Cómo dejar de autosabotearse y subir la autoestima

No puedo encontrar otro trabajo ya soy muy mayor, ¿Dejar de fumar? Llevo 20 años fumando, ¿Separarme? No puedo dejarlo porque no encontraré otra pareja… Estas y otras frases son típicas de personas que se autosabotean y no se creen capaces de conseguir sus objetivos. No es el destino, ni que tengas mala suerte es que no crees lo suficiente en ti mismo.

Hoy en Instituto Draco queremos que descubras qué es el autosabotaje y cómo puedes mejorar tu autoestima ¡Allá vamos!

Todas las personas han intentado en alguna ocasión generar un cambio en su vida. No obstante, es un hecho que los cambios provocan temor y que este temor a salir de nuestra zona de confort puede hacer que nosotros mismos trunquemos nuestros intentos de éxito.

 

¿Por qué nos autosaboteamos?

 

No hay un motivo principal, existen muchas razones por las cuales una persona puede renunciar en su camino hacia el éxito. Normalmente, nos autosaboteamos por la opinión que tenemos de nosotros mismos, una opinión que se forma en la infancia pero que va cambiando durante toda la vida.

Cuando somos niños nos creemos todo lo que escuchamos de padres, profesores, entorno… Si esas opiniones son malas acaban afectando a la autoestima del niño. Por lo que es esencial que durante la infancia el niño reciba mensajes de apoyo y seguridad, puesto que la opinión que este se forma acerca de su capacidad durante este momento le acompañará prácticamente durante el resto de su vida.

¿Crees que te autosaboteas? Para terminar con esas conductas lo primero es ser consciente de cuáles son las creencias que tienes acerca de ti mismo y qué ideas te has repetido siempre.

Algunas de las manifestaciones más reconocibles de que una persona está autosaboteándose son:

– Poner la falta de tiempo como excusa para no realizar aquello que le gustaría pero que le da miedo.

– Anteponiendo continuamente tareas menos relevantes o con consecuencias menos temidas.

– Sustituir con conductas de recompensa inmediata para no enfrentarse al problema.

 

¿Cómo se puede mejorar?

 

– Hazlo, inténtalo aunque puedas fracasar

 

Sabemos que da miedo, pero tienes que intentarlo. Las personas intentamos evitar enfrentarnos a lo que nos atemoriza, la salida más sencilla es no hacer nada y quejarse por no conseguirlo.

Ahora que sabes que existe el autosaboteo lo ideal es que te pongas a prueba. Tu autoestima aumentará cuando te enfrentes a lo que te dé miedo y aunque no lo consigas estarás orgulloso de ti.

 

– Motívate

 

Escribe un diario sobre lo que quieres conseguir: los objetivos, las aspiraciones y qué pasos estás dando a diario para conseguirlo.

Busca a tu mentor: fíjate en alguien que haya conseguido lo que quieras y pregúntale qué puedes hacer para conseguirlo tú también. No sigas sus pasos construye tu propio camino, pero piensa que si él lo ha conseguido tú también puedes.

 

– Ir poco a poco

Las cosas no llegan en un día, hay que ir trabajando poco a poco y sin desilusionarse. Si quieres conseguir una meta grande, la mejor opción es desglosarla en pequeños objetivos más accesibles. Asimismo, estos pequeños objetivos tienen la ventaja de potenciar nuestra eficacia y cambiar nuestro autoconcepto, haciendo que las creencias negativas que tenemos acerca de nosotros mismos cambien a mejor.

 

– Conocer las influencias externas

Nuestro contexto social, entorno familiar y amigos pueden llegar a ejercer una gran influencia sobre nosotros, y esta no tiene el porqué de ser siempre buena. En muchas ocasiones nuestros intentos de cambio o de lograr un objetivo no llegan a verse realizados porque nuestro entorno los limita.
– Identifica tus fortalezas

Piensa en 5 logros que hayas conseguido a lo largo de tu vida: Terminar tu carrera, trabajar en el sector que querías, aprender un tercer idioma, tocar un instrumento musical, aprender a cocinar solo, lograr seducir a tu pareja… Si te cuesta encontrarlos es porque no estás siendo generoso contigo mismo, así que imagínate que ese éxito lo hubiera conseguido un amigo, ¿qué le dirías?, ¿cómo se lo reconocerías?

 

– Sepárate de tus miedos

 

Cuando el miedo aparezca, no lo ignores, no lo bloquees, no lo distraigas, haciendo como si no existiera, no, ¡deslígate de él!

¿Cómo podemos practicar esto? Cuando el miedo te invada:

Utiliza la técnica del mindfulness para que fluya y se marche. Esta técnica nos puede ayudar a reducir nuestros niveles de estrés diarios y a aprender a apreciar nuestra vida, en lugar de pasar por ella rápidamente y de puntillas.

 

– Perdónate a ti mismo

Para mejorar la autoestima, es fundamental aprender a perdonarnos por nuestros errores. La autocompasión está muy relacionada con el autoconcepto y consiste en tratarte con la misma empatía con la que tratarías a tu mejor amigo. Esto es, darte apoyo y ser comprensivo contigo mismo, en lugar de criticarte y juzgarte constantemente. Implica aprender a calmarte y reconfortarte para volver a intentarlo, en lugar de castigarte cada vez que cometes un error.

 

Redacción Instituto Draco

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 Extraido de www.institutodraco.com

 

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CÓMO DESCUBRIR TU VOCACIÓN (O NO)

¿Te cuesta descubrir qué es lo que realmente te gusta, cuál es tu vocación?

A veces parece que todos tenemos que tener una vocación desde pequeños, y si no, es que te falta algo.

De hecho, en mi caso sí fue así, yo quería ser científica desde pequeña (bueno, y egiptóloga también) y lo fui durante muchos años; y hay mucha gente que siempre ha tenido claro qué quería ser y es lo que han hecho.

Eso está bien pero hay un problema, que el tener una vocación se ha vuelto algo casi obligatorio.

Si no tienes tu vocación clara, como les pasa a muchas personas, entonces no podrás ser feliz y tendrás que pasar el resto de tu vida buscándola…

¿Te está pasando a ti? Pues sigue leyendo…

 

Como tengo la suerte de hablar con muchas personas distintas, tanto mis clientes como mis lectoras, he podido comprobar que no tiene por qué ser así.

Hay muchas personas que se sienten confusas intentando encontrar esa vocación cuando lo que sucede es que tienen múltiples intereses.

Y parece que es malo que te interesen varias cosas, parece que hasta que no encuentres tu “verdadera” vocación no podrás ser feliz. Y eso no es así.

 

Si estás en esa situación, me gustaría que tuvieras en cuentas estos puntos:

– Puede que te interesen varias cosas, y no hay nada malo en ello.

De hecho ¡es una suerte! Seguro que no te aburrirás. ¿Quién dice que te tienes que dedicar a una sola cosa toda tu vida?

Puedes ir probando y después quedarte con lo que más te guste. Por supuesto, no es lo habitual y a mucha gente no le parecerá “normal”, y qué.

Lo que es normal para ti lo decides tú. Lo importante es que te sientas satisfecha con lo que haces.

– Si intentas encontrar tu vocación puede que te sientas estancada y no avances.

¿Qué te parece si te centras mejor en encontrar lo que te apasiona y además se te da fenomenal? Ahí la lista se reduce (normalmente), y si puedes dedicarte a algo con lo que disfrutes mucho y que se te de bien seguro que estarás encantada.

Si te interesa la idea o no sabes qué es lo que cumple con esas dos condiciones te recomiendo dos libros “El elemento” de Ken Robinson y “Strengths Finder 2.0” de Tom Rath.

 

– A veces vivir de tu pasión no es  factible.

Entonces ¿por qué no incorporarlo a tu vida como una afición o un negocio paralelo? Así no te verás sometida a presión y disfrutarás de ello.

No sé dónde leí sobre un chico cuya pasión era la música, pero no se quería dedicar a ello por ser una profesión muy sacrificada y difícil. Así que decidió coger un trabajo no especialmente interesante para él pero que le permitía tener el estilo de vida que quería y disfrutar de la música en su tiempo libre.

Este es un ejemplo de lo que digo, no tiene por qué ser tu caso, pero puede darte ideas.

Por supuesto, para eso tienes que tener claras tus prioridades y qué estilo de vida quieres tener. No olvides que tu trabajo es sólo una parte de tu vida, así que planéalo en conjunto.

 

Intenta no obsesionarte con encontrar tu vocación, céntrate mejor en averiguar qué te hace feliz, qué se te da especialmente bien (si no se te ocurre pregunta a tus familiares y amigos más cercanos) y cómo puedes aplicar eso a tu vida.

No todo el mundo tiene que tener una vocación clara, no es un requisito imprescindible para sentirte realizada.

 

¿Qué te parece? Déjame tu opinión más abajo.

Por cierto, ¿has hecho ya el test que creado especialmente para profesionales estancadas? Hazlo aquí y descubre qué te recomiendo según tu situación.

 

 

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No es lo “que” dijo, sino “cómo” lo dijo

Esta frase, que parece sacada de un melodrama, es dicha todos los días en los ambientes más diversos, pero sobre todo en el mundo laboral.

Kim Scott —cofundadora de Candor Inc., empresa dedicada a ayudar a las personas a tener mejores relaciones en el trabajo— quien colaboró en Google con Sheryl Sandberg —actual directora ejecutiva de Facebook y antes Vicepresidenta en Google—, recordaba la ocasión en que recibió de esta última un comentario franco sobre su estilo de presentación: “Cuando dices ‘um’ cada tres palabras, eso te hace ver como una tonta”. A Scott esto la descolocó, pero pudo manejar el comentario porque conocía a Sandberg y sabía que se preocupaba por ella a nivel personal por la buena relación que existía entre ambas. Sin embargo, con otra persona, este comentario habría tenido un efecto totalmente contraproducente.

¿Se puede ser francos con nuestros colaboradores y, al mismo tiempo, mostrar interés? Emma Seppala, directora del Centro de Investigación y Educación sobre Compasión y Altruismo de Stanford University, y Kim Cameron, profesora de la Escuela de Negocios Ross de la Universidad de Michigan, nos ofrecen tres formas en que los directivos pueden dar consejos sinceros y constructivos:

Más comentarios positivos que negativos. Para estas expertas, en las organizaciones con alto desempeño se emiten aproximadamente cinco declaraciones positivas por cada declaración negativa. Se puede corregir a los colaboradores, incluso criticarlos o enfrentarlos, pero debería hacerse en un contexto positivo. Los resultados serán mejores y mantendrán la moral y la participación.

Comunicar las fortalezas más que las debilidades. Normalmente tendemos a enfocarnos en la retroalimentación crítica, sobre todo cuando estamos enojados, y restamos importancia a las fortalezas que tienen nuestros colaboradores. Empezar una crítica diciendo las cosas buenas conseguidas para luego pasar a lo que se puede mejorar tendrá un efecto más preciso, eficaz y duradero.

Objetividad en todo momento. Ante un evento negativo, describa la situación problemática en lugar de evaluarla; identifique las consecuencias objetivas del evento en lugar de echar culpas, y sugiera alternativas aceptables en lugar de discutir sobre quién tiene la razón.

Al final, importa lo que se dice y cómo se dice. Pero un tono positivo y conciliador siempre tendrá más probabilidades de conseguir el cambio de actitud que buscamos.

Autor: Patricia León Gonzalez

Extraido de Revista Perspectiva

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Las Emociones tóxicas que te detienen

A menudo nos sentimos abrumados por emociones tóxicas de las que no somos conscientes la mayoría de las veces. Nos atrapan y nos manejan como marionetas.

La manera de volver a tomar el control de nuestra vida es haciendo una buena gestión de esas emociones, identificándolas, tomar consciencia de ellas y transformarlas en emociones positivas y potenciadoras que nos beneficien a nosotros mismos y a las personas con las que nos relacionamos.

Las  emociones tóxicas que debes identificar en tu día a día son: 

1-La Culpa: 

Sentirse culpable de una manera permanente hará que te auto castigues o que te dejes manipular por otras personas.

Deberás poner límites y no sentirte responsable por los sentimientos o acciones  de otras personas. Sólo así podrás irte liberando de la culpa.

2-El Apego: 

Si sientes que no puedes hacer nada sin que la otra persona esté presente y si piensas que el otro es más importante que tú y antepones todo por esa persona, olvidando tus propias necesidades, entonces es cuando estarás perdiendo tu identidad. Aferrarse a una persona u objeto sólo te traerá infelicidad. Deberás buscar qué actividades te hacen feliz, dedicarte tiempo y vivir tu propia vida.

Entra aquí para Eliminar tu Apego o Dependencia

 

3-La Ansiedad: 

Sientes ansiedad cuando crees que tienes un peligro cerca de ti y te preocupas en exceso por el futuro, viéndolo de manera negativa. La ansiedad primero ocupa tu mente y luego invade tu cuerpo dando unos síntomas como taquicardia, sudación, etc… Una manera de poder librarte de la ansiedad es intentar mirar que ocurre en ese momento a tu alrededor para que te puedas centrar en el momento presente.

Practica con este ejercicio de Mindfulness: Espacio de Respiración de 3 minutos para eliminar tu ansiedad:

4-El Miedo: 

El miedo es una señal de nuestro cuerpo que nos avisa de un peligro para conservar nuestra supervivencia. Sentir miedo es normal pero vivir constantemente con miedo o el miedo irracional, no lo es. Éste miedo puede llegar a paralizarte y que dejes de vivir realmente, por estar anclado a algo que puede o no ocurrir pero que en realidad no ha sucedido. El miedo lo puedes vencer enfrentándote a él, trabajando tus fortalezas, y dándote cuenta que vivir con miedo no te lleva a ninguna parte.

5-La Depresión: 

Alguna vez nos hemos sentido tristes o de bajón, incluso lo verbalizamos diciendo que nos encontramos un poco “depres”. Pero la tristeza mantenida en el tiempo es lo que nos puede llevar a sufrir una depresión. Superar esta enfermedad es posible. Deberás permitirte expresar aquello que tanto daño o dolor te produjo en el pasado, quizás una pérdida, un duelo no realizado, etc..

6-La Ira: 

Sufrir ataques de ira frecuentes muestra tu incapacidad de autocontrol emocional. Deberás utilizarla para impulsarte en vez de atascarte en peleas y conflictos con las personas con las que te relacionas. Una buena gestión de la ira te ahorrará muchos disgustos.

7-El Rencor: 

El rencor es una de las emociones más tóxicas pues no te deja pasar página y te devuelve una y otra vez al pasado. No te deja avanzar. Te deja estancado en el sufrimiento y en el dolor de una experiencia pasada pudiendo ocasionar malestares y enfermedades.

Utiliza las técnicas del perdón para deshacerte del rencor.

8-Frustración: 

La frustración continua nos puede llevar a otras emociones tóxicas como la ira, la tristeza, e incluso la resignación. En casos extremos puede llevarnos a padecer adicciones.

9-Insatisfacción: 

Sentirse insatisfecho y quedarse estancado en esa emoción hace que no puedas cumplir tus sueños o sentirte realizado. El perfeccionismo es la expresión de la insatisfacción y nos lleva a exigirnos y castigarnos sin poder disfrutar de la vida.

Entra aquí para ver más sobre Estrategias Emocionales 

10-La Envidia: 

Esta emoción hace que la persona prefiera sufrir y pasarlo mal, antes de ser feliz y ver feliz a los demás. Hace que desee lo que tiene el otro y se sienta rabia por los que no ha alcanzado ella misma. Te sugiero que inviertas tu energía en lograr tus propios objetivos y sueños. Centrándote en ti y en tu evolución tendrás las claves para salir de esta emoción tóxica.

11-La Angustia: 

Esta emoción te puede producir malestar, depresión y te mantiene en la queja y el dolor. La angustia se refleja en el cuerpo en forma de dolores de cabeza, de estómago, etc.. limitándote  y condicionándote a cada paso que quieras dar.

12-El Victimismo: 

El victimismo te lleva a la autocompasión y te cierra las puertas para que tomes el control de tu vida y encuentres las fuerzas necessarias para resolver o enfrentarte a las dificultades. Hay personas que usan el victimismo para dar pena y lograr que el otro haga lo que ellos quieren.

13-Los Celos: 

Detrás de los celos está el miedo a perder lo que tenemos. Es una de las emociones más peligrosas y destructivas, relacionada en un alto porcentaje con la violencia de género. La persona celosa suele ser controladora e insegura. Si te concedes el permiso de tener, perderás el miedo a perder y así podrás controlar tus celos.

14-La Vergüenza: 

Es una de las emociones que más nos limitan en la vida. Dejamos de hacer cosas debido a ella. Te aleja de tus sueños y te hace sentir que  no vales. Deberás aprender a dar pequeños pasos para eliminar esta emoción, quitarle fuerza, y que saques todo el potencial que llevas dentro.

15-Rechazo: 

La persona que sufre rechazo emocional es porque siempre busca la aceptación de los demás en cada paso que desea dar. Busca validar sus acciones en las opiniones que los otros tengan sobre ella. Le convierte en una persona hipersensible y débil ante la opinión de los otros. Deberás quererte un poco más, valorarte y darte cuenta que eres un ser único y que cuando te des cuenta que disfrutar de la vida es más importante que las opiniones de los demás, habrás trascendido esta emoción.

 

Fuente: Emociones Tóxicas de Bernardo Stamateas

Redacción y Adaptación Instituto Draco

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Extraido de www.institutodraco.com

 

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Quién quieres ser y cómo conseguirlo

Llegué a Chile hace más de dos años, tras aceptar la oferta de expatriación a Chile que le hicieron a mi marido y yo, que soy una novelera y todo lo que suene a aventura me apasiona, dejé aparcada por un momento mi carrera profesional….

Aterricé con toda mi vida a cuestas, como un caracol, con el reto de empezar desde cero y reinventarme teniendo que poner en práctica todos los consejos que solía dar como responsable de RRHH a muchos estudiantes universitarios sobre salidas profesionales:

“¿Qué harías con tu vida si tuvieras tiempo y dinero ilimitados?” les preguntaba. Creo que hay que optar siempre por lo que te haga feliz porque sólo hay una vida, con una faceta personal y otra profesional, pero solo es una.

Tras dar algunas vueltas sobre dónde volcar mis energías y mis 15 años de experiencia en RRHH y comunicación, y dudar mucho entre emprender o incorporarme en una empresa en Chile me decidí por lo segundo tras hacer este curso de Hello!Creatividad sobre marca personal que me ayudó mucho a poner sobre el papel lo que ya sabía. Salió algo así (siempre me gustó dibujar…).

Tras ese análisis me incorporé a una consultora global de talento que ofrece servicios de Executive Search y de gestión de personas, donde puedo conocer gente, investigar, aprender, conocer más a fondo el mercado Chileno, aportar soluciones creativas, escribir artículos para HR Connect, impartir algún curso y, en definitiva, poner en marcha aquellas cosas que me apasionan; las personas, la comunicación, la formación y la gestión del talento.

Tras mi periodo de reinvención, adaptación a un ecosistema desconocido, establecimiento de metas y de los pasos marcados hasta alcanzarlas, de alguna equivocación y de grandes aciertos os dejo algunos consejos para que definir “quién quieres ser y como conseguirlo”:

  1. CONÓCETE A TI MISMO.

Tómate un tiempo para ti. Pocas veces dedicamos tiempo a mirarnos a nosotros mismos. Se lo dedicamos a desarrollar nuestras habilidades, hacemos cursos, leemos artículos, pero, si no somos capaces de conocer cómo influyen en nuestro estado de ánimo los factores externos (conciencia emocional), si no somos conscientes de nuestras fortalezas y debilidades (auto-evaluación), si no confiamos en nosotros mismos (si no lo haces tú, nadie más lo hará), será muy difícil que podamos tener éxito en nuestras relaciones con los demás ya que, primero, debemos tenerlo en nuestra relación con nosotros mismos.

Haz esa labor de autoconocimiento y, una vez que te hayas conocido bien a ti, a tus valores y a tus expectativas, ¡es el momento de marcarte una meta!.

“De todos los conocimientos posibles el más sabio y útil es conocerse a uno mismo” William Shakespeare.

  1. MÁRCATE UNA META:

Cuando pregunto en las entrevistas por el proyecto profesional ideal, por la carta a los reyes magos o al viejito Pascuero, pocas personas son capaces de definirlo. Si no sabes lo que quieres es difícil que puedas conseguirlo… Se lo explica muy bien el gato de Chesire a Alicia…

Las personas de éxito visualizan los resultados antes de ir a por ellos. Así que, marca tu objetivo, cual puede ser el gap para alcanzar esa meta y, ¡a por ello!.

Lo primero que hay que hacer para alcanzar tus objetivos es… ¡SABER CUALES SON!

  1. ¿CÓMO CONSEGUIRLO?

Ya tenemos el objetivo, pues listo, a trabajar en los pasos necesarios. Sé proactivo y optimista, las cosas no suceden solas, hay que ir a por ellas. Si sabes lo que quieres puedes conseguirlo. Cada día tienes una oportunidad de oro para hacer algo diferente, o para seguir haciendo lo que te gusta.

Contacta con otras personas que trabajen en esa posición ideal, que representen aquello a lo que te quieres parecer. Y… ¡cópia! Pregunta, investiga y actúa.

Como dice Emilio Duró, se aprende por imitación. Por eso hay que ser brillante y entusiasta porque, una vida sin pasión no merece la pena.

No vale con motivarse, también hay que ponerse en forma.

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ADOLESCENCIA: Enfócate en sus fortalezas

«Siempre he tenido malas partidas en las carreras. Aún no soy muy bueno en eso, pero mi Coach (Glen Mills) me ha dicho que la mejor parte de mi carrera son los últimos 50 metros, así es que debo focalizarme en aumentar mi velocidad en esta etapa.» Usain Bolt, récord mundial de los 100 metros planos.

 Este 15 de julio se celebra el día mundial de las habilidades de la juventud, declarado por la Naciones Unidas para crear conciencia de la brecha que existe entre las capacidades y habilidades de los jóvenes y lo que requiere, el cada vez más cambiante e incierto mundo laboral. Es un llamado a hacer esfuerzos para que haya una adecuada transición hacia el mundo del trabajo desde la educación.

Este tema es muy relevante dado que el trabajo, después de terminar la educación formal, es la actividad en la que pasamos la mayor parte del tiempo, y puede ser una fuente de enorme tensión, cansancio y aburrimiento, o de satisfacción, logro y bienestar.

¿De qué depende? En gran medida de ser capaces de encontrar una vocación y poder desarrollarla en una actividad que se adecúe a las propias capacidades. Las personas podemos obtener un inmenso placer si tenemos la posibilidad de usar nuestras fortalezas.

A los adolescentes, y hoy día a los millennials, se les critica frecuentemente por ser desmotivados, sin objetivos, poco comprometidos e involucrados. Una encuesta de la Gallup a estudiantes universitarios en el mundo reveló que sólo un tercio cree que se graduará con las habilidades y el conocimiento necesario para ser exitoso en su trabajo. Somos los adultos los llamados a preguntarnos ¿qué papel tenemos en el despertar de la motivación de los adolescentes a nuestro alrededor?

Según nuevos hallazgos de la neurociencia, el cerebro en la adolescencia estaría, más que en cualquier otra etapa, apto para la motivación y la innovación. Uno de los sistemas que se ve alterado en esta etapa, es el circuito de la recompensa, donde se ha visto que ante una actividad placentera o novedosa, el cerebro adolescente produce niveles de dopamina mucho más altos que el cerebro infantil o adulto. Esto explicaría por qué un adolescente apasionado puede cambiar el mundo. Sin embargo, también tiene un riesgo, efectivamente hay actividades placenteras que son dañinas, como las drogas, el alcohol, la pornografía, etc. La clave está entonces en que debemos guiar al adolescente a encontrarse con actividades que le den alta satisfacción y que lo enfoquen en una dirección positiva.

La ecuación no es difícil, ¿cuándo uno se motiva? En el ejercicio de las propias fortalezas. Entonces la primera tarea de los padres de adolescentes es ayudarles a ellos a reconocer sus fortalezas. Esto no es tan fácil, especialmente en un mundo donde se valora poco la originalidad, hay estándares de logro muy rígidos y una competencia mal entendida, que lleva a muchos padres a proyectarse en los hijos, impidiéndoles un adecuado proceso de individuación.

Un ejercicio que puede ayudar para empezar es imaginar a tu hija o hijo feliz hoy. ¿Qué está haciendo? ¿Dónde y con quién está? Luego, imagina a tu hijo en su máximo esplendor en la adultez. ¿Dónde lo ves? ¿Qué estará realizando? Entre ambas visualizaciones, ¿Ves un hilo conductor?

Las fortalezas, son capacidades innatas de las personas, que se pueden observar desde la niñez. Según la evidencia de la psicología positiva, las personas que usan sus fortalezas y se enfocan en crecer en ellas, más que en cambiar o mejorar lo que les falta, florecen y logran altos niveles de desempeño. Usain Bolt es un buen ejemplo de ello. El foco de su coach lo ha hecho alcanzar lo más alto, no tratando de corregir lo que hace mal, sino sacando el máximo provecho de lo que naturalmente hace bien.

Entonces, ante todo atrévete a descubrir y reconocer las fortalezas de tu hijo o hija. Si, hay que atreverse, arriesgarse, por que esto va contra la creencia, muy arraigada, de que educar es corregir, lo que implica una mirada hacia lo negativo. Trata de cambiar la mirada en primer lugar. Haz el ejercicio cada día de encontrar, al menos dos cosas positivas en tu hija o hijo, y pasa por alto lo negativo.

Luego es necesario, para que puedas ser un buen guía, apreciar esas fortalezas. Exprésale cuánto valoras esos aspectos positivos y no dejes que la crítica se cuele. Hay que empezar a tener conversaciones con ellos acerca de lo que los motiva, aquello para lo cual creen que tienen habilidades, escucharlos y ayudarlos a pensar cómo pueden usar esas habilidades de mil maneras.

También es importante darles las oportunidades de usar esas capacidades. Y no es necesario hacer cosas extraordinarias o costosas. Si es creativo, dale la posibilidad de ayudar a encontrar soluciones cuando tengan problemas en la casa. Si tiene sensibilidad social, apoyarlo en sus iniciativas, no tener miedo. Si goza con el deporte, acompañarlo a su competencias. Si tiene habilidades manuales pedirle ayuda. Si le gusta enseñar, que le pueda ayudar a un hermano o compañera. Si quiere buscar un trabajo o tiene una iniciativa personal, darle apoyo e involucrarse. Mientras más conectado esté un adolescente con el ejercicio de sus fortalezas, más experiencias de satisfacción tendrá y surgirá muy pronto una mayor claridad en relación a la vocación. También tendrá una mente más abierta y flexible para entender que ésta no es lo mismo que una carrera, ampliando así las posibilidades para sus futuros estudios.

Si nos preocupáramos más de reconocer las fortalezas de nuestros hijos, que en sus resultados académicos, tendríamos muchos adolescentes motivados, con objetivos a largo plazo y con más herramientas para transitar hacia el mundo del trabajo en la adultez. Cuándo hay una meta, es mucho más fácil encontrar los caminos. Cuándo conoces tus fortalezas, es mucho más fácil recorrer esos caminos.

En el siguiente link, se encuentra un excelente cuestionario para descubrir las fortalezas personales.

Además en agosto ofreceremos dos talleres relacionados con el descubrimiento de la vocación. Uno dirigido a adolescentes desde los 15 años, DESCUBRE TU VOCACIÓN Y ALCANZA TUS SUEÑOS, y el otro a padres de adolescentes, CÓMO AYUDAR A TU HIJO A DESCUBRIR SU VOCACIÓN Y ALCANZAR SUS SUEÑOS. 

Alejandra Ibieta I, 

de AMA Consultora Parental

Articulo extraido de www.talleresama.cl

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La marca personal en RRHH: Buscando Huellas

Tras diez años en RRHH en un despacho de primera línea en España, Cuatrecasas, me vine a vivir a Chile. Dos años más tarde sigo manteniendo mucha relación con mis compañeros, con mis jefes (en una firma de abogados hay muchos muchísimos jefes) y con muchos socios, y os puedo asegurar que nadie echa de menos mis conocimientos técnicos, porque quien me sustituyó probablemente tiene la misma (o probablemente mejor) capacidad técnica. Lo que echan de menos es mi conocimiento de cada persona del equipo, mi implicación con ellos, sentirse escuchados y poder charlar conmigo siempre para contarme sus preocupaciones o sus éxitos, mi capacidad para relativizar con humor y ayudarles a solucionar sus problemas siempre con una sonrisa.

Nadie se va a acordar de tus excel sino de la huella personal que dejaste, esa huella es tu marca personal, y es insustituible.

Las empresas, además de un perfil técnico, que se puede aprender, buscan personas.

En mis 17 años de experiencia levantando perfiles con diferentes empresas, en diferentes tipos de organizaciones y de industrias, desde el lado de la gestión de RRHH y desde el lado de head hunting, puedo afirmar que todos buscamos lo mismo en un profesional que se integre en nuestro equipo, con matices técnicos en función de la posición y de la industria y competencias o habilidades adicionales en función de la responsabilidad a asumir, pero con unas características comunes:

Buscamos personas que se impliquen, que tengan ganas de aprender, que sean proactivas y no se queden sentadas esperando a que les digan lo que tienen que hacer. Ilusión, motivación, capacidad para comunicarse, que sepan exponer sus puntos de vista y escuchar y entender los del otro (empatía) y que sepan integrarse en cualquier equipo. Personas que disfruten con lo que hacen y lo transmitan. Y buscamos sin duda personas con objetivos claros, que sepan cual es su meta y tengan clara cual es su seña de identidad.

Desde mi punto de vista lo que diferencia a un candidato del resto es su perfil personal, su huella dactilar.  Por ello es muy importante el autoconocimiento, pararse un poco a reflexionar qué es lo que tenemos nosotros que nos diferencia del resto y saber ponerlo en valor (y todos tenemos algo que nos hace diferentes de los demás).

En una dinámica de grupo, por ejemplo, donde valoras a varios candidatos para una misma posición, normalmente les pides que se presenten en un par de minutos, lo normal es que todos sigan la corriente al primero y reproduzcan un mismo patrón de respuesta: “Soy Elisa, estudié derecho en la Católica y soy asociada del área mercantil en XXX” esto no aporta nada más allá de lo que hemos leído en el CV, no habla de ti, ni deja huella.

¿Qué tenemos que marca la diferencia con el resto? No hace falta tener superpoderes, se puede poner en valor algo tan sencillo como viajar: “me encanta viajar, soy una persona dinámica y curiosa y me apasiona descubrir lugares nuevos, conocer personas distintas y explorar posibilidades” o cocinar “me gusta la cocina, porque te permite experimentar, probar nuevos sabores y compartir con tus amigos”…

En el curso de acogida de las nuevas incorporaciones siempre les decía lo mismo “No queremos acelgas”, y una acelga es esa persona que llega a una organización y se sienta a esperar a que le digan lo que tiene que hacer. ¡No seas una acelga! Hay que moverse, no tener miedo a preguntar, llamar a las puertas, proponer ideas, sonreír y disfrutar porque no hay una vida profesional y una personal que transcurran en paralelo, solo hay una vida y hay que vivirla al máximo cada día en todas sus facetas.

Pregúntate quién quieres ser, pregúntate ¿Qué harías con tu vida si tuvieras tiempo y dinero ilimitados? y hazlo, solo depende de ti porque la suerte…es cuestión de insistencia y, como decía Walt Disney “Si lo puedes soñar, lo puedes hacer”. ¡A por ello!

A continuación 3 pasos para comenzar a trabajar tu marca personal:

  1. ¿Qué te define? ¿Con qué palabras te definirían tus compañeros, tus amigos o tu familia? Steven Covey hacía un ejercicio, un poco tétrico, pero muy interesante: Define 4 personas clave para ti que representen diferentes aspectos de tu vida: Padre, amigo, jefe, hijo por ejemplo. Y piensa que te gustaría que dijesen de ti en tu funeral… ¿Cuál es esa huella que quieres dejar en la vida? ¿Cómo lo lograrás?
  2. Ya tenemos nuestra marca, ahora ¿Cuál es el objetivo? Piensa qué quieres conseguir, siempre pregunto en mis entrevistas: Si yo te dijera que te voy a dar un proyecto con todo lo que tú me pidas, ¿qué me pedirías? A todos los niveles, ¿qué tiene que tener una organización para que estés al 200%? Escribe tu carta al Viejito Pascuero. Ten claros tus objetivos e ideales, y ve a por ellos. Las personas de éxito siempre tienen su fin en mente y visualizan los resultados antes de ir a por ellos.
  3. Comparte tu marca personal, ¡no te la quedes solo para ti! Desarrolla tus fortalezas, lee, participa en RRSS, comparte artículos relacionados y, coméntalos. Aporta en las reuniones en aquello que haces bien e involúcrate en proyectos donde aportes valor.

Takeaways: No basta tener una huella dactilar, todos la tenemos. Hay que saber cuál es tú huella profesional, qué puede aportar a un equipo y cómo hacer que los demás la conozcan.

 

blanca_rodriguez_ackermannBlanca Rodriguez Senior

Manager Ackermann

International Chile

Conoce a Blanca aqui

Articulo extraido de www.hrconnect.cl

Foto Portada: Vector de Fondo creado por freepik

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Todo aquello que nos hiere, también nos fortalece

La vida está llena de obstáculos y decepciones. Las cosas no siempre marchan como lo deseamos o como lo habíamos planeado y esta incongruencia entre los hechos y las expectativas personales puede generar frustración y tristeza.

El budismo es claro en esto: el origen del sufrimiento es el deseo. Para los occidentales, sin embargo, puede ser más difícil asimilar el desprendimiento material y emocional con la misma naturalidad que para los orientales, especialmente porque nos vemos invadidos por una cultura de consumo y posesión.

La mirada superficial que aplicamos en Occidente a los eventos de vida traumáticos hace que nos perdamos gran parte de las enseñanzas que cada experiencia, sobre todo las más dolorosas, guardan para nosotros.

Nos centramos únicamente en el dolor, en la desilusión, en el sentir de la herida abierta pero no en el inmenso valor que tendrá la cicatriz una vez haya sanado.

El escritor William Shakespeare se refiere del siguiente modo al ejercicio de develar lecciones de vida donde sólo parecen haber tragedias:

“Dulces son los frutos de la adversidad que, semejante al feo y venenoso sapo, lleva en la cabeza una joya preciosa”.

De este modo hemos de aprender a contemplar los momentos difíciles, los cambios inesperados de rumbo, las desilusiones, los amores que no pudieron ser y las despedidas dolorosas: como un fruto latente, una lección de vida que resplandece como una joya preciosa.

El sendero de la resiliencia

La Asociación Americana de Psicología (APA) nos habla de la resiliencia como el proceso de adaptación que nos permite sobreponernos a las adversidades y los eventos traumáticos, como la muerte de un familiar o el rompimiento de una relación amorosa.

La resiliencia no es un super poder ni un privilegio reservado para los grandes maestros espirituales: todos somos capaces de recuperarnos emocionalmente de las dificultades. Lo que marca una gran diferencia es la disposición que tengamos a pensar, creer y actuar a favor de la resiliencia.

En otras palabras: ser una persona resiliente es una decisión que involucra una forma de persona, un conjunto de creencias y una forma de comportarnos.

Factores que influyen en nuestra capacidad de ser resilientes

La APA menciona un elemento clave que guarda relación con nuestra capacidad de ser más o menos resilientes: las personas que nos rodean.

Nunca ha sido un secreto que el tipo de gente del que nos rodeamos influye en los hábitos que adoptamos e incluso en la imagen que conformamos de nosotros mismos. Cuando se trata de resiliencia, contar con relaciones interpersonales que sean modelo de amor y confianza fortalece nuestra capacidad de resurgimiento.

Además, algunas prácticas asociadas con la resiliencia son:

  • Hacer planes con bases realistas y seguir pasos concretos para cumplir nuestros objetivos.
  • Desarrollar una visión positiva de nosotros mismos y confianza en nuestras fortalezas y destrezas.
  • Estar abiertos a comunicarnos con los demás, compartir nuestras ideas y sentimientos y recibir apoyo de otras personas para resolver problemas.
  • Fortalecer nuestra capacidad para lidiar con sentimientos fuertes e impulsos a través del diálogo interno con nosotros mismos.

Aprendiendo a ver el arcoiris después de la tormenta

Incluso los eventos de vida más dolorosos representan una oportunidad invaluable para crecer espiritualmente y fortalecer nuestro amor propio, pero esto implica que tomemos una decisión clara: aprender de nuestro pasado.

Tomar esta ruta no siempre es fácil, ya que aprender del pasado implica asimilar que ha quedado atrás, que somos personas distintas y que la vida continúa.

Algunas estrategias útiles para aprender a ver la belleza en los cambios y apreciar la virtud detrás de las nubes negras son:

1.Aceptar que el cambio forma parte de la vida. La naturaleza misma es un ejemplo del eterno devenir necesario para que exista un equilibrio sano en el mundo.

Una vez que hayamos decidido visualizar el cambio como una metamorfosis evolutiva y no como una condena, dejaremos de sentirnos víctimas de nuestras circunstancias y podremos enfocarnos en las oportunidades que acompañan a todo cierre de ciclo.

2.Crear nuevas conexiones. No solo con personas completamente nuevas, con gustos e intereses distintos, también es positivo conectar con aficiones que hayamos dejado a un lado o con actividades que siempre hemos querido explorar.

El negativismo que sobreviene con las adversidades es peligroso: nos aprisiona en lamentaciones constantes y pensamientos negativos. Salirse de esta zona de peligro y reencontrarse con el milagro de la vida a través de experiencias nuevas nos ayuda a superar las dificultades y asumir un nuevo comienzo.

3. Negarse a ver las crisis como un amontonamiento de problemas. Las crisis no son más que creencias que se han dado encontronazos con una pared de eventos inesperados.  

Gran parte de las experiencias de sufrimiento que vivimos se deben a nuestra obstinación, a nuestra terquedad por negarnos a aceptar que la vida gira en un eterno renacer y que no podemos controlarlo todo.

Desentiéndete de la responsabilidad ficticia de llevar el mundo sobre los hombros. No te culpes, no te flageles, recibe con el asombro de un niño cada cambio que se presenta en tu vida y conviértete con ilusión en el arquitecto de una nueva obra.

No eres una víctima de las adversidades, eres un alumno digno y capaz en el camino a convertirse en un maestro de vida para otros.

Refuerza esta lectura con las guías prácticas , del reconocido psicólogo y escritor Walter Riso

 

Escrito por: Editorial Phronesis

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Referencias: Guías prácticas de Walter Riso 

 

Foto portada:Designed by Freepik

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