Amar es existir con el otro y no por el otro

Solemos pensar en el amor de pareja como un vínculo basado en el apoyo, la comprensión y el acompañamiento. Pero a veces, cuando el amor se vuelve borroso en los límites del apego negativo, la definición es completamente distinta.

En palabras del psicólogo Steven Stosny, lo que ocurre con el apego negativo es que transforma las cualidades del amor haciendo que ganen un matiz extremista. El apoyo se convierte en obsesión, la comprensión ahora se llama condescendencia y el acompañamiento es lo mismo que depender del ser amado.

Para vivir una relación sana, pacífica y enriquecedora, ambos integrantes de la pareja deben entender que el propósito de amar es convivir y compartir, y no asumir el rol de “extremidad” u “órgano”. Puede sonar exagerado, pero el apego negativo hace que muchos perdamos la noción de la realidad y terminemos viviendo “a través de alguien más”. 

Evitar caer en este error es posible si sabemos reconocer la diferencia entre convivir y depender.

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 Aprendiendo a distinguir entre convivencia y dependencia

El apego positivo es una motivación reconfortante para compartir experiencias y emociones. En contraposición, cuando desarrollamos un modelo de apego negativo experimentamos un temor constante al abandono. El ego necesita ser alimentado en estas condiciones, necesita sentir que tiene el control, y por eso es tan fácil caer en conductas destructivas como:

  • La manipulación
  • El chantaje emocional
  • La evasión de responsabilidades
  • La opresión y la obsesión

Los patrones de pensamiento egoico nos llevan a depender del ser amado, a existir por el otro y no con el otro. Pero, ¿cómo darnos cuenta de que hemos sido atrapados por la sombra del Ego?

Así es como se diferencia la convivencia de la dependencia:

Convivir es…

  • Sentirse seguro en pareja, manteniendo a raya los celos y la angustia en momentos de separación física.
  • Actuar a diario desde sentimientos positivos como la compasión, el amor y la confianza.
  • Permitirse ser empoderado por el otro, y ayudarle también en el proceso de empoderarse.
  • Estar abierto a la cooperación en los momentos difíciles, y al perdón cuando se cometen errores.

Depender es…

  • Sentirse inseguro constantemente, en especial cuando la pareja no está en el mismo espacio físico.
  • Actuar desde la desconfianza, la sobreexigencia y la ansiedad.
  • Intentar dominar al otro todo el tiempo.

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 ¿Cómo pasar de la dependencia a una dinámica en pareja saludable? 

En su libro Toxic Relationships: 7 Alarming Signs That You Are In A Tox Relationship, Celia John presenta algunas recomendaciones que pueden extrapolarse a las relaciones donde existe dependencia emocional. Aplicar estos consejos te ayudará a comenzar a percibirte como un “individuo de carne y hueso”, con una vida, derechos y necesidades al margen de tu relación de pareja.

  1. Pon límites. No hagas que conductas negativas como el chantaje y la manipulación se vuelvan normales para ti, o pronto los problemas se habrán acumulado a tal punto que el proceso de recuperación será muy largo. Una pareja manipuladora tarde o temprano marcará tu vida, y no precisamente por los buenos recuerdos.
  2. Practica el mindfulness emocional.  Siempre que vayas a tomar una decisión o a dar una respuesta, sé consciente primero de lo que estás sintiendo. ¿Dirás que sí porque tienes miedo? ¿Dirás que no porque estás enojado? Un ejercicio tan simple evitará que cometas errores que podrían afectar tu vida a largo plazo.
  3. Date más importancia. Eres valioso e importante simplemente porque no hay nadie más en la Tierra igual a ti. Creerlo fortalecerá tu autoconfianza para no necesitar de la aprobación de los demás, y cuando no necesitas de nadie, puedes vivir el amor desde una perspectiva más sana.

Por último, si es a ti a quien le cuesta superar conductas destructivas en pareja, como los celos y la obsesión, puede hacerte mucho bien buscar la ayuda de un profesional. Tu vida va a mejorar sustancialmente cuando el ego deje de tener el control. ¡Hay muchas razones para dar el paso!

Referencias: 

“Positive vs. Negative Attachment”. 2021. Psychology Today. Disponible en: https://www.psychologytoday.com/intl/blog/anger-in-the-age-entitlement/202101/positive-vs-negative-attachment

“Toxic Relationships: 7 Alarming Signs That You Are In A Tox Relationship”. 2015. Celia John. ISBN: 9781310558429

Amar es existir con el otro y no por el otro

 

Extraido de: Editorial Phronesis

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La adicción afectiva

Una mujer de treinta años, soltera y profesionalmente exitosa, hacía la siguiente descripción de su “relación amorosa”:

“Estoy cansada…Llevo doce años de novia y nada parece funcionar…El problema no es el tiempo, sino el trato que me da mi novio…Él no me maltrata físicamente pero sí lo hace verbalmente…Me dice que soy la mujer más fea que ha visto y que le doy asco…Si estamos en algún lugar público, me hace caminar adelante para que no lo vean conmigo porque le da vergüenza…Cuando le llevo un detalle, si no le gusta, me grita tonta y retardada, lo rompe o lo arroja a la basura muerto de la furia…Yo siempre soy la que paga las cuentas…Jamás me abraza o acaricia, porque dice que me voy a mal acostumbrar…Tiene otras mujeres, me cuenta lo que hace con ellas y me obliga a escucharlo…Si no le presto el carro me insulta…El otro día me escupió en la cara…”

¿Cómo es posible que una persona pueda llegar a tolerar este tipo de agravios y someterse así? Cuando se le preguntó porque no lo dejaba, contestó entre apenada y esperanzada: “Es que lo amo…Pero si pudiera desenamorarme, lo dejaría…“. Ella buscaba el alivio, pero no la cura.

No hay que esperar a desenamorarse para terminar con una relación destructiva. En estos casos, la estrategia adecuada para enfrentar la adicción afectiva es la misma que se utiliza en farmacodependencia, donde el adicto debe pelear con la apetencia y sacrificar el placer inmediato por la gratificación a mediano o largo plazo.

En la adicción afectiva (apego), nos guste o no, todo el trabajo de ruptura e independencia emocional deberá hacerse con el supuesto amor a cuestas: “Aunque lo quiera, me alejaré de él porque no me conviene”. Muy difícil y solo para valientes, pero así es. No importa cuanto duela, si es dañino, hay que retirarse y no consumir. El desamor no es un requisito para desligarse de las relaciones enfermizas, sino más bien su consecuencia. Además, no creo que el amor pueda disminuirse a fuerza de voluntad y razón, eso es puro cuento. De ser así, el proceso inverso también debería ser posible, y tal como lo muestran los hechos, uno no se enamora del que quiere, sino del que puede.

La mujer antes mencionada era una adicta a la relación, o si se quiere, una adicta afectiva. Mostraba la sintomatología típica de un trastorno por consumo de sustancias, donde la dependencia no estaba relacionada con la droga, sino con la seguridad de tener a alguien, así fuera una compañía espantosa. El diagnóstico de adicción se fundamentaba en los siguientes puntos: (a) pese al mal trato, la dependencia había aumentado con lo meses y los años; (b) la ausencia de su novio producía un completo síndrome de abstinencia no reemplazable por otra “droga”; (c) existía en ella un deseo persistente de terminar el noviazgo, pero sus intentos eran infructuosos y poco contundentes; (d) invertía una gran cantidad de tiempo y esfuerzo para poder estar con él, a toda costa y por encima de todo; (e) había una clara reducción y alteración de su normal desarrollo social, laboral y recreativo debido a la relación; y (f) seguía alimentando el vínculo a pesar de tener consciencia de las graves repercusiones psicológicas para su salud. Un caso de “amorodependencia”, de dudoso amor.

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El núcleo duro de toda relación de pareja es el autorrespeto. Sin él, dejaríamos de ser queribles. Sin ese conjunto de principios no negociables, quedaríamos a merced del mejor postor y el amor propio se volvería añicos. El apego corrompe, degrada, limita, cansa, desgasta y agota nuestro potencial. Por el contrario, la dignidad libera, el autocontrol ayuda, la autoestima engrandece, la autoeficacia nos vuelve atrevidos, y el realismo afectivo, por más crudo que sea, enseña a perder. Mal de amores o salud afectiva: la elección es nuestra.

La adicción afectiva
Por Walter Riso

Extraido de: Editorial Phronesis

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5 razones por las que el amor es difícil para los millennials

A los millennials (personas nacidas entre 1981 y 1996) nos gusta presumir de ser la revelación del milenio. La prueba de que el ser humano puede ser intrépido, pero también creativo y autosostenible.

Así que somos una versión mejorada de nuestros padres, pero con regazos del movimiento hippie y WiFi incorporado. El problema es que los millennials también tenemos problemas con el amor que nuestros padres y abuelos no tenían.

Estas son las razones más comunes por las que la generación del milenio “sufre” más que sus antepasados a la hora de tener una relación sentimental.

 1. El matrimonio y tener hijos perdió su encanto

En el pasado, parecía que el propósito del amor era formar una familia y tener una vida “de postal”. Sin embargo, muchos cambios en la percepción familiar vinieron con los millennials.

El matrimonio y tener hijos dejó de ser tan importante, mientras que la educación, el desarrollo profesional, los viajes y las experiencias de vida cobraron mucha más relevancia de la que tenían para las generaciones anteriores.

Por eso, muchos millennials son emprendedores y buscan fuentes alternativas de generación de ingresos en lugar de optar por empleos asalariados.

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Además, si bien algunos millennials tienen hijos, ahora es más aceptable ser padre o madre sin estar casado. Esto permite mayores libertades, pero también puede ser más complicado hallar a una persona dispuesta a salir con alguien que tiene hijos.

2. Somos la generación de las opciones a la carta

Los millennials nacimos rodeados de alternativas (a diferencia de nuestros padres y abuelos, que solo tenían un puñado de opciones para elegir).

Hoy en día, tenemos acceso a decenas de marcas de desodorante y jabones en el supermercado. Lo mismo pasa con el amor: hay cientos de apps de citas y todas te prometen ayudarte a encontrar al amor de tu vida. 

Esto hace que tener una relación sea una experiencia más volátil para los millennials, ya que es difícil no preguntarse todo el tiempo si, tal vez, hay una persona mejor para nosotros en algún lugar.

3. Competimos con todo lo que se mueve

Aunque el matrimonio no es tan importante para los millennials, eso no significa que no veamos a nuestros amigos casarse y tener hijos en algún punto de la vida, mientras que nosotros seguimos navegando entre intentos fallidos de una relación estable.

La tendencia a compararnos con los demás es un defecto del que no estamos exentos, al contrario: somos propensos a sentirnos mal cuando, llegada cierta edad, continuamos sin dar con la persona correcta para compartir nuestra vejez.

Entonces, el remedio de muchos millennials es comprometerse sin estar realmente preparados o iniciar una cacería de prospectos donde, al final, terminamos exhaustos, sin respeto propio y con las manos vacías.

4. Nuestra paciencia es limitada

Somos la generación de las altas expectativas, eso es un hecho. Queremos una pareja que impulse nuestro crecimiento, no alguien a quien tengamos que cuidar como a un niño.

Un punto en contra es que, si bien aspiramos a una relación madura y estable, no estamos dispuestos a esperar demasiado hasta que nuestra pareja decida comprometerse o crecer como individuo.

Queremos a alguien que haya hecho el trabajo por su cuenta antes de conocernos, en lugar de tener que ocuparnos de la crianza de alguien más.

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5. No queremos depender económicamente de nadie

Para los millennials, la independencia financiera es muy importante. No queremos sentir que le debemos algo a nuestra pareja o que dependemos de ella para tener éxito en la vida.

Al contrario, queremos estar con alguien por decisión propia y no por necesidad (algo que hubiera sido común en la época de nuestros abuelos y bisabuelos).

El detalle es que la construcción de independencia financiera puede ser un camino largo, y eso lleva a muchos millennials a quedarse solos antes de darse el lujo de sentir que son una carga para alguien más.

Si eres millennials y has tenido dificultades para tener una relación amorosa, ¿cuál de estas razones encaja mejor con tu situación actual y cómo crees que puedes ajustar la balanza?

Nos encantará saber tu opinión.

Referencias:

“Huffpost Is Now A Part Of Verizon Media”. 2020. Huffpost.Com. https://www.huffpost.com/entry/millennials-most-common-relationship-problemsn5a56581ce4b0a300f905371f.

Extraido de: Editorial Phronesis

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Amor sin libertad no es amor: 5 errores que debes evitar

Enamorarse es un regalo de la vida. Muchos periodos difíciles en la adultez pueden superarse con más facilidad con el apoyo de una pareja; además, es posible que te sientas más motivado para cuidar de tu cuerpo o alimentarte mejor cuando el amor entra por la ventana. Con todo y esto, cuando nos enamoramos es más probable que nos volvamos complacientes y que no pensemos con la misma claridad. Esto puede hacer que tomemos malas decisiones, y una de ellas es perder nuestra libertad en el proceso de amar.

 Conoce las señales para reaccionar a tiempo 

Es importante aclarar algo, y es que el apego es un mecanismo psicosocial que todos experimentamos a lo largo de la vida. Sentir apego no es el problema, sino cómo permitimos que determine nuestro comportamiento.

Como la psicóloga Darcia F. Narváez explica:

“El apego se refiere a los supuestos sobre las relaciones que los bebés construyen en su memoria neurobiológica psicosocial. Este “modelo de trabajo interno” se mide en la infancia con la tarea de “situación extraña”… Que es cuando el infante está en una habitación con la madre; luego, la madre se va un rato y después regresa.”

En el contexto de las relaciones de pareja, todo ocurre prácticamente igual. El apego se manifiesta como temor y rechazo a la idea de perder a una pareja (ya sea por un par de horas, días o para siempre). Por eso, para evitar la pérdida a veces practicamos el amor sin libertad, es decir, empeñamos nuestra libertad, no siempre de manera consciente en nombre de la relación.

Lo positivo es que podemos prepararnos para reconocer las señales de “esclavitud amorosa” y actuar a tiempo.

Señales de que estás perdiendo la libertad en pareja

1. Insistes en querer controlar todo 

Una actitud controladora delata tu urgencia de sentirte parte de algo inamovible, una relación donde las circunstancias y prioridades no pueden cambiar.

El problema es que, si esperas que tu pareja se comporte siempre del mismo modo, te sentirás terrible cuando tenga un mal día o si en algún momento decide que no eres la persona con la que quiere estar.

 2. Has caído en la condescendencia por miedo a perder al “amor de tu vida”

La condescendencia es un atentado contra la dignidad, ya que pierdes la autonomía para decir lo que no te gusta y para poner tus necesidades personales en primer lugar.

Si descubres que estás siendo condescendiente, haz una pausa y da media vuelta. Dirige tu atención por un tiempo hacia ti mismo y tus expectativas, y recupera tu poder personal.

¡Libérate de las creencias absurdas sobre el amor! Aquí te contamos cómo

3. Te sientes más cómodo en el “Nosotros” que en el “Yo”

Si te cuesta imaginar una vida sin tu ex, vas por mal camino. En condiciones ideales, no deberías estar con alguien por necesidad, sino porque así lo decidiste.

Tienes que ser consciente de que las cosas pueden acabar en cualquier momento y que la única persona que estará contigo para siempre eres tú mismo.

4. Te enfocas demasiado en dar, pero te cuesta recibir

Como consecuencia de perder tu dignidad, en algún momento comenzarás a darle a tu pareja todo lo que tienes de forma desmedida.

Ser entregado y atento es noble, pero ¿estás recibiendo la misma atención y compromiso? ¿Te estás permitiendo vivir el placer de sentirte valorado?

5. Pasar tiempo a solas te aterra

¿Has seguido pasando tiempo contigo mismo desde que inició tu relación de pareja, o todo empezó a girar alrededor de ella?

Pasar tiempo a solas es una experiencia de autodescubrimiento a la que no deberías renunciar por nada. Si lo haces, es porque estás practicando el amor sin libertad y debe saber que el proceso de duelo será doblemente doloroso en caso de que la relación termine y te costará un mundo volver a tener una “vida normal”.

Conoce aquí el paso a paso para vencer la dependencia emocional

¿Cómo dar la vuelta a la situación? 

¿Has estado cometiendo alguno de estos errores? De ser así, ahora sabes el trasfondo y cómo todo esto podría llevarte a perder tu libertad.

Ahora, ser consciente de la dinámica que tienes en pareja ya es un paso importante. Lo que puedes hacer a partir de ahora es promover la equidad en la relación, permitirte ser agasajado y atendido. Además, es importante que tanto tú como tu pareja tengan una vida propia fuera de la relación: sitios para visitar, personas con quienes compartir y pasatiempos personales.

En lugar de ver la separación como un castigo, piensa que tener su propio espacio también hará que ambos se extrañen más, y que la relación se mantenga fresca, amor sin libertad no es amor.

Extraido de: Editorial Phronesis

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Referencias:

“Understanding Attachment and Its Consequences”. 2021. Psychology Today. Disponible: https://www.psychologytoday.com/intl/blog/moral-landscapes/202101/understanding-attachment-and-its-consequences

 

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¿Por qué sigues pensando en tu ex después de varios años?

¿Cómo lidias con una ruptura amorosa? Algunas personas salen de viaje, plantan árboles o aprenden un nuevo idioma. Otros acuden al alcohol y la comida… Pero, aun así, seguir pensando en tu ex puede ser más común de los que crees sin importar que hagas mucho para mantener tu mente ocupada.

Piensas en lo que vivieron juntos por la mañana, durante el día y justo antes de irte a la cama. Seguramente, todo sería más fácil si supieras por qué no puedes dejar de pensar en él o ella, aunque han pasado años. Pero el motivo, a veces, es un misterio.

¿Sigues enamorado o estás obsesionado? Y en ambos casos, ¿Cómo apagas tus sentimientos para seguir adelante?

Razones por las que sigues pensando en tu ex

Para avanzar y llegar a un punto en el que puedas continuar con tu vida, necesitas saber por qué sigues pensando en tu ex.

Aunque hay cientos de factores ocultos, estas son algunas razones comunes que puedes evaluar:

1. Tu duelo aún no termina

Muchos piensan que un duelo amoroso es un proceso lineal y con fecha de caducidad. Pero no funciona así.

Un duelo puede ser un proceso de ocho meses para una persona y de dos años para alguien más. Por eso, cuando te apresuras a iniciar una relación nueva sin haber sanado la experiencia con tu ex, lo más seguro es que todo te recuerde a tu pasado y que tu pareja actual sufra las consecuencias.

¿Cómo saber si la herida sigue abierta? Explorando lo que sientes cuando piensas en tu ex:

  • ¿Hay una ira intensa que te amarga el día?
  • ¿Lloras a escondidas?
  • ¿Te ataca el impulso de llamarlo o escribirle?

Si te has dedicado a asfixiar tus emociones en lugar de vivir el duelo plenamente, pueden pasar años antes de que te deshagas del fantasma de tu ex.

¿Quieres dejar de sufrir por amor? Haz clic aquí para descubrir cómo

2. En el fondo, estás arrepentido

Si sientes que no diste lo mejor de ti en una relación y que fuiste el responsable de la ruptura, puede que pasar página sea más difícil para ti.

La culpa nos ata al pasado y al “qué hubiera pasado si”. Cuando hay infidelidades, por ejemplo, y la relación acaba por eso, quien cometió el error puede seguir sintiéndose culpable durante años. Preguntas como: “¿por qué tuve que hacerlo?” dan vueltas en la cabeza y es posible experimentar síntomas de ansiedad y depresión.

Ahora, no tienes que haber sido infiel para estar arrepentido. Hay otros motivos como:

  • Exceso de trabajo y poco tiempo de calidad en pareja.
  • Adicción al alcohol, el tabaco o el juego.
  • Poca intimidad.

Sea cual sea el tipo de remordimiento que te acosa, para liberarte debes entender que las decisiones que tomaste en el pasado tenían que ver con la persona que eras en ese momento, y con lo que pensaste correcto. No puedes cambiarlo, pero puedes aprender de ello.

3. El ciclo terminó abruptamente

Entre todas las causas posibles de una ruptura amorosa, los ciclos que terminan de forma abrupta por fallecimiento a veces son los más difíciles de superar.

La muerte deja un vacío que no se puede aliviar con explicaciones. En estos casos, te cuesta soltar porque sientes que la historia se dejó incompleta, hay muchas dudas en tu cabeza y proyecciones de un futuro juntos que nunca sabrás si hubiera funcionado o no.

La ansiedad, la desesperanza y hasta la culpa pueden afectar tu vida cuando no sabes cómo lidiar con un cierre de ciclo por fallecimiento. Si a menudo te descubres pensando que:

  • Tu vida ya no tiene sentido.
  • Las actividades que tanto disfrutabas ahora son una pérdida de tiempo.
  • Debiste haber muerto tú en su lugar.

Habla con un doctor o terapeuta al respecto, y te ayudará a iniciar el tratamiento adecuado para que puedas seguir adelante.

¿Qué hacer para comenzar a soltar? 

Cerrar un ciclo amoroso siempre será complicado, sin importar cuál fue la razón. Un duelo saludable es la mejor forma de reponernos sin “efectos secundarios” como las adicciones y los malos hábitos.

Aunque es difícil al principio, la mayoría de las personas se recupera de una ruptura con el tiempo (y no hay un calendario predefinido para ello). Solo enfócate en mantener tu mente ocupada y en realizar actividades que te hagan sentir útil e inspirado. Si tienes que llorar, hazlo; si tienes que gritar, hazlo… Permite que tus emociones se calibren en lugar de reprimirlas.

Al mismo tiempo, evita presionarte a olvidar o sanar demasiado rápido. Tu corazón tiene un reloj interno que discierne, mucho mejor que el ego, el momento indicado para cada tarea.

 

Extraido de: Editorial Phronesis

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Referencias:

“When Is It Not Worth Saving A Marriage After An Affair?”. 2020. Our Everyday Life. https://oureverydaylife.com/not-worth-saving-marriage-after-affair-40208.html

“Tips For Coping With The Life-Changing Loss Of A Spouse”. 2020. Verywell Mind. https://www.verywellmind.com/coping-with-death-of-spouse-2301016.

“8 Ways To Recover From A Breakup”. 2020. Psychology Today. https://www.psychologytoday.com/us/blog/culture-shrink/201602/8-ways-recover-breakup.

 

 

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Infidelidad y redes sociales: ¿se puede engañar por Internet?

Al hablar de infidelidad, la mayoría de las personas imagina a su pareja teniendo relaciones sexuales con alguien más (infidelidad física) o exhibiendo conductas de enamorado que “debiesen estar reservadas para la media naranja” (infidelidad romántica).

Estos son los dos modus operandi más comunes de un engaño amoroso, pero no son la única forma de ser infiel hoy en día. 

Las redes sociales son un océano de exageración y amantes prometedores. No hace falta salir a la calle para tener una aventura amorosa, lo que hace más fácil que nunca sufrir o ser el autor de un episodio de infidelidad. 

La pregunta es: ¿puede considerarse un coqueteo, o una relación a distancia vía Facebook, “un acto de traición”?

¿Qué significa realmente ser infiel?

Hombres y mujeres reaccionan distinto a un engaño amoroso. Para los hombres, la infidelidad sexual puede ser un “punto de no retorno”, mientras que las mujeres encuentran más difícil superar la infidelidad romántica.

Esto tiene que ver con el proceso evolutivo del ser humano, y las características reproductivas y fisiológicas de cada sexo.

Ahora, fuera de la predisposición biológica, es posible que tu pareja y tú tengan una idea distinta de lo que significa ser infiel por cuestiones culturales o, simplemente, por personalidad.

 

Un buen ejemplo de lo variada que puede ser la interpretación del concepto infidelidad se puede ver en los resultados de un estudio de 2016, donde se pidió a cientos de personas ofrecer su definición de lo que significa ser infiel física y emocionalmente. Los resultados fueron:

Definición de infidelidad física

  • “Tener relaciones sexuales con una persona que no es tu pareja” (51%)
  • “Mostrar conductas sexuales físicas o comportamientos insinuantes distintos a las relaciones sexuales” (20%)
  • “Intenciones de índole sexual” (7%)
  • “Falta de compromiso o consideración con la pareja” (7%)

Definición de infidelidad emocional

  • “Asistir a eventos importantes con otra persona” (16%)
  • “Engañar o mentir a tu pareja respecto a lo que sientes por él / ella” (15%)
  • “Desarrollar un vínculo emocional con alguien más” (6%)
  • “No sentirse emocionalmente satisfecho en una relación” (6%)

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Entonces, ¿se puede ser infiel en redes sociales?

Si la infidelidad emocional tiene sentido para ti, estarás de acuerdo en que es posible ser infiel usando redes sociales, como también es posible que, luego, una infidelidad romántica escale a un escenario de infidelidad física.

Finalmente, si pensamos en una relación de pareja como un compromiso mutuo, una persona comienza a tener actos de infidelidad cuando se “desliga” emocionalmente de su cónyuge, incluso si el motivo es alguien con quien solo se ha hablado por Internet.

De hecho, se ha vuelto muy común que los matrimonios terminen a causa de una relación que empezó en redes sociales. Esto pasa sobre todo en las parejas que no trabajan lo suficiente la comunicación o la conciliación en temas relacionados con el trabajo, la repartición de los gastos, las responsabilidades en común, la crianza de los niños, etc.

Para la Dra. Jann Blackstone, autora del libro “Ex-etiquette for Parents: Good Behavior After Divorce or Separation”, coquetear en línea ya es una señal de alerta y no debería ser pasada por alto.

¿Cómo evitar la infidelidad online?

Las medidas que se pueden tomar para evitar ser infiel en redes sociales aplican también al mundo “exterior”, es decir, al día a día de carne y hueso.

Para empezar, necesitamos reconocer que todos podemos sentirnos atraídos por alguien distinto a nuestra pareja en algún momento, si es que no nos ha pasado ya. Esto no nos hace malas personas o “infieles por naturaleza”.

El “secreto” para evitar la infidelidad no es suprimir lo que nos hace humanos, sino desarrollar la autorregulación y el poder interior para decidir en qué nos fijamos cuando vemos a alguien por primera vez. 

Algunas personas son atractivas físicamente, por ejemplo, y otras lo son por su intelecto o su carisma. Si sabes que sueles sentirte atraído por personas “misteriosas” o extrovertidas, querrás evitar prestar importancia a estos atributos en alguien que no es tu pareja, y buscarás la forma de estimular esa chispa en tu relación.

Puedes verlo como un juego de lealtad donde el control es tuyo en todo momento, y también eres tú quien decide cederlo o conservarlo.

La teoría siempre es más sencilla que la práctica, por lo que, si llegas a sentir que no puedes contenerte frente a la tentación, habla con tu pareja o busca apoyo en amigos y familiares que puedan aconsejarte favorablemente (no sería buena idea preguntarle a alguien que ya ha sido infiel y se enorgullece de ello).

Una tercera opción es consultar a un profesional y exponerle tus preocupaciones, no porque necesites tratamiento psicoterapéutico, sino porque un punto de vista externo puede ayudarte a descubrir qué pasa entre tu pareja y tú, y cómo solucionarlo para volver a encaminar su relación.

 

Referencias:

(2020). Is flirting on social media cheating? Disponible en: https://www.bostonherald.com/2020/06/07/is-flirting-on-social-media-cheating/

(2019). The Number-One Way to Prevent Infidelity. Disponible en: https://www.psychologytoday.com/us/blog/why-bad-looks-good/201911/the-number-one-way-prevent-infidelity

(2018). What Exactly Is Infidelity? Disponible en: https://www.psychologytoday.com/us/blog/darwins-subterranean-world/201812/what-exactly-is-infidelity

 

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¿Por qué la pareja perfecta también es infiel?

Es difícil imaginar que en una relación estable, amorosa y madura pueda haber infidelidad. Sin embargo, pasa más de lo que piensas. De hecho, una relación puede sentirse cómoda y plena, y aun así despertar un día con la noticia de que tu “alma gemela” está viendo a alguien más y te está siendo infiel.

Pero, ¿por qué las parejas felices también son infieles si, en teoría, lo tienen todo?

Una persona nunca es infiel por el motivo que piensa

Una primera verdad incómoda es que ni siquiera un matrimonio feliz es un escudo contra la infidelidad.

Una segunda verdad incómoda es que, si bien una aventura es dolorosa y acaba destruyendo la autoestima de una persona, para la otra puede ser el acto más liberador de su vida.

Según Esther Perel, reconocida terapeuta de pareja y autora del libro The State of Affairs: Rethinking Infidelity, a veces la infidelidad se convierte en una experiencia expansiva, de crecimiento, exploración y transformación.

No siempre tiene que ver con sexo, sino con descubrir una faceta que no conocías de ti mismo, y que sientes que no puedes explorar en tu relación actual.

Claro que no todas las personas son conscientes de la verdadera razón por la que son infieles. Es entonces cuando la traición se convierte en un círculo vicioso donde el infiel sigue buscando a un tercero toda la vida cuando, en realidad, a quien busca es a sí mismo.

 

Visto así, hay tres motivos principales por los que una persona que es feliz en pareja puede acabar siendo infiel: 

1. Autoexploración

Tiene que ver con reconocer una parte de ti mismo que habías ignorado toda la vida. Tal vez, en el fondo, siempre quisiste ser más gentil de lo que eres, más flexible o más aventurero, así que hallar un amante con estas características es una forma de conectarte con tu propia naturaleza interior.

2. La energía seductora de la transgresión

La segunda razón por la que una persona puede ser infiel incluso en una relación perfecta es la naturaleza seductora de lo prohibido. En especial si eres alguien que nunca rompe las normas, la idea de hacer algo que “no deberías hacer” puede ser doblemente atractiva. Según Jack Morin, autor del libro The Erotic Mind, la ecuación del erotismo es:

atracción + obstáculos = excitación.

3. La frustración de una vida no vivida

En este caso, el infiel decide tener un amorío como una forma de recuperar oportunidades perdidas en la vida. Aunque suene absurdo, hay un mecanismo psicológico poderoso detrás y es la pregunta: “¿Qué hubiera pasado si…?”. En este caso, es la eterna duda del infiel respecto a la vida que eligió lo que hace que quiera experimentar algo distinto (incluso si, en términos generales, considera que su relación de pareja es buena). Aquí, la infidelidad se convierte en una dimensión paralela donde puedes evaluar, sin riesgo aparente, cómo hubiera sido tu vida si hubieras tomado una decisión distinta.

¿Hay justificación para la infidelidad? 

Lo cierto es que, citando a Esther Perel, no se trata de justificar la infidelidad, sino de entenderla.  Cuando entiendes algo, es más probable que puedas tomar decisiones para evitar que te pase.

¿Has sido víctima de una infidelidad de pareja y no sabes cómo afrontarlo? Haz clic aquí para saber cómo hacerlo

Ahora, desde el punto de vista de la víctima, puede que los motivos no importen demasiado. Una traición duele en cualquier caso, sin importar qué hay detrás. Sin embargo, es importante saber que el proceso de sanación en pareja cuando se es infiel como una forma de autoexploración es muy distinto a cuando se hace para lidiar con problemas en la relación. De modo que, si tu pareja es infiel y quieres evaluar la posibilidad de darle una segunda oportunidad, conocer el verdadero motivo es muy importante para proyectar las posibilidades de que vuelva a ocurrir o no.

 

Referencias:

“4 Reasons Why Infidelity Happens Even In Happy Relationships”. 2020. Psychology Today. https://www.psychologytoday.com/us/blog/love-and-sex-in-the-digital-age/201806/4-reasons-why-infidelity-happens-even-in-happy.

Perel, Esther. 2017. “Why Happy People Cheat”. The Atlantic. https://www.theatlantic.com/magazine/archive/2017/10/why-happy-people-cheat/537882/.

 

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3 razones para agradecer a tu pareja el haberte sido infiel

Sentir gratitud luego de haber sufrido una infidelidad no tiene mucho sentido a simple vista, pero hay razones para ver con buenos ojos una decepción amorosa, o que te hayan sido infiel, en especial a medida que el dolor se desvanece.

Algunos estudios biológicos reconocen que la arquitectura de nuestro cerebro podría hacernos propensos a ser infieles bajo ciertas circunstancias. También hay evidencia de una posible relación con el alelo 334, encargado de regular la vasopresina, y la infidelidad.

 

Sea cual sea la causa que creamos responsable de un engaño, el panorama siempre aclara con el tiempo y, cuando superamos el mal trago, es más sencillo ver “el lado bueno” de la desilusión.

Estas son solo tres de las muchas razones para agradecer con el alma a quien traicionó tu confianza:

1. Una infidelidad te da la oportunidad de conocerte mejor

La culpa y la ira son respuestas comunes cuando descubrimos una infidelidad. Por un lado, puede que sintamos remordimiento por “no haber hecho lo suficiente” para satisfacer a nuestra pareja; en el extremo contrario, es posible que estemos convencidos de haber dado todo lo que teníamos, y un engaño en esas condiciones es fulminante para la dignidad. 

Pero, ¿qué pasaría si te detienes a escuchar los “motivos” de tu ex pareja? No significa que le des la razón, pero puede que descubras aspectos de tu personalidad que desconocías, como puede que la opinión de tu contraparte haga que te des cuenta de que había puntos débiles en la relación que jamás notaste.

Si realmente hubo señales de alerta que pasaste por alto, pregúntate qué puede enseñarte esta experiencia de ti mismo. ¿Lidias maduramente con los problemas de pareja, o los ignoras?

2. En el proceso de recuperarte, tu amor propio se fortalece

Luego de una infidelidad, nuestra relación con nosotros mismos cambia. Identificarás que hay principios que no estás dispuesto a ceder en pareja, y te será más sencillo que antes saber el tipo de relación que quieres, y el tipo de relación que conviene dejar a un lado a tiempo. 

Considera que, cuando hayas superado la decepción, descubrirás que no necesitas una “media naranja” que te diga lo valioso que eres o te haga sentir “seguro y amado”, ya que el dolor habrá sacado lo mejor de ti y sabrás muy bien:

  • De lo que eres capaz
  • La magnitud de tu resistencia
  • Lo que mereces y lo que no

3. Una pareja infiel te muestra la verdad acerca del amor

Si veías el amor en pareja como una fantasía caricaturesca, vivir una infidelidad será, en principio, trágico, pero eventualmente te abrirá los ojos a la verdad: el amor es cultivable y las relaciones son un puente que debe sostenerse de ambos lados. 

Todo este proceso te llevará a construir una autoestima mejorada y ser más asertivo en relaciones futuras.

Además, puede que sufrir una infidelidad te enseñe que las desilusiones amorosas no siempre tienen que ver con ser o no feliz en pareja. Ser infiel tampoco define si una persona es buena o mala (aunque parezca ser una prueba fehaciente), pero sí define nuestra capacidad para perdonar y dejar ir. 

También te puede interesar: ¿Se puede perdonar una infidelidad?

Está claro que pensar en los atributos positivos de la infidelidad no es algo que vaya a ocurrir al día siguiente de “atrapar” a tu pareja con las manos en la masa o enterarte de su conducta engañosa por un tercero. Date tiempo, y permítete vivir las emociones de rabia e indignación que seguramente sentirás a flor de piel durante los primeros meses.
El tiempo es un maestro. Deja que te lleve de la mano.

 

Referencias: 

(2017). Why I’m Thankful That I Was Cheated On. Disponible en: https://thoughtcatalog.com/scarlett-red/2017/03/why-im-thankful-that-i-was-cheated-on/

(2014). 10 facts about infidelity. Disponible en: https://ideas.ted.com/10-facts-about-infidelity-helen-fisher/

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6 consejos para mejorar la relación con tus suegros

La relación con los suegros es frecuentemente un tema de tensión en pareja, especialmente para los recién casados, que construyen hogares propios y poco a poco se vuelven menos dependientes de sus padres.

Para los suegros, el proceso de sentir que sus hijos se distancian (emocional o físicamente) de ellos puede ser doloroso. Por eso, es imprescindible ser comprensivos e intentar limar las asperezas, así como estar dispuesto a fortalecer el vínculo familiar por el bien de todos.

 

Nunca podrás mejorar la relación con tus suegros respondiendo a las críticas de forma negativa ni reaccionando con agresividad. Es esencial que recuerdes que el hombre o mujer que amas es quien es gracias a ellos; por eso, da siempre lo mejor de ti por apreciar los atributos positivos de tus suegros y establecer una relación tan sólida con ellos como la que tienes con tus padres.

¿Cómo mejorar la relación con tus suegros?

1. Pon límites

Incluso si la relación con los padres de tu pareja es buena, es importante que marques límites. Habla con tu pareja para que tus suegros avisen antes de ir de visita; también es bueno que planifiquen visitas cortas y llamadas telefónicas regulares.

2. Adáptate

Ser parte de una nueva familia requiere de una cierta adaptación. Deberás dedicarles tiempo y atención, y aunque puede que haya hábitos o creencias en tus suegros con las que no estás de acuerdo, es fundamental que actúes siempre con respeto para que reine la armonía en la pareja.

3. Habla con tu cónyuge y, luego, con tus suegros

Si no te gusta cómo te tratan tus suegros o te molesta que se inmiscuyan en asuntos de pareja, conversa primero con tu cónyuge y, luego, hablen juntos con sus padres.

Evalúen antes lo positivo y lo negativo de pedirle a tus suegros que modifiquen su comportamiento y después, si deciden hacerlo, que sea con mucho tacto.

Si eres capaz de conversar con los padres de tu pareja de forma serena, justa y comprensiva, seguramente la próxima vez tendrán más cuidado y la relación mejorará.

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4. No reacciones con agresividad

Es muy común que las suegras quieran opinar y dar consejos sobre los asuntos de la casa o la educación de los hijos. En estos casos, muchas veces la mujer se siente juzgada o criticada a pesar de que ese, casi nunca, es el objetivo de la suegra.

Si esto pasa, es importante que intentes comprenderla y evitar reacciones que puedan dar lugar a una pelea.

5. Cambia el foco de tu suegra

Una buena forma de evitar que tu suegra critique o se inmiscuya en todo, es no darle potestad sobre tu estado anímico o la toma de decisiones en el hogar. Para ello, agradece respetuosamente su consejo y cambia rápidamente de tema. Así, poco a poco entenderá que, si bien escuchas su opinión, tienes tu propia forma de hacer las cosas.

Si te llevas bien con tu suegra o conoces sus gustos, conduce la conversación a un tema que le apasione. Por ejemplo: “Me había olvidado de comentarte, he visto unas flores preciosas en Internet, creo que son ideales para tu jardín, te las mostraré.”

Los psicólogos recomiendan optar por la indiferencia cuando la situación implica comentarios hirientes intencionados. Esta estrategia da buenos resultados a largo plazo, pues la persona que intenta herir se cansa de no obtener respuesta.

6. No es necesario que sufras

Toda familia es un mundo, aunque eso no quiere decir que debas descuidar tu integridad en nombre del amor.

Si crees que te tratan injustamente o te humillan a carta abierta, habla con tu pareja. Puedes pedirle que te defienda. Si contesta que no va a intervenir, adviértele que la siguiente vez responderás al ataque.

Si esto no da resultado, habla con tu pareja nuevamente y dile que, si bien entiendes que su familia es muy importante para él / ella, no seguirás participando en reuniones familiares.

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Sé flexible sin dejar de ser tú

Es esencial ser flexible, mostrar comprensión y decidir juntos qué puede hacerse para mejorar la relación con tus suegros. Pueden, por ejemplo, llegar a un acuerdo para que tu pareja visite a sus padres con frecuencia y tú solo en ocasiones.

Lo importante es que te asegures de que tus suegros no se sientan rechazados y que te sientas cómodo acompañando a tu cónyuge de vez en cuando.

Con el tiempo, y adoptando estos consejos, la relación mejorará naturalmente.

 

Referencias:

(2019). 5 Tips For Dealing With Overbearing In-Laws Without Losing Your Mind. Disponible: https://www.fatherly.com/love-money/advice-overbearing-in-laws-setting-boundaries/

 

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Consejos para perdonar y reconstruir la relación con padres ausentes

Muchos estudios han analizado los efectos psicológicos de tener un padre/madre ausente durante la infancia. La Revista de Psiquiatria do Rio Grande do Sul (Brasil) publicó los resultados de una investigación en 2004 que refleja el impacto a mediano y largo plazo de la ausencia paterna:

“Es evidente que la ausencia del padre tiene el potencial de generar conflictos en el desarrollo psicológico del niño. En el caso clínico descrito, el bajo rendimiento del paciente en la escuela es un rasgo formativo de su vida, tanto pasada como presente. Se le ha retenido tres años en la escuela y sigue teniendo problemas. Una hipótesis que se formó fue que, al hacerlo mal en la escuela, encontró una manera de llamar la atención de su madre”. 

 

Muchos casos conducen a muchas teorías. Una hipótesis muy difundida sugiere que la ausencia del padre en las niñas genera una sensación de inseguridad que puede terminar afectando el desenvolvimiento social en la infancia y, posteriormente, en la adultez.

Heridas profundas

Un estudio realizado por los autores del libro The Fatherless Daughter Project: Understanding Our Losses and Reclaiming Our Lives (Avery, 2016), halló que el 50% de 2,000 mujeres encuestadas de entre 15 y 80 años crecieron sin una figura paterna, ya sea por divorcio o separación (28%), ausencia emocional (26%), muerte (19%), deserción (13%), adicción (13%), abuso (12%), desconocimiento del padre (6%) o encarcelamiento (4%).

La evidencia indica que las mujeres con padres o madres ausentes experimentan niveles más bajos de bienestar, niveles más altos de depresión relacionada con la ira y dificultad emocional para establecer relaciones íntimas, así como un profundo miedo al abandono. Este último sentimiento, aunque no se considera una fobia de manera oficial, es uno de los temores más profundos y habituales entre las personas que han vivido eventos traumáticos en la infancia, como crecer en un ambiente afectado por la violencia, las drogas o la desatención.

Desde luego, una infancia con padres ausentes (y esto no implica necesariamente la orfandad o el abandono físico sino también al abandono emocional) puede marcar de por vida el corazón de una persona abriendo heridas sobre su valía como individuo, su merecimiento y su amor propio. 

Tomar la decisión de perdonar y reconstruir una relación digna con un padre/madre ausente no es fácil, pero sí fundamental para elevar nuestra calidad de vida y reconciliarnos con nuestro niño interior.

 

Pasos para elegir el camino del bienestar

1. “No es por ti, es por mí”

El primer paso para sanar las heridas de la infancia y reconstruir la relación con nuestros padres es reconocer que no estamos haciéndole un favor a ellos, sino a nosotros mismos. 

El perdón ha sido malinterpretado a lo largo de la historia. Hemos creído que es un acto de nobleza y consideración con el otro, cuando en realidad es una muestra de amor propio. Lo hacemos para que nos pese menos el corazón, para sentirnos cómodos con nuestro pasado y poder construir el futuro que soñamos.

2. “Me reconcilio con mi historia para no repetirla”

Por otro lado, cuando la ausencia de nuestros padres ha sido emocional o ha estado marcada por el abuso (físico, verbal o psicológico), tomar la decisión de perdonar y reconstruir una relación sana puede ser una forma de evitar que repitamos la historia. 

Superar el abuso o el desamor de nuestros padres y avanzar sin heredar patrones de interacción negativos y conflictos a las generaciones futuras es una buena razón para hacer lo posible por llegar a un entendimiento mutuo con nuestros padres, sin importar lo difícil que pueda parecer.

Recuerda: nadie te pide que olvides lo ocurrido o que sientas amor incondicional por tu padre/madre. Lo importante es vivir el proceso de sanación.

3. “Tomo la decisión por mi propio bien, sin esperar nada a cambio”

Uno de los principales obstáculos cuando intentamos reconstruir la relación con nuestros padres puede ser la frustración al no obtener las respuestas que esperamos. 

Debemos ser conscientes de que cada individuo sobre la tierra lleva su propio proceso de perdón, sanación y crecimiento; puede que nuestros padres ni siquiera sepan el daño que causó en nosotros su abandono, puede que no sientan remordimiento, que nieguen o aseguren no recordar lo ocurrido.

La negación es una respuesta psicológica común cuando no deseamos reconocer nuestros errores, e incluye negación de los hechos (“eso nunca sucedió”; “¡eres un mentiroso!”); negación de la conciencia (“Estaba ebrio” o “No me di cuenta”); negación de la responsabilidad (“Tú fuiste la culpable” o “Tu madre/padre tiene la culpa”) y negación de impacto (“Solo sucedió unas cuantas veces”, o “No exageres” ¡Supéralo!”).

Aunque obtengamos una respuesta de este tipo, elijamos el camino del bienestar expresando nuestros sentimientos sin agresión, dejando ir el rencor y sanando nuestra relación, incluso si es de forma unilateral.

4. “No toda cercanía es amor, y no toda distancia es olvido”

Reconstruir una relación saludable con nuestros padres no significa que debamos pasar más tiempo con ellos en contra de nuestra voluntad o mudarnos para vivir juntos. Reconstruir significa “volver a edificar bajo nuevas condiciones”, abrirnos a la posibilidad de que las cosas sean distintas esta vez.

La reconstrucción es un proceso que puede tomar meses y hasta años, porque es un ejercicio de sabiduría y humanidad. Hagámoslo con desprendimiento, libres de expectativas y con el objetivo final de fortalecer nuestro amor propio, de este modo, la ansiedad y el ego no podrán vencernos cuando las cosas parezcan ponerse difíciles.

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