Para ser persona hay que ser ciudadano

Hace unas semanas escribí que somos los autores de nuestros propósitos, pero somos los coautores de la mayor parte de nuestros resultados. Esta afirmación deja entrever que en la construcción de nuestra biografía concurren muchos agentes. Sin embargo, tendemos a marginarlos en las auditorias íntimas en las que vamos evaluando nuestra instalación en el mundo. La contemporaneidad ha impuesto un macrorrelato que ha despolitizado por completo la reflexión sobre el acontecimiento de existir. Puede resultar decepcionante que en algo tan privativo como nuestra biografía exista la coautoría, pero gracias a ella nuestra existencia está atravesada de fines y no solo de necesidades. En las necesidades no hay fines, y si no hay fines no hay autonomía. Las necesidades afilaron nuestra racionalidad y nos convirtieron en animales políticos, en animales que hablan, en animales sentimentales que estratifican qué sería bueno sentir y qué sería bueno no sentir. Vivir agrupados es un hito evolutivo de primerísimo nivel. Podemos elegir qué queremos para nosotros gracias a que estructuramos marcos de convivencia en los que nuestra existencia borbotea al lado de otras existencias. Podemos optar independientemente merced a que somos interdependientes. Convertimos la convivencia en un juego de suma no cero en el que adoptamos estrategias para que todas las partes satisfagan parcialmente sus necesidades respectivas. En Elogio de la infelicidad Emilio Lledó lo explica con abrumadora claridad: «La carencia de completa autarquía es la expresión suprema de la necesidad de convivir, de ser en otros y con los otros».

Las necesidades primarias las podemos cubrir gracias a la cohabitación con otras existencias en un entorno intersubjetivo orquestado para ese cometido. Siempre que hablo con alguien de las necesidades a las que estamos uncidos como seres vivos mi interlocutor me interpela afirmando que habría que matizar qué entendemos por necesidades. La respuesta es muy sencilla. Entiendo por necesidad aquello en lo que cualquier persona piensa de manera monotemática a partir de un lapso de tiempo de padecer su ausencia ante el miedo de que su vida se desbarate irreversiblemente o llegue incluso a expirar. Aristóteles definía como necesario «aquello sin lo cual no se puede vivir, por ejemplo, el respirar o la alimentación». Yo lo defino con una mirada más panorámica y más contemporánea: «Una necesidad es aquello cuya satisfacción es tan rutinariamente urgente que si no está estructuralmente colmada impide que un sujeto pueda establecer planes de vida». «La escasez es el origen de la ciudad», escribió Platón. En terminología de Lledó, el carácter menesteroso de nuestra biología fue lo que nos inspiró a «la empresa de construir lo humano». El ser humano que somos cada uno de nosotros es una existencia quebradiza, precaria, frágil, muy muy vulnerable. Humano  proviene de humus, tierra, y significa pequeño, insignificante. En esta explicación descansa por qué los griegos daban mayor prelación a la condición de ciudadano que a la de persona. Era imposible llegar a ser persona (la individualidad que elige qué fines quiere para su vida y que se va desplegando en el conjunto de acciones encaminadas a colmarnos) lejos de la polis. Ser persona sólo era posible desde la condición de ciudadano. De aquí el drama que supone, y que Josep Ramoneda explica con su habitual maestría en Contra la indiferencia, que hayamos perdido paulatinamente la c de ciudadanos en favor de las tres ces que nos señalan como clientes, contribuyentes y comparsas. La conclusión es triste. Cuanto más nos desintegramos como ciudadanos, mayor dificultad para ser personas.

Lo contrario de la libertad es la necesidad. Donde hay necesidad no hay elección, y donde no hay elección no hay autonomía, que es la vitrina de nuestra dignidad. Ser autónomo es elegir por uno mismo con qué fines quiere uno conducir su propia vida. Somos dignos porque podemos elegir, y podemos elegir porque tenemos más o menos satisfechas nuestras necesidades primarias. De aquí se colige algo que los redactores de los Derechos Humanos subrayaron en la redacción de la Carta Magna. Sin la garantía de unos mínimos es imposible que nadie pueda aspirar a unos máximos. Esos mínimos son los treinta artículos de los Derechos Humanos. Los máximos son los contenidos individuales con los que cada uno rellena el contenido de su felicidad, los fines con los que da sentido a su existencia en el mundo de la vida, con los que va convirtiéndose en una expresión de particularidad, una mismidad diferente a todas las demás. Somos una existencia singularizada que limita por todos lados con todas las existencias también singularizadas porque las necesitamos para acceder a una vida digna.  Por eso más que ser existencias adyacentes yo prefiero utilizar la expresión existencias al unísono (así se titula la trilogía a cuya redacción me he dedicado estos últimos años –ver-).  Al ser al unísono queda enfatizada la vinculación afectiva y política irrenunciables para existir. Nuestra existencia tal y como es o cómo nos gustaría que fuese sería inaccesible desde la insularidad o desde la soledad.  El yo no puede expatriarse de los dominios interconectados de la convivencia. La política debería ser una mirada reflexiva y bondadosa sobre cómo articular la organización de las existencias al unísono con el objeto de que todos satisfagamos nuestras necesidades y podamos dedicarnos de este modo a aquellos fines elegidos desde la autonomía. Ser animales políticos es lo que nos permite ser animales éticos.

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LA MAMÁ PERFECTA

Anoche se me paso la hora de la cama, porque quería contestar un mail que era muy importante para mi … y se desató el CAOS.

Y mientras el más grande quedó fundido en 5 minutos del agotamiento la más pequeña saltaba y saltaba en la cama y no se quería dormir. Primero pidió agua, luego otro cuento, luego su juguete y yo me la veía venir. Casi dos horas después empezó a llorar, estaba pasada de vueltas, muy cansada pero se negaba a dormirse, le corrí su rutina y todo se desmoronó… mala madre.

Mientras tanto yo que tenía que hacer aún mil cosas y se me terminaba el día ahí metida en el cuarto rogándole a la criatura que se durmiera. Al rato yo también terminé llorando, agotada y pasada de vueltas porque dos noches antes me desvelé con mis amigos de clase por primera vez en 5 años…mala madre

Y le explicaba a mi hija que estaba cansada, que ya necesitábamos las dos dormir. Se que a los hijos les duele ver llorar a las madres pero yo necesitaba sacar esa angustia, necesitaba que ella viera que soy humana. Al final agarró la teta que es su amuleto porque aunque ya no toma necesita tocarla para sentirse segura a veces y se durmió.

Termine agotada, saliendo de ese cuarto como si saliera de un campo de guerra.

Ser mamá a veces duele, cansa y consume a nivel emocional. Los miedos, las incertidumbres, las culpas y eso NADA tiene que ver con el infinito amor a los hijos pero debemos cortar con el exceso de adornos y romanticismos que envuelven a la maternidad porque solo generan culpas y comparaciones con parámetros inhumanos.

No cambiaria mi maternidad por nada, con mis hijos soy feliz cada día y lo celebro, pero eso no significa que mi amor y mi felicidad bloqueen todas las emociones negativas asociadas a mi rol de madre: No está mal sentirse mal debes en cuando. La presión que genera sentirse alerta y al mando del bienestar e integridad de otras vidas las 24 horas del día AGOTA.

Hablemos con nuestros hijos e hijas, sincerémonos, expliquémosles que a veces es difícil, que tenemos días malos, que en ocasiones el cuerpo está por demás cansado y que somos humanas. Dejemos de reprimirnos e intentar ser “perfectas”, liberémonos de toda esa carga que heredamos desde hace muchas generaciones .

Quizás de esta forma nuestras hijas no tengan que lidiar con tantas culpas impuestas por las excesivas exigencias de rol, por el estigma de la mamá perfecta que simplemente no existe.

Que la maternidad se aleje de estereotipos opresores para pasar a ser una vivencia más orgánica, humanizada y felizmente imperfecta.

Hagámoslo por ellas, por nosotras y por las que vendrán.

Por Ana Acosta Rodríguez, Mamá Minimalista

Facebook: @mamaminimalista

Fuente: mamaminimalista.net

Ana_AcostaAna Acosta Rodriguez

Maestranda en Psicología Positiva Aplicada y experta en Mindfulness,  Inteligencia Emocional y Crianza con apego.

www.nutrimama.com

mamaminimalista.net/

Instagram: Nutri_mama

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Amanda: ¿por qué sufres tanto con esa decisión?

A partir de una situación en particular que ya describiré, me referiré a las decisiones verdaderamente difíciles que todos hemos tenido que enfrentar muchas veces en nuestras vidas. Pero, que una decisión te resulte en realidad difícil, probablemente no tiene que ver con miedos, inseguridades o asociado a temas valóricos o éticos, sino frecuentemente debido a pensamientos erróneos.

A continuación, describiré con bastante detalle la situación laboral de Amanda, la cual irremediablemente terminará en una toma de decisiones.

Desde hace un tiempo a esta parte, principalmente gatillado por situaciones laborales, las cuales también repercuten en su vida personal, Amanda pasa por diversos estados de ansiedad, angustia, estrés, confusión, decepción, frustración, impotencia y enojo. También ha vuelto a tener problemas de insomnio, o al menos de poco dormir, a pesar de la medicación que utiliza de manera no tan constante. El baile tropical que tan bien le hace, lo deja, retoma y vuelve a abandonarlo. El senderismo y otras actividades que le desocupan la mente de sus preocupaciones, tampoco las realiza de manera perseverante. Logra distraerse un rato, viendo algunas series o películas en Netflix casi a escondidas para no sentirse culpable, sumergida en su fiel acompañante de tantas batallas e intimidades: su teléfono celular. Hace rato que no dedica suficiente tiempo a unos buenos libros, y le encanta leer. También le gusta conversar, pero no mucho en aquellas reuniones sociales donde deba mostrar demasiado de su intimidad.

No sólo sus ojeras la delatan, también momentos de mal humor, el que no es parte de sus rasgos de carácter, ya que es más bien realista, seria y serena, características propias descritos para Virgo por los astrólogos. Eso sí, viene equipada con variadas altas inteligencias y una dulzura de carácter muy especial. No demasiado a menudo su autoestima anda por los cielos.

¡Es que no tiene tiempo para nada, ya que además de su trabajo, posee al menos otras cinco agendas que incluyen hijos, esposo, cosas que fallan en la casa, familia restante, amigos, entre otros, que implican otras preocupaciones y ocupaciones!

Desde que egresó de la universidad hace ya un cuarto de siglo atrás, casi toda su vida laboral Amanda la ha realizado en una importante asociación gremial, trabajando siempre en comunicaciones, inicialmente realizándolo casi sola en esa área, para luego crecer profesionalmente junto a la organización y la profesionalización. Hoy gerencia el área, posee un importante equipo de personas a su cargo y muchos desafíos y problemas con los cuales lidiar, porque la asociación seguirá creciendo y ello, trae consigo variados cambios y ajustes, no siempre sin dolor para las personas involucradas. En esta última década, la estructura de la asociación no sólo creció y profesionalizó, sino implementó procesos de gestión más propios de la empresa privada.

El anterior Gerente General de la asociación, quien lideró la mayoría de esos cambios estructurales profundos, si bien era orientado a la tarea, poseía un estilo de liderazgo con características transformacionales y “laissez-faire”. Su sucesor, si bien también manifiesta un estilo de liderazgo transformacional, lo materializa con un énfasis mucho más transaccional, a veces autocrático.

El estado de ánimo y con efectos en la salud de Amanda ya descrito anteriormente, es influenciado en buena medida por esta situación en el trabajo: el tipo de liderazgo de su jefe y con ello de paso, la enajenación del espíritu que debiera primar en una institución gremial. Si bien estas características autocráticas ella no las vive tan directamente, sí en su rol, porque afectan a otras personas en el estilo de comunicación, también interna, que trata de implantar su jefe.

Amanda no escribe listas con los “pro y contra”, pero si sopesa y trata de diferentes maneras para averiguar cuál sería la mejor decisión, es más, cuál debiera ser su comportamiento en ello. En su mente busca más opciones y soluciones, pero ninguna de ellas realmente la empuja hacia adelante.

Ruth Chang, una filósofa estadounidense de origen asiático, explica en pocas palabras cómo tomar decisiones difíciles, por qué nuestra búsqueda de la decisión correcta a menudo no funciona. Al menos no surte efecto con un cierto tipo de decisiones.

Ver video:  Ruth Chang

 

Lo que es real, es que hay decisiones donde ninguna alternativa es definitivamente mejor que la otra. Estas son las llamadas decisiones duras o difíciles, donde para una alternativa hay elementos de similar peso a favor y en contra, pero para otra alternativa también. Esas son las decisiones en donde, a pesar de la mejor de las intenciones, no puedes descubrir cuál es mejor.

Y eso no depende de ti, sino generalmente porque simplemente no hay una opción de decisión que sea claramente mejor que la otra. Si una opción fuese mucho mejor que la otra, ya no sería una decisión difícil.

La dificultad aparente para Amanda era que las opciones que había elucubrado en su mente, las valoraba de manera similar, en lo bueno y en lo malo. Las diversas alternativas de decisión representaban valores diferentes, que eran importantes para ella a la hora de tomar una decisión compleja.

Por ejemplo, sentía que tenía una necesidad ética de no abandonar el barco, ya que con los años que llevaba trabajando ahí,  había entusiasmado a muchos marineros, maquinistas y oficiales para que postularan y se subieran al buque. En contrapartida, estaba – en sus ojos – un “antivalor” que representaba el management autocrático, ya que en su forma de ver la vida, atentaba en contra de la finalidad del ser humano: la felicidad.

También la seguridad laboral y aún necesarios ingresos monetarios que requería para su familia chocaba con la libertad de expresar su opinión y postura con lo que sucedía y percibía en la asociación, tanto en el ambiente laboral como en la manera que se desdibujaban crecientemente los principios orientadores de la organización. Sin embargo, si no decía nada, quizás de igual manera podía perder su trabajo, por mostrar flaquezas en otro tipo de decisiones que ella no compartía, pero no exteriorizaba abiertamente, sino sólo en no avanzar o actuar como su jefe esperaba de ella. Así…, había algunos otros valores que estaban en contraposición en una u otra alternativa de decisión, acerca de qué hacer al respecto.

El dilema de Amanda…, sí, ahora sabía que las razones por las cuales le costaba tanto tomar una decisión:

  1. No poseía ninguna opción claramente mejor que la otra. Ninguna de las alternativas que había pensado eran casi igual de buenas o malas.
  2. En cada opción de decisión había algo distinto que para ella era muy importante en su esencia valórica. Y justamente ese valor o principio, no se lo ofrecían otras opciones, las que a su vez incluían otros valores distintos igual de importantes para ella.

¿Entonces…, qué?

Sí, claro, grandioso saber que ello era así, pero tampoco le ayudaba a resolver su dilema.

Ruth Chang dice, que en decisiones difíciles se trata de una pregunta totalmente distinta y determinante en la forma de abordar este cuello de botella:

NO: ¿cuál es la mejor decisión?

SI: ¿qué persona quiero ser?

¿Cómo es que esta pregunta le podía ayudar a Amanda respecto de su difícil decisión?

Amanda pensaba…: “Yo tengo claro qué tipo de persona quiero ser, justamente por esa claridad acerca de mis valores es que estoy en este dilema, esta encrucijada compleja y dolorosa, aunque en mi foro interno a veces igual me encuentro a mi misma demasiado estricta y rígida!”

Si Amanda se volvía a preguntar qué tipo de persona querría ser, sería posible encontrar las razones eran más importantes para ella. Al reflexionar y poner en evidencia lo que ella quería ser como persona, también era factible definir el tipo de decisiones que calzaban de mejor manera con esa persona.

Algunas de las alternativas posibles que pasaron por la mente de Amanda:

  • Exponer muy claramente sus argumentos, con lo cual sería fiel a sus principios y lealtad a los colaboradores, pero confrontando a su jefe.
  • Aguantar así varios años más: a) hasta poseer mayores reservas económicas, tratando de mantener su cargo, adaptarse a los posibles cambios estructurales venideros, e intentar reparar lo mejor posible los eventuales daños, b) con la esperanza que sean muy pocos y se produzca algún cambio de actitud a motu propio de su jefatura, o un cambio de persona en el cargo.
  • Buscar otro empleo y presentar su renuncia una vez que lo tuviese definido:
  • ¿Manteniendo el statu quo?
  • ¿Exteriorizando su malestar y diferencias?
  • Iniciar una actividad de manera independiente
  • ¿De tiempo completo o parcial?
  • ¿Trabajando fuera de su hogar o dentro de su hogar?

Ahí fue donde Amanda tomó consciencia de que en ese momento ya no estaba supeditada a definir cual alternativa era mejor, sino los motivos que eran más importantes para ella en cada alternativa. Y no racionalmente, sopesando los pros y los contras o bien, las ventajas y desventajas, sino decidiendo que persona prefería ser en el trabajo.

En una primera aproximación, Amanda resumió sus motivos en el tipo de persona que ella quisiera ser en el trabajo, definiéndola como una asociación donde los asociados sean el verdadero foco, que el aprendizaje continuo con un enfoque colaborativo sea un desafío permanente, un lugar en que confiemos en el trabajo de los colaboradores, pero a la vez responsabilizándonos de los resultados, promoviendo a la vez un equilibrio entre trabajo y vida personal”.

¿Eso es intimidante?

Tal vez.

Porque si admitimos que no hay una mejor alternativa, si somos honestos y decimos: sólo yo puedo decir que tipo de persona quiero ser. Luego nos hacemos responsables de nuestras decisiones. No la asociación, no la empresa, no la pareja o los padres, amigos, colegas, el jefe.

Eso puede ser un poco aterrador. Porque a menudo queremos pistas claras: correcto, incorrecto, bueno, malo, significativo, sin sentido…

Pero asumir la responsabilidad de estas difíciles decisiones también significa ser libre. Ser verdaderamente libre de dar forma a la vida. Amanda ya no es tan libre, porque perdió esa libertad si persevera en el statu quo, pero, es más, también perdió libertad en su vida personal, no tiene espíritu para bailar, entre otros…

Hoy, mientras escribo este artículo, Amanda aún está procesando sus definiciones muy auto-responsablemente, sopesando sus propios motivos en esta difícil decisión, tomando nuevamente las riendas para seguir dando forma a su vida. Y eso, la llevará la vida que ella realmente quiere llevar.

Tal como Amanda, pregúntate frente a una decisión difícil:

Si elijo la Alternativa A,

… ¿cómo sería mi vida?

… ¿cuánto me gustaría ser esta persona?

… ¿cuánto cambiaría eso mi vida? … ¿Qué persona me gustaría ser?

A medida que avances por cada una de las alternativas, te harás una idea más precisa de si quieres ser esa persona.

Pruébalo. Este pequeño experimento mental quizás te dé el impulso crucial para tomar con éxito una decisión difícil, de tal manera que vivas cada vez más y mejor la vida que realmente quieres vivir.

 

Ricardo Gevert – Adm. Industrial

www.gevert.com

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Entrevista a Mónica Esgueva en Televisión Española

Reportaje sobre Mindfulness y la Meditación

Extraido de www.monicaesgueva.com

Monica Esgueva es Licenciada en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Comercio Exterior, empezó su carrera profesional como economista en Londres y ParísDesde el 2008 se dedica profesionalmente al coaching, a enseñar Liderazgo, Maestría Emocional, Autoconocimiento y Mindfulness a empresas y organizaciones.

Autora de muchos libros como:

El Infinito empieza aqui

10 Claves para alcanzar tus sueños

Los 3 pilares de la felicidad

Cuando sea feliz

entre otros.

 

 

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No seas inseguro y disfruta tu relación: tips para lograrlo

La inseguridad es uno de los principales atentados en contra del amor, hace a las parejas sentir desconfianza hacia el otro, impulsa los celos patológicos y convierte una relación sentimental (que debería ser el terreno fértil para la construcción de sueños, experiencias inolvidables y crecimiento personal) en una verdadera pesadilla.

El psicólogo Joseph Nowinski destaca los síntomas de una personalidad insegura en uno de sus artículos sobre psicología de pareja:

  • Necesidad constante de aprobación y reafirmación por parte de la pareja
  • Tendencia al apego desorganizado
  • Un comportamiento celoso y posesivo
  • Desconfianza sin fundamentos

Aunque está claro que todas las relaciones de pareja presentan al menos una (o todas) las características mencionadas, la inseguridad hace que ciertas conductas afloren en mayor intensidad. Por ejemplo, la diferencia entre el apego regular y el apego desorganizado es que, en el segundo caso, tiende a rozar el límite de la obsesión. Las personas inseguras sienten una profunda necesidad de permanecer al lado de sus parejas, y cuando no lo consiguen, las dudas y la desconfianza les impiden llevar una vida normal.

Vivir con un hombre o mujer inseguro no es fácil, en especial cuando no hay voluntad de cambio ni se reconoce abiertamente el problema. Podrás encontrar historias como esta en el nuevo libro de Walter Riso: “Las mayores estupideces que hacemos por amor”.

¿Qué hacer si la inseguridad toca la puerta?

Más que las infidelidades y las diferencias personales, los especialistas coinciden en que la inseguridad puede ser la única razón de peso para romper con una relación que, de otra forma, podría haber tenido mucho futuro. Por eso, si tú o tu pareja presentan una personalidad insegura, es importante que estén dispuestos a conversar, abrirse completamente a las necesidades y sentimientos del otro y llegar a un punto de conciliación.

Las relaciones que son afectadas por la inseguridad están destinadas al fracaso, sencillamente porque no es posible establecer un compromiso a largo plazo con alguien que está a la ofensiva todo el tiempo. Afortunadamente, hay solución para la inseguridad en pareja, y no depende en absoluto de las decisiones o comportamientos de los demás sino de nuestra propia voluntad de cambio.

Tomando en cuenta que la inseguridad deriva generalmente de creencias irracionales, temores y experiencias negativas del pasado, lo primero que debemos hacer es tomar consciencia de cómo y por qué hemos llegado a creer lo que creemos, ya sea de nosotros mismos o de nuestra pareja. Usualmente, la percepción que las personas inseguras tienen del mundo no solo es inexacta, sino también pesimista, así que comenzar a ser consciente de ello puede hacer que las cosas mejoren.

Los especialistas también recomiendan a quienes enfrentan problemas en sus relaciones a causa de la inseguridad poner en práctica sentencias de autoafirmación. Este tipo de frases han sido muy recomendadas por los guías espirituales y autores de motivación personal, ya que tienen un efecto particular muy positivo en nuestro cerebro.

A medida que practicamos la autoafirmación, comenzamos a modificar y desechar todas las creencias irracionales que nos perjudican y sabotean nuestras relaciones, para adoptar esquemas de pensamientos más sanos. En esto consiste lo que los psicólogos llaman “diálogo interior”.

He aquí una lista de sentencias de autoafirmación que te ayudarán a combatir la inseguridad y atreverte a disfrutar al mil por ciento tu relación en pareja. Recuerda que lo más importante es la constancia, y que las plantas deben ser regadas todos los días para crecer.

  1. “El miedo no tiene poder sobre mí, el pasado no tiene poder sobre mí, yo tomo la decisión de llevar una vida feliz en pareja, aquí y ahora” 
  2. “Soy un ser único, especial e insustituible. Nadie puede brindar a mi pareja lo mismo que yo, y por eso él / ella ha decidido estar a mi lado” 
  3. “Tengo derecho a experimentar plena y libremente mis emociones sin que ellas tomen el control sobre mí. Acepto lo que siento, y lo uso en el proceso de convertirme en una mejor persona” 
  4. “Acepto que las inseguridades pueden ser parte de experiencias del pasado, por eso, decido dejarlo atrás, liberarme del miedo y abrazar el presente” 
  5. “Si soy capaz de enumerar las situaciones en las que mi pareja ha demostrado estar haciendo algo incorrecto, estoy ante un hecho. Si no soy capaz de hacerlo, estoy ante una ilusión” 
  6. “Soy perfecta / perfecto sin importar lo que ocurra, por eso, el temor al rechazo se ha ido de mí y, ahora, nada impide mi felicidad”.

Walter Riso, recopila consejos como estos en su nueva conferencia: “Principios para no morir de amor”.

 

Extraido de: Editorial Phronesis

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La monogamia secuencial

Al parecer nos toca vivir tiempos caóticos y creativos, riginales e inciertos, turbulentos y esperanzados, para vivir nuestro amor en pareja. Algunos estudiosos han acuñado el concepto de “monogamia secuencial”, que viene a anunciar lo que todos ya percibimos -unos con cierto alivio, otros con más añoranza-: el funeral de “la pareja para toda la vida”.

Monogamia secuencial significa que, hoy por hoy, las personas tenemos estadísticamente muchas probabilidades de tener entre dos, tres o más parejas consecutivamente a lo largo de una vida con la consiguiente complejidad de formatos familiares y de convivencia y, sobre todo, con un alto precio en estrés emocional, afectivo y vincular. Nunca como ahora habíamos enfrentado de forma masiva tantas exigencias emocionales y tránsitos dolorosos.

Tener consecutivas relaciones sentimentales traen consigo mucho amor, pero también mucho dolor.

Amarse, unirse, vincularse, crear, separarse, desprenderse, volver a empezar, son cualquier cosa menos trámites desde la frivolidad. Golpean las cuerdas que más intensamente vibran en nuestras almas, las del amor y el desamor. Ésta es la danza que nos toca danzar y el reto a menudo es titánico y a la vez humilde: lograr permanecer en el amor y en el placer de la vida, aprendiendo a transitar y remover los puentes de dolor. Aprender pues a transmutar dolor en más amor y no en más argumentos para seguirse protegiendo. Como dice Walt Whitman en su “Hojas de hierba”:

Soy el poeta el Cuerpo y soy el poeta del Alma,
los goces del cielo están conmigo
y los tormentos del infierno están conmigo.
Los primeros los multiplico e injerto en mi ser,
los últimos los traduzco a un nuevo idioma.

En cierto modo todos los terapeutas, los ayudadores, los que acompañamos los tránsitos del amor y el desamor en las personas, somos o deberíamos ser un poco poetas del Cuerpo y poetas del Alma.

Aunque tengan modos de relacionarse diferentes, hombres y mujeres aman por igual. 

Son muchas las mujeres que se quejan de no ser suficientemente comprendidas por sus parejas hombres y lo gritan de una forma sonora y publicitaria como si fuera un derecho natural. Al mismo tiempo cientos de hombres se van secando calladamente porque encuentran que sus mujeres menosprecian algunos de sus intereses, deseos, costumbres y aficiones, y en lo hondo, piensan que hay algo que no va, que la mujer no se molesta en comprender que el hombre es como es.
Lo que parece claro es que, a pesar de las diferencias, hombres y mujeres aman por igual, son adultos por igual, exponen su corazón por igual, desean el bienestar, la comprensión y la confianza por igual… Aunque son diferentes desean lo mismo, pero de distinta manera: las mujeres están más dotadas de recursos emocionales y afectivos, los hombres de recursos racionales y de acción. Los brazos del amor y la entrega son múltiples y variados, y su conjunto crea una totalidad necesaria y hace que cada quién aporte su especialidad.

Sería muy atrevido decir, aunque lo digo, que los hombres aman más que las mujeres pero hacen mucha menos publicidad de ello; sería atrevido pero probablemente no completamente exacto. Ambos, hombres y mujeres, aman en igual profundidad pero en distinta manifestación. Pero al menos sirva como reivindicación del profundo amor y vínculo que sienten muchos hombres.

Lo que ayuda no es que los hombres comprendan a las mujeres o que las mujeres comprendan a los hombres. Lo que ayuda es que dejen de intentarlo… y en lugar de comprender que se rindan ante el misterio, y rendirse significa basicamente respetar lo incomprensible del otro y amarlo tal cual es sin comprenderlo, porque sí. Esto es regalo y bendición.

Además los que reclaman no suelen dar justamente lo que exigen. Son las paradojas de las relaciones humanas. Ojalá quién pida comprensión la pudiera dar sin paliativos.

Cualquier relación entre hombres y mujeres está llena de historia. 

En el encuentro del amor “asciende una savia inmemorial”, versaba Rilke. En el encuentro de la pareja van muchos. En cada hombre de hoy viven cientos de hombres anteriores, padres, abuelos, bisabuelos, y muchos otros. En cada mujer, muchas otras, madres, abuelas, bisabuelas, y muchas más. Sucede que algunas madres, abuelas y otras sufrieron el yugo explotador, desconsiderado y machista de sus maridos y no pudieron ejercer la libertad de vivir su enojo y reorientarse y separarse si lo deseaban. Sucede que algunos hombres anteriores se hicieron culpables de dominación y explotación de sus mujeres. Son ecos del pasado que aún nos impregnan en nuestra realidad actual. Y sucede que hoy en día algunas mujeres están enfadadas en nombre de sus anteriores y algunos hombres están culposos y asustados en nombre de sus anteriores. Algunas mujeres vengan a sus abuelas con su enfado hacia sus parejas actuales. Algunos hombres expían las culpas de sus anteriores debilitándose y empequeñeciéndose hasta estallar con sus parejas actuales. Y la guerra entre sexos y sus luchas de poder se perpetúan. Con el resultado de violencia, fatalidad y desdicha que todos conocemos desgraciadamente.

¿Qué ayuda? Que el pasado pueda quedar como pasado, dignificado con nuestra buena mirada y con el pleno respeto hacia aquello que fue vivido tal como fue y por los que lo vivieron tal como fue para ellos. Y ayuda mirar el presente con alegría y gratitud. Y nada hay más irresistible para un hombre que el genuino respeto y la sincera sonrisa de una mujer y nada más irresistible para una mujer que ser respetada como mujer y amada tal como es, incluyendo su misterio. De hecho el regalo más bello que alguien nos hace consiste en amarnos como somos y el mejor regalo que podemos hacer a alguien consiste en amarlo tal como es.
¿Vamos a por ello? Y logramos un poco más de felicidad.

JOAN GARRIGA

Extraído de www.joangarriga.com/

www.facebook.com/joangarrigabacardi

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MI PAPÁ ME ENSEÑÓ…

Hay días que me pregunto ¿por qué el rol de los padres siempre queda relegado a segundo plano?. Es como si las mujeres nos adueñáramos de la crianza y educación de nuestros hijos e inconscientemente, los fuéramos dejando cada día más de lado y a ratos nos jactáramos de todo lo que sí hacemos. Encontramos a veces las “razones” para alejarlos: o porque vemos que están menos en el día a día o porque creemos que no se involucran “lo suficiente”. ¿Cuánto necesitamos que estén ahí? Y más importante aún ¿en qué necesitamos que verdaderamente estén? ¿Queremos que sean iguales a nosotros? ¿Cómo abrimos la puerta para que ellos sean parte de manera distinta a la nuestra?. Quizás podríamos empezar por mirar y valorar lo que sí hacen, lo que aportan en la crianza y lo mucho que enseñan con su mirada de la vida… diferente a la nuestra.

Si pienso en mi papá no puedo dejar de mirar todo eso que me aportó en la vida. Me entregó la contención y tranquilidad en momentos de duda. Me enseñó la importancia de mantener el equilibrio, y dentro de su simpleza, siempre me ayudó a no angustiarme antes de que los problemas pudieran ocurrir. Siempre lo escuché decir “no intentes solucionar problemas que no existen” (frase que uso con casi todos mis pacientes). Con esas quizás, simples palabras, me entregó la certeza de que siempre tuve y tendré las herramientas de enfrentar lo que venga. Si la vida se pone cuesta arriba, no necesito tener todo bajo control antes de que eso ocurra, porque eso es enredado y básicamente imposible. Me enseñó a ser simple, y confiar en mí y en mis recursos por sobre todas las cosas. Nunca dejó ni una mínima ventanita de duda, de que yo era capaz de hacer y enfrentar lo que me trajera y propusiera en la vida.

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Mi papá me enseñó el valor de la austeridad y la humildad, que no necesitamos adornarnos de cosas materiales para hacernos valer, ni para valorarnos a nosotros mismos. Tengo grabado a fuego que podemos ser felices con tan poco y que no necesitamos “tener” para buscar la alegría. Porque la felicidad se encuentra en los lazos de amor, en los vínculos y en cómo ponemos al otro como una pieza fundamental en nuestras vidas.

Con su pragmatismo me ayudó a ser realista cuando yo quizás solo quería soñar, me ayudó a buscar objetivos claros y alcanzables, siempre confiando en que yo lograría todo aquello que me propusiera con trabajo y empeño. Me enseñó de la perseverancia y de como con responsabilidad, compromiso y trabajo duro se logra todo aquello que te propongas… aunque en el proceso cueste y te caigas mil veces. Mi papá me enseñó que existe espacio para el error y que de ellos aprendemos, que de las crisis salimos fortalecidos y que es ahí cuando podemos encontrarnos con nuestras sombras, abrazarlas y quererlas.

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Mi papá me enseñó la cautela, pensar bien las cosas antes de actuar, tener un plan y alternativas. Su racionalidad me permitió mirar que en el universo existen miles y miles de alternativas y es uno la que elige cual tomar. Siempre dejaremos una por otra y entonces tenemos que asumir lo que eso conlleva. Me enseñó a crecer y a volar, siempre con la cautela de no estrellarme. Me enseñó a cuidarme, quererme y respetarme, y en mi adolescencia pude cuidarme desde el cuidado incanzable de él, que nunca bajó los brazos. Mi papá me enseñó el respeto, el respeto profundo por el ser humano, el nunca pasar a llevar al otro y siempre poder mostrar tu punto de vista pero sin críticas o juicios. Logré aprender de la tolerancia y mucho me enseñó en aceptar y valorar la individualidad y diversidad.

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Hoy veo al papá de mis hijos y se también cuánto les está enseñando: simpleza, autonomía, respeto, perseverancia, compromiso, el valor del deporte y el juego, la empatía, el regalo del tiempo y el respeto por el ser humano. Mi papá y mi marido no se diferencian en casi nada. Quizás solo que mi papá es más “machista” y nunca se metió en las labores del día a día de la crianza, por otro lado mi marido cumple el mismo rol que yo. Existe un equilibrio pleno entre lo que yo hago y lo que el va asumiendo en la crianza. Y entonces creo que al final, si bien ha sumado infinitas enseñanzas para mis hijos tener un papá más inmerso en las labores domésticas, creo que lo más importante, verdadero y profundo es todos aquellos valores que nos entrega la figura de nuestros padres. Finalmente su amor incondicional, su alegría, su respeto, su cariño y su conexión emocional es lo que vienen a regalarnos en nuestra vida. Todos necesitamos mamá y papá, ambos nos entregan distintas enseñanzas, valores y maneras de ver la realidad.

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Dejemos de relegar el rol del hombre al trabajo y sostén económico, ellos son muchísimo más importantes. Son fundamentales en los lazos de amor que van construyendo con nuestros hijos. Hoy solo puedo agradecer: agradecer al papá que tengo y me enseñó tanto, agradecer al papá de mis niños que me sigue enseñando día a día, agradecer que somos dos en esta tarea de hacer familia y que nos equilibramos en nuestras miradas, formas, valores y maneras de hacer familia.

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El desafío está en dejar espacio para que cada uno, en su rol e individualidad, aporte desde ahí a nuestros hijos. Ninguno es más importante que otro, ninguno hace más que el otro. Somos distintos y en esa diversidad crecemos como personas y hacemos crecer a nuestros hijos en su mirada al mundo. Y a ti, ¿qué te enseño tu papá? ¿qué quieres que tus hijos aprendan de su papá?. Y tu papá, ¿Qué quieres dejar marcado a fuego en tus hijos?…..solo les digo: ¡que nada los detenga!.

¡Feliz día a todos los padres! (SOBRETODO AL MÍO)

María José Lacámara – Conoce más AQUI

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AÑO ESCOLAR: MANTENIENDO LA FELICIDAD DEL PRIMER DÍA

Después de varios meses de vacaciones de nuestros niños y algunas semanas nuestras, nos hemos encontrado con que esta vuelta a marzo y este mes se transforma en un aterrizaje forzoso a la realidad. Comienzan los compromisos, el trabajo empieza a andar mucho más rápido de lo que quisiéramos y nuestros hijos -al mismo tiempo- están volviendo a su ajuste, tanto o más que nosotros. Tienen que volver a levantarse temprano, estudiar e ir al colegio. Y quizás, a muchos de ellos la alegría de volver al colegio para a reencontrarse con sus amigos, les dura tan solo el primer día o la primera semana de clases. ¿Cómo lograr que este año se mantenga como ese primer día? ¿qué hacer para poner el ojo como papás en lo que es realmente importante y los hace felices en el proceso de aprendizaje?

No son preguntas fáciles. Nuestros hijos están en un sistema educacional que lleva décadas igual, y eso que nos enseñaban a nosotros, hoy siguen haciéndolo de la misma manera, quizás sólo con algunos pequeños y matizados cambios. ¿Cómo mantenerlos motivados al aprendizaje en un sistema que no los motiva? ¿cómo hacer que esa sensación de felicidad de ir al colegio durante el año perdure?.

El mundo ha cambiado y la manera que tienen de aprender nuestros hijos también. Hace poco vi en televisión a Tal Ben-Zhahar, precursor de la psicología positiva, reflexionando acerca de la educación y el sistema actual. El mismo se cuestionaba (al igual que yo) porque todo sigue idéntico que hace 30 años. Lo peor es que existen datos duros e investigaciones que entregan respuestas claras en torno a lo que nos genera felicidad y bienestar emocional. ¿Qué pasa en los colegios hoy en día que se ha abandonado lo más importante? ¿Qué pasa que aun sabiendo aquello que nos hace felices, el sistema educacional sigue enfocado en aquello que nos genera desilusión y frustración? ¿por qué nuestros hijos siguen sentados frente a un profesor dictando la materia si pueden aprender haciendo? ¿será realmente esa la mejor manera que tienen nuestros hijos de aproximarse al aprendizaje?

Están identificadas las dos cosas que nos entregan mayor bienestar emocional y felicidad. Una es nuestra capacidad de generar vínculos profundos y significativos; y la otra, es la gratitud, esa capacidad de poder agradecer día a día lo que tengo y lo que el otro me da. En el mismo sentido, está comprobado que lograr nuestras metas, sólo otorga una felicidad pasajera, que tiende a transformarse en desilusión cuando nos damos cuenta que eso que buscaba y que encontré, no me llevó a la felicidad que esperaba, sino más bien a la necesidad de ir aún más lejos. En ese momento, recién ahí, sí puedo llegar a ser feliz. La felicidad de esta forma, como lo pueden ver, nunca se alcanza.

Y entonces, si enfocarnos en el logro de metas más que en el proceso nos llena de desilusión ¿por qué seguimos otorgándole tanta importancia a la nota?  A ratos veo que el sistema educacional pone a sus alumnos en un lugar absolutamente pasivo frente al aprendizaje, como si ellos no pudieran ser los protagonistas, lo que tiende a aburrirlos al poco andar. La importancia se pone en la prueba y en enseñar para esa prueba. ¿Qué pasa con enseñar a agradecer por el proceso de aprendizaje? ¿a dar espacio para la curiosidad sin una nota de por medio? ¿Qué pasa que no ponemos énfasis en los vínculos que podemos formar en una sala de clases a través de un trabajo colaborativo e inclusivo y no en las notas que me tengo que sacar?.

Siempre me ha llamado la atención, por ejemplo, cuando veo como mis pacientes se enfrentan a un trabajo en grupo. Es tanta la importancia de la nota, que olvidan lo más importante, que finalmente es aprender a trabajar en equipo, obviamente además de aprender del tema que se está investigando. Entonces se subdividen el trabajo, coordinan por WhatsApp, y la mayoría de las veces, la más matea apreta al menos interesado y termina, o haciéndolo sola o corrigiendo todo lo que entregaron los demás. ¿En qué parte de este proceso aprendieron a trabajar en equipo? ¿a liderar? ¿a discutir si hay algo que no me parece? Lamentablemente, ese aprendizaje no existe y lo que es peor, tampoco es valorado por nosotros los adultos, que probablemente solo estaremos contentos con la entrega del trabajo y su nota, más allá de como este se gestó. Tengo pacientes, dispuestos a inventar enfermedades con tal de estudiar más para una prueba y así sacarse una buena nota. Se olvidan completamente que para lograr esa “mejor nota” tuvieron que mentir en el proceso y que la mentira daña las relaciones humanas, lo que es peor, incluso a veces nosotros como papás avalamos está mentira para que ellos puedan faltar y así rendir “más” o “mejor”. Me sigo preguntando ¿qué y cómo les estamos realmente enseñando a nuestros hijos? ¿a nuestros jóvenes? ¿la felicidad está en el éxito académico? ¿en el profesional?  ¿está en lograr tus objetivos sin importar el medio, sin importar el otro?.

Desde mi mirada – o mi sueño- poner el ojo en el proceso y no en la meta, es lo que nuestros hijos necesitan aprender de nosotros y ojalá del sistema educacional. Sería fantástico que el sistema los llevará a generar vínculos a través de un trabajo en equipo respetando las diferencias de cada ser humano.

Podemos enseñarle a nuestros hijos, como ellos tienen la oportunidad de elegir que los hará felices, pero entregándoles la respuesta científicamente comprobada de donde se encuentra ese bienestar emocional o felicidad. Piensen en ustedes mismos ¿qué es lo que los hace más felices? ¿qué los lleva a sentirse plenos? Segura, que la respuesta es: nuestros vínculos y en poder mirar y agradecer lo que tenemos. ¿por qué no enseñarles lo mismo a nuestros hijos? ¿por qué no enfocar la mirada en los logros durante el proceso, en el respeto a los vínculos y en agradecer lo aprendido y no en lo memorizado?

Se que muchos pensarán distinto a esta postura que planteo, dirán que la nota es necesaria para medir los aprendizajes y que las pruebas generan hábitos de estudio. Ante eso yo sólo les pregunto ¿qué los hace felices a ustedes? ¿cómo quieren transmitirles a sus hijos la importancia de la vida? ¿a qué quieren otorgarle importancia en el proceso de aprendizaje para que sus hijos realmente disfruten este camino largo de la educación? Finalmente ¿qué necesitan nuestros hijos de nosotros y del sistema educacional para DISFRUTAR APRENDIENDO?

Para mí el mensaje es claro: “esfuérzate y disfruta mientras aprendes, genera lazos profundos y significativos con los que te rodean, aprovecha y aprende de las diferencias, respeta al que puede y ayuda al que no puede tanto y da gracias todos los días por esas pequeñas cosas que hicieron de tu día, un día mejor. La nota no me importa y espero que tú puedas medir tu felicidad sin que ella sea una variable en esta ecuación de lo que es la vida y la felicidad.  Disfruta el colegio y todo lo que puedas aprender de él y de las personas que te rodean. Sé feliz agradeciendo del proceso y no de la meta … que a veces nunca llega.”

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El arte del buen amor en las familias. Las Constelaciones Familiares (III Parte)

Las Constelaciones Familiares

A través de una constelación, una persona, una pareja o una familia que plantea problemas de relación, de comunicación, de conducta, de personalidad, de salud, de sufrimiento en su trabajo u organización, etcétera, logra comprender en un tiempo breve las dinámicas e implicaciones desfavorables que operan en su sistema alimentando lo problemático, y cambiarlas. La metodología, que habitualmente se practica en grupo, es asombrosamente simple y escénica. Se eligen representantes para las personas involucradas en el asunto, las necesarias para su comprensión y solución, ya sean de la familia actual o de la familia de origen, parejas anteriores, personas de nuestro sistema laboral, etcétera, y luego se posicionan en el espacio, de manera que el “cliente” exterioriza la imagen interior que tiene acerca de sus vínculos y su red de relaciones. Se plasma así una geometría que expresa como se perciben las conexiones y el lugar que ocupa cada quien en el sistema. A continuación, afloran las dinámicas que mantienen los problemas, generalmente muy sutiles, casi invisibles, y se generan imágenes alternativas de solución a través, por ejemplo, de la integración de excluidos, o reparaciones entre las personas, o se completan movimientos emocionales pendientes, o se expresan frases rituales que ordenan, estructuran y alivian a todos los miembros del sistema. El cliente o clientes suelen tener la sensación de haber liberado viejos pesos, culpas o destinos difíciles, y de orientarse mejor hacia lo bueno y hacia sus propios objetivos.

Personas que repetían patrones o destinos desdichados (suicidios, adicciones, fracasos, luchas, depresiones, traiciones, etcétera) de otras personas en las familias, siguiendo amorosas lealtades invisibles, quedan liberadas. Hijos que aman ciegamente a sus padres, y navegan en la sintonía de su sistema, asumiendo dinámicas terribles como seguir a la muerte a otras personas cuyo duelo no ha sido completado, o enfermar o asumir sacrificios o culpas o venganzas por otros, o tomar a su cargo esfuerzos y lugares que no corresponden (como ser la pareja invisible de uno de los padres, por ejemplo), se muestran por fin disponibles para estar más felices en su vida o en su pareja o su trabajo, etcétera. El efecto de una constelación suele ser el de una magna liberación porque lo meramente intuido es desvelado y enfrentado, y porque lo no resuelto es encarado por fin, a menudo acompañado de una fuerte emocionalidad que es catárticamente descomprimida. De modo que las Constelaciones actúan a la profundidad de los misterios sutiles de nuestro grupo familiar y de los requerimientos de su Alma colectiva. Pues las Constelaciones trabajan con esta Alma común, un ente gregario y colectivo al que pertenecemos y de cuyo orden y salud depende nuestro bienestar personal. Es equivalente a Mente Sistémica o Red de Vínculos y se asemeja de algún modo a la idea del Inconsciente colectivo de Jung. Es decir, pertenecemos a un Alma colectiva familiar que nos envuelve y nos acoge al mismo tiempo, dándonos identidad y satisfaciendo nuestra sed de pertenencia, que es el instinto más poderoso del ser humano, al tiempo que nos ata a lealtades y exigencias sacrificadas, que pueden y deben ser superadas para que la orientación a la vida y la felicidad triunfe sobre sus contrarios de muerte y desdicha.

 

Joan Garriga
www.joangarriga.com/

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Extraido de www.joangarriga.com

 

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Todo está conectado

“La muerte no es más que un salto cuántico de la creatividad del Ser”

Deepack Chopra

Deepack Chopra, es uno de los pocos médicos que practica la medicina holística y que lleva años intentando unir la medicina occidental con la ayurvédica, de la que es practicante. En esta entrevista nos habla de la conciencia, como superar el miedo a la muerte, del bienestar y su fórmula para la felicidad.

¿Creamos nuestra propia realidad?
Sí. Este mundo es un espejo de nuestra consciencia. No puedes verte a ti mismo sin un espejo, y este mundo es nuestro espejo. El espejo de la consciencia es el mundo que nos rodea.

¿Tiene algún sentido tratar de cambiar el mundo?
Si no me gusta lo que me ocurre, no hay remedio externo, sólo es posible un cambio en la conciencia interna. Todas las relaciones son un espejo. Aquellos a los que amamos y aquellos que no nos gustan, son espejos. A través del espejo de las relaciones podemos ampliar nuestra conciencia. Nos atraen las personas en las que encontramos rasgos que queremos tener en nosotros mismos. Y no nos gustan las personas que tienen rasgos que negamos en nosotros mismos. Al pasar a una conciencia más elevada a través de reconocer el espejo de las relaciones reconoceremos que la atención y la intención son los propulsores de la transformación. Aquello donde ponemos nuestra atención, existe. Aquello donde quitamos nuestra atención, desaparece. La atención se convierte en energía que crea las cosas y la intención se convierte en transformación. Estos son los dos aspectos de la conciencia que empleamos para manifestar. A medida que empezamos a hacer esto experimentamos la realización sin esfuerzo.

No es nuestro trabajo cambiar la percepción o nivel espiritual de otros, pero si que podemos controlar nuestro propio progreso espiritual.

¿Estamos en el mundo o el mundo está en nosotros?
La experiencia habitual nos da la sensación de que existimos en el Universo, de que tú existes en algún lugar en el mundo. Eso es una mentira. La verdad es que todo el mundo existe en nosotros. El cuerpo y la mente existen en nosotros. El cuerpo, la mente y el mundo me ocurren. Tengo la mente y de la mente proyecto el cuerpo y del cuerpo proyecto el mundo. Es mi conciencia quien construye el mundo. Tú no estás ahí sino que estás en mi conciencia y yo estoy en tu conciencia. El lugar en el que yo estoy en tu conciencia y el lugar en el que tú estás en mi conciencia es el mismo lugar. No existes tú como un cuerpo físico allí fuera. Mi cerebro me permite verlo, pero mi cerebro no tiene una experiencia directa del mundo. Lo único que hace mi cerebro es responder a la electricidad, a lo químico, a las hormonas… y todo eso te crea a ti allí fuera. Pero tanto yo que te creo a ti como tú que me creas a mí, somos una conciencia que está experimentando con las formas y fenómenos.

O sea, que todo está conectado.

Cuando veas algo piensa: “eso está en mi. Esos árboles que están allí fuera son mis pulmones. Si ellos no respirasen yo no respiraría y si yo no respirase, ellos no respirarían”. La Tierra es nuestro cuerpo físico, la atmósfera es nuestra respiración, las aguas son nuestra circulación. No es cierto eso de que yo estoy aquí y el mundo está allí afuera. Tenemos un cuerpo personal y un cuerpo universal y los dos son nuestros, tanto uno como el otro. Cuando nos damos cuenta de que el mundo está en nosotros, tenemos con él una relación íntima. Además podemos tener un conocimiento íntimo del mundo, y a partir de este conocimiento alcanzamos la paz con el mundo. A partir de la paz reconocemos que el mundo, el universo, es un ser consciente. Es nuestro cuerpo extendido. Cuando somos tan íntimos con nuestro cuerpo extendido como lo somos con nuestro cuerpo personal, este cuerpo extendido nos habla, nos podemos comunicar. Cuando entramos en comunión como un ser conciente nos sorprende con dones en forma de sincronías y de coincidencias con significado.

 

¿Qué significa estar sano?
El bienestar incluye el aspecto físico, espiritual, económico, social, comunitario y medioambiental. Es una experiencia holística. No creo que podamos estar realmente bien si no está bien el organismo en su totalidad. Nos hemos de considerar parte del ecosistema y del medio ambiente. Si hay contaminación en la atmósfera, la hay también en tu cuerpo porque se recicla en tus células. Hemos de cambiar nuestro enfoque respecto a nuestra comprensión de la salud. La salud es algo sagrado.

¿Hay una receta para ser feliz?
La felicidad tiene tres componentes. El primero se remonta a la infancia. Las personas felices tienen un condicionamiento cerebral que viene de los primeros años de vida, y que les permite ver oportunidades, donde otros ven problemas. Este condicionamiento del cerebro aporta cerca del 50% de la experiencia de felicidad.
El segundo componente son los bienes materiales y la cantidad de dinero que una persona posee, aportan aproximadamente el 10% de su experiencia de felicidad total. El restante 40% proviene de las decisiones que tomamos cada día. Si las opciones son solo para el placer añadirán muy poco a la felicidad, pero si las decisiones que tomamos dan lugar a la expresión creativa o a mejorar la calidad de nuestras relaciones, entonces seremos una persona más feliz. De hecho, las investigaciones demuestran que la forma más fácil de ser feliz es hacer feliz a alguien. Si quiere tener éxito en la vida, cree las condiciones para que otras personas puedan tener éxito. Se pueden conseguir todos los deseos personales haciendo felices a otras personas.

¿Ese 50% que hemos heredado de la infancia no lo podemos cambiar? ¿Qué hacemos con esas creencias que nos limitan?
Podemos cambiar las creencias que nos están limitando a través de la reflexión, es decir, cuestionar las creencias que nos limitan, y por supuesto la meditación. Tienes que preguntarte si esta creencia está basada en algo verdadero o no, y ¿por qué pienso que es la verdad? ¿Podría ser que no sea la verdad? ¿Qué efecto tiene el apego a esta creencia? ¿Quién sería yo sin esta creencia? ¿Cuál es el opuesto de esta creencia?, ¿podría ser más verdadero? Esta es la base de las terapias cognitivas. Las creencias vienen de las religiones, las culturas, la historia, el adoctrinamiento social.

¿Cuál es la importancia de la belleza en nuestras vidas?
La belleza y el diseño son expresiones de la naturaleza. La belleza es lo que ve un artista cuando mira hacia dentro y luego echa la mirada hacia fuera y ve un reflejo de lo que está en el interior. Creo que en el futuro tenemos que combinar la belleza, el diseño y la creatividad con el comercio porque todo el comercio que hemos visto hasta ahora partía de la explotación. Los ricos explotaban a los pobres para crear negocio, y esto se está derrumbando ahora. El futuro del comercio reside en la justicia social, la eliminación de disparidades económicas, la sostenibilidad, resolución de conflictos y la belleza entendida como una expresión de la naturaleza. Esto creará una nueva economía en el futuro, ¡espero! Porque sino estamos acabados…

¿Qué podemos hacer para evitar el cataclismo?
La única manera de resolver los problemas del mundo es dar a las personas herramientas para crear su propio bienestar.También se pueden utilizar estas herramientas para fabricar el éxito en la vida. Es menos probable que una persona que sea feliz recurra a la injusticia social o se convierta en terrorista. Si la gente está contenta con lo que hace, físicamente bien, financieramente segura y participando en la red social de su comunidad, entonces no va a estar contribuyendo en los problemas del mundo. Vivimos en un mundo donde el 50% de la población sobrevive con menos de dos dólares al día. Y el 20% con menos de un dólar al día. Mientras existan disparidades económicas de este tipo, darán lugar a los grandes conflictos, las guerras, las injusticias sociales y la insostenibilidad, donde los ricos se hacen más ricos y los pobres más pobres. Las causas más profundas de la inestabilidad mundial se encuentran en el comportamiento egoísta de los países más ricos.

¿Crees que lo que hará que se produzca un cambio en el mundo será una revolución interior?
Es la única forma. No hay otra manera.

¿Qué piensas de los cambios sociales que están sucediendo en este momento?
Son momentos muy interesantes; todo se está derrumbando. El sistema económico, catástrofes naturales que afectan a todos. Si había una erupción volcánica en Islandia hace unos 100 años, no tenía importancia. Pero hoy afecta al mundo entero. Es la economía que sufre, se cancelan los vuelos a Europa, la economía europea sufre, los aeropuertos pierden millones… todo por el volcán, en unos pocos días. La economía de Europa afecta la economía de América, que luego afecta la de China e India, y pronto tenemos al mundo entero afectado por el volcán. Fíjate en los problemas económicos de Grecia, Afganistán y Pakistán, también afectan al mundo entero. Ahora, más que nunca, tenemos que darnos cuenta que los problemas de los demás también son los míos, no hay otra forma. Los problemas de Afganistán no solo afectan a mi vecino, me afectan a mi. Tengo que cuidar a mi vecino.

¿Crees que nos dirigimos hacia una civilización empática?
Eso espero. Porque es lo único que puede funcionar. Ahora mismo somos totalmente interdependientes; económicamente y de cualquier otra forma. No hay otra solución: si no cultivamos la justicia social y una reforma económica en la que las diferencias entre ricos y pobres no incrementan, sino que se van reduciendo, si no cuidamos el medio ambiente, si no aprendemos a resolver los conflictos pacíficamente. Las guerras ahora ya no tienen ningún sentido, si China depende de los EE.UU. para su economía, ¿qué puede solucionar una guerra? Todos dependen de los demás, las guerras son obsoletas. Si un país deja de gastar dinero en asuntos militares y empieza a gastarlo en infraestructuras, el resultado es una economía mejorada.

¿Cómo podemos conectar la mente con el corazón?
¡Ya están conectados! (risas)

¿Y cómo podemos recordarlo?
La meditación, la compasión, ayudar a los demás, todo esto nos reconecta. El budismo habla de cuatro cualidades: la amabilidad, la compasión, la alegría (de los éxitos propios y ajenos) y la paz mental. Cuando nutrimos esta cualidades en la consciencia, se reconectan el corazón y la mente.

¿Cuál es el secreto de la meditación?
La clave está en la constancia, practicar regularmente. Disciplina y diligencia. Pasar 20-30 minutos o más cada día, aunque no tengas ganas lo haces. Pronto tu cuerpo te lo empieza a pedir. Yo medito una hora y media temprano, cada mañana.

¿Qué nos pasa cuando morimos?
Lo que llamamos muerte no es más que un salto cuántico de la creatividad del Ser. El universo se enciende y se apaga constantemente a nivel subatómico, a nivel molecular, a nivel de los órganos. El Universo se recrea en sí mismo, estamos constantemente muriendo para recrearnos. Si algún día tuviéramos éxito para conquistar la muerte el Universo se momificaría, se quedaría estático. Es a través de la muerte como el universo se actualiza y se renueva a sí mismo. Solamente hay unas células en nuestro cuerpo que no mueren: las células cancerígenas. Esas células han olvidado como morir. Si entendemos la muerte entenderemos la vida. La muerte es el apagado y el nacimiento, el encendido. Por cada apagado hay un encendido. Si muriéramos y no nos recreáramos, seríamos la única excepción en el universo entero.

¿Cómo podemos superar el miedo a la muerte?
El miedo a la muerte se debe a la falsa identidad. La falsa identidad es el yo aislado. El yo aislado es una alucinación, no existe. Cuando superas la separación del ego, entras en una identidad transpersonal en la que no hay muerte. Eres esta persona, como un patrón no permanente del universo. Solo existe lo universal, todo lo demás es un reciclaje del universo. Si mueves tu personalidad a nivel universal, te liberas del miedo a la muerte.

¿En qué se diferencia la mente del alma?
La mente siempre es una conversación, el alma es una presencia. A esa presencia llega el pensamiento pero luego se va. En esa presencia, llega una sensación o un sentimiento y luego se va. En esa presencia, puede llegar una experiencia del mundo y luego se va. Todo llega y todo se va. Solo queda la presencia. Esa presencia se conoce como una conciencia testigo, estaba ahí cuando nacimos, la personalidad llega luego y se va. Cuando éramos adolescentes teníamos un cuerpo, una mente y una personalidad diferentes, pero la presencia era la misma. Todo eso llegó y se fue en esa conciencia testigo.

Todo es vibración. ¿Qué implica esto?
Todo es vibración, esto implica que cuando cambias tu vibración, cambias la vibración del mundo. Es la única forma de cambiar el mundo, como dijimos antes, el mundo es un espejo. Pero lo más importante en saber que todo es vibración, es que significa que todo se enciende y se apaga. Si ponemos la atención en el ON de la vibración, todo es información y energía. Pero ¿qué hay entre el ON y el OFF? Lo importante no es la vibración, sino lo que hay entre la vibración: es consciencia. Es un campo de posibilidades, un campo de creatividad, un campo de inmortalidad. El secreto del universo no está en la vibración, sino en lo que hay entre la vibración, en el vacío. La palabra técnica para describir esto es discontinuidad.

Debemos transformarnos a nosotros mismos pero ¿de qué manera y en qué dirección?
En el sentido de un despertar a una conciencia más elevada. Despertando también la intuición, creatividad, visión más elevada, comprensión de la unión inseparable entre el cuerpo y la mente. Esto se consigue a través de la sanación de las emociones y del cuerpo físico.

Somos la especie de este planeta que con más frecuencia mata a miembros de su propia especie y la única que lo hace en el nombre de dios. Pertenecemos a una especie que ha causado la extinción de otras muchas especies y que ahora corre el riesgo de extinguirse. Esta es la parte oscura de la conciencia humana y no podemos negarla. Pero a la vez, la otra parte más luminosa, nos dice que somos una especie que se pregunta ¿de dónde vengo? ¿qué me ocurre cuando muero? ¿tengo alma en mi interior? Ningún otro animal se hace estas preguntas. Este es un momento muy importante en el que podemos preguntarnos cuál es el siguiente salto de la evolución.

Uno de los grandes científicos del último siglo, el Dr. Salk, descubridor de la vacuna de la poliomelitis, al final de su vida habló de la siguiente fase de la evolución humana, la denominó la fase de la evolución metabiológica: la evolución que está más allá de la biología, es la evolución de la conciencia.

Somos la única especie que es consciente de que es consciente. Podemos preguntarnos cuál es la naturaleza de ser conscientes. El doctor Salk dijo también que en la siguiente etapa de evolución se daría la supervivencia de los más sabios, no de los más aptos. La sabiduría se convertiría en el nuevo criterio de evolución. La supervivencia del más apto está siendo una etapa muy peligrosa de nuestra evolución.

¿Cómo podemos superar la dualidad que nos habita?
Sólo explorándonos a nosotros mismos, a través de la práctica de la meditación, un entendimiento intelectual, a través del amor y de la compasión.”

Extraido de Instituto Draco www.institutodraco.com

www.facebook.com/InstitutoDraco

Fuente: www.hermandadblanca.org

 

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