Contribuyendo con el telecolegio de nuestros hijos

Es sabido que para poder recordar algo se debe generar algún grado de emoción.
Segun mi experiencia como especialista en aprendizaje aprender es: entender y memorizarlo que entiendo hoy debo ser capaz de memorizarlo “mañana” para aplicarlo, de lo contrario no se habrá producido el aprendizaje. No hay aprendezaje si no logro aplicar ese conocimiento en el futuro cuando lo necesite. Por lo tanto si necesito de la memoria para aprender, es imprescindible que esa informacion o contenido pase por la emoción.
Pero ¿cómo hacer que algo nos emocione? Lo que primero necesitamos hacer es ver cómo nos sentimos, para eso existen listados o ruedas con una larga lista de emociones divididas en 6 grandes grupos de emociones: sorpresa, felicidad, tristeza, disgusto, ira y miedo. Ahora como padres-profesores tenemos que ayudar a nuesros hijos a expresar y comunicar constantmente cómo se van sintiendo con este encierro, distanciamiento de amigos y falta de independencia debido a esta inesperada pandemia. Una vez que logramos hacer que definan cómo se sienten, y cual es la emocion, podremos trabajar en ella. (como expliqué en una columna anterior)
 
 
Las emociones que rondan en los niños y niñas por estos dias me atreveria a decir que son la ansiedad, la tristeza, la desesepracion, la soledad, confusion y abandono, lo que seguramente los podria estar llevando a una actitud de inatencion, impulsividad y hasta molestia frente al colegio y proceso de aprender.
La ansiedad (del grupo de la tristeza) en los niños se traduce en conductas impulsivas, a presentar un mal humor, se ven problemas para concicliar el sueño, insomnio a mitad de la noche, inapetencia, dolor de cabeza, entre otras.
Entonces, ya definida la emocion (la mas comun tristeza y ansiedad) es ayudarles a gestionarla. La ansiedad se puede trabajar con el manejo de certezas. Si nosotros como padres-profesores, les explicamos de manera clara y precisa lo que esperamos de ellos en términos de aprendizaje, si les definimos bien sus horarios para estudiar, horarios para ver tv o jugar, si les describimos la recompensa, si practicamos un refuerzo positivo lo mas inmediato posible al logro por muy pequeño que sea, los niños-estudiantes tendrán mas certezas y seguridades, lo que les ayudará a disminuir si ansiedad.
Lo veo con mis alumnos e hijos, las reglas en casa son claras y raramente se modifican (sólo si hubo una conducta destacada en algun ámbito o circunstancia que ameritara). Se estudia todas las mañanas, la television sólo se prende desde las 3 pm hasta las 6 pm. Les pido que estén en conctacto con el aire libre todos los dias*, idealmente en las mañanas en espacios libres. Se hacen 2 tareas a diario. Se trabaja en silencio, bien sentados, buena iluminacion y presentacion. Todo eso trae consecuencias positivas, refuerzos y certezas. Los esfuerzos son reconocidos y premiados. Es una enseñanza para la vida todo este sistema de orden, no se visualiza de inmediato pero en unas semanas ya es posible visualizar que se han incorporados nuevos habitos, los niños se adaptan rapidisimo a los cambios. Como asi mismo los pequeños tienen escasa conciencia de cantidad y tiempo por lo que señalarles desde la fecha en que estamos cada dia, hasta las horas con un reloj o temporizador de cuánto estarán frente a la tv les ayuda infinidad.
 
Eso por el lado de las emociones y su relacion con una mejor disposicion para aprender, pero eso no es suficiente, otro aspecto importante que contribuye con tener una mente abierta para aprender es el movimiento, el juego y la creatividad*. De lo cual les comentaré en la próxima columna.

 

Claudia Pastene – Psicopedagoga – Conoce más de Claudia aqui

Imagen de portada : Foto de August de Richelieu en Pexels

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La importancia de las organizaciones comunitarias

Durante la pandemia, en uno de los grupos de whatsapp en los que estoy, una mañana apareció una ex colega pidiendo ayuda: Luis, el marido de la trabajadora doméstica de su casa tenía COVID, le habían indicado aislarse, por lo tanto estaba solo es su casa ubicada en un cité del barrio Franklyn. Sintiéndose mal y muy débil, de modo que no le daban las fuerzas para preparase comida. Habían intentado enviarle delivery, o un Uber, de forma de hacerle llegar comida todos los días, pero esos servicios no llegaban a ese sector. Ellos son venezolanos, por lo tanto tampoco tienen familiares o personas en quien apoyarse en Chile.

Parecía bastante poco eficiente enviarle comida desde el otro lado de Santiago, y me parecía nefasta la idea de que una persona enferma estuviese abandonada a su suerte. Sin saber mucho empecé a preguntar en las redes de fundaciones y corporaciones a través de los distintos chat, y algunas mencionaron que había ollas comunes organizadas por los mismos vecinos y que salían a repartir en bicicleta a quienes no podían retirar la comida. Al poco rato de preguntar tenía el contacto directo de Natalia, una dirigenta comunitaria del sector de Plaza Bogotá, y también el Facebook de la junta de vecinos, donde aparecía el contacto de su presidente Rodrigo. Hablé con ellos y me ofrecieron ayuda. A las 14 horas, Luis ya había recibido dos colaciones y una caja de productos de primera necesidad que le llevó la “Pollo”, líder de otra organización. Habíamos también organizado un calendario para que tuviera alimentación todos los días de la semana. Yo no conocía a ninguno de ellos.. pero ellos estuvieron dispuestos a ayudar.

No escribo esto para decir que el chileno es solidario. Lo cuento porque estoy convencida que vale la pena relevar el rol del vecindario. Vivimos encerrados, no conocemos al del lado, no existe vida de barrio. Esto es transversal a todos los sectores, pero se torna aún peor si vives en un lugar donde hay droga y vives con temor a salir, entonces no puedes generar redes. Pero en las crisis nos damos cuenta que el contar con apoyo en los territorios puede llegar a ser de vida o muerte, es una cuestión se subsistencia. ¿Cuántos de nosotros nos hemos parado a conversar con el de la casa de más allá? ¿Cuántos sabemos si hay un adulto mayor viviendo solo? ¿Cuántos tenemos el teléfono del vecino?

 

Hay mucho trabajo por hacer, y apoyar a las organizaciones de las comunidades y sus líderes es parte de ese trabajo. Ellos son quienes pueden llegar a conocer a las personas que viven en los territorios, identificar al que está solo, al que no tiene trabajo, al que sufre alguna enfermedad. Sin generar una estrecha colaboración con ellos no será posible avanzar para solucionar ésta y muchas crisis más. Aplaudo y me sorprendo una vez más por lo que están haciendo las distintas organizaciones en las comunidades, hoy puedo dar fe que son necesarias, ¡fundamentales! Por eso hay que cuidarlas y fortalecerlas, porque el tener una red de buenos vecinos puede cambiar la vida de muchos.

Foto portada de Andrea Piacquadio en Pexels

 

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UNA NUEVA MIRADA SOBRE LA AUTONOMÍA

La educación a distancia es una prueba mayor para la capacidad de autogestión del aprendizaje en los estudiantes. Con menos controles externos de la escuela física, los estudiantes menos autónomos probablemente están experimentando grandes dificultades para adaptarse a las nuevas estructuras y regulaciones de la escuela a distancia.

¿Entonces, cómo podemos ayudar a los estudiantes a desarrollar una mayor autonomía? Tal vez lo que está pasando puede ser una tremenda oportunidad para lograrlo.

La palabra autonomía viene del griego, y se compone con tres conceptos:
autos, que significa uno mismo, nomos, que significa norma o regla e ia, que indica acción o cualidad. Al unir estos conceptos entendemos que la autonomía se refiere a la capacidad de uno mismo de regular el propio comportamiento. Hay que distinguir este concepto de independencia, que es hacer las cosas sin depender de otro. Muchas veces se entiende que autonomía es hacer las cosas solo o sola, pero en realidad uno podría ser autónomamente dependiente, por ejemplo, cuando somos capaces de pedir ayuda o en el trabajo en equipo.

La autonomía tiene que ver con una experiencia interna, de sentir que yo soy el autor de mis comportamientos, que decido libremente lo que quiero hacer. Por eso la autonomía está íntimamente ligada a la motivación. Dos personas pueden mostrar un mismo comportamiento, por ejemplo, dos estudiantes que se terminan el libro que les dieron de tarea; y sin embargo, experimentar esta tarea de manera muy diferente. Uno puede leer motivado por la nota que le van a poner y otro motivado por el placer de la lectura. Esta experiencia interna, como demuestran las investigaciones de la Teoría de la Autodeterminación, está íntimamente ligada al bienestar y al desempeño, en concreto en las escuelas, al desempeño académico y la motivación con el aprendizaje.

Al ver la autonomía como un elemento central para el bienestar y el desempeño, se la entiende más como una necesidad básica que como una habilidad a desarrollar. Desde esta perspectiva, los educadores debemos considerar cómo generamos un ambiente que favorezca la autonomía de lo estudiantes, qué podemos hacer para satisfacer la necesidad de autonomía, y así aumentar la motivación por el aprendizaje.

En lo concreto esto se logra tomando la perspectiva de los estudiantes, ofreciendo opciones o alternativas para decidir por sí mismos y dando sentido a las normas y expectativas.

El tomar la perspectiva de los estudiantes se refiere a la capacidad de considerar las motivaciones, emociones y objetivos de los estudiantes para la toma de decisiones. Las personas que perciben que han sido consideradas en la toma de decisiones que les afectan están más abiertas a adoptar o asumir esas decisiones de manera libre. Esta capacidad se desarrolla a través de la escucha activa, es decir la habilidad de ponerse en el lugar del otro y entender cómo le impactarán las decisiones que se toman respecto de ella. Entonces, un profesor que, en este tiempo, se ha dado el tiempo para entender en qué realidad están operando los estudiantes, tomará decisiones más ajustadas a esa realidad y puede

flexibilizar sus decisiones. Así, si sabe que un determinado porcentaje de estudiantes no tiene acceso a internet, buscará la manera de llegar a ellos de otra forma. En esta toma de perspectiva, además, se va construyendo un vínculo más profundo con los otros, porque perciben que hay un interés y preocupación genuinos, logrando lo que los estudiantes se sientan mirados y considerados.

El dar opciones o alternativas para la acción satisface esa experiencia de poder tomar decisiones sobre la propia vida. Siempre podemos dar este espacio de decisión a los estudiantes. Los estudios hechos en contextos escolares indican que aún en cosas muy pequeñas o accesorias, el tener alternativas para decidir satisface la necesidad de autonomía y promueve la toma de decisiones responsables. Pueden ser alternativas tan sencillas como elegir en qué formato puedo hacer un trabajo, qué libro quiero leer, elegir con quién se quiere hacer un trabajo grupal, cómo ser evaluado, etc.

Por último, el dar sentido a las normas o expectativas, permite una mejor internalización de las regulaciones de los contextos sociales. Esto se traduce en una mayor adherencia a las normas, porque en realidad la persona con autonomía ha incorporado la norma como propia y la asume, independiente si hay castigo o no. El dar sentido a las normas implica un ejercicio reflexivo de parte de las autoridades, sean estas profesores, apoderados, jefes, etc. Es decir, preguntarse qué sentido tiene para uno mismo la norma antes de exigirle a otros que la cumplan. Muchas veces los adultos no son capaces de dar cuenta de esta reflexión y por eso ensalzan la obediencia ciega como una virtud. En términos de bienestar y desarrollo óptimo el obedecer por obedecer es un mal predictor. En cambio, la integración y adherencia voluntaria a las normas se correlaciona positivamente con indicadores de bienestar y desarrollo. Las discusiones que se han producido en este tiempo sobre por qué los estudiantes copian sirve para entender este tema. ¿Por qué hay estudiantes que actúan éticamente y con honestidad y otros no? Aquellos que copian, claramente no han incorporado o integrado el valor de la honestidad en el contexto escolar y probablemente están enfocados en la contingencia externa, la nota, más que en aprender realmente. Para dar sentido a una norma a otro, hay que usar nuevamente la toma de perspectiva del otro, para entender qué información necesita para cumplirla e incorporarla como propia.

Con la educación a distancia se presenta una buena oportunidad para que las escuelas puedan satisfacer de mejor manera esta necesidad de autonomía y así favorecer la motivación por el aprendizaje.

Hay muchas posibilidades de dar alternativas a los estudiantes en su gestión del aprendizaje, impulsando su creatividad y abriendo espacios para que puedan ir tomando decisiones sobre cómo quieren hacer las cosas.

La necesidad de redefinir normas o expectativas de comportamiento en el espacio virtual da la posibilidad de reflexionarlas junto con los estudiantes.

Y en relación a la toma de perspectiva, que sin duda ocurre mejor en el vínculo uno a uno, aunque la distancia física parece ser un obstáculo, estamos descubriendo que podemos llamar por teléfono, usar wapp, el correo o videoconferencias para comunicarnos con los

estudiantes, algo que antes no se consideraba como posible. Además, la pandemia ha hecho que la contención emocional sea una prioridad para casi todas las escuelas, que más que nunca, se dan cuenta que deben hacer todo el esfuerzo posible para que ningún estudiante se quede atrás. Esto ha provocado que se esté dando más espacio que nunca a ese contacto personal desde la escucha y la empatía con los estudiantes.

La motivación escolar siempre ha sido importante, hoy es una urgencia. Lamentablemente fue un tema descuidado por mucho tiempo, ya que la escuela física permitía supervigilar y controlar de manera externa a los niños y niñas, algo que es mucho fácil de hacer que dar espacios de autonomía. Hay que reconocer, eso sí, que la estructura del sistema educacional completo no está diseñada para favorecer la autogestión de los estudiantes, ni de los docentes, y tampoco de las escuelas. Pero hoy se han flexibilizado muchas cosas de esa estructura, con un currículo menos extenso, con flexibilidad para las evaluaciones, etc.

La puerta está abierta.

Alejandra Ibieta I, 

de AMA Consultora Parental

Articulo extraido de www.aprendizajesocioemocional.cl

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Los afectos son la manera de ubicar lo que nos afecta

Ayer mantuve una entretenida conversación con un amigo que imparte clases en primaria. En un determinado momento me confesó con cierto tono apesadumbrado algo que activó mis sensores: «Por lo que estoy viendo en los lugares por los que me muevo, creo que la pandemia no va a cambiar a muchas personas». Como un resorte salté y le respondí: «La pandemia no va a cambiar a nadie. Ni la pandemia ni la pospandemia. Nada nos cambia. Nos cambiamos nosotros. Sólo hay movilización en aquellos que utilizan lo que ocurre y lo que les ocurre como instrumento de análisis y palanca de transformación. Da igual la magnitud o la irradiación de las circunstancias que suceden en derredor, si uno prescinde de incorporarlas a su reflexividad primero y a su campo valorativo después». Mi amigo asintió, y aproveché para lanzar un interrogante: «¿Por qué te crees que hay tantas personas que se mueren a los 27 años, pero no las entierran hasta pasados los 72?». Al soltar esta invectiva pensé en la afectabilidad humana. Conviene recordar que todos tenemos afectabilidad como especie, pero la afectividad como entramado, además de depender de causas multifactoriales ajenas al sujeto, también está atravesada de criterios personales. La afectabilidad es la capacidad de que nos afecten las intervenciones del mundo en nuestro mundo. La afectividad es la forma de ubicar sentimentalmente en la particularidad de nuestro mundo lo que nos afecta de nuestro trato con el mundo.

La afectabilidad faculta que el mundo nos afecte en tanto que somos la compaginación rotatoria de relaciones tanto electivas como no escogidas con las que nuestra biografía no ceja de jalonarse. Esa recepción y afectación se traduce en afectividad. No es extraño que Hume denomine afecciones a los sentimientos. En Ciudad princesa leo a Marina Garcés que «los afectos no son solamente los sentimientos de estima que tenemos hacia las personas o las cosas que nos rodean, sino que tienen que ver con lo que somos y con nuestra potencia de hacer y de vivir las cosas que nos pasan, las ideas que pensamos y las situaciones que vivimos». Algo se presenta ante nuestra atención, interfiere en la inercia en la que solemos armonizarnos, nos zarandea, lo pensamos y lo alojamos en el juego de preferencias y contrapreferencias con el que establecemos las valoraciones afectivas de lo que nos sucede y de lo que hace que estemos sucediendo. De repente, brota un afecto que nos acomoda en una manera concreta de apostarnos en el mundo. En la conversación entre yo y yo acaba de implosionar una mutación destituyente y constituyente a la vez. No necesariamente ha de ser un acontecimiento aparatoso y catedralicio que percute con sus turbulencias en las narraciones de todas nosotras simultáneamente, o en el entramado afectivo de cualquiera de nosotros. Lo sabemos de sobra aunque somos renuentes a aprenderlo: la vida suele estar agazapada en los detalles que nos hacen sentir vivos.

Un afecto puede impugnar o recalcar la cosmovisión que tenemos de nosotros mismos. Puede alcanzar la inauguración de un yo que inopinadamente se lee inédito y renovado. La presencia hipnótica de un tú puede lograr metamorfosis en otro tú, que unas palabras entrelazadas con silencios y otras palabras tanto proferidas como escuchadas nos hagan menos borrosos o incluso mucho más nítidos. Todo esto es posible gracias a la afectabilidad con la que se imprimen nuestros afectos en una gigantesca trama de evaluaciones en la que intervienen la memoria (como llave de acceso al pasado), las expectativas (como herramientas para dar forma al futuro), los relatos sobre la definición de lo posible (como material para construir presente). A pesar de que secularmente se ha segregado el mundo de los afectos del mundo de la racionalidad, los afectos no son inmunes a los argumentos. La argamasa discursiva tiene capacidad transformadora sobre los sentimientos, y a la inversa, en una deriva de retroalimentación en la que no existe un antes y un después, sino simultaneidad. Aquí radica la relevancia de abrir espacios para confrontar narrativas disonantes y tomar el riesgo de ser afectado por ellas. En mis conversaciones más confidentes repito mucho que todo de lo que se da uno cuenta después está sucediendo ahora. A la incesante valoración de ese ahora en continuo curso sobre sí mismo la llamamos sentimientos, es decir, lo que recogemos de afuera para ordenarlo de nuestra piel para dentro. Al afectarnos nos muta y al mutarnos nos afecta. Bienvenidas y bienvenidos a la circularidad sin fin en la que habitamos mientras no dejamos de estar sucediendo.

José Miguel Valle.  Escritor y filósofo

Imagen portada : Obra de Petra Kaindel

 

  

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¿Privacidad o anonimato?

En los últimos meses —y supongo que por un buen tiempo en el futuro— las videoconferencias se han convertido en el pan de cada día de la mayoría de personas. No solo en el ámbito empresarial, sino también en la vida familiar, social, e inclusive espiritual, las videoconferencias ayudan a mantener el contacto, en medio de las restricciones de movilidad que se han tenido por la pandemia actual. El teletrabajo, que parecía algo que ocurriría en el mediano plazo, ahora está aquí y ha demostrado su eficacia para mantener el mundo girando. Y las videoconferencias son una herramienta fundamental para el éxito de este.

Pero ¿se ha dado cuenta que muchas personas prefieren apagar la función de video de sus cámaras para que no los vean? Los motivos son variados: no estoy presentable, no tengo buen ancho de banda y prefiero escuchar o hablar, no hace falta que nos veamos para lo que vamos a decidir, no está ordenada mi habitación, estoy en un lugar de mi casa por donde pasa mucha gente, quiero que se respete la privacidad de mi hogar. Todos son motivos muy válidos. Pero ¿qué efecto causa este anonimato en las otras personas que asisten también a la videoconferencia?

Ante todo, debo comentar que yo también solía refugiarme en la obscuridad de la cámara apagada. Pero algo que escuché algunas semanas atrás, me hizo reflexionar sobre ello. Una colegía mía estaba en una videoconferencia a la que asistían ocho personas, algunas con la cámara apagada, cuando de repente uno de los asistentes pidió expresamente que activaran sus videos para poder verse mientras hablaban porque era mejor ver las caras de las personas que solo un fondo negro con su nombre. Cuando escuché esto pensé en lo desagradable que sería estar en una reunión en vivo en la cual los asistentes estuvieran con una tela negra en la cara, solamente con su nombre escrito sobre ella. ¿Se podría pensar que es solo por mantener la privacidad?

Durante estos días, los tipos de videoconferencias son variadísimos: de trabajo, seminarios, conversatorios, sesiones de clases, reuniones familiares o con amigos, celebraciones religiosas, etc. Y en cada una de ellas hay un protocolo diferente para el encendido del video y del sonido, de acuerdo con la participación que tengamos en dichas reuniones.

En una reunión de trabajo no es conveniente estar con el video apagado, más aún si son pocas las personas que participan. ¿Por qué? Porque al hablar —y más aun de temas críticos o sensibles—, las personas siempre buscan el contacto visual con los demás, para ver sus reacciones, si están atentos, si desean agregar algo a lo que se está diciendo, etc. Encontrarse con recuadros negros es desconcertante y desmotiva. Si se recurre a una videoconferencia es precisamente para estar visualmente más cerca de los otros. Y desde el otro lado, alguien que está con su video apagado corre el riesgo de ser ignorado durante la reunión al no mostrar su rostro: es como si estuviera ausente.

Pero, como decíamos, cada reunión tiene su protocolo que debe ser respetado. Hace poco asistí a un webinar en el que pedían expresamente que los asistentes entren con el video y el micrófono apagados. Algo muy lógico porque eran los panelistas los que iban a disertar, además de que así se evitaban los ruidos del exterior que procedieran de los micrófonos de los asistentes.

Expertos en marketing personal dan muchos consejos sobre lo que se debe cuidar cuando participamos en una videoconferencia. Yo los resumo en estos cinco aspectos: dress code, luz, lente, detrás y silencio.

El dress code o código de vestimenta esperado para el teletrabajo ofrece la posibilidad de estar más relajados en el modo de vestir por el hecho de estar en casa, sin descuidar por ello el arreglo personal. Todo esto es parte del mensaje que transmitimos a los demás sobre quiénes somos y cómo nos vemos a nosotros mismos.

La iluminación del ambiente es vital. La luz, ya sea de una ventana o una lámpara, debe estar frente a nosotros, no detrás ni a los lados. De esta manera se evitarán sombras sobre el rostro que dificulten el contacto visual con los demás.

Es mejor que el lente de la cámara que nos enfoca esté más arriba de nuestros ojos y un poco alejado. Cuando está por debajo o muy cerca, el rostro se distorsiona —la nariz se ve muy grande, el cuello sobresale—, y todo ello distrae a los otros participantes.

Cuidar lo que se ve detrás de mí. Mientras más orden se vea detrás, mejor, porque así se distraerán menos los demás. Por eso es aconsejable probar lugares de la casa donde haya menos elementos distractores y escoger el mejor para realizar siempre allí las videoconferencias. Las aplicaciones como Zoom ofrecen fondos virtuales que protegen la privacidad, pero la nitidez de la imagen que proyectamos depende del computador y de la cámara con la que se cuenta. Por ello, nada mejor que un fondo real, neutral, agradable y ordenado.

Y finalmente, el silencio a nuestro alrededor. Para ello conviene escoger un lugar o una habitación donde no vayan a haber interrupciones. Más aún, avisar en nuestra casa que estaremos en una videoconferencia para que no nos interrumpan. La activación y desactivación del micrófono es una ayuda muy valiosa a la que se puede recurrir durante la reunión virtual.

Tener en cuenta estos aspectos nos ayudará a lograr videoconferencias exitosas en las que nuestra imagen personal se proyectará de manera positiva en los diferentes ámbitos en que participemos y nos acercará mejor a los demás, algo que en este tiempo deseamos y necesitamos.

Autor: Patricia León Gonzalez

Extraido de Revista Perspectiva

 

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7 Consejos para una comunicación saludable en cuarentena

No cabe duda que la mayoría de las personas nos encontramos afectadas emocionalmente por los efectos de la pandemia del Covid-19. La cuarentena, el distanciamiento físico, las videollamadas y las diversas realidades, tanto laborales como sociales, están generando fuertes cambios en las personas. No sólo a nivel corporal, por la falta de ejercicio físico; o emocional, por la constante incertidumbre; sino que, a nivel cognitivo, se dificulta la concentración y la capacidad de retención; por lo que las interacciones se han visto más desafiadas en el último tiempo. 

 

“He aprendido que las personas perdonarán lo que digas, que las personas perdonarán lo que hagas, pero que jamás perdonarán cómo les hagas sentir”. Maya Angelou 

 

Cuando las personas experimentamos situaciones como la actual, nos vemos sometidos a la labilidad emocional, a la intolerancia, a la desconfianza, a un aumento en la irritabilidad y a posturas defensivas. Si bien estas reacciones se encuentran dentro de lo esperado, en situaciones como éstas, debes ser consciente que para minimizar los roces, y evitar agregarte más estrés en tiempos de crisis, es recomendable que actives tu autoliderazgo, tus habilidades sociales y una mirada compasiva con los demás. 

 

Es por eso que, mantener una comunicación saludable con las personas que te rodean, se vuelve necesario para cuidar las relaciones sociales y tu propio bienestar psicológico. Pues, no podemos perder de vista que: “una de las funciones ms importantes del vnculo social es proporcionar apoyo social en momentos de estrés, aflicción y trauma. El apoyo social puede ser tangible, emocional e informativo” (Lyubomirsky, 2008). 

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Te compartimos 7 consejos que puedes aplicar diariamente para comunicarte de manera saludable en tiempos de pandemia. 

  

1. Activa tu empatía 

Comprender que, tanto tú como los otros, pueden estar afectados por la contingencia, implica que debes ser más paciente, pero también interesarte realmente por la otra persona. Es momento de escuchar con el corazón y centrarte 100% en quienes te rodean. 

 

2. Utiliza la asertividad 

Ser asertivos significa que podemos manifestar lo que sentimos o pensamos, pudiendo estar o no de acuerdo con la otra persona, pero siempre lo haremos desde el respeto, sin pasar a llevar los derechos del otro; ni mucho menos, ser agresivos con nuestro lenguaje. Al usar la asertividad podrás decir lo que consideres en el momento oportuno, a la persona oportuna, en el lugar oportuno y de una forma oportuna. 

 

3. Conecta y sintoniza sinceramente 

El Rapport es una técnica de la Programación Neurolingüística que facilita la conexión entre personas. Puedes usar estratégicamente algunas palabras 

dichas por su contraparte o reforzar sus ideas. Del mismo modo, puedes asumir sutilmente posturas corporales y gestos similares, para que el cerebro de la otra persona se vea reflejado e identificado contigo; y así, empatizar. 

 

4. Prefiere la concesión y evita la confrontación 

En el caso que debas rebatir algún planteamiento, te sugerimos evitar frases como: “No, no tienes razn”, y preferir oraciones tales como: “S, ¿y si probramos tambin con…? Mientras ms inteligencia emocional apliques, disminuirs tu estrs e incrementars tus vnculos sociales. 

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5. Chequea y regula tus emociones 

Sobre todo, antes de iniciar una conversación difícil, tómate unos minutos para reconocer qué estas sintiendo, qué está expresando tu lenguaje no verbal y cuál es la disposición que tienes en ese momento. Inhala y exhala profundo si requieres calmar tu mente, tu cuerpo y tus emociones; y luego, decide una actitud positiva para comenzar a dialogar. 

 

6. Se consciente de lo que estas expresando 

Una vez que seas consciente de tus emociones, observa con atención el color de las palabras que estás usando, prefiriendo un lenguaje respetuoso y amable. Además, visualizando si tu corporalidad está demostrando algún gesto de tensión en el cuerpo o en el rostro. 

 

7. Disminuye factores estresores 

Ya sea en la comunicación presencial o virtual, podemos vernos afectados por otros estímulos externos o condiciones desfavorables para la interacción, verifica si puedes eliminar estos distractores, o transparenta con tu contraparte lo que está ocurriendo. Mientras más honesto somos en una conversación, más empatía generamos en las otras personas. 

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La Psicología Positiva ha demostrado, en innumerables estudios que, mientras más relaciones sociales tenemos y de mejor calidad, nuestra autoeficacia aumenta, nuestros pensamientos son más positivos, crece nuestro compromiso y nos volvemos más efectivos en nuestra comunicación. 

Al interesarnos realmente por las personas, nuestras competencias comunicativas y nuestros recursos personales, estarán al servicio de construir relaciones más empáticas, en las que el bienestar y la satisfacción de ambas partes, tienen el mismo valor. 

 

 

Sonja Lyubomirsky, La Ciencia de la Felicidad, Ediciones Urano, Barcelona, 2008  

 

 

Extraído del Blog de UNIVERSIDAD DEL EMPRENDEDOR – SIMÓN DE CIRENE

 

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Como se vive la soledad en cuarentena

El inédito período de aislamiento que aún estamos viviendo, ha permitido que afloren una serie de problemáticas de índole social, ciertamente relevantes. Al mismo tiempo, sin embargo, existen varias otras que probablemente continuarán pasando desapercibidas, pues no pertenecen a la realidad de las mayorías u orbitan espacios mucho más íntimos.

Debido a la pandemia, no hemos podido disfrutar como quisiéramos del contacto directo con nuestras familias y amigos. Esto puede entristecernos en algunos momentos, a pesar de que su impacto se ve suavizado gracias al uso de la tecnología y las redes sociales. Sin embargo, existen grupos diversos de personas entre los cuales también se cuentan aquellas que son solas. En este punto deseo diferenciar la sensación de «sentirse sola», entendiéndose en medio de un grupo más numeroso, de lo que significa «ser sola», lo cual es una situación de vida que no se puede manejar o cambiar así nada más.  Es, en definitiva, a esto último que quiero referirme, a personas y más concretamente a mujeres solas —en el contexto de la sociedad chilena— que no llevan una vida en pareja, sin familia propia, sin hijos. Muchas de ellas poseen redes de apoyo construidas en el mundo profesional en el que se desenvuelven y así van llenando el día a día con su trabajo y las relaciones de amistad con sus compañeros y colegas. Se han realizado estudios y numerosas entrevistas a mujeres que han decidido no ser madres y a otras que han adoptado a sus hijos. Incluso en Chile existen bonos estatales para madres solteras y en algunas circunstancias, bonificaciones por cada hijo vivo al momento de jubilar. Sin embargo, muy poco se ha dicho o hecho respecto de aquellas que no tienen o no tuvieron hijos. En estos meses de cuarentenas, algunas siguen trabajando o lo hacen desde su hogar, mientras otras han perdido su negocio o simplemente han quedado cesantes. Entonces me pregunto qué ocurre con la estabilidad emocional de dichas mujeres al disminuir tan radicalmente su contacto social. Y cómo se sentirán aquellas otras que, pasada ya su vida laboral activa, acostumbran a ir a un centro comercial a “vitrinear” y de esta forma sentirse menos solas, cuando debido a las circunstancias actuales esto es imposible.

El no tener hijos es descrito por muchos como una opción e incluso en conversaciones mundanas, como una preocupación menos en lo financiero. Pero nunca es descrito como lo que realmente es: muchas, muchísimas más horas de soledad. Y en tiempos de pandemia esto puede ser muy duro, no sólo para quienes están sufriendo estrechez económica, sino para quienes dependen solo de su entorno laboral y de relaciones de amistad para acompañarse, cuando el foco de atención se traslada naturalmente al círculo más cercano de cada familia. Así, es esperable que las mujeres solas queden relegadas fácilmente a un plano muy secundario en el ámbito social.

Es un hecho innegable que para la mujer que es madre, la sola vista de sus hijos y más tarde de sus nietos, aunque sea en una pantalla, es suficiente razón para llenar su corazón de emociones amorosas y de esta forma hacer más llevaderos los momentos difíciles y el distanciamiento actual. A diferencia de aquella que no ha vivido la maternidad y que ha debido trabajar sus fortalezas individuales en forma constante, lo cual la convierte de por sí en una mujer un tanto distinta. Ella, además de ser interrogada sobre sus hijos [inexistentes] durante toda su vida adulta y más allá, es una mujer que en general se ha esforzado más para lograr cubrir sus propias necesidades materiales y para llenar su vida con actividades que le brinden satisfacciones aunque sean de diferente índole, las cuales son justamente las que se han visto muy fragilizadas en los tiempos que corren debido al confinamiento y pausa laboral. Con la agravante de que no cuenta con la ayuda o asistencia económica de parte de su prole, pues no existe, y tampoco con una consideración especial de parte del gobierno, porque su realidad de vida la inserta en una minoría prácticamente invisible. Y al pertenecer a esta minoría no considerada, tampoco goza en tiempos normales y menos aún en su vejez, con algún tipo de apoyo estatal amparado por la ley.

Es mi opinión que se viven tiempos aciagos, durante los cuales las debilidades y falencias en nuestra sociedad que antes permanecían semi ocultas, hoy son evidentes. Hagamos visible, entonces, el espectro completo: en cuarentena y aislamiento ¿qué más evidente que la soledad?

Myriam O – Artista multidisciplinaria (conoce mas de ella aquí)

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Controlar la ansiedad y el miedo en cuarentena

Pilar Sordo – Controlar la ansiedad y el miedo en cuarentena

Estas dos palabras son las más escuchadas estos días… En este nuevo nudo reflexionemos sobre mantenernos anclados en el presente y controlar el exceso de futuro. Los leo!

Pilar Sordo nació en Chile. Es psicóloga, escritora y conferencista. Forma parte del cuadro de honor de las 21 personas más influyentes de su país y se convirtió en un claro referente a la hora de efectuarle consultas sobre temas relacionados con la psicología femenina, las cuestiones de familia y pareja, las sexualidad adolescente y adulta, entre otros. Además, es autora de varios libros, entre los que se encuentran Viva la diferencia, No quiero Crecer y Lecciones de Seducción. Comentarista del comportamiento típico en distintos países de Latinoamérica. Sus obras están expresadas en un lenguaje para «Todo Publico»; utilizando sus propias experiencias para conducir investigaciones, analizarlas y construir conclusiones.

 

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En vez de volver a la normalidad, construir otra mejor

Hace dos días me escribió una lectora preguntándome algo que me sorprendió. En un mensaje privado me confesaba que estaba muy cansada del aislamiento social y me interpelaba con la siguiente pregunta: «¿Tú crees que aprenderemos algo?». No pude por menos de contestarle con un timbre de sorpresa en mi voz hecha escritura: «¡¿Cómo que si aprenderemos algo?! La pregunta formulada en futuro cancela el aprendizaje, que siempre se da en presente continuo. En una pandemia como la del coronavirus estamos aprendiendo a cada instante porque la situación es tan inédita, tan global y tan voluble que no ceja en enseñarnos novedades que nos obligan a instruirnos en ejercicios valorativos permanentes». Al enviar la contestación caí en la cuenta de forma súbita de que hace justo un mes escribí y publiqué aquí un artículo con el mismo título que la pregunta que me acababa de punzar. El viernes 27 de marzo compartí en este Espacio Suma NO Cero el texto ¿Aprenderemos algo de todo esto? (ver). Quizá un mes más de confinamiento me ha hecho tomar sencilla conciencia de que hablar en futuro del aprendizaje de esta crisis sanitaria y su adosada crisis económica sea tener una muy mala consideración de nosotros mismos. Para evitar equívocos a mí me gusta recalcar la diferencia entre enseñar y aprender. Enseñar es brindar información útil con el propósito de entregar herramientas para que la persona que la recibe perfeccione su autonomía y su emancipación. Aprender es la acción personal con la que alguien adquiere esa información, la metaboliza y la convierte en conducta, luego en memoria, más tarde en hábito y finalmente en disposición afectiva para utilizarla de una u otra manera según la enorme variabilidad de las situaciones con las que el hecho de existir le confrontará. Con cada nuevo amanecer la vida reparte infinitas enseñanzas, pero aprender pertenece en exclusividad a cada uno de nosotros.

Las primeras semanas de la cuarentena se podía escuchar el suspiro de muchos confinados anhelando volver pronto a la normalidad. Aquellos ingenuos y ya lejanos días se viralizó una máxima que desde una mirada alternativa cuestionaba ese deseo: «No queremos volver a la misma normalidad que nos ha traído hasta aquí». Dicho de otro modo, pero en la misma dirección: «No queremos volver al mismo sitio como si no hubiésemos aprendido nada de todo lo que acerca de nosotros mismos nos está enseñando la pandemia». La normalidad no debería ser el regreso a un sistema productivo que ha ensamblado vida con empleo (cada vez más escaso y cada vez más precario), y que para sobrevivir necesita gente insatisfecha que consuma bulímicamente mercancías con las que contrarrestar esa insatisfacción y mantener intacta la pervivencia del propio sistema productivo, que además tiene el deber capitalistamente genético de incrementar los márgenes de beneficio con cada nuevo ejercicio. En La sociedad de la decepción, Gilles Lipovetsky explica muy bien esta lógica. Entenderla es comprender el papel del miedo y la frustración en los imaginarios sociales. La producción y la financiación como ejes de la vida humana necesitan sobreexcitar el deseo permanentemente, vincular ideas de bienestar a ideas de consumo, embeber la identidad del sujeto con la dimensión laboral, concatenar la felicidad con la acumulación de bienes y capital. Es un círculo que no se puede detener y que con cada nueva rotación se ve obligado a aumentar el frenesí del deseo y sus daños indisolubles para la extracción de plusvalía: la explotación, la deshumanización, el deterioro de los tiempos afectivos, la depredación del planeta y de todo de tipo de vida alojada en él, la decepción crónica de las personas. La enfermedad del covid-19 y su epidemiológica capacidad de contagio nos ha obligado a confinarnos y a detener esta rotación. No hacerse o no estar haciéndose preguntas nucleares durante este largo confinamiento es mucho más grave que no aprender algo. Es estar críticamente muerto.

Ayer leí el opúsculo En tiempos de contagio, de Paolo Giordano, el escritor que alcanzó notoriedad con su libro La soledad de los números primos. Debe de ser de las primeras publicaciones serias en torno a la enfermedad del covid-19. Frente a la exhortación de querer volver a la normalidad, Paolo Giordano sugiere en su ensayo todo lo contrario: «aprender a habitar la anomalía». Este aprendizaje supone aceptar varias cosas. El autor cita el salmo 90 para resumirlas: «Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría». Nada más leer esta petición me acordé del lamento de Baltasar Gracián cuando en El arte de la prudencia se preguntaba de qué sirve que el entendimiento avance si el corazón se queda atrás.  En las reflexiones azuzadas por la pandemia hay varias formas de traer sabiduría al corazón. Aquí van unas cuantas: Pensarnos como comunidad. Repensarnos como sujetos interdependientes. Releernos bajo fines de vida nuevos. No olvidarnos nunca del por qué y para qué como preguntas insorteables para la construcción del sentido de lo humano. Sabernos tan vulnerables que es apremiante cuidar y ser cuidados. Aprovisionarnos de bondad para coordinar los gigantescos bucles de dependencia mutua que forman el espacio político en el que se despliega la convivencia. Sentimentalizarnos para que el otro me concierna y su sufrimiento me haga sufrir. Quizá la más importante de todas las medidas para acercar un poco de sabiduría a nuestro corazón es con la que Paolo Giordano concluye el opúsculo, que compendia todas las que he enumerado aquí: «No permitir tanto sufrimiento en vano». Volver a lo que el discurso hegemónico ha bautizado como normalidad sería contravenir por completo esta sensata invitación.

José Miguel Valle.  Escritor y filósofo

Imagen portada : Obra de Ohgigue

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15 Días de Encierro Positivo #15dias+

⚠️ DANGER⚠️

El encierro, el aislamiento y el estrés podrían sacar por momentos lo peor de nosotros. Estamos ante una situación forzada, anormal, de la cual no vamos a poder escaparnos. Esto podría exacerbar los conflictos de pareja o los estallidos emocionales en los pequeños que se frustraran más de la cuenta al no poder entender tantas restricciones que vendrán de repente y sin previo aviso. Debemos poner lo mejor de cada uno para salir fortalecidos y más unidos en lugar de estresados, emocionalmente agotados y peleados. En momentos como estos, la Psicología Positiva es una herramienta DE GRAN VALOR. Voy a compartir con ustedes 12 tips y recomendaciones para ayudarlos a lograr el objetivo de “15 días de encierro positivo”  #15dias+, manteniendo las hormonas y neurotransmisores de la felicidad bien nutridos, a raya las hormonas del estrés, aumentando el afecto positivo y disminuyendo el afecto negativo.

  1. Abrazarnos más: Incorporar el abrazo dentro de nuestra rutina al levantarnos y antes de ir a dormir, abrazos apretados y largos (4-6 segundos) nos ayudará a Fotos de stock gratuitas de abrazando, abrazar, acogedor, adentroelevar los niveles de oxitocina, hormona de la felicidad, la cual facilita las relaciones sociales y los vínculos (Dfarhud, Malmir y Khanahmadi, 2014), la generosidad, la confianza, el cuidado, la compasión. También interviene en la regulación del miedo. Notarás que tus peques durante estas semanas buscan tus brazos más de lo habitual, ya que eres su lugar seguro: aprovecha y nútrete de ese amor que es saludable para todos.
  2. Reírnos más: Se ha demostrado que cuando un hombre mira un video graciosos, sus niveles de cortisol (hormona del estrés y marcador constante de la depresión) disminuyen en un 39%, mientras que los niveles de endorfinas aumentan en un Fotos de stock gratuitas de adulto, blanco y negro, cara, de la tercera edad27% (Panagariya, 2011). Por estos motivos, elegir ver en Netflx algún show de un cómico o standup de alguna humorista que nos guste (en lugar de “Pandemia”) nos facilitara transitar esta cuarentena. Otras opciones son hacer rondas de chistes o jugará a las “cosquillas” con nuestros hijos.
  3. Gratitud: Padres e hijos que practican la gratitud cotidianamente son más solidarios, generosos, felices y saludables. Para fomentar la gratitud podemos Fotos de stock gratuitas de agradecido, al aire libre, amor, armoníaarmar un “frasco de agradecimiento” y todos los días cada integrante de la familia puede escribir o dibujar algo por lo que se sienta agradecido. Otro ejercicio que yo uso muchos con mis hijos es el de nombrar tres cosas lindas que nos hayan sucedido en el día, lo hacemos en la cama antes de ir a dormir. Situaciones como la actual nos sacuden y nos sirven como una oportunidad para darnos cuenta de todas las bendiciones que tenemos y que a veces damos por sentadas como la salud, la familia, un techo, alimentos, agua caliente.
  4. Aceptación: “Yo pensé que en estos días iba a poder terminar tu libro La Crianza Rebelde, pero resulta que los niños no me dan ni un respiro”. Lo se, tengo una pila de libros que querría leer pero este no es el momento adecuado, debemos aceptar que Fotos de stock gratuitas de adoquines, agua, armonía, balanceestas semanas serán muy intensas sobre todo para los peques y que nosotras/os los ma-padres estaremos probablemente más estresados de lo habitual por lo que aceptar esta realidad y enfocarnos en lo que SI podemos hacer juntos será un punto clave para no colapsar. Como les cuento en mi libro, el mindfulness es un aspecto muy importante para trabajar la aceptación.
  5. Hacer ejercicio físico aeróbico, dar y recibir masajes: Ejercitar viendo videos es una buena idea pero no la única: podemos hacerlo jugando al “pilla pilla” con nuestros niños, poniendo un horario para hacer una “mini disco” todas las tardes y bailar juntos, o jugando al juego de las sillas. También una ronda de masajes enFotos de stock gratuitas de al aire libre, alegría, amor, bailando familia puede ser beneficiosa. Todas estas actividades servirán para estimular la liberación de serotonina (neurotransmisor y neuromodulador), cuyo aumento ha sido relacionado con estados de ánimo positivos (Dfarhud et al, 2014) y también aumentar los niveles de endorfinas que son otros neurotransmisores que actúan directamente sobre el cerebro produciendo sensación de felicidad, bienestar y relajación (Martinsen, 2004)
  6. Dormir lo suficiente y no excedernos con el café: Cuando dormimos mal y Fotos de stock gratuitas de acogedor, adentro, adorable, afectoconsumimos demasiada cafeína se elevan nuestros niveles de cortisol, por lo que es prudente y necesario tratar de mantener una rutina que nos permita dormir lo suficiente. Yo se que cuando tenemos niños pequeños es MUY difícil, pero una estrategia que puede ser de mucha utilidad estas próximas semanas (lo sé de primera mano) es irnos a la cama dejando el móvil en otra habitación para evitar la “tentación”.
  7. Prestar atención a la alimentación: Debemos procurar ingerir alimentos ricos en fibra, bajos en grasas saturadas, fuentes de triptófano (huevo, lácteos  pescados, carnes, legumbres) de ácidos grasos omega 3 (atún, el salmón, vegetales de hoja verde, aceite de linaza, microalgas), para mejorar la respuesta al estrés, aumentar los niveles de serotonina y prevenir la depresión.
  8. Cuidar nuestras bacterias: El tipo de bacterias que presentes en nuestro organismo estimula en mayor o menor medida la producción de serotonina ya queResultado de imagen de kefir este neurotransmisor es producido en un 90% en el intestino y es regulado por la microbiota (Hata et al, 2017). Por este motivo, cuidar la flora intestinal con alimentos como brócoli, kefir, fermentados de soja, frutos rojos, kombucha, kumchi es una estrategia terapéutica ante los trastornos del eje cerebro-intestino relacionados con la serotonina.
  9. Hacer más el amor, menos la guerra y un poco de chocolate: Fotos de stock gratuitas de adultos, amantes, amor, anilloLo cual eleva nuestros niveles de endorfinas provocando que nos sintamos más confiados, fuertes y de buen humor (Dfarhud et al, 2014). Por eso un orgasmo y un poquito de chocolate (80-90% cacao) serán nuestros aliados en estos tiempos de encierro.
  10. Meditar: para reducir el estrés, aumentar la compasión, autocompasión, trabajar la Fotos de stock gratuitas de adulto, agricultor, aire fresco, al aire libreaceptación, aumentar nuestro bienestar y mejorar la regulación de nuestras emociones. No necesitas meditar 30 minutos, si puedes hacerlo fantástico, pero aunque sea intenta unos 5 o 10 minutos y aumenta progresivamente el tiempo, lo importante es que lo puedas sostener en el tiempo. Hay muchas aplicaciones gratuitas y laicas en las cuales puedes optar por meditaciones libres o guiadas. Descargarlas y utiliza la que mejor te acomode.
  11. Reminiscencia:  La reminiscencia es, básicamente, recordar acontecimientos memorables a la persona. Este proceso ha sido asociado con la reducción de la depresión, soledad, emociones negativas y ansiedad, fortalecimiento de las habilidades de afrontamiento, el aumento de la satisfacción con la vida y reducción del aburrimiento, entre otros. Una idea fácil y efectiva para practicar reminiscencia es programar una “noche del recuerdo” con los peques, pasando por la pantalla de TV o de nuestro ordenador una secuencia de fotos de algún viaje, cumpleaños o evento lindo de la familia mientras narramos lo que sucedió en cada imagen. A los chiquitines en general  les gusta mucho ver fotos de eventos que quizás ya no recuerdan porque eran muy chiquitos. Otra idea es llamar a nuestros padres/abuelos por Skype o por teléfono y pedirles que nos cuenten alguna anécdota divertida (de esas que les encanta repetir en la cena de fin de año), esto los ayudará a ellos muchísimo para lidiar con el aislamiento y la soledad y a nosotros para conectar más.
  12. Evitar rumiar sobre lo negativo: Para eso es muy importante minimizar las noticias sensacionalista, evitar leer y ver cosas que nos hagan sentir pánico o que sean de dudosa fuente porque recuerda: las noticias negativas venden más. Podemos  apagar el teléfono unas horas. Podemos y debemos mantenernos informados pero no es ni necesario ni beneficioso dedicar muchas horas del día a seguir noticias que nos afectan el humor y sobre todo de situaciones que no podemos cambiar.Nosotros podemos elegir qué mirar y qué no mirar, podemos elegir en qué ocupar nuestro tiempo: hagámoslo sabiamente y en beneficio de nuestro bienestar y el de nuestras familias.

Espero que estos consejos sean útiles para ti en estos momentos pero también que puedas aplicarlos a tu vida más allá del coronavirus porque, como has observados, los beneficios son IMPRESIONANTES.

Por Ana Acosta Rodríguez, Mamá Minimalista

Facebook: @mamaminimalista

Fuente: mamaminimalista.net

Ana_AcostaAna Acosta Rodriguez

Maestranda en Psicología Positiva Aplicada y experta en Mindfulness,  Inteligencia Emocional y Crianza con apego.

Autora del libro “La Crianza Rebelde: Educar desde el respeto, la consciencia y la empatía” https://bookgoodies.com/a/B07ZM8WMXN 

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Referencias Bibliográficas:

  • Dfarhud, D., Malmir, M., & Khanahmadi, M. (2014). Happiness & Health: The Biological Factors- Systematic Review Article. Iranian journal of public health, 43(11), 1468–1477.
  • Fortuna-Terrero, F. (2016). Reminiscencia en adultos mayores no institucionalizados de república dominicana: seguimiento de una intervención. Universitat de València.
  • Hata T, Asano Y, Yoshihara K, Kimura-Todani T, Miyata N, Zhang XT, et al. (2017). Regulation of gut luminal serotonin by commensal microbiota in mice. PLoS One; 12: e0180745
  • Markus R , Panhuysen G , Tuiten A , Koppeschaar H, (2000). Effects of food on cortisol and mood in vulnerable subjects under controllable and uncontrollable stress. Physiol Behav 70:333–34
  • Martinsen E.W (2004). Physical activity and depression: clinical experience. Acta Psychiatr Scand;89:23-7.
  • Panagariya A. (2011). Living longer living happier: My journey from clinical neurology to complexities of brain. Annals of Indian Academy of Neurology, 14(4), 232–238. https://doi.org/10.4103/0972-2327.91931
  • Soltani, H., Keim, N. L., & Laugero, K. D. (2019). Increasing Dietary Carbohydrate as Part of a Healthy Whole Food Diet Intervention Dampens Eight Week Changes in Salivary Cortisol and Cortisol Responsiveness. Nutrients, 11(11), 2563. https://doi.org/10.3390/nu11112563
  • Trueta C, Cercós GM (2012). Regulación de la liberación de serotonina en distintos compartimentos neuronales. Salud

Fotografia del Kerif: https://www.65ymas.com/salud/alimentacion/que-es-el-kefir-beneficios_467_102.html

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