¿Temes sufrir?: Tips para personas sufridoras

Seguro que alguna vez en sus vidas se han encontrado con alguien al que veían siempre feliz, inquieto por hacer cosas, que le quitaba hierro al asunto en las malas situaciones y solía estar despreocupado y pasándolo bien.

El eneagrama es una herramienta de autoconocimiento que describe 9 tipos de personalidad con el que podemos saber las motivaciones  que hay detrás de nuestras conductas y actitudes (ya sean actos conscientes o inconscientes). En este artículo hablaremos sobre el eneatipo 7: “El que teme sufrir”.

Son personas que están en constante búsqueda del placer, temen conectarse consigo mismas y por eso siempre procuran mantenerse ocupadas. No pueden estarse quietos, son hiperactivos y eso puede hacer que se les dificulte más prestar atención y escuchar activamente. Os pondré un ejemplo:

“ En uno de mis trabajos conocí a una chica de unos 30 años. Era una persona extrovertida y muy simpática con todo el mundo, siempre tenía una sonrisa en la cara, incluso los días de más faena donde íbamos ahogados y bajo mucha presión. Siempre estaba haciendo cosas, nos enseñaba fotos de los sitios que había visitado, sus fiestas y quedadas con amigos/as…. Y no es que su vida fuera de rosas, vivía sola y tenía que pagar el alquiler y mantener a sus dos gatitos. Le restaba importancia a los problemas. Le gustaba aprender cosas nuevas pero nunca las acababa y enseguida estaba haciendo otra nueva. “

La pasión del 7 es la gula, la necesidad de saborear todo lo que el mundo ofrece, gula de experiencias, rechazando todo aquello que puede doler o contactar con su herida, es decir, con su yo interno. Se ven a sí mismos como personas felices, entusiastas, simpáticos y divertidos. Desvían la atención de los motivos reales inventando razones para actitudes que no reconocen (mantienen imagen positiva para evitar el dolor). Durante su infancia, los tipo 7 experimentan una sensación en gran parte inconsciente de desconexión de la figura sustentadora. En general, son sensibles a una fuerte frustración producida por la sensación de haber sido privados del cuidado materno a muy temprana edad. En reacción a eso, los niños Siete “deciden” inconscientemente cuidar de sí mismos, en un plano emocional inconsciente, decidieron que tendrían que atender ellos mismos a sus necesidades. Una forma de arreglárselas en el proceso de separación es concentrarse en lo que los psicólogos llaman objetos de transición: juguetes, juegos, compañeros y otras distracciones ayuda a los niños  a tolerar esa angustia. Parece que los Siete continúan buscando objetos de transición. Mientras encuentran ideas, experiencias, personas y “juguetes” interesantes, son capaces de reprimir los sentimientos subyacentes de frustración, miedo y dolor producidos por la separación.

Cuando los Siete están conectados con el Ego y se descentran adoptan todas las cualidades negativas del Uno: La ira, la crítica, la exigencia y la queja. Cuando recuperan el contacto con su ser, reconectan con su cualidad esencial: La sobriedad, el medio por el cual se sienten bien consigo mismos y no necesitan de estímulos externos gratificantes y placenteros.

Si te has sentido identificado/a con estas descripciones te daré unas pautas para que te alejes de las trampas del Ego y puedas volver a conectarte contigo mismo/a:

 

  • Aprende a quedarte quieto y en silencio: Es necesario que tengas momentos de silencio y tranquilidad a lo largo del día, medita unos minutos o simplemente intenta no hacer nada. Al principio te intentará boicotear tu diálogo interno pero no desistas. Así conseguirás escucharte mejor a ti mismo y saber identificar cuando habla el Ego.
  • Abraza el dolor: No huyas de las situaciones y sensaciones dolorosas y desagradables. De esta manera podrás aprender a conocerte más y posteriormente valorar mejor los momentos de felicidad.
  • Vive el presente: Procura mantener la atención en el “Aquí y el ahora” así podrás disfrutar plenamente de lo que estás haciendo, por muy cotidiano o banal que te pueda parecer cuando ponemos todos nuestros sentidos en el presente y en lo que estamos haciendo todo es mucho más placentero.
  • Practica la escucha activa: La comunicación es muy importante para hacernos entender, sentirnos comprendidos y apoyados. Cuando alguien te está expresando sus pensamientos ya sean de dolor o alegría, intenta no interrumpir y escuchar hasta el final. No debes caer en decir que a ti también te ha pasado lo mismo. Simplemente escucha y luego comprende.
  • Practica el Perdón: Cuando sientas que te sientes traicionado, o decepcionado con algo o alguien es el momento de perdonar. Ponte en la situación de la otra persona. Detrás de cada acto hay una intención positiva. Búscala y te será más fácil el perdón. No somos perfectos y tenemos el derecho al error y a enmendarlo.

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Redacción Instituto Draco

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Cuando tu eliges…

¡FELIZ NAVIDAD! Les dejo este arbolito cargado de un mensaje con tanto sentido:
«Cuando tu eliges la alegría, te sientes bien y cuando te sientes bien, haces el bien. Cuando haces el bien les recuerdas a otros lo que se siente la alegría. Y puede ser que incluso los inspires a hacer el bien también»
Todo lo bueno se contagia y en estas fechas tenemos la posibilidad de elegir regalar hacer el bien, contagiando la alegría que eso produce. Hoy más que nunca y en esta navidad tan distinta puedes regalar más abrazos, más tiempo, más risas, más perdón, más tolerancia, más humildad, más amabilidad, más compasión, más cariño, más significado y más amor.
Démosle el sentido que necesitamos para que esta navidad sea distinta y significativa. Agradece a los que estuvieron ahí este año, perdona a los que desaparecieron, respeta y se compasiva con los que lo vivieron distinto. Regala tiempo y risas, recuerda a los que no están como si estuvieran, y rodéate de todo o todos los que hicieron de este año un mejor año.
¡Muy feliz navidad! Y que esta navidad sólo se trate de mirar a todos aquellos que estuvieron ahí este año y a través de cualquier gesto elijamos regalar gratitud.

María José Lacámara – Conoce más AQUI

joselacamara@gmail.com

Instagram: @joselacamarapsicologa

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Más conectados: La conexión emocional como eje central de la crianza

 

La psicóloga infanto-juvenil María José Lacámara publica este libro que  busca ayudar a padres y madres a encontrar un método de crianza propio, que se ajuste a sus necesidades y les permita sintonizar con lo que requieren sus hijos.

Lo pueden encontrar en: Contrapunto, buscalibre, Antártica, que leo, editorial planeta y en formato digital.

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No eres lo que te pasa…

Soy una convencida que uno puede elegir ser un activo protagonista de su vida. Puedes elegir ser una persona a la «que le pasan cosas»  versus ser una persona activa que decide que hacer con eso que le pasa. Somos guionistas de nuestra propia vida, siempre y cuando; lo hagamos.
A todos nos pasan cosas, a ratos el camino se hace cuesta arriba o nos entrampamos en emociones difíciles. Todos tenemos nuestras batallas internas. El dolor, el miedo, la vergüenza, la culpa, la angustia, la ansiedad, la rabia o la tristeza nos hace humanos. Es parte de la vida y es lo que hace que la vida sea única y que muchas veces valga la pena viviría….como venga.
La felicidad no es lo que te pasa en la vida, es como percibes y que eliges hacer con lo que te pasa. Ser felices nos exige protagonismo, nos exige ser activos en nuestras búsqueda y toma de decisiones. La felicidad nos exige aprender a mirar las caídas como oportunidades, y muchas veces implica el poder aceptar transitar por la oscuridad para apreciar y encontrar la luz.
Ser feliz depende de la actitud que tu elijas ponerle a la vida. Puedes elegir ser un actor activo de la construcción de tus sueños o puedes esperar que las cosas «pasen» o «lleguen». ¿Llegarán? ¿Pasaran? Si te quedas sentado esperando existen probablemente menos posibilidades. Si te atreves en cambio, vas por ellas y buscas lo que quieres ¿llegarán? ….. no lo sé pero al menos por tu vida, vale la pena intentarlo. ….
Prueba, atrévete, elige, decide, anda por lo que quieres. No tengas miedo a transitar por el dolor, la rabia, el miedo o la angustia. Ponle voz y escucha lo que te dicen, porque muchas veces son esas emociones las que te muestran el camino de lo que necesitas. Elige ser un activo protagonista de tu vida: persigue y construye lo que quieres lograr.
Elige ser guionista de tu vida y no una víctima de las cosas que te pasan.
¿Por qué decides ir hoy?…….

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CÓMO DESCUBRIR TU VOCACIÓN (O NO)

¿Te cuesta descubrir qué es lo que realmente te gusta, cuál es tu vocación?

A veces parece que todos tenemos que tener una vocación desde pequeños, y si no, es que te falta algo.

De hecho, en mi caso sí fue así, yo quería ser científica desde pequeña (bueno, y egiptóloga también) y lo fui durante muchos años; y hay mucha gente que siempre ha tenido claro qué quería ser y es lo que han hecho.

Eso está bien pero hay un problema, que el tener una vocación se ha vuelto algo casi obligatorio.

Si no tienes tu vocación clara, como les pasa a muchas personas, entonces no podrás ser feliz y tendrás que pasar el resto de tu vida buscándola…

¿Te está pasando a ti? Pues sigue leyendo…

 

Como tengo la suerte de hablar con muchas personas distintas, tanto mis clientes como mis lectoras, he podido comprobar que no tiene por qué ser así.

Hay muchas personas que se sienten confusas intentando encontrar esa vocación cuando lo que sucede es que tienen múltiples intereses.

Y parece que es malo que te interesen varias cosas, parece que hasta que no encuentres tu “verdadera” vocación no podrás ser feliz. Y eso no es así.

 

Si estás en esa situación, me gustaría que tuvieras en cuentas estos puntos:

– Puede que te interesen varias cosas, y no hay nada malo en ello.

De hecho ¡es una suerte! Seguro que no te aburrirás. ¿Quién dice que te tienes que dedicar a una sola cosa toda tu vida?

Puedes ir probando y después quedarte con lo que más te guste. Por supuesto, no es lo habitual y a mucha gente no le parecerá “normal”, y qué.

Lo que es normal para ti lo decides tú. Lo importante es que te sientas satisfecha con lo que haces.

– Si intentas encontrar tu vocación puede que te sientas estancada y no avances.

¿Qué te parece si te centras mejor en encontrar lo que te apasiona y además se te da fenomenal? Ahí la lista se reduce (normalmente), y si puedes dedicarte a algo con lo que disfrutes mucho y que se te de bien seguro que estarás encantada.

Si te interesa la idea o no sabes qué es lo que cumple con esas dos condiciones te recomiendo dos libros “El elemento” de Ken Robinson y “Strengths Finder 2.0” de Tom Rath.

 

– A veces vivir de tu pasión no es  factible.

Entonces ¿por qué no incorporarlo a tu vida como una afición o un negocio paralelo? Así no te verás sometida a presión y disfrutarás de ello.

No sé dónde leí sobre un chico cuya pasión era la música, pero no se quería dedicar a ello por ser una profesión muy sacrificada y difícil. Así que decidió coger un trabajo no especialmente interesante para él pero que le permitía tener el estilo de vida que quería y disfrutar de la música en su tiempo libre.

Este es un ejemplo de lo que digo, no tiene por qué ser tu caso, pero puede darte ideas.

Por supuesto, para eso tienes que tener claras tus prioridades y qué estilo de vida quieres tener. No olvides que tu trabajo es sólo una parte de tu vida, así que planéalo en conjunto.

 

Intenta no obsesionarte con encontrar tu vocación, céntrate mejor en averiguar qué te hace feliz, qué se te da especialmente bien (si no se te ocurre pregunta a tus familiares y amigos más cercanos) y cómo puedes aplicar eso a tu vida.

No todo el mundo tiene que tener una vocación clara, no es un requisito imprescindible para sentirte realizada.

 

¿Qué te parece? Déjame tu opinión más abajo.

Por cierto, ¿has hecho ya el test que creado especialmente para profesionales estancadas? Hazlo aquí y descubre qué te recomiendo según tu situación.

 

 

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Para ser persona hay que ser ciudadano

Hace unas semanas escribí que somos los autores de nuestros propósitos, pero somos los coautores de la mayor parte de nuestros resultados. Esta afirmación deja entrever que en la construcción de nuestra biografía concurren muchos agentes. Sin embargo, tendemos a marginarlos en las auditorias íntimas en las que vamos evaluando nuestra instalación en el mundo. La contemporaneidad ha impuesto un macrorrelato que ha despolitizado por completo la reflexión sobre el acontecimiento de existir. Puede resultar decepcionante que en algo tan privativo como nuestra biografía exista la coautoría, pero gracias a ella nuestra existencia está atravesada de fines y no solo de necesidades. En las necesidades no hay fines, y si no hay fines no hay autonomía. Las necesidades afilaron nuestra racionalidad y nos convirtieron en animales políticos, en animales que hablan, en animales sentimentales que estratifican qué sería bueno sentir y qué sería bueno no sentir. Vivir agrupados es un hito evolutivo de primerísimo nivel. Podemos elegir qué queremos para nosotros gracias a que estructuramos marcos de convivencia en los que nuestra existencia borbotea al lado de otras existencias. Podemos optar independientemente merced a que somos interdependientes. Convertimos la convivencia en un juego de suma no cero en el que adoptamos estrategias para que todas las partes satisfagan parcialmente sus necesidades respectivas. En Elogio de la infelicidad Emilio Lledó lo explica con abrumadora claridad: «La carencia de completa autarquía es la expresión suprema de la necesidad de convivir, de ser en otros y con los otros».

Las necesidades primarias las podemos cubrir gracias a la cohabitación con otras existencias en un entorno intersubjetivo orquestado para ese cometido. Siempre que hablo con alguien de las necesidades a las que estamos uncidos como seres vivos mi interlocutor me interpela afirmando que habría que matizar qué entendemos por necesidades. La respuesta es muy sencilla. Entiendo por necesidad aquello en lo que cualquier persona piensa de manera monotemática a partir de un lapso de tiempo de padecer su ausencia ante el miedo de que su vida se desbarate irreversiblemente o llegue incluso a expirar. Aristóteles definía como necesario «aquello sin lo cual no se puede vivir, por ejemplo, el respirar o la alimentación». Yo lo defino con una mirada más panorámica y más contemporánea: «Una necesidad es aquello cuya satisfacción es tan rutinariamente urgente que si no está estructuralmente colmada impide que un sujeto pueda establecer planes de vida». «La escasez es el origen de la ciudad», escribió Platón. En terminología de Lledó, el carácter menesteroso de nuestra biología fue lo que nos inspiró a «la empresa de construir lo humano». El ser humano que somos cada uno de nosotros es una existencia quebradiza, precaria, frágil, muy muy vulnerable. Humano  proviene de humus, tierra, y significa pequeño, insignificante. En esta explicación descansa por qué los griegos daban mayor prelación a la condición de ciudadano que a la de persona. Era imposible llegar a ser persona (la individualidad que elige qué fines quiere para su vida y que se va desplegando en el conjunto de acciones encaminadas a colmarnos) lejos de la polis. Ser persona sólo era posible desde la condición de ciudadano. De aquí el drama que supone, y que Josep Ramoneda explica con su habitual maestría en Contra la indiferencia, que hayamos perdido paulatinamente la c de ciudadanos en favor de las tres ces que nos señalan como clientes, contribuyentes y comparsas. La conclusión es triste. Cuanto más nos desintegramos como ciudadanos, mayor dificultad para ser personas.

Lo contrario de la libertad es la necesidad. Donde hay necesidad no hay elección, y donde no hay elección no hay autonomía, que es la vitrina de nuestra dignidad. Ser autónomo es elegir por uno mismo con qué fines quiere uno conducir su propia vida. Somos dignos porque podemos elegir, y podemos elegir porque tenemos más o menos satisfechas nuestras necesidades primarias. De aquí se colige algo que los redactores de los Derechos Humanos subrayaron en la redacción de la Carta Magna. Sin la garantía de unos mínimos es imposible que nadie pueda aspirar a unos máximos. Esos mínimos son los treinta artículos de los Derechos Humanos. Los máximos son los contenidos individuales con los que cada uno rellena el contenido de su felicidad, los fines con los que da sentido a su existencia en el mundo de la vida, con los que va convirtiéndose en una expresión de particularidad, una mismidad diferente a todas las demás. Somos una existencia singularizada que limita por todos lados con todas las existencias también singularizadas porque las necesitamos para acceder a una vida digna.  Por eso más que ser existencias adyacentes yo prefiero utilizar la expresión existencias al unísono (así se titula la trilogía a cuya redacción me he dedicado estos últimos años –ver-).  Al ser al unísono queda enfatizada la vinculación afectiva y política irrenunciables para existir. Nuestra existencia tal y como es o cómo nos gustaría que fuese sería inaccesible desde la insularidad o desde la soledad.  El yo no puede expatriarse de los dominios interconectados de la convivencia. La política debería ser una mirada reflexiva y bondadosa sobre cómo articular la organización de las existencias al unísono con el objeto de que todos satisfagamos nuestras necesidades y podamos dedicarnos de este modo a aquellos fines elegidos desde la autonomía. Ser animales políticos es lo que nos permite ser animales éticos.

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LA MAMÁ PERFECTA

Anoche se me paso la hora de la cama, porque quería contestar un mail que era muy importante para mi … y se desató el CAOS.

Y mientras el más grande quedó fundido en 5 minutos del agotamiento la más pequeña saltaba y saltaba en la cama y no se quería dormir. Primero pidió agua, luego otro cuento, luego su juguete y yo me la veía venir. Casi dos horas después empezó a llorar, estaba pasada de vueltas, muy cansada pero se negaba a dormirse, le corrí su rutina y todo se desmoronó… mala madre.

Mientras tanto yo que tenía que hacer aún mil cosas y se me terminaba el día ahí metida en el cuarto rogándole a la criatura que se durmiera. Al rato yo también terminé llorando, agotada y pasada de vueltas porque dos noches antes me desvelé con mis amigos de clase por primera vez en 5 años…mala madre

Y le explicaba a mi hija que estaba cansada, que ya necesitábamos las dos dormir. Se que a los hijos les duele ver llorar a las madres pero yo necesitaba sacar esa angustia, necesitaba que ella viera que soy humana. Al final agarró la teta que es su amuleto porque aunque ya no toma necesita tocarla para sentirse segura a veces y se durmió.

Termine agotada, saliendo de ese cuarto como si saliera de un campo de guerra.

Ser mamá a veces duele, cansa y consume a nivel emocional. Los miedos, las incertidumbres, las culpas y eso NADA tiene que ver con el infinito amor a los hijos pero debemos cortar con el exceso de adornos y romanticismos que envuelven a la maternidad porque solo generan culpas y comparaciones con parámetros inhumanos.

No cambiaria mi maternidad por nada, con mis hijos soy feliz cada día y lo celebro, pero eso no significa que mi amor y mi felicidad bloqueen todas las emociones negativas asociadas a mi rol de madre: No está mal sentirse mal debes en cuando. La presión que genera sentirse alerta y al mando del bienestar e integridad de otras vidas las 24 horas del día AGOTA.

Hablemos con nuestros hijos e hijas, sincerémonos, expliquémosles que a veces es difícil, que tenemos días malos, que en ocasiones el cuerpo está por demás cansado y que somos humanas. Dejemos de reprimirnos e intentar ser “perfectas”, liberémonos de toda esa carga que heredamos desde hace muchas generaciones .

Quizás de esta forma nuestras hijas no tengan que lidiar con tantas culpas impuestas por las excesivas exigencias de rol, por el estigma de la mamá perfecta que simplemente no existe.

Que la maternidad se aleje de estereotipos opresores para pasar a ser una vivencia más orgánica, humanizada y felizmente imperfecta.

Hagámoslo por ellas, por nosotras y por las que vendrán.

Por Ana Acosta Rodríguez, Mamá Minimalista

Facebook: @mamaminimalista

Fuente: mamaminimalista.net

Ana_AcostaAna Acosta Rodriguez

Maestranda en Psicología Positiva Aplicada y experta en Mindfulness,  Inteligencia Emocional y Crianza con apego.

www.nutrimama.com

mamaminimalista.net/

Instagram: Nutri_mama

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Amanda: ¿por qué sufres tanto con esa decisión?

A partir de una situación en particular que ya describiré, me referiré a las decisiones verdaderamente difíciles que todos hemos tenido que enfrentar muchas veces en nuestras vidas. Pero, que una decisión te resulte en realidad difícil, probablemente no tiene que ver con miedos, inseguridades o asociado a temas valóricos o éticos, sino frecuentemente debido a pensamientos erróneos.

A continuación, describiré con bastante detalle la situación laboral de Amanda, la cual irremediablemente terminará en una toma de decisiones.

Desde hace un tiempo a esta parte, principalmente gatillado por situaciones laborales, las cuales también repercuten en su vida personal, Amanda pasa por diversos estados de ansiedad, angustia, estrés, confusión, decepción, frustración, impotencia y enojo. También ha vuelto a tener problemas de insomnio, o al menos de poco dormir, a pesar de la medicación que utiliza de manera no tan constante. El baile tropical que tan bien le hace, lo deja, retoma y vuelve a abandonarlo. El senderismo y otras actividades que le desocupan la mente de sus preocupaciones, tampoco las realiza de manera perseverante. Logra distraerse un rato, viendo algunas series o películas en Netflix casi a escondidas para no sentirse culpable, sumergida en su fiel acompañante de tantas batallas e intimidades: su teléfono celular. Hace rato que no dedica suficiente tiempo a unos buenos libros, y le encanta leer. También le gusta conversar, pero no mucho en aquellas reuniones sociales donde deba mostrar demasiado de su intimidad.

No sólo sus ojeras la delatan, también momentos de mal humor, el que no es parte de sus rasgos de carácter, ya que es más bien realista, seria y serena, características propias descritos para Virgo por los astrólogos. Eso sí, viene equipada con variadas altas inteligencias y una dulzura de carácter muy especial. No demasiado a menudo su autoestima anda por los cielos.

¡Es que no tiene tiempo para nada, ya que además de su trabajo, posee al menos otras cinco agendas que incluyen hijos, esposo, cosas que fallan en la casa, familia restante, amigos, entre otros, que implican otras preocupaciones y ocupaciones!

Desde que egresó de la universidad hace ya un cuarto de siglo atrás, casi toda su vida laboral Amanda la ha realizado en una importante asociación gremial, trabajando siempre en comunicaciones, inicialmente realizándolo casi sola en esa área, para luego crecer profesionalmente junto a la organización y la profesionalización. Hoy gerencia el área, posee un importante equipo de personas a su cargo y muchos desafíos y problemas con los cuales lidiar, porque la asociación seguirá creciendo y ello, trae consigo variados cambios y ajustes, no siempre sin dolor para las personas involucradas. En esta última década, la estructura de la asociación no sólo creció y profesionalizó, sino implementó procesos de gestión más propios de la empresa privada.

El anterior Gerente General de la asociación, quien lideró la mayoría de esos cambios estructurales profundos, si bien era orientado a la tarea, poseía un estilo de liderazgo con características transformacionales y “laissez-faire”. Su sucesor, si bien también manifiesta un estilo de liderazgo transformacional, lo materializa con un énfasis mucho más transaccional, a veces autocrático.

El estado de ánimo y con efectos en la salud de Amanda ya descrito anteriormente, es influenciado en buena medida por esta situación en el trabajo: el tipo de liderazgo de su jefe y con ello de paso, la enajenación del espíritu que debiera primar en una institución gremial. Si bien estas características autocráticas ella no las vive tan directamente, sí en su rol, porque afectan a otras personas en el estilo de comunicación, también interna, que trata de implantar su jefe.

Amanda no escribe listas con los “pro y contra”, pero si sopesa y trata de diferentes maneras para averiguar cuál sería la mejor decisión, es más, cuál debiera ser su comportamiento en ello. En su mente busca más opciones y soluciones, pero ninguna de ellas realmente la empuja hacia adelante.

Ruth Chang, una filósofa estadounidense de origen asiático, explica en pocas palabras cómo tomar decisiones difíciles, por qué nuestra búsqueda de la decisión correcta a menudo no funciona. Al menos no surte efecto con un cierto tipo de decisiones.

Ver video:  Ruth Chang

 

Lo que es real, es que hay decisiones donde ninguna alternativa es definitivamente mejor que la otra. Estas son las llamadas decisiones duras o difíciles, donde para una alternativa hay elementos de similar peso a favor y en contra, pero para otra alternativa también. Esas son las decisiones en donde, a pesar de la mejor de las intenciones, no puedes descubrir cuál es mejor.

Y eso no depende de ti, sino generalmente porque simplemente no hay una opción de decisión que sea claramente mejor que la otra. Si una opción fuese mucho mejor que la otra, ya no sería una decisión difícil.

La dificultad aparente para Amanda era que las opciones que había elucubrado en su mente, las valoraba de manera similar, en lo bueno y en lo malo. Las diversas alternativas de decisión representaban valores diferentes, que eran importantes para ella a la hora de tomar una decisión compleja.

Por ejemplo, sentía que tenía una necesidad ética de no abandonar el barco, ya que con los años que llevaba trabajando ahí,  había entusiasmado a muchos marineros, maquinistas y oficiales para que postularan y se subieran al buque. En contrapartida, estaba – en sus ojos – un “antivalor” que representaba el management autocrático, ya que en su forma de ver la vida, atentaba en contra de la finalidad del ser humano: la felicidad.

También la seguridad laboral y aún necesarios ingresos monetarios que requería para su familia chocaba con la libertad de expresar su opinión y postura con lo que sucedía y percibía en la asociación, tanto en el ambiente laboral como en la manera que se desdibujaban crecientemente los principios orientadores de la organización. Sin embargo, si no decía nada, quizás de igual manera podía perder su trabajo, por mostrar flaquezas en otro tipo de decisiones que ella no compartía, pero no exteriorizaba abiertamente, sino sólo en no avanzar o actuar como su jefe esperaba de ella. Así…, había algunos otros valores que estaban en contraposición en una u otra alternativa de decisión, acerca de qué hacer al respecto.

El dilema de Amanda…, sí, ahora sabía que las razones por las cuales le costaba tanto tomar una decisión:

  1. No poseía ninguna opción claramente mejor que la otra. Ninguna de las alternativas que había pensado eran casi igual de buenas o malas.
  2. En cada opción de decisión había algo distinto que para ella era muy importante en su esencia valórica. Y justamente ese valor o principio, no se lo ofrecían otras opciones, las que a su vez incluían otros valores distintos igual de importantes para ella.

¿Entonces…, qué?

Sí, claro, grandioso saber que ello era así, pero tampoco le ayudaba a resolver su dilema.

Ruth Chang dice, que en decisiones difíciles se trata de una pregunta totalmente distinta y determinante en la forma de abordar este cuello de botella:

NO: ¿cuál es la mejor decisión?

SI: ¿qué persona quiero ser?

¿Cómo es que esta pregunta le podía ayudar a Amanda respecto de su difícil decisión?

Amanda pensaba…: “Yo tengo claro qué tipo de persona quiero ser, justamente por esa claridad acerca de mis valores es que estoy en este dilema, esta encrucijada compleja y dolorosa, aunque en mi foro interno a veces igual me encuentro a mi misma demasiado estricta y rígida!”

Si Amanda se volvía a preguntar qué tipo de persona querría ser, sería posible encontrar las razones eran más importantes para ella. Al reflexionar y poner en evidencia lo que ella quería ser como persona, también era factible definir el tipo de decisiones que calzaban de mejor manera con esa persona.

Algunas de las alternativas posibles que pasaron por la mente de Amanda:

  • Exponer muy claramente sus argumentos, con lo cual sería fiel a sus principios y lealtad a los colaboradores, pero confrontando a su jefe.
  • Aguantar así varios años más: a) hasta poseer mayores reservas económicas, tratando de mantener su cargo, adaptarse a los posibles cambios estructurales venideros, e intentar reparar lo mejor posible los eventuales daños, b) con la esperanza que sean muy pocos y se produzca algún cambio de actitud a motu propio de su jefatura, o un cambio de persona en el cargo.
  • Buscar otro empleo y presentar su renuncia una vez que lo tuviese definido:
  • ¿Manteniendo el statu quo?
  • ¿Exteriorizando su malestar y diferencias?
  • Iniciar una actividad de manera independiente
  • ¿De tiempo completo o parcial?
  • ¿Trabajando fuera de su hogar o dentro de su hogar?

Ahí fue donde Amanda tomó consciencia de que en ese momento ya no estaba supeditada a definir cual alternativa era mejor, sino los motivos que eran más importantes para ella en cada alternativa. Y no racionalmente, sopesando los pros y los contras o bien, las ventajas y desventajas, sino decidiendo que persona prefería ser en el trabajo.

En una primera aproximación, Amanda resumió sus motivos en el tipo de persona que ella quisiera ser en el trabajo, definiéndola como una asociación donde los asociados sean el verdadero foco, que el aprendizaje continuo con un enfoque colaborativo sea un desafío permanente, un lugar en que confiemos en el trabajo de los colaboradores, pero a la vez responsabilizándonos de los resultados, promoviendo a la vez un equilibrio entre trabajo y vida personal”.

¿Eso es intimidante?

Tal vez.

Porque si admitimos que no hay una mejor alternativa, si somos honestos y decimos: sólo yo puedo decir que tipo de persona quiero ser. Luego nos hacemos responsables de nuestras decisiones. No la asociación, no la empresa, no la pareja o los padres, amigos, colegas, el jefe.

Eso puede ser un poco aterrador. Porque a menudo queremos pistas claras: correcto, incorrecto, bueno, malo, significativo, sin sentido…

Pero asumir la responsabilidad de estas difíciles decisiones también significa ser libre. Ser verdaderamente libre de dar forma a la vida. Amanda ya no es tan libre, porque perdió esa libertad si persevera en el statu quo, pero, es más, también perdió libertad en su vida personal, no tiene espíritu para bailar, entre otros…

Hoy, mientras escribo este artículo, Amanda aún está procesando sus definiciones muy auto-responsablemente, sopesando sus propios motivos en esta difícil decisión, tomando nuevamente las riendas para seguir dando forma a su vida. Y eso, la llevará la vida que ella realmente quiere llevar.

Tal como Amanda, pregúntate frente a una decisión difícil:

Si elijo la Alternativa A,

… ¿cómo sería mi vida?

… ¿cuánto me gustaría ser esta persona?

… ¿cuánto cambiaría eso mi vida? … ¿Qué persona me gustaría ser?

A medida que avances por cada una de las alternativas, te harás una idea más precisa de si quieres ser esa persona.

Pruébalo. Este pequeño experimento mental quizás te dé el impulso crucial para tomar con éxito una decisión difícil, de tal manera que vivas cada vez más y mejor la vida que realmente quieres vivir.

 

Ricardo Gevert – Adm. Industrial

www.gevert.com

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Entrevista a Mónica Esgueva en Televisión Española

Reportaje sobre Mindfulness y la Meditación

Extraido de www.monicaesgueva.com

Monica Esgueva es Licenciada en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Comercio Exterior, empezó su carrera profesional como economista en Londres y ParísDesde el 2008 se dedica profesionalmente al coaching, a enseñar Liderazgo, Maestría Emocional, Autoconocimiento y Mindfulness a empresas y organizaciones.

Autora de muchos libros como:

El Infinito empieza aqui

10 Claves para alcanzar tus sueños

Los 3 pilares de la felicidad

Cuando sea feliz

entre otros.

 

 

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No seas inseguro y disfruta tu relación: tips para lograrlo

La inseguridad es uno de los principales atentados en contra del amor, hace a las parejas sentir desconfianza hacia el otro, impulsa los celos patológicos y convierte una relación sentimental (que debería ser el terreno fértil para la construcción de sueños, experiencias inolvidables y crecimiento personal) en una verdadera pesadilla.

El psicólogo Joseph Nowinski destaca los síntomas de una personalidad insegura en uno de sus artículos sobre psicología de pareja:

  • Necesidad constante de aprobación y reafirmación por parte de la pareja
  • Tendencia al apego desorganizado
  • Un comportamiento celoso y posesivo
  • Desconfianza sin fundamentos

Aunque está claro que todas las relaciones de pareja presentan al menos una (o todas) las características mencionadas, la inseguridad hace que ciertas conductas afloren en mayor intensidad. Por ejemplo, la diferencia entre el apego regular y el apego desorganizado es que, en el segundo caso, tiende a rozar el límite de la obsesión. Las personas inseguras sienten una profunda necesidad de permanecer al lado de sus parejas, y cuando no lo consiguen, las dudas y la desconfianza les impiden llevar una vida normal.

Vivir con un hombre o mujer inseguro no es fácil, en especial cuando no hay voluntad de cambio ni se reconoce abiertamente el problema. Podrás encontrar historias como esta en el nuevo libro de Walter Riso: “Las mayores estupideces que hacemos por amor”.

¿Qué hacer si la inseguridad toca la puerta?

Más que las infidelidades y las diferencias personales, los especialistas coinciden en que la inseguridad puede ser la única razón de peso para romper con una relación que, de otra forma, podría haber tenido mucho futuro. Por eso, si tú o tu pareja presentan una personalidad insegura, es importante que estén dispuestos a conversar, abrirse completamente a las necesidades y sentimientos del otro y llegar a un punto de conciliación.

Las relaciones que son afectadas por la inseguridad están destinadas al fracaso, sencillamente porque no es posible establecer un compromiso a largo plazo con alguien que está a la ofensiva todo el tiempo. Afortunadamente, hay solución para la inseguridad en pareja, y no depende en absoluto de las decisiones o comportamientos de los demás sino de nuestra propia voluntad de cambio.

Tomando en cuenta que la inseguridad deriva generalmente de creencias irracionales, temores y experiencias negativas del pasado, lo primero que debemos hacer es tomar consciencia de cómo y por qué hemos llegado a creer lo que creemos, ya sea de nosotros mismos o de nuestra pareja. Usualmente, la percepción que las personas inseguras tienen del mundo no solo es inexacta, sino también pesimista, así que comenzar a ser consciente de ello puede hacer que las cosas mejoren.

Los especialistas también recomiendan a quienes enfrentan problemas en sus relaciones a causa de la inseguridad poner en práctica sentencias de autoafirmación. Este tipo de frases han sido muy recomendadas por los guías espirituales y autores de motivación personal, ya que tienen un efecto particular muy positivo en nuestro cerebro.

A medida que practicamos la autoafirmación, comenzamos a modificar y desechar todas las creencias irracionales que nos perjudican y sabotean nuestras relaciones, para adoptar esquemas de pensamientos más sanos. En esto consiste lo que los psicólogos llaman “diálogo interior”.

He aquí una lista de sentencias de autoafirmación que te ayudarán a combatir la inseguridad y atreverte a disfrutar al mil por ciento tu relación en pareja. Recuerda que lo más importante es la constancia, y que las plantas deben ser regadas todos los días para crecer.

  1. “El miedo no tiene poder sobre mí, el pasado no tiene poder sobre mí, yo tomo la decisión de llevar una vida feliz en pareja, aquí y ahora” 
  2. “Soy un ser único, especial e insustituible. Nadie puede brindar a mi pareja lo mismo que yo, y por eso él / ella ha decidido estar a mi lado” 
  3. “Tengo derecho a experimentar plena y libremente mis emociones sin que ellas tomen el control sobre mí. Acepto lo que siento, y lo uso en el proceso de convertirme en una mejor persona” 
  4. “Acepto que las inseguridades pueden ser parte de experiencias del pasado, por eso, decido dejarlo atrás, liberarme del miedo y abrazar el presente” 
  5. “Si soy capaz de enumerar las situaciones en las que mi pareja ha demostrado estar haciendo algo incorrecto, estoy ante un hecho. Si no soy capaz de hacerlo, estoy ante una ilusión” 
  6. “Soy perfecta / perfecto sin importar lo que ocurra, por eso, el temor al rechazo se ha ido de mí y, ahora, nada impide mi felicidad”.

Walter Riso, recopila consejos como estos en su nueva conferencia: “Principios para no morir de amor”.

 

Extraido de: Editorial Phronesis

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La monogamia secuencial

Al parecer nos toca vivir tiempos caóticos y creativos, riginales e inciertos, turbulentos y esperanzados, para vivir nuestro amor en pareja. Algunos estudiosos han acuñado el concepto de “monogamia secuencial”, que viene a anunciar lo que todos ya percibimos -unos con cierto alivio, otros con más añoranza-: el funeral de “la pareja para toda la vida”.

Monogamia secuencial significa que, hoy por hoy, las personas tenemos estadísticamente muchas probabilidades de tener entre dos, tres o más parejas consecutivamente a lo largo de una vida con la consiguiente complejidad de formatos familiares y de convivencia y, sobre todo, con un alto precio en estrés emocional, afectivo y vincular. Nunca como ahora habíamos enfrentado de forma masiva tantas exigencias emocionales y tránsitos dolorosos.

Tener consecutivas relaciones sentimentales traen consigo mucho amor, pero también mucho dolor.

Amarse, unirse, vincularse, crear, separarse, desprenderse, volver a empezar, son cualquier cosa menos trámites desde la frivolidad. Golpean las cuerdas que más intensamente vibran en nuestras almas, las del amor y el desamor. Ésta es la danza que nos toca danzar y el reto a menudo es titánico y a la vez humilde: lograr permanecer en el amor y en el placer de la vida, aprendiendo a transitar y remover los puentes de dolor. Aprender pues a transmutar dolor en más amor y no en más argumentos para seguirse protegiendo. Como dice Walt Whitman en su “Hojas de hierba”:

Soy el poeta el Cuerpo y soy el poeta del Alma,
los goces del cielo están conmigo
y los tormentos del infierno están conmigo.
Los primeros los multiplico e injerto en mi ser,
los últimos los traduzco a un nuevo idioma.

En cierto modo todos los terapeutas, los ayudadores, los que acompañamos los tránsitos del amor y el desamor en las personas, somos o deberíamos ser un poco poetas del Cuerpo y poetas del Alma.

Aunque tengan modos de relacionarse diferentes, hombres y mujeres aman por igual. 

Son muchas las mujeres que se quejan de no ser suficientemente comprendidas por sus parejas hombres y lo gritan de una forma sonora y publicitaria como si fuera un derecho natural. Al mismo tiempo cientos de hombres se van secando calladamente porque encuentran que sus mujeres menosprecian algunos de sus intereses, deseos, costumbres y aficiones, y en lo hondo, piensan que hay algo que no va, que la mujer no se molesta en comprender que el hombre es como es.
Lo que parece claro es que, a pesar de las diferencias, hombres y mujeres aman por igual, son adultos por igual, exponen su corazón por igual, desean el bienestar, la comprensión y la confianza por igual… Aunque son diferentes desean lo mismo, pero de distinta manera: las mujeres están más dotadas de recursos emocionales y afectivos, los hombres de recursos racionales y de acción. Los brazos del amor y la entrega son múltiples y variados, y su conjunto crea una totalidad necesaria y hace que cada quién aporte su especialidad.

Sería muy atrevido decir, aunque lo digo, que los hombres aman más que las mujeres pero hacen mucha menos publicidad de ello; sería atrevido pero probablemente no completamente exacto. Ambos, hombres y mujeres, aman en igual profundidad pero en distinta manifestación. Pero al menos sirva como reivindicación del profundo amor y vínculo que sienten muchos hombres.

Lo que ayuda no es que los hombres comprendan a las mujeres o que las mujeres comprendan a los hombres. Lo que ayuda es que dejen de intentarlo… y en lugar de comprender que se rindan ante el misterio, y rendirse significa basicamente respetar lo incomprensible del otro y amarlo tal cual es sin comprenderlo, porque sí. Esto es regalo y bendición.

Además los que reclaman no suelen dar justamente lo que exigen. Son las paradojas de las relaciones humanas. Ojalá quién pida comprensión la pudiera dar sin paliativos.

Cualquier relación entre hombres y mujeres está llena de historia. 

En el encuentro del amor “asciende una savia inmemorial”, versaba Rilke. En el encuentro de la pareja van muchos. En cada hombre de hoy viven cientos de hombres anteriores, padres, abuelos, bisabuelos, y muchos otros. En cada mujer, muchas otras, madres, abuelas, bisabuelas, y muchas más. Sucede que algunas madres, abuelas y otras sufrieron el yugo explotador, desconsiderado y machista de sus maridos y no pudieron ejercer la libertad de vivir su enojo y reorientarse y separarse si lo deseaban. Sucede que algunos hombres anteriores se hicieron culpables de dominación y explotación de sus mujeres. Son ecos del pasado que aún nos impregnan en nuestra realidad actual. Y sucede que hoy en día algunas mujeres están enfadadas en nombre de sus anteriores y algunos hombres están culposos y asustados en nombre de sus anteriores. Algunas mujeres vengan a sus abuelas con su enfado hacia sus parejas actuales. Algunos hombres expían las culpas de sus anteriores debilitándose y empequeñeciéndose hasta estallar con sus parejas actuales. Y la guerra entre sexos y sus luchas de poder se perpetúan. Con el resultado de violencia, fatalidad y desdicha que todos conocemos desgraciadamente.

¿Qué ayuda? Que el pasado pueda quedar como pasado, dignificado con nuestra buena mirada y con el pleno respeto hacia aquello que fue vivido tal como fue y por los que lo vivieron tal como fue para ellos. Y ayuda mirar el presente con alegría y gratitud. Y nada hay más irresistible para un hombre que el genuino respeto y la sincera sonrisa de una mujer y nada más irresistible para una mujer que ser respetada como mujer y amada tal como es, incluyendo su misterio. De hecho el regalo más bello que alguien nos hace consiste en amarnos como somos y el mejor regalo que podemos hacer a alguien consiste en amarlo tal como es.
¿Vamos a por ello? Y logramos un poco más de felicidad.

JOAN GARRIGA

Extraído de www.joangarriga.com/

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