No tener hijos por opción, un asunto que no es solo de mujeres

Decir en público que no tienes hijos por opción es como salir del closet. Eso siento. En mi círculo cercano es conocida mi postura al respecto desde que era muy joven, y afortunadamente encontré un compañero de vida que lo comparte. Ahora que ya cumplí cuarenta me siento capaz de hablarlo abiertamente sin que me importe ser juzgada. Antes respondía con evasivas o inventaba algo para cortar el tema. Hace unos años me sentí tan agobiada a la pregunta obvia que respondí diciendo que no podía tener hijos y nunca más me preguntaron ¡santo remedio! Mentí para no ser cuestionada, pero ¿por qué tenemos que tener motivos convincentes y dar explicaciones?

Para nosotros como familia no tener hijos fue una decisión que tomamos muy conscientemente en pareja. Simplemente no queremos tener hijos, es el estilo de vida que tenemos y que queremos conservar en el futuro. En lo personal no postergué la maternidad por mi desarrollo profesional ni tampoco puedo decir que no pude priorizar la maternidad por mi trabajo. Simplemente, nunca estuvo en mis planes y así lo sigo manteniendo.

Comúnmente esta confesión va acompañada de otra explicación: no odiamos a los niños. Al contrario, tenemos la dicha de cumplir el rol de tíos y padrinos. También, dentro de las actividades que realizo fuera de mi vida laboral, participo como madrina y embajadora en una fundación que busca que las niñas alcancen sus sueños y crean en sí mismas y en sus capacidades.

En mi experiencia, las mujeres somos más juzgadas que los hombres en este tipo de decisiones. A ellos se les pregunta menos o simplemente no se les pregunta, pero la decisión de no tener hijos no es un asunto solo de mujeres, ellos también deciden no serlo, sin embargo, las estadísticas y estudios que abordan esta problemática se enfocan en las mujeres. Pero ¿cuántas mujeres sí quieren tener hijos y su pareja no? ¿Cómo medimos la intención de ser padres o madres? ¿Cómo se puede incluir la perspectiva de género en las estadísticas de la población que evidencien esta realidad? El año 2019 el Centro de Microdatos de la Universidad de Chile realizó una interesante aproximación con el estudio “Caracterización de la población que decide tener o no hijos en el futuro”, a partir de estadísticas públicas disponibles de los años 2002, 2004 y 2006. Asimismo, hace poco leí un artículo en el que abordaban este tema a partir de un estudio que está realizando la Universidad Estatal de Michigan en Estados Unidos, y los autores plantean que las tasas de fertilidad en Estados Unidos se han desplomado a mínimos históricos, y que esto podría estar relacionado con el hecho de que más personas eligen no tener hijos. Pero ha sido complicado para los investigadores determinar cuántos adultos “sin niños” hay porque las estadísticas oficiales no los acompañan.

Existen muchos desafíos que se deben abordar a partir de la elaboración y actualización de las proyecciones de la población, por lo que pareciera ser que el levantamiento de las cifras tradicionales puede no ser concluyentes frente a las nuevas tendencias del comportamiento humano. Determinar y comprender por qué las personas, hombres y mujeres por igual, deciden tener o no hijos, cobra gran importancia. Como decía anteriormente, esto no es un tema solo de mujeres, aunque las estadísticas de hoy nos pongan en el banquillo.

 

Paula Torres Ordenes – Conoce mas a Paula aquí

Ingeniera Agrónoma MBA

Foto portada de RODNAE Productions en Pexels

 

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¿Soy suficiente?

Ayer subí algunas preguntas a mis historias y me dio algo de tristeza ver los números que mostraron esas respuestas:

– El 94% se ha sentido no suficiente.
– El 92% tiende a evitar aquello que teme.
– El 92% tiene a sobreexigirse.
– El 90% se ha sentido maltratada/o por sus propias palabras.

¿Qué nos ha ido pasando? ¿Qué nos hace caer en esas inseguridades? ¿Qué de lo que hacemos hace que nos repitamos una y otra vez que no podemos o que no somos capaces? ¿Qué nos lleva a tratarnos tan mal, si queremos o al menos intentamos tratar tan bien al otro?

Hace poco una paciente me dijo «me escuche hablarme a mi misma y me di cuenta que era mi peor bully, eso que me decía en mi cabeza, nunca se lo hubiera dicho a nadie…..¿Porqué hago eso conmigo? ¿Cómo cambiarlo? ¿Callarla?».

El dolor es parte de nuestra vida y la inseguridad es muchas veces parte de lo que nos acompaña. Todos buscamos aprobación en otros cuando no podemos encontrarla en nosotros mismos.

No deberíamos cuestionarnos nuestra suficiencia; sin embargo lo hacemos. Nos da miedo, nos sobreexigimos, nos comparamos y muchas veces evitamos eso en lo que pensamos seremos juzgados….cuando en realidad nuestro peor juez está muchas veces es ese bully interno.

En «Soy suficiente» podrás encontrar respuestas o quizás encontrarás más preguntas…..lo que sea que pase….será un proceso, un desafío o un camino que podremos recorrer juntas.

A veces pensamos que estamos dando una distinta solución a nuestro problema…..sin embargo es simplemente más de lo mismo que hace que ese problema empeore sin siquiera darnos cuenta.

Te invito a preguntarte ¿hoy te sientes suficiente? ¿Te hablas positivamente? ¿Te sientes única y por ende no necesitas compararte?…..yo solo espero que si….y si tienes alguna duda te invito a recorrer tu camino conmigo en «Soy Suficiente», haber si podemos encontrar algo de aquello que tanto buscas .

María José Lacámara – Conoce más AQUI

joselacamara@gmail.com

Instagram: @joselacamarapsicologa

Los invitamos a conocer nuevo libro de María José Lacámara

Soy Suficiente: Me acepto y elijo florecer

 

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BEBE SABE

Los bebés toman leche a demanda, su mecanismo de regulación hambre/saciedad es perfecto, sus cuerpos les dicen cómo, cuánto y cuándo comer. Pero resulta que a los 6 meses, de golpe y porrazo y de un día para el otro dejamos de confiar en esta autorregulación y estructuramos las comidas sin tener en cuenta lo que bebé nos marca.

Muchos de quienes trabajan en salud estresan por demás a madres y padres con la alimentación complementaria, con fotocopias generalizadas llenas de medidas, tamaños y raciones MUY estrictas, desvalorizando la lactancia materna y promocionando cereales “para bebés” llenos de azúcares e hidratos de carbono simples, entre otros alimentos chatarra, poco ecológicos y absolutamente innecesarios y hasta dañinos. Y mientras, las mamás se preocupan porque sus crío de 7 meses no come todo el menú que les prescribió el pediatra.

Sin embargo, la  leche materna (o de fórmula) sigue siendo el alimento por excelencia durante todo el primer año de vida y la alimentación complementaria es solo eso: complemento, es la primera aproximación del niño con alimentos necesarios distintos de la leche que se establece a partir de los 6 meses “(…) con el fin de facilitar unos niveles de desarrollo y de salud adecuados (…)”. Durante esta etapa debemos darle a la criatura la oportunidad de explorar, de probar, de escupir, de tocar, seleccionado alimentos adecuados, nutritivos, seguros y saludables.

Escuchemos a los niños! y mientras crezcan saludables y de manera adecuada ignoremos a los opinologos dinosaurios de turno, gurús de dudosa procedencia o “profesionales de la salud” de la prehistoria.

Por Ana Acosta Rodriguez, autora del libro “La Crianza Rebelde”

Disponible:

Europa y USA: https://bookgoodies.com/a/B07ZM8WMXN

LATAM: https://www.editorialbrujas.com.ar/Inicio/Libro/1518

Foto portada:Imagen de Pexels en Pixabay

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BEBES DE ALTA DEMANDA

En la actualidad nos encanta etiquetar y ponerle carátula a todo. Resulta ser entonces que a los bebés o niños que intentan conectar con su mama o figura de apego y que buscan el contacto físico y contención emocional, que naturalmente no duermen de corrido los primeros meses e incluso los primeros años, que tienen “mucha energía” (o sea, que no son plantas) y que quieren ser porteados y cargados para sentirse seguros son “BEBÉS DE ALTA DEMANDA”.

Y yo me pregunto: ¿no será al revés?, ¿no seremos en realidad los adultos los de “alta demanda” con respecto a los hijos y la niñez?. Los adultos demandamos que duermen de corrido, que “no hagan ruido”, que “se porten bien”, que ya “no molesten”, que ya es hora de caminar, de hablar, de “jugar solitos”.

Nosotros, la sociedad, demandamos a las criaturas que sean mini adultos, regulados y controlados, independientes, tranquilos, quietos, “bien portados”.

Los padres compramos libros que nos den recetas mágicas para que la criatura de 3 meses duerma de corrido, para que el bebe de 1 año y medio deje el pañal y para que “no hagan berrinche”, queremos que los niños se adapten a nuestra vida y nuestras rutinas, pues así, todos serán de alta demanda y todos los padres nos frustraremos porque es una exigencia incoherente.

¿Que estamos haciendo con la niñez? Tenemos que comprender que lo natural y normal para una criatura es buscar conectar con los padres, sentirse seguro y contenido y hará lo que sea necesario y el tiempo que sea necesario para cubrir estas necesidades y es importante tener esto en cuenta a la hora de plantearse traer hijos al mundo. Los bebés y niños que buscan contención NO son “de alta demanda” son tan solo humanos.

Por Ana Acosta Rodríguez, Mamá Minimalista

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Fuente: mamaminimalista.net

Ana_AcostaAna Acosta Rodriguez

Maestranda en Psicología Positiva Aplicada y experta en Mindfulness,  Inteligencia Emocional y Crianza con apego.

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Imagen: Karoeza

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LA MAMÁ PERFECTA

Anoche se me paso la hora de la cama, porque quería contestar un mail que era muy importante para mi … y se desató el CAOS.

Y mientras el más grande quedó fundido en 5 minutos del agotamiento la más pequeña saltaba y saltaba en la cama y no se quería dormir. Primero pidió agua, luego otro cuento, luego su juguete y yo me la veía venir. Casi dos horas después empezó a llorar, estaba pasada de vueltas, muy cansada pero se negaba a dormirse, le corrí su rutina y todo se desmoronó… mala madre.

Mientras tanto yo que tenía que hacer aún mil cosas y se me terminaba el día ahí metida en el cuarto rogándole a la criatura que se durmiera. Al rato yo también terminé llorando, agotada y pasada de vueltas porque dos noches antes me desvelé con mis amigos de clase por primera vez en 5 años…mala madre

Y le explicaba a mi hija que estaba cansada, que ya necesitábamos las dos dormir. Se que a los hijos les duele ver llorar a las madres pero yo necesitaba sacar esa angustia, necesitaba que ella viera que soy humana. Al final agarró la teta que es su amuleto porque aunque ya no toma necesita tocarla para sentirse segura a veces y se durmió.

Termine agotada, saliendo de ese cuarto como si saliera de un campo de guerra.

Ser mamá a veces duele, cansa y consume a nivel emocional. Los miedos, las incertidumbres, las culpas y eso NADA tiene que ver con el infinito amor a los hijos pero debemos cortar con el exceso de adornos y romanticismos que envuelven a la maternidad porque solo generan culpas y comparaciones con parámetros inhumanos.

No cambiaria mi maternidad por nada, con mis hijos soy feliz cada día y lo celebro, pero eso no significa que mi amor y mi felicidad bloqueen todas las emociones negativas asociadas a mi rol de madre: No está mal sentirse mal debes en cuando. La presión que genera sentirse alerta y al mando del bienestar e integridad de otras vidas las 24 horas del día AGOTA.

Hablemos con nuestros hijos e hijas, sincerémonos, expliquémosles que a veces es difícil, que tenemos días malos, que en ocasiones el cuerpo está por demás cansado y que somos humanas. Dejemos de reprimirnos e intentar ser “perfectas”, liberémonos de toda esa carga que heredamos desde hace muchas generaciones .

Quizás de esta forma nuestras hijas no tengan que lidiar con tantas culpas impuestas por las excesivas exigencias de rol, por el estigma de la mamá perfecta que simplemente no existe.

Que la maternidad se aleje de estereotipos opresores para pasar a ser una vivencia más orgánica, humanizada y felizmente imperfecta.

Hagámoslo por ellas, por nosotras y por las que vendrán.

Por Ana Acosta Rodríguez, Mamá Minimalista

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LA LLEGADA DE LA HERMANITA

“No hagas ruido que la bebe duerme”, “ahora no puedo que la bebe quiere teta”, “no puedo cargar a los dos juntos y ella es más chiquita, tienes que esperar”👶

Cuantos “NO” le estás cargando en la espalda a tu hijo mayor? Revisa tu vocabulario, recuerda que tu hijo mayor también te necesita y que está poniendo todo de su parte para que su hermanit@ pueda estar contigo, pero te extraña. 👪

Para el hermano más grande (que a veces es aún también bebé) está llegada ha implicado un gran cambio y quizás por eso esté pasando por una etapa de rabietas más exacerbadas o llore más. Está procesando el duelo de “mamá solo para mi” y que hacemos en los duelos??: acompañamos, apoyamos, damos amor 💖 y consuelo.

Que la llegada del nuevo hermanito no nuble a tu hijo mayor ni llene de “no” tus diálogos. Consciencia.

Por Ana Acosta Rodríguez, Mamá Minimalista

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La Maternidad Dura y Cruda

Ya vas a poder, date tiempo.
Es válido sentirse desbordada, cuando nos convertimos en mamás la realidad nos cambia y no precisamente de la manera idílica con la que habíamos fantaseado en el embarazo. La realidad de la mamá los primeros años es DURA y CRUDA y debemos darnos el tiempo para florecer y el espacio para llorar o hacer catarsis.

Hay algo que aprendí ya con 5 años de mamá y es que el cuerpo se adapta. Los humanos nos hemos adaptado por milenios a diferentes alimentos, climas, ambientes, nuevas enzimas, al punto de modificar hasta los genes. Adaptarnos es algo que hacemos muy bien, pero requiere de TIEMPO! 

La oruga no se hace  mariposa de la noche a la mañana pero pasa que en esta “sociedad de las prisas” no nos dan ni nos damos el tiempo de adaptarnos a la maternidad a nivel fisiológico, emocional, laboral, anatómico, cerebral. 

Así que te pido nueva mamá: se paciente contigo misma y con tu camino, rodéate de gente que te tienda una mano, aleja a quienes solo critican y CONFÍA EN EL PROCESO. Te abrazo 

Por Ana Acosta Rodríguez, Mamá Minimalista

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NO QUIERO SER MADRE, Controversia total

¿No deberíamos las mujeres desear ser madres, por instinto, por determinismo biológico, por el solo hecho de ser mujeres?

Pues no es así, muchos opinan y muchas también, pero esto es un absoluto sentir de cada mujer individual.

Desde mi perspectiva, es totalmente válido desear no ser madre, lo sé, lo entiendo, por qué lo viví mucho tiempo, al menos hasta mis 33 años, jamás pensé en que la maternidad era una opción para mí.

Sin embargo, hay algo que quiero visibilizar hoy al respecto, que te lo contaré un poco más adelante.

Las mujeres estamos dándonos cuenta de que todo esto de la maternidad ha sido una forma de mantenernos en el espacio del hogar, donde algunos creen que pertenecemos.

Si maternidad ya es parte de tu vida, deseo que la vivas a tu manera, que no sigas ni un tipo de crianza solo por creer que es lo mejor, cuestiónalo igual, ¡sin dogmas en la crianza! siempre claro, respetando los derechos y necesidades de la hija e hijo, pero voy más allá de eso.

Todos los tipos de crianzas ponen al centro, como responsable principal del desarrollo positivo o negativo a la mujer madre, ¿sospechoso no? Al menos para mí sí.

Mujer, si ya eres madre, no te pierdas en la maternidad, no seas súper mamá, no dejes tu vida de lado, no te abandones, no dejes tus sueños, eso sería lo más nefasto, tanto para ti, como para tu hija o hijo. Le enseñarás que la mujer ‘es», siendo para otros, que eso es, ser mujer, y la verdad es que somos miles de millones de aspectos más.

Evidentemente, hay una etapa primaria, que la hija, necesita a su madre, más, una puede lograr un equilibrio, ya vivido el puerperio, entre ser madre y ser mujer.

Si aún no eres madre, y no sabes si serlo o no, fantástico, cuestiónate todo lo que necesites para llegar a tu verdad.

 

DEFINITIVAMENTE NO DESEO SER MADRE

Estás en todo tu derecho, es válido, sin embargo, reflexiona profundamente el motivo.

Si yo te preguntará ¿Por qué deseas no ser madre? Quisiera que tú respuesta fuera: que no deseas serlo, por ejemplo, para vivir tu vida sin estar atenta a alguien que depende de ti, ó que tú prioridad es realizarte profesionalmente o viajando o qué sé yo.

A qué voy, a qué no quisiera que tú respuesta fuera: «es que no quiero ser como mí madre, no quiero repetir patrones.»Entonces yo te diría, mujer, reparamos ese dolor y luego te lo preguntas otra vez.

Que tu deseo de no ser madre, no sea por rechazo a la tuya.

Quizás estas evitando una experiencia que quizás, si es para ti, y por tu historia personal, por el dolor de tu historia, por la rabia hacia la madre, no quieres vivenciar, y luego con los años, puede que te lo cuestiones y quizás ya no puedas hacerlo.

Decide libre, desde tu ser mujer en paz con la mujer madre que tienes, con la mujer hija que eres, así podrás decidir si la maternidad es o no, realmente para ti.

La maternidad será deseada o no será, aún si tuve mala experiencia como hija.

¿Te has preguntado alguna vez si deseaste ser madre o solo fuiste? ¿Si deseas no ser madre, cuál es tu verdadera y profunda razón? ¿Te habías preguntado que el deseo de no ser madre, era por el rechazo a la tuya?

[Evidentemente, queda un cabo suelto, respecto a realmente poder elegir, en caso de estar gestando y no desearlo, y no poder optar por detener la gestación, pues aún estamos esperando que nosotras las mujeres, podamos decidir por nuestro cuerpo y todo lo que pase por él.]

es tu lista? ¡Y cuales eliges para hacer esta semana!

 

Irina Duran MartinezIrina Duran Martínez Psicóloga de Mujeres

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Viña del Mar

 

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Ningún libro te enseña a ser mamá

No es que las mamás busquemos a otras mamás porque queremos estar en ‘grupitos’ cerrado, armar ‘mini sectas’ o porque queramos aislar a las que no son madres. Las mamas de nenes chiquitos necesitamos estar con otras mamás porque la maternidad los primeros años es puro empirismo y por mas nutricionista, médica o psicóloga que seas ninguna Universidad te prepara para ser mamá.

Hay cosas que si no las experimentamos en carne propia ni la ciencia ni los libros nos pueden enseñar: el dolor de la lactancia cuando la técnica es incorrecta, el temor de las primeras fiebres, la ansiedad la angustia cuando los demás opinan sobre lo que debiera o no debiera hacer tu hijo. La incertidumbre cuando comienza la etapa de berrinches y rabietas, la culpa cuando se disciplina de una manera que no es la que una quisiera y toda una serie de sentimientos que son imposibles de entender si uno no los vives.

Es tan compleja la maternidad y estamos tan poco preparados para asumirla desde el respeto y aunque los libros si nos ayudan muchísimo hay una parte que no podemos experimentar desde la lectura o desde un video de youtuve, la tenemos que vivir. Por eso es que buscamos tan desesperadamente a otras personas que estén viviendo lo mismo, para encontrar ese hombro y ese oído que te escucha genuinamente sin juzgarte ni dándote consejos arcaicos o de manual que una sabe que no van a funcionar. A veces solo buscamos empatía, un abrazo, un “yo te entiendo” genuino.

A veces ni siquiera la propia pareja nos ofrece esa contención que necesitamos porque no es lo mismo, porque la relación que tienen los hijos con la madre no es la misma que tienen con el padre y esta comprobado. Me ha pasado en alguna oportunidad llegar a mi casa y ver a los niños jugando tranquilos mientras su papá trabaja en la compu sin interrupciones, una foto de portada de revista. Pero déjenme decirles que ese escenario nunca pasa cuando lo que está a cargo soy yo. Entonces luego cuando le hablo a mi pareja de mis emociones o algunos conflictos con los niños el no entiende y me mira como si estuviera loca.

Tu pareja, tus amigas que no tienen hijos o hasta las conocidas que tienen hijos pero ya grandes o hasta tu propio círculo familiar muchas veces piensan que son tus hormonas o que estás susceptibles o que estás exagerando o que te quejas demasiado o que “ a mi no me pasaba”.

Todos esos comentarios no te sirven ni te suman nada, lo único que necesitas es un “yo te entiendo”, “yo tampoco duermo bien desde hace cuatro años”, “A mi también la lactancia me tiene agotada”, “yo también quisiera tener un rato para mi sola”, “a mi también me duele el alma dejarlo en la guardería”. Eso es lo queremos escuchar, lo que necesitamos.

Por Ana Acosta Rodríguez, Mamá Minimalista

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Mujeres Realizadas: ¿Por qué nos cuesta tanto?

¿Por qué nos cuesta tanto a las mujeres conciliar trabajo, familia y lograr la realización personal? Tanto en el mundo del empleo, como en los emprendedores que llegan año a año a Simón de Cirene, vemos como este dilema está tan presente. Ha mejorado con el tiempo, no lo niego, antes era mucho peor, pero, sinceramente falta mucho para resolver que el éxito de la mujer dependa de si tiene o no resuelto el tema familiar. Y eso es preocupante.

Y no quiero caer en el clásico reclamo de que no nos entienden y que difícil nos hacen la vida. Las mismas mujeres somos responsables de los frenos que nos ponemos. Usamos excusas, no nos creemos el cuento, no visualizamos el éxito y no planificamos nuestro camino de realización personal. Porque no estamos hablando de que hay que ser la gerenta más reconocida o ser la dueña de la coca cola para triunfar. El éxito real es lograr la realización personal de cada una, con el equilibrio entre la vida personal y la laboral como base.

Las presiones que caen sobre las mujeres son varias, se ha escrito mucho sobre eso. De estas presiones, una de las que más me preocupan son las asociadas al cuidado de algún familiar. Se da por obvio que, ante una guagua recién nacida, un enfermo en la familia o un padre o madre adulto mayor que necesite cuidados, una mujer de la misma familia debe quedarse en la casa haciendo esa labor. Dentro de todos los cuidados, hay unos más agradables que otros y unos más solitarios que otros, pero no es una opción a elegir. Y eso genera una serie de consecuencias en el proceso de realización personal de la mujer. A las que eligen de corazón hacer esas labores de cuidado, la que sea, les aplaudo de pie. Están aportando a una sociedad más conectada, más humana y menos individualista. Lo celebro, siempre que con eso estén decidiendo conscientemente postergar los avances laborales de su vida y asumiendo las consecuencias sin frustración.

Pero, qué pasa con las que debemos hacernos cargo de algún familiar con necesidades y vemos con angustia como el tiempo no da, nos vamos quedando fuera de ciertas decisiones de la organización, de oportunidades para emprender. O peor aún, ¿qué hace esa gran generación estresadísima que tiene hijos adolescentes y padres ancianos? Es difícil estar en condiciones de emprender o emplearse teniendo que llevar a una madre a diálisis en la mañana y tratar de acompañar a una hija en problemas en la tarde.

¿Qué han traído las nuevas generaciones al mundo laboral? Hace 15 años entré a trabajar y me encontré con una forma bastante rígida de hacer las cosas. Así se habían hecho hace muchos años en todas las empresas, y quién era uno, recién egresada, para modificar algo super impuesto por hombres y muy secundado por las mismas mujeres de generaciones anteriores. El concepto era, o eres exitosa en lo laboral o eres exitosa con tu familia, tienes que elegir. Por eso me siento agradecida de las nuevas generaciones que llegaron a cambiar la mentalidad de los que estábamos paralizados con estos conceptos. Llegaron a humanizar el ambiente laboral, haciendo presente que los aspectos personales y laborales se cruzan permanentemente durante el día, sin que por esa razón se baje el rendimiento y logro de objetivos. Esto es un avance maravilloso que se debe traspasar a la mentalidad de todas las mujeres de forma profunda.   Debemos cambiar en todas nosotras la idea de que, con un plan y disciplina, si se puede lograr. Que podemos irnos antes de la pega para acompañar al hijo en problemas. Que para emprender exitosamente no podemos usar sólo el tiempo libre que nos dejan las tareas de la maternidad. Hay que organizarse distinto, pedir ayuda. No es obvio que estamos solas en esto, a cargo de todos los cuidados familiares. Hay padres, hermanos e hijos que pueden y deben hacerse cargo, pero somos nosotras mismas las que debemos, con humildad, abrir los espacios para que se logre esto, organizar buscando soluciones, forzando el equilibrio personal y laboral de todos. Y nosotras tenemos el deber de hacernos cargo de nuestro camino, de lo que nos hace feliz ahora y lo que haremos en los próximos cinco años para buscar la realización personal. Porque sólo así la sociedad entera se humaniza, se conecta y crece en conjunto, sin dejar a nadie atrás y aprovechando los grandes talentos femeninos que están dormidos.

Artículo escrito por Macarena Troncoso

Extraído del Blog de Universidad del Emprendedor – Simón de Cirene

Imagen Portada : innerwhispers en Pixabay

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