Contribuyendo con el telecolegio de nuestros hijos

Es sabido que para poder recordar algo se debe generar algún grado de emoción.
Segun mi experiencia como especialista en aprendizaje aprender es: entender y memorizarlo que entiendo hoy debo ser capaz de memorizarlo “mañana” para aplicarlo, de lo contrario no se habrá producido el aprendizaje. No hay aprendezaje si no logro aplicar ese conocimiento en el futuro cuando lo necesite. Por lo tanto si necesito de la memoria para aprender, es imprescindible que esa informacion o contenido pase por la emoción.
Pero ¿cómo hacer que algo nos emocione? Lo que primero necesitamos hacer es ver cómo nos sentimos, para eso existen listados o ruedas con una larga lista de emociones divididas en 6 grandes grupos de emociones: sorpresa, felicidad, tristeza, disgusto, ira y miedo. Ahora como padres-profesores tenemos que ayudar a nuesros hijos a expresar y comunicar constantmente cómo se van sintiendo con este encierro, distanciamiento de amigos y falta de independencia debido a esta inesperada pandemia. Una vez que logramos hacer que definan cómo se sienten, y cual es la emocion, podremos trabajar en ella. (como expliqué en una columna anterior)
 
 
Las emociones que rondan en los niños y niñas por estos dias me atreveria a decir que son la ansiedad, la tristeza, la desesepracion, la soledad, confusion y abandono, lo que seguramente los podria estar llevando a una actitud de inatencion, impulsividad y hasta molestia frente al colegio y proceso de aprender.
La ansiedad (del grupo de la tristeza) en los niños se traduce en conductas impulsivas, a presentar un mal humor, se ven problemas para concicliar el sueño, insomnio a mitad de la noche, inapetencia, dolor de cabeza, entre otras.
Entonces, ya definida la emocion (la mas comun tristeza y ansiedad) es ayudarles a gestionarla. La ansiedad se puede trabajar con el manejo de certezas. Si nosotros como padres-profesores, les explicamos de manera clara y precisa lo que esperamos de ellos en términos de aprendizaje, si les definimos bien sus horarios para estudiar, horarios para ver tv o jugar, si les describimos la recompensa, si practicamos un refuerzo positivo lo mas inmediato posible al logro por muy pequeño que sea, los niños-estudiantes tendrán mas certezas y seguridades, lo que les ayudará a disminuir si ansiedad.
Lo veo con mis alumnos e hijos, las reglas en casa son claras y raramente se modifican (sólo si hubo una conducta destacada en algun ámbito o circunstancia que ameritara). Se estudia todas las mañanas, la television sólo se prende desde las 3 pm hasta las 6 pm. Les pido que estén en conctacto con el aire libre todos los dias*, idealmente en las mañanas en espacios libres. Se hacen 2 tareas a diario. Se trabaja en silencio, bien sentados, buena iluminacion y presentacion. Todo eso trae consecuencias positivas, refuerzos y certezas. Los esfuerzos son reconocidos y premiados. Es una enseñanza para la vida todo este sistema de orden, no se visualiza de inmediato pero en unas semanas ya es posible visualizar que se han incorporados nuevos habitos, los niños se adaptan rapidisimo a los cambios. Como asi mismo los pequeños tienen escasa conciencia de cantidad y tiempo por lo que señalarles desde la fecha en que estamos cada dia, hasta las horas con un reloj o temporizador de cuánto estarán frente a la tv les ayuda infinidad.
 
Eso por el lado de las emociones y su relacion con una mejor disposicion para aprender, pero eso no es suficiente, otro aspecto importante que contribuye con tener una mente abierta para aprender es el movimiento, el juego y la creatividad*. De lo cual les comentaré en la próxima columna.

 

Claudia Pastene – Psicopedagoga – Conoce más de Claudia aqui

Imagen de portada : Foto de August de Richelieu en Pexels

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UNA NUEVA MIRADA SOBRE LA AUTONOMÍA

La educación a distancia es una prueba mayor para la capacidad de autogestión del aprendizaje en los estudiantes. Con menos controles externos de la escuela física, los estudiantes menos autónomos probablemente están experimentando grandes dificultades para adaptarse a las nuevas estructuras y regulaciones de la escuela a distancia.

¿Entonces, cómo podemos ayudar a los estudiantes a desarrollar una mayor autonomía? Tal vez lo que está pasando puede ser una tremenda oportunidad para lograrlo.

La palabra autonomía viene del griego, y se compone con tres conceptos:
autos, que significa uno mismo, nomos, que significa norma o regla e ia, que indica acción o cualidad. Al unir estos conceptos entendemos que la autonomía se refiere a la capacidad de uno mismo de regular el propio comportamiento. Hay que distinguir este concepto de independencia, que es hacer las cosas sin depender de otro. Muchas veces se entiende que autonomía es hacer las cosas solo o sola, pero en realidad uno podría ser autónomamente dependiente, por ejemplo, cuando somos capaces de pedir ayuda o en el trabajo en equipo.

La autonomía tiene que ver con una experiencia interna, de sentir que yo soy el autor de mis comportamientos, que decido libremente lo que quiero hacer. Por eso la autonomía está íntimamente ligada a la motivación. Dos personas pueden mostrar un mismo comportamiento, por ejemplo, dos estudiantes que se terminan el libro que les dieron de tarea; y sin embargo, experimentar esta tarea de manera muy diferente. Uno puede leer motivado por la nota que le van a poner y otro motivado por el placer de la lectura. Esta experiencia interna, como demuestran las investigaciones de la Teoría de la Autodeterminación, está íntimamente ligada al bienestar y al desempeño, en concreto en las escuelas, al desempeño académico y la motivación con el aprendizaje.

Al ver la autonomía como un elemento central para el bienestar y el desempeño, se la entiende más como una necesidad básica que como una habilidad a desarrollar. Desde esta perspectiva, los educadores debemos considerar cómo generamos un ambiente que favorezca la autonomía de lo estudiantes, qué podemos hacer para satisfacer la necesidad de autonomía, y así aumentar la motivación por el aprendizaje.

En lo concreto esto se logra tomando la perspectiva de los estudiantes, ofreciendo opciones o alternativas para decidir por sí mismos y dando sentido a las normas y expectativas.

El tomar la perspectiva de los estudiantes se refiere a la capacidad de considerar las motivaciones, emociones y objetivos de los estudiantes para la toma de decisiones. Las personas que perciben que han sido consideradas en la toma de decisiones que les afectan están más abiertas a adoptar o asumir esas decisiones de manera libre. Esta capacidad se desarrolla a través de la escucha activa, es decir la habilidad de ponerse en el lugar del otro y entender cómo le impactarán las decisiones que se toman respecto de ella. Entonces, un profesor que, en este tiempo, se ha dado el tiempo para entender en qué realidad están operando los estudiantes, tomará decisiones más ajustadas a esa realidad y puede

flexibilizar sus decisiones. Así, si sabe que un determinado porcentaje de estudiantes no tiene acceso a internet, buscará la manera de llegar a ellos de otra forma. En esta toma de perspectiva, además, se va construyendo un vínculo más profundo con los otros, porque perciben que hay un interés y preocupación genuinos, logrando lo que los estudiantes se sientan mirados y considerados.

El dar opciones o alternativas para la acción satisface esa experiencia de poder tomar decisiones sobre la propia vida. Siempre podemos dar este espacio de decisión a los estudiantes. Los estudios hechos en contextos escolares indican que aún en cosas muy pequeñas o accesorias, el tener alternativas para decidir satisface la necesidad de autonomía y promueve la toma de decisiones responsables. Pueden ser alternativas tan sencillas como elegir en qué formato puedo hacer un trabajo, qué libro quiero leer, elegir con quién se quiere hacer un trabajo grupal, cómo ser evaluado, etc.

Por último, el dar sentido a las normas o expectativas, permite una mejor internalización de las regulaciones de los contextos sociales. Esto se traduce en una mayor adherencia a las normas, porque en realidad la persona con autonomía ha incorporado la norma como propia y la asume, independiente si hay castigo o no. El dar sentido a las normas implica un ejercicio reflexivo de parte de las autoridades, sean estas profesores, apoderados, jefes, etc. Es decir, preguntarse qué sentido tiene para uno mismo la norma antes de exigirle a otros que la cumplan. Muchas veces los adultos no son capaces de dar cuenta de esta reflexión y por eso ensalzan la obediencia ciega como una virtud. En términos de bienestar y desarrollo óptimo el obedecer por obedecer es un mal predictor. En cambio, la integración y adherencia voluntaria a las normas se correlaciona positivamente con indicadores de bienestar y desarrollo. Las discusiones que se han producido en este tiempo sobre por qué los estudiantes copian sirve para entender este tema. ¿Por qué hay estudiantes que actúan éticamente y con honestidad y otros no? Aquellos que copian, claramente no han incorporado o integrado el valor de la honestidad en el contexto escolar y probablemente están enfocados en la contingencia externa, la nota, más que en aprender realmente. Para dar sentido a una norma a otro, hay que usar nuevamente la toma de perspectiva del otro, para entender qué información necesita para cumplirla e incorporarla como propia.

Con la educación a distancia se presenta una buena oportunidad para que las escuelas puedan satisfacer de mejor manera esta necesidad de autonomía y así favorecer la motivación por el aprendizaje.

Hay muchas posibilidades de dar alternativas a los estudiantes en su gestión del aprendizaje, impulsando su creatividad y abriendo espacios para que puedan ir tomando decisiones sobre cómo quieren hacer las cosas.

La necesidad de redefinir normas o expectativas de comportamiento en el espacio virtual da la posibilidad de reflexionarlas junto con los estudiantes.

Y en relación a la toma de perspectiva, que sin duda ocurre mejor en el vínculo uno a uno, aunque la distancia física parece ser un obstáculo, estamos descubriendo que podemos llamar por teléfono, usar wapp, el correo o videoconferencias para comunicarnos con los

estudiantes, algo que antes no se consideraba como posible. Además, la pandemia ha hecho que la contención emocional sea una prioridad para casi todas las escuelas, que más que nunca, se dan cuenta que deben hacer todo el esfuerzo posible para que ningún estudiante se quede atrás. Esto ha provocado que se esté dando más espacio que nunca a ese contacto personal desde la escucha y la empatía con los estudiantes.

La motivación escolar siempre ha sido importante, hoy es una urgencia. Lamentablemente fue un tema descuidado por mucho tiempo, ya que la escuela física permitía supervigilar y controlar de manera externa a los niños y niñas, algo que es mucho fácil de hacer que dar espacios de autonomía. Hay que reconocer, eso sí, que la estructura del sistema educacional completo no está diseñada para favorecer la autogestión de los estudiantes, ni de los docentes, y tampoco de las escuelas. Pero hoy se han flexibilizado muchas cosas de esa estructura, con un currículo menos extenso, con flexibilidad para las evaluaciones, etc.

La puerta está abierta.

Alejandra Ibieta I, 

de AMA Consultora Parental

Articulo extraido de www.aprendizajesocioemocional.cl

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Las emociones también nos enseñan

Las emociones existen para ayudarnos a movilizarnos y salir de un estado que nos podría estar haciendo mal; cuando uno siente algo inmediatamente realiza un movimiento con el cuerpo, si estoy feliz me expando y abro los brazos o se me infla el pecho, si estoy enojado me encorvo y me aprieto y achico, me repliego.. Es por eso que si deseamos que nuestros hijos se muevan, estudien con ganas y salgan de esa parsimonia o estado de pseudoparalisis, es que necesito hacerlos sentir para que despierten y se motiven.
En el inicio de cada sesión con mis alumnos yo les pregunto cómo se sienten o cómo se han sentido los últimos días, respecto del colegio, de sus compañeros, profesores, cómo se sienten en tal o cual asignatura, cómo se sienten frente a sus padres, hermanos, para llevar un registro de sus emociones y hacerlos saber y reconocer bien qué es lo que sienten respecto de todos los factores relacionados con el proceso de enseñanza aprendizaje; pues es precisamente el factor afectivo el que en muchos casos interfiere en el proceso de aprender.
 
 
 
Mi intención esta vez es sugerirle a estos padres y madres que se han debido transformar en profesores de sus hijos y que podrían estar algo complicados al momento de estimular e interesar a sus hijos a trabajar y realizar sus teletareas de manera responsable y activa, que en cualquier instancia del día y del encierro les vayan preguntando cómo se van sintiendo, pudiendo incluso registrarlo en un “emoticario” y de ese modo ir entendiendo qué les pasa cuando deben “ir al telecolegio”. De esa manera podrán como padres entenderlos mejor y ser mas asertivos con la ayuda y con los comentarios que les hagan respecto del desempeño o actitud que tengan sus hijos hacia el aprendizaje.
 
Si yo entiendo que estoy confundido pero no molesto, o que estoy interesada pero no feliz, podré aprovechar esa emoción para hacer algo, para trabajarla, pues en el caso de una emoción negativa, no es ideal mantenerla de forma sostenida, la vamos ocultando y se podría transformar en discusión con alguien que no tiene nada que ver con el problema emocional raíz o somatizar y llegar a quitar el apetito, o rechazo inquiebrantable frente a esta nueva modalidad de clases.
 
Se sabe gracias a las neurociencias, que uno primero siente en el cuerpo una emoción luego la razonalizo y la defino. Se recibe un input que proviene del exterior (actúa el sistema nervioso autónomo), luego llevo ese mensaje a un nivel consciente a un nivel de pensamiento -por asociación- y le pongo un nombre al input por ejemplo: tengo miedo. Pero en realidad lo que se siente no es miedo, fue mi cuerpo el que sintió algo muy parecido a una vez que tuve miedo y mi memoria -por asociación- y razonamiento le llamaron, a este nuevo input muy similar, miedo, debido a que sentí lo mismo que sentí alguna vez. Las emociones se sienten primero en el cuerpo, luego el razonamiento les pone el nombre a la emoción. Veo un león en la calle, suceden una cantidad enorme de reacciones químicas en mi cuerpo, luego mi amígdala e hipocampo trabajan y reconozco que lo que siento es miedo (tengo miedo porque se me paralizó el corazón, y no al revés, no se me paraliza el corazón porque tengo miedo.)
 
Es el cuerpo el que siente la emoción primero por seguidilla de reacciones fisicoquímicas, a eso yo llamaría primero movimiento. Luego al etiquetarlo, reacciono con otra acción, corro si fuera miedo, abrazo si fuera emoción o tristeza, saltar, si fuera dolor, distanciamiento o desatención si fuera aburrimiento, llanto si fuera desesperación, sueño si fuera cansancio, impulsividad o pataleta si fuera enojo. a esto llamaremos segundo movimiento.
Una vez que ya hubo reacción fisicoquímica, que ya hubo movimiento, vendrá el tercer nivel de movilización, la que se hace consciente, esta emoción viene a decirme algo, qué puedo aprender, cómo corregir lo que esta emoción me está indicando, es ahí donde debemos llegar, a hacer algo con la emoción que logran definir nuestros hijos con el registro de las respuestas de cada vez que les preguntemos cómo se sienten.
Tenemos el poder de cambiar lo que sentimos, lo que vivimos, lo que no nos gusta y generar otra realidad. Si me duele el cuerpo cuando hacemos las tareas, será que debo cambiar la altura de la silla, del escritorio, de la tela del asiento, de la luz de la pantalla, etc. Si siento aburrimiento, será porque no escucho bien, revisaremos el audífono o el ruido que podría haber en la pieza, o podría ser que la clase es muy lenta o muy complicada? Si siento vergüenza será que la profesora alguna vez me ridiculizó o un compañero se burló de mi respuesta? Para eliminar una emoción que no nos gusta debemos identificarla lo mas precisa posible y hacer algo con ella, movilizarnos para cambiar, si las vamos acumulando terminará siendo un problema de cabecera, y bola de nieve. Ahora a movernos!!
Claudia Pastene – Psicopedagoga – Conoce más de Claudia aqui

Imagen de portada : Photo by Andre Guerra on Unsplash

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Frena la curva

Para mi todo lo que está pasando hoy es la forma que tiene Dios o el Universo de frenarnos. De frenarnos y detenernos forzadamente a reflexionar: para poder volver a lo esencial, para conectar con nuestra familia y para por fin poder darnos cuenta de ese mensaje que hoy está más claro que el agua, acá TODOS co-existimos. Lo que yo decido afecta directamente en la vida de un otro.
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Espero que hoy podamos decidir conscientemente por la vida, por cuidar a esos que si están en grupos de riesgo, por cuidarnos entre todos y ser solidarios. Ser solidarios ya sea en la manera de comprar, en salir a carretear, en no dejar a nuestros papás cuidando a nuestros hijos o en no sacar a nuestros niños a plazas públicas, cines, malls o casas de amigos. Necesitamos frenar la curva de contagio, pero por sobretodo necesitamos construirnos y cuidarnos como COMUNIDAD. Estamos TODOS juntos en esto, y lo que hoy decides o decido impacta directamente a los que nos rodean.

Esta es también una tremenda oportunidad para nuestros hijos de aprender que la vida es prestada, que todo lo que eligen implica a un otro y que existen tiempos donde no todo es inmediato y no pasa por nuestra decisión.

Este tiempo también los llevará a ellos descubrirse en el aburrimiento y hacerse cargo de sus procesos de aprendizaje escolar. Todo depende de el significado y el sentido que le demos a esta FRENADA forzada. Si tu le das sentido y significado, se lo dará tu hijo, tu señora, tu mamá, tus amigos y así estaremos contagiando. Y no estaremos contagiando un virus sino el significado y el sentido de vivir en COMUNIDAD. .

Esta es también una frenada que implica revisar nuestros valores, repensar en la empatía y conectar con lo esencial de lo que queremos construir para nuestras vidas. .

¡Solo espero que todos lo tomemos en serio! ¡besos y abrazos virtuales para todos!! …. ¡porque pucha que hacen falta cuando uno ya no los tiene!

Yo por mi parte estaré atendiendo vía video llamada! Sumando un granito de arena a este inmenso universo que nos DETIENE. 

María José Lacámara – Conoce más AQUI

joselacamara@gmail.com

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2020: QUE TU META SEA EL OTRO

Se viene el ansiado fin de año, las vacaciones tan esperadas, la posibilidad de poner pausa para volver a tomar las energías necesarias, conectarnos con eso que queremos y las personas que nos rodean y amamos. Aparece una luz de esperanza en este ajetreado y terremoteado 2019. Una luz para poder cambiar, crecer y alcanzar todo eso que queremos para el próximo año 2020.

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Que importante es poder analizar y reflexionar en este periodo de tiempo. No podemos quedarnos ajenos a mirar y mirarnos en este año que esta por pasar. Cada uno de nosotros, sin duda, ha crecido o ha dejado cosas por hacer, en esa interminable lista de pendientes. Además, cerramos un año distinto para todos, un 2019 que en los últimos meses ha estado cargado de mensajes, de movimiento interno y de violencia extrema. Esta época nos deja un sabor amargo, una mirada de la sociedad y del mundo distinta. Al menos para mi, ha sido difícil y duro reconocer como de esta crisis salió lo más sombrío del ser humano: el juicio, la agresión, la prepotencia, el insulto, la polarización…. humanos deshumanizados. ¿Dónde quedó la oportunidad de aprendizaje, esa que nos regala cada crisis?.

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Al menos creo o quiero creer que estos meses han estado cargados de cuestionamientos, tocando a ratos el abismo de la incertidumbre, esa que nos permite conectarnos, aprender y mirar el futuro con esperanza. Este fin de año, aunque duro, nos deja la oportunidad de cuestionarnos al menos, como estamos aportando a este mundo. ¿Cuál es el granito de arena que regalo día a día? ¿Cuál es mi huella? ¿Cómo quiero sumar en esta sociedad que me necesita? ¿Qué quiero dejarle a mis hijos, amigos o pareja como aprendizaje?.

Este año más que nunca necesitamos detenernos, mirarnos a nosotros mismos para poder detenernos en el otro. Se viene una navidad distinta, en la cual por primera vez tenemos la oportunidad de volcarla a la reflexión y no a la locura de las compras para cumplir con regalos. Hoy tenemos la ocasión de dejar lo accesorio para optar por celebrar y vivir esta fecha de una manera distinta: poniendo toda nuestra energía en el vínculo y la conexión con el otro que quiero.

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La violencia descarnada de estos meses nos ha hecho a casi todos parar y reflexionar, o al menos eso espero y sueño que haya pasado. Esta crisis nos ha dado la posibilidad (si la hemos aprovechado) de mirar al del lado. De echar un vistazo a ese otro como una persona íntegra que necesita de nuestra mirada, sonrisa y saludo. Dignidad es lo que todos pedimos y eso no ocurrirá si no logramos detenernos en el otro. Porque un trato justo, digno y respetuoso, parte porque cada uno de nosotros ponga como meta al otro en su camino.

Hemos hablado mucho de la empatía en estos días y la verdad es que siento que ese es el mejor regalo que podemos darle al mundo y a nosotros mismos en esta navidad, y en este tan esperado fin de año. Que nuestra meta sea el otro, significa que por un momento puedo parar de mirarme a mí, para poder encontrarlo a él y sus necesidades. Solo así podemos soñar con ser mejores personas. Como me dijo un papá hoy en la entrega de premios de sus hijos “no me importan las notas o los resultados, solo me importa que mis hijos sean buenas personas”. ¿No debería ser lo que todos queremos para nosotros mismos y para todo aquél que nos rodea? ¿Ser buenas personas? Que esperanzador sería que todos lucháramos por esa meta. No soñemos con que nuestros hijos solo “sean felices” y tampoco esperemos solo esa “felicidad” para nosotros mismos, soñemos más alto, caminemos más profundo, intentemos ser BUENAS PERSONAS….y para construirnos en buenas personas es vital mirar, reconocer y detenerse en el otro.

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A ratos nos quedamos tan fijados en nuestras propias metas finales o en los resultados que obtuvimos, que nos olvidamos del camino recorrido. Olvidamos evaluar y mirar si en ese camino logramos ser humildes, respetuosos, cariñosos, generosos y más humanos, con nosotros mismos y con todos aquellos que me rodean en mi día a día. Ser mejores personas implica dejar de mirarnos el ombligo y entregarnos al otro, con la libertad y la certeza de que ese es el único y mejor camino.

Solo sueño que en este camino recorrido del 2019, no olvidemos revisar y mirar cómo queremos seguir nuestro próximo año, porque si queremos que este sea diferente no podemos dejar de detenernos, de mirar y reflexionar que necesitamos cambiar para llegar a eso que soñamos como personas y como sociedad.

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Mi invitación hoy, es hacer ese viaje hacia el interior para poder desde ahí, volcar nuestra mirada hacia el exterior, hacia ese otro que nos necesita, que nos mira y que espera un trato digno, respetuoso, justo y cariñoso de nosotros.

Por un 2020 distinto, por una navidad centrada en la reflexión, por un cambio en la manera de conectarnos: volquemos nuestra energía hacia el exterior, hacia el otro….hacia el AMOR.

María José Lacámara – Conoce más AQUI

joselacamara@gmail.com

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Sanar Heridas Emocionales

Cuando hemos pasado por situaciones desagradables como un divorcio, una separación, la pérdida de un ser querido, un rechazo, la pérdida de un empleo, etc…  quedan heridas que si no cicatrizan bien seguirán doliendo y haciéndonos daño.

Si no encontramos una solución lo más seguro es que vaya a peor.

A veces creemos que como no nos acordamos a diario de lo que nos ha hecho daño en el pasado, estamos curados emocionalmente. Pero cuando aparece un disparador que nos hace recordar enseguida el daño causado, reaccionamos de manera exagerada o no apropiada. Es entonces cuando debemos darnos cuenta que no estamos “curados emocionalmente”.

Lo cierto es que las heridas emocionales del pasado se esconden en tu inconsciente en forma de memorias dolorosas y suelen salir a la superficie manifestándose en conductas no deseadas, adicciones, depresiones, ansiedad, e incluso enfermedades. Muchas de estas heridas emocionales se gestan en la infancia pero lo cierto es que muchas otras ocurren en la edad adulta y afloran cuando nos relacionamos con otras personas.

1-Heridas emocionales relacionadas con la autoestima

Si te sientes desvalorizada, si te has sentido rechazada, humillada por personas cercanas e incluso por tus propios padres, es muy posible que tu autoestima esté por los suelos. Deberás trabajarla para sentirte útil y con valor otra vez

2-Heridas emocionales relacionadas con la independencia

Si en el pasado alguien te criticaba o corregía a menudo la más mínima acción que realizabas, es muy posible que te sientas insegura y que te cueste tomar decisiones. En ocasiones puedes reaccionar de forma muy pasiva y en otras de forma muy agresiva.

3-Heridas emocionales relacionadas con la falta de amor

Si has sufrido la falta de amor o cariño sobre todo en la infancia, puede que en tu etapa adulta te sientas sola. Puede también hacerte sentir dependiente y que necesitas de otras personas y de su aprobación.

Sentir la falta de aceptación por parte de los demás hará que intentes complacerlos todo el tiempo, olvidando tus propias necesidades y deseos.

A la hora de superar una situación adversa debemos primeramente aceptarla, y luego afrontar la situación de la mejor manera posible. Enfrentarnos a la realidad con una actitud optimista y buscando la parte positiva, que a veces nos cuesta encontrar pero siempre hay un aprendizaje detrás de una “mala” experiencia. Negar o evitar la adversidad no servirá más que para que suframos más. Si nos entrenamos en desarrollar nuestras habilidades emocionales podremos superar las dificultades y crecernos ante ellas convirtiéndonos en adultos emocionales.

 

¿Cómo puedes sanar una herida emocional?

1-Primero deberás identificar en el presente qué es lo que te hace sufrir: miedo a la soledad, al abandono, un rechazo, etc…

2-Tomar conciencia de las emociones que te producen

3-Buscar en el pasado qué es lo que te hace sentir ese miedo

4-Soltar las ataduras del pasado y coger el aprendizaje, transformando así  la situación

5-No culpar a otros de tus problemas

6-Crear un presente libre resentimientos, culpa y desamor

Sanar una herida emocional requiere tener valor para mirar hacia adelante, reconciliarnos con  nuestro pasado, y  no dejar que los pensamientos negativos te dominen.

El pasado no lo podemos cambiar pero lo que sí podemos hacer es cambiar la manera de verlo, con el aprendizaje adquirido y como vivimos en el presente.

 

Redacción Instituto Draco

Extraido de www.institutodraco.com

 

www.facebook.com/InstitutoDraco

 

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UNAS PALABRAS CUANDO NO TIENES CLARO LO QUE QUIERES PROFESIONALMENTE

¿Te sientes estancada y angustiada porque no tienes claro lo que quieres profesionalmente?

Puede ser agobiante no tener claro del todo el camino, pero lo que importa es lo que hacer a lo largo del camino.

Estamos aquí para aprender y crecer, no nacemos con un manual de instrucciones, y pretender tenerlo todo claro en la vida muchas veces puede hacerte sufrir.

Aunque nos hayan educado para hacernos creer eso, que tenemos que tenerlo todo claro y cuanto antes mejor, no sea que vayas a “perder el tiempo” buscando…

La realidad para muchas personas es que no suele ser así. Y genera mucha frustración.

Por eso hoy te quiero hablar de qué hacer cuando no tienes claro tu camino.

Porque dependiendo de la etapa en la que te encuentres puedes sentir que ya tendrías que tener claras las cosas, que no tendrías que seguir probando o “equivocándote”.

Lo más importante en esta situación es darse cuenta de esto:

1.No eres rara/o ni inmadura ni irresponsable ni “anormal” en ningún sentido.

 

Es verdad que muchas personas tienen una vocación clara y se dedican a ella toda la vida.

Pero también es verdad que hay muchas personas que no tienen una sola vocación.

Y personas que tienen una y luego cambian porque se aburren o descubren otra cosa o ya no les llena.

Hay muchas variantes posibles y todas están bien. La cuestión aquí es que tú lo veas como algo normal y perfectamente válido.

Y ese suele ser el problema, verlo como algo malo, verte a ti misma o a ti mismo como alguien voluble, descentrado, inmaduro…

Hay muchas formas distintas de vivir. Y la tuya no es anormal, es tuya.

 

2. Probar y equivocarse sí es normal.

Es ley de vida. No sólo todo cambia y hay que saber adaptarse en lugar de aferrarse a algo que ya no existe, sino que, como he dicho antes, no nacemos con un manual de instrucciones ni con un mapa detallado de pasos a seguir y obstáculos que evitar.

La vida es un descubrimiento y una serie de experimentos continuos. Hay que probar para saber qué quieres y si algo funciona para ti.

Y equivocarnos es parte del aprendizaje, es lo que nos hace evolucionar y avanzar. No es “perder el tiempo” ni mucho menos.

¿Que a veces es duro? Por supuesto.

¿Que a veces se hace largo? Claro. Pero no por eso es malo.

Hemos asociado equivocarse con fracaso, con algo muy negativo y muchas veces sólo ese miedo a equivocarte hace que no des el paso que quieres.

El día que interiorices que probar es normal y deseable y que equivocarse también lo es, se te abrirán puertas nuevas.

 

3. Es importante estar abierta a lo nuevo y a los cambios. El cambio sí es normal y constante.

Hay que abrirse las nuevas ideas y situaciones que se vayan presentando, así como a tus nuevas necesidades, ser honesta contigo misma y reconocer que ya no eres la misma persona que que antes o que ya no necesitas lo mismo que antes o que tus límites han cambiado.

 

4. No hay un final del camino.

 

Si asumes que no hay un destino final maravilloso y vocacional que te hará sentir completa sino que la vida es puro cambio y evolución, no te afectará tanto si llega un día en que algo cambia…

Que pierdes el trabajo, que ya no te gusta lo que haces, que cambias tú.

En lugar de verlo como algo raro o negativo lo verás como algo normal, quizá inesperado, quizá triste (nadie dice que sea fácil) …

Pero verás que así es la vida y lo necesario ahora es aceptar esta nueva situación y cambiar el plan.

Aferrarse a algo que no quieres no te ayudará en nada.

Aceptar que las cosas cambian, que se abren nuevas puertas.

Que hay que ir probando, equivocándose y aprendiendo.

Y que el camino es lo que hay que disfrutar (en lugar de esperar ansiosamente un destino que quizá al final ya no sea el que quieres, o quizá nunca lo ha sido, o ha aparecido otro que te llama más la atención…) es lo que hará que vivas tu vida de otra manera.

Y algo que leí hace poco en la web dailyom.com (que te recomiendo, por cierto):

Eres perfecta justo como eres. No hay nada que tengas que hacer, arreglar o cambiar.

Eso no significa que no puedas evolucionar o crecer sino que ahora mismo estás completa, no hay nada que arreglar porque no estás rota.

 

Tenerlo todo claro en la vida no es realista y puede hacer que vivas frustada y estancada.

A veces hay que avanzar sabiendo que, aunque no está claro del todo, te apetece probar, cambiar y de paso aprender por el camino si es esa opción es para ti o no lo es.

Espero que te ayude : )

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La Dra. Aida Baida Gil, coach certificada y fundadora de www.coachdelaprofesional.com se dedica a ayudar a las mujeres profesionales que se sienten estancadas o insatisfechas y que están listas para avanzar profesionalmente, establecerse por su cuenta o redirigir su carrera.

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Aprendizaje Socioemocional en la Escuela: Una Tarea Pendiente

A fines del año pasado asistí a un seminario donde habló el profesor representante de Chile en el Global Teacher Prize, Ruperto Pizarro. Al ser consultado sobre qué sería lo primero que haría en caso de ser nombrado ministro de educación, sin pensarlo contestó que promovería programas de inteligencia emocional. Su visión es que para mejorar el aprendizaje más que clases innovadoras y entretenidas, lo fundamental es el vínculo con los alumnos y las relaciones interpersonales que se crean en la sala de clases.

Desde que Daniel Goleman popularizara el término inteligencia emocional, hay cada vez más conciencia de la importancia que tiene el adecuado desarrollo de ciertas habilidades «no académicas» para la formación de niños, niñas y adolescentes. Numerosas investigaciones demuestran que este tipo de habilidades se relacionan con mejores rendimientos académicos, mayor autodisciplina, mejores relaciones interpersonales, mejor clima escolar, menores tasas de conductas de riesgo en la adolescencia, mejores salarios en la adultez, mejor salud física y mental y una mayor satisfacción con la vida, entre otros hallazgos. Por su parte, los avances en neurociencia permiten establecer que este tipo de habilidades son maleables, es decir se pueden aprender.

Según CASEL, (Collaborative for Academic Social and Emotional Learning,www.casel.org ) reconocido organismo internacional para la investigación y promoción de programas de Aprendizaje Socio Emocional (ASE) en las escuelas, éste es definido como “el proceso a través del cual niños y adultos adquieren y aplican efectivamente los conocimientos, actitudes y habilidades necesarias para entender y manejar emociones, establecer y alcanzar objetivos positivos, sentir y mostrar empatía por otros, establecer y mantener relaciones positivas y tomar decisiones responsablemente”

La OCDE, está realizando un estudio acerca de las habilidades socioemocionales de más de 90.000 estudiantes de diferentes países, y ha señalado que: «las habilidades socioemocionales han revelado ser influyentes para muchos aspectos importantes de la vida, pero también para el desarrollo y uso de las habilidades cognitivas

Por esto decimos que las habilidades cognitivas suman y las habilidades socioemocionales multiplican el conocimiento.

Si bien ya nadie discute que tan importante como aprender a leer sumar y restar, es aprender a regular las propias emociones,  trabajar en equipo, desarrollar la creatividad, establecer metas, etc., el ASE está a años luz de tener la relevancia y el espacio dentro dentro del currículum, que tienen materias como matemáticas o lenguaje. Para muchas escuelas es difícil determinar cómo implementar un ASE efectivo porque generalmente el impacto de los programas que desarrollan estas habilidades no se mide.

La Agencia de la Calidad de la Educación ha incorporado dentro de sus mediciones,  indicadores de desarrollo personal y social, tales como la motivación escolar, hábitos de vida saludable, clima escolar, etc. Ésto refleja un avance por entender la educación desde una mirada más amplia. Estos indicadores pueden dar luces a las escuelas sobre cómo están implementando el ASE, pero aún falta más apoyo y facilidades para que a éste se le pueda dar el lugar que merece dada la influencia que tiene en tantos indicadores de bienestar y óptimo desarrollo.

CASEL se ha dedicado a investigar programas de aprendizaje socioemocional por más de doce años, para encontrar las claves para que éste genere un impacto real y duradero en las vidas de niños, niñas y adolescentes. El año 2017 publicaron el último meta-análisis (Promoting Positive Youth Development Through School-based Social and Emotional Learning Interventions:A Meta-Analysis of Follow-up Effects)

De acuerdo a los lineamientos de CASEL, los programas más exitosos tienen, entre otras, las siguientes características:

  1. Involucran a toda la comunidad (idealmente también a las familias)

  2. Se integran al currículum

  3. Utilizan el aprendizaje experiencial y explícito

  4. Establecen metas razonables

  5. Miden sus resultados para mejorar continuamente

  6. Ofrecen un completo acompañamiento a la comunidad escolar para lograr la sostenibilidad

AMA Consultora SpA, ofrece a las escuelas su programa CONÉCTATE que cumple con estos estándares y que permite ir asentando el Aprendizaje Socioemocional de una manera lo más costo eficiente posible.

Si estas interesado en evaluar cómo está la implementación del ASE en tu comunidad escolar, puedes solicitar el Cuestionario de Evaluación del Grado de Implementación del Aprendizaje Socioemocional (CEGIASE)

Alejandra Ibieta I, 

de AMA Consultora Parental

Articulo extraido de www.talleresama.cl

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AÑO ESCOLAR: MANTENIENDO LA FELICIDAD DEL PRIMER DÍA

Después de varios meses de vacaciones de nuestros niños y algunas semanas nuestras, nos hemos encontrado con que esta vuelta a marzo y este mes se transforma en un aterrizaje forzoso a la realidad. Comienzan los compromisos, el trabajo empieza a andar mucho más rápido de lo que quisiéramos y nuestros hijos -al mismo tiempo- están volviendo a su ajuste, tanto o más que nosotros. Tienen que volver a levantarse temprano, estudiar e ir al colegio. Y quizás, a muchos de ellos la alegría de volver al colegio para a reencontrarse con sus amigos, les dura tan solo el primer día o la primera semana de clases. ¿Cómo lograr que este año se mantenga como ese primer día? ¿qué hacer para poner el ojo como papás en lo que es realmente importante y los hace felices en el proceso de aprendizaje?

No son preguntas fáciles. Nuestros hijos están en un sistema educacional que lleva décadas igual, y eso que nos enseñaban a nosotros, hoy siguen haciéndolo de la misma manera, quizás sólo con algunos pequeños y matizados cambios. ¿Cómo mantenerlos motivados al aprendizaje en un sistema que no los motiva? ¿cómo hacer que esa sensación de felicidad de ir al colegio durante el año perdure?.

El mundo ha cambiado y la manera que tienen de aprender nuestros hijos también. Hace poco vi en televisión a Tal Ben-Zhahar, precursor de la psicología positiva, reflexionando acerca de la educación y el sistema actual. El mismo se cuestionaba (al igual que yo) porque todo sigue idéntico que hace 30 años. Lo peor es que existen datos duros e investigaciones que entregan respuestas claras en torno a lo que nos genera felicidad y bienestar emocional. ¿Qué pasa en los colegios hoy en día que se ha abandonado lo más importante? ¿Qué pasa que aun sabiendo aquello que nos hace felices, el sistema educacional sigue enfocado en aquello que nos genera desilusión y frustración? ¿por qué nuestros hijos siguen sentados frente a un profesor dictando la materia si pueden aprender haciendo? ¿será realmente esa la mejor manera que tienen nuestros hijos de aproximarse al aprendizaje?

Están identificadas las dos cosas que nos entregan mayor bienestar emocional y felicidad. Una es nuestra capacidad de generar vínculos profundos y significativos; y la otra, es la gratitud, esa capacidad de poder agradecer día a día lo que tengo y lo que el otro me da. En el mismo sentido, está comprobado que lograr nuestras metas, sólo otorga una felicidad pasajera, que tiende a transformarse en desilusión cuando nos damos cuenta que eso que buscaba y que encontré, no me llevó a la felicidad que esperaba, sino más bien a la necesidad de ir aún más lejos. En ese momento, recién ahí, sí puedo llegar a ser feliz. La felicidad de esta forma, como lo pueden ver, nunca se alcanza.

Y entonces, si enfocarnos en el logro de metas más que en el proceso nos llena de desilusión ¿por qué seguimos otorgándole tanta importancia a la nota?  A ratos veo que el sistema educacional pone a sus alumnos en un lugar absolutamente pasivo frente al aprendizaje, como si ellos no pudieran ser los protagonistas, lo que tiende a aburrirlos al poco andar. La importancia se pone en la prueba y en enseñar para esa prueba. ¿Qué pasa con enseñar a agradecer por el proceso de aprendizaje? ¿a dar espacio para la curiosidad sin una nota de por medio? ¿Qué pasa que no ponemos énfasis en los vínculos que podemos formar en una sala de clases a través de un trabajo colaborativo e inclusivo y no en las notas que me tengo que sacar?.

Siempre me ha llamado la atención, por ejemplo, cuando veo como mis pacientes se enfrentan a un trabajo en grupo. Es tanta la importancia de la nota, que olvidan lo más importante, que finalmente es aprender a trabajar en equipo, obviamente además de aprender del tema que se está investigando. Entonces se subdividen el trabajo, coordinan por WhatsApp, y la mayoría de las veces, la más matea apreta al menos interesado y termina, o haciéndolo sola o corrigiendo todo lo que entregaron los demás. ¿En qué parte de este proceso aprendieron a trabajar en equipo? ¿a liderar? ¿a discutir si hay algo que no me parece? Lamentablemente, ese aprendizaje no existe y lo que es peor, tampoco es valorado por nosotros los adultos, que probablemente solo estaremos contentos con la entrega del trabajo y su nota, más allá de como este se gestó. Tengo pacientes, dispuestos a inventar enfermedades con tal de estudiar más para una prueba y así sacarse una buena nota. Se olvidan completamente que para lograr esa “mejor nota” tuvieron que mentir en el proceso y que la mentira daña las relaciones humanas, lo que es peor, incluso a veces nosotros como papás avalamos está mentira para que ellos puedan faltar y así rendir “más” o “mejor”. Me sigo preguntando ¿qué y cómo les estamos realmente enseñando a nuestros hijos? ¿a nuestros jóvenes? ¿la felicidad está en el éxito académico? ¿en el profesional?  ¿está en lograr tus objetivos sin importar el medio, sin importar el otro?.

Desde mi mirada – o mi sueño- poner el ojo en el proceso y no en la meta, es lo que nuestros hijos necesitan aprender de nosotros y ojalá del sistema educacional. Sería fantástico que el sistema los llevará a generar vínculos a través de un trabajo en equipo respetando las diferencias de cada ser humano.

Podemos enseñarle a nuestros hijos, como ellos tienen la oportunidad de elegir que los hará felices, pero entregándoles la respuesta científicamente comprobada de donde se encuentra ese bienestar emocional o felicidad. Piensen en ustedes mismos ¿qué es lo que los hace más felices? ¿qué los lleva a sentirse plenos? Segura, que la respuesta es: nuestros vínculos y en poder mirar y agradecer lo que tenemos. ¿por qué no enseñarles lo mismo a nuestros hijos? ¿por qué no enfocar la mirada en los logros durante el proceso, en el respeto a los vínculos y en agradecer lo aprendido y no en lo memorizado?

Se que muchos pensarán distinto a esta postura que planteo, dirán que la nota es necesaria para medir los aprendizajes y que las pruebas generan hábitos de estudio. Ante eso yo sólo les pregunto ¿qué los hace felices a ustedes? ¿cómo quieren transmitirles a sus hijos la importancia de la vida? ¿a qué quieren otorgarle importancia en el proceso de aprendizaje para que sus hijos realmente disfruten este camino largo de la educación? Finalmente ¿qué necesitan nuestros hijos de nosotros y del sistema educacional para DISFRUTAR APRENDIENDO?

Para mí el mensaje es claro: “esfuérzate y disfruta mientras aprendes, genera lazos profundos y significativos con los que te rodean, aprovecha y aprende de las diferencias, respeta al que puede y ayuda al que no puede tanto y da gracias todos los días por esas pequeñas cosas que hicieron de tu día, un día mejor. La nota no me importa y espero que tú puedas medir tu felicidad sin que ella sea una variable en esta ecuación de lo que es la vida y la felicidad.  Disfruta el colegio y todo lo que puedas aprender de él y de las personas que te rodean. Sé feliz agradeciendo del proceso y no de la meta … que a veces nunca llega.”

María José Lacámara – Conoce más AQUI

joselacamara@gmail.com

Instagram: @joselacamarapsicologa

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¿Tu hijo de 4 años pregunta “por qué” Todo el día? Respóndele siempre

Mi hijo está en las etapas de los “¿y, por qué?”, y aunque a veces pone al limite mi paciencia y otras me deja pensando un rato la respuestas SIEMPRE le contesto.  Porque se que la razón de fondo a sus inquietudes y preguntas es que su cerebro está madurando y se está desarrollando acorde a su edad cronológica .

Cuando los niños son pequeños el cerebro que domina (por llamarlo de alguna manera) es el encargado de las emociones, de las respuestas viscerales e instintivas, entonces es muy normal que los preescolares tengan estallidos emocionales que popularmente se denominan “berrinches”.

Por el contrario, las áreas del cerebro encargadas del pensamiento lineal, la planificación, el pensamiento lógico no están del todo desarrolladas.

Durante el periodo que va de los 3 a los 5 años se produce una aceleración aguda en el desarrollo de las funciones ejecutivas del cerebro y los sistemas neuronales que las sustentan (Carlson, 2005; Garon et al., 2008).

Por este motivo es que notamos que nuestro hijo de 4 años comienza a autorregularse con bastante éxito y los estallidos emocionales son cada vez más espaciados y cortos.

Por eso si tu hijo te preguntas mil veces al día  “¿por qué?” trata siempre de contestarle ya que el cerebro se nutre de experiencias e interacción. Evita las mentiras o las exageraciones fantasiosas, tu hija seguirá preguntando hasta que su cerebro arme un mapa mental que les convenza y luego saldrán con las conclusiones más locas y geniales que hayas escuchado.

Definitivamente es una etapa única de las niñez, vívela a fondo que se termina muy rápido. Graba a tu hij@, has vídeos de sus palabras y su razonamiento lógico, cuando el sea mayor y los vea reirán juntos.

Por Ana Acosta Rodríguez, Mamá Minimalista

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Fuente: mamaminimalista.net

Ana_AcostaAna Acosta Rodriguez

Maestranda en Psicología Positiva Aplicada y experta en Mindfulness,  Inteligencia Emocional y Crianza con apego.

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