Crisis de Incertidumbre ante la falta de Confianza

La desconfianza se hizo presente con fuerza en este país y con justa razón. Este llamado ha sido profundo y no creo que existan muchos desacuerdos en este sentido, se notó la unión de Chile por esta pedida transversal. Sin embargo las marchas y el caos generado nos ha llevado en corto plazo a la inestabilidad para muchos chilenos que día a día mantienen sus negocios funcionando ya sean emprendedores, microempresarios, prestadores de servicios etc. El golpe se sintió de inmediato, de forma bastante transversal.

En poco tiempo muchos chilenos cayeron en la incertidumbre total. ¿Que es la incertidumbre? Una situación de desconocimiento que se tiene acerca de lo que sucederá en el futuro. Una mezcla no fácil de abordar, una mezcla peligrosa que genera inestabilidad psicológica.

La incertidumbre es algo que siempre va a estar presente en la vida de las personas. La incertidumbre provoca emociones primarias en las personas. Cada quién en incertidumbre se conecta con sus miedos y actúa más ligado a emociones que son menos procesadas por la razón ya que apuntan a la sobrevivencia. Sálvese quien pueda y como pueda!

Ante estas situaciones aparecen las virtudes individuales, las personas más virtuosas en tiempos de incertidumbre, no dejarán de ser honestas, no prometerán cosas que no se pueden cumplir y a la vez serán capaces de manera mesurada y templada de liderar con el ejemplo y la dedicación que requiere el crear un mejor futuro para todos, en eso debiéramos estar enfocados ahora. Esa es nuestra problemática actual. ¿Quienes serán los virtuosos que nos sacan de este problema si ya dejamos de confiar en las promesas estos 30 años?

Ahora por el bien de todos nosotros como país, la invitación es a confiar en que el cambio se realizará, necesitamos hacerlo entre todos y todos debemos velar porque así sea, esa es la forma de avanzar, si la incertidumbre y la desconfianza se apoderan de nosotros, es difícil que encontremos la salida.

Nuestra mente prefiere la certeza aunque sea de noticias malas, a la incertidumbre de una posible noticia positiva.

Creo que podemos ser un ejemplo de democracia que crece, escucha y se desarrolla, creo que todos debemos aportar y sobretodo pido a los líderes empresariales, de las comunicaciones y de gobierno que hagan una reflexión profunda. También mi llamado es a todos los chilenos a revisar sus conductas y a poner de su parte para hacer un Chile justo para todos.

Nuestros jóvenes siento que no tienen el espacio para aportar como les gustaría, no los hemos escuchado ni tenemos los espacios para incorporarlos a trabajar considerando las nuevas condiciones que proponen, por eso hay muchos en sus casas sin saber como pueden aportar a este país que los necesita para construir un Chile con todos.

Cuándo uno de nosotros roba, daña. Cuándo uno evade, daña. Cuándo no me impongo porque cambiarían los beneficios del gobierno para mi, daño. Cuándo trabajo en instituciones públicas apernado 30 años sin hacer bien mi trabajo, daño. Cuando no me educo de forma permanente, leyendo, informándome, investigando, daño. Este afán del chileno de creer que es vivo y ser vivo es de choros, daña. Nos daña a todos como sociedad.

Esto ya no se trata de maquillaje y aspirinas se trata de conversaciones respecto a lo virtuosos que queremos ser como sociedad y creo que la brecha acá es enorme.

 

florencia_vargasFlorencia Vargas Schmauk

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Psicóloga U Andes

 

 

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Tiempos de violencia social ¿cómo afecta a nuestros hijos? ¿qué podemos hacer?

Como padres, tratar de entender y acompañar a nuestros hijos en las distintas etapas de su desarrollo es normalmente un reto, pero en situaciones de conflicto social, donde la violencia y la angustia se vuelven cotidianas, llenan las calles y se cuelan en nuestras casas, ser padres y madres es mucho más dificil y más importante. En estos momentos de alta conflictividad social, nuestros niños necesitan un apoyo especial.

El ambiente se ha cargado de tensión. Los adultos estamos llenos de ansiedad debido a la violencia, la inseguridad, la escasez, la incertidumbre… la rutina diaria se ha visto interrumpida y nos cuesta mantener la calma. Todo esto es captado por nuestros hijos que nos conocen y que, aunque quizás no entienden qué es lo que está pasando, se dan cuenta de que algo no está bien. Los niños son como esponjas, absorben lo que sucede a su alrededor y eso les afecta.

Los padres y madres tenemos muchas dudas, ¿debemos explicarles a los niños lo que pasa?, ¿cuándo y cómo debemos hablar con ellos?, está más malcriada ¿la debo consentir?, no se separa de mí ¿qué hago? …

Algunos niños o sus familiares han sido víctimas directas de la violencia mientras otros la viven indirectamente a través de los adultos que los rodean, de sus amigos, de la televisíón y de la escuela. Todos, de una u otra manera, se están viendo afectados. En estos momentos es fundamental proteger la salud emocional de nuestros hijos brindándoles el apoyo necesario para enfrentar la situación.

Los niños muestran diferentes signos en momentos de estrés. Saber reconocer y entender esos signos, esas reacciones, así como entender cómo la violencia nos está afectando a nosotros, nos ayudará a acompañar mejor a nuestros hijos en estos momentos.

¿Cómo responden normalmente los niños a situaciones de estrés?

Los niños, al igual que los adultos, muy probablemente  se sienten asustados y amenazados por la situación de violencia que se vive en el país. Eventos traumáticos puntuales o situaciones de estrés continuas trastocan nuestro mundo, dejamos de sentirnos seguros, perdemos el control sobre lo que nos puede pasar. Las reacciones de nuestros hijos se van a ver influenciadas por nuestro comportamiento. Nosotros, y los adultos cercanos a ellos, somos sus modelos, les enseñamos, a través de nuestras acciones, palabras y lenguaje no verbal, cómo interpretar la situación y cómo reaccionar ante ella.

Los niños reaccionan al trauma de distintas maneras. La intensidad de sus reacciones dependerá, entre otras cosas, del nivel de exposición a la violencia a la que estén sometidos. Mientras más cercanos hayan estado o estén a situaciones de conflicto o traumáticas, más probabilidades tienen de que se vean afectados por ellas. Si han sido víctimas o han presenciado eventos violentos su reacción será más intensa.

Por otro lado, cada niño expresa sus sentimientos de manera diferente. La mayoría de las veces se sienten confundidos con lo que está pasando y con sus propios sentimientos y reacciones. Algunos niños reaccionan alejándose sin poder hablar del asunto, otros hablan sin parar de lo que ha sucedido. Hay niños que se sienten tristes y enojados en algunos momentos y en otros, actúan como si nada hubiese sucedido. Las reacciones de los niños al trauma pueden ser inmediatas, pero también pueden aparecer mucho tiempo después.

Los niños, a distintas edades, tienen diferentes niveles de desarrollo emocional. Sus reacciones a situaciones de estrés dependerán y variarán de acuerdo a la edad. Una niña de seis años, por ejemplo, puede mostrar su temor acerca de lo que pasa negándose a ir a la escuela. Un adolescente, por su parte, puede minimizar su preocupación pero volverse irritable, pelear más con sus padres o bajar el rendimiento escolar. Familiarizarnos con las reacciones típicas de los niños y conocer y entender cómo reaccionan nuestros propios hijos ante los conflictos que estamos viviendo, nos ayudará a brindarles el apoyo y la seguridad emocional que necesitan para manejar la situación y disminuir el impacto negativo que ésta pueda tener en ellos.

de 0 a 5 años … niños y niñas en edad pre-escolar

Los niños menores de 5 años no pueden entender bien lo que está pasando a su alrededor y esto, en parte, los protege de la situación de tensión que vivimos. Sin embargo, aún los más pequeños, perciben y absorben la angustia y ansiedad que nosotros tenemos. Sienten que algo no está bien aunque no entienden qué y por qué.

Los bebés y niños en edad pre-escolar reaccionan al miedo y a la tensión que sienten en los adultos cercanos a ellos, son sensibles y responden a la separación y a la pérdida de estabilidad y de rutina en el funcionamiento normal de la familia. La rutina les da seguridad, el caos los pone nerviosos, les afecta. A esta edad, los niños dependen física y emocionalmente de las personas que los cuidamos. Sus reacciones están fuertemente influenciadas por cómo nosotros, las personas que los amamos, en quienes ellos confían y con quienes se sienten protegidos, reaccionamos ante la situación.

A veces, los niños convierten el miedo y nerviosismo que absorben de su entorno en terribles fantasías, sienten que nosotros o ellos corren peligro, tienen pesadillas donde se pierden, están heridos, los persiguen o les amenaza un monstruo. A veces, buscando una explicación, llegan a creer que lo que está pasando o pasó es culpa de ellos… “si me hubiera portado bien, si hubiera recogido los juguetes, nada de esto habría pasado”.

A estas edades, con frecuencia, los juegos de los niños recrean, una y otra vez, detalles de lo que está sucediendo. Elementos de la realidad, palabras, situaciones o imágenes aparecen en su juego. A través del juego los niños expresan sus angustias, sentimientos y emociones. A través del juego, de la dramatización de los eventos, los niños tratan de manejar y dar sentido a lo que está sucediendo, buscan tener algo de control sobre la situación. En estos momentos, el juego se convierte en su terapia. Jugar es una manera intuitiva de tratar de entender, de expresarse, de cuidarse y de sanarse. Las reacciones de los niños pequeños están fuertemente influenciadas por las reacciones de los padres (o adultos que los cuidan) ante la situación.

de 6 a 11 años … niños y niñas en edad escolar

Los niños en edad escolar, aunque todavía no entienden bien todo lo que pasa, ya perciben y saben lo que significa una amenaza para ellos y para otras personas. A esta edad todavía les cuesta entender ideas abstractas, pero son capaces de comprender explicaciones concretas, sencillas, adaptadas a su nivel.

Ahora no sólo ven lo que les pasa a ellos y a su famila sino que se dan cuenta de lo que pasa más allá de su hogar: en la escuela, en la calle, en su barrio y en el país. Son capaces de considerar puntos de vista diferentes al suyo. Como su forma de pensar sigue siendo muy concreta, les cuesta entender en profundidad situaciones traumáticas y complejas como son la violencia social y política. Si la situación actual en ocasiones es incomprensible y difícil de procesar para nosotros los adultos, para ellos lo es más. Por eso, porque entienden pero no entienden todo, porque captan pero no completamente, los niños de estas edades pueden volverse muy temerosos, confundidos y ansiosos ante lo que está pasando. Pueden sentirse muy angustiados por la amenaza real que significa el que algo le pase a él, a un ser querido o a un amigo.

Sus reacciones pueden ser impredecibles, cambiando de un estado emocional a otro, pueden pasar de ser tímidos y retraídos a ser agresivos; evitar las muestras de cariño o buscarlas, requiriendo en forma constante nuestra atención. Pueden quejarse de dolores físicos, volver a sentir miedos de cosas ya superadas o, como en el caso de los niños pequeños, comportarse como niños de menor edad. Los más jóvenes de este grupo de edad pueden, como los niños pequeños, recrear en sus juegos las situaciones traumáticas que se están viviendo y hacer dibujos de los eventos que les generan tensión.

A estas edades todavía no son suficientemente independientes para hacer algo que pueda ayudar a cambiar las cosas, sentirse más seguros y disminuir sus miedos. Se pueden llegar a sentir inútiles y culpables por ‘no hacer nada’. Todavía dependen en gran medida del apoyo físico y emocional que nosotros les proporcionamos.

de 12 a 18 años … pre adolescentes y adolescentes

Los niños y jóvenes entre 12 y 18 años de edad entienden lo que está pasando. Perciben con claridad las amenazas reales que pueden existir. El mundo de pronto se les presenta como un lugar inseguro y peligroso. Los adolescentes son unos de los más afectados, física y emocionalmente, por la violencia en el país.

Su comportamiento va a variar dependiendo del nivel de madurez. Las reacciones de muchos de ellos serán como las de los adultos, mientras que las de otros serán más parecidas a las de niños más pequeños.

En la adolescencia los jóvenes buscan independizarse, toman sus propias decisiones y se relacionan con personas fuera de su entorno familiar. Tienden a ser idealistas, muchos quieren hacer algo, involucrarse en lo que está pasando. Deseos de justicia y sentimientos de rabia los impulsan a actuar. En estos momentos de violencia política y social pueden verse involucrados en situaciones para las cuales no están preparados emocionalmente. A veces toman riesgos provocando o ignorando el peligro.

Los que han sufrido maltrato directamente, experimentado una situación de violencia, han sido heridos o detenidos, pueden tener reacciones más intensas e impulsivas. Son muchas las emociones que les invaden y no saben cómo manejar lo que les pasa.

Más que en cualquier otra etapa de su desarrollo, los niños pre-adolescentes y adolescentes tienden a ser reservados, a guardarse para ellos mismos lo que sienten y piensan. Lo que sucede en el país, a sus amigos, a su familia les afecta fuertemente pero muchos se lo callan. Esto les puede llevar a desarrollar sentimientos de tristeza, de desánimo y de apatía. Pueden aislarse de sus amigos y de su familia. También pueden tratar de aparentar que ‘todo está bien’, que ‘no les pasa nada’.

Algunos suelen involucrarse en actividades con otros, buscando dar respuesta a los problemas que están ocurriendo. Esta participación, sentir que están haciendo ‘algo’, les ayuda a manejar y canalizar sus temores y su ansiedad.

¿Qué podemos hacer? – Recomendaciones para ayudar a nuestros hijos en estos momentos

Nuestros hijos están asustados y confundidos con lo que está pasando. Nuestra tarea principal es tranquilizarlos, tratar de reestablecer en ellos un sentimiento de seguridad, que sientan que están a salvo, que están protegidos y que son queridos. Que a pesar de los peligros que puedan haber, nosotros estamos ahí con ellos para cuidarlos.

Aunque los niños, por lo general, son muy resistentes, tienen defensas naturales que les ayudan a sobrellevar momentos difíciles, en estos momentos tan violentos y de tanta angustia, necesitan un apoyo especial de nosotros sus padres.

En sociedades que han atravesado conflictos sociales aún peores que los nuestros, se ha encontrado que el factor más importantes que ayuda a proteger la salud física, mental y emocional de los niños son los padres y madres en el hogar.

Nosotros podemos ayudarles a trabajar sus emociones, a fortalecer sus defensas emocionales, podemos brindarles el apoyo y la protección necesaria para enfrentar la situación.

 

El manual ¿Qué podemos hacer? – ayudando a nuestros hijos en tiempos de violencia y conflicto social fue elaborado por Carolina de Oteyza en estrecha colaboración con el grupo de profesionales de Apoyo en Crisis.

Ilustración de la portada – Irene Pizzolante.

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Emprendimientos que Inspiran

Esta es una historia de esfuerzo, de generosidad, de emprendimiento con propósito y de liderazgo colaborativo, pero, sobre todo, es una historia de empatía social. Estuve sentada cara a cara con la coherencia, se llama Florencia y esta, es su historia.

Florencia es Socia y Directora de Balloon Latam Chile, una empresa social con alma propia y espíritu millenial, basada en el emprendimiento, la escucha y el aprendizaje. Una organización llena de ilusiones, con ganas de aportar a mejorar la vida de otros impulsando el desarrollo de las comunidades rurales a través de herramientas de emprendimiento y vinculación y, lo más importante, entendiendo su realidad y poniéndose en sus zapatos.

EL ORIGEN

Flo creció en el campo con sus 4 hermanos, en contacto directo con la tierra. En sus inicios vivía en una realidad homogénea, iba a un colegio privado con pocos alumnos, donde todo era tranquilo. Flo creció destacando en todo lo que hacía en ese entorno familiar que era el colegio. Sus padres, sin embargo, decidieron desafiar ese status quo y, un día, decidieron que sus hijos debían abrir los ojos al mundo. Ese pequeño cambio de colegio (al menos para alguien como yo que ha pasado por 5 colegios diferentes) marcó la vida de Florencia. Ya no destacaba como antes, era una más en un entorno con miles de realidades y personas diferentes. Tras superar la sensación de injusticia, rabia y fracaso, abrió los ojos y se dio cuenta de algo que ha guiado su trayectoria:

“El talento se multiplica al compartir ideas, experiencias y habilidades con personas distintas a ti, personas con diferentes visiones, procedencias, recursos y sueños”.

LA MADUREZ

Florencia siempre tuvo claro que su meta era social, estudió ingeniería comercial y siempre se arriesgó a vivir experiencias nuevas. Le conquistó el espíritu de alejarse de ideas preconcebidas, de ir a sitios muy alejados sin un producto “enlatado” y cocrear en función de las necesidades y los recursos locales impulsando el florecimiento. “Hoy es muy común encontrar una manera de actuar en los voluntariados con enfoque en la tiranía del experto: yo educada y con recursos vengo a decirte a ti lo que necesitas y cómo lo necesitas, especialmente cuando se trabaja con las comunidades rurales. Con esta semilla creciendo en su interior apareció en su camino Seba Salinas, otro idealista millenial que había decidido invertir toda su ilusión, esfuerzo y recursos (dado lo difícil que le resultó al principio conseguir financiación) en construir Balloon Latam a partir de una experiencia transformadora en África.

LA META

Seba había trabajado con artesanas mapuches e identificó que, a pesar de tener productos maravillosos, no sabían cómo diferenciarse ni cómo venderlos. Entonces escribió sobre la veta social que podría tener el Business Model Canvas y, dos jóvenes ingleses lo contactaron tras leer su post para aplicar el modelo en contextos rurales en Kenia. Tras su paso por África tuvo claro que cualquier persona en el mundo pagaría lo que fuera por vivir esa experiencia, y decidió poner en marcha su proyecto en Chile.
El foco de Balloon, explica Flo, es ocupar los negocios como excusa para generar capital social. El emprendimiento es una excusa para los emprendedores generar vínculos, redes de contacto, escucharse y apoyarles en que descubran sus pasiones:

“En la sociedad actual todo se mide bajo un paradigma económico, bajo este paradigma esta gente es pobre pero, para mí, son ricos. Están en contacto con la naturaleza, te miran a los ojos sin nada que esconder y son felices con el proceso, no con el fin”.

Flo se dio cuenta de la importancia de ponerse en su lugar y cambiar de paradigma cuando fue a visitar a una artesana de una zona rural y, ante la calidad de sus productos (con dólares en los ojos) empezó a idear como hacer crecer su negocio. Ya tenía la web para la venta online en mente, el logo, canal de distribución…entonces la artesana afirmó “no necesito más dinero ni quiero vender mucho, lo que me gusta es vender a mis vecinos, eso es lo que me hace feliz” nunca se había parado a pensarlo, no tuvo ese privilegio, sin embargo darse cuenta de ello le hizo valorarlo mucho más.

Balloon partió el 2011 como un programa de 5 semanas donde jóvenes de todo el mundo venían a desarrollar proyectos en las comunidades. Hoy, este fellowship, es uno de los programas de vinculación que desarrolla Balloon; además de agentes de cambio, vincula a universidades (y sus alumnos), empresas (y sus equipos), y al mundo público con el trabajo de campo.

Los agentes de cambio, reciben formación sobre herramientas de innovación y emprendimiento, pero lo más importante, es que se les transmite la forma de trabajar con las comunidades. Los fellows se vinculan directamente con los emprendedores locales y sus propias realidades, los visitan en sus lugares de trabajo, duermen en sus casas y se sumergen en la cultura de la comunidad y, en línea con lo que Florencia aprendió con su cambio de colegio:

“El talento se multiplica al compartir ideas, experiencias y habilidades con personas distintas a ti, personas con diferentes visiones, procedencias, recursos y sueños”.

La historia de Florencia es un ejemplo de cómo un sueño puede hacerse realidad, de que si tienes claro tu propósito y tu meta es más fácil encontrar el camino que te lleve hacia ella y de que, si haces las cosas de una manera diferente, los resultados serán diferentes. Todos podemos trasformar realidades, sólo hay que querer hacerlo. Su historia me inspiró, y por eso la comparto con vosotros.

Takeaway:  “El talento se multiplica al compartir ideas, experiencias y habilidades con personas distintas a ti, personas con diferentes visiones, procedencias, recursos y sueños”.

blanca_rodriguez_ackermannBlanca Rodriguez Senior

Manager Ackermann

International Chile

Conoce a Blanca aqui

Articulo extraido de www.hrconnect.cl

Si quieres más información de Balloon Latam, síguelos en RRSS:

@balloonlatam
www.balloonlatam.com

Balloon Internacional: https://www.youtube.com/watch?v=SzOacGKf-Rg&t=41s

BalloonU: https://www.youtube.com/watch?v=2pg22AsnyPE&t=46s

Balloon+: https://www.youtube.com/watch?v=wWWiyrvv59o&t=20s

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5 presiones sociales cotidianas de las que todos hemos sido víctimas

Son cosas simples, pero tan arraigadas en nuestra cultura chilensis que ni nos damos cuenta que no tienen mucho sentido y si vas contracorriente, más de alguno bromeará con tu rebeldía. Esta es mi lista de los clásicos.

¿Se han dado cuenta que hay demasiadas presiones sociales de las que somos víctimas? Pero hoy no hablaré de casarse a cierta edad, tener “la parejita” de hijos o ese tipo de presiones más macros o estructurales. Mi columna de hoy abordará esas presiones cotidianas, medio subterráneas, pero que igual cansan y agotan. Y enojan muchas veces. A ver cuántas de estas han sufrido (y si se les ocurren más espero sus aportes):

1. Carretear sí o sí en Año Nuevo

Hace mucho tiempo que declaré que tengo cero onda con esta fecha. Vivo en Viña, entonces probablemente lo asocio con el PEOR día del año de esta gloriosa ciudad. Los fuegos artificiales me provocan menos emoción que el canal de la hípica y cuando he anunciado que no voy a hacer nada, viene la debacle masiva de mis amigos y familiares. “¿Pero cómo no vas a hacer nada?”, “Te vas a deprimir, lo firmo”, “Tienes que partir el año con buenas vibras…” y bla, bla, bla. Mientras en mi mente pongo la cara de este emoticón, diciéndome a mi misma que esos 4 años que me acosté a las 9.00 pm. y vi los programas grabados de los canales nacionales fui muy feliz y no tuve ninguna crisis existencial.

¿Cuál es el afán de administrar los carretes de los otros? Odio cuando estás en un matrimonio, tipo 3:30 de la mañana, ya bailaste todos los hits del momento y visualizas tu cama como un oasis en medio del desierto más árido del mundo. Te empiezas a despedir y todos parten: “Pero como te vai tan temprano?”, “ No seas fomeeee”, “¿Un trago más y se van?”… GRRRRR. La solución: aplicar una bomba de humo y desaparecer como el gran mago David Copperfield. No hay otra.

2. El amor al futbol en los hijos hombres

Tengo tres hijos hombres y una niñita. A ellos, el futbol les interesa menos que lo que me puede interesar a mí la aeronáutica malaya. Más de alguna vez me he topado con una mamá que se asusta y te lanza comentarios del tipo: “Los niños tienen que jugar futbol si no son apartados del curso y nadie los pesca”, “¿Qué va a hacer en los cumpleaños que se celebren con pichangas?”.

Y debo reconocer que en la primera infancia de mi cabrerío, igual sucumbí algo a la presión futbolera, pero luego me pegué el alcachofazo que hay hartas cosas en las que puedo y debo obligar a mis hijos ( lavarse los dientes, pedir perdón cuando han sido poco respetuosos, cumplir con sus responsabilidades, etc.), pero no los puedo obligar a que tengan un hobby simplemente porque la sociedad así lo exige. Así es que cual Gloria Trevi me liberé de eso y es más, promuevo que los niños en su tiempo libre sean capaces de descubrir sin presiones que es lo que verdaderamente les apasiona. Tienen hartos amigos y me di cuenta que si para uno no es tema, para ellos tampoco. 7-0.

3. Teñirse las canas (las mujeres)

Aquí me di una vuelta de carnero más grande que las que se han dados varios políticos en los últimos días (inserte su lista aquí). Yo era de las que criticaban y casi andaba con el Color Touch en la cartera para regalárselo a la que osaba a no tinturar su cabeza. Hasta que leí una entrevista a la maquilladora Minata Rodríguez acerca de su volón con las canas, la edad y comencé a ver a varias amigas de mi mamá que se veían muy estilosas y cambié de opinión. Al final el tema de las canas no puede ser un dogma. Simplemente hay gente que se ve bien y otra que no. Y bueno hay gente a la que le quedan mal a los 35, pero si se siente cómoda… ¿Quien me movió la jaula a mí para opinar?

4. El stress de los panoramas en vacaciones de invierno

Esta presión es relativamente nueva, ósea está vigente hace como 15 años según mi Estudio de Mercado de la empresa Carcamo’s Enterprise Inversions. Porque cuando nosotros éramos chicos, ¿qué hacíamos en las vacaciones de invierno? NADA. Nos levantamos más tarde, jugábamos más horas, veíamos más tele en la mañana y ya está. Y nuestras madres no estaban agotadas inventándonos 900 panoramas para evitar culpas. Hoy es un verdadero tema que los niños “se aburran”. Vamos pidiendo un crédito de consumo para el Zoo, el Parque no sé cuánto y la película taquilla del Cine. De vacaciones, nada. Al final es una montaña rusa de actividades que termina con toda la familia reventada y desfinanciada. Vamos mejor por el team Dominó, Carioca y películas en Netflix. Buena causa para marchar.

5. La carne para el 18

Esta presión social es básicamente masculina, pero al tercer día de asado en esos fines de semanas dieciocheros solo quiero abrir una ventana y gritar: ¡UNA PAELLA PARFAVAAARRRRR! ¿Cuál es el TOC con comer asados absolutamente todos los días? Y cuando osas a hacer un rico ceviche o una pizza te miran con tanta cara de hereje que incluso te hace mirar la bandera con cierto cargo de conciencia. ¿Soy la única loca a la que le agota la carne asada? ¿O somos más en esta cruzada intrascendente? Para verle un lado positivo, lo lindo de esa maratón carnívora es elajiaco del primer día hábil post celebración, que disfruto con verdadera alegría y placer.

Hay muchas de estas presiones intrascendentes a las que simplemente cedemos por cultura, poco espíritu crítico o personalidad. A veces es bueno analizar nuestras costumbres, maneras de vivir y ver si realmente son coherentes con nuestro proyecto de vida y/o nos resultan cómodas. Y con toda la honestidad del mundo, comenzar a definir el camino que libremente queremos recorrer. Sin presiones.

¿Qué otras presiones sociales cotidianas sientes?

Magdalena Cárcamo – Periodista

Fuente: www.eldefinido.cl

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