El Autismo en la Bioemoción

El autismo pertenece al trastorno de espectro autista que está relacionada con el desarrollo del cerebro y que afecta a la manera en que una persona percibe y socializa con las demás. Esto le causa problemas en la comunicación e interacción social.

Según la Bio el autismo es una conducta de separación de la realidad que consiste en un repliegue de la persona sobre sí misma, enfocada directamente a su mundo interior. Los síntomas más comunes son el mutismo, ausencia de muestras de afecto, ausencia del Yo en las frases, dificultad para mirar a los ojos, no tolera los ruidos excesivos, rechaza el contacto físico, no sigue instrucciones, tienden a repetir lo que escuchan.

Conflicto de Miedo y cólera  en el territorio.

Sentido biológico: Huída y control del mundo que le rodea.

Conflicto de secreto familiar mezclado con culpa

El origen del autismo hay que buscarlo en el Transgeneracional. Debemos buscar secretos familiares escondidos por generaciones como incestos, violaciones, asesinatos, violencia, traiciones, etc..

 

La magnitud en la que la Constelación Autista se manifiesta emocional y mentalmente está

determinada por la magnitud de los conflictos involucrados.

El autista permanece bloqueado a nivel mental: verifica permanentemente si lo que dice es

exacto o no, si es lo suficientemente inteligente y correcto, verifica, vuelve a verificar, una y

otra vez, hasta que el cerebro decide que es mejor no comunicarse y permanecer callado.

Estamos en el mundo de lo prohibido y los secretos.

Tomar la vida de los demás porqué no podemos vivir la propia.

No tengo derecho al error (sería la muerte).

“Los criterios que debo alcanzar son tan altos que es más fácil retractarme dentro de un

mutismo en vez de tener que rendir cuentas a otros (padres, profesores, autoridad,…)».

Huyo de una situación muy dolorosa de mi entorno».

«Rechazo último de enfrentarse a la realidad física del mundo exterior porque veo mi

sensibilidad maltratada»

El autista debe resolver conflictos transgeneracionales casi siempre ligados a tremendos

secretos que verá repetirse tremendamente a su alrededor. Terminar la fase autista, salir de la

mal llamada “enfermedad” solo depende del que la vive, de nadie más y su salida nunca será

hacia el plano de aturdimiento en que vive la mayoría de la gente, es por eso que casi nunca encuentran el camino de salida.

Los autistas son grandes maestros para las personas que le rodean pues muestran un camino de verdad que se perdió en muchos casos tiempo atrás y del que ni siquiera se es consciente.

En el insconsciente biológico de alguno de los padres de un niño autista ya viene la información de que el niño que venga debe ser diferente al resto de la familia, así que el niño que nace

-está pero está como ausente

-no se involucra en la convivencia familiar

-tiene una percepción bella del mundo

-escucha todo pero no verbaliza nada

-su mundo interior es suyo y nadie tiene entrada a él

-todo los que no entra en sus parámetros le altera

 

El niño autista necesita de una familia que le de mucho amor y comprensión. Su mejoría depende del grado de implicación de sus padres y del tipo de convivencia que tenga, es decir, si en su hogar se respira amor, paz y armonía entonces el niño lo percibirá como un ambiente seguro para poder expresarse. De lo contrario el niño que viva en otro tipo de ambiente se quedará atrapado en su mundo interior.

También te puede interesar: La Biodescodifcación del dolor crónico

Redacción Instituto Draco

Fuente:  Diccionario Bioemocional

www.institutodraco.com

www.facebook.com/InstitutoDraco

 Extraido de www.institutodraco.com

 

 

Read more

Las Migrañas en la BioEmoción

La migraña  es un dolor pulsátil intenso o una sensación de latido en la cabeza, generalmente de un solo lado. Puede estar acompañado de náuseas, vómitos y sensibilidad a la luz y al sonido que puede durar de horas a días y de intensidad variable.

No se conoce la causa exacta que la produzca pero la genética y los factores ambientales juegan un papel muy importante.

Síntomas

Pueden pasar por cuatro etapas: pródromo, aura, ataque y posdromo. No todas las personas que padecen migraña pasan por todas las etapas.

 

1-Pródromo

Entre uno y dos días antes de que se produzca la migraña podrías notar ciertos cambios como:

  • Estreñimiento
  • Cambios de estado de ánimo
  • Antojo de comer
  • Rigidez en el cuello
  • Aumento de la sed y de la micción
  • Bostezos frecuentes

2-Aura

Esta fase puede ocurrir antes o durante las migrañas y se experimentan alteraciones visuales (destellos de luz o puntos ciegos), hormigueo e incluso dificultad para hablar. Es un síntoma reversible del sistema nervioso que comienza de forma gradual y puede durar entre 20 y 60 minutos.

  • Fenómenos visuales, puntos brillantes o destellos de luz
  • Pérdida de visión
  • Sensación de hormigueo en pierna o brazo
  • Dificultad para hablar
  • Sensación de oír sonidos o música
  • Sacudidas u otros movimientos incontrolables

3-Ataque

La migraña puede durar de 4 a 72 horas si no se trata y su frecuencia varía según la persona. Durante la fase de ataque pueden producirse síntomas como:

  • Dolor de un lado de la cabeza o ambos
  • Dolor palpitante
  • Sensibilidad a la luz, sonido e incluso olfato y tacto
  • Náuseas y vómitos

4-Postdromo

Después de un ataque es posible que te sientas muy cansado, confundido y sin fuerzas. Un movimiento brusco o repentino podría provocar nuevamente un breve dolor.

Esta dolencia se puede minimizar y prevenir con medicamentos y combinándolo con medidas de autoayuda y cambios en el estilo de vida pueden ayudarte.

 

Según la Bioemoción

Los dolores de cabeza se originan por el hecho de desautorizarnos y ser injustos con nosotros mismos. Se la crean personas que quieren ser perfectas y que se imponen mucha presión a sí mismas.

Pueden ser producidas por múltiples factores como el estreñimiento, nervios y tensión, stress, ayunos, alergias, insatisfacción sexual, resistirse a fluir con la vida, miedo…

Conflicto: Controlar y buscar siempre la solución a todo. No tomar decisiones.

 

Según Louise L. Hay:

Causa probable: Rechazo a ser manejado, resistencia a fluir, temores sexuales.

Nuevo modelo mental: “Me relajo en el fluir de la vida y dejo que ella me proporcione todo lo que necesito, con comodidad y facilidad. La vida está a mi favor.

 

Según Lisa Bourbeau:

Bloqueo emocional:

Tiene una relación directa con el “YO SOY” de la persona afectada. En general se manifiesta en la persona que no se concede el derecho de ser lo que quiere, que se siente culpable por atreverse a cuestionar a aquellos que tienen mucha influencia sobre ella. Incluso puede no ser consciente de lo que realmente quiere. Con frecuencia vive en el «no puedo», hasta el extremo de vivir a la sombra de alguien. Además, suelen tener dificultades en su vida sexual porque no están en contacto con su poder creativo, simbolizado por la región de los órganos genitales.

 

Bloqueo mental:

Si padeces migrañas, plantéate la siguiente pregunta : «Si todas las circunstancias hubieran sido o fueran perfectas a mi alrededor, qué es lo que hubiera querido SER o qué es lo que quiero SER ?».

Observa lo que te ha impedido manifestarlo hasta este momento y descubrirás la forma de

pensar que te perjudica, que te impide ser tú mismo. Concédete el derecho de tener esos temores y de tomarte el tiempo necesario para llegar a tu meta.

Quizás también te interese: Conexión cuerpo-mente-espíritu

Redacción Instituto Draco

www.institutodraco.com

www.facebook.com/InstitutoDraco

 

 Extraido de www.institutodraco.com

 

Read more

Se acabó de repente y no lo vi venir

Todo parecía ir bien: se entendían, disfrutaban de cada momento juntos y hasta pudiste creer (no pensado, sino creído de corazón) que él/ella era la persona correcta, ese compañero de vida “destinado a ser”… hasta que, de pronto, todo acabó.

Esta es la historia de miles de relaciones que caducan sin aviso alguno, dejando corazones rotos y una sensación amarga de asombro y confusión. Las posibles causas son variadas: desde una simple discusión hasta un fantasma del pasado, o un evento desagradable que sobrevivió al ayer.

La mayoría de las personas asocia una ruptura amorosa con circunstancias drásticas y comunes como una aventura, personalidades opuestas o una fuerte incompatibilidad. Aunque estas son razones causales en muchos casos, también existen vínculos sentimentales que se deshacen “como por arte de magia”, como si el amor hubiera muerto de la noche a la mañana… o al menos así lo perciben los amantes.

Cuando la llama se apaga sin hacer ruido

Muchas veces, las relaciones terminan porque la pareja es incapaz de hallar un punto de encuentro para los deseos, aficiones, metas y objetivos de ambos. Nadie está obligado a permanecer en un lugar donde no se siente cómodo, o como diría Frida Kahlo: “Donde no puedas amarno te demores“.

He aquí algunas causas comunes de ruptura sorpresiva:

  1. En algunas parejas, no existe la suficiente confianza para expresar cuándo algo resulta molesto o incómodo, así que los sentimientos negativos comienzan a acumularse hasta que el agua se desborda. Por desgracia, este es un problema común y surge de la equívoca creencia de que hablar sobre cómo nos sentimos (en especial cuando nos sentimos insatisfechos) empeora las cosas. Alguien que prefiere callar en lugar de hacer saber al otro lo que le molesta teme ser juzgado y finge que todo marcha bien en un intento por “cuidar” la relación. Esto es un error simple pero grave, porque la irresolución del asunto marca un ciclo infinito de insatisfacción y malestar que solo acaba cuando la relación llega a su fin.
  2. Otro detonante de las rupturas abruptas es la idealización del amor, que ocurre cuando nos convencemos de que la relación o el ser amado deberían ser, actuar o funcionar de una manera en concreto. Tenemos expectativas imposibles de conciliar con la realidad, y la decepción puede hacer que nos sintamos mejor si abandonamos el barco.
  3. Otra razón para terminar una relación abruptamente puede ser el miedo al compromiso. Si todo iba muy rápido, quizás alguien se sienta amenazado y lo más sensato (a su parecer) sea huir. Esta reacción viene acompañado de una percepción errónea de lo que es comprometerse con una persona, por ejemplo: temor a no cumplir las expectativas del otro o miedo a equivocarse.

Por último, no está de más decir que, muchas veces, uno de los miembros de la pareja sí expone lo que le genera incomodidad, pero tal vez no es escuchado. Quizás no se sienta a gusto con las decisiones o actitudes de su compañero, y al ver que nada cambia, prefiere alejarse.

¿Se pueden prevenir las rupturas sorpresivas?

Generalmente, una mala comunicación es el epítome de las causas que conducen a una pareja a separarse. De hecho, es muy común que las personas busquen asesoramiento terapéutico cuando los problemas de comunicación obstruyen por completo todos los aspectos positivos de su relación.

Si alguna vez has sentido que tu pareja y tú ya no son quienes solían ser, puede que hayan caído en el vórtice de la indiferencia y el desentendimiento, los reproches frívolos y la incomprensión. Culparse mutuamente quizás sea la primera reacción de ambos, pero no es la mejor solución a corto plazo y mucho menos el remedio para evitar desastres a futuro.

La mejor forma de evitar una ruptura sorpresiva y rescatar el amor de pareja es navegar juntos hacia un puerto de conciliación, un espacio cómodo donde puedan expresar libremente –sin miedo a ser juzgados– lo que sienten, lo que sueñan alcanzar y lo que temen. Puede que no siempre sea sencillo hallar el momento indicado para tener una conversación profunda, pero puedes crear el momento perfecto poniendo toda tu disposición y enfoque en comunicarte sin herir al otro, únicamente con la intención de alivianar cargas y fortalecer el amor. 

 

Read more

La sangre y los conflictos emocionales

Nuestro cuerpo es nuestro templo sagrado. El cuerpo es el envoltorio con el que venimos a vivir esta experiencia y la sangre es la desvalorización más profunda. El esqueleto no es lo que está más profundo en nuestro interior sino la sangre que riega cada centímetro de nuestro cuerpo.

Cuando algo nos afecta, nos conmueve, nos hace sentir mal esto toca a la sangre y por ende a todo nuestro cuerpo físico.

Es importante conocer que la sangre no es algo único de nuestro ser sino que con nuestra familia compartimos los lazos de sangre. Cuando un miembro de nuestro “clan” está pasando un mal momento es un proceso de desvalorización para toda la familia.

En la sangre hay tres tipos de células: los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas. Y en la familia hay tres grandes necesidades: la necesidad de recibir la vida en cada instante, nuestros padres nos han dado la vida y nosotros debemos transmitirla a nuestros hijos pero disfrutandola y viviendola sin sufrimiento; la necesidad de sentirnos protegidos, es importante no sentirse extranjero sino sentirse seguro con los nuestros y por último la necesidad de sentirnos uno solo, aunque seamos mucha familia, al final somos un solo ser.

Porque si no hay cohesión familiar, no hay familia. Si no hay vida que circule, no hay familia, y si me siento en peligro en el seno de mi propia familia, me voy o muero.

Hay tres grandes familias de conflictos, a nivel de la sangre:

El peligro de muerte en la familia que se refleja en los glóbulos rojos, la falta de seguridad que se sienten en la pérdida de glóbulos blancos y la necesidad de cohesión en la familia que se refleja en las plaquetas.

 

Anemia:

El conflicto: Desvalorización de aquello que nos hace vivir, que transporta la vida.

La creencia: «No quiero molestar a mi familia», «tengo que vivir lo menos posible porque molesto» y «me ahogo en esta familia»

La anemia está relacionada con una falta de alegría ante el proceso de la vida misma y con un sentimiento de no valer.

La Anemia por falta de hierro (no hemoglobina) se debe a una falta de Calcio (función paterna) + y de Magnesio (Función materna).

La creencia interiorizada es la necesidad que nos ayuden en la función materna o una sensación de ahogo en nuestra propia familia.

Es importante recordar que las enfermedades físicas son un reflejo de nuestro interior, de nuestros pensamientos. Cuando nos sentimos mal en nuestra familia o sentimos que no podemos más aparecen enfermedades para que reaccionemos y cambiemos la situación.

Según Lisa Bourbeau, en la metafísica la sangre representa la alegría de vivir: esto es lo que ha perdido la persona anémica. Incluso puede resultar difícil aceptar esta encarnación hasta el extremo de no desear seguir viviendo. Se deja invadir a menudo por el desánimo y ya no establece contacto con sus deseos ni con sus necesidades, se siente débil.

Es imprescindible que seamos conscientes de los pensamientos negativos que impiden encontrar la alegría en la vida y que nos afectan a la salud.

¡Atrévete a dejar salir el niño que hay en ti y disfruta de la vida!

 

Hiperglobulemia: 

El exceso de glóbulos rojos. Se trata siempre de la familia, pero el sentido biológico es exactamente contrario.

Frases como “quiero llevar vida a alguien…”, “alguien en mi familia murió” son un reflejo de la enfermedad.

La Hiperglobulemia es la necesidad de vivir, de querer aportar más oxígeno y le hablamos a nuestro cuerpo terrenal pidiéndole más glóbulos rojos.

 

Las plaquetas:

Cuando se manifiesta en nuestro cuerpo una cantidad exagerada de plaquetas es la consecuencia de un conflicto activo, a nivel familiar puede ser un divorcio.

 

Plaquetopenia:

Es un déficit en plaquetas, que puede provocar hemorragias, púrpura, o tiene fácilmente hematomas, hemorragias…

Un déficit de plaquetas o de factores de coagulación, también se trata de una desvalorización en el seno de la familia.

Frases como “no puedo pegarme a esta familia…” o me siento apartado son frases comunes cuando se sufre de Plaquetopenia.

Para las plaquetas también hay que hablar del conflicto biológico estricto, es a este que se refiere el doctor Hamer más a menudo. No se trata de los lazos de sangre simbólicos, se trata realmente de heridas, que es el sentido de las plaquetas. Un animal que está herido, manda plaquetas para que impedir la hemorragia. Un ser humano que ve una película de vampiros, o una película con mucha sangre, o que ve un accidente, va a empezar a fabricar más plaquetas.

También puede haber otro motivo para el déficit de plaquetas, que no tiene que ver con la familia, que es mucho más real que simbólico. Es una desvalorización porque: “soy inepto para pelearme”, no me sirve para nada fabricar plaquetas porque no me voy a pelear, no voy a luchar, no voy a sangrar.

En resumen, los conflictos emocionales que vivimos nosotros mismos día a día nos hacen sufrir pero no solamente a nivel psicológico sino a un nivel más profundo en nuestro cuerpo.

 

Ser conscientes de nuestros pensamientos negativos y la manera de enfocar nuestra vida cambiará la salud y nuestro cuerpo.

 

Redacción Instituto Draco

www.institutodraco.com

www.facebook.com/InstitutoDraco

Extraido de www.institutodraco.com

Read more

Chequeo Sexual

Siempre me he preguntado qué pasaría si las parejas que están en planes de casarse pasaran por unas charlas de sexualidad. Así como van a las charlas matrimoniales de las iglesias, puedan asistir con una psicóloga sexóloga a charlas que se enfoquen única y exclusivamente en la vida sexual de ambos.

Y no es que se me ocurra porque sí, sino que porque con el tiempo uno empieza a ver que el anhelo de toda pareja es volver a tener la vida sexual que tuvieron los primeros meses de la relación. Pero la realidad es que con el tiempo y la costumbre de estar con el otro, la novedad se va perdiendo y con ella el deseo sexual.

Y este es el primer punto crítico, que si pudiera decir un número estimado les pasa al 90% de las parejas alrededor del sexto mes de estar viviendo juntos. Los primeros meses quedan con el efecto de la luna de miel que se prolonga por un tiempo antes de que afloren problemas que muchas veces venían arrastrando hace un tiempo pero que nadie quiso mencionarlos.

Lo mejor que nos puede pasar a los terapeutas de pareja es que llegue la pareja en este punto, porque recibimos a dos personas que se aman, que no han perdido el tacto, que quieren solucionar algo pero no saben cómo hacerlo y han pedido ayuda a un tercero que pueda guiarlos. Este tipo de parejas no está más de 10 sesiones para lograr entender lo que está pasando y comenzar hacer algo para cambiar la situación. Por lo general ambos colaboran tanto en la interpretación como en la reflexión del problema y tienen sus egos relativamente controlados.

Otras veces (lamentablemente la mayoría) nos enfrentamos a parejas que llevan años en crisis, parejas que no han logrado enfrentar la situación con las herramientas que cada uno tiene. Mujeres y hombres que se defienden detrás de un poderoso ego, que cada vez parece menos penetrable, que defiende con uñas y dientes a su amo. Son parejas que llevan mucho tiempo de discusiones y peleas sin resolución, personas muy dañadas, desilusionadas, frustradas, que muchas veces están enamoradas pero el conflicto es tan potente que se rinden y ceden fácilmente a las discusiones.

Acá es donde uno como terapeuta se agarra la cabeza y nos preguntamos “¿por qué no vinieron antes?”. Porque hay que esperar a estar críticos para pedir ayuda a un tercero, sobre todo en la salud mental. A veces pasa que nos duele un diente y no hacemos nada hasta que el dolor no me deja respirar tranquila, ahí recién pido hora al dentista y es demasiado tarde, hay que sacar el diente y hacer un implante. Otras veces tenemos síntomas físicos que no son tan molestos por lo que hacemos oídos sordos, y llega el minuto en que también es demasiado tarde y nos descubren un cáncer.

No quiero ser trágica pero es la realidad a la que nos enfrentamos. Y un problema de pareja muchas veces puede ser como un cáncer que arrastramos para todas partes. Y tal como en la enfermedad, no sufre sólo quien lo padece sino que el entorno completo. Es por esto que aprender a hacernos cargos de nuestras dificultades como pareja debería ser una de nuestras prioridades. Tener la suficiente madurez y altura de mira para decir “mi amor, esto nos está superando” es lo más sano. Porque de lo contrario ocurren eventos que ponen en riesgo un compromiso mayor, y estoy hablando de las infidelidades.

Algo pasa con los seres humanos que no somos capaces de enfrentar los problemas en su momento y al hacernos los locos, no nos damos cuenta que estamos mirando para otro lado, porque no queremos ver el problema. Y mi marido o mi señora son los representantes de ese problema, por eso es que evito verlo/a y poco a poco me empiezo a desconectar de la única persona con la que debería estar más conectado. Si en este tiempo aparece un tercero, que escucha, contiene, es cercano y además atractivo físicamente, las posibilidades de ser infiel son cada vez más grandes.

Y esto es lo que a mí me gustaría evitar, no sólo como terapeuta y mujer, sino que como sociedad. Porque uno de los sufrimientos más grandes que puede atravesar una pareja (después de la muerte de un hijo) es la desilusión del matrimonio. La impotencia de que el otro nunca dijo algo, de que yo nunca lo vi venir, de que la relación aparentemente estaba bien, pero en la profundidad ocurrían desencuentros que no eran hablados, sobretodo relacionados a la sexualidad.

Como una abanderada del amor, de las buenas relaciones y el buen sexo propongo que toda pareja que esté tomando la decisión de tener un hijo, casarse o convivir, pueda y se atreva a pasar por un terapeuta de pareja con manejo en sexología. Hablar de lo que nadie te habla, atreverse a preguntar y decir lo que siento respecto de la sexualidad en general, no estoy hablando sólo del sexo propiamente tal, sino que me refiero a la intimidad de una pareja.

Porque no hay nada más rico en la vida que tener una buena relación, amar y sentirse amado, excitarse, querer tener relaciones, querer dar y recibir sexo oral, querer trabajar en mi relación cada día de la vida, porque nada es para siempre. Firmar un papel, tener un hijo en común, ser socios en una empresa, nada te garantiza el amor. Como siempre digo, la pareja y la familia son la empresa más importante,  a las que le deberías dedicar tiempo de calidad y un cheque anual por lo menos.

Si vives en otra ciudad y necesitas que te recomiende un psicólogo de pareja me puedes buscar en mi Instagram @hoymetoca ahí salen todos mis datos o nos escribes por la página web de Centro Al Alma.

 

Read more

10 Signos de que sufres Trastorno Límite de la Personalidad

¿Sufres trastorno de personalidad o quizás te preocupa saber si padeces alguna enfermedad mental?

Hablar de las enfermedades mentales suele ser un tema tabú en nuestra sociedad y por ello muchas personas que lo sufren no buscan ayuda profesional para solucionar su situación.

En este post te explicamos los 10 síntomas más comunes que puede sufrir una persona con trastorno límite de la personalidad o borderline.

 

10 Signos del Trastorno Límite de la Personalidad :

 

1-Impulsividad:

Si a la más mínima reaccionas con impulsos de manera exagerada, sin poder controlarte, este tipo de reacción sobre todo afecta a tus relaciones interpersonales, y deberías poner remedio de inmediato.

 

2-Depresión:

Si estás sufriendo de una tristeza que no parece acabar y no encuentras explicación puede que estés pasando por una depresión. No hablamos de una tristeza pasajera por algún motivo, hablamos de una tristeza que permanece en el tiempo y que no ves como superar.

 

3-Relaciones inestables:

Debido a los diferentes niveles emocionales que atraviesa una persona con trastorno de la personalidad, le es casi imposible establecer relaciones duraderas con otras personas.

 

4-Ataques de ira:

Si sufres de ataques de ira que no puedes controlar, es posible que puedas sufrir de trastorno de la personalidad. Aunque todos hemos sentido ira en algún momento, si se convierte en algo habitual, habrá que pedir ayuda para que esa ira no te haga daño ni a ti ni a las personas que te rodean.

 

5-Episodios Emocionales:

Las personas con T.L.P cuentan su vida en fragmentos o partes debido a su inestabilidad emocional. Estos fragmentos o episodios son indicadores de que hay una enfermedad mental detrás.

 

6-Pensamientos de daño a sí mismo y a otros:

A menudo les pueden venir pensamientos de suicidio, auto lesión o daños a terceras personas. Es una de las partes más difíciles de tratar en este tipo de trastorno.

 

7-Opinión cambiante sobre sí mismo o conflicto de identidad:

Si te preguntas a menudo quién eres en realidad, si sientes que no estás viviendo tu vida, si te miras al espejo y no te reconoces entonces es posible que estés teniendo ideas cambiantes sobre ti que hará que no te sientas cómodo en tu propio cuerpo y con las decisiones que puedas tomar.

 

8-Insatisfacción:

Sentirte insatisfecho no hará más que sientas que tu vida no tenga sentido. Puedes sentirte angustiado por este hecho en concreto y que te genere más estrés.

 

9-Imposibilidad de controlar tus emociones:

Si tu estado de ánimo cambia sin razones aparentes, sin interacciones externas, puede ser un signo de enfermedad mental que debe ser tratado de inmediato.

 

10-Traumas pasados sin resolver:

Las personas que padecen alguna enfermedad mental y que sienten que les ha venido de repente, puede ser debido a un trauma no resuelto del pasado, tanto reciente como de muchos años atrás. Un trauma puede cambiar totalmente el funcionamiento de nuestro cerebro pudiendo dar paso a enfermedades mentales.

 

Estos síntomas o signos no son exclusivos del trastorno límite de la personalidad ni significan que necesariamente lo estés pasando. Esto lo debe valorar y diagnosticar un profesional médico.

No debemos frivolizar con éste ni otros tipos de enfermedades mentales. Así que si tienes dudas sobre tí o algún familiar cercano, lo más adecuado es pedir ayuda a un profesional que hará un diagnóstico y tratamiento claro sobre tu enfermedad.

 

Fuente: powerofpositivity

Redacción Instituto Draco

Extraido de www.institutodraco.com

www.facebook.com/InstitutoDraco

 

Read more

Tiempos de violencia social ¿cómo afecta a nuestros hijos? ¿qué podemos hacer?

Como padres, tratar de entender y acompañar a nuestros hijos en las distintas etapas de su desarrollo es normalmente un reto, pero en situaciones de conflicto social, donde la violencia y la angustia se vuelven cotidianas, llenan las calles y se cuelan en nuestras casas, ser padres y madres es mucho más dificil y más importante. En estos momentos de alta conflictividad social, nuestros niños necesitan un apoyo especial.

El ambiente se ha cargado de tensión. Los adultos estamos llenos de ansiedad debido a la violencia, la inseguridad, la escasez, la incertidumbre… la rutina diaria se ha visto interrumpida y nos cuesta mantener la calma. Todo esto es captado por nuestros hijos que nos conocen y que, aunque quizás no entienden qué es lo que está pasando, se dan cuenta de que algo no está bien. Los niños son como esponjas, absorben lo que sucede a su alrededor y eso les afecta.

Los padres y madres tenemos muchas dudas, ¿debemos explicarles a los niños lo que pasa?, ¿cuándo y cómo debemos hablar con ellos?, está más malcriada ¿la debo consentir?, no se separa de mí ¿qué hago? …

Algunos niños o sus familiares han sido víctimas directas de la violencia mientras otros la viven indirectamente a través de los adultos que los rodean, de sus amigos, de la televisíón y de la escuela. Todos, de una u otra manera, se están viendo afectados. En estos momentos es fundamental proteger la salud emocional de nuestros hijos brindándoles el apoyo necesario para enfrentar la situación.

Los niños muestran diferentes signos en momentos de estrés. Saber reconocer y entender esos signos, esas reacciones, así como entender cómo la violencia nos está afectando a nosotros, nos ayudará a acompañar mejor a nuestros hijos en estos momentos.

¿Cómo responden normalmente los niños a situaciones de estrés?

Los niños, al igual que los adultos, muy probablemente  se sienten asustados y amenazados por la situación de violencia que se vive en el país. Eventos traumáticos puntuales o situaciones de estrés continuas trastocan nuestro mundo, dejamos de sentirnos seguros, perdemos el control sobre lo que nos puede pasar. Las reacciones de nuestros hijos se van a ver influenciadas por nuestro comportamiento. Nosotros, y los adultos cercanos a ellos, somos sus modelos, les enseñamos, a través de nuestras acciones, palabras y lenguaje no verbal, cómo interpretar la situación y cómo reaccionar ante ella.

Los niños reaccionan al trauma de distintas maneras. La intensidad de sus reacciones dependerá, entre otras cosas, del nivel de exposición a la violencia a la que estén sometidos. Mientras más cercanos hayan estado o estén a situaciones de conflicto o traumáticas, más probabilidades tienen de que se vean afectados por ellas. Si han sido víctimas o han presenciado eventos violentos su reacción será más intensa.

Por otro lado, cada niño expresa sus sentimientos de manera diferente. La mayoría de las veces se sienten confundidos con lo que está pasando y con sus propios sentimientos y reacciones. Algunos niños reaccionan alejándose sin poder hablar del asunto, otros hablan sin parar de lo que ha sucedido. Hay niños que se sienten tristes y enojados en algunos momentos y en otros, actúan como si nada hubiese sucedido. Las reacciones de los niños al trauma pueden ser inmediatas, pero también pueden aparecer mucho tiempo después.

Los niños, a distintas edades, tienen diferentes niveles de desarrollo emocional. Sus reacciones a situaciones de estrés dependerán y variarán de acuerdo a la edad. Una niña de seis años, por ejemplo, puede mostrar su temor acerca de lo que pasa negándose a ir a la escuela. Un adolescente, por su parte, puede minimizar su preocupación pero volverse irritable, pelear más con sus padres o bajar el rendimiento escolar. Familiarizarnos con las reacciones típicas de los niños y conocer y entender cómo reaccionan nuestros propios hijos ante los conflictos que estamos viviendo, nos ayudará a brindarles el apoyo y la seguridad emocional que necesitan para manejar la situación y disminuir el impacto negativo que ésta pueda tener en ellos.

de 0 a 5 años … niños y niñas en edad pre-escolar

Los niños menores de 5 años no pueden entender bien lo que está pasando a su alrededor y esto, en parte, los protege de la situación de tensión que vivimos. Sin embargo, aún los más pequeños, perciben y absorben la angustia y ansiedad que nosotros tenemos. Sienten que algo no está bien aunque no entienden qué y por qué.

Los bebés y niños en edad pre-escolar reaccionan al miedo y a la tensión que sienten en los adultos cercanos a ellos, son sensibles y responden a la separación y a la pérdida de estabilidad y de rutina en el funcionamiento normal de la familia. La rutina les da seguridad, el caos los pone nerviosos, les afecta. A esta edad, los niños dependen física y emocionalmente de las personas que los cuidamos. Sus reacciones están fuertemente influenciadas por cómo nosotros, las personas que los amamos, en quienes ellos confían y con quienes se sienten protegidos, reaccionamos ante la situación.

A veces, los niños convierten el miedo y nerviosismo que absorben de su entorno en terribles fantasías, sienten que nosotros o ellos corren peligro, tienen pesadillas donde se pierden, están heridos, los persiguen o les amenaza un monstruo. A veces, buscando una explicación, llegan a creer que lo que está pasando o pasó es culpa de ellos… “si me hubiera portado bien, si hubiera recogido los juguetes, nada de esto habría pasado”.

A estas edades, con frecuencia, los juegos de los niños recrean, una y otra vez, detalles de lo que está sucediendo. Elementos de la realidad, palabras, situaciones o imágenes aparecen en su juego. A través del juego los niños expresan sus angustias, sentimientos y emociones. A través del juego, de la dramatización de los eventos, los niños tratan de manejar y dar sentido a lo que está sucediendo, buscan tener algo de control sobre la situación. En estos momentos, el juego se convierte en su terapia. Jugar es una manera intuitiva de tratar de entender, de expresarse, de cuidarse y de sanarse. Las reacciones de los niños pequeños están fuertemente influenciadas por las reacciones de los padres (o adultos que los cuidan) ante la situación.

de 6 a 11 años … niños y niñas en edad escolar

Los niños en edad escolar, aunque todavía no entienden bien todo lo que pasa, ya perciben y saben lo que significa una amenaza para ellos y para otras personas. A esta edad todavía les cuesta entender ideas abstractas, pero son capaces de comprender explicaciones concretas, sencillas, adaptadas a su nivel.

Ahora no sólo ven lo que les pasa a ellos y a su famila sino que se dan cuenta de lo que pasa más allá de su hogar: en la escuela, en la calle, en su barrio y en el país. Son capaces de considerar puntos de vista diferentes al suyo. Como su forma de pensar sigue siendo muy concreta, les cuesta entender en profundidad situaciones traumáticas y complejas como son la violencia social y política. Si la situación actual en ocasiones es incomprensible y difícil de procesar para nosotros los adultos, para ellos lo es más. Por eso, porque entienden pero no entienden todo, porque captan pero no completamente, los niños de estas edades pueden volverse muy temerosos, confundidos y ansiosos ante lo que está pasando. Pueden sentirse muy angustiados por la amenaza real que significa el que algo le pase a él, a un ser querido o a un amigo.

Sus reacciones pueden ser impredecibles, cambiando de un estado emocional a otro, pueden pasar de ser tímidos y retraídos a ser agresivos; evitar las muestras de cariño o buscarlas, requiriendo en forma constante nuestra atención. Pueden quejarse de dolores físicos, volver a sentir miedos de cosas ya superadas o, como en el caso de los niños pequeños, comportarse como niños de menor edad. Los más jóvenes de este grupo de edad pueden, como los niños pequeños, recrear en sus juegos las situaciones traumáticas que se están viviendo y hacer dibujos de los eventos que les generan tensión.

A estas edades todavía no son suficientemente independientes para hacer algo que pueda ayudar a cambiar las cosas, sentirse más seguros y disminuir sus miedos. Se pueden llegar a sentir inútiles y culpables por ‘no hacer nada’. Todavía dependen en gran medida del apoyo físico y emocional que nosotros les proporcionamos.

de 12 a 18 años … pre adolescentes y adolescentes

Los niños y jóvenes entre 12 y 18 años de edad entienden lo que está pasando. Perciben con claridad las amenazas reales que pueden existir. El mundo de pronto se les presenta como un lugar inseguro y peligroso. Los adolescentes son unos de los más afectados, física y emocionalmente, por la violencia en el país.

Su comportamiento va a variar dependiendo del nivel de madurez. Las reacciones de muchos de ellos serán como las de los adultos, mientras que las de otros serán más parecidas a las de niños más pequeños.

En la adolescencia los jóvenes buscan independizarse, toman sus propias decisiones y se relacionan con personas fuera de su entorno familiar. Tienden a ser idealistas, muchos quieren hacer algo, involucrarse en lo que está pasando. Deseos de justicia y sentimientos de rabia los impulsan a actuar. En estos momentos de violencia política y social pueden verse involucrados en situaciones para las cuales no están preparados emocionalmente. A veces toman riesgos provocando o ignorando el peligro.

Los que han sufrido maltrato directamente, experimentado una situación de violencia, han sido heridos o detenidos, pueden tener reacciones más intensas e impulsivas. Son muchas las emociones que les invaden y no saben cómo manejar lo que les pasa.

Más que en cualquier otra etapa de su desarrollo, los niños pre-adolescentes y adolescentes tienden a ser reservados, a guardarse para ellos mismos lo que sienten y piensan. Lo que sucede en el país, a sus amigos, a su familia les afecta fuertemente pero muchos se lo callan. Esto les puede llevar a desarrollar sentimientos de tristeza, de desánimo y de apatía. Pueden aislarse de sus amigos y de su familia. También pueden tratar de aparentar que ‘todo está bien’, que ‘no les pasa nada’.

Algunos suelen involucrarse en actividades con otros, buscando dar respuesta a los problemas que están ocurriendo. Esta participación, sentir que están haciendo ‘algo’, les ayuda a manejar y canalizar sus temores y su ansiedad.

¿Qué podemos hacer? – Recomendaciones para ayudar a nuestros hijos en estos momentos

Nuestros hijos están asustados y confundidos con lo que está pasando. Nuestra tarea principal es tranquilizarlos, tratar de reestablecer en ellos un sentimiento de seguridad, que sientan que están a salvo, que están protegidos y que son queridos. Que a pesar de los peligros que puedan haber, nosotros estamos ahí con ellos para cuidarlos.

Aunque los niños, por lo general, son muy resistentes, tienen defensas naturales que les ayudan a sobrellevar momentos difíciles, en estos momentos tan violentos y de tanta angustia, necesitan un apoyo especial de nosotros sus padres.

En sociedades que han atravesado conflictos sociales aún peores que los nuestros, se ha encontrado que el factor más importantes que ayuda a proteger la salud física, mental y emocional de los niños son los padres y madres en el hogar.

Nosotros podemos ayudarles a trabajar sus emociones, a fortalecer sus defensas emocionales, podemos brindarles el apoyo y la protección necesaria para enfrentar la situación.

 

El manual ¿Qué podemos hacer? – ayudando a nuestros hijos en tiempos de violencia y conflicto social fue elaborado por Carolina de Oteyza en estrecha colaboración con el grupo de profesionales de Apoyo en Crisis.

Ilustración de la portada – Irene Pizzolante.

Read more

​EL ARTE DE PELEAR LIMPIO: “SOY YO; NO ERES TÚ ”

Sin duda el matrimonio es un vínculo de amor profundo que es necesario alimentar todos los días. El amor para sostener este vínculo es necesario, sin embargo no suficiente. Hoy quiero compartir el conocimiento que adquirimos como pareja al asistir a un taller organizado por una agrupación de psicólogos clínicos especializados en temas de pareja llamada “Amar no Basta”. Este taller nos entregó herramientas concretas como pareja, para poder trabajar sobre el vínculo del matrimonio. Para poder profundizarlo, para cuidarlo y no dañarlo con las distintas situaciones a las que nos vemos enfrentados como matrimonio día a día. No puedo dejar de recomendarles este increíble grupo de terapeutas que está poniendo el énfasis en prevenir las crisis matrimoniales, entregando ejercicios y herramientas concretas. Para poder estar al tanto de los talleres y charlas pueden seguirlos por Facebook, Instagram o su página web http://www.amarnobasta.com.

wp-image-1595951639jpg.jpg

Podemos partir comentando datos duros acerca del matrimonio. Hoy el 50% de los divorcios se dan en los primeros siete años de matrimonio y se ha visto que con la llegada del segundo o tercer hijo las parejas experimentan una disminución en la sensación de satisfacción en conjunto con un aumento en los conflictos. Sin duda la llegada de los hijos se transforma en uno de los grandes desafíos de adaptación para la relación e inevitablemente comenzamos a pensar en otro ser humano más allá de nuestra pareja, aparecen las diferencias en la crianza e irremediablemente aparece aquello con lo que venimos cargado de nuestras historias familiares de origen. Probablemente con la llegada de los hijos además comienzan los conflictos acerca de los roles y tareas que cada uno debe cumplir en la crianza. Sobre todo durante los primeros años de crianza se torna más difícil la comunicación, aumenta el cansancio y los niños pasan a ser parte importante de los temas de conversación. Casi sin darnos cuenta la vida con hijos va consumiendo la vida de pareja, aumentando así los conflictos.

¿Por qué prevenir? ¿Qué pasa si nos ocupamos antes de que comiencen los problemas? ¿En qué aporta que podamos aprender estrategias concretas y comunicarnos mejor? Está comprobado que mantener una mala relación de pareja, no solo afecta tu salud mental sino que incluso puede afectar en una disminución en la expectativa de vida. Es por esto que sostener vínculos saludables y trabajar por ellos, promueve una mejor calidad de vida, una vida sexual más plena, un aumento de la comunicación, una mayor estabilidad de pareja y longevidad. Además de todo esto, promueve en nuestros hijos, mayores niveles de seguridad y desarrollo emocional. El que puedan vivir en un ambiente saludable, sin duda determinará sus relaciones con un otro. Si nuestros hijos tienen la vivencia de ver que sus papás se respetan, quieren, escuchan y resuelven sus conflictos, será un modelo para sus relaciones interpersonales tanto en el hoy como en el mañana. La capacidad de influir en nuestros niños se basa en lo que les reflejamos, como personas y como pareja.

La buena noticia es que podemos aprender a sostener un vínculo que sea de calidad y duradero en el tiempo. Solo necesitamos querer, poner el esfuerzo necesario y por sobretodo cultivarse como pareja. Para esto se torna vital aprender a conocérsenos profundamente y respetarnos en nuestras diferencias, además de poder desarrollar habilidades de comunicación efectivas y estrategias de enfrentamiento para nuestros conflictos. Sin duda el poder tornar nuestro ambiente en un ambiente positivo, ayudará. Poder reírnos de nosotros mismos, del otro, de nosotros como pareja, dejando que el humor forme parte de nuestro día a día, es muy importante. Poder darle vida a un ambiente donde haya música por ejemplo, tardes de deporte, paseos o noches de película, puede sumar mucho en la calidad y profundidad de nuestro vinculo de pareja.

Pero nos hemos preguntado ¿por qué discutimos?, la gran mayoría de las parejas pelea, esa es una realidad innegable. Y la verdad es que la respuesta puede ser a ratos bastante sencilla: SOMOS DIFERENTES. Partamos de la base que uno es hombre y otro es mujer, y aunque suene hasta casi tonto, por el simple hecho de ser hombre y mujer tenemos una mirada distinta de la vida y una distinta manera de enfrentar las situaciones. Cada uno tiene su propia historia de vida, su familia de origen, su biología, sus rasgos de personalidad, sus hobbies, sus minutos del día, ideología y opiniones. Es por esto que la mayoría de las veces que peleamos y que con esta pelea buscamos cambiar al otro, este cambio generalmente no se da. Y la verdad es que no es porque el otro no te quiera, no te escuche o quiera molestarte, sino que simplemente no puede ya que no está en su manera de ser.

En general las parejas tienden a pelear una y otra vez por los mismos temas. En ciertas ocasiones estas peleas pasan a temas más profundos y en otros momentos es tanto lo que hemos peleado por ellas, que ya simplemente las evitamos y nos vamos alejando silenciosamente como pareja. Entonces más importante que entender los problemas, que es lo que tendemos a hacer como respuesta natural, será poder ver como los manejamos.

Finalmente se ha visto que más que resolver los problemas, el poder regularlos hace que las parejas puedan mantenerse cercanas, con menos peleas y en un ambiente más positivo. Si logramos regular estos problemas y enfrentarlos juntos de manera constructiva, nos hará una pareja más feliz.

Una de las cosas que más me quedó marcada de este taller fue el saber, que existen problemas resolubles y no resolubles. Y que los no resolubles son el 70% de los problemas que tenemos como pareja, y por lo que tendemos a pelear una y otra vez. La realidad de esta cifra entonces, es que ese 70% de las peleas que tenemos, por más que las sigamos discutiendo, no van a cambiar. ¿Malas noticias?, la verdad es que uno podría dar vuelta la mirada y redefinir este número en nuestra cabeza, como algo bastante más aliviador. Finalmente este número nos da pie para entender y reflexionar, que más que nada debemos aprender a acomodarnos el uno al otro. Más que intentar cambiarlo, (porque simplemente eso no va a pasar) no quedan más opciones que bajar la bandera de lucha y poder ser aliados en esta batalla.

El querer cambiar a mi pareja, para que sea alguien distinto al que yo conocí, y del cual me enamore, lo hará sentirse poco querido y valorado dentro de la pareja. Uno elige al otro para ser él mismo, uno lo aprende a amar con sus defectos y virtudes, no sé qué va pasando en ese camino de ser pareja que comienzas a necesitar que el otro cambie, se acomode a lo que uno necesita o quiere de él. Comienzan las críticas y las decepciones porque lo que espero del otro, él o ella no ha sido capaz de cumplirlo. Y lo más importante aún es que por mucho que el otro esté dispuesto o quiera cambiar, el 70% de las veces le será imposible. Simplemente no es él, no está en su ADN, y no puede cambiarlo.

Finalmente cualquier cosa que te moleste demasiado del otro pasa a ser más un problema tuyo, y no del otro. Ver cómo podemos solucionar y lidiar con esos sentimientos es parte importante de lo que debo hacer para mejorar mi relación de pareja “soy yo, no eres tu”.

¿Y entonces que hacemos como pareja con ese 70%? Bueno no queda más que aprender a negociar, ceder y adaptarse. Buscar cómo ajustarse a eso que no cambia, aceptarlo, y acomodarte será la clave. Finalmente si logramos entender y sentir que no vale la pena pelear, quedas desprovisto de ese “para que” y de esa razón que te hace pelear, y encuentras una alternativa de solución mucho más positiva frente a las dificultades. Dejas de pelear por aquello que es incambiable.

Un ejercicio que podríamos hacer es pensar en qué peleas son frecuentes con mi pareja, qué es aquello por lo cual siempre discutimos sin llegar a ninguna parte. Si ya tienes una en mente, ahora puedes pensar si eso está en este 70%, si es así habrá que buscar otra manera: adaptarse, negociar, ceder o acomodarse. Finalmente las parejas que mejor se llevan, que son más felices y estables NO resuelven el 69% de sus problemas.

María José Lacámara – Conoce más AQUI

joselacamara@gmail.com

Instagram: @joselacamarapsicologa

Read more