Los afectos son la manera de ubicar lo que nos afecta

Ayer mantuve una entretenida conversación con un amigo que imparte clases en primaria. En un determinado momento me confesó con cierto tono apesadumbrado algo que activó mis sensores: «Por lo que estoy viendo en los lugares por los que me muevo, creo que la pandemia no va a cambiar a muchas personas». Como un resorte salté y le respondí: «La pandemia no va a cambiar a nadie. Ni la pandemia ni la pospandemia. Nada nos cambia. Nos cambiamos nosotros. Sólo hay movilización en aquellos que utilizan lo que ocurre y lo que les ocurre como instrumento de análisis y palanca de transformación. Da igual la magnitud o la irradiación de las circunstancias que suceden en derredor, si uno prescinde de incorporarlas a su reflexividad primero y a su campo valorativo después». Mi amigo asintió, y aproveché para lanzar un interrogante: «¿Por qué te crees que hay tantas personas que se mueren a los 27 años, pero no las entierran hasta pasados los 72?». Al soltar esta invectiva pensé en la afectabilidad humana. Conviene recordar que todos tenemos afectabilidad como especie, pero la afectividad como entramado, además de depender de causas multifactoriales ajenas al sujeto, también está atravesada de criterios personales. La afectabilidad es la capacidad de que nos afecten las intervenciones del mundo en nuestro mundo. La afectividad es la forma de ubicar sentimentalmente en la particularidad de nuestro mundo lo que nos afecta de nuestro trato con el mundo.

La afectabilidad faculta que el mundo nos afecte en tanto que somos la compaginación rotatoria de relaciones tanto electivas como no escogidas con las que nuestra biografía no ceja de jalonarse. Esa recepción y afectación se traduce en afectividad. No es extraño que Hume denomine afecciones a los sentimientos. En Ciudad princesa leo a Marina Garcés que «los afectos no son solamente los sentimientos de estima que tenemos hacia las personas o las cosas que nos rodean, sino que tienen que ver con lo que somos y con nuestra potencia de hacer y de vivir las cosas que nos pasan, las ideas que pensamos y las situaciones que vivimos». Algo se presenta ante nuestra atención, interfiere en la inercia en la que solemos armonizarnos, nos zarandea, lo pensamos y lo alojamos en el juego de preferencias y contrapreferencias con el que establecemos las valoraciones afectivas de lo que nos sucede y de lo que hace que estemos sucediendo. De repente, brota un afecto que nos acomoda en una manera concreta de apostarnos en el mundo. En la conversación entre yo y yo acaba de implosionar una mutación destituyente y constituyente a la vez. No necesariamente ha de ser un acontecimiento aparatoso y catedralicio que percute con sus turbulencias en las narraciones de todas nosotras simultáneamente, o en el entramado afectivo de cualquiera de nosotros. Lo sabemos de sobra aunque somos renuentes a aprenderlo: la vida suele estar agazapada en los detalles que nos hacen sentir vivos.

Un afecto puede impugnar o recalcar la cosmovisión que tenemos de nosotros mismos. Puede alcanzar la inauguración de un yo que inopinadamente se lee inédito y renovado. La presencia hipnótica de un tú puede lograr metamorfosis en otro tú, que unas palabras entrelazadas con silencios y otras palabras tanto proferidas como escuchadas nos hagan menos borrosos o incluso mucho más nítidos. Todo esto es posible gracias a la afectabilidad con la que se imprimen nuestros afectos en una gigantesca trama de evaluaciones en la que intervienen la memoria (como llave de acceso al pasado), las expectativas (como herramientas para dar forma al futuro), los relatos sobre la definición de lo posible (como material para construir presente). A pesar de que secularmente se ha segregado el mundo de los afectos del mundo de la racionalidad, los afectos no son inmunes a los argumentos. La argamasa discursiva tiene capacidad transformadora sobre los sentimientos, y a la inversa, en una deriva de retroalimentación en la que no existe un antes y un después, sino simultaneidad. Aquí radica la relevancia de abrir espacios para confrontar narrativas disonantes y tomar el riesgo de ser afectado por ellas. En mis conversaciones más confidentes repito mucho que todo de lo que se da uno cuenta después está sucediendo ahora. A la incesante valoración de ese ahora en continuo curso sobre sí mismo la llamamos sentimientos, es decir, lo que recogemos de afuera para ordenarlo de nuestra piel para dentro. Al afectarnos nos muta y al mutarnos nos afecta. Bienvenidas y bienvenidos a la circularidad sin fin en la que habitamos mientras no dejamos de estar sucediendo.

José Miguel Valle.  Escritor y filósofo

Imagen portada : Obra de Petra Kaindel

 

  

Read more

Volver a la vida cotidiana

Hoy desperté con unos deseos enormes de ver el mundo otra vez y por extraño que suene para una mujer como yo, más dada al recogimiento, con muchas ganas de ver gente, harta gente. Hasta pensé en ir a la peluquería, uno de mis lugares menos favoritos. De hecho, voy cada dos años, si es que voy. No me gusta el olor de los químicos, ni la música que ponen en ninguno de los salones de belleza que alguna vez he conocido y menos que alguien intente o sugiera un cambio en mi pelo. No me agrada el lavado, siempre me siento incómoda, y encuentro que la imagen en el espejo de todas las que estamos allí sentadas es deprimente. Unas parecen extraterrestres, entre papeles plateados y gorros de goma por donde sacan mechones de pelo, y otras nos vemos tan mal, que parecemos la madrastra de Blancanieves ofreciéndole la manzana envenenada. Yo preferiría que ese despliegue de fealdad involuntaria no fuera público, que uno entrara a un box privado y sufriera lo que hubiera que sufrir ahí dentro, para luego salir como una diosa, la encarnación misma de Venus.

No se enojen quienes lean estas líneas, sé que a la mayoría de ustedes les encanta ir y las comprendo. Porque hoy muero por visitar mi salón y soportar todas esas incomodidades con tal de escuchar a otras personas hablar nimiedades y verlas sonreír. Al entrar, esperaría mi turno leyendo el diario, aceptaría una mineral y disfrutaría de la música. Sí, la misma que no me gusta. Luego pediría un masaje craneal después del lavado y que la chica me cuente qué planes tiene para sus vacaciones. Después, subiría al segundo piso envuelta en la bata que siempre me ha quedado medio rara, pero que en esta ocasión me parecería un Versace original, y me sentaría en uno de los sillones de cuero blanco a leer una de esas revistas españolas para saber con quién fue a las Baleares Isabel, o a Marbella, Paloma. Después de un rato, el colorista, amoroso como de costumbre, me pondría un producto natural para terminar con mis canas en rebeldía. Y luego de permanecer media hora asándome bajo una especie de casco sacado de la Guerra de las Galaxias, bajaría al primer piso a esperar a mi peluquero, el más simpático del mundo, el único que me entiende y aguanta, para que me corte sólo un centímetro.

Que fascinación cuando conversemos sobre nuestras penurias y empobrecimiento causados por la cuarentena. Compartiremos nuestras penas, pero también la alegría de volver a la vida normal. Y comentaremos entre todos que echados a perder estamos, algunos más gordos y todos más viejos por las preocupaciones. Y definitivamente más pobres. ¡Pero tan felices de vernos!

Un entorno que puede parecer superficial y prosaico, toma un cariz completamente distinto cuando lo llenamos de seres humanos, sus emociones y buenos sentimientos. Necesitamos del contacto directo con otras personas, necesitamos el saludo cariñoso de los cercanos, sí, pero además de quienes no lo son tanto. Y por qué no, de los desconocidos también. Vivimos en sociedad, y con nuestras diferencias nos amamos. O desde ahora en adelante, al menos, deberíamos amarnos. Porque el síndrome de aislamiento y sensación de abandono que estamos padeciendo estos meses de cuarentena, va a dejar una profunda huella en nosotros. Hasta el punto de que poder ir nuevamente a la peluquería se ha transformado para mí en un verdadero sueño.

Myriam O – Artista multidisciplinaria (conoce mas de ella aquí)

Read more

¿Donde van a morir los pájaros?

Las emociones son respuestas físicas e instintivas ante estímulos externos, programadas en nosotros a lo largo de millones de años de evolución. Son irracionales, pues no se generan en el neocórtex como los pensamientos conscientes, el razonamiento y la toma de decisiones, sino que en un sistema separado llamado sistema límbico, que es como su centro procesador. En sicología, se ha estudiado la existencia de cuatro a seis emociones básicas y hasta más de veinte categorías distintas. Y aunque es prácticamente imposible hacer un listado exacto, he aquí algunas: la tristeza, la ira, la repulsión, la sorpresa, el miedo y la alegría. Pero existen varias otras más complejas, tales como la desilusión, la melancolía, el asombro e incluso la fascinación. Los sentimientos, por otro lado, son asociaciones y reacciones que se producen en nuestra mente frente a determinadas emociones. Ellos difieren de persona a persona, pues son producto de la experiencia adquirida a través del tiempo, del aprendizaje y temperamento. Así, frente a idéntico estímulo emocional, los sentimientos de dos individuos pueden ser muy diferentes.

Quiero invitarles, entonces, a leer uno de mis cuentos y jugar a identificar emociones y sentimientos, a ver qué sucede.

¿DÓNDE VAN A MORIR LOS PÁJAROS?

Los pájaros son como peces, surcan el cielo a toda velocidad para luego zambullirse en el jardín. Y parece que nadaran, sobretodo los zorzales. Un aleteo y pausa, un aleteo y pausa, hasta que aterrizan sobre el pasto creyéndose los dueños del lugar, pues como capitanes de puerto, corretean con sus gritos a unos y desafían a otros. Aún así, los pequeños chercanes se las arreglan para evadirlos, instalándose todos los años en la casita entre las hojas del magnolio. La llenan de ramitas que se asoman por el agujero de entrada, tan finas como sus propias patas, y se paran vigilantes en un gancho del árbol. Luego vuelan hasta la punta del techo deteniéndose ahí, miran hacia la izquierda, hacia la derecha y girando en el aire, se meten para adentro. Otros se visten de monjas, son grises con un velo blanco y hasta Octubre estuvieron dando picotazos en la ventana cortejando a su propia imagen. Yo diría que les dio buenos resultados, pues hicieron sus nidos en la enorme buganvilia. Ayer me acerqué, sigilosa, apenas pisando para no meter ruido. Me agaché por debajo de sus floridos ganchos rojos, hasta entrar al túnel de ramas y espinas, buscando con la mirada de dónde venía ese, a ratos incesante, piar agudo. Que sorpresa fue ver que un polluelo estaba de pie, erguido en el borde del nido, derechito, casi marcial, mirando hacia adelante sin moverse. Y sentí un enorme deseo de tocarlo, aunque fuera un imposible. Pero sólo permanecí atenta, aguantando la respiración a ver qué pasaba. Que difícil no moverse, estar ahí apenas, casi levitando, tratando de no pensar siquiera por si un pensamiento ruidoso lo pudiera asustar. Es que los pensamientos se cruzan por la mente como aviones fuera de control, como ideas que se estrellan en la frente explotando en mil colores. O tal vez son imágenes que viven ahí dentro, esperando su turno para aparecer como fantasmas, y suenan, retumban, y yo lo que menos quería era espantarlo. Como pude, me agaché más aún y me atreví a acercar mi mano al nido, poco a poco. Estiré el dedo índice y, muy lentamente, llegué al borde. El polluelo no se movía, no pestañeaba. ¿O estaría durmiendo, como los peces, con los ojos abiertos? Finalmente, lo toqué. Acaricié su pecho de arriba a abajo, sintiendo sus frágiles huesos y la suavidad de sus plumas. El seguía en posición firme, cual guardia del Palacio de Buckingham, mirando al frente, sin prestar la más mínima atención a esta turista de jardín. Y sentí el calor de su cuerpo, rogando que mi osadía no le fuera a dejar algún trauma, nunca se sabe. Pensé que el corazón se me iba a salir del pecho cuando me alejé en silencio, preguntándome dónde van a morir los pájaros, dónde terminan sus cuerpos a la hora de partir.

Así pasaron los días hasta que una mañana supe la respuesta, al ver a un zorzal joven que yacía muerto al final de la escalera. Los ojos siempre abiertos, las alas un poco lacias, las plumas de la cabeza medio revueltas como si hubiera habido una batalla. Los zorzales son grandes, incluso cuando polluelos, de modo que no se si este volaba siquiera. Tal vez murió de un susto al caer de su nido. No había sangre, no había testigos. O quizás el hambre lo hizo saltar al vacío, resultando en un salto de fe que salió mal. A lo mejor era un zorzal inexperto explorando el mundo a pie, con el deseo de acabar con la soledad de un nido que había dejado de ser visitado por los padres. Cualquiera que haya sido el motivo, ahora sé dónde van a morir los pájaros: terminan en el suelo, como el sentimiento.

Myriam O – Artista multidisciplinaria (conoce mas de ella aquí)

 

Read more

Tipos de duelo amoroso: por el amor que dejó de ser y por el imposible

El duelo es una respuesta física y psicológica ante la pérdida; consiste en un proceso universal de despedida que todos atravesamos alguna vez en la vida, independientemente de nuestras creencias y cultura.

Comúnmente hablamos de “duelo amoroso” cuando ponemos punto final a una relación de pareja, pero, ¿sabías que existen también otros tipos de duelo sentimental? Está, por ejemplo, ese duelo que vivimos cuando llega la hora de aceptar que nuestra historia de amor soñada es imposible, o que nuestro afecto no será correspondido jamás.

Visto así, el duelo amoroso no ocurre solo cuando decidimos acabar con un vínculo de pareja “real”, sino también cuando ponemos fin a una “relación imaginaria”. 

Tipos de duelo amoroso que no sabías que existían

Por la ruptura que viste venir

Un duelo anticipado es aquel que somos capaces de prever, sabemos que se acerca y una parte de nosotros se alista silenciosamente para la gran despedida. Muchas veces preferimos no pensar en ello, fingimos que todo está en orden y que quizás la ruptura no sucederá realmente.

A menudo experimentamos este tipo de duelo cuando tenemos una pareja con una enfermedad terminal, o cuando alguno de los miembros de la relación planea mudarse de ciudad o país. Son habituales los sentimientos de tristeza, irritabilidad, ira, traición e impotencia.

Por el rompimiento que, en el fondo, hace mucho querías

A veces, puede que tengamos que pesar y decidir entre dos deseos completamente opuestos: poner términos a una relación o continuar con ella. Es entonces cuando hablamos de ‘duelo ambiguo’ o ‘duelo confuso’. La ambigüedad en cualquier situación significa que es difícil precisar exactamente lo que nos molesta y lo que no. Cuando se trata de un duelo, significa que la pérdida es difícil de definir o evaluar, quizás porque no estamos seguros de haber perdido en realidad. Puede suceder que, muy en el fondo, sintamos alivio porque la relación venía causándonos zozobra o angustia.

Por ese ‘Adiós’ que nunca tuvo una ‘Bienvenida’

No hace falta tener una “relación formal” ni mucho menos estable para vivir un duelo amoroso. El duelo abreviado describe una fase de tristeza y dolor real, aunque de corta duración, y ocurre cuando no hay un fuerte apego a la pérdida. Un buen ejemplo son los amores de verano, los romances vacacionales o los amoríos entre personas que laboran temporalmente en una misma oficina.

Por aquel amor tan profundo que te niegas a creer que todo acabó

Es quizás el tipo de duelo más difícil de superar, ya que implica una respuesta automática de supresión del dolor. Las personas que atraviesan este duelo amoroso a menudo ocultan sus sentimientos tras excusas como: “No tengo tiempo para estar triste”, “La vida es como es, no vale la pena deprimirse”, “Soy fuerte, puedo con esto”…

Esta forma de afrontar el sufrimiento es un grave problema porque, si las pérdidas no se procesan, tomarán la forma de dolores de cabeza, dolores de estómago y enfermedades inexplicables, todo consecuencia de la somatización. Progresivamente, este duelo sin resolver nos impedirá avanzar en la vida y nos cerrará las puertas a nuevas relaciones, pues el historial de pérdidas no ha sido procesado.

Es conveniente tomarnos muy en serio los posibles efectos de un duelo reprimido, que pueden acarrear dificultades a futuro en todas las áreas de nuestra vida.

Por ese ‘alguien’ a quien no amabas, pero te hizo recordar a quien sí amaste

¿Alguna vez te has descubierto llorando a cántaros por alguien a quien no querías tanto? El duelo exagero ocurre cuando hay un efecto acumulativo de pérdidas o desengaños amorosos. Quizás, hace 10 años el gran amor de tu vida se marchó sin dar explicaciones, o se casó con otra persona; tú creíste haberlo superado, pero resulta que no.  Un día, la ruptura con alguien a quien conociste hace poco te duele tanto como la de hace 10 años, y descubres que aún te sientes abrumado por la tristeza, el dolor y la decepción. Es otra persona la que ahora despides, pero de alguna manera, todo está conectado.

Por esos amores platónicos que solo existen en nuestra imaginación

El duelo exagero aplica también para los amores platónicos o imaginarios. Incluso puede que suframos más por un amor platónico que por un noviazgo real; la razón es meramente psicológica: idealizamos a nuestros amores platónicos, nos convencemos de que no existe nadie mejor en el mundo, y que solo con esa persona podríamos ser felices.

El ciclo sano del duelo

Hay cinco etapas del duelo que fueron propuestas por primera vez por Elisabeth Kübler-Ross en su libro On Death and Dying (1969):

  1. Negación y aislamiento. La negación es un mecanismo de defensa común que amortigua el impacto inmediato de la pérdida y adormece nuestras emociones. Es una estrategia para escondernos de los hechos y refugiarnos en la esperanza.
  2. Ira. A medida que la negación se vuelve insostenible, la realidad y el dolor resurgen, así que nos protegemos con la ira. Culpamos a nuestra ex pareja, a su familia, a nuestros amigos… Cualquier objetivo es bueno con tal de poder dirigir nuestra impotencia y frustración a alguien.
  3. Negociación. La tercera fase nos motiva a hallar mecanismos de conciliación. Para ello, retomamos el contacto con nuestra ex pareja, con la esperanza de poder solucionar las cosas. Es un intento de negociación con el fin de evadir el dolor. Es normal que sintamos también culpa y remordimiento en esta etapa: comenzamos a creer que todo fue nuestra responsabilidad y que debimos haber actuado diferente.
  4. Depresión. Puede ser de dos tipos: privada y sutil (cuando nos retiramos por un tiempo para asimilar la despedida), o agitada y mediada por el arrepentimiento, donde nos inquieta la idea de no haber pasado suficiente tiempo con el ser amado, no haber sido lo suficientemente entregados o no haber valorado su presencia.
  5. Aceptación. Finalmente, llega la aceptación, la cúspide del duelo donde somos capaces de mirar atrás y ver lo ocurrido como un obsequio de la vida, un aprendizaje que nos ha convertido en mejores personas.

Todo duelo amoroso es único e irrepetible. Solo quien lo vive puede de dar testimonio de él. Se entiende que el ritmo de aceptación de un evento doloroso varía de una persona a otra; las etapas descritas anteriormente solo sugieren una etiqueta para la infinidad de emociones que se perciben durante el duelo, pero no un orden obligatorio.

Incluso curarnos el alma es una declaración de libertad.

Read more

PAS: 7 claves para vivir con alta sensibilidad

Ser una persona con alta sensibilidad en el mundo de hoy en día puede llegar a ser muy complicado. El estrés de la vida diaria, la competitividad, el ruido… demasiados estímulos que afectan en demasía a una persona PAS. Si eres una persona PAS es probable que en muchos momentos de tu vida sientas que nadie te entiende o que estás fuera de lugar.

Elaine Aron, la psicóloga americana que estudió y popularizó el término PAS alrededor del mundo, descubrió que alrededor del 15-20% de la población tenía este rasgo de personalidad. Según Aron, las variaciones en el cerebro de estas personas hacen que respondan de manera diferente a los estímulos externos.

Las personas PAS se agobian ante los ruidos fuertes y entornos de ritmo rápido, necesitan más tiempo para descomprimirse después de socializar y prosperar en entornos más tranquilos. La persona altamente sensible también suele tener una profunda afinidad por la naturaleza y los animales, encontrando consuelo en lo que la naturaleza proporciona.

Dado que el 80% de la población no es muy sensible, esto explica por qué los PAS a menudo se sienten tan aislados e incomprendidos. La gente puede decirle que es «demasiado sensible» o que necesita «endurecerse». Sin embargo, ser muy sensible es un regalo que no debe darse por sentado. Este rasgo puede permitir a las personas establecer conexiones más profundas con los demás y puede desempeñar un papel crucial en la supervivencia de situaciones difíciles debido a una mayor conciencia.

 

¿Eres una persona PAS?

Los signos de que puedes ser altamente sensible son:
– Te abruman fácilmente los estímulos fuertes, como luces brillantes, ruidos fuertes y entornos caóticos.

– Tienes emociones muy profundas y también puedes percibir fácilmente los sentimientos de los demás.

– Eres consciente de los cambios sutiles en tu entorno y, por lo general, puedes descubrir cómo hacer que otros que te rodean estén más cómodos.

– Intentas evitar películas y programas de televisión violentos.

– Te asustas fácilmente.

– Eres muy sensible a la cafeína.

– Te influyen fácilmente los estados de ánimo de otras personas.

– Tu sistema nervioso se abruma con bastante facilidad.

– Si has tenido un día ocupado, necesitas mucho tiempo a solas en una habitación tranquila para recargarte.

– Te cuesta aceptar las críticas.

– No te gusta tener que realizar múltiples tareas.

– Cuando eras un niño, la gente podría llamarte sensible o tímido.

 

Como puedes ver en la lista, estos rasgos a veces no encajan demasiado bien con el mundo moderno.

 

A continuación, os presentamos una guía de 7 tips para sobrevivir a la vida moderna y ser más feliz.

1 – Duerme lo suficiente

Según la Dra. Elaine Aron, los PAS mejoran si descansan en la cama al menos 9 horas. El descanso es esencial para todos pero para las personas PAS es vital un sueño adecuado, si no duermen bien pueden encontrarse muy cansados al día siguiente. Asegúrate de priorizar el sueño y evitar el uso de móviles antes de dormir.

 

2- Cuida la alimentación

Los PAS son más sensibles al hambre y tener esa necesidad puede ser muy perjudicial para la rutina diaria. Mantén tu cuerpo feliz comiendo cada 3-4 horas con una variedad sana de comida. El sistema nervioso funcionará mejor si comes muchas vitaminas y minerales naturales.

 

3 – Reserva tiempo para ti

Las personas PAS necesitan más tranquilidad y menos ajetreo que los no PAS. Si no tienen tiempo para relajarse se vuelven más irritables.

Un horario constantemente ocupado combinado con mucha socialización puede llevarlos al límite.

Es necesario que te reserves a diario aunque sea media hora para ti, para estar tranquilo descansando y a solas. Una buena opción sería practicar Mindfulness para relajarte y alejar los pensamientos negativos.

 

4- Mantén relaciones positivas

Aléjate de las personas que se ríen o no entienden tu sensibilidad. Tu familia y amigos deben conocer tu sensibilidad y comprender que no eres una persona extraña sino que funcionas diferente. No dejes que otros te depriman y siéntete orgulloso de ser como eres.

 

5- No dejes que tu trabajo te sature

Muchos PAS evitan trabajos tradicionales como ventas o administración ya que son demasiado estimulantes para este tipo de personas. Se pueden adaptar a él y llegar lejos pero no es lo común. Los PAS destacan en los trabajos creativos o orientados al bienestar de los demás. También es muy común que trabajen por cuenta propia ya que no les gusta que los presionen demasiado porque se colapsan. Busca un trabajo que te haga feliz y no te presione demasiado.

 

6- Limita la cafeína

Para las personas PAS la cafeína no es el mejor aliado, ya que tienen un sistema nervioso más reactivo de lo normal. Si pruebas a dejar la cafeína por completo durante un par de semanas quizás descubras que te sientes más relajado y más conectado. ¡Pruébalo!

 

7- Visita la naturaleza

Las personas PAS necesitan tiempo en ambientes tranquilos y silenciosos donde poder respirar un poco de tranquilidad. ¿Hay algo mejor que la montaña o una playa desierta para pasar un fin de semana?

Es importante que escuches lo que te manifiesta tu cuerpo y sintonices con tus necesidades.

La casa también es importante. Una vivienda tranquila, decorada sin muchos estímulos será perfecta para que cuando vuelvas del exterior te relajes y entres en tu templo.

 

Ser PAS no es tarea fácil hoy en día pero conociendo tu cuerpo y cuidándote al máximo vivirás una vida plena y feliz.

Redacción Instituto Draco

www.institutodraco.com

www.facebook.com/InstitutoDraco

 

Extraido de www.institutodraco.com

 

Read more

CÓMO HACER LO QUE TE GUSTA SIN TENER REMORDIMIENTOS DESPUÉS

————————————–

La Dra. Aida Baida Gil, coach certificada y fundadora de www.coachdelaprofesional.com se dedica a ayudar a las mujeres profesionales que se sienten estancadas o insatisfechas y que están listas para avanzar profesionalmente, establecerse por su cuenta o redirigir su carrera.

Read more

Viajar y emprender: un sueño que puede hacerse realidad

Los motivos para emprender un viaje son tan diversos como la cantidad de personas que deciden hacerlo cada día. Lo que sí es común a todos, según un estudio de la American PsychologicalAssociation, es que viajar puede transformar la salud mental de una persona porque cambia la forma en que los caminos neuronales se conectan entre sí. ¿Qué significa eso? Que se generan nuevos pensamientos, sentimientos e ideas mientras se está viajando en un lugar lejos de donde está la rutina diaria.

 

Qué mejor que aprovechar esa revolución en la mente cuando estamos de viaje para emprender un nuevo negocio. Muchas veces decidimos viajar para aliviar nuestro stress por un trabajo que no nos da demasiada satisfacción y es en ese viaje que se nos puede ocurrir una idea para emprender un negocio nuevo que cambie la forma en la que estábamos viviendo hasta ese momento.

 

En Viajala, el metabuscador de vuelos y hoteles, queremos ayudarte a que tu viaje sea inspirador y productivo para emprender, ya sea en tu lugar, en el destino nuevo que planeás conocer o, por qué no, ¡para vivir viajando!

 

  • Identificar dónde puedes aportar valor: a la hora de pensar en un nuevo negocio lo más importante es identificar un faltante o una falencia en el entorno en el que nos movemos. Quizás estás desanimado porque hay algo de tu trabajo que no te gusta y eso puede ser el punto de partida para identificar cómo podrías hacer mejor algo que en donde estás no está sucediendo. Otras veces, al viajar y ver otras culturas se puede identificar alguna falencia que antes no veías por no conocer cómo se vive en otros lugares.
  • Sinergia con otros emprendedores: en todo el mundo los emprendedores saben lo difícil que es llevar adelante una idea y convertirla en un negocio, es por eso que existen organizaciones donde se agrupan, como co-workings especializados, programas de desarrollo, programas de financiamiento. Es importante identificar los que estén en tu destino elegido para poder tejer redes incluso desde antes de llegar.
  • Identificar oportunidades de networking: empresas y organizaciones de todas las industrias suelen tener eventos anuales o regulares donde se tratan temas de interés para quienes forman parte de esa industria y, lo más importante, donde se encuentran las personas detrás. Si estás pensando en emprender no hay que subestimar el networking. Personas que puedas conocer en este contexto pueden ayudarte a impulsar tu idea, pueden convertirse en socios estratégicos o pueden abrirte puertas a nuevos espacios que desconocías.

 

Cuando Viajala empezó, estábamos en Colombia haciendo todo a pulmón. Lo que más nos sirvió para despegar y convertirnos en una compañía regional fue sumarnos al programa de Start-Up Chile. Este tipo de programas son súper positivos para los emprendedores ya que permiten relacionarse con personas de todas partes del mundo y aprender los unos de los otros. Además, hacerlo fuera del país donde habíamos empezado el emprendimiento nos dio una perspectiva diferente a la hora de pensar en cómo crecer y evolucionar el servicio que estábamos planteando para los usuarios” comenta Thomas Allier, CEO de Viajala.

 

Sólo se trata de abrir la mente, inspirarse y ¡animarse! No hay otro secreto más que poner empeño en trabajar arduamente para conseguir la meta. Las posibilidades son infinitas.

Nicolle Knüst

Periodista, Licenciada en Comunicaciones.

Facilitadora en Innovación Social de la Universidad de Chile

Read more

Cómo mantenerse feliz alrededor de personas negativas

Algunas personas son naturalmente negativas; se quejan, discuten, se comparan con los demás, comienzan el drama y simplemente ven el vaso medio vacío. Siempre habrá obstáculos en la vida y está bien tener días «vasos medio vacíos» y ser realista acerca de sus sentimientos, pero también es importante tratar de mantener una actitud positiva a largo plazo, aprender de sus errores y expresar gratitud, incluso si estás atrapado alrededor de personas negativas.

En su mayor parte, puedes elegir conscientemente con quién te rodeas. Tú elige a sus amigos y puede decidir con qué miembros de la familia desea pasar tiempo; sin embargo, no puede elegir a sus compañeros de trabajo, compañeros de clase, sus suegros o el público en general. Si te encuentras rodeado de amigos negativos o miembros de tu familia o te atraen los seguidores negativos en las redes sociales, puedes elegir desconectarse de ellos e ir por caminos diferentes. Separarse de las personas negativas es un aspecto importante del autocuidado, el amor propio y el respeto por uno mismo. Lo más probable es que no cambie a estas personas negativas, por lo que es mejor seguir adelante. Recuerde que nadie puede hacerlo infeliz sin su permiso.

Dicho esto, a veces tienes que involucrarte con compañeros de trabajo negativos o compartir una cena navideña con familiares negativos. Es importante reconocer que estas personas son negativas en sus patrones de pensamiento, comportamientos y pueden carecer de una autoconciencia total. En ocasiones, puede encontrar personas negativas o groseras en público mientras hacen recados, ya sean conductores, compradores o empleados que lo ayuden con su compra. Tal vez estas personas están teniendo un mal día o han recibido malas noticias, o simplemente son personas con mentalidad negativa. A continuación hay algunos consejos y trucos para lidiar con la «Nancy negativa del mundo».

No lo tomes personalmente

Tal vez escuchó a alguien hablar mal de usted, tal vez un compañero de trabajo lo dejó fuera del ciclo de comunicación sobre un importante plazo de trabajo o tal vez la dama en la línea de pago frente a usted está siendo increíblemente grosera con el empleado de la tienda. Muchas veces, cuando las personas enfrentan dificultades en sus vidas, quienes las rodean se convierten en el blanco de sus estrategias de supervivencia poco saludables. Sus comportamientos se manifiestan a partir de inseguridades, miedos e ira. Lo más importante que puede recordar es que se trata de ellos, no de usted, y por lo tanto no se lo tome como algo personal.

Practica la gratitud

Haga una lista de agradecimientos, deje que las personas sepan cuán agradecido está usted por su presencia, y cuente sus bendiciones para las cosas pequeñas. Practicar la gratitud ha demostrado aumentar la felicidad entre las personas, independientemente de cuánto o cuánto tengas. Me aseguro de contar mis bendiciones con la mayor frecuencia posible, de estar agradecido de que mi madre todavía esté en mi vida y de reconocer que tengo un trabajo que me encanta. Hay tantas personas que conozco que odian sus trabajos, están desempleadas o tienen padres que ya fallecieron.

Vea este desafío como una oportunidad para el crecimiento y el autodescubrimiento

Cuando se tome el tiempo de poner las cosas en perspectiva, cambie su forma de pensar y altere su percepción sobre lo que la otra persona puede estar experimentando, crecerá como individuo. Es posible que desee preguntarse, ¿qué está sucediendo en la vida de esta persona que los hace comportarse de esta manera?

«Podemos quejarnos porque los rosales tienen espinas, o se regocijan porque los arbustos espinosos tienen rosas». – Abraham Lincoln

Difunde las interacciones negativas con el humor

A principios de este verano, estaba manejando a casa desde Mammoth con un auto lleno de mis amigas aventureras (estábamos regresando a casa de un viaje con mochila en el sendero John Muir). Un tipo salió de un estacionamiento justo en frente de mí y tuve que cerrar mis descansos. Toqué el claxon y me sentí frustrado con su manejo errático. Mientras tocaba la bocina, asomó la cabeza por la ventana, sonrió de oreja a oreja y me dio un «pulgar hacia arriba» gigante. Yo mismo, así como todos mis amigos, no pude evitar reír. Nos dijimos «¿acaso nos dio un pulgar gigante?» Lo encontramos gracioso. Este chico eligió el humor y difundió la situación. Hasta el día de hoy, cada vez que alguien me llama en el camino, le doy un «pulgar hacia arriba» por la ventana o cada vez que alguien dice un comentario grosero, generalmente respondo con una broma. A menudo, difundir la situación con amabilidad y humor es la mejor manera de lidiar con una situación negativa o con una persona negativa. Ríase de usted mismo, ría con otras personas y recuerde que una sonrisa es un lenguaje universal para la bondad.

Pasar tiempo a solas

Pasar tiempo solo ha demostrado que aumenta la autoconciencia, aumenta la autoconfianza y aumenta la felicidad. Eventualmente, se sentirá cómodo al pasar tiempo a solas y aprenderá que este solo tiempo puede ayudarlo a encontrar ideas y oportunidades que le ayudarán a resolver situaciones difíciles. Cuando alguien a tu alrededor está actuando increíblemente negativo, hazte a un lado y tómate un tiempo para ti. Reflexiona sobre sus acciones, tus sentimientos y permítete ser consciente.

Texto Psychology Today

Redacción Instituto Draco

www.institutodraco.com

www.facebook.com/InstitutoDraco

 

 

Read more

9 rasgos principales de las personas tóxicas

¿Alguna vez has empezado una relación con alguien y descubriste varias semanas, meses o incluso años después que no era quién creías? Y todo empeora cuando te das cuenta que es como las demás personas con las que saliste,  ¡el mismo patrón de relación insatisfactoria!

Si te caracterizas por ser una persona sensible, seguro eres particularmente vulnerable a las relaciones inseguras porque tiendes a ser confiado, abierto, honesto y compasivo por naturaleza. Tal vez por esto muchos se aprovechan y te dejan sintiéndote agotado, herido y traicionado. Sin embargo, la solución no es tratar de cambiarlos o cambiarte a ti mismo, sino reconocer la diferencia entre una persona segura y otra insegura.

A continuación te daremos aquellos rasgos que describen la personalidad y comportamientos de esas personas que no te hacen bien. Reconociendo estos patrones lograrás entablar relaciones con personas apropiadas y alejarte de aquellas que no lo son.

1. No les gusta admitir sus debilidades

Ser abierto y vulnerable es esencial para una relación. En ocasiones, las personas intentarán ocultar sus debilidades centrándose en tus debilidades. Despreciarte es una manera fácil de construirse. Si eres el que tiene problemas, entonces pueden sentirse superiores.

2. Siempre están a la defensiva

Una persona segura de sí misma siempre está abierta a comentarios, expresiones de preocupación e incluso críticas, especialmente si vienen de aquellos que lo aman. Si te encuentras con alguien que al menor comentario se enoja, ¡ten cuidado! De seguro no querrá escucharte, ni estará dispuesto a asumir la responsabilidad de sus acciones.

3. No son humildes

Estas personas se sienten superiores a todos los demás y se niegan a ver sus propias desaciertos. A menudo suelen proyectar sus propios defectos e inseguridades en los demás.

4. Se disculpan sin cambiar su comportamiento

Un patrón común en las relaciones inseguras son las expresiones de arrepentimiento, disculpas y promesas de cambio. Pero estas nunca van seguidas de cambios reales en el comportamiento. Recuerda que una persona segura de sí no modifica su actitud porque sienta que debe hacerlo, sino porque realmente quiere ayudarse a sí misma y aquel que ama.

5. Evitan enfrentar sus problemas

Es mucho más fácil para una persona tóxica culpar a otros por sus problemas que admitir que los tienen o tomar medidas para resolverlos por sí misma. Además, trata a los demás con falta de empatía cuando está molesta y no perdona cuando descubre fallas en los demás.

6. Te halagan en lugar de hablarte

Alguien que realmente se preocupa por ti compartirá tus preocupaciones y te hablará con honestidad. Pero aquel que solo te dice lo bien que haces todo de seguro solo está tratando de quedar bien contigo a toda costa.

7. Exigen confianza en lugar de ganarla

La confianza solo se puede construir a lo largo del tiempo. Crece cuando experimentamos un comportamiento de cuidado consistente. Pero las personas inseguras a menudo creen que debes confiar en ellas de inmediato y actúan a la defensiva si no lo haces.

8. Siempre mienten

Todos decimos mentiras de vez en cuando, pero aquellos que son inseguros ven el engaño como una forma efectiva de lidiar con los problemas.

9. No crecen

Todos tenemos aspectos de nosotros mismos que necesitamos mejorar, pero la clave es tratar de ser mejor día a día haciendo cambios progresivamente. Culpar a los demás, responder de manera agresiva y oponerse al cambio disminuye el crecimiento personal y mantiene a una persona en el mismo nivel emocional a lo largo de la vida. ¡Ojo si te encuentras con alguien así!

Cualquiera de estas características es una señal de alerta que debes tener en cuenta ya sea que vayas a establecer una relación romántica, de amigos o de trabajo. Nadie es perfecto y el cambio lleva tiempo, pero si notas que alguien se resiste más de lo normal tal vez es hora de decir adiós.

Extraido de: Editorial Phronesis

www.elartedesabervivir.com

www.facebook.com/elartedesabervivir.ph

 

Read more

¿El amor es realmente todo en una relación?

El amor es ese sentimiento sublime hacia otra persona que nos atrae, nos completa, nos produce alegría y de quien esperamos reciprocidad para mantener una relación armónica, que de sentido y nos haga felices. El amor nos invita a la convivencia con la persona amada, pero ¿Es realmente todo en una relación?

Sentir amor por nuestra pareja favorece la convivencia y nos predispone a complacerla. De esta manera se genera una especie de danza, en la que cada uno tiene un papel protagónico y fundamental en la armonía que se logre. Es algo así como acoplar tus pasos en función de los pasos que da el otro, un baile, con movimientos que fluyen, que avanzan.

¿Basta el amor para mantener esta armonía en la relación de pareja?

Depende de cómo lo asumamos y expresemos. No basta con declarar nuestro amor y con darlo por sentado con el pasar del tiempo. No es suficiente. La relación de pareja es un libro con múltiples capítulos, de modo que está en cada miembro, con su actitud y sus ojos de lector activo, asumir el compromiso que llaman vida en pareja.

Queremos mantener la relación y ser felices juntos. Entonces, no es válido cerrar los ojos, no podemos dejar que el otro lea solo ni podemos cerrar el libro.

Lo que sí podemos es escribir y leer juntos nuestros capítulos. Amar es un verbo, implica acciones de parte de ambos, pero si el otro no nos complace, nos sentimos defraudados en las expectativas que tenemos de la relación de pareja.

Pasado un tiempo pensamos que basta con que nos amemos y entonces nos entregamos a la rutina que nos demanda la convivencia y olvidamos las muchas acciones que abarca ese verbo amar.

A veces nos quedamos atrapados en el resentimiento y la frustración. Nos rendimos. Permanecemos a la espera de que el otro cambie. Renunciamos a nuestro 50% de influencia. Te has puesto a pensar, ¿cómo te sentirías si el otro cambiara? ¿Qué harías?

¿Por qué esperar? ¿Qué te impide empezar a comportarte como si tu pareja ya hubiera cambiado?

¡Asume tu parte! ¡Cambia tú! No basta con verbalizar que todavía se aman y que por eso continúan juntos, pero lo hacen con resignación e infelicidad, porque han perdido el sentido de compartir, han extraviado en la convivencia diaria la complicidad y la magia. Aún se aman, pero ese amor está cubierto por el polvo de la rutina traicionera.

Están atrapados en la monotonía, se aburren, están agobiados por las responsabilidades del hogar, cada uno se queja de la actitud del otro y lo que es peor, dejan de atender las necesidades de la relación de pareja. Empiezan a hacer planes por separado y terminan por alejarse, aunque todavía se amen.

Es fácil lamentarse, pero con ello solo lograrás cavar más profundo el hueco en el que enterraran ese amor que aún los une.

¿Qué puedes hacer?

Da el primer paso y si tu pareja no te sigue, regrésate a buscarle. ¡Vuelve a comenzar!

Rescata esas primeras veces en las que danzaban juntos, en esa armonía que tanto extrañas. Ten la iniciativa. Olvida el rosario de las quejas. Piensa en lo que sí les funciona. No te victimices, hazte responsable de la parte que te toca, ¡cambia tú!

Hay una parte de la relación de la que eres responsable, asume el compromiso de mejorarla, cambia tu actitud, elimina tantos lamentos que de nada te han servido Actúa como si tu pareja ya hubiera cambiado y empezarás a notar los cambios. Ve poco a poco, un detalle a la vez. Aprecia lo positivo e ignora lo negativo. Esfuérzate ¡vale la pena!

Hay un ejercicio de pareja que puedes implementar. Regálale y regálate un día de amor, no importa lo que tu pareja haga. No importa si olvidó la compra del supermercado o si se negó a pasear el perro. Prepara todos los detalles para pasar ese día especial, lo que sabes que le gusta. Esmérate, exprésale tu amor con hechos concretos, nadie se resiste a ser tratado con amor sin devolver amor.

Read more