¿Cómo sobrevive el amor en tiempos de redes sociales?

El amor puede cambiar por completo la forma de pensar de los amantes. La literatura y el arte han dado buen testimonio de ello a lo largo de la historia. El amor también puede ser peligroso, muchas personas no saben manejar un sentimiento, a ratos, intenso e impredecible como la vida misma, lo que hace que las cosas tiendan a salirse de control con facilidad, en especial cuando las redes sociales forman parte activa de nuestra vida.

Hemos sido movilizados hace mucho hacia la era digital y, nos guste o no, Internet ha llegado para cambiar nuestra manera de vivir, relacionarnos y amar. Hoy podemos mantener contacto en tiempo real con personas a miles de kilómetros y, gracias a ello, el amor ha ganado terreno en condiciones extra-fronterizas, debilitando las barreras que hace algunos años dificultaban los amores a larga distancia.

Según las estadísticas del reporte anual The Global State of Digital in 2019, publicado por las agencias de marketing digital Hootsuite y We Are Socialel 45% de la población mundial utiliza redes sociales. Esto significa que casi la mitad del mundo está conectado a una red social, como Facebook o Instagram, diariamente.

Las cifras nos hacen ver el gran impacto que ha tenido la web en el mundo y cómo, al día de hoy, es casi imposible que una relación amorosa no se vea afectada o influida de algún modo por ello.

Lo más relevante del informe

Facebook es la red social más utilizada en el mundo, seguida de YouTube y WhatsApp. Otro dato importante del estudio es la cantidad de tiempo que las personas invierten en plataformas sociales a nivel mundial: la media es de 6 horas 42 minutos por día, lo que equivale al 26,75% del día (cifra elevada que dispara las alarmas). 

Todos hemos visto que el uso frecuente de dispositivos electrónicos, como teléfonos celulares y computadores, es causa de discusiones y discrepancias en las parejas modernas. Facebook e Instagram permiten al usuario intercambiar comentarios, fotografías y ‘Likes’ que, si bien no dejan de ser expresiones muy personales de simpatía o apatía, pueden llegar a causar muchos problemas en una época en que los celos trascienden los límites geográficos.

El uso de WhatsApp también es motivo de discusiones; detalles como la última hora de conexión, los mensajes en visto, las fotos de perfil o los estados son fuente de caos en muchas relaciones, e incluso hay quienes prefieren desistir del amor antes que luchar contra las necesidades de conectividad del siglo XXI.

¿El uso excesivo de redes sociales es perjudicial en las relaciones de pareja?

Con frecuencia, se habla de los efectos negativos de las plataformas sociales más que de los posibles efectos positivos. Hay expertos que aseguran que la socialización está en descenso y que cada vez interactuamos menos entre nosotros producto de la hegemonía de las redes sociales. Otros opinan que, gracias a la era digital, las relaciones de pareja ya no son tan estables y duraderas como en el pasado; además, lo fácil que resulta acceder a cierta información y establecer contacto con una persona podría influir en que las infidelidades sean más comunes. 

Aún así, debemos recordar que la tecnología es un recurso y el uso que le damos es lo que define si aportará o restará a nuestro bienestar. Sí, hay que reconocer que gracias a ella se facilitan opciones de comunicación diversas, pero esto no transforma a una persona o modifica sus principios de la noche a la mañana.

Alguien que le es infiel a su pareja lo será de cualquier manera, independientemente del uso de redes sociales. La tecnología simplemente facilita detectar u ocultar un engaño (según sea el caso), pero la calidad de la relación dependerá, siempre, de la interacción, confianza, aceptación y respeto entre sus miembros.

¿Se puede tener una relación estable si ambos poseen redes sociales? 

La respuesta es un rotundo . Todo se trata de fortalecer el entendimiento mutuo, el respeto a la privacidad y la lealtad.

Las plataformas sociales pueden ser muy positivas si se usan con moderación: nos posibilitan mantenernos al día, socializar con personas que comparten nuestros intereses y acercarnos a aquellos que están lejos. La clave será siempre mantener un equilibrio, y usar las redes de forma positiva y productiva. Así haremos que el amor sobreviva en la era digital.

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Usted se distrae demasiado

No se sienta mal. No es usted el único. Nuestro sistema de atención está programado para responder a cualquier cosa que sea placentera, amenazante o nueva. Es más, preferimos la novedad.”

¿Le ha pasado? Es un día en el que lo que menos desea es perder un solo minuto de su tiempo. Si no aprovecha hasta los milisegundos, no podrá acabar a tiempo lo que se ha propuesto. Llega a su oficina, le dice a su asistente: “Hoy no estoy para nadie”, cierra la puerta —si es posible, con seguro—, empieza a trabajar… y de repente… suena un mensaje de Whatsapp que le hace preguntarse quién será… ¿será su esposa para decirle que algo le ha sucedido a su hijo en el colegio?… ¿será ese contacto importante que no puede dejar de atender?… ¿será…? Y es así como decide tomar su celular y ver quién le está escribiendo. Y después de eso, toda su concentración se vino abajo.

No se sienta mal. No es usted el único. La persona promedio se distrae o la interrumpen cada 40 segundos cuando trabaja en la computadora. Nuestro sistema de atención está programado para responder a cualquier cosa que sea placentera, amenazante o nueva. Es más, preferimos la novedad, gracias a que nuestro cerebro se llena de dopamina, un químico placentero, cada vez que experimentamos algo nuevo.

Pero hay que terminar tareas y si nos distraemos cada 40 segundos no acabaremos nunca. Chris Bailey, escritor y consultor de productividad, sugiere estas estrategias para disminuir las distracciones.

  1. ESTABLECER METAS DIARIAS. Al iniciar el día, pregúntese: ¿cuáles son las tres metas que deseo cumplir al final del día? Lo que hace poderosa esta regla es que estaremos priorizando esas tres cosas e inconscientemente lucharemos por ellas hasta el final del día frente a otras tareas menos importantes.
  2. TRABAJAR EN COSAS DIFÍCILES Y HACER MÁS DE ELLAS. Muchas veces las distracciones surgen porque no nos sentimos suficientemente estimulados en lo que estamos haciendo. Es el momento de evaluar el trabajo improductivo y si es alto, será una señal de que se puede asumir proyectos más desafiantes.
  3. ESTABLECER UNA FECHA LÍMITE FICTICIA. ¿Tiene toda la tarde para escribir un informe aburrido? Asígnele solo 50 minutos. Este reto será un factor desafiante y novedoso para su inteligencia. Y de seguro, lo escribirá en menos tiempo.

Y, por cierto, en cuanto me senté a escribir este artículo, justo en el momento en que anotaba la frase “suena un mensaje de Whatsapp” del primer párrafo, alguien llegó a mi puerta y solicitó mi ayuda. ¿Sabe lo que hice? Me levanté para ayudarlo. No pude evitarlo. Solamente que, al ver que la ayuda demoraría más tiempo del que yo tenía previsto, le ofrecí unos rápidos consejos y le animé a encontrar la solución por sí mismo. Y por eso pude terminar este artículo en 45 minutos.

Autor: Patricia León Gonzalez

Extraido de Revista Perspectiva

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