Un Grito de Ayuda de la Naturaleza

No comparto la opinión de los pesimistas, de quienes ven enemigos y confabulaciones en todas partes, de aquellos intrínsecamente desconfiados y negativos, de los quejumbrosos, de quienes temen salir de su zona de pseudo-confort, de los que se centran en sus debilidades y arrastran culpas sin resolverlas, de aquellos que no perdonan y viven con rencores, de los que culpan al resto y no poseen autocrítica, de quienes no viven el presente y sólo en las inseguridades del futuro, de aquellos que se preocupan del “que dirán”…, de que estemos frente a una ignición intencional de proliferar el Coronavirus por parte del Hombre.

Por el contrario, pienso que es una reacción de la propia naturaleza, para que de pronto el mundo se detenga y muchos tengamos la oportunidad de comenzar a repensar nuestra vida, descubrir nuevos lados en nosotros mismos, tomar decisiones difíciles y lidiar con los miedos… Ello, independiente de los infaltables y aún numerosos irresponsables e inconscientes que abundan coludidos con su ignorancia y egoísmo. Sin embargo y por el contrario, parece ser que crecen a paso agigantado los despertares de consciencia, la compasión sincera y el sentido de cooperación y solidaridad.  Sí, estamos comenzando a presenciar muy nítidamente lo mejor y lo peor de los seres humanos y esta pandemia es el cristal que lo facilita.

De pronto, se vuelven importantes las cosas que hemos dado por sentado por mucho tiempo, entre ellos, comenzamos a extrañar la cercanía física con las personas, los contactos sociales, el privilegio de moverse libremente, los viajes, la vida sin u otras preocupaciones, la seguridad financiera donde ya existía y la “normalidad”…, aunque muchos ya vivíamos en un estado de anormalidad social destructiva. Probablemente, este efecto viral no será por sólo dos o tres semanas y su alcance real hoy es bastante impredecible.

¿Hay alguna razón por la cual todo está al revés? ¿Es un grito de ayuda de la naturaleza que necesita un descanso de nosotros? ¿Hemos perdido el valor de la vida y se trata de un recordatorio de la importancia de nuestras vidas?

En esta situación excepcional, tenemos la tremenda oportunidad de conocernos mejor y de ser un poco “mejores”, establecer prioridades de manera diferente, tratar a nuestros semejantes con respeto y amor y, en el mejor de los casos, volver a rescatar esos tiempos en los que “el otro” poseía un sitial más alto, por encima del hoy dominante Narciso, símbolo del sueño de los sentidos en el cual el Ego se sumerge y nos hipnotiza, generando fantasías y un alto centrismo en nosotros mismos. Asimismo, nuestro planeta descansa de tantos factores que lo han sobrecargado por décadas…

 

Ricardo Gevert – Adm. Industrial

www.gevert.com

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Precauciones que debes tomar si vas de camping

Picaduras de insectos, caídas, insolación y contagio de virus Hanta, son algunos de los riesgos que están expuestas las personas que optan por pasar sus vacaciones al aire libre. El camping, a pesar de ser una alternativa entretenida para disfrutar durante el verano, también implica tomar una serie de precauciones que a veces uno no considera cuando arrienda un departamento. Por esta razón,  el médico general de Centros Médicos Vidaintegra, Dr. Julio Barrios, entrega recomendaciones para tener un descanso seguro y sin contratiempos.

Uno de los panoramas más usuales durante las vacaciones es ir de camping. Estar en contacto con la naturaleza, apreciar las estrellas de noche, sentarse alrededor de una fogata y quedarse conversando hasta altas horas de la noche son parte del encanto de este innovador plan estival. Pero no es igual de simple que alojar en casa o departamento, ya que al dormir y comer en zonas abiertas, nos exponemos a contagios y accidentes que pueden terminar en emergencias.

Según el Dr. Julio Barrios, médico general de Centros Médicos Vidaintegra, los problemas más comunes son la exposición solar, accidentes como caídas o golpes y también “el riesgo de contraer infecciones a raíz de  elementos que estén en el medioambiente, como deposiciones de roedores, picaduras de insectos y mordeduras de arañas”, explica.

Recomendaciones

Si vamos de camping, estaremos constantemente expuestos a la naturaleza, por lo que es importante vestir de forma adecuada para desplazarnos sin problemas, lo que significa usar ropa ligera que cubra piernas y brazos. Asimismo, hay que proteger tanto la piel como los ojos de los rayos UV, por lo que debemos aplicar protector solar cada dos horas y utilizar buenos anteojos de sol.

Para evitar accidentes o contagios, el Dr. Barrios aconseja llevar alimentación e hidratación suficiente, además de un celular cargado con batería externa completa para mantener siempre la comunicación. “Para evitar las picaduras de insectos, se pueden usar repelentes, insecticidas y también lámparas luminosas que atraen y matan los mosquitos o zancudos” afirma el especialista.

El mejor escenario para el Virus Hanta

El Hanta es el mayor riesgo al que nos exponemos al salir de camping, para evitarlo hay que seguir los siguientes pasos:

  1. Elige lugares limpios y libres de matorrales o pastizales.
  2. Evita acampar en sitios con evidente presencia de roedores.
  3. Usa carpa con piso, cierre y sin agujeros.
  4. Camina solamente por senderos habilitados.
  5. Mantén los alimentos en recipientes herméticos y una vez ocupados, lava inmediatamente los platos y utensilios de cocina.
  6. Mantén la basura en recipientes cerrados o si es necesario, entiérrela.
  7. Bebe únicamente agua potable, embotellada o hervida.
  8. Evita recolectar fruta silvestre o leña.

Si detectas presencia de roedores muertos, cúbrete la nariz y la boca con una mascarilla y antes de tomarlos, protege tus manos con guantes desechables o bolsas plásticas lavados con agua y cloro. Luego, ubícalos en doble bolsa plástica y entiérralos.

En caso de que hayas estado en contacto con el ratón de cola larga, con sus heces u orina, debes acudir al servicio de urgencias y ahí se verá si presentas signos sospechosos. “Como el Hanta es una enfermedad pulmonar, se manifiesta como una patología pulmonar, es decir, con tos y decaimiento”, agrega el doctor.

 

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Naturaleza y cultura

En la costa: queltehues y conejos comparten el prado. La luz del sol se refleja en las hojas del pequeño bosque de liquidámbares cerca del ventanal. Aire. Buen genio, felicidad. Y aquí en Santiago, de vuelta, veo por la ventana de mi oficina las paredes y ventanas de los edificios cercanos. Escucho bocinas, a veces una alarma.

¿Cuántas enfermedades se gestan en Santiago que afuera no se presentarían? ¿Qué rol juegan nuestras actitudes, nuestras ideas, nuestras acciones, en el debilitamiento de nuestra vitalidad? ¿Qué mundo hemos recibido, de qué mundo participamos, qué mundo creamos para quienes nos siguen? ¿Cómo vivir de tal modo que todo esto que nos concierne se traduzca en más salud para nosotros y para quienes nos rodean? ¿Siendo más generosos, reverentes, humildes, creativos, asertivos con los dones que la naturaleza nos dio?

Hago un alto en el camino y pregunto cosas fundamentales. Total, es nuestro trabajo. Por cada persona que se presenta en nuestra oficina con una enfermedad (una depresión, una angustia, un cáncer) volvemos a cuestionar el escenario en que aparece esta o aquella desgracia. Y hay de todo, por cierto, estilos de vida cuestionables, tensión continua a través de las décadas, mitos y anhelos irracionales, dependencias, sufrimiento a todas luces pero reprimido de la conciencia, sometimiento a las condiciones dadas, oscuridad en el corazón, falta de sentido, falta de luz.

Unos 120 años atrás vivió el joven poeta Rilke con unos pintores y escultores en una comunidad cercana a Bremen en el norte de Alemania. Le impresionaron estos artistas – algunos de los cuales abandonaron puestos altos y privilegiados en la academia del arte para convertirse en cesantes e ingresar en el ámbito duro de un clima frío, ventoso, de otoños e inviernos pesados y oscuros – le impresionaron su dedicación a una verdad que sobrepasaba su oficio y su resolución a buscar y expresar verdad al margen de los cánones de la cultura en que se habían desarrollado sus vidas. Con claridad ingenua y valiente destacó Rilke la diferencia entre llevar una vida inmersa en la naturaleza y sujeta a sus leyes, una vida con sentido existencial, y una vida sujeta a las tensiones asociadas a prestigio, jerarquías y privilegios basados en ideas y conceptos culturales según la moda del momento.

5000 años atrás los proto-indoeuropeos en las estepas del sur de Rusia iban a morir en el combate para conquistar la supuesta gloria imperecedera, al igual que más tarde los ejércitos del país que quieras nombrar. Hay variaciones modernas al tema: quiero ser la madre más sacrificada, el gerente más productivo, la persona más solidaria, la pianista perfecta, etc.

Somos libres. Podemos elegir cómo llevar nuestras vidas. Podemos buscar la aniquilación de nuestra vitalidad para bien de alguna idea, de algún valor, o en forma más humilde y realista podemos cuidar y nutrir nuestra vitalidad para bien de nuestra salud, nuestra creatividad, nuestro pensar y para bien del mundo que nos rodea.

¿Reverenciar y agradecer el hecho de estar vivos? ¿O gastar nuestra preciosa vitalidad para demostrar que el otro está equivocado y que merece el desprecio de todos quienes pensamos «bien»? ¿Respirar y ser feliz? ¿O desconfiar, temer, odiar?

Queltehues y conejos no tienen tanta libertad como nosotros, pero sus vidas son una referencia válida para quienes así lo elegimos.

Jens Bücher – Ingeniero Comercial, Fellow, American Institute of Stress y miembro del Colegio de Ingenieros – Chile, dirige el Centro de Desarrollo de la Persona Bücher y Middleton Ltda.

www.persona.cl

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