La Culpa

 

 

“La culpa es el sentimiento más limitativo, porque genera en nuestra mente pensamientos de  vergüenza, dolor, sufrimiento, enfermedad, resentimiento, soledad y miedo.

Es un pensamiento escondido en el rincón más oscuro de la mente, no se ve, no se siente aparentemente, no se reconoce y al no reconocerlo no puede ser sanado a través del perdón que nos conduce de regreso al amor y a la libertad que nos fueron dadas desde el Origen.»

La culpa o falta de amor es el mecanismo inconsciente pero fulminante que utilizamos para destruir nuestra paz, es la sustentación de una de las mayores irrealidades de este mundo, la irrealidad del pecado. Es el primer obstáculo para la paz, que es el deseo oculto de deshacernos de ella a través de la atracción constante por la culpabilidad que nos genera miedo al amor y a Dios. Un obstáculo que construimos con dedicación día con día y ni siquiera somos conscientes de ello, no sabemos cómo se originó y se grabó en nuestras mentes, no sabemos quién participó en su origen, no conocemos su fuente y por lo mismo, no sabemos cómo deshacernos de ella.

El sentimiento de culpa se va formando en la mente del Hijo de Dios desde la infancia, cuando los mensajes, a través de frases y actitudes de los adultos, se ven en su momento aparentemente inofensivos. No se observan, no se sienten, se presentan sin darse cuenta de ello el niño que lo recibe, y sin percatarse de ello el adulto que lo transmite. Los mensajes familiares, se entremezclan con los culturales, los sociales y los religiosos y es así que ideas tan complicadas como «pecado original» o tan aparentemente inofensivas como «eres el más inquieto y travieso de tus hermanos», «Mira  lo bien que se comporta fulano», van dando formación al primer sentimiento de culpabilidad en el ser humano.

Este sentimiento de culpa genera en la mente de la persona, sin que se percate de ello, sin que sepa de dónde surge o cual es la causa de la que proviene lo que está experimentando en su vida, el sentirse separada, en soledad, por momentos resentida, como ausente de Dios. Sin esperanza y con una latente y oculta angustia de ser castigada, porque para el ego la culpa exige castigo, sea éste proveniente de una persona específica, de ella misma, la familia, la sociedad o de Dios.

 Ver ¿Por qué siempre acabo con el mismo tipo de relación de pareja?

Frases y actitudes van dando formación a este sentimiento de culpa y vergüenza que acompañará al Hijo de Dios toda su vida hasta que lo descubra, se haga responsable y consciente y decida modificarlo. Cuando acepte en su mente que la realidad es que no existen las culpas ni los culpables, no hay víctimas ni victimarios en el mundo, que todo esto no es más que una ilusión que el ego desea que se grabe en nuestra mente. Cuando llega a reconocer que todo depende del maestro que se elige para observar, tomar decisiones y caminar por la vida.

Los únicos maestros de que disponemos para aprender, para formar nuestra visión de la vida y del mundo son: el ego, o Espíritu Santo. Elegir como maestro al ego conduce a vivir con miedo, con sentimientos de culpa, vergüenza, resentimiento, ira, coraje, odio, enfermedad y muerte. Cuando se elige como Maestro al Espíritu Santo el resultado que se obtiene es felicidad, paz, amor y vida eterna, que es el estado natural en que fuimos creados por nuestro Padre.

En la medida que el Hijo de Dios se sienta culpable y siga eligiendo sentirse así, estará demandando un castigo, porque ésta es una ley básica del ego, que la culpa siempre demanda y espera castigo, para finalmente creer que es Dios Quien castigará. Sin embargo, cuando se elige el perdón y el amor, entonces es imposible tener ningún tipo de miedo o de culpa, porque el amor automáticamente desvanece la culpa. 

La culpa implica siempre la fabricación de víctimas y victimarios o sea, alguien que ataca y alguien que está dispuesto a recibir el ataque, pero ambas partes están jugando el mismo juego que se llama «relación especial». Ambos personajes están entrelazados y a la vez separados (paradoja de la dualidad del ego) por el sentimiento de culpa y desarrollando, sin darse cuenta de ello, de forma inconsciente, sentimientos de vergüenza y miedo. El victimario que ataca se siente culpable y debido a ello piensa que su víctima, en algún momento, le devolverá  el ataque. Esta condición lo mantiene en el miedo y totalmente paralizado.

La culpabilidad es la única necesidad del ego y cuando la persona no puede soportarla, la proyectará al exterior en forma de agresión, culpando a otros por lo que acontece en su vida. Cuando una persona, consciente o inconscientemente ataca, automática e inevitablemente en su mente piensa que debido a ello será contraatacada. Esto le generará sentimientos de soledad, miedo y separación, porque desde el mundo del ego el Hijo de Dios tiene la necesidad de atacarse uno a otro, devorarse uno a otro, violarse uno a otro, odiarse uno a otro, destruirse uno a otro. Las enseñanzas que nos ofrece el maestro ego, como ustedes podrán observarlo, realmente no son muy compasivas ni amorosas.

El extraño y oculto sentimiento de culpabilidad que confronta el ser humano en su vida siempre es asunto de alta importancia, porque va asociado a cómo se ve y se siente él, cómo ve y siente el mundo en el que vive y lo más importante, cómo ve, siente, se relaciona y vive a Dios. La culpa la podemos describir de diversas formas, pero las sensaciones que nos genera siempre son de duda de sí mismo, sentimientos de inferioridad, inseguridad, insatisfacción, aislamiento, soledad, desamparo, enfermedad y muerte. Todo esto, finalmente, no es más que un pensamiento que deforma la visión. Este pensamiento, en su visión externa, va a depender de si está conducido por la visión del ego o por la del Espíritu Santo.

Deshacer el sentimiento oscuro de la culpa requiere primero el darse cuenta de que está grabada en la mente de cada persona, en la mía, en la tuya, en la de cada Hijo de Dios. Para poder llegar a reconocer este oculto sentimiento se requiere de apoyo, de cierto entrenamiento mental para saber buscarlo, aceptarlo y encontrar la causa que lo generó. Esto en ocasiones puede ser doloroso al inicio, pero al final del proceso la liberación se presenta, la angustia y el dolor desaparecen y la sensación de paz, amor y felicidad, estado real en que el Padre Creó a Su Hijo, se convierte en parte de la vida diaria del ser humano.

La culpa o falsa idea de pecado, en realidad no es otra cosa que una falta de perdón y amor. Una idea equivocada que nos hace sentirnos separados del Creador, Quien es Amor. Esta idea, totalmente errónea, es generada por el ego o falso yo y su respuesta es negarla, tratar de borrarla de la mente de la persona fingiendo que no existe, que no está en ella. Esta es una manera poca adecuada de ver el problema porque así nunca va a desaparecer, solo será enterrado en el rincón más oscuro de la mente. Sin embargo la negación no es una defensa suficiente, porque en algún lugar permanecerá y seguirá causando dolor. Seguirá enajenando, casi enloqueciendo al Hijo de Dios que empezará a buscar, en todo lo externo a él, la fuente de su desgracia, victimarios culpables de su dolor (negación-proyección de la culpa). Nunca se dará la oportunidad de ver en el interior de su mente la verdadera causa que se la genera y, bajo esta visión,  darle solución, desvanecerla a través del perdón.

Cuando la culpa se transfiere a otra persona o a una situación externa no se está deshaciendo, solo se está reforzando, porque se inicia el ataque injusto a otros y con ello también una serie interminable de situaciones de ataque y contraataque. Esto de inmediato activa el ciclo vicioso de ataque-culpa, de negación y proyección y la cadena se vuelve interminable. Sin una esperanza de salida, sin esperanza de paz ni felicidad, porque la proyección siempre te hará daño.

La proyección refuerza tu creencia de que tu propia mente está dividida… no es más que un mecanismo del ego para hacerte sentir diferente de tus hermanos… te hace parecer mejor que tus hermanos y de esta manera empaña tu igualdad con ellos todavía más. (T.6.II.3:1-3)

Como la culpa ineludiblemente exige castigo, en el falso sistema de pensamiento del ego este castigo se puede llegar a observar, en la mayoría de los casos, como que proviene de Dios, que es Él Quien lo envía, Quien lo pone como prueba, Quien juzga y condena. Esto es un error total porque entonces se podría pensar que Él es un Ser vengativo, que está «allá» en el Cielo solo buscando las fallas de Su propia Creación y en espera de que Su Hijo se equivoque y haga algo inadecuado y «malo», para de inmediato poder mandarle «un rayo fulminante» para destruirlo y para castigarlo por su «gran pecado». Esto puede llegar a hacer que por momentos una persona pueda sentirse separada y sola, con un cierto miedo hacia Dios, lo que es totalmente inadecuado, ya que Dios es solo Amor y todas Sus Creaciones son Amor. Dios no Crea para luego destruir. Dios no juzga ni perdona a Su Hijo porque nunca lo ha considerado culpable.

La carga que representa la culpabilidad siempre será pesada. Es una sombra que obscurece la felicidad y que requiere que la observe uno, porque de otra manera se hará una costumbre ir cargando con ella sin poder darse cuenta. Hará que todo sufrimiento, dolor, enfermedad e infelicidad que se presente en la vida, se llegue a interpretar como proveniente del exterior y, bajo esta visión, se sienta uno impotente para darle solución. Representará un elemento que hará buscar siempre culpables en el exterior, proyectar falsas culpas, sentirse víctima y con ello, sumirse en una oscuridad que no permitirá gozar plenamente de la vida ni descubrir la belleza de nuestro verdadero Ser.

Pero cuando esta visión es transformada, cuando se da uno permiso y oportunidad de dejar de buscar, tratando siempre de encontrar culpas y culpables, jueces y verdugos, es que puede uno llegar a reconocer y aceptar que los seres humanos tomamos decisiones equivocadas, con miedo, pero que podemos corregirlo tomando una nueva decisión. El falso concepto de pecado y el tan esperado castigo se van anulando poco a poco de la mente, el perdón se hace presente, el amor empieza a entrar en la vida de cada Hijo de Dios y el caminar por la vida se vuelve placentero, lleno de esperanza, con un total sentimiento de unidad con la Creación.

Cada día nos brinda la oportunidad de tomar una nueva decisión que nos permita empezar a deshacer la culpa y su proyección si nos observamos, siempre compasiva y amorosamente, para descubrirlo y solicitamos al Espíritu Santo que nos apoye en el cambio de visión. Si le entregamos y ponemos en Sus manos cada uno, sin querer darle solo parte de ellos, de nuestros pensamientos erróneos para que Él los observe y los evalúe y le decimos:

Te entrego esto para que lo examines y juzgues por mí. No dejes que lo vea como un signo de pecado y de muerte, ni que lo use para destruir. Enséñame a no hacer de ello un obstáculo para la paz, sino a dejar que Tú lo uses por mí, para facilitar su llegada. (T.19.IV.C.11:8-10)”

 

Extracto libro La Culpa: un Pensamiento que Paraliza y Conduce al Desamor “, de Georgina Arteaga

Redacción Instituto Draco

Extraido de www.institutodraco.com

 

www.facebook.com/InstitutoDraco

 

Read more

Carta de amor para sanar heridas emocionales

Comencemos por las reglas básicas de las que depende llevar una buena relación. Para muchos de ustedes es un conjunto de varias, sobre todo, unas más complejas que otras, pero partamos de las básicas. Ante todo, el respeto y la confianza. Qué difíciles palabras, aún más llevarlas a la realidad y convertirlas en el estandarte de toda relación.

Ahora bien, es un problema luchar contra las personalidades de cada uno, los gustos y desacuerdos. Es ahí cuando deben entrar tanto el respeto, como la confianza, para que los acuerdos trasciendan. Esto aplicado, de la mano de la constante comunicación.

¿Qué hacer cuando todo este conjunto de reglas, sumado a las que cada cual considere, falla? Pues, aunque el orgullo a veces ciegue y no lo permita, hay que ofrecer y recibir perdón. De allí parten los cambios, porque con el perdón deben venir transformaciones que demuestren resarcimiento. Entonces, el camino es reconocer, pedir perdón y, por supuesto, de errores que no se pueden volver a cometer.

“Pero… ¿Si no tengo las agallas para decírselo?” Si aún hay amor y quieres reconsiderar muchos aspectos de la relación, por eso estás acá. Entonces, ¿qué más sincero que una carta de tu puño y letra que contenga el pasado, presente y lo que será el futuro entre ustedes?

¿Cómo debes hacer esta carta?

Comienza por descargar aquello que no te gusta, que te impide continuar, que altera tu paz. Escribe eso que te molestó, que en ese momento preferiste guardarlo, pero que, ahora, es necesario él o ella lo sepa. Cómo es que pudo pasar lo que pasó, por qué sucedió, si sentiste o sientes ira, díselo.

Luego, escribe lo que esa tristeza te llevó a hacer, aunque no quisiste, pero que fuiste consciente de hacerlo. Lo que la ira generó en ti, derivó en también haber maltratado al otro y te escudaste aquella vez en una razón. Acuérdate muy bien de lo que haya pasado, para que luego tu propia conciencia no te pese.

Después, describe a qué comportamientos de esa persona les temes. Seguramente, han habido hechos que los han marcado a ambos y que han permitido se pierda la confianza. Recuerda esas palabras o esos gestos que en ningún momento esperaste recibir, pero que al fin sucedieron. Será momento de sacar a flote esas inseguridades que te generaron heridas.

Pasa ahora a reconocer tus propias responsabilidades, ya que también habrán recalcado en la otra persona y creado inseguridades en sí. Así como tú esperas que te entiendan, también debes arrepentirte por lo que hayas hecho o dejado de hacer. Reconoce que tú quisieras cosas distintas a las ya vividas, entendiendo la labor que cumplen ambos.

Ahora, firmemente plasma tus buenas nuevas intenciones dentro de la relación. Soluciones hay muchas, y habiendo dejado atrás el orgullo, debes imaginar actos para resarcir los cometidos en el pasado. Escribe qué deseas de ahora en más, qué esperas, y augura solo buenos deseos. Además, comprométete mayormente con una promesa, la cual sabes que no debes fallar y generará mayor confianza.

Haz el acto más sincero de amor…

Por último, pide perdón; no hay acto más sincero que reparar por medio de esta palabra. Estarás demostrando que quieres cambiar y sientes lo sucedido. También, demuestra ese sentimiento que siempre ha estado en ti, pero que el orgullo ha querido ocultar. Vuelve a decir “te amo” y parte de ahora en adelante desde esas palabras. Dile cuánto vale esa persona para ti y los valores que le caracterizan en su papel en la sociedad y la relación.

Read more

Pasos para progresar en el camino espiritual

1. REPASA tu pasado para curar todas las heridas (de lo contrario las volverás a proyectar hoy).

Hay que prestar especial atención a las heridas de la infancia porque se vuelven patrones subconscientes y mecanismos de defensa durante el resto de tu vida. Es aconsejable contar con la ayuda de un terapeuta profesional que pueda guiarte y apoyarte con esto.

2. PERDONA a todos los que alguna vez te han herido o dañado, perdona al mundo por su injusticia, y perdónate a ti mismo.

Aferrarse a rencores es un gran obstáculo para el crecimiento interno. Es prácticamente imposible volar a más alto si llevan cargas pesadas. No es un favor que haces a los demás, es la única manera de deshacerte del pasado.

3. MEDITA.

Está bien comenzar con solo 10 minutos al día para aumentar tu mindfulness y tu bienestar, ya que tenemos vidas increíblemente ocupadas y locas, pero si quieres que tenga un impacto real en tu vida, hay que profundizar y adquirir un mayor compromiso.

Si deseas acercarte un paso más al despertar, será necesario ampliar el tiempo dedicado a ello e incluir regularmente retiros de meditación y silencio con el fin de tomarte el tiempo y el espacio fuera de las interferencias y distracciones que nos abruman durante la vida diaria. De esta manera, aumentarás las posibilidades de des-identificarse con tu ego y podrás tener una experiencia directa de las sutilezas que constituyen el mundo más allá de los sentidos físicos.

4. Emprende la práctica de leer libros INSPIRADOS Y SAGRADOS cada día.

Es indispensable aprender de los más avanzados que tuvieron la inmensa generosidad de mostrarnos el camino. Cada uno ha de caminar su propio camino, pero es una gran suerte poder disponer de señales que indiquen la dirección correcta del camino.

5. Toma cada desafío, cada obstáculo y cada crisis como una OPORTUNIDAD para desarrollar virtudes.

Es fácil permanecer alegre y agradecido cuando todo sale bien. Pero es realmente difícil mantener el equilibrio y la claridad cuando llegan sorpresas inesperadas, especialmente las más difíciles. Sin embargo, si te enseñas a ti mismo que cada situación incómoda contiene una oportunidad de crecimiento, la vida se vuelve mucho más interesante y no desperdicias ninguna energía resistiendo aquello que te aparezca en tu camino.

6. INTEGRA en tu vida diaria el hecho de que todo lo que piensas, dices y haces tiene consecuencias.

Por lo tanto, alimenta en tu mente solo lo positivo, ya que es lo que hace que hables con sinceridad y amabilidad, y que actúes consciente de tu propio comportamiento y con compasión hacia todos los seres vivos. Las semillas que plantas hoy las cosecharás en el futuro. Que seas consciente de ello o no, es irrelevante.

 

Autora del artículo: Mónica Esgueva

Read more

El Perdón como vía de Curación

“Le perdono, pero no olvido” ¿Te suena esta frase?

¿Por qué nos resulta difícil perdonar? ¿Por qué el resentimiento nos nubla la razón? Cuando nos sentimos agraviados y acumulamos rabia nos cuesta perdonar en ese instante. Además el ego se encarga de recordarte una y otra vez que tienes razón y que la otra persona se ha equivocado. Cada vez que la vemos viene a nuestra memoria lo que hemos vivido.

Dependiendo del tipo de relación que se tengamos con la persona que nos ha “ofendido”, es necesario el Perdón, para poder seguir adelante.

 

Pero conforme pasa el tiempo y reflexionamos esa ira se va disipando y vamos viendo la situación con otros ojos, desde otra perspectiva. Cada situación de conflicto, agravio, es una oportunidad para aprender algo. Recordemos que lo que no me gusta en la otra persona es algo que tengo en mí, que no me gusta o que tengo que solucionar. Las otras personas reflejan lo que nosotros no hemos sido capaces de ver en nosotros mismos.  Esto queda muy bien plasmado en la Ley del Espejo, y debemos preguntarnos: ¿Qué es lo que no acepto en mi? ¿Qué es lo que tengo que cambiar? ¿Qué hábito debo abandonar?

Haciendo un análisis interior, es importante vigilar nuestras palabras y pensamientos pues éstos reflejan los juicios que hacemos hacia otros y hacia nosotros mismos, además de nuestras creencias más arraigadas.

Una de las cosas que más nos pueden ayudar a la hora de perdonar es eliminar las expectativas. Cuando no esperas que las personas a tu alrededor se comporten de una manera determinada es cuando de verdad te liberas de los sentimientos negativos. Ten en cuenta que cuando más altas son las expectativas que pones en la actitud de una persona más probabilidades tienes de que te sientas defraudado, que surjan situaciones incómodas para ambas partes y que esa relación se deteriore cada vez más.

Parece difícil vivir sin expectativas verdad? Todo es cuestión de entrenamiento. No te desesperes si no ves resultados inmediatos, dar pequeños pasos cada día y ser consciente de cuando caemos en alguna suposición o interpretación que acaba en un juicio, te dará el poder de cambiar ese estado.

Ejercicio para Perdonar: 

-Coge papel y lápiz y escribe el nombre de la persona a la que deseas perdonar y por qué

-Muestra tus verdaderos sentimientos acerca de la situación que te llevó a sentirte como te sientes con esa persona.

-Menciona los beneficios que tendrías al perdonarla

-Haz un compromiso contigo mismo de elegir el perdón para liberarte del resentimiento. Empieza por perdonarte a ti mismo. Librarte del sentimiento de culpa y de vergüenza es muy importante para poder perdonar a otros.

**Este ejercicio lo puedes repetir cuantas veces desees hasta sentir que vas liberando poco a poco el sentimiento de agravio.

¿Cómo saber entonces que  has perdonado? Cuando te vuelvas a encontrar con la misma persona, o en la misma situación y ya no sientas ira, ni te sientas molesto. Entonces habrás trascendido el agravio y las heridas ya habrán sanado.

El Perdón nos cambia interiormente. Nos libera del rencor de la angustia  y nos trae Paz. También nos evita enfermedades. Perdonar no significa que borres de tu memoria el pasado o que te reconcilies con esa persona. Sin embargo sí que debes centrarte en entender a la persona que te ha herido, pues quizás su actuación ha sido provocada por el miedo y nuestra reacción es importante a la hora de sanarnos y tener esa paz interior que todos deseamos. Nuestra capacidad de perdonar muestra nuestra madurez y poder personal.

Así que ¿A qué esperas para poner en practica el perdón? Empieza hoy a liberarte de toxicidades y sé feliz

Redacción Instituto Draco

www.institutodraco.com

https://www.facebook.com/institutodraco

 

Read more

Ser pareja es distinto que tenerla

Cada vez me toca más seguido enfrentarme a personas, hombres y mujeres que me cuentan historias sobre sus relaciones las que por diferentes razones se ven cada día más complejas. Parece que la tolerancia, la paciencia, la aceptación y la entrega de amor al otro están en jaque en estos tiempos.

Es como sentir que yo quiero ser feliz, pero no está tan claro que quiera hacer feliz al otro. Todo comienza y termina en mi y no en el otro como debiera.

Ser pareja implica tener complicidad, pasión, humor y a mi juicio mas aceptación que tolerancia. Tengo que desear mirar al otro (a) a los ojos y mirar hasta adentro, hasta el alma que seguramente conocí cuando partía el romance. Esas cosas que se dejan de hacer cuando uno se siente erróneamente seguro y parece que el objetivo de haberla o haberlo enamorado se consiguió y ahora podemos descansar.

Se descansa de decir te amo , te necesito y de hacer cosas que al otro o a la otra lo hagan sonreír.

Todo esto, es un trabajo diario que al igual que tantos temas que hemos compartido requiere de la voluntad, de entender que el amor es una decisión.

Y así como el amor es una decisión, ser fiel o no también lo es. Es verdad que muy pocas veces por lo menos conscientemente la infidelidad se busca, sino que más bien aparece y cuando se toma conciencia del ” juego” en el que estoy, recién ahí comienza la decisión de continuar o no en ese doble estándar.

La manera de definir infidelidad desde las femenino es diferente desde lo masculino. Mientras para la primera basta con pensar en otro y tal vez chatear con él, para los segundos, se consolida casi sólo con el acto sexual.

Mucho se me pregunta si una infidelidad se puede perdonar o no, creo primero que es importante entender que la mayoría de las veces la infidelidad nunca es causa de nada, sino que consecuencia de algo que no se habló y que muy probablemente se deriva de ambas personas en la pareja.

Entendiendo esto, estoy segura que una infidelidad se puede perdonar cuando se entiende como un proceso de a dos y como una de las tantas instancias de crecimiento que puede vivir la pareja. Lo qué hay que entender para realizar ese proceso, es que la pareja que existía antes de que esto explotara nunca volverá a ser la misma y es bueno que así sea. Es como un vaso que se rompe y que no a puede pegar y si se pudiera no sería sano. Hay que construir otro vaso con nuevas expectativas, nuevas metas donde el episodio se trabaje, pero no se cobre nunca más.

Perdonar, no implica olvidar, perdonar de verdad implica recordar sin dolor, porque se aprendió de él y se sacaron todos los aprendizajes necesarios de este camino recorrido. Ser pareja requiere tiempo, y es una de las aventuras más lindas del ser humano porque nos enfrenta a nuestras luces y nuestras oscuridades todo el tiempo y si no sabemos caminar con ambos, nos mentiremos y la posibilidad de engañarnos a nosotros mismos y al otro aumentan notoriamente.

El amor de pareja no es a mi juicio incondicional, requiere de un ida y vuelta que debe ser proporcional para que ambos sientas que pueden vivir sus espacios personales y privados entre los dos sin que estos no compitan.

Es una aventura descubrirnos a nosotros a lo largo de la vida, como no va a hacer maravilloso poder descubrir un otro y tener todo el tiempo que la vida regale para compartir ese crecimiento.

Escrito por Pilar Sordo – Psicóloga

Extraído de www.pilarsordo.cl

Read more