El Buscador

Me gustaría compartirles el cuento de Jorge Bucay – El Buscador, e invitarlos a reflexionar sobre lo valioso de nuestros momentos vividos. Aquí va.

«Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador.

Un buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco esa alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente para quien su vida es una búsqueda.

Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió.

 
 

Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada… Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar.

 

El buscador traspaso el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.

 

Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de aquel paraíso multicolor.

Sus ojos eran los de un buscador, quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción

“Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”.

 

Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar.

 

Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó a leerla. Decía

 

“Yamir Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”

 

El buscador se sintió terrible mente conmocionado. Este hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años.

 

Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.

– No ningún familiar – dijo el buscador – ¿Qué pasa con este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de chicos?.

El anciano sonrió y dijo:

 

-Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre.

 

Le contaré: cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella:

 

A la izquierda que fue lo disfrutado.

A la derecha, cuanto tiempo duró ese gozo.

Conoció a su novia y se enamoró de ella. ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?…¿Una semana?, dos?, ¿tres semanas y media?… Y después… la emoción del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿El minuto y medio del beso?, ¿Dos días?, ¿Una semana? … ¿y el embarazo o el nacimiento del primer hijo? …, ¿y el casamiento de los amigos…?, ¿y el viaje más deseado…?, ¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano…?¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones?… ¿horas?, ¿días?

 

Así, vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido»

Si tuvieras esa libreta, y llegara el último día de tu vida… ¿Cuánto tiempo crees que sumarías?.

 

La vida está llena de momentos, y aunque existirán situaciones difíciles, estoy segura que si te lo propones encontrarás más momentos que sumen en tu libreta que aquellos que no quieras recordar.

 

Si quieres hacer un cambio en tu vida, porque no logras encontrar esos momentos para registrar, el coaching te ayudará, definir un programa de acompañamiento puede ser el inicio de tu libreta para identificar el verdadero tiempo vivido.

Artículo extraído de www.propositolaboral.com

Paula Farias Paula Farías – Coach

Foto Portada:Photo by Zdeněk Macháček on Unsplash

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No eres lo que te pasa…

Soy una convencida que uno puede elegir ser un activo protagonista de su vida. Puedes elegir ser una persona a la «que le pasan cosas»  versus ser una persona activa que decide que hacer con eso que le pasa. Somos guionistas de nuestra propia vida, siempre y cuando; lo hagamos.
A todos nos pasan cosas, a ratos el camino se hace cuesta arriba o nos entrampamos en emociones difíciles. Todos tenemos nuestras batallas internas. El dolor, el miedo, la vergüenza, la culpa, la angustia, la ansiedad, la rabia o la tristeza nos hace humanos. Es parte de la vida y es lo que hace que la vida sea única y que muchas veces valga la pena viviría….como venga.
La felicidad no es lo que te pasa en la vida, es como percibes y que eliges hacer con lo que te pasa. Ser felices nos exige protagonismo, nos exige ser activos en nuestras búsqueda y toma de decisiones. La felicidad nos exige aprender a mirar las caídas como oportunidades, y muchas veces implica el poder aceptar transitar por la oscuridad para apreciar y encontrar la luz.
Ser feliz depende de la actitud que tu elijas ponerle a la vida. Puedes elegir ser un actor activo de la construcción de tus sueños o puedes esperar que las cosas «pasen» o «lleguen». ¿Llegarán? ¿Pasaran? Si te quedas sentado esperando existen probablemente menos posibilidades. Si te atreves en cambio, vas por ellas y buscas lo que quieres ¿llegarán? ….. no lo sé pero al menos por tu vida, vale la pena intentarlo. ….
Prueba, atrévete, elige, decide, anda por lo que quieres. No tengas miedo a transitar por el dolor, la rabia, el miedo o la angustia. Ponle voz y escucha lo que te dicen, porque muchas veces son esas emociones las que te muestran el camino de lo que necesitas. Elige ser un activo protagonista de tu vida: persigue y construye lo que quieres lograr.
Elige ser guionista de tu vida y no una víctima de las cosas que te pasan.
¿Por qué decides ir hoy?…….

María José Lacámara – Conoce más AQUI

joselacamara@gmail.com

Instagram: @joselacamarapsicologa

Los invitamos a conocer nuevo libro de María José Lacámara

Más conectados: La conexión emocional como eje central de la crianza

 

La psicóloga infanto-juvenil María José Lacámara publica este libro que  busca ayudar a padres y madres a encontrar un método de crianza propio, que se ajuste a sus necesidades y les permita sintonizar con lo que requieren sus hijos.

Lo pueden encontrar en: Contrapunto, buscalibre, Antártica, que leo, editorial planeta y en formato digital.

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Reflexión de Primavera

«La semana pasada escuché un nuevo episodio del único podcast que sigo y que comenzó con la anfitriona contando que su mamá siempre tuvo mascotas de todo tipo. Vivían en el campo, donde no sólo tenían perros y gatos, sino también caballos y otros animales que recogían. Por lo tanto, durante su niñez, los cuidó, los amó y también sufrió su pérdida. Con los años su mamá enfermó y durante el período cercano a su muerte, fue testigo de cómo ella creía estar rodeada de varios de esos mismos animalitos a quienes había cobijado en el pasado y que, obviamente, ya no estaban en este plano desde hace mucho. Si se acercaba para sentarse en la cama junto a ella, su mamá le advertía que a ese lado no, porque estaba Micifuz, uno de sus gatos. Y así hablaba también de sus perros y de uno de sus caballos regalones, pues al parecer los sentía o simplemente los veía a su alrededor. Sus amados animales estaban allí para confortarla en esos últimos momentos de vida terrenal. Y me pregunto, ¿quién podría poner en duda lo que la señora decía ver?

Sinceramente, desearía un cortejo similar y que, por añadidura, me estuvieran esperando al otro lado. No hay amor más puro que el de nuestros animales. Una vida en contacto estrecho con ellos, y por lo tanto con la naturaleza, es muy distinta a la de aquellas personas que no gozan de tal experiencia. Se navegan otras aguas.

En lo personal, el cuidado de mi jardín me permite observar la evolución de las plantas, especialmente en estos meses primaverales. Y además, enternecerme observando pájaros y otras criaturas. Son incontables las aventuras que uno vive gracias a ellos, como también lo son sus enseñanzas. Ver florecer rosas y madreselvas y disfrutar de la fragancia que parece envolverlo todo al alba y al atardecer, cuando disputan en intensidad el magnolio y los jazmines, es un viaje sensorial menos evidente que la sola alabanza de sus colores y formas. Por otra parte, tener de visitantes y huéspedes a chercanes, zorzales y tencas en varios nidos y casitas, asegura sinfonías y obras corales inigualables, si a la par incluyo a jilgueros y diucas. Además de la oportunidad única de ser testigo de cómo los padres entrenan a sus polluelos para su primer vuelo. Y los extraño cuando crecen y se van, siento nostalgia de esas semanas de cortejos, entre el invierno y la primavera, cuando se producen persecuciones y disputas previas al apareamiento y después el oír el incesante piar de los polluelos.

No tengo caballos ni gatos —aunque me gustaría— pero tengo mis flores, mis perros y a los pájaros, que considero casi propios, pues los cuido de lejos, regando, para asegurar la cosecha de gusanos y suculentas lombrices que las tencas llevan a sus nidos a cada minuto para tranquilizar a su prole. Y llenando de agua, religiosamente, una pequeña fuente de piedra junto a la pandereta para que puedan beber y, los más valientes, darse un baño. Tampoco uso veneno, de ningún tipo, porque pienso en ellos y no quiero perjudicarlos. Hay mucha gente en quien pensar al cuidar un jardín.

Pero mi mayor alegría es cuando ocurre un suceso inesperado, como cuando resucité a una lagartija que se había caído al agua y estaba exánime. Si mi curso de R.C.P sirvió una vez para ayudar a un señor en el supermercado, seguro me iba a servir para ella. Por si acaso, de todas formas me apresuré en llamarla Juancho, no fuera a ser que partiera al otro mundo como N.N, lo cual habría sido el colmo de la ignominia. La tomé con cuidado, la puse al sol y comencé a practicarle un masaje cardíaco. Tipo reptil, por supuesto. Y de pronto hizo efecto, abrió la boca y tomó una bocanada de aire. La puse derechita, le acerqué mi dedo y me dio un beso. Bueno, así lo sentí yo. Descansó un instante y ya más relajada, se fue.

La otra noche ocurrió algo muy distinto. El aire era tibio y no había una gota de viento. La luna aún no estaba llena, recién se había asomado. Me senté afuera a oscuras, disfrutando de ese momento especial, cuando veo lo que pensé eran unos reflejos claros sobre el jardín de al lado. Para allá y para acá, cambiaban extrañamente de dirección. De pronto, en la penumbra ví algo grande que se posó sobre la reja. No podía ver bien qué era, pero dado su tamaño no le quité los ojos de encima. Y lo escuché decir: u-u-trrrrr, u-u-trrrrr. Era un tucúquere. De 50 centímetros, es el búho más grande de Chile. Se quedó allí unos segundos y voló a la chimenea, sin que sus enormes alas hicieran el menor ruido. Entonces pude distinguir claramente su barba blanca vibrando al unísono con las notas de su canto. Esperó allí arriba, muy seguro. Luego se perdió entre los pinos, para volver un minuto después a la chimenea y cantar para mí, por última vez, antes de perderse en la noche.

El mundo natural y los animales llaman a la compasión y a la empatía al mostrarnos la realidad de la vida, la cual puede ser cruel o al menos difícil, igual que para la especie humana. Así, frecuentemente nos vemos reflejados en su comportamiento. Pero con una gran diferencia: ellos son perfectos. Perfectos perros, gatos, caballos, lagartijas y tucúqueres. En cambio, ¡que lejos estamos nosotros de dicha perfección! Comenzando por nuestras contradicciones e inconsecuencias —algo inexistente en el reino animal. Un ejemplo de ello son aquellos que se oponen al rodeo por considerarlo una crueldad. Y sin embargo, están a favor del aborto a todo evento, exigiendo consiguientemente a otros lo que no son capaces de dar ellos mismos.

Para quienes hablan inglés, el podcast se llama “Dear Sugars” y es conducido por los escritores Steve Almond y Cheryl Strayed.»

Myriam O – Artista multidisciplinaria (conoce mas de ella aquí)

 

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¿Donde van a morir los pájaros?

Las emociones son respuestas físicas e instintivas ante estímulos externos, programadas en nosotros a lo largo de millones de años de evolución. Son irracionales, pues no se generan en el neocórtex como los pensamientos conscientes, el razonamiento y la toma de decisiones, sino que en un sistema separado llamado sistema límbico, que es como su centro procesador. En sicología, se ha estudiado la existencia de cuatro a seis emociones básicas y hasta más de veinte categorías distintas. Y aunque es prácticamente imposible hacer un listado exacto, he aquí algunas: la tristeza, la ira, la repulsión, la sorpresa, el miedo y la alegría. Pero existen varias otras más complejas, tales como la desilusión, la melancolía, el asombro e incluso la fascinación. Los sentimientos, por otro lado, son asociaciones y reacciones que se producen en nuestra mente frente a determinadas emociones. Ellos difieren de persona a persona, pues son producto de la experiencia adquirida a través del tiempo, del aprendizaje y temperamento. Así, frente a idéntico estímulo emocional, los sentimientos de dos individuos pueden ser muy diferentes.

Quiero invitarles, entonces, a leer uno de mis cuentos y jugar a identificar emociones y sentimientos, a ver qué sucede.

¿DÓNDE VAN A MORIR LOS PÁJAROS?

Los pájaros son como peces, surcan el cielo a toda velocidad para luego zambullirse en el jardín. Y parece que nadaran, sobretodo los zorzales. Un aleteo y pausa, un aleteo y pausa, hasta que aterrizan sobre el pasto creyéndose los dueños del lugar, pues como capitanes de puerto, corretean con sus gritos a unos y desafían a otros. Aún así, los pequeños chercanes se las arreglan para evadirlos, instalándose todos los años en la casita entre las hojas del magnolio. La llenan de ramitas que se asoman por el agujero de entrada, tan finas como sus propias patas, y se paran vigilantes en un gancho del árbol. Luego vuelan hasta la punta del techo deteniéndose ahí, miran hacia la izquierda, hacia la derecha y girando en el aire, se meten para adentro. Otros se visten de monjas, son grises con un velo blanco y hasta Octubre estuvieron dando picotazos en la ventana cortejando a su propia imagen. Yo diría que les dio buenos resultados, pues hicieron sus nidos en la enorme buganvilia. Ayer me acerqué, sigilosa, apenas pisando para no meter ruido. Me agaché por debajo de sus floridos ganchos rojos, hasta entrar al túnel de ramas y espinas, buscando con la mirada de dónde venía ese, a ratos incesante, piar agudo. Que sorpresa fue ver que un polluelo estaba de pie, erguido en el borde del nido, derechito, casi marcial, mirando hacia adelante sin moverse. Y sentí un enorme deseo de tocarlo, aunque fuera un imposible. Pero sólo permanecí atenta, aguantando la respiración a ver qué pasaba. Que difícil no moverse, estar ahí apenas, casi levitando, tratando de no pensar siquiera por si un pensamiento ruidoso lo pudiera asustar. Es que los pensamientos se cruzan por la mente como aviones fuera de control, como ideas que se estrellan en la frente explotando en mil colores. O tal vez son imágenes que viven ahí dentro, esperando su turno para aparecer como fantasmas, y suenan, retumban, y yo lo que menos quería era espantarlo. Como pude, me agaché más aún y me atreví a acercar mi mano al nido, poco a poco. Estiré el dedo índice y, muy lentamente, llegué al borde. El polluelo no se movía, no pestañeaba. ¿O estaría durmiendo, como los peces, con los ojos abiertos? Finalmente, lo toqué. Acaricié su pecho de arriba a abajo, sintiendo sus frágiles huesos y la suavidad de sus plumas. El seguía en posición firme, cual guardia del Palacio de Buckingham, mirando al frente, sin prestar la más mínima atención a esta turista de jardín. Y sentí el calor de su cuerpo, rogando que mi osadía no le fuera a dejar algún trauma, nunca se sabe. Pensé que el corazón se me iba a salir del pecho cuando me alejé en silencio, preguntándome dónde van a morir los pájaros, dónde terminan sus cuerpos a la hora de partir.

Así pasaron los días hasta que una mañana supe la respuesta, al ver a un zorzal joven que yacía muerto al final de la escalera. Los ojos siempre abiertos, las alas un poco lacias, las plumas de la cabeza medio revueltas como si hubiera habido una batalla. Los zorzales son grandes, incluso cuando polluelos, de modo que no se si este volaba siquiera. Tal vez murió de un susto al caer de su nido. No había sangre, no había testigos. O quizás el hambre lo hizo saltar al vacío, resultando en un salto de fe que salió mal. A lo mejor era un zorzal inexperto explorando el mundo a pie, con el deseo de acabar con la soledad de un nido que había dejado de ser visitado por los padres. Cualquiera que haya sido el motivo, ahora sé dónde van a morir los pájaros: terminan en el suelo, como el sentimiento.

Myriam O – Artista multidisciplinaria (conoce mas de ella aquí)

 

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Paradojas de la vida

Hoy una vez más la vida nos enseña de paradojas. En un mundo cada vez más individualista y competitivo, nace la necesidad obligada de conectarse con lo esencial. Hoy es el Universo, Dios o como quieras llamarle, es el que nos llama a frenar, a detener y a mirar hacia el interior. Y entonces nacen infinitas paradojas:

Cuando pensabas que la tecnología era un monstruo que nos estaba comiendo, te das cuenta que no es ella el monstruo sino nosotros. Dándonos ella misma (a esa que teníamos vetada) la oportunidad única de poder conectar, hacer comunidad y acercarnos con nuestros seres queridos y con el mundo. Hoy es esta herramienta que finalmente aprendimos a usar con un distanciamiento obligado, la que nos regala la posibilidad de compartir, hacer deporte, reírnos y aprender.

Cuando pensabas que el mundo iba más rápido de lo que podías soportar y pedías a gritos una pausa que no existía, el universo nos viene a mostrar que podemos cuidarnos parando, frenando nuestro hacer para enseñarnos a estar con otros…..aislados pero por primera vez conectados desde lo más profundo del corazón.

Cuando pensabas que el tiempo en familia y el hacer estaban equilibrados, vienen nuevamente a mostrarte que lo esencial está en los vínculos, en nuestra familia y que nunca es suficiente…..que el regalo de estar juntos es infinito y que por mucho que intentes equilibrar, te das cuenta de lo importante cuando paras, te conectas y lo vives.

Cuando pensabas que tenías los planes y el futuro bajo control, una vez más la vida y el universo te muestran tus límites, tu vulnerabilidad y tu fragilidad, poniéndote en pausa para que puedas nuevamente tomar perspectiva de que lo único seguro que hoy tienes es el HOY.

Cuando pensabas que te conocías, que meditabas y que tenías tu norte claro, nuevamente esta pausa obligada viene a mostrarte que conectarte con tu interior es indispensable y nunca suficiente. Te enseña una vez más que el ocio es un regalo y que tus necesidades básicas están suplidas, porque tienes un techo y una familia.

Cuando pensabas que tenerte a ti era suficiente para seguir viviendo….una vez más nos muestra la tierra que somos un colectivo y que estamos todos unidos. Que todo lo que yo decida impacta en la vida del otro, así como ese otro impacta en mi vida.

Es extraño y paradójico sentir que en estos días he logrado agradecer y apreciar las cosas simples: despertarme sin apuros, tener tiempo para leer, jugar con mis niños, hacer deporte con mi marido, hablar con mis amigas por videollamada, escuchar el viento, ver películas, escribir, cantar a todo pulmón, reírme de lo paradójico, respirar profundo y agradecer por ese respirar.

Sin duda estamos en una situación desafiante, dura y llena de incertidumbre….y la simple paradoja que me regala la vida hoy es que me siento más acompañada que nunca, que veo más generosidad y comunidad que nunca en las redes sociales, y que me siento útil y ayudando al estar en casa….¿que más se podría pedir? Cuando te das cuenta que tu mejor ayuda al mundo y a la comunidad es quedándote en TU mejor lugar….es simplemente impactante. Y donde además hoy el Universo te da la oportunidad de poder construir y crear un HOGAR lleno de vínculos y conexión en tu casa.

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María José Lacámara – Conoce más AQUI

joselacamara@gmail.com

Instagram: @joselacamarapsicologa

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Frena la curva

Para mi todo lo que está pasando hoy es la forma que tiene Dios o el Universo de frenarnos. De frenarnos y detenernos forzadamente a reflexionar: para poder volver a lo esencial, para conectar con nuestra familia y para por fin poder darnos cuenta de ese mensaje que hoy está más claro que el agua, acá TODOS co-existimos. Lo que yo decido afecta directamente en la vida de un otro.
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Espero que hoy podamos decidir conscientemente por la vida, por cuidar a esos que si están en grupos de riesgo, por cuidarnos entre todos y ser solidarios. Ser solidarios ya sea en la manera de comprar, en salir a carretear, en no dejar a nuestros papás cuidando a nuestros hijos o en no sacar a nuestros niños a plazas públicas, cines, malls o casas de amigos. Necesitamos frenar la curva de contagio, pero por sobretodo necesitamos construirnos y cuidarnos como COMUNIDAD. Estamos TODOS juntos en esto, y lo que hoy decides o decido impacta directamente a los que nos rodean.

Esta es también una tremenda oportunidad para nuestros hijos de aprender que la vida es prestada, que todo lo que eligen implica a un otro y que existen tiempos donde no todo es inmediato y no pasa por nuestra decisión.

Este tiempo también los llevará a ellos descubrirse en el aburrimiento y hacerse cargo de sus procesos de aprendizaje escolar. Todo depende de el significado y el sentido que le demos a esta FRENADA forzada. Si tu le das sentido y significado, se lo dará tu hijo, tu señora, tu mamá, tus amigos y así estaremos contagiando. Y no estaremos contagiando un virus sino el significado y el sentido de vivir en COMUNIDAD. .

Esta es también una frenada que implica revisar nuestros valores, repensar en la empatía y conectar con lo esencial de lo que queremos construir para nuestras vidas. .

¡Solo espero que todos lo tomemos en serio! ¡besos y abrazos virtuales para todos!! …. ¡porque pucha que hacen falta cuando uno ya no los tiene!

Yo por mi parte estaré atendiendo vía video llamada! Sumando un granito de arena a este inmenso universo que nos DETIENE. 

María José Lacámara – Conoce más AQUI

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15 Tips para la Vida

Nadie nace con un manual de instrucciones para prepararse para la vida. Ya nos gustaría, pues nos ahorraríamos muchísimos problemas, decepciones, momentos de tristeza o ansiedad.

En este post te compartimos unos tips para que te mantengas optimista y con fuerza para afrontar cada día los retos que se te presentarán.

 

15 TIPS PARA LA VIDA

1-No tomes ninguna decisión cuando estés enfadado

Ni digas nada de lo que te puedas arrepentir. Cuando estamos enfadados muchas veces no vemos las cosas con claridad. Es mejor tomarse un tiempo y esperar que nuestra mente se calme para poder ver las cosas con otra perspectiva.

2-Sé tú mismo

Con tus rarezas o tus exentricidades. No hagas lo que hace la masa. Si tienes una idea defiéndela y actúa en coherencia.

3-Acéptate tal como eres

Ámate tal cual, con tus defectos y virtudes. Nadie es perfecto así que no busques la perfección en ti, simplemente intenta ser mejor persona.

4-Sigue a tu corazón más que a tu razón

¿Te suena la frase “El corazón nunca se equivoca”? Pues es cierto, llámale corazón, intuición, verdad universal o lo que quieras. Cuando te encuentres en un dilema y no sepas por donde salir, sigue a tu corazón y habrás acertado.

5-Llena tu mente de pensamientos positivos

Si te encuentras pensando negativamente intenta revertir tu estado con frases positivas o motivadoras. Mientras más

6-Habla menos y escucha más

Aprende a escuchar a los demás. Si eres de los que habla mucho de sí mismo, puedes llegar a aburrir a las otras personas. Deberás aprender a escuchar a los demás. Te sorprenderás lo mucho que puedes aprender con este simple gesto y además todos querrán estar contigo.

7-Sonríe más

Sonreír incluso sin motivo alguno te ayudará a ponerte de buen humor, a llenarte de autoconfianza, liberarás serotonina y afrontarás tu día con optimismo. Si siempre llevas una sonrisa te será más fácil contagiar a otros de tu buena vibra.

8-Pasa más tiempo con las personas que te hagan crecer

Es muy importante estar rodeado de las personas adecuadas. Aquellas que nos hacen sentir bien, nos ayudan a crecer profesionalmente o como individuos. Son las personas de las que siempre puedes aprender algo nuevo y que te llenan de alegría y positivismo.

9-Deshazte de todo lo que no necesitas

Intenta reducir al máximo las ataduras a las posesiones. No te sientas esclavo de lo material. Regala a una organización o a cualquier persona que conozcas todo aquello que no uses. Otras personas pueden necesitarlo y le darás otra vida a esos objetos.

10-Cuida tu salud

Cuida tanto tu mente como tu cuerpo. Con una mente sana en un cuerpo enfermo no llegarás muy lejos y viceversa. Haz ejercicio, medita, baila…cualquier cosa que te ponga en movimiento. Cuida tu dieta y mantente hidratado. Cuida también tu apariencia física, tu autoestima te lo agradecerá.

11-No renuncies a tus sueños

Si tienes un sueño, ve a por él. No renuncies por el que dirán, ni permitas que te digan que no puedes, ni siquiera porque hayas fracasado una vez. Sigue intentándolo hasta que lo cumplas.

12-Mantén tu mente ocupada

Leer un libro, hacer puzzles, sudokus, o un hobby que te guste, mantendrá tu mente ágil y en buena forma. Además de aprender podrás evitar enfermedades mentales como la demencia senil o el alzheimer.

13-Aprende a perdonar

El resentimiento sólo trae dolor, rencor y enfermedades. Aprende a perdonar y serás feliz. No importa si la otra parte no tiene la razón, el perdón es para ti, para sanar, para ser feliz.

14-Aprende a controlar tus emociones

Tu felicidad sólo depende de ti y de nadie más. Si eres de los que te afectan lo que dicen otros o eres muy sensible a las críticas deberás aprender a sobrellevarlas y darte cuenta de que eres un ser capaz de desarrollar habilidades para convertir cualquier emoción negativa en positiva.

15-Pasa a la acción

Las ideas o proyectos no valen nada si no se ejecutan. Tanto si tienen que ver con tu vida profesional o personal. Un pequeño paso cada día te llevará a tu meta final.  ¡Inspírate y pasa a la acción!

 

Redacción Instituto Draco

www.facebook.com/InstitutoDraco

Extraido de www.institutodraco.com

 

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¿CUÁL ES TU OBJETIVO REAL?

¿Te has parado a pensar alguna vez en qué es lo que quieres de verdad en la vida? ¿En cuál es tu objetivo real?

Por mi experiencia con lectores y clientes, muchas, muchas personas no tienen realmente claro lo que quieren. Cuál es su objetivo real.

Y es muy importante, porque si no tienes claro lo que quieres de verdad, o si crees que quieres algo y no es así en realidad, puedes llevarte disgustos, acabar estancada e insatisfecha o “perdiendo el tiempo” como muchas personas me dicen.

Y es que hablamos de dos cosas distintas.

Por un lado, saber lo que quieres y por otro estar segura de que lo que quieres es lo que quieres de verdad.

Y hoy voy a hablar de este último punto.

 

Hablas conmigo y te pregunto y profundizo y te das cuenta de que no, no sabes lo que quieres, no lo tienes tan claro.

O te ayudo a ver la repercusión práctica y real de lo que quieres y te das cuenta de que no, no es lo que quieres de verdad.

Por ejemplo (y creo que lo he contado ya alguna vez…)

Hace tiempo, años ya, no sé donde leí de una familia o una pareja o una persona que se pasó un año en un velero (y aquí sustituye “velero” por Bali o viajar por el mundo o ir de mochilero o lo que sea que te llame la atención a ti...) y al principio me dije: “¡estaría genial hacer eso!

Y podría entonces haber pensado que eso es lo que yo quería y contratar a esa persona como mentora para que me enseñara a tener eso, a conseguir eso que ella tenía.

Hasta que lo pensé detenidamente…

Y me di cuenta de que en realidad no me apetecería nada pasarme tanto tiempo en un barco y tener que ir a lavandería a lavar la ropa o no sé dónde, y no volver a mi casa en mucho tiempo.

Además de muchas otras cosas que no me parecían muy atractivas…

Ahí me di cuenta que para mi (y tú puedes ser muy diferente) eso de pasarme tanto tiempo fuera de casa no me llamaba nada.

Yo prefiero viajar varias veces menos tiempo que desaparecer mucho tiempo. Me agobia solo pensarlo.

Y no me habría dado cuenta si no me hubiera parado a pensar en las repercusiones reales de eso que, en un principio, me resultó tan interesante.

Eso es lo que te planteo hoy que hagas.

Piensa en un objetivo que tengas claro o más o menos claro. O algo que envidies de alguien, que te llame la atención, que creas que te encantaría para ti.

Quizá estés pensando en lanzar tu propio negocio online y te llame la atención algún anuncio de un mentor o mentora que te enseña su vida siempre viajando o rodeada de lujo.

Quizá estés buscando ponerte en forma y te llama la atención el canal de alguien joven, delgada y super en forma…

Quizá… (Pon aquí lo que has visto y te ha llamado la atención).

Y ahora piensa detenidamente.

 

¿De verdad quieres tú eso? ¿Con todo lo que conlleva? ¿De verdad?

(Y esto no lo digo para quitarte la idea de la cabeza, a mí me parece perfecto lo que quieras y, de todas formas, da igual lo que me parezca, es tu vida).

 

La cuestión es que pienses: ¿quiero yo pasarme medio año viajando de país a país? ¿O a lo mejor prefiero quedarme aquí y viajar más veces más cerca?

O tener tiempo libre para ir a por mis hijos al cole, apuntarme a clases de baile y quedar con mis amigas…

Quizá lo que quieres es ponerte en forma con alguien que tenga rutinas para mujeres embarazadas o para personas muy ocupadas y con poco tiempo, o rutinas para gente que trabaje sentada gran parte del día o que tenga alguna lesión.

Hay vidas que son deslumbrantes y quedan bien en una portada y si la quieres a por ella.

Pero, ¿seguro que la quieres?

No te dejes llevar por el caparazón por muy bonito que sea.

Piensa qué vida quieres para ti. De verdad.

Cómo sería un día ideal para ti. Una semana ideal. Un año ideal. Pon tú los límites tan altos o tan bajos como quieras.

Por ejemplo, yo tengo clarísimo que quiero tiempo libre para poder irme a desayunar toda la mañana con una amiga si quiero. Para ir a buscar o a llevar mis hijos al cole o a sus actividades, para poder trabajar en otra cosa o apuntarme a clases de algo…

Quiero tener ingresos de sobra para viajar cuando me apetezca y donde me apetezca, ya sea aquí al lado o a la otra parte del mundo. Y no, no quiero estar viajando de un sitio a otro todo el año. Yo necesito volver a mi casa entre medias.

Cuando tienes esto claro en todos los ámbitos de tu vida: amistades, amor, familia, entorno, profesión, etc, te resulta más fácil tomar decisiones como:

¿A quién contrato para ayudarme? ¿A quién elijo como coach o mentora? ¿Qué libro, programa, curso, modelo quiero emular? ¿Qué oportunidades me convienen? Etc, etc.

Ya no te fijas en la portada sino en el contenido.

Quiero esto, ¿puedo tenerlo con ese trabajo, esa persona, esa relación…? Si es que sí, a por todas.

Y si es que no, a otra cosa mariposa.

 

No te imaginas la cantidad de tiempo y energía que ahorras cuando tienes claro lo que de verdad quieres y no te dejas distraer por portadas, brillos u otros destinos que en realidad no quieres.

Por eso es siempre la primera clase en mis programas, tanto en el de profesionales estancados como el de emprendedoras (porque saber cómo quieres que sea exactamente tu negocio o tu profesión y cómo encaja en tu vida es PRIMODIAL).

Así que si solo haces una cosa esta semana, ¡que sea esto! Ten claro cuál es tu objetivo real.

Cuéntame, ¿hay algo que te haya llamado la atención y al final hayas visto que en realidad no lo querías? Me encantará saberlo.

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¿CUÁL ES TU LUNA?

Esta última semana que pasó, se cumplieron 50 años desde que el hombre pisó la luna. Pudimos ver programas inéditos, relatos en primera persona e imágenes de algo único, histórico y grande para la humanidad.

Al ver las primeras imágenes de la Tierra desde la Luna, da una extraña sensación de lo pequeños que somos en esta inmensidad: recogimiento absoluto. Tendemos a pensar que somos el centro del universo, que el mundo gira en torno a nosotros cuando en realidad solo estamos inmersos en una órbita inimaginable de incertidumbre, inmensidad y vulnerabilidad. Cuánto cuesta a veces aceptar esta pequeñez. ¿Será acaso difícil de aceptar porque finalmente esta es MI vida y no quiero verla así de pequeña? ¿Qué tenemos que hacer para sentirnos grandes, importantes y únicos en esta inmensidad del universo?.

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Soy una convencida que para poder atesorar la importancia de nuestras vidas necesitamos tener claro nuestro norte, ese objetivo grande y único: nuestra luna. ¿Hacia dónde queremos llegar? ¿Qué recorrido necesitamos hacer para llegar a ella? ¿Cuál es el sentido que le doy a la búsqueda del camino que me llevará a ella? La vida solo deja de ser ínfima en esta inmensidad del universo cuando le damos sentido, cuando sentimos que nosotros mismos vamos camino a nuestra luna. A ese objetivo importante que nos hace vibrar, que nos genera disfrute y nos hace felices. No importa lo grande del universo, ni los misterios que esconde, necesitamos atesorarla, valorarla, agradecerla y quererla como tal… con su GRAN inmensidad y al mismo tiempo con el diminuto universo en el que orbitamos.

Neil Armstrong, logró sus sueños y llegó a la Luna, pero no fue solo su esfuerzo el que lo llevo a ese satélite. Miles de individuos, en su pequeñez, se juntaron para que este GRAN sueño ocurriera. Sin duda, fue un trabajo incansable de un equipo, que con perseverancia, trabajo duro, responsabilidad, miedo y compromiso lo lograron. Cada uno dentro de su vida encontró su norte y logró llegar a él con mucho trabajo y dedicación.

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Y entonces…¡Si el hombre pisó la luna!, nosotros podremos alcanzar la nuestra. Démosle sentido a eso que queremos, pongámosle la fuerza que necesita, seamos perseverantes y  seguro que con ese trabajo arduo, no solo llegaremos a ser felices, sino que probablemente lograremos tocar almas y corazones, y, finalmente, aportar al mundo desde NUESTRA vida. El universo es grande, pero nuestra vida lo es mucho MÁS.

No necesitamos ser Neil Armstrong o Presidente de los Estados Unidos para cumplir nuestros sueños, solo nos hace falta tener la convicción de que podemos llegar a ellos. Requerimos tener la claridad de trazar un camino, y la perseverancia para hacer incansables pruebas, aprender a caer y equivocarnos millones de veces para lograrlo. Necesitamos que nuestros seres queridos nos guíen y acompañen en el camino, porque sin ellos todo se torna mucho más difícil, sin sentido y cuesta arriba. Debemos abrazar y comprometernos a nuestro sueño y desafiarnos a cumplirlo.

Dejemos de hacer pruebas o simplemente pensar en un plan porque siempre existirán los: “y que pasa si…” o “cuando termine…podré..”. Entonces renunciemos a pensar, practicar o planear y vamos por ese sueño, por esa luna, por ese cambio, por eso que finalmente es lo que le da significado a nuestra vida. No lo soltemos, solo soltemos el miedo que nos impide avanzar. No dejemos que se escape, y hagamos que cada minuto y momento de esta vida cuente.

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En esta inmensidad del universo, solo depende de ti encontrar qué quieres aportar, y hacerlo. ¿Los sueños se hacen realidad? Sí!… con paciencia, templanza, perseverancia, responsabilidad, tolerancia a la frustración y equivocación, alegría, sentido y por, sobre todo, una cuota inmensa de trabajo duro y mucha, pero mucha convicción. El hombre llegó a la Luna… ¿ya sabes cuál es la tuya?

Yo ya voy camino a la mía…

Por ahora, tu solo “pregúntate si lo que estás haciendo hoy, te acerca al lugar en el que quieres estar mañana” (Walt Disney).

María José Lacámara – Conoce más AQUI

joselacamara@gmail.com

Instagram: @joselacamarapsicologa

 

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El arte del buen amor en las familias. Las Constelaciones Familiares (VI Parte y ultima)

Algunos postulados de las Constelaciones Familiares como enfoque sistémico transgeneracional.
Al menos cuatro postulados psicológicos que, en nuestra cultura actual, muchas personas darían intuitivamente por ciertos, más por sentido común y experiencia de vida, que por otras razones empíricas estrictas, constituyen los pilares de las Constelaciones Familiares.

El primero: en la vida y en el cuerpo de cada persona se encuentra presente la huella, el eco y la resonancia de muchos otros, presentes o pasados, vivos o muertos, que nos conciernen o nos concernieron afectivamente: padres, abuelos, hermanos, tíos, hijos, parejas, exparejas, etc. Estamos unidos a ellos con una profundidad, un anillamiento y una sutileza más terca de lo que a veces desearíamos. Nos conviene experimentar nuestras raíces, y ser leales a ellas a través de nuestros desarrollos y nuestra alegría de vivir.

El segundo: somos mamíferos y, en consecuencia, nuestros afectos, nuestras buenas o malas relaciones, el lugar que tenemos respecto a los demás, y las vivencias expansivas de nuestro corazón en nuestros vínculos o sus contrarias de retracción, son determinantes en la trama de nuestra vida, en los guiones que nos dirigen, en la fuerza o debilidad para nuestra camino y en como construimos nuestro destino alegre o triste, feliz o desdichado. Tercero: vivimos en familias y sistemas que nos contagian con ideas, creencias y tareas que podemos aceptar o rechazar, pero que no podemos obviar. Bailamos las danzas de comunicación que conocen aquellos con los que nos criamos, y ahí hacemos aprendizajes afectivos y conductuales relevantes, que nos acompañarán el resto de nuestras vidas, si no trabajamos con ahínco y profundidad para transformarlos. Pertenecemos a estos sistemas, especialmente el familiar, y nuestra pretendida libertad individual se revela, demasiado a menudo, como ficción. Aunque no estemos dispensados de tomar responsabilidad por nuestra vida, inconscientemente algunas de nuestras cartas están marcadas por el sello de nuestra historia.

Cuarto: la matriz familiar de la que venimos es una historia de fuerza y de dolor, surcada por hechos que hicieron prosperar la vida como uniones, nacimientos, riquezas, superación de adversidades, talentos, etcétera, y otros que la lastimaron, como muertes tempranas, violencias, desamores, traiciones, secretos, etcétera.

Conviene que todos los hechos de esta matriz hayan sido reconocidos e integrados para que las potencialidades de sus miembros se desplieguen en la dirección del futuro y de la vida, y no queden pegadas al pasado y a los sucesos y sombras que no quedaron superados, en forma de implicaciones fatales y lealtades desdichadas.

A través de estos enunciados nos adentramos en el pensamiento sistémico, en primer lugar, según el cual las personas somos seres contextuales: vivimos en sistemas y cada miembro de un sistema afecta y es afectado por los otros, y si uno cambia invita a los otros a cambiar. Traducido a las familias y a sus modelos de comunicación, diremos que no hay personas tristes, o malvadas, o timoratas, o buenas o malas, etc., sino que les toca este rol en la danza común que ejecutan entre todos, al son de la música de su dolor y de sus necesidades de amor y de dignidad. En segundo lugar, nos adentraremos también en una vertiente del pensamiento sistémico denominada transgeneracional, según la cual no sólo estamos afectados por nuestros experiencias biográficas, sino por los hechos y experiencias de vida de muchos que ni siquiera conocimos y que siguen presentes en nosotros en forma de ecos y resonancias que se manifiestan tanto en negativo (por ejemplo, en repeticiones inconscientes de destinos calamitosos, o atracciones por ciertos temas no resueltos, enfermedades físicas o psíquicas, impulsos de muerte o expiación de culpas, seguir a la muerte o enfermar en lugar de, etcétera), como en positivo (legados de talentos y dones, intentos de reconciliar y reparar viejas heridas, etc.).

Sujetarse a la vida (ejemplo)
“Te sigo a la muerte querido hijo”, expresa el quebrado corazón de una madre que perdió a su hijo al nacer. O, “ya voy/muero/enfermo yo en tu lugar, porque te quiero tanto, querida mama”, resuena en el corazón del hijo que percibe, de algún modo osmótico, que la madre no está completamente sujeta a la vida. Y de ahí devienen comportamientos destructivos, adictivos, problemáticos, desesperados, de fracaso o escaso cuidado de uno mismo o de los demás. También, “ya me sacrifico, o expío, o cargo con culpas, rabias, penas, dolores, en lugar de vosotros, mis queridos padres, abuelos, tíos, hermanos, parejas, hijos, etcétera”. Son dinámicas de amor ciego o mal amor, que no llevan a la vida ni a la felicidad, pero que afectan a muchas personas en la tramoya compleja e inescrutable de los vínculos de su vida y de su familia. Y tienen consecuencias, tanto en el ámbito de la salud, como de la pareja, como de la profesión, como de un general poco respeto a la vida. Podría poner infinitos ejemplos. Pero pondré uno al que titularemos: “Esta es mi última oportunidad”.

De este modo, desesperado e imposible, comienza su presentación una mujer que padece una profunda depresión. Al investigar sobre los hechos cruciales de su vida y de su familia, aparece un suceso determinante: sobrevivió a un atentado en el que murieron muchas personas. A partir de ahí, extrañamente, sintió que ella también estaba muerta y que no le correspondía subirse de nuevo al tren de la vida. En la Constelación la representante de esta mujer se mueve hacia tres personas que, tumbadas en el suelo, representan a los que murieron, como queriendo también caer y morir con ellos. De ahí su depresión. Se siente atada a ellos, en una suerte de inquebrantable destino común, y en su corazón dice “yo también muero con vosotros”. En lugar de tomar el regalo de la vida, que se le concede como un segundo nacimiento, más bien se pregunta: ¿Por qué a ellos les tocó morir y a mi me toca vivir? Y con el peso de la muerte de los otros, no encuentra en lo más íntimo de su alma, la fuerza para abrazar de nuevo la vida. Además, en la Constelación, los representantes de los hijos de esta mujer se muestran muy violentos con ella, apretando los puños ostensiblemente. Luego, ella agregará lastimeramente que sus hijos la golpean en la vida real. Sin embargo, esta dinámica de violencia de los hijos refleja su amor desesperado: se enojan e incluso la golpean porque no logran soportar su movimiento de caer, de hundirse, de no vivir. Con sus golpes pretenden, equivocada y desesperadamente, retenerla en la vida, que parece que se le escurre de las manos.

En este caso, además de la comprensión clara de la dinámica de la depresión, lo que ayudo fue ver y notar, a través de la Constelación, que las víctimas fallecidas no desean ser perturbadas ni necesitan que los sobrevivientes vayan con ellas; más bien al contrario, les sonríen y les bendicen. Ayudo cuando la mujer pudo mirarles y decirles: “A vosotros os toco morir y a mi vivir, y trato de respetar vuestro destino de morir y el mío de vivir, y por favor mirarme con buenos ojos para que viva”. Ayudo también que, con más integridad sentida, les dijera a sus hijos: “Me quedo con fuerza en la vida y recupero mi lugar de madre y de grande, y vosotros estáis libres de tener que preocuparos por mi”.

 

Joan Garriga
www.joangarriga.com/

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Extraido de www.joangarriga.com

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