en nuestra mente.

 

El crecimiento físico del ser humano se desarrolla por etapas hasta que llega un momento en el que todo deja de crecer. A diferencia del cuerpo, la personalidad, la cognición y el Yo no tiene límites, es lo que llamamos crecimiento personal y se define como el conjunto de actividades y decisiones que nos conducen a hallar los elementos ideales para sentirnos bien con nosotros mismos, desarrollar nuestras habilidades y fortalezas, y convivir armónicamente con el entorno. 

Aunque el crecimiento personal es parte inherente del ser humano, no ocurre por inercia ni mucho menos sin esfuerzo alguno; crecer interiormente solo es posible cuando nos permitimos afrontar los obstáculos y transformar el sufrimiento. Tampoco es un proceso que ocurra de un día para otro, sino más bien el resultado de un largo camino de aprendizaje que toma años recorrer hasta descubrir la mejor versión de nosotros mismos.

¿Por qué es importante el crecimiento personal?

Muchas veces olvidamos lo importante que es trabajar nuestro interior con el mismo ímpetu que dedicamos a construir una vida exterior sólida. Nos preocupamos por cómo nos vemos físicamente más que por el modo en que nos sentimos; nos vamos estancando en la rutina y perdemos la habilidad para disfrutar de la vida, apreciar las cosas que realmente importan y hacer oídos sordos a la crítica malsana.

Todos deberíamos establecer, como prioridad número uno, hallar la fórmula personal para una vida plena y evitar que los problemas se conviertan en una excusa para ser infeliz. El crecimiento personal facilita (y, a veces, posibilita) comprender las pautas para una experiencia humana enriquecedora, un paso por la tierra lleno de dicha y esperanza.

A través de la decisión de crecer interiormente, somos conducidos a obras de arte que cambien nuestra visión del mundo, libros e historias que nos inspiran a abrazar una causa, gente positiva que se convierte en modelo a seguir, amigos que nos tocan el corazón como si fueran hermanos y viajes increíbles que nos llevan a enamorarnos perdidamente de la vida.

 

La esencia del éxito personal

El éxito es una consecuencia, no un accidente; por ende, es producto de las decisiones que tomamos para mediar y contribuir a nuestro camino de crecimiento personal. 

Ser exitoso no tiene nada que ver con el dinero o la acumulación de bienes materiales, sino con habernos encontrado a nosotros mismos de forma honesta y sincera, alcanzando un estado de paz, aceptación y amor propio innegociable.

A continuación, tres pistas para entender mejor de qué se trata el éxito personal y cómo el crecimiento interior es su principal jardinero.

1. Eres capaz de trabajar por ti mismo el autoconocimiento

Has llegado a una etapa maravillosa de la vida en la que no temes dirigir la mirada a tu interior para descubrir aspectos de ti mismo que quizás nunca habrías imaginado.

La vida moderna dificulta contar con espacios de introspección que permitan echar un vistazo a las ventanas del alma, pero ser capaces de desconectarnos del mundo diario para dedicar tiempo a nosotros mismos es una clara señal de crecimiento y éxito personal. 

Algunas prácticas introspectivas que han demostrado ser eficaces son la meditación, el ejercicio o dar un paseo a solas. Cualquiera de ellas puede proporcionarnos las condiciones necesarias para potenciar nuestro autoconocimiento y conectarnos con nuestras emociones.

2. Te resulta más sencillo manejar y superar los bloqueos

Un bloqueo es cualquier barrera personal (física o emotiva) que nos impide hacer algo o explotar al cien por ciento nuestro potencial.

Todos atravesamos bloqueos en algún punto de la vida, nos sentimos paralizados, incapaces de lograr nuestras metas y terriblemente lejos de las soluciones que tanto deseamos encontrar. Aunque sea difícil hacer a un lado la frustración y la impotencia, debemos saber que el primer paso para superar cualquier bloqueo es darse cuenta de su existencia, aceptar su origen y reconciliarnos con él.

Solo así es posible gestar un cambio permanente y dar un paso importante hacia nuestro desarrollo personal.

3. Has logrado aceptar y respetar la diversidad, que ahora reconoces como un ingrediente maravilloso de la vida

Vivimos en un mundo diverso y cambiante. Si percibimos la diversidad como una amenaza y no como una oportunidad de crecimiento, será imposible dar cabida al desarrollo personal. 

La estrategia es convivir amablemente con la realidad, aunque no coincida con nuestros valores personales. Esto no significa que debamos estar de acuerdo con todo y con todos, significa: escuchar, valorar lo positivo, estar abierto al diálogo y quedarse con lo bueno.

El desarrollo personal se relaciona estrechamente con la capacidad de aprender cosas nuevas, modificar nuestras perspectivas y cambiar de opinión, siempre que ello contribuya a nuestro bienestar. Estas son posibilidades que permitirán expandir nuestra mente a un mundo nuevo, menos hostil y más próspero.

Extraido de: Editorial Phronesis

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Tipos de duelo amoroso: por el amor que dejó de ser y por el imposible

El duelo es una respuesta física y psicológica ante la pérdida; consiste en un proceso universal de despedida que todos atravesamos alguna vez en la vida, independientemente de nuestras creencias y cultura.

Comúnmente hablamos de “duelo amoroso” cuando ponemos punto final a una relación de pareja, pero, ¿sabías que existen también otros tipos de duelo sentimental? Está, por ejemplo, ese duelo que vivimos cuando llega la hora de aceptar que nuestra historia de amor soñada es imposible, o que nuestro afecto no será correspondido jamás.

Visto así, el duelo amoroso no ocurre solo cuando decidimos acabar con un vínculo de pareja “real”, sino también cuando ponemos fin a una “relación imaginaria”. 

Tipos de duelo amoroso que no sabías que existían

Por la ruptura que viste venir

Un duelo anticipado es aquel que somos capaces de prever, sabemos que se acerca y una parte de nosotros se alista silenciosamente para la gran despedida. Muchas veces preferimos no pensar en ello, fingimos que todo está en orden y que quizás la ruptura no sucederá realmente.

A menudo experimentamos este tipo de duelo cuando tenemos una pareja con una enfermedad terminal, o cuando alguno de los miembros de la relación planea mudarse de ciudad o país. Son habituales los sentimientos de tristeza, irritabilidad, ira, traición e impotencia.

Por el rompimiento que, en el fondo, hace mucho querías

A veces, puede que tengamos que pesar y decidir entre dos deseos completamente opuestos: poner términos a una relación o continuar con ella. Es entonces cuando hablamos de ‘duelo ambiguo’ o ‘duelo confuso’. La ambigüedad en cualquier situación significa que es difícil precisar exactamente lo que nos molesta y lo que no. Cuando se trata de un duelo, significa que la pérdida es difícil de definir o evaluar, quizás porque no estamos seguros de haber perdido en realidad. Puede suceder que, muy en el fondo, sintamos alivio porque la relación venía causándonos zozobra o angustia.

Por ese ‘Adiós’ que nunca tuvo una ‘Bienvenida’

No hace falta tener una “relación formal” ni mucho menos estable para vivir un duelo amoroso. El duelo abreviado describe una fase de tristeza y dolor real, aunque de corta duración, y ocurre cuando no hay un fuerte apego a la pérdida. Un buen ejemplo son los amores de verano, los romances vacacionales o los amoríos entre personas que laboran temporalmente en una misma oficina.

Por aquel amor tan profundo que te niegas a creer que todo acabó

Es quizás el tipo de duelo más difícil de superar, ya que implica una respuesta automática de supresión del dolor. Las personas que atraviesan este duelo amoroso a menudo ocultan sus sentimientos tras excusas como: “No tengo tiempo para estar triste”, “La vida es como es, no vale la pena deprimirse”, “Soy fuerte, puedo con esto”…

Esta forma de afrontar el sufrimiento es un grave problema porque, si las pérdidas no se procesan, tomarán la forma de dolores de cabeza, dolores de estómago y enfermedades inexplicables, todo consecuencia de la somatización. Progresivamente, este duelo sin resolver nos impedirá avanzar en la vida y nos cerrará las puertas a nuevas relaciones, pues el historial de pérdidas no ha sido procesado.

Es conveniente tomarnos muy en serio los posibles efectos de un duelo reprimido, que pueden acarrear dificultades a futuro en todas las áreas de nuestra vida.

Por ese ‘alguien’ a quien no amabas, pero te hizo recordar a quien sí amaste

¿Alguna vez te has descubierto llorando a cántaros por alguien a quien no querías tanto? El duelo exagero ocurre cuando hay un efecto acumulativo de pérdidas o desengaños amorosos. Quizás, hace 10 años el gran amor de tu vida se marchó sin dar explicaciones, o se casó con otra persona; tú creíste haberlo superado, pero resulta que no.  Un día, la ruptura con alguien a quien conociste hace poco te duele tanto como la de hace 10 años, y descubres que aún te sientes abrumado por la tristeza, el dolor y la decepción. Es otra persona la que ahora despides, pero de alguna manera, todo está conectado.

Por esos amores platónicos que solo existen en nuestra imaginación

El duelo exagero aplica también para los amores platónicos o imaginarios. Incluso puede que suframos más por un amor platónico que por un noviazgo real; la razón es meramente psicológica: idealizamos a nuestros amores platónicos, nos convencemos de que no existe nadie mejor en el mundo, y que solo con esa persona podríamos ser felices.

El ciclo sano del duelo

Hay cinco etapas del duelo que fueron propuestas por primera vez por Elisabeth Kübler-Ross en su libro On Death and Dying (1969):

  1. Negación y aislamiento. La negación es un mecanismo de defensa común que amortigua el impacto inmediato de la pérdida y adormece nuestras emociones. Es una estrategia para escondernos de los hechos y refugiarnos en la esperanza.
  2. Ira. A medida que la negación se vuelve insostenible, la realidad y el dolor resurgen, así que nos protegemos con la ira. Culpamos a nuestra ex pareja, a su familia, a nuestros amigos… Cualquier objetivo es bueno con tal de poder dirigir nuestra impotencia y frustración a alguien.
  3. Negociación. La tercera fase nos motiva a hallar mecanismos de conciliación. Para ello, retomamos el contacto con nuestra ex pareja, con la esperanza de poder solucionar las cosas. Es un intento de negociación con el fin de evadir el dolor. Es normal que sintamos también culpa y remordimiento en esta etapa: comenzamos a creer que todo fue nuestra responsabilidad y que debimos haber actuado diferente.
  4. Depresión. Puede ser de dos tipos: privada y sutil (cuando nos retiramos por un tiempo para asimilar la despedida), o agitada y mediada por el arrepentimiento, donde nos inquieta la idea de no haber pasado suficiente tiempo con el ser amado, no haber sido lo suficientemente entregados o no haber valorado su presencia.
  5. Aceptación. Finalmente, llega la aceptación, la cúspide del duelo donde somos capaces de mirar atrás y ver lo ocurrido como un obsequio de la vida, un aprendizaje que nos ha convertido en mejores personas.

Todo duelo amoroso es único e irrepetible. Solo quien lo vive puede de dar testimonio de él. Se entiende que el ritmo de aceptación de un evento doloroso varía de una persona a otra; las etapas descritas anteriormente solo sugieren una etiqueta para la infinidad de emociones que se perciben durante el duelo, pero no un orden obligatorio.

Incluso curarnos el alma es una declaración de libertad.

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¿Cómo sobrevive el amor en tiempos de redes sociales?

El amor puede cambiar por completo la forma de pensar de los amantes. La literatura y el arte han dado buen testimonio de ello a lo largo de la historia. El amor también puede ser peligroso, muchas personas no saben manejar un sentimiento, a ratos, intenso e impredecible como la vida misma, lo que hace que las cosas tiendan a salirse de control con facilidad, en especial cuando las redes sociales forman parte activa de nuestra vida.

Hemos sido movilizados hace mucho hacia la era digital y, nos guste o no, Internet ha llegado para cambiar nuestra manera de vivir, relacionarnos y amar. Hoy podemos mantener contacto en tiempo real con personas a miles de kilómetros y, gracias a ello, el amor ha ganado terreno en condiciones extra-fronterizas, debilitando las barreras que hace algunos años dificultaban los amores a larga distancia.

Según las estadísticas del reporte anual The Global State of Digital in 2019, publicado por las agencias de marketing digital Hootsuite y We Are Socialel 45% de la población mundial utiliza redes sociales. Esto significa que casi la mitad del mundo está conectado a una red social, como Facebook o Instagram, diariamente.

Las cifras nos hacen ver el gran impacto que ha tenido la web en el mundo y cómo, al día de hoy, es casi imposible que una relación amorosa no se vea afectada o influida de algún modo por ello.

Lo más relevante del informe

Facebook es la red social más utilizada en el mundo, seguida de YouTube y WhatsApp. Otro dato importante del estudio es la cantidad de tiempo que las personas invierten en plataformas sociales a nivel mundial: la media es de 6 horas 42 minutos por día, lo que equivale al 26,75% del día (cifra elevada que dispara las alarmas). 

Todos hemos visto que el uso frecuente de dispositivos electrónicos, como teléfonos celulares y computadores, es causa de discusiones y discrepancias en las parejas modernas. Facebook e Instagram permiten al usuario intercambiar comentarios, fotografías y ‘Likes’ que, si bien no dejan de ser expresiones muy personales de simpatía o apatía, pueden llegar a causar muchos problemas en una época en que los celos trascienden los límites geográficos.

El uso de WhatsApp también es motivo de discusiones; detalles como la última hora de conexión, los mensajes en visto, las fotos de perfil o los estados son fuente de caos en muchas relaciones, e incluso hay quienes prefieren desistir del amor antes que luchar contra las necesidades de conectividad del siglo XXI.

¿El uso excesivo de redes sociales es perjudicial en las relaciones de pareja?

Con frecuencia, se habla de los efectos negativos de las plataformas sociales más que de los posibles efectos positivos. Hay expertos que aseguran que la socialización está en descenso y que cada vez interactuamos menos entre nosotros producto de la hegemonía de las redes sociales. Otros opinan que, gracias a la era digital, las relaciones de pareja ya no son tan estables y duraderas como en el pasado; además, lo fácil que resulta acceder a cierta información y establecer contacto con una persona podría influir en que las infidelidades sean más comunes. 

Aún así, debemos recordar que la tecnología es un recurso y el uso que le damos es lo que define si aportará o restará a nuestro bienestar. Sí, hay que reconocer que gracias a ella se facilitan opciones de comunicación diversas, pero esto no transforma a una persona o modifica sus principios de la noche a la mañana.

Alguien que le es infiel a su pareja lo será de cualquier manera, independientemente del uso de redes sociales. La tecnología simplemente facilita detectar u ocultar un engaño (según sea el caso), pero la calidad de la relación dependerá, siempre, de la interacción, confianza, aceptación y respeto entre sus miembros.

¿Se puede tener una relación estable si ambos poseen redes sociales? 

La respuesta es un rotundo . Todo se trata de fortalecer el entendimiento mutuo, el respeto a la privacidad y la lealtad.

Las plataformas sociales pueden ser muy positivas si se usan con moderación: nos posibilitan mantenernos al día, socializar con personas que comparten nuestros intereses y acercarnos a aquellos que están lejos. La clave será siempre mantener un equilibrio, y usar las redes de forma positiva y productiva. Así haremos que el amor sobreviva en la era digital.

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Preso de un “amor”

Para mí, ella era la mujer ideal: inteligente, agraciada, físicamente hermosa, sentimentalmente encantadora; la veía como una de esas personas que siempre quisieras tener a tu lado, de esas que alegran tu día con solo estar presente. Conquistarla fue difícil pero con algo de romanticismo a la antigua lo pude lograr.

Era la relación más increíble que haya existido; la gente podía sentir el amor que derrochábamos cuando estábamos juntos.

Misteriosamente, empezó a cambiar su forma de ser conmigo. No soportaba verme con alguien más; ya fueran amigos, compañeros de trabajo e incluso familiares. Sus reclamos me parecieron inocentes en un principio: los aceptaba sumisamente porque realmente estaba enamorado de ella y no quería perder a tan maravillosa mujer. Con el tiempo, todo fue empeorando, pues no le gustaba que hiciera planes con personas diferentes a ella y en varias ocasiones, tuve que recurrir a mentiras para no discutir con ella. Me sentía decepcionado de la persona que más amaba y el poco interés en cambiar. ¿Por qué no puedo dejarla si ya no es como antes? Esa pregunta me rondaba día y noche. Analizaba una y otra vez si yo había fallado en algo pero todo estaba en orden. Cuando más inmerso estaba en la monotonía, me recomendaron una herramienta que me ayudó a entender que no debía permitir que el amor me ganara. El amor propio siempre debe estar por encima de cualquier cosa y situación; aunque mi amor por ella era inmenso, debía prevalecer el bienestar propio. Luego de hablar en muchas ocasiones sobre el tema y no ver ningún resultado positivo, decirle adiós no fue lo más fácil pero sí  lo más sano para mí.

Para finalizar, quiero compartir una frase que aparece en la guía que llamó mucho mi atención, pues describe la forma adecuada de llevar una relación amorosa: «Si suponemos que la vida es más llevadera entre dos, el otro no puede ser una carga. El amor de pareja saludable es liviano, no hay que arrastrarlo, no es una cruz, ni una tortura socialmente aceptada; una buena relación no está hecha a base de sangre, sudor, lágrimas, como todavía piensan ciertas personas». 

Y tú, ¿permitirías que tu pareja te dijera qué hacer?

 

Extraido de: Editorial Phronesis

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Conoce la razón por la que las personas pierden interés en ti

Sucede con bastante frecuencia que, cuando conocemos a alguien nuevo y las cosas marchan bien de pronto todo termina y luego de este corto tiempo te preguntas qué fue lo que salió mal. Pudiste notar que, el interés en ti por parte de esa persona murió; poco a poco se fue mermando, apenas sin darte cuenta. ¿Qué paso? No logras entenderlo. En las siguientes líneas te proporcionaremos algunas de las posibles razones que han suscitado la muerte súbita de una relación. También, te daremos algunas sugerencias para evitar que esto vuelva a sucederte. ¡No te lo pierdas!

Muchos términos se han acuñado para explicar de lo que se trata esta experiencia. Cuando se pierde el interés en ti, puede llegar a ser un golpe bajo para el ego, sin embargo, más allá de esto es importante conocer lo que está sucediendo con nosotros para propiciar esta clase de reacciones en los demás.

Poca confianza y baja autoestima:

Esta termina siendo una de las razones más comunes que propician la pérdida de interés en ti. Quizás, la persona con la que estés saliendo no soporta las inseguridades y las muestras de una autoestima pobre. Si reflejamos miedo y nos presentamos inseguros ante los demás, seguramente terminarán rechazándonos o aprovechándose de nosotros. A su vez, esto origina que no seamos dignos de confianza por parte del otro: la confianza cuenta mucho al considerar a una persona como interesante. Todos conocemos a una persona que si bien no destaca en su atractivo, presenta muchas opciones para citas. La razón de ello es que, es una persona que atrae con la confianza que emana y su encanto personal.

Las inseguridades pueden no ser obvias al principio, sin embargo, entre dos personas que empiezan a salir y a conocerse, después de varias citas, puede que una de ellas cambie de opinión y termine irremediablemente, perdiendo el interés en ti.

Una manera de prevenir que una persona pierda el interés en ti por falta de confianza, es presentando un perfil de seguridad, en el cual hagas relucir tu alta autoestima. La idea es sentirse cómodo consigo mismo y sobresalir de acuerdo a las virtudes que tengas. Si la inseguridad es física, entonces, tienes que llevarlo a la aceptación; ejercitarse para mejorar lo que más se pueda el aspecto y el cambio de look siempre ayuda. Si la inseguridad se basa en el trabajo, solo queda cultivarse profesionalmente hasta obtener el nivel deseado. Hay que mantener siempre un objetivo en mente y jamás dispersarse.

Mostrar demasiado interés en el otro o parecer desesperado:

Algunas personas buscan de forma desesperada una relación. Son infelices por sí mismos y anhelan que alguien pueda pasar la vida con ellos. Aquellos que puedan percibir esa característica en ti, perderán rápidamente el interés alejándose irremediablemente. En cambio, una persona plena no necesitará de alguien para sentirse completa, esto será parte de su encanto y atraerá a los demás como un imán.

En caso de que te encuentres en esta situación, debes aceptar la idea de permanecer soltero el resto de tu vida. Cuando aceptamos la soledad, perdemos el miedo a estar solos. Disfrutamos de nuestra propia compañía y justo en ese momento, estamos preparados para compartir con otra persona. Una vez te sientas cómodo/a con la idea, podrás estar listo para socializar con alguien de una manera más saludable. Al principio, puede resultar bastante difícil aceptar esa posibilidad, sin embargo, te llevará a una reflexión sobre lo que realmente representas como individuo y por ende a un crecimiento personal. Entonces, cuando llegue el momento indicado esa persona especial entrará en tu vida y podrás mostrarle sin miedo lo que eres: sin miedo a que pueda perder el interés en ti.

Por lo general, las personas que se muestran muy desesperados y carentes de cariño no tienen relaciones duraderas, sus expectativas en relación al otro son muy altas; por lo cual terminan desencantándose muy rápidamente. De igual forma, si estás comenzando una relación y muestras demasiado interés en la otra persona, puede que la acoses. Esto terminará por hacer que la otra parte pierda ese interés en ti y que había dado luz verde para continuar.

A veces simplemente no es el momento indicado:

Si ninguna de las dos razones anteriores es aplicable, entonces, significa que esa persona perdió interés en ti porque sencillamente no era el momento adecuado o no eras la persona correcta para ella. No hay una manera exacta de saber qué es lo que está pasando en la vida de alguien más. Puede ser que se encuentre en una relación difícil o está en proceso de superar a un viejo amor, entre otras cosas. La famosa frase: “no eres tú, soy yo”, muchas veces se aplica perfectamente en estas situaciones.

Se puede tener mucha confianza y ser completamente feliz por tu cuenta, además de estar disponible para esa persona, pero, en el caso de que no estén en el mismo camino nada de eso terminará importando y tarde o temprano perderá el interés en ti.

Está bien que no lo entiendas. A veces, no se puede entender todo, ya que muchas cosas de la vida terminan siendo un misterio. Hay que tener fe de que la relación que puedas tener con una persona esté destinada a consolidarse. Pensar que funcionará cuando el momento sea el adecuado para ambos es sano; mientras tanto, puedes invertir el tiempo en ti. Realiza cosas que te hagan una mejor persona: come bien, practica deporte, pasa tiempo con amigos. Son solo algunas de las cosas buenas de la vida que están al alcance de tu mano, sin importar que esa persona no tenga interés en ti. Hay muchas experiencias positivas que te depara la vida.

¿Cómo saber si es muy pronto?

A veces puede que tú y la otra persona estén en un buen momento y estén plenamente listos para comenzar una relación. Sin embargo, luego de un comienzo fuerte e intenso la chispa se puede esfumar y empiezas a notar que esa persona comienza a perder el interés en ti. Este tipo de situaciones ocurren cuando una relación va demasiado rápido, al no tener un rumbo fijo empieza a derrumbarse; muchas veces, el precipitarse puede ser el inicio del fin.

En muchas ocasiones, la atracción física es tan intensa que la pareja siempre quiere permanecer junta y al momento en que están separados, empiezan a mantener una comunicación constante, que puede ser expresada en mensajes de texto constantes o llamadas. Cuando esto sucede se puede caer en una conducta nociva, por no decir obsesiva, ya que, la falta de espacio en una pareja puede terminar en una ruptura, pues ambas partes se agobian y se cansan. Si mantienes ese patrón, corres el riesgo de que pierdan el interés en ti más pronto de lo que crees. Saber discernir si es muy pronto para entregarse completamente es la clave del éxito de una relación; es mejor ir sin prisa, pero sin pausa.

Recuerda…

Hay que ser cuidadosos sobre la progresión de una relación, incluso, cuando apenas se está empezando una nueva. Aunque, las cosas marchen bien, siempre hay que tener presente que el equilibrio es importante. No hay que descuidar a amigos y familiares, pues ellos son una parte importante de tu vida. De igual forma, otros aspectos de tu vida no deben olvidarse mientras estés en una relación amorosa con alguien. Para que no haya pérdida de interés en ti, debes fomentar la amistad con esa persona; las relaciones más duraderas son aquellas que se fundamentan en la amistad, distribuir bien la pasión y la compañía es necesario. Hay que asegurarse de que haya cosas en común entre ambos, más allá de una mera atracción física y pasional.

Si sigues los consejos que te hemos presentado en estas líneas, no tendrás de qué preocuparte. Como se dijo con anterioridad, las personas tienen muchas cosas en su mente, las cuales, tal vez nunca podrás comprender. Recuerda que, cada individuo es un mundo. Una persona que no te da la misma prioridad que tú a él o a ella no vale la pena. Si no hay interés en ti, invierte ese esfuerzo y tiempo en algo mejor. Existen señales que indican que tu pareja no te valora y jamás lo hará.

 

Extraido de: Editorial Phronesis

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¿Es amor lo que se siente?

El amor es el anhelo de salir de uno mismo” – Charles Baudelaire

Aquello del “amor” es complicado, aún más cuando la predisposición personal no permite abrirse a nuevas alternativas de vida. Muchas veces, por prudencia, es preferible dejar que pase lo que tenga que pasar en la relación, antes que fortalecerla a partir de fuertes pilares. Es más, la sociedad nos ha forjado –mediáticamente– una visión del amor, como un sentimiento profundo e inquebrantable que debe vivirse y cuidarse profundamente. Pero, ¿qué pasa cuando se mezclan las emociones con la palabra “amor” y la película toma otro rumbo totalmente distinto?

¿Qué es el amor?, ¿desde qué punto se siente y cómo debe vivirse?, ¿qué implica sentir amor? Bueno, son tantas preguntas, que terminan por cargarlo de una atmósfera muy pesada y difícil de sobrellevar. El hecho es que cada persona lo vive a su manera y experimenta situaciones distintas a partir del mismo. Puede comenzar de forma intensa, o aparecer intempestivamente, o sentirlo pero no reflejarlo, o, tal vez, nunca será necesario abordarlo. Lo que sí debe aceptarse es que siempre aparecerá un sentimiento diferente que identificará lo que se siente por la otra persona.

La concepción del amor se transforma cada vez más con motivo de la globalización de las revoluciones sociales y del pensamiento. Por ejemplo, un punto de partida es el machismo, ya que al concepto y las acciones que se derivan de él, cada vez se afecta más al “amor” en las relaciones. A lo largo de la historia, el preservar la imagen del hombre por encima de la mujer, ha cohibido a ambos de vivir sus sentimientos libremente. El estereotipo del hombre como fuerte, rudo, serio y el de la mujer como débil, sumisa y sentimental; son las principales características. Y ¿por qué el hombre no puede ser sentimental?, ¿por qué la mujer no puede ser recia en su comportamiento?, ¿por qué la mujer es el símbolo de la enamorada, y el hombre el símbolo del enamorador?

De esto también se desprende otro factor, y es el feminismo o el empoderamiento cultural de la mujer en la sociedad actual. Desde el manejo de la economía en el hogar, las pautas de comportamiento, el carácter dominante, entre otros. Esto le ha permitido al amor adaptarse en la sociedad como un sentimiento cada vez más abierto y menos estructurado. Los roles a no están polarizados, lo que reúne el sentimiento tiene mayores libertades y la renovación se adapta cada vez más al concepto.

La clave es identificar qué sentimiento es característico de una persona sobre otra, y esto lo hace la experiencia. Las relaciones fugaces buscan el placer fisiológico, vacían corazones y dejan a la deriva los sentimientos. Esta influencia, cargada de emociones, antes que de sensatos sentimientos, deja a la deriva aquello que representa el amor. Incluso, los especialistas lo declaran como una carga de energía negativa que rompe con la estabilidad emocional de la persona. La conducta se verá afectada, el desempeño laboral, social, familiar, entre otros, ser verán impactados a la hora de descentralizar el amor.

El problema no es el “amor”, el problema es la concepción personal que se le da al sentimiento y cómo se ve este afectado. Lo importante es abrirse a las posibilidades de llenar las expectativas, más allá de satisfacerse individualmente, sino en conjunto. Ya sea el hombre o mujer ideal, predisponerse solo afectará la evolución de la relación y, por ende, el sentimiento. No se puede culpar al amor, por la testarudez de no saber mezclar las emociones con los sentimientos.

 

Extraido de: Editorial Phronesis

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La extraña relación entre los celos y la infidelidad

Los celos y la infidelidad guardan más relación de lo que parece.

Siempre será entendible la reacción celosa de una persona que percibe que su pareja está siéndole infiel. Después de todo, la sospecha y la posesión son tan primitivas como la vida, y responden a un instinto evolutivo que busca salvaguardar nuestras relaciones familiares, alejar depredadores y garantizar que nuestras necesidades básicas (vivienda, comida y salud) serán satisfechas.

Los celos son la manifestación de la fuerza bruta de los apasionados, y como tal, si bien puede no dar resultado siempre, brinda al menos alivio a los amantes haciéndoles sentir que están “asegurando el territorio”.

Los celos estimulan patrones de conducta que escapan al sentido común, ya que lo único que importa al cerebro es garantizar la exclusividad sexual y evitar la pérdida de recursos vitales. Para ello, somos capaces de tomar decisiones y medidas que nunca antes habríamos imaginado, como violentar la privacidad de nuestra pareja, controlar sus movimientos y anular su identidad. Situaciones que se pueden evidenciar a través de las historias recopiladas en el nuevo libro de Walter Riso: “Las mayores estupideces que hacemos por amor”. 

Por supuesto, no siempre los celos corresponden a un acto de infidelidad real; de hecho, es común que la amenaza sea imaginaria, algo que se vincula especialmente con los celos patológicos y la personalidad insegura.

Curiosamente, existen también casos en que la infidelidad o atracción física hacia alguien externo a la relación desencadena sospechas hacia la propia pareja, un fenómeno que la voz popular denomina: “El que la debe, la teme”, y en el cual la ciencia ha podido profundizar recientemente.

Celos, infidelidad y proyección: cuando nuestra pareja es un espejo

En su libro Rayuela, el escritor Julio Cortázar describe a la perfección la dinámica de la proyección en las relaciones de pareja: “Fuiste siempre un espejo terrible, una espantosa máquina de repeticiones”. 

Aunque suene poco romántico, esta frase nos habla de cómo convertimos al otro en un reflejo de nuestros propios miedos, tendencias y deseos. En el campo de los celos y la infidelidad, un estudio publicado el año pasado por investigadores de la Universidad de Carolina del Sur (Lancaster) y la Universidad de Maryland encontró que las personas tienden a proyectar su deseo o atracción sexual por otros en su pareja, y que esta proyección suele ir de la mano de profundos sentimientos de ira y comportamiento negativo.

En otras palabras, cuando las personas experimentan el impulso de ser infieles culpan a su pareja de tener intenciones extraconyugales ocultas.

El psicólogo Robert Burriss lo explica de la siguiente forma:

Las personas se enojan con su pareja cuando sospechan que él o ella alberga el deseo de tener sexo con otra persona, y sus sospechas son más fuertes cuando ellos mismos fantasean sobre el sexo ilícito. Así que la próxima vez que te veas obsesionado por el interés de tu pareja en otras personas, podrías beneficiarte al mirarte al espejo y preguntarte si tus propias fantasías son las culpables.

La investigación también sugiere que nos proyectamos en los demás cuando carecemos de las herramientas necesarias para hacer frente a nuestros pensamientos, aceptarlos y lidiar con ellos. Desde luego, esto perjudica seriamente la calidad de nuestras relaciones.

La psicología entiende la proyección como “la sombra del Yo”, y la única forma de vencerla es correr las cortinas y dejar que entre la luz; asumir el timón de nuestras emociones y elegir un camino únicamente luego de haber evaluado las consecuencias.

La infidelidad es la principal causa de disolución en una relación de pareja, y, los celos, una causa común de deterioro afectivo y pérdida de la complicidad. La mejor forma de evitar los efectos negativos de ambas experiencias es ser completamente abiertos con nosotros mismos y con nuestra pareja, anteponer la honestidad al miedo y pensar siempre en cómo nuestras acciones pueden afectar nuestra realidad.

La dinámica entre los celos y la infidelidad es compleja, y no desaparecerá de la noche a la mañana. El psicólogo y escritor Walter Riso, hace un recuento de diferentes situaciones y testimonios que hablan de cómo los celos han hecho mella en la relación; todo en su nuevo libro: “Las mayores estupideces que hacemos por amor”. Sin embargo, tenemos el poder suficiente para cambiar nuestra percepción y tomar decisiones que contribuyan a nuestro bienestar y paz mental. Recuerda siempre que las heridas del corazón pueden sanar, pero el tiempo no se recupera; decide invertirlo en una vida de gozo y entusiasmo, en lugar de maltratarlo con emociones tóxicas.

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Consejos de personas que han logrado salir de una relación tóxica

Si tienes una pareja que en vez de darte motivos de alegrías te genera angustias y dolor emocional. Si viven discutiendo, si te critica y hace sentir inferior, si te maltrata física o psicológicamente y tú no has sido capaz de poner límites para protegerte, este articulo es para ti. Conoce los consejos que dan las personas que han logrado salir de una relación tóxica.

Puede suceder que aunque nuestra pareja nos genera más sufrimiento que placer, a pesar de que nos maltrata y descalifica nos quedamos atados a esa relación. Nos inventamos razones para no terminar, a veces hasta le justificamos o mantenemos la esperanza de que va a cambiar solo porque nosotros le amamos incondicionalmente. Con frecuencia preferimos sufrir a su lado a la soledad de terminar con esa relación tóxica.

En Phrónesis, entrevistamos a personas que lograron salir de una relación tóxica. Entérate de lo que nos contaron y los consejos que te dan.

Tere, 37 años. Debes poner límites. Hay que saber hasta dónde aguantar por amor.

Llevaba dos largos años viviendo con R. Él bebía demasiado, apostaba y me quitaba mi dinero. Traté de ayudarlo hasta que entendí que es un enfermo. Para salvarme, debía terminar con esa relación o arruinaría mi vida. Un día me agredió fisicamente y vi la gota que derramó el vaso. Ese mismo día me mudé con una amiga y he sido tajante, aunque me duela no lo volveré a ver. ¿Si no soy feliz con una pareja para qué la quiero?

Ariel, 35 años. Primero debes estar tú. No puedes querer a nadie más de lo que te quieres a ti mismo.

10 años de noviazgo, le propuse matrimonio pero ella siempre ponía excusas, su trabajo, su realización profesional. Apenas nos veíamos, era una relación de fin de semana. Ella era fría, estaba de mal humor pero yo me negaba a verlo, era su perro rastrero hasta que me enteré que tenía otro. A las dos semanas de sufrimiento entendí que aunque la amaba no podía quererla más que a mi mismo, rompí toda comunicación con ella. Ahora me siento mejor.

Rosa, 23 años.  Me di cuanta que el miedo no es amor

Era mi primer novio formal, 10 años mayor que yo, divorciado. Yo tenía 19 años.  Desde el principio me decía hasta como vestirme y a quien podía tratar. Me revisaba el teléfono. No era violento fisicamente pero yo le tomé miedo con el tiempo, me volví  insegura. Se lo conté a mi tía y ella me dijo que eso no era normal. Me di cuenta que el miedo no es amor, así que decidí terminar. Busqué ayuda de mis padres y de la policía porque él no me dejaba en paz.

Marian, 38 años. Recuperar la autoestima, buscar ayuda:

5 años de relación y yo sentía que era el último hombre, como si no existiera otro.  Mantenía la esperanza de casarnos, claro él tenía que divorciarse primero, algo que nunca haría, pero yo me negaba a verlo. Él se perdía meses, luego regresaba y yo lo aceptaba. No tenía dignidad ni amor propio. Una amiga me recomendó una psicóloga para recuperar mi autoestima. Empecé terapia y a los tres meses lo eché de mi vida. Lamento el tiempo perdido.

Deli, 45 años. Lucha por ser feliz. Nunca es tarde:

Me casé muy jovencita por un embarazo no planificado. Mi marido era un verdadero monstruo, agresivo y amargado. Yo aguantaba, porque estaba enamorada, después por el compromiso de los hijos. Un día me vi con 40 años, mis dos hijos grandes en la universidad y yo a merced de un déspota, me miré al espejo y me sentí todavía joven, hablé con mis hijos y me apoyaron. Decidí divorciarme, buscar un trabajo, independizarme. Ahora soy feliz.

Hoy puede ser el día para recuperar tu libertad, hoy puedes romper esas cadenas emocionales que te atan a esa relación tóxica. ¿Qué más vas esperar para hacerlo?

Extraido de: Editorial Phronesis

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