¿Donde van a morir los pájaros?

Las emociones son respuestas físicas e instintivas ante estímulos externos, programadas en nosotros a lo largo de millones de años de evolución. Son irracionales, pues no se generan en el neocórtex como los pensamientos conscientes, el razonamiento y la toma de decisiones, sino que en un sistema separado llamado sistema límbico, que es como su centro procesador. En sicología, se ha estudiado la existencia de cuatro a seis emociones básicas y hasta más de veinte categorías distintas. Y aunque es prácticamente imposible hacer un listado exacto, he aquí algunas: la tristeza, la ira, la repulsión, la sorpresa, el miedo y la alegría. Pero existen varias otras más complejas, tales como la desilusión, la melancolía, el asombro e incluso la fascinación. Los sentimientos, por otro lado, son asociaciones y reacciones que se producen en nuestra mente frente a determinadas emociones. Ellos difieren de persona a persona, pues son producto de la experiencia adquirida a través del tiempo, del aprendizaje y temperamento. Así, frente a idéntico estímulo emocional, los sentimientos de dos individuos pueden ser muy diferentes.

Quiero invitarles, entonces, a leer uno de mis cuentos y jugar a identificar emociones y sentimientos, a ver qué sucede.

¿DÓNDE VAN A MORIR LOS PÁJAROS?

Los pájaros son como peces, surcan el cielo a toda velocidad para luego zambullirse en el jardín. Y parece que nadaran, sobretodo los zorzales. Un aleteo y pausa, un aleteo y pausa, hasta que aterrizan sobre el pasto creyéndose los dueños del lugar, pues como capitanes de puerto, corretean con sus gritos a unos y desafían a otros. Aún así, los pequeños chercanes se las arreglan para evadirlos, instalándose todos los años en la casita entre las hojas del magnolio. La llenan de ramitas que se asoman por el agujero de entrada, tan finas como sus propias patas, y se paran vigilantes en un gancho del árbol. Luego vuelan hasta la punta del techo deteniéndose ahí, miran hacia la izquierda, hacia la derecha y girando en el aire, se meten para adentro. Otros se visten de monjas, son grises con un velo blanco y hasta Octubre estuvieron dando picotazos en la ventana cortejando a su propia imagen. Yo diría que les dio buenos resultados, pues hicieron sus nidos en la enorme buganvilia. Ayer me acerqué, sigilosa, apenas pisando para no meter ruido. Me agaché por debajo de sus floridos ganchos rojos, hasta entrar al túnel de ramas y espinas, buscando con la mirada de dónde venía ese, a ratos incesante, piar agudo. Que sorpresa fue ver que un polluelo estaba de pie, erguido en el borde del nido, derechito, casi marcial, mirando hacia adelante sin moverse. Y sentí un enorme deseo de tocarlo, aunque fuera un imposible. Pero sólo permanecí atenta, aguantando la respiración a ver qué pasaba. Que difícil no moverse, estar ahí apenas, casi levitando, tratando de no pensar siquiera por si un pensamiento ruidoso lo pudiera asustar. Es que los pensamientos se cruzan por la mente como aviones fuera de control, como ideas que se estrellan en la frente explotando en mil colores. O tal vez son imágenes que viven ahí dentro, esperando su turno para aparecer como fantasmas, y suenan, retumban, y yo lo que menos quería era espantarlo. Como pude, me agaché más aún y me atreví a acercar mi mano al nido, poco a poco. Estiré el dedo índice y, muy lentamente, llegué al borde. El polluelo no se movía, no pestañeaba. ¿O estaría durmiendo, como los peces, con los ojos abiertos? Finalmente, lo toqué. Acaricié su pecho de arriba a abajo, sintiendo sus frágiles huesos y la suavidad de sus plumas. El seguía en posición firme, cual guardia del Palacio de Buckingham, mirando al frente, sin prestar la más mínima atención a esta turista de jardín. Y sentí el calor de su cuerpo, rogando que mi osadía no le fuera a dejar algún trauma, nunca se sabe. Pensé que el corazón se me iba a salir del pecho cuando me alejé en silencio, preguntándome dónde van a morir los pájaros, dónde terminan sus cuerpos a la hora de partir.

Así pasaron los días hasta que una mañana supe la respuesta, al ver a un zorzal joven que yacía muerto al final de la escalera. Los ojos siempre abiertos, las alas un poco lacias, las plumas de la cabeza medio revueltas como si hubiera habido una batalla. Los zorzales son grandes, incluso cuando polluelos, de modo que no se si este volaba siquiera. Tal vez murió de un susto al caer de su nido. No había sangre, no había testigos. O quizás el hambre lo hizo saltar al vacío, resultando en un salto de fe que salió mal. A lo mejor era un zorzal inexperto explorando el mundo a pie, con el deseo de acabar con la soledad de un nido que había dejado de ser visitado por los padres. Cualquiera que haya sido el motivo, ahora sé dónde van a morir los pájaros: terminan en el suelo, como el sentimiento.

Myriam O – Artista multidisciplinaria (conoce mas de ella aquí)

 

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Paradojas de la vida

Hoy una vez más la vida nos enseña de paradojas. En un mundo cada vez más individualista y competitivo, nace la necesidad obligada de conectarse con lo esencial. Hoy es el Universo, Dios o como quieras llamarle, es el que nos llama a frenar, a detener y a mirar hacia el interior. Y entonces nacen infinitas paradojas:

Cuando pensabas que la tecnología era un monstruo que nos estaba comiendo, te das cuenta que no es ella el monstruo sino nosotros. Dándonos ella misma (a esa que teníamos vetada) la oportunidad única de poder conectar, hacer comunidad y acercarnos con nuestros seres queridos y con el mundo. Hoy es esta herramienta que finalmente aprendimos a usar con un distanciamiento obligado, la que nos regala la posibilidad de compartir, hacer deporte, reírnos y aprender.

Cuando pensabas que el mundo iba más rápido de lo que podías soportar y pedías a gritos una pausa que no existía, el universo nos viene a mostrar que podemos cuidarnos parando, frenando nuestro hacer para enseñarnos a estar con otros…..aislados pero por primera vez conectados desde lo más profundo del corazón.

Cuando pensabas que el tiempo en familia y el hacer estaban equilibrados, vienen nuevamente a mostrarte que lo esencial está en los vínculos, en nuestra familia y que nunca es suficiente…..que el regalo de estar juntos es infinito y que por mucho que intentes equilibrar, te das cuenta de lo importante cuando paras, te conectas y lo vives.

Cuando pensabas que tenías los planes y el futuro bajo control, una vez más la vida y el universo te muestran tus límites, tu vulnerabilidad y tu fragilidad, poniéndote en pausa para que puedas nuevamente tomar perspectiva de que lo único seguro que hoy tienes es el HOY.

Cuando pensabas que te conocías, que meditabas y que tenías tu norte claro, nuevamente esta pausa obligada viene a mostrarte que conectarte con tu interior es indispensable y nunca suficiente. Te enseña una vez más que el ocio es un regalo y que tus necesidades básicas están suplidas, porque tienes un techo y una familia.

Cuando pensabas que tenerte a ti era suficiente para seguir viviendo….una vez más nos muestra la tierra que somos un colectivo y que estamos todos unidos. Que todo lo que yo decida impacta en la vida del otro, así como ese otro impacta en mi vida.

Es extraño y paradójico sentir que en estos días he logrado agradecer y apreciar las cosas simples: despertarme sin apuros, tener tiempo para leer, jugar con mis niños, hacer deporte con mi marido, hablar con mis amigas por videollamada, escuchar el viento, ver películas, escribir, cantar a todo pulmón, reírme de lo paradójico, respirar profundo y agradecer por ese respirar.

Sin duda estamos en una situación desafiante, dura y llena de incertidumbre….y la simple paradoja que me regala la vida hoy es que me siento más acompañada que nunca, que veo más generosidad y comunidad que nunca en las redes sociales, y que me siento útil y ayudando al estar en casa….¿que más se podría pedir? Cuando te das cuenta que tu mejor ayuda al mundo y a la comunidad es quedándote en TU mejor lugar….es simplemente impactante. Y donde además hoy el Universo te da la oportunidad de poder construir y crear un HOGAR lleno de vínculos y conexión en tu casa.

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María José Lacámara – Conoce más AQUI

joselacamara@gmail.com

Instagram: @joselacamarapsicologa

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Frena la curva

Para mi todo lo que está pasando hoy es la forma que tiene Dios o el Universo de frenarnos. De frenarnos y detenernos forzadamente a reflexionar: para poder volver a lo esencial, para conectar con nuestra familia y para por fin poder darnos cuenta de ese mensaje que hoy está más claro que el agua, acá TODOS co-existimos. Lo que yo decido afecta directamente en la vida de un otro.
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Espero que hoy podamos decidir conscientemente por la vida, por cuidar a esos que si están en grupos de riesgo, por cuidarnos entre todos y ser solidarios. Ser solidarios ya sea en la manera de comprar, en salir a carretear, en no dejar a nuestros papás cuidando a nuestros hijos o en no sacar a nuestros niños a plazas públicas, cines, malls o casas de amigos. Necesitamos frenar la curva de contagio, pero por sobretodo necesitamos construirnos y cuidarnos como COMUNIDAD. Estamos TODOS juntos en esto, y lo que hoy decides o decido impacta directamente a los que nos rodean.

Esta es también una tremenda oportunidad para nuestros hijos de aprender que la vida es prestada, que todo lo que eligen implica a un otro y que existen tiempos donde no todo es inmediato y no pasa por nuestra decisión.

Este tiempo también los llevará a ellos descubrirse en el aburrimiento y hacerse cargo de sus procesos de aprendizaje escolar. Todo depende de el significado y el sentido que le demos a esta FRENADA forzada. Si tu le das sentido y significado, se lo dará tu hijo, tu señora, tu mamá, tus amigos y así estaremos contagiando. Y no estaremos contagiando un virus sino el significado y el sentido de vivir en COMUNIDAD. .

Esta es también una frenada que implica revisar nuestros valores, repensar en la empatía y conectar con lo esencial de lo que queremos construir para nuestras vidas. .

¡Solo espero que todos lo tomemos en serio! ¡besos y abrazos virtuales para todos!! …. ¡porque pucha que hacen falta cuando uno ya no los tiene!

Yo por mi parte estaré atendiendo vía video llamada! Sumando un granito de arena a este inmenso universo que nos DETIENE. 

María José Lacámara – Conoce más AQUI

joselacamara@gmail.com

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15 Tips para la Vida

Nadie nace con un manual de instrucciones para prepararse para la vida. Ya nos gustaría, pues nos ahorraríamos muchísimos problemas, decepciones, momentos de tristeza o ansiedad.

En este post te compartimos unos tips para que te mantengas optimista y con fuerza para afrontar cada día los retos que se te presentarán.

 

15 TIPS PARA LA VIDA

1-No tomes ninguna decisión cuando estés enfadado

Ni digas nada de lo que te puedas arrepentir. Cuando estamos enfadados muchas veces no vemos las cosas con claridad. Es mejor tomarse un tiempo y esperar que nuestra mente se calme para poder ver las cosas con otra perspectiva.

2-Sé tú mismo

Con tus rarezas o tus exentricidades. No hagas lo que hace la masa. Si tienes una idea defiéndela y actúa en coherencia.

3-Acéptate tal como eres

Ámate tal cual, con tus defectos y virtudes. Nadie es perfecto así que no busques la perfección en ti, simplemente intenta ser mejor persona.

4-Sigue a tu corazón más que a tu razón

¿Te suena la frase “El corazón nunca se equivoca”? Pues es cierto, llámale corazón, intuición, verdad universal o lo que quieras. Cuando te encuentres en un dilema y no sepas por donde salir, sigue a tu corazón y habrás acertado.

5-Llena tu mente de pensamientos positivos

Si te encuentras pensando negativamente intenta revertir tu estado con frases positivas o motivadoras. Mientras más

6-Habla menos y escucha más

Aprende a escuchar a los demás. Si eres de los que habla mucho de sí mismo, puedes llegar a aburrir a las otras personas. Deberás aprender a escuchar a los demás. Te sorprenderás lo mucho que puedes aprender con este simple gesto y además todos querrán estar contigo.

7-Sonríe más

Sonreír incluso sin motivo alguno te ayudará a ponerte de buen humor, a llenarte de autoconfianza, liberarás serotonina y afrontarás tu día con optimismo. Si siempre llevas una sonrisa te será más fácil contagiar a otros de tu buena vibra.

8-Pasa más tiempo con las personas que te hagan crecer

Es muy importante estar rodeado de las personas adecuadas. Aquellas que nos hacen sentir bien, nos ayudan a crecer profesionalmente o como individuos. Son las personas de las que siempre puedes aprender algo nuevo y que te llenan de alegría y positivismo.

9-Deshazte de todo lo que no necesitas

Intenta reducir al máximo las ataduras a las posesiones. No te sientas esclavo de lo material. Regala a una organización o a cualquier persona que conozcas todo aquello que no uses. Otras personas pueden necesitarlo y le darás otra vida a esos objetos.

10-Cuida tu salud

Cuida tanto tu mente como tu cuerpo. Con una mente sana en un cuerpo enfermo no llegarás muy lejos y viceversa. Haz ejercicio, medita, baila…cualquier cosa que te ponga en movimiento. Cuida tu dieta y mantente hidratado. Cuida también tu apariencia física, tu autoestima te lo agradecerá.

11-No renuncies a tus sueños

Si tienes un sueño, ve a por él. No renuncies por el que dirán, ni permitas que te digan que no puedes, ni siquiera porque hayas fracasado una vez. Sigue intentándolo hasta que lo cumplas.

12-Mantén tu mente ocupada

Leer un libro, hacer puzzles, sudokus, o un hobby que te guste, mantendrá tu mente ágil y en buena forma. Además de aprender podrás evitar enfermedades mentales como la demencia senil o el alzheimer.

13-Aprende a perdonar

El resentimiento sólo trae dolor, rencor y enfermedades. Aprende a perdonar y serás feliz. No importa si la otra parte no tiene la razón, el perdón es para ti, para sanar, para ser feliz.

14-Aprende a controlar tus emociones

Tu felicidad sólo depende de ti y de nadie más. Si eres de los que te afectan lo que dicen otros o eres muy sensible a las críticas deberás aprender a sobrellevarlas y darte cuenta de que eres un ser capaz de desarrollar habilidades para convertir cualquier emoción negativa en positiva.

15-Pasa a la acción

Las ideas o proyectos no valen nada si no se ejecutan. Tanto si tienen que ver con tu vida profesional o personal. Un pequeño paso cada día te llevará a tu meta final.  ¡Inspírate y pasa a la acción!

 

Redacción Instituto Draco

www.facebook.com/InstitutoDraco

Extraido de www.institutodraco.com

 

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¿CUÁL ES TU OBJETIVO REAL?

¿Te has parado a pensar alguna vez en qué es lo que quieres de verdad en la vida? ¿En cuál es tu objetivo real?

Por mi experiencia con lectores y clientes, muchas, muchas personas no tienen realmente claro lo que quieren. Cuál es su objetivo real.

Y es muy importante, porque si no tienes claro lo que quieres de verdad, o si crees que quieres algo y no es así en realidad, puedes llevarte disgustos, acabar estancada e insatisfecha o “perdiendo el tiempo” como muchas personas me dicen.

Y es que hablamos de dos cosas distintas.

Por un lado, saber lo que quieres y por otro estar segura de que lo que quieres es lo que quieres de verdad.

Y hoy voy a hablar de este último punto.

 

Hablas conmigo y te pregunto y profundizo y te das cuenta de que no, no sabes lo que quieres, no lo tienes tan claro.

O te ayudo a ver la repercusión práctica y real de lo que quieres y te das cuenta de que no, no es lo que quieres de verdad.

Por ejemplo (y creo que lo he contado ya alguna vez…)

Hace tiempo, años ya, no sé donde leí de una familia o una pareja o una persona que se pasó un año en un velero (y aquí sustituye “velero” por Bali o viajar por el mundo o ir de mochilero o lo que sea que te llame la atención a ti...) y al principio me dije: “¡estaría genial hacer eso!

Y podría entonces haber pensado que eso es lo que yo quería y contratar a esa persona como mentora para que me enseñara a tener eso, a conseguir eso que ella tenía.

Hasta que lo pensé detenidamente…

Y me di cuenta de que en realidad no me apetecería nada pasarme tanto tiempo en un barco y tener que ir a lavandería a lavar la ropa o no sé dónde, y no volver a mi casa en mucho tiempo.

Además de muchas otras cosas que no me parecían muy atractivas…

Ahí me di cuenta que para mi (y tú puedes ser muy diferente) eso de pasarme tanto tiempo fuera de casa no me llamaba nada.

Yo prefiero viajar varias veces menos tiempo que desaparecer mucho tiempo. Me agobia solo pensarlo.

Y no me habría dado cuenta si no me hubiera parado a pensar en las repercusiones reales de eso que, en un principio, me resultó tan interesante.

Eso es lo que te planteo hoy que hagas.

Piensa en un objetivo que tengas claro o más o menos claro. O algo que envidies de alguien, que te llame la atención, que creas que te encantaría para ti.

Quizá estés pensando en lanzar tu propio negocio online y te llame la atención algún anuncio de un mentor o mentora que te enseña su vida siempre viajando o rodeada de lujo.

Quizá estés buscando ponerte en forma y te llama la atención el canal de alguien joven, delgada y super en forma…

Quizá… (Pon aquí lo que has visto y te ha llamado la atención).

Y ahora piensa detenidamente.

 

¿De verdad quieres tú eso? ¿Con todo lo que conlleva? ¿De verdad?

(Y esto no lo digo para quitarte la idea de la cabeza, a mí me parece perfecto lo que quieras y, de todas formas, da igual lo que me parezca, es tu vida).

 

La cuestión es que pienses: ¿quiero yo pasarme medio año viajando de país a país? ¿O a lo mejor prefiero quedarme aquí y viajar más veces más cerca?

O tener tiempo libre para ir a por mis hijos al cole, apuntarme a clases de baile y quedar con mis amigas…

Quizá lo que quieres es ponerte en forma con alguien que tenga rutinas para mujeres embarazadas o para personas muy ocupadas y con poco tiempo, o rutinas para gente que trabaje sentada gran parte del día o que tenga alguna lesión.

Hay vidas que son deslumbrantes y quedan bien en una portada y si la quieres a por ella.

Pero, ¿seguro que la quieres?

No te dejes llevar por el caparazón por muy bonito que sea.

Piensa qué vida quieres para ti. De verdad.

Cómo sería un día ideal para ti. Una semana ideal. Un año ideal. Pon tú los límites tan altos o tan bajos como quieras.

Por ejemplo, yo tengo clarísimo que quiero tiempo libre para poder irme a desayunar toda la mañana con una amiga si quiero. Para ir a buscar o a llevar mis hijos al cole o a sus actividades, para poder trabajar en otra cosa o apuntarme a clases de algo…

Quiero tener ingresos de sobra para viajar cuando me apetezca y donde me apetezca, ya sea aquí al lado o a la otra parte del mundo. Y no, no quiero estar viajando de un sitio a otro todo el año. Yo necesito volver a mi casa entre medias.

Cuando tienes esto claro en todos los ámbitos de tu vida: amistades, amor, familia, entorno, profesión, etc, te resulta más fácil tomar decisiones como:

¿A quién contrato para ayudarme? ¿A quién elijo como coach o mentora? ¿Qué libro, programa, curso, modelo quiero emular? ¿Qué oportunidades me convienen? Etc, etc.

Ya no te fijas en la portada sino en el contenido.

Quiero esto, ¿puedo tenerlo con ese trabajo, esa persona, esa relación…? Si es que sí, a por todas.

Y si es que no, a otra cosa mariposa.

 

No te imaginas la cantidad de tiempo y energía que ahorras cuando tienes claro lo que de verdad quieres y no te dejas distraer por portadas, brillos u otros destinos que en realidad no quieres.

Por eso es siempre la primera clase en mis programas, tanto en el de profesionales estancados como el de emprendedoras (porque saber cómo quieres que sea exactamente tu negocio o tu profesión y cómo encaja en tu vida es PRIMODIAL).

Así que si solo haces una cosa esta semana, ¡que sea esto! Ten claro cuál es tu objetivo real.

Cuéntame, ¿hay algo que te haya llamado la atención y al final hayas visto que en realidad no lo querías? Me encantará saberlo.

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¿CUÁL ES TU LUNA?

Esta última semana que pasó, se cumplieron 50 años desde que el hombre pisó la luna. Pudimos ver programas inéditos, relatos en primera persona e imágenes de algo único, histórico y grande para la humanidad.

Al ver las primeras imágenes de la Tierra desde la Luna, da una extraña sensación de lo pequeños que somos en esta inmensidad: recogimiento absoluto. Tendemos a pensar que somos el centro del universo, que el mundo gira en torno a nosotros cuando en realidad solo estamos inmersos en una órbita inimaginable de incertidumbre, inmensidad y vulnerabilidad. Cuánto cuesta a veces aceptar esta pequeñez. ¿Será acaso difícil de aceptar porque finalmente esta es MI vida y no quiero verla así de pequeña? ¿Qué tenemos que hacer para sentirnos grandes, importantes y únicos en esta inmensidad del universo?.

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Soy una convencida que para poder atesorar la importancia de nuestras vidas necesitamos tener claro nuestro norte, ese objetivo grande y único: nuestra luna. ¿Hacia dónde queremos llegar? ¿Qué recorrido necesitamos hacer para llegar a ella? ¿Cuál es el sentido que le doy a la búsqueda del camino que me llevará a ella? La vida solo deja de ser ínfima en esta inmensidad del universo cuando le damos sentido, cuando sentimos que nosotros mismos vamos camino a nuestra luna. A ese objetivo importante que nos hace vibrar, que nos genera disfrute y nos hace felices. No importa lo grande del universo, ni los misterios que esconde, necesitamos atesorarla, valorarla, agradecerla y quererla como tal… con su GRAN inmensidad y al mismo tiempo con el diminuto universo en el que orbitamos.

Neil Armstrong, logró sus sueños y llegó a la Luna, pero no fue solo su esfuerzo el que lo llevo a ese satélite. Miles de individuos, en su pequeñez, se juntaron para que este GRAN sueño ocurriera. Sin duda, fue un trabajo incansable de un equipo, que con perseverancia, trabajo duro, responsabilidad, miedo y compromiso lo lograron. Cada uno dentro de su vida encontró su norte y logró llegar a él con mucho trabajo y dedicación.

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Y entonces…¡Si el hombre pisó la luna!, nosotros podremos alcanzar la nuestra. Démosle sentido a eso que queremos, pongámosle la fuerza que necesita, seamos perseverantes y  seguro que con ese trabajo arduo, no solo llegaremos a ser felices, sino que probablemente lograremos tocar almas y corazones, y, finalmente, aportar al mundo desde NUESTRA vida. El universo es grande, pero nuestra vida lo es mucho MÁS.

No necesitamos ser Neil Armstrong o Presidente de los Estados Unidos para cumplir nuestros sueños, solo nos hace falta tener la convicción de que podemos llegar a ellos. Requerimos tener la claridad de trazar un camino, y la perseverancia para hacer incansables pruebas, aprender a caer y equivocarnos millones de veces para lograrlo. Necesitamos que nuestros seres queridos nos guíen y acompañen en el camino, porque sin ellos todo se torna mucho más difícil, sin sentido y cuesta arriba. Debemos abrazar y comprometernos a nuestro sueño y desafiarnos a cumplirlo.

Dejemos de hacer pruebas o simplemente pensar en un plan porque siempre existirán los: “y que pasa si…” o “cuando termine…podré..”. Entonces renunciemos a pensar, practicar o planear y vamos por ese sueño, por esa luna, por ese cambio, por eso que finalmente es lo que le da significado a nuestra vida. No lo soltemos, solo soltemos el miedo que nos impide avanzar. No dejemos que se escape, y hagamos que cada minuto y momento de esta vida cuente.

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En esta inmensidad del universo, solo depende de ti encontrar qué quieres aportar, y hacerlo. ¿Los sueños se hacen realidad? Sí!… con paciencia, templanza, perseverancia, responsabilidad, tolerancia a la frustración y equivocación, alegría, sentido y por, sobre todo, una cuota inmensa de trabajo duro y mucha, pero mucha convicción. El hombre llegó a la Luna… ¿ya sabes cuál es la tuya?

Yo ya voy camino a la mía…

Por ahora, tu solo “pregúntate si lo que estás haciendo hoy, te acerca al lugar en el que quieres estar mañana” (Walt Disney).

María José Lacámara – Conoce más AQUI

joselacamara@gmail.com

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El arte del buen amor en las familias. Las Constelaciones Familiares (VI Parte y ultima)

Algunos postulados de las Constelaciones Familiares como enfoque sistémico transgeneracional.
Al menos cuatro postulados psicológicos que, en nuestra cultura actual, muchas personas darían intuitivamente por ciertos, más por sentido común y experiencia de vida, que por otras razones empíricas estrictas, constituyen los pilares de las Constelaciones Familiares.

El primero: en la vida y en el cuerpo de cada persona se encuentra presente la huella, el eco y la resonancia de muchos otros, presentes o pasados, vivos o muertos, que nos conciernen o nos concernieron afectivamente: padres, abuelos, hermanos, tíos, hijos, parejas, exparejas, etc. Estamos unidos a ellos con una profundidad, un anillamiento y una sutileza más terca de lo que a veces desearíamos. Nos conviene experimentar nuestras raíces, y ser leales a ellas a través de nuestros desarrollos y nuestra alegría de vivir.

El segundo: somos mamíferos y, en consecuencia, nuestros afectos, nuestras buenas o malas relaciones, el lugar que tenemos respecto a los demás, y las vivencias expansivas de nuestro corazón en nuestros vínculos o sus contrarias de retracción, son determinantes en la trama de nuestra vida, en los guiones que nos dirigen, en la fuerza o debilidad para nuestra camino y en como construimos nuestro destino alegre o triste, feliz o desdichado. Tercero: vivimos en familias y sistemas que nos contagian con ideas, creencias y tareas que podemos aceptar o rechazar, pero que no podemos obviar. Bailamos las danzas de comunicación que conocen aquellos con los que nos criamos, y ahí hacemos aprendizajes afectivos y conductuales relevantes, que nos acompañarán el resto de nuestras vidas, si no trabajamos con ahínco y profundidad para transformarlos. Pertenecemos a estos sistemas, especialmente el familiar, y nuestra pretendida libertad individual se revela, demasiado a menudo, como ficción. Aunque no estemos dispensados de tomar responsabilidad por nuestra vida, inconscientemente algunas de nuestras cartas están marcadas por el sello de nuestra historia.

Cuarto: la matriz familiar de la que venimos es una historia de fuerza y de dolor, surcada por hechos que hicieron prosperar la vida como uniones, nacimientos, riquezas, superación de adversidades, talentos, etcétera, y otros que la lastimaron, como muertes tempranas, violencias, desamores, traiciones, secretos, etcétera.

Conviene que todos los hechos de esta matriz hayan sido reconocidos e integrados para que las potencialidades de sus miembros se desplieguen en la dirección del futuro y de la vida, y no queden pegadas al pasado y a los sucesos y sombras que no quedaron superados, en forma de implicaciones fatales y lealtades desdichadas.

A través de estos enunciados nos adentramos en el pensamiento sistémico, en primer lugar, según el cual las personas somos seres contextuales: vivimos en sistemas y cada miembro de un sistema afecta y es afectado por los otros, y si uno cambia invita a los otros a cambiar. Traducido a las familias y a sus modelos de comunicación, diremos que no hay personas tristes, o malvadas, o timoratas, o buenas o malas, etc., sino que les toca este rol en la danza común que ejecutan entre todos, al son de la música de su dolor y de sus necesidades de amor y de dignidad. En segundo lugar, nos adentraremos también en una vertiente del pensamiento sistémico denominada transgeneracional, según la cual no sólo estamos afectados por nuestros experiencias biográficas, sino por los hechos y experiencias de vida de muchos que ni siquiera conocimos y que siguen presentes en nosotros en forma de ecos y resonancias que se manifiestan tanto en negativo (por ejemplo, en repeticiones inconscientes de destinos calamitosos, o atracciones por ciertos temas no resueltos, enfermedades físicas o psíquicas, impulsos de muerte o expiación de culpas, seguir a la muerte o enfermar en lugar de, etcétera), como en positivo (legados de talentos y dones, intentos de reconciliar y reparar viejas heridas, etc.).

Sujetarse a la vida (ejemplo)
“Te sigo a la muerte querido hijo”, expresa el quebrado corazón de una madre que perdió a su hijo al nacer. O, “ya voy/muero/enfermo yo en tu lugar, porque te quiero tanto, querida mama”, resuena en el corazón del hijo que percibe, de algún modo osmótico, que la madre no está completamente sujeta a la vida. Y de ahí devienen comportamientos destructivos, adictivos, problemáticos, desesperados, de fracaso o escaso cuidado de uno mismo o de los demás. También, “ya me sacrifico, o expío, o cargo con culpas, rabias, penas, dolores, en lugar de vosotros, mis queridos padres, abuelos, tíos, hermanos, parejas, hijos, etcétera”. Son dinámicas de amor ciego o mal amor, que no llevan a la vida ni a la felicidad, pero que afectan a muchas personas en la tramoya compleja e inescrutable de los vínculos de su vida y de su familia. Y tienen consecuencias, tanto en el ámbito de la salud, como de la pareja, como de la profesión, como de un general poco respeto a la vida. Podría poner infinitos ejemplos. Pero pondré uno al que titularemos: “Esta es mi última oportunidad”.

De este modo, desesperado e imposible, comienza su presentación una mujer que padece una profunda depresión. Al investigar sobre los hechos cruciales de su vida y de su familia, aparece un suceso determinante: sobrevivió a un atentado en el que murieron muchas personas. A partir de ahí, extrañamente, sintió que ella también estaba muerta y que no le correspondía subirse de nuevo al tren de la vida. En la Constelación la representante de esta mujer se mueve hacia tres personas que, tumbadas en el suelo, representan a los que murieron, como queriendo también caer y morir con ellos. De ahí su depresión. Se siente atada a ellos, en una suerte de inquebrantable destino común, y en su corazón dice “yo también muero con vosotros”. En lugar de tomar el regalo de la vida, que se le concede como un segundo nacimiento, más bien se pregunta: ¿Por qué a ellos les tocó morir y a mi me toca vivir? Y con el peso de la muerte de los otros, no encuentra en lo más íntimo de su alma, la fuerza para abrazar de nuevo la vida. Además, en la Constelación, los representantes de los hijos de esta mujer se muestran muy violentos con ella, apretando los puños ostensiblemente. Luego, ella agregará lastimeramente que sus hijos la golpean en la vida real. Sin embargo, esta dinámica de violencia de los hijos refleja su amor desesperado: se enojan e incluso la golpean porque no logran soportar su movimiento de caer, de hundirse, de no vivir. Con sus golpes pretenden, equivocada y desesperadamente, retenerla en la vida, que parece que se le escurre de las manos.

En este caso, además de la comprensión clara de la dinámica de la depresión, lo que ayudo fue ver y notar, a través de la Constelación, que las víctimas fallecidas no desean ser perturbadas ni necesitan que los sobrevivientes vayan con ellas; más bien al contrario, les sonríen y les bendicen. Ayudo cuando la mujer pudo mirarles y decirles: “A vosotros os toco morir y a mi vivir, y trato de respetar vuestro destino de morir y el mío de vivir, y por favor mirarme con buenos ojos para que viva”. Ayudo también que, con más integridad sentida, les dijera a sus hijos: “Me quedo con fuerza en la vida y recupero mi lugar de madre y de grande, y vosotros estáis libres de tener que preocuparos por mi”.

 

Joan Garriga
www.joangarriga.com/

www.facebook.com/joangarrigabacardi

Extraido de www.joangarriga.com

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AMOR PROPIO FEMENINO

Para hablar de este concepto, me gustaría primero descomponer y comprender sus palabras, entonces tenemos a – mor y pro – privo, donde lo primero significa sin muerte, es decir vida, y lo segundo lo privado, es decir, amor propio podría significar; tu vida privada, el amor a lo privado ó el amor a tu intimidad.

Desde una mirada más profunda, el amor propio refiere a saber quién eres, donde estás, conocerte y validarte, y esto incluye el saber que quieres, como y donde, entonces cuando comienzas a trabajar sobre este mapa, estás potenciando tu amor propio.

Para esto es necesario tener el coraje para que todo lo externo a ti deje de construirte, que la cultura no sea lo que te defina por completo, esto incluye la sociedad, familia, pareja, hijos, trabajo.

Es preciso deconstruir ciertos conceptos integrados desde la infancia para lograr lo anterior, como cuestionar que significa ser mujer, que es la belleza para ti, y como le das valor a tu cuerpo femenino.

Generalmente el amor propio esta vinculado a como la mujer acepta o no su cuerpo, ante lo cual algunas autoras mencionan que es necesario construir cierta adoración al cuerpo femenino como respuesta al profundo desprecio y desvalorización del mismo.

Entonces es urgente que la mujer se empodere de su cuerpo, que le de poder, no solo aceptándolo desde la forma, sino también interiormente reconociendo toda su magia y sabiduría que habita en ella, para así liberarnos de los estereotipos impuestos que están logrando que muchos cuerpos femeninos sean intervenidos quirúrgicamente consiguiendo un amor propio que no apunta a lo real.

Es importante aquí hacer una diferencia, ya que hay una visión del amor propio que dice que debes amar tu cuerpo tal cual es, pero no te dicen por qué debes hacerlo, y explicar esto agrega una semilla de consciencia al mensaje, lo cual permite a la mujer hacer el clic y realmente iniciar la transformación.

Con esto me refiero a que la mujer debe amar su cuerpo no simplemente como es, sino que por lo que el cuerpo le posibilita, lo cual es vivir, sentir y hacer, entender que el cuerpo es la forma concreta que tiene para manifestarse en la vida, y que no existe otra manera de vivenciar que no sea a través de su corporalidad.

Enseñar esto a las niñas es fundamental, “amar el cuerpo porque es el medio por el cual va a tener todas sus vivencias, por esto hay que cuidarlo, respetarlo y amarlo, ya que sin el no podrá hacer nada, y entonces pondrá consciencia desde la alimentación hasta lo que hace con él.”

Esta es la razón mas profunda de porque la mujer debe amar su cuerpo, más allá de solo aceptar como es, ya que ese discurso de algún modo también tiene una traza patriarcal, que es amar al cuerpo por su forma y no por el propósito real que tiene en la vida de la mujer, que es vivir cada experiencia.

Así dejará de buscar validación externa, siendo para ella misma y no en respuesta a la sociedad.

 

Irina Duran MartinezIrina Duran Martínez Psicóloga de Mujeres

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Viña del Mar

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El arte del buen amor en las familias. Las Constelaciones Familiares (III Parte)

Las Constelaciones Familiares

A través de una constelación, una persona, una pareja o una familia que plantea problemas de relación, de comunicación, de conducta, de personalidad, de salud, de sufrimiento en su trabajo u organización, etcétera, logra comprender en un tiempo breve las dinámicas e implicaciones desfavorables que operan en su sistema alimentando lo problemático, y cambiarlas. La metodología, que habitualmente se practica en grupo, es asombrosamente simple y escénica. Se eligen representantes para las personas involucradas en el asunto, las necesarias para su comprensión y solución, ya sean de la familia actual o de la familia de origen, parejas anteriores, personas de nuestro sistema laboral, etcétera, y luego se posicionan en el espacio, de manera que el “cliente” exterioriza la imagen interior que tiene acerca de sus vínculos y su red de relaciones. Se plasma así una geometría que expresa como se perciben las conexiones y el lugar que ocupa cada quien en el sistema. A continuación, afloran las dinámicas que mantienen los problemas, generalmente muy sutiles, casi invisibles, y se generan imágenes alternativas de solución a través, por ejemplo, de la integración de excluidos, o reparaciones entre las personas, o se completan movimientos emocionales pendientes, o se expresan frases rituales que ordenan, estructuran y alivian a todos los miembros del sistema. El cliente o clientes suelen tener la sensación de haber liberado viejos pesos, culpas o destinos difíciles, y de orientarse mejor hacia lo bueno y hacia sus propios objetivos.

Personas que repetían patrones o destinos desdichados (suicidios, adicciones, fracasos, luchas, depresiones, traiciones, etcétera) de otras personas en las familias, siguiendo amorosas lealtades invisibles, quedan liberadas. Hijos que aman ciegamente a sus padres, y navegan en la sintonía de su sistema, asumiendo dinámicas terribles como seguir a la muerte a otras personas cuyo duelo no ha sido completado, o enfermar o asumir sacrificios o culpas o venganzas por otros, o tomar a su cargo esfuerzos y lugares que no corresponden (como ser la pareja invisible de uno de los padres, por ejemplo), se muestran por fin disponibles para estar más felices en su vida o en su pareja o su trabajo, etcétera. El efecto de una constelación suele ser el de una magna liberación porque lo meramente intuido es desvelado y enfrentado, y porque lo no resuelto es encarado por fin, a menudo acompañado de una fuerte emocionalidad que es catárticamente descomprimida. De modo que las Constelaciones actúan a la profundidad de los misterios sutiles de nuestro grupo familiar y de los requerimientos de su Alma colectiva. Pues las Constelaciones trabajan con esta Alma común, un ente gregario y colectivo al que pertenecemos y de cuyo orden y salud depende nuestro bienestar personal. Es equivalente a Mente Sistémica o Red de Vínculos y se asemeja de algún modo a la idea del Inconsciente colectivo de Jung. Es decir, pertenecemos a un Alma colectiva familiar que nos envuelve y nos acoge al mismo tiempo, dándonos identidad y satisfaciendo nuestra sed de pertenencia, que es el instinto más poderoso del ser humano, al tiempo que nos ata a lealtades y exigencias sacrificadas, que pueden y deben ser superadas para que la orientación a la vida y la felicidad triunfe sobre sus contrarios de muerte y desdicha.

 

Joan Garriga
www.joangarriga.com/

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Extraido de www.joangarriga.com

 

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DARSE PERMISO

Te ha pasado que algunas veces sientes deseos de hacer o no hacer algo, decir o no decir ciertas cosas y no sigues el deseo de tu corazón?

Quizás por miedo a generar algún conflicto, crear cambios en la rutina, sentir que no complaces a otros, o quizás pienses; y para que hacerlo…da igual, y el desgano consigue su objetivo, y así vas dejándote de lado, postergando tu amor propio, dejando tu validación en el olvido y de pronto, te sientes atrapada y no sabes por donde manifestar la voz de tu alma.

He visto últimamente, como las mujeres se desplazan a sí mismas, estando disponibles para otros, pero no para ellas, he escuchado a mujeres que se han acostumbrado a ser quien cubre las necesidades del resto de su clan, y las propias quedan en el olvido, y muchas veces ni siquiera es que las dejen la lado, sino que se desconectaron tanto de su brillo, que ya no pueden reconocer cuáles son sus propias necesidades y deseos.

Es por esto, que hoy te invito a seguir estos pasos:

  • Detente un momento en tu rutina
  • Date permiso para sentir tus necesidades y deseos
  • Escríbelo, para anclarlo a tu realidad
  • Coméntalo con alguna amiga o familiar
  • Busca como cubrir esa necesidad y/o deseo*

Agradece el espacio que te has regalado

*puedes buscar en tu interior, en una caminata en la naturaleza, una plaza, parque, playa, libros, quizás una película que te deje una enseñanza, tiempo con amigas, en algún circulo de mujeres, en internet, quizás una terapia, un taller o curso de tu agrado, o quizás solo es tiempo a solas contigo en descanso sagrado.

Aun puedes retomar tu conexión con esa dimensión olvidada o dormida de ti, aun puedes restaurar tu capacidad de brillar y sentir como la magia de la vida pasa a través de ti.

Recuerda que eres una mujer maravillosa, que tienes un poder infinito que habita dentro de ti y que puedes lograr lo que deseas transformar en tu vida, si te dispones a buscarlo y por sobre todo a darte el espacio y permitirte florecer.

A mí también me pasa, mi vida también va rápido, tengo dos hijas que requieren mucha energía y tiempo de calidad de mi parte, como también mi compañero, mi casa, el trabajo, mi gatita y mis plantas, e intento ir moderando los tiempos que otorgo a todo para permitirme espacios personales que me nutran y me hagan vibrar recordándome mi esencia.

Ayer fui a la clase mensual de un curso que estoy tomando, iba apurada como muchas veces, para poder almorzar con las niñas, y antes de llegar a la clase, tenía tanto deseo de tomar un café delicioso que ya sentía su aroma, y en el camino me dije, me voy a permitir llegar unos minutos tarde e iré por mi café, entonces, me detuve en una cafetería muy linda que quedaba antes de llegar, me bajé del auto con tranquilidad, miré la hora, ya iba tarde, pero disfruté ese momento y fui por mi deseado café, ahh que rico estaba, finalmente llegue media hora tarde, y no pasó nada! absolutamente nada! y complací mi deseo, me di permiso y ese detalle, por pequeño que sea, nos hace inmensamente felices y alimenta nuestra validación personal, de ser dueñas de nuestra vida y nuestro tiempo.

Así que ya sabes, tú también puedes hacerlo, no pienses que un café es un capricho, es más bien una excusa maravillosa para detenernos y darnos un momento para nosotras!

 

Irina Duran MartinezIrina Duran Martínez Psicóloga de Mujeres

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Viña del Mar

 

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